Continuábamos en ese oscuro sótano, la penumbre de la escasa luz que se colaba de una ventana pequeña, un silencio mortal que cubría el asesinato de ambas miradas, me miraba lo miraba, rogaba al cielo que no escuchara lo acelerado que estaba mi corazón, me mantuve bajo presión para que mis mejillas no se sonrojaran que no se desate nada que luego me dejara una estigma en el alma, no, no lo voy a permitir.
Tenia encima sus grisáceos ojos, analizándome en completo, se detuvo en mis clavículas, como si un hambre se filtrara en sus gustares, tratando de imaginarse como seria si pudiera acercar sus labios...¡Por favor!
Se escucharon ruidos de golpes detrás de mi, llamaban a la puerta, Castiel solo bajo la cabeza con hastió entre mi cabeza y mi hombro en un lugar peligroso; Mi cuello.
Seguían golpeando la puerta esta vez con intensidad pero no se movía, respiraba en mi cuello, apoyando ambas manos contra la puerta, por si fueran a bajarla, me acorralaba, interrumpía mi espacio, no lo soportaba, la mente se me abrumaba, hasta que en su insolencia deposito un beso que exalto en mis mejillas un violento color carmín.

-¿Quien te crees pa-para hacer esas cosas? -Exclame en radiante furia-.

Él solo sonrió ante mi perturbada reacción, me aparte temblando y en un estruendo que casi me golpea la cara a no ser por el joven pelirrojo que puso su mano el dorso de la puerta antes que tocara mi perfil, alguien la había apartado de un golpe, las facciones de Castiel eran sumamente iracundas.

-¿Castiel estas bien?...

No hubo respuestas hasta que tomo mi brazo sacándome de allí a la fuerza, allí estaba ese joven que parecía sacado de un libro, con un semblante molesto y preocupado a la vez

-¿Que carajos quieres Lysandro?
-¿Que le hacías a esta inocente dama? -El caballero me saco de las garras del pelirrojo, como si me protegiera-
-C-creo que no deberías hacer esto...Lysandro...-Exclame con un poco de temor por la reacción del pelirrojo-

-Creeme, lo conozco muy bien.

Castiel se cruzo de brazos de manera insolente recostándose contra la pared, tenía una mirada completamente molesta, parecía mantenerse sereno. Solo por Lys, no pude evitar mirarlo sinceramente era atraíble en esa pose

¿Qué carajos estoy diciendo? Es solo Castiel...

En efecto mi estimado colega, no está bien visto que secuestres jóvenes damiselas en apuros...-Empleo el victoriano un gran sarcasmo- Te llevaras grandes problemas si se entera la directora.

Por mí que se entere...No le tengo miedo. -Bramó el pelirrojo, mostrando su puño-

¿Y si llaman a tus padres?...¿No te reprenderán en casa? -Ante un posible fin de conversación mi duda salió de mis labios antes de ponerle un filtro-

Soy emancipado...Mis padres no están en esta ciudad. -Me clavo sus grises ojos encima, otra vez ese color sonrosado en mis mejillas, de la vergüenza, solo atine a callarme-

No te preocupes, eso a mí no me molesta "hablarlo" -Con sus dedos hizo las características comillas al aire-

¿Y no te sientes solo? -Quería indagar un poco más, pero Lys me toco con su codo, creo haber dicho algo de mas-

Lo que más me llamo la atención fue que no me golpeo como lo había pensado en ese lapso de tiempo, había bajado mi cabeza, la había cagado olímpicamente, hasta que escuche una leve risa que mis sentidos automáticamente se dieron cuenta que se trataba del pelirrojo, de un momento a otro estaba sosteniendo su estomago por la risa, solo me quede atónita, Lysandro que no había dicho nada hasta el momento sostenía una sonrisa mientras achinaba sus ojos, dioses me sentí una imbécil, hasta que él parara de reír a falta de aire no sabría si la embarre o no.

