Hola! Aqui volvi con otro cap. n_n.

Eres mi guía

Hoy presentamos:

C.-2…¿Qué me está pasando?


—¡¿Qué?!—Gritan Sho, Hayato y Manjoume con sorpresa.

Judai les estaba contando acerca de cómo es que conoce a Kagome, resulta y acontece que ambos se conocían desde que eran unos niños, desde el jardín de niños para ser exactos, estudiaron juntos hasta el segundo grado ya que debido al trabajo de los padres de Judai tuvieron que mudarse. Kagome permanecía al lado de Judai jugando con sus dedos.

—Entonces, se conocen desde que eran niños—Dice Sho con una mano en la barbilla—Eso explica muchas cosas.

—Por cierto, no nos hemos presentado—Dice Manjoume acercándose a ella, se arrodilló y tomo una de sus manos—Soy Manjoume, me conocen como The Thunder, es un gusto conocerte preciosa—Dice depositando un beso en la delicada mano.

Kagome se sonrojo bastante, casi igual al uniforme Osiris.

—¡Manjoume déjala!—Gritan Sho y Hayato empujando al pelinegro lejos de la muchacha que inmediatamente se escondió detrás de Judai como una hermana menor buscando la protección de su hermano mayor.

—Perdónalo siempre hace eso—Dice Sho mirando a Manjoume con reproche, luego vuelve a fijar su vista en ella—Yo soy Sho es un gusto conocerte—Dice con una sonrisa que tranquilizo a la chica.

—Y yo soy Hayato, mucho gusto—Dice sonriendo.

—Lo mismo digo Sho-kun, Hayato-kun—Dice Kagome con una sonrisa tímida a los dos chicos, aun estaba detrás de Judai que solo sonreía.

Kagome seguía siendo tal cual como la recordaba, aunque cuando eran niños ella era mucho más tímida que ahora.

—¡Oigan tontos! ¡¿Qué les pasa?!—Grita Manjoume poniéndose de pie furioso.

—Kagome-chan, ¿Podemos ver tu mazo?—Pregunta Sho con estrellas en los ojos ignorando olímpicamente las quejas de Manjoume.

—Sí, claro—Responde Kagome tomando su mazo para dárselo a Sho.

Sho y Hayato empezaron a ojear el mazo de la duelista, vieron a Twinrova y a otros monstruos que de alguna forma les parecían familiares al igual que algunas cartas mágicas y de trampa, las demás nunca las habían visto o simplemente eran muy raras.

—Este mazo está lleno de cartas muy raras—Dice Hayato observando el mazo.

—Disculpa que pregunte pero ¿Cómo conseguiste esas cartas?—Pregunta Sho devolviéndole el mazo.

—Es que…mi tío es amigo de Pegasus y le pidió que hiciera unas cartas que fueran solo para mí, a pesar de que le dije que no era necesario—Responde Kagome apenada, por más que le había rogado a su tío que no lo hiciera éste de todos modos lo hizo.

—Tener de amigo a Pegasus ha de ser lo máximo—Dice Hayato con ilusión.

—Puede que sí "Pero cuando tienes a un tío como el mío que siempre te está dando tratos especiales es mejor que no"—Piensa Kagome con rabia, él no era su tío de sangre puesto que sus padres no tenían hermanos, pero lo quiere como si lo fuera y él la quiere como si fuera su sobrina, por eso siempre le estaba dando un trato especial y ella detestaba que lo hiciera todo el tiempo.

—Tierra llamando a Kagome—Dice Judai pasando una mano frente a ella tratando de llamar su atención.

—¿Eh?—Dice Kagome saliendo de sus pensamientos.

—¿En que estabas pensando?—Pregunta Judai alzando una ceja.

—En cosas sin importancia—Responde Kagome con una sonrisa mas falsa que una peluca agitando una mano como si espantara una mosca.

Judai la observo un poco desconfiado pero bueno, ya la interrogaría luego.

