CAPÍTULO 1 – ¡Que demonios!...

(Auto-beteado)

Pronto los brillantes y nostálgicos colores del atardecer se borrarán dando paso a la oscura noche que acompaña a la luna nueva.

Se me ha vuelto una costumbre presenciar este espectáculo después de cada entrenamiento, cuando mi cuerpo ya no puede más, me subo a la rama de una gran árbol en los linderos del bosque y disfruto solo unos pocos momentos de ésa belleza antes de que, si no tengo suerte, las oscuras sombras de siempre me cubran con pesadillas.

Algunas veces me quedo a dormir ahí mismo, si es que no tengo suficiente energía para regresar al departamento que tengo desde hace apenas dos años, cuando mis padres murieron y yo no quise seguir en la casa donde quedan tantos recuerdos dolorosos.

Creo que esta será una de esas noches que no dormiré en mi cama...

Caí en un descanso intermitente, que me parecía más bien solo instantes de inconsciencia. Y cuando pude por fin entrar en un sueño tranquilo, el sol decidió perforar con sus rayos de luz a mis desafortunados párpados.

- ¡Sakura-chan! – Un grito potente taladró mi cabeza, haciéndome perder el equilibrio y caer de la rama con muy, muy poco elegancia.

- ¡Que demonios!...- ¡¿Quién carajos grita de ésa forma inhumana a estas horas?!. Sea quien sea le voy a dar una paliza que lo llevará directo a su jubilación.

Cuando volteo, aún con la vista un poco borrosa por el golpe y por haber despertado apenas, distingo una silueta... ¿anaranjada?- ¡¿Naruto?!

- ¡Sakura-chan!, ¡estoy de regreso!. ¿Acaso no me has extrañado? – Siguió gritando el rubio, formando con sus ojos azules su clásica mirada de perro atropellado que utilizaba siempre que intentaba evitar una paliza.

- ¡Baka! que formas son esas de "regresar", haciendo que me caiga de un árbol con semejante grito.

A pesar de mi gesto severo, no pude evitar una mirada de sorpresa cuando por fin lo "enfoque" bien. Había crecido mucho y se notaba que había entrenado bastante al lado de ero-sennin.

Sus ojos seguían reflejando su ingenuidad innata, cosa sorprendente teniendo en cuenta la clase de senseis que ha tenido de ejemplo... el ermitaño pervertido y el fan número uno del mismo.

- No fue mi intención Sakura-chan. ¿te lastimaste?- Con cara sinceramente preocupada me recorrió completamente con la mirada poniéndose mas rojo que una granada al notar lo mucho que había cambiado...

- ¡BAKA!, ¿Qué se supone que miras?- También me había puesto roja pero de ira apenas contenida.

Supuse que debía ser un poco impactante para el pobre, ver que después de casi tres años, también había cambiado.

Desde el clásico traje rojo, sustituido ahora por una minifalda blanca con listones negros rodeando su cadera (eso si, debajo de la misma, sus medias negras de siempre donde sobre un vendaje improvisado ato el porta kunais), un mínimo top negro y por último unos guantes de cuero.

Además que había dejado crecer nuevamente mi cabello hasta la cintura, aunque lo llevaba amarrado en una cola de caballo alta. Pero lo más obvio era el desarrollo físico que fue lo que notó principalmente el rubio...

- Sakura-chan... te ves... muy...muy linda...- Logró balbucear el portador del Kyuubi.

- Deja de decir tonterías, me da gusto que regreses- Alcancé a decir aunque la verdad un auténtico sonrojo cubrió mis mejillas por el comentario.

- ¿Y qué has hecho Sakura-chan?, sé que la vieja Tsunade te ha entrenado todo este tiempo, estoy ansioso por ver que tan fuerte te has vuelto – Comentó mientras comenzaban a caminar en dirección a la aldea.

- Yo igual Naruto, pero te recomiendo que no le digas vieja a Tsunade-sama si no quieres una buena paliza - Lo amenacé con mi puño, después de todo era mi sensei y prácticamente se había vuelto como una madre después de lo que pasó con mis padres.