Si no fuera porque me causo gracia estarías muerta...-Fue lo único que pudo decirme antes de volver a reír, no con tanta exageración como antes-

Rosa volvió preocupada, preguntando por el hermano de Lysandro, o eso entendí, pero el pobre termino saliendo del lugar arrastrado por las infinitas cuestiones de la peliblanca, dejándonos solos de nuevo, no sé porque cada vez que me quedo a solas con el siento como si me fuera a devorar un lobo.

Pasaron minutos de contemplación mutua en un mute sin final, hasta que volví a replicar mi pregunta nuevamente, llevándome una gran sorpresa por delante, él que parecía un tipo que nunca le jodia nada, estaba así, de esa manera frente a mi...Se había sonrojado, estaba tornando un color como su cabello, rojo.

Mis ojos contemplaron aun mas grandes por la sorpresa, él se había puesto recargado contra aquella pared, encorvado y con las manos en sus bolsillos y sus ojos ocultos por su fleco, pero las mejillas no, ellas continuaban con ese vivaz color.

Sin creerlo quede muda, hasta que él volvió su mirada a mis ojos, tenían un reflejo de nostalgia, capaz, no lo sabia muy bien.

Tal vez...Algunas veces me puedo llegar a sentir solo.- Soltó sin ningún remordimiento o "vergüenza"-

De verdad lo siento...-Completamente una idiota, soy una reverenda idiota-

Él avanzo los pasos suficientes como para irse, algo, no sé que fue, pero me impulso a tomar su muñeca, el zarandeo bruscamente para que lo suelte, pero mi agarre fue mayor, volviéndolo a aquel hueco en bajo las escaleras, no le dije nada, solo mi mirada hablo, él fue más rápido, y me dejo contra la puerta otra vez, sinceramente debería dejar de ser tan buena...

Él tenía su frente contra mi hombro, sus cabellos me hacían cosquillas, no hablamos, pero yo podía aguantar ver un alma en pena y mis brazos se separaron de mi cuerpo para aferrarse a la espalda ancha sobre aquella chaqueta de cuero, pero él separo las manos de la puerta para abrazarme, era la primera vez que sentía como alguien se me aferraba, y no era exactamente mi madre a decir verdad.

Gracias...pero por favor, quítame este sufrimiento -Exclamo el pelirrojo, generando que la castaña se sonrojara de sobremanera, aferrándose inconscientemente a la espalda de este-

De repente sonó el timbre de fin receso, los alumnos comenzaban a salir yendo a clases, pero nadie pasaba por aquella parte del instituto, evitaba querer soltarlo pero las obligaciones me ataban

Castiel...Hay que volver a clases...-Comenzaba a inquietarme por la presión de llegar tarde, de que le digan a mi tía, que me castigue-

...-Solo se aferro aun mas, no decía nada, solo se quedaba así mientras que yo comenzaba a ponerme extraña- Solo un rato mas...Luego diré que la culpa es-

Pero el pelirrojo fue interrumpido por un rubio que hizo un gesto de aclarar la garganta para atraer nuestra atención, Castiel sabía perfectamente de quien se trataba, solo soltó un bufido levantando la mirada, para ambos era una mirada cálida, pero cuando la dirigió al delegado se volvió tan fría y su temperamento hizo que automáticamente se aferrara mas a mí, me había tomado de la cintura y yo en esos momentos me enfrentaba entre una batalla interna por irme o secundarlo, no, eso es muy estúpido.

Suéltala Castiel, la estas lastimando...-Dijo el rubio algo molesto por la mirada del pelirrojo-

¿Acaso eres mi madre o qué? -Exclamo con ironía el pelirrojo- no eres nadie para mandar sobre ella.

¿Crees que tu si? -Soltó una sonrisa burlona, aferrándome más a él, mientras estaba en medio de esa discusión-

Pues yo no la tengo aferrada...Mientras ella busca un poco de oxigeno...-Insinuó Nath, cruzándose de brazos esperando a ver que respondía el pelirrojo-

Voy...A matarte...-Y se abalanzó sobre el rubio con el puño en alto, justo para darle un golpe-

Pero eso no paso, porque no iba a quedarme mirando como una imbécil, simplemente al ver la pelea adelante de mí, lo único que hice fue interponerme en medio, estaba media cabreada, con una característica mirada de impaciencia, no lo soportaba mas.