—Ahora, ven conmigo—Dice tomándole una mano con una sonrisa—Voy a mostrarte la academia.

Kagome asintió y junto con Judai comenzó a caminar dejando atrás a Manjoume, Sho y Hayato, los dos últimos sintieron un escalofrió bajando por su espina dorsal al sentir la mirada furiosa de Manjoume, voltearon lentamente y al verlo retrocedieron unos cuantos pasos aterrorizados.

—Ya verán ¡Nadie ignora a Manjoume Thunder y sale ileso!—Grita furibundo.

Los otros dos no sabían si era su imaginación o alrededor de Manjoume había fuego y rayos cayendo, comenzaron a correr por sus vidas mientras Manjoume los perseguía para darles su merecido. Por otro lado, Judai y Kagome estaban caminando por los pasillos de la academia conversando animadamente.

—Y dime, ¿Cómo está tu hermana?—Pregunta Judai sonriendo.

—Pues está muy bien, esta en Paris terminando sus estudios para ser diseñadora—Responde Kagome devolviéndole la sonrisa.

—Ya veo, ella siempre tuvo una gran habilidad para esas cosas de la moda—Dice Judai cruzando las manos detrás de la nuca.

—¡Judai!—Grita una voz masculina muy familiar para el castaño.

Judai iba a voltear a ver, pero antes de que pudiera mover un musculo Fubuki lo obligo a dar la vuelta mientras se ocultaba detrás de él, parecía que estaba huyendo de alguien y Judai fue al primero que encontró para defenderse, segundos después apareció Asuka hecha una furia, Judai, Fubuki y Kagome se asustaron al verla, parecía un demonio cazando un alma desafortunada.

—¡Hermano! ¡Deja de ocultarte detrás de Judai y hazte responsable de tus actos!—Grita Asuka roja de la furia y la vergüenza, no esperaba que Fubuki, su propio hermano, fuera capaz de gastarle una broma de tan mal gusto. Su uniforme Obelisco estaba azul, y no precisamente porque ese fuera su color, su queridísimo hermano la había bañado con pintura y no solo de color azul, también rosa, verde y rojo hasta en el cabello.

Judai estuvo a punto de reírse, pero prefirió no hacerlo puesto que no quería enfrentar la ira de la Reina Obelisco que es bien sabido que cuando está furiosa...no es buena idea provocarla.

—A-Asuka, ¿Q-Que fue lo que te paso?—Pregunta Judai aguantándose la risa con mucho miedo.

—¿Qué me paso?, yo te diré que paso, Fubuki me jugó una broma, eso paso—Responde Asuka señalando a su hermano con un dedo que temblaba de ira.

—Ya te dije que fue un accidente, la broma no era para ti era para…—Se defiende Fubuki, pero se quedo callado al ver a Kagome que miraba la escena callada.

Fubuki se quedo atónito, nunca antes había visto semejante belleza, se alejo de Judai e ignorando los regaños de su hermana saco una rosa de quien sabe dónde y se acerco a la muchacha.

—Mucho gusto, soy Fubuki Tenjoin—Dice ofreciéndole la rosa, Kagome la tomo con un sonrojo en las mejillas—Eres una de los estudiantes transferidos ¿Verdad?—Dice con una sonrisa del típico Casanova.

Kagome un poco mas sonrojada asintió. Fubuki como todo un caballero le tomo una mano.

—¿Podría saber cuál es tu nombre bella dama?—Pregunta sin borrar esa sonrisa.

—K-Kagome M—Dice callándose de pronto al notar que estuvo a punto de revelar su verdadero apellido—Higurashi.

Asuka, olvidándose por un momento de su enojo y la causa de este, posó su mirada en la chica que escucho se llamaba Kagome, luego vio a Judai que miraba cada movimiento de Fubuki, estaba…¿Molesto?