- Hai-hai, no te enojes. Oye, se que normalmente soy muy distraído pero no puedo evitar notar que pareces muy diferente a la Sakura-chan que conozco, tu mirada parece muy triste... ¿Es por Sasuke-kun? Todavía tenemos tiempo Sakura-chan. Para eso he entrenado ¡y ahora soy mucho mas fuerte!, ¡lo traeremos de vuelta! te lo prometí y...

- Ya basta Naruto - Lo corté de golpe - Me tengo que ir, deberías reportarte con Tsunade-sama –

No sé porque lo hice pero salí corriendo tan rápido como pude, después de todo era mi día libre y no tenía ninguna misión que me obligara a ir a donde la Godaime, y por lo tanto a estar con Naruto.

Naruto...después de tanto tiempo...tú también has cambiado pero sigues siendo tan alegre como siempre, en cambio yo...yo ya no puedo sonreír...

Cuando me di cuenta estaba en un pequeño lago en el centro del bosque y había una pequeña pero hermosa cascada. Parecía el paraíso, hasta un brillante arco iris se formaba al pie de la cascada.

No pude menos que sentirme mas relajada y olvidé todo aquello que me desangraba por dentro, empecé a quitarme la ropa decidida a nadar un poco en esa agua cristalina que se veía tan refrescante...


No puedo creer lo rápido que puede pasar el tiempo, hace mucho tiempo que no salía a una misión tan larga y complicada.

Aunque cosa curiosa, no recordó que en aquellas misiones llegara a extrañar tanto la aldea como lo hizo últimamente. Es como si algo o alguien me llamará.

Algunas noches solía soñar con una voz femenina que gritaba su nombre de forma desesperada...y se despertaba bañado en un sudor frío y algo perturbado.

No sé ni porque recuerdo eso justo ahora, es solo un sueño después de todo...

Estaba cerca de la aldea, lo sabía bien. Ya hacía mas de dos años que no pisaba "territorio amigo" y aunque debí esperar a recuperarse de las heridas que recibió durante su última batalla de la misión, aún así no quiso esperar más para partir de ese lúgubre y horrible lugar. Estaba ansioso por llegar.

De todos modos no son muy graves...solo un poco de sangre...nada que el copy-ninja no puede tolerar... pensó entre bromeando conmigo mismo y sacándole brillo a su ego de paso.

Sin embargo, debería limpiar las heridas para evitar que se infecten… Se escucha agua, estoy seguro, no muy lejos…

Entonces Konoha tendrá que esperar solo un poco más...

El jounnin de pelo plateado se dirigió con lentitud de rama en rama hacia el lugar del que provenía el sonido que escuchó antes, pero se detuvo al percibir un olor que no tenía nada que ver con el bosque, era sutil y embriagador.

Se acercó con cautela, bastante intrigado, y a la distancia, pudo distinguir un pequeño lago con una bella cascada y ahí cerca despojándose de su ropa...

- ¡Que demonios!.. – Murmuró para sí mientras un chorro de sangre empapaba la máscara que cubre su rostro.

Era una hermosa joven de cabello largo sedoso y...rosado

Mmm...¿rosado? Se me hace familiar... Pero, ¿De dónde?... ¡Qué importa Kakashi!, ¡Es una mujer quitándose la ropa!

Parecía que no tenía prisa, la mente tortuosa del portador del Sharingan no podía soportar mas, cuando se quitó la última prenda que resguardaba su intimidad, y de un salto se sumergió en el agua, el ojo gris oscuro se nubló, todo se tornó borroso y no supo mas de él.

Cayó pesadamente en el suave y fresco pasto.


Dejé que el agua jugara con mis sentidos y permanecí ahí lo que me parecieron eternidades.

No quería regresar nunca, todo era demasiado perfecto estando en el agua. Pero sabía que el día no duraría por siempre y por muy fuerte que fuera ahora, no era recomendable estar muy tarde en las profundidades del bosque, así que murmurando maldiciones salí del agua, dejé que mi piel se secara un poco con el aire, me vestí y me encaminé a la aldea.