¿ACASO NUNCA PARAN DE PELEAR? -Estalle, no lo pude evitar, ver como Castiel bajaba el brazo y como Nathaniel se avergonzaba atrás mío- Realmente me desagrada estar en medio de esto...Si no lo van a poder superar, no se acerquen a mí.

Una vez dicho no podía volverme en mis palabras, por lo cual abandone el lugar, yendo hacia la clase que ya llegaba demasiado tarde y seguro me ganaría una reprendida, pase al salón de clases, cuando el maestro de aspecto joven y delicado se volvió hacia mí, me analizo de arriba a abajo.

Soy Farres...¿No cree que es muy tarde señorita? -La hermana de Nathaniel comenzó a reírse, y yo me ponía roja de la vergüenza que estaba pasando, mas de una mirada estaban clavadas en mi-

Y-yo...-No pude articular una palabra-

Espere Farres, no es su culpa, yo la entretuve...Si quiere castigar a alguien...Aquí está el culpable. -Todos comenzaron a murmurar por lo bajo al ver a Castiel que llego detrás de mi sin que me diera cuenta, generándome un leve susto cuando escuche su voz, a la hermana de Nathaniel se le cambio la cara-

"Nunca Castiel se hubiera sacrificado por nadie"
"No puedo creerlo"
"¿Serán algo?"
"Esa jodida de Maverick..."

Esta bien...Entren pero no tolerare otra falta como esta ¿Fui claro?...-Encarno una ceja antes de girarse al pizarrón-

Habían unos asientos libres al fondo, camine primero para sentarme en los últimos, sola, pero no fue así, tenia al pelirrojo al lado mío y quinientas miradas mas encima, él me miro y comprendio que no estaba cómoda en esa situación, solo basto con chasquear la lengua con ese rostro que daba temor a veces y el aula entera se volvió, excepto Amber, ella me clavo una mirada de odio mortal...

¿Se te perdió algo Amber? -Castiel tan crudo exclamo mirando al linaje de la sangre de Nathaniel, ella no dijo nada, solo se sonrojo con violencia y se giro a murmurarle a sus amigas, yo solo pude volver a respirar normalmente-

Farres continuaba con su cátedra, todos observando o tomando notas, fue ahí donde un papel invadió mi espacio, mis ojos se clavaron en él unos momentos, luego levante la vista al ojigrisáceo que hacia como si prestara atención, su recado era peculiar y su letra era fascinante

"¿Aun sigues molesta por lo que paso

con el imbécil del Delegado?"

Lo mire y seguía en su acto de "prestar atención" solo me digne a contestarle.

"Capaz"

El tomo el papel y respondió, podía ver como el lápiz danzaba sobre la hoja y luego aquel papel fue lanzado a mi lado del escritorio.

"Realmente lo siento, no fue mi intención

que tu vieras eso..."

Se leía de una manera tan tierna, y fue en esos momentos donde se me cruzo la imagen de hace un rato, estábamos los dos abrazados...Genial era mi primer día y ya tenía un contacto con un chico. Y por lo que veía no era un chico cualquiera.

Era Castiel...

Gire la vista hacia él, se había dormido y todos estaban en silencio, había quedado colgada con tanto pensar, lo moví para que despertara, pero no lo hizo, lo llame en susurros pero no despertaba, Farres estaba sentado leyendo exámenes de otras aulas, ahora que lo pienso nunca dejo presentarme, mejor para mí.