—Bueno Kagome-chan, es un gusto conocerte—Dice Fubuki depositando un beso en la mano de la chica que se sonrojo aun mas, si es que era posible.

Asuka volvió a ver a su hermano y luego devolvió su mirada a Judai, se veía todavía más molesto, ¿Acaso el estaba…?, no, era imposible y absurdo. Apiadándose de la pobre muchacha deicidio intervenir acordándose de la pesada broma de Fubuki.

—Hermano—Llama causando una reacción en su hermano, que no volteo a verla y se puso a temblar como gelatina.

—S-Si, dime hermanita—Dice Fubuki con temor soltando la mano de Kagome que aun estaba sonrojada.

—Tú y yo tenemos un asunto que aclarar, ¡Como quien se hará cargo de quitar las manchas de pintura de mi uniforme!—Grita enojándose de nueva cuenta.

Fubuki comenzó a correr y Asuka tras él gritándole que regresara y que no fuera cobarde. Judai se volteo a ver a Asuka y a Fubuki desaparecer entre la multitud de estudiantes. ¡¿Pero qué rayos le estaba pasando?! cuando Manjoume se le acerco a Kagome y le beso la mano de esa manera tan arrogante que solo él sabía no pudo resistir la tentación de golpearlo directo en la cara, gracias a Hayato y a Sho contuvo el impulso, luego Fubuki la trato como a una princesa y estuvo muy cerca de plantarle un puño en la cara.

—Judai-kun, ¿Estás bien?—Pregunta Kagome sacándolo de sus pensamientos.

—Sí, estoy bien Kagome, ¿Y qué te eh dicho acerca del kun?—Dice Judai cruzando los brazos con falsa molestia, cuando eran niños le había dejado muy en claro que solo lo llamara Judai, para él que agregara el kun era y es algo muy formal.

—Lo siento, costumbre—Dice Kagome sonrojándose apenada.

Judai sonrió, luego entrelazó su brazo derecho con el izquierdo de la muchacha y continuaron su caminata. Al anochecer regresaron al dormitorio rojo, estaban en el comedor esperando con ansias al profesor Daitokuji, uno que otro chico se quedaba mirando embelesado a la pobre de Kagome que estaba completamente apenada. La chica se sentó con Judai, Sho y Hayato, quienes iniciaron una conversación amistosa con la muchacha para distraerla de los indiscretos que la miraban. Pasaron unos diez minutos y llegó el profesor Daitokuji cargando a su gato Faraón.

—Muy bien, antes de empezar a comer quiero darles la bienvenida a los nuevos alumnos, espero que tengan una estancia agradable en esta isla—Dice con una sonrisa soltando a Faraón—También quiero que sepan que cualquier cosa que necesiten estoy aquí para ayudar. Ahora, ¡A comer!

Todos comenzaron a comer y a hablar mientras lo hacían causando un gran escándalo, tuvieron una pequeña fiesta de bienvenida que termino alrededor de las dos de la mañana, menos mal que el dia siguiente era sábado y no tendrían clases, así podrán dormir hasta tarde. Kagome, Hayato, Sho y Judai se fueron a su habitación, Kagome salió y fue al baño a cambiarse mientras los otros tres hacían lo mismo en la habitación. Al poco tiempo apagaron las luces y se fueron a dormir, aunque solo Hayato y Sho estaban dormidos, Kagome y Judai eran los únicos que permanecían despiertos.

Kagome estaba pensando en sus padres, ella sabía que su padre iba a emprender un viaje a quien sabe dónde, era un viaje sin destino, el dijo que era para encontrarse a sí mismo, en el caso de su madre estaría muy ocupada hasta el verano, es una bailarina famosa en todo el mundo y tenía que viajar mucho para ir a sus presentaciones: Francia, Noruega, Inglaterra e incluso Alemania, siempre le llevaba algún recuerdo del país que visitaba, de hecho se había llevado uno consigo a la academia, una esfera de nieve que le trajo su madre de Paris, Francia, con una torre Eiffel dentro con varios edificios a su alrededor. Solo veía a su madre en verano, pero su padre siempre estuvo con ella apoyándola en lo que fuera.