Tal vez debería buscar a Naruto, después de todo creo que no tenía que ser tan cortante con él, solo quiere cumplir con la promesa que me hizo...Bastará con que le invite a comer ramen para que olvide lo sucedido.

Estaba tan ensimismada en mis pensamientos que nunca noté al jounnin inconsciente que se encontraba a solo unos metros...

A pesar de que aún no anochecía, algunas estrellas ya brillaban con intensidad en el firmamento cuando encontré a Naruto en una de las calles de la aldea que parecía desierta, con dirección seguramente a comer ramen en Ichiraku.

Me saludó muy entusiasta como si nada hubiera pasado y le agradecí eso.

- ¡Hola Sakura-chan!, ¿Quieres ir a comer ramen? – Preguntó con su sonrisa mas "cautivadora"... y boba además.

- Gracias Naruto... En realidad quería disculparme por haberte dejado solo de la forma en que lo hice por la mañana...Gomen.

- No te preocupes, pensé en ir a buscarte pero creí que querrías estar sola por la forma en que saliste corriendo...

"que intuitivo el chico"

-he... pues si, arigatou...- Nunca me dejaba de sorprender su perspicacia.

- Bueno y a todo esto, ¿a donde fuiste Sakura-chan?

- Mmm, pues al bosque...- Aunque ya me había disculpado, aún me sentía culpable y no sé porque di más información de la que creo que debí dar…- Me encontré un bonito lago con una cascada y me entraron ganas de nadar un rato...

Muy tarde para arrepentirse...

- ¡Sakura-chan!, ¡Me hubieras dicho! Me hubiera gustado ir contigo, así podríamos haber nadado los dos solitos en ese lago...


- ¡Auuch!, No puedo creer que haya caído inconsciente por ver a una mujer desnuda… - Se quejó con voz apagada.

Pero ésa no era una mujer, ¡Era una sirena, una ninfa, una diosa!

Las heridas que tenía no habían tenido que ver con su desvanecimiento, fue "ella".

Aún así no podía olvidar el propósito que lo había llevado en primer lugar a ese lugar, debía limpiar las lesiones y seguir su camino a Konoha pues ya había perdido mucho tiempo y sangre...

Así que se levantó, lavó las heridas y emprendió una dolorosa travesía a través del bosque con la esperanza de llegar pronto y poder leer el gran final de su libro Icha Icha Paradise. Aunque dudó poder concentrarse con todo lo que vió en ése lago...

A duras penas llegó a la aldea, sin entretenerse demasiado en observar si había cambios o no por los lugares que pasaba, más que nada porque tenía en mente todavía a esa joven que seguramente no le permitiría dormir.

Ella, y… el hospital, porque sus heridas sangraban ahora profusamente.

Cuando se acercaba a una de las calles principales que llevaban a su destino, alcanzó a escuchar unas voces que le parecieron remotamente conocidas...

- Bueno y a todo esto, ¿a donde fuiste Sakura-chan?

- Mmm, pues al bosque...- Aunque ya me había disculpado, aún me sentía culpable y no sé porque di más información de la que creo que debí dar…- Me encontré un bonito lago con una cascada y me entraron ganas de nadar un rato...

Muy tarde para arrepentirse...

- ¡Sakura-chan!, ¡Me hubieras dicho! Me hubiera gustado ir contigo, así podríamos haber nadado los dos solitos en ese lago...

-¡BAKA! ¡Ya sabía yo que aprenderías mucho de Ero-sennin!- Le grité con sarcasmo - ¡¿Cómo se te ocurre decir tal barbaridad Naruto?!

Pero yo no me conformaba con palabras; concentré mi chackra en el puño derecho y le di tal puñetazo en la cara al pobre, que se fue a estampar en una barda de madera que terminó echa añicos.

- Ya decía yo que conocía esa voz...- Murmuró el hombre desde el techo de una casa.

Espera… No puede ser, Debí escuchar mal, Eso significa qué… ¡¿Acaso eso significa que la hermosa diosa que vi desnuda en el lago era…Sakura?!