Castiel levántate...-Susurre una vez más, moviéndolo con un poco de fuerza-

Maverick...Déjame dormir...No me siento bien -Flaqueo el pelirrojo con la cabeza oculta por sus brazos de guitarrista-

¿Quieres ir a la enfermería? -Él no me respondió, automáticamente Farres vino a reprenderlo, sin saber bien las cosas-

¿CASTIEL QUE DEMONIOS HACE DURMIENDO EN MI CLASE? -Farres estaba cabreado, y yo asustada, el pelirrojo se levanto débil, no podía entenderlo de un momento a otro estaba bien-

No está bien Señor Farres...Creo está descompuesto...-Atine a decir mientras observaba un Castiel completamente raro-

Llévatelo a la enfermería antes que me ensucie el piso...-Dijo un Farres completamente eufórico de los nervios, por primero que llegamos tarde, y porque Castiel se descompuso a mitad de clase, interrumpiéndola-

¡Yo lo llevo! -Dijo la rubia parándose de su asiento, para acercarse a Castiel-

No...-Dijo vagamente- iré solo...

Castiel se fue lentamente, había dejado su campera en el respaldo de la silla la cual amber tomo ganándome a mí que me quede mirando la puerta donde se fue él, Farres me llamo con un sonar de su garganta.

Ve...Terminara en el suelo si continua el trayecto el solo...Amber a tu asiento. -Podría jurar que Farres sonó como si fuera alguien cálido, me mato que la rubia se llevara la campera de él a su asiento, por lo cual debía hacerlo-

Dame la campera...-Dije clavando mis ojos marrones sobre ella, intimidándola, en verdad me molestaba esta tía, y recién es el primer día-

¿Quién te crees? ¿Acaso crees que Castiel te va a confiar su chaqueta? Si claro, bórrate idiota. -Hablo la reina, de un solo manotazo logre quitársela en un sigilo perfecto-

Si, lo haría, ¿Quien de las dos estaba con él hace unos minutos? ¿No es muy obvio? mejor vuelve a maquillarte payasa y deja de estar jodiendo...-Me había sacado, su cara de fastidio alimento un leve odio que crecía de a poco-

Salí de aquel lugar, escuchando los gritos de Amber atrás, Genial...Ya te ganaste un enemigo, a unos pasos de ahí tenía un Castiel recostado contra los casilleros, automáticamente me puse de rodillas a su altura, frente a él, estaba sonrosado, pase la mano bajo su fleco y tenía su frente completamente caliente hasta sus mejillas, de sorpresa tomo mi muñeca, de un sobresalto vi como su cara tomaba un color de calor, una mirada de que se estaba muriendo, y no sabía qué hacer.

Mi mirada se dirigió por el rabillo del ojo a un Victoriano venir con velocidad hacia nosotros, frenó en seco cerca de nosotros, no me pregunto nada, lo tomó y lo cargo en uno de sus hombros, Castiel caía como peso muerto, sin quejarse ni nada, era muy extraño, tenía miedo por primera vez en la vida.
Los seguí hasta la enfermería, cruzando todo el gimnasio, Lysandro no ejecutaba palabra alguna, temía por sobre todas las cosas.

La enfermera al ver al pelirrojo se asusto y luego que lo vio bien se dio cuenta que le pasaba.
-¿Volvio a comer en ese lugar de comidas rapidas?

-No, señorita, esta vez solo pudo agarrar lo que tenia en la nevera...

-¿Era comida de buen estado?

-Aparentemente no...Bah, no sé.

-Puede ser...Tendrá que quedarse acá, para que le hagamos devolver esa comida, le está causando fiebre y eso no es bueno. ¿Puedes quedarte aquí esta tarde Lysandro?

-No podre...Tengo mucho que hacer esta noche.

-¿y tú? ¿Acaso no eres su novia? ¿Podrías quedarte en lo que voy a buscar las cosas que necesito al hospital...Si, sé que es mejor llevarlo allá, pero ahí nunca lo atenderán temprano.

-No es su novia...-Dijo un seco Lysandro, al ver mi cara completamente roja por las dos primeras preguntas-

-Pero puedo quedarme, ¿No se tardara mucho, no?

-Más de dos horas tardare en buscar las cosas...Es mucho tiempo. ¿podrás?

-Lo hare...-Dije luego de ver un Castiel inconsciente sobre la camilla de aquel lugar- Definitivamente lo hare...No lo dejare solo.


Gracias por leer~