De cierta forma ahora que no estaba con su padre se sentía sola…no, no estaba sola y eso lo sabía muy bien, Judai estaba allí, de nuevo a su lado como cuando eran niños, y también sabía que Judai siempre estaría allí con ella y ella haría lo mismo, mas ahora sabiendo el destino que tenía que cumplir su amigo, proteger las llaves de acceso a las cartas de los Demonios Fantasmas.

Por otro lado, Judai no podía dormir pensando en lo que pasaría ahora, perdieron dos de las llaves, la que tenía Ryo el hermano mayor de Sho y la que tenía el profesor Chronos. ¿Qué pasara cuando los siete jinetes de las sombras obtengan las cinco llaves faltantes?, de alguna u otra forma no quería enterarse, por el momento mantendría la calma. Kagome y Judai se quedaron dormidos cerca de las 4:15 AM. A la mañana siguiente Sho y Hayato se levantaron primero, eran las 10:37 AM.

—¿Crees que debamos despertarlos?—Pregunta Sho en voz baja con duda observando a Judai y luego a Kagome que dormían muy tranquilos.

—No, de todos modos hoy es domingo y anoche nos dormimos muy tarde—Responde Hayato en el mismo tono dejando escapar un bostezo.

—Tienes razón, mejor vámonos y dejémoslos dormir—Dice Sho saliendo de la habitación seguido de Hayato, cerraron la puerta y se fueron a reunir con sus otros amigos.

Cerca de la 1:30, Judai se despertó y se sentó en su cama para desperezarse, estiró sus brazos arriba y luego al frente junto a sus piernas, se quedo observando a Kagome que acababa de voltearse viendo hacia él, todavía estaba dormida, con mucho cuidado para no despertarla se levanto, tomo su ropa y fue al baño a cambiarse, luego regreso a la habitación y vio que Kagome estaba despierta acostada en su cama boca arriba.

—Hola Kagome—Saluda con una gran sonrisa.

Kagome se sentó a la orilla de la cama y le devolvió la sonrisa y el saludo.

—Hola Judai.

—¿Dormiste bien?—Pregunta Judai sentándose en su cama propia sin borrar su sonrisa.

—Si—Responde Kagome desperezándose estirando sus brazos sobre su cabeza, en ese instante su estomago rugió. Se sonrojo un poco apenada y coloco sus manos en su estomago.

—Te dejo para que te cambies, te espero en el comedor—Dice Judai saliendo de la habitación, el también tenía mucha hambre.

Kagome se levanto de la cama y tomo su ropa, se cambio, arreglo su cama y las otras tres que por lo visto o se les olvido arreglarlas o se hicieron los tontos. Al bajar al comedor vio que Judai estaba colocando dos bandejas con la comida, era arroz con camarones fritos, Judai tenía uno en su boca. Ahora que lo recordaba, esa siempre había sido la comida favorita de Judai, por lo visto sus gustos no cambiaron. Se sentaron a comer y comenzaron a hablar de cosas triviales, en eso entraron Sho, Hayato y Manjoume.

—Hola chicos—Saluda Judai sonriendo.

Manjoume salió disparado hacia Kagome.

—Hola preciosa, ¿Te hiciste algo?, estas más hermosa que ayer—Dice tomándole las manos.

—¿Eh?—Dice Kagome sonrojándose.

Y allí estaba otra vez, ese deseo de Judai por patear a Manjoume y alejarlo de ella ¡¿Qué le estaba pasando?!, Sho y Hayato, como si se hubieran dado cuenta de esto apartaron a Manjoume de Kagome.

—Hola Kagome-chan, aniki, ¿Durmieron bien?—Dice Sho sentándose al lado de Kagome con una sonrisa, ambos asintieron—Me alegro—Dice mirando a Manjoume que se estaba levantando del suelo puesto que lo habían empujado, cuando Kagome estaba cerca el no podía hacerles nada ya que no quería quedar mal con ella.

—Oigan, ¿Qué tal si vamos a ver como esta Fubuki?, escuche que ayer Asuka lo apaleo y ahora está en la enfermería—Dice Hayato.

—Es una buena idea "Así me distraigo de este extraño sentimiento"—Dice Judai levantándose.

Todos salieron del comedor de los Osiris y caminaron rumbo a la enfermería, al llegar vieron a Fubuki sentado en la cama con algunas vendas en la cabeza y los brazos, Asuka estaba parada a su lado con los brazos cruzados.

—Hola Fubuki ¿Cómo te sientes?—Pregunta Sho al acercarse a la cama.

—Pues…—Dice Fubuki, pero se calló al observar que su hermana lo miraba con furia contenida—Me siento muy bien, nunca me eh sentido mejor—Dice con una sonrisa falsa.

—Hola, Kagome-chan ¿Verdad?—Dice Asuka acercándose a la muchacha que permanecía oculta al lado de Judai, todavía recordaba lo que paso el día anterior con Fubuki y tenía demasiada vergüenza para acercársele—Soy la hermana menor de Fubuki, Asuka, quisiera disculparme contigo por lo que hizo ayer, hace eso con todas las chicas.

—Corrección, solo con las que considero hermosas y ella me dejo sin palabras—Dice Fubuki en una pose dramática desde la cama—Había visto muchas flores pero ninguna tan hermosa como ella.

Kagome se sonrojo ante esas palabras y se escondió detrás de Judai.

—¡Oye, yo la vi primero!—Grita Manjoume acercándose a la cama molesto—¡Si quieres coquetear con una chica búscate a otra porque Kagome es MIA!

—¿Cómo?—Dice Kagome desconcertada.

Manjoume y Fubuki comenzaron a discutir puras tonterías. Mía, esas palabras resonaron en la cabeza de Judai y lo hizo enfurecer, estuvo a punto de decir algo pero Kagome se le adelanto.

—¡YA CALLENSE!—Grita haciendo que todos la vieran, se había quedado callada por la vergüenza y porque no le gusta meterse donde no la llaman pero esa fue la gota que derramo el vaso—¡Yo no soy propiedad de nadie y tampoco soy un trofeo del cual puedan presumir a sus amigos! ¡Así que dejen de decir tonterías!—Termina la frase jadeando.

—Pero Kagome-chan...—Tratan de alegar ambos chicos.

—¡PERO NADA! ¡Así que cállense o los callo!—Grita Kagome molesta.

Hayato, Asuka, Judai y Sho se alejaron un par de pasos de ella asustados. Judai la conocía muy bien, ella podía ser un poco tímida, pero sabía que cuando se enfadaba era incluso peor que Asuka y toda la timidez se iba a la basura, Kagome le había comentado el día anterior que había tomado clases de artes marciales así que ahora es mucho más peligrosa, podría arrojar a Manjoume y a Fubuki por la ventana si así lo quisiera. La chica conto mentalmente hasta diez para tranquilizarse, no le gustaba armar ese tipo de escándalos pero esos dos la hacían enojar.

—Kagome—Llama Judai una vez salieron de la enfermería.

—¿Qué quieres?—Pregunta Kagome aun molesta, ya no lo estaba tanto como para golpearlo pero aun estaba muy molesta y no quería que nadie le hablara.

—N-Nada olvídalo—Responde Judai asustado ante la mirada de su amiga.

—Hmp—Bufa Kagome volviendo su mirada al frente mientras caminaba.

—Oye aniki ¿Ella siempre es así?—Pregunta Sho en un susurro para que la pelinegra no los escuchara, no quería sufrir un castigo peor que el de Fubuki.

—Solo cuando se enfada—Responde Judai sonriendo.

—Bueno…ya sabemos que no debemos hacerla enfadar nunca—Dice Hayato sudando frio, Sho y Judai asintieron en acuerdo.

A partir de aquí pasaron varios días, días en los cuales perdieron la tercera llave, la que tenía Daichi Misawa, el enemigo ahora poseía tres llaves, aunque bueno, ahora lo importante era tratar de recuperar a Daichi que al parecer estaba sufriendo mal de amores, se había enamorado de la jinete de las sombras Tania. El pobre de Daichi se sentía abandonado, ya que después de que Judai se enfrentara a ella, Tania se convirtió en un tigre, pobre Daichi.

—Me da mucha lástima ver a Misawa-san así—Dice Kagome con una sonrisa llena de lastima mientras observaba a Daichi sentado en una roca mientras Sho y Hayato intentaban animarlo.

—Tienes razón, el pobre está muy mal—Dice Judai con la misma sonrisa.

—Bien se dice que el amor duele—Dice Kagome quitando su sonrisa mirando hacia otro lado, ella sabía perfectamente lo que era amar a alguien y que luego te abandone.

Hace un año estuvo saliendo con un chico llamado Inuyasha que termino rompiéndole el corazón en miles de pedacitos. Ahora que lo pensaba ¿Qué diría Judai si le contara eso? ¿Qué le diría si le contara que ella antes había cambiado y era segura de sí misma, pero que por culpa de aquel tonto volvió a ser la chica tímida e insegura? (1), en el único momento en que ella se sentía segura era cuando estaba en un duelo, se sentía en un mundo distinto donde lo único que importaba era el juego frente a ella.

—Oye Kagome…¿Estás bien?—Pregunta Judai sacándola de sus pensamientos.

—Eh…si estoy bien—Responde fingiendo una sonrisa lo mejor que pudo, Judai lo noto pero prefirió no decir nada.

Aun no quería decirle nada, ese no era ni el lugar ni el momento para hablar acerca de ello puesto que aun sentía una opresión en su pecho al pensar en eso, además todavía tenían el asunto de los jinetes de las sombras, no quería preocupar a Judai mas de lo necesario.

La hora de la cena llego, en el pequeño comedor de los Osiris todos charlaban animadamente, Judai, Kagome, Hayato y Sho se sentaron juntos, Manjoume se sentó en una mesa a una distancia prudente, Kagome todavía estaba enfadada con el por lo ocurrido hace unos días en la enfermería, pero ya no estaba molesta con Fubuki puesto que éste le pidió disculpas de una forma muy sincera. Terminada la cena se fueron a su habitación a hablar otro rato, tenían clases a las diez de la mañana debido a que el profesor de la primera clase había enfermado y no podría darles clases.

—Y dime Kagome-chan, ¿Cómo se conocieron tú y aniki?—Pregunta Sho, tenía mucha curiosidad por saber ese detalle.

—Pues…si no mal recuerdo fue en un parque a los cinco años—Responde Kagome con un dedo en la barbilla pensativa.

—Sí, desde ese día fuimos amigos inseparables—Dice Judai con una sonrisa.

—Ya veo—Dice Sho con una gotita estilo anime resbalando por su cabeza, no se esperaba una respuesta tan simple.

—Hay una cosa que quería preguntarte—Dice Hayato que estaba acostado en su cama en la cima de la trilitera—¿Quién es tu tío exactamente?

—Eh…bueno…prácticamente no es mi tío, mis padres no tienen hermanos—Dice Kagome nerviosa, ¿Era buena idea contarles quien era su tío? ¿Y si con eso descubren quien es su padre?, no, no, no, es mejor no decirles nada, no aun, ni siquiera Judai sabia quien era su padre...o su madre.

—¿Pero quién es?—Preguntan los tres al unísono, Judai tampoco sabía quién era el tío de Kagome.

—Eh…pues verán…mi tío es…—Comienza a decir Kagome dudosa cuando el sonido de la puerta siendo golpeada la interrumpió—"Salvada por la campana"—Se levanta y va a abrir dejando pasar al profesor Daitokuji.

—Buenas noches chicos ¿No han visto a Faraón?—Pregunta buscando al gato con la mirada pero nada.

—No, no lo hemos visto—Responde Judai.

—En ese caso me marcho, que descansen—Dice el profesor saliendo de la habitación.

Kagome cerró la puerta y para zafarse de que los otros tres le hicieran la misma pregunta fingió un bostezo -Bastante convincente- y les dijo que ya era muy tarde, ellos dejaron escapar algunos bostezos y accedieron a irse a dormir.

Mas entrada la noche, todos estaba muy dormidos, Judai parecía tener una pesadilla, una que ya había tenido hace tiempo…

En el sueño…

Judai estaba corriendo nuevamente por el bosque de la isla tratando de encontrar a algo o a alguien. Siguió corriendo hasta llegar a un claro en donde estaban dos personas teniendo un duelo, detrás de ambas figuras vislumbraba a las dos aves gigantes en llamas, la de la derecha era dorada e irradiaba una luz sagrada, la de la izquierda por el contrario era negra como las sombras. Ambos duelistas parecían no haberse dado cuenta de que él se encontraba allí, o simplemente lo estaban ignorando.

—¿Qué hacen? ¡Detengan esta locura!—Oyó gritar a Sho a su lado.

—¡Si ya basta!—Se escucho la voz de Asuka llegando

Ambos duelistas posaron sus ojos en ellos por un segundo y luego los ignoraron. El duelista de la izquierda ordeno a su Ave atacar…de pronto como la ultima vez, todo se volvió negro…

En la realidad…

Kagome sacudía a Judai una y otra vez tratando de despertarlo.

—Judai, Judai despierta—Llama en voz baja para no despertar a los otors dos, eran las tres de la mañana, se había levantado para ir a tomar agua y cuando volvía a la cama observo que Judai estaba moviéndose constantemente, notó que estaba teniendo una pesadilla.

Judai abrió los ojos como platos al despertar, estaba un poco sobresaltado, volteo su mirada hacia la chica que lo veía con sus ojos azules como el cielo llenos de preocupación.

—¿Estás bien?—Pregunta aun en tono bajo.

—Si…no, no estoy bien—Responde Judai replanteando su respuesta, sería capaz de mentirle a quien sea acerca de ese asunto, pero nunca le mentiría a su mejor amiga y mucho menos con esos ojos que lo miraban de esa forma.

—¿Quieres ir a dar un paseo para despejarte un poco?—Pregunta Kagome con una sonrisa, cuando tiene pesadillas suele ir a caminar para despejar su mente y así volver a dormir tranquila.

Judai asintió devolviéndole la sonrisa. Ambos se cambiaron y salieron a caminar al bosque.

—Así que has tenido ese sueño en otra ocasión—Dice Kagome luego de escuchar la historia de Judai.

—Sí, y como aquella vez no logro recordar absolutamente nada de ese sueño—Dice Judai con las manos cruzadas tras la nuca mirando al cielo estrellado—Es algo muy extraño.

—Bueno…mi abuela materna solía contarme que cuando se tiene el mismo sueño más de una vez podría tratarse de una premonición—Dice Kagome con las manos cruzadas tras la espalda—Puede que sea algo que este por suceder.

Judai la observo por un momento, quizás tenía razón, ¿Qué tal si era algo que ocurriría pronto?, el punto es saber cuándo, ¿Cuándo podría ocurrir?, hasta entonces estaría alerta. Caminaron un rato mas, Judai vio que Kagome estaba temblando de frio, se quito la chaqueta y se la dio, ella la recibió un poco avergonzada.

—Pero…tu serás el que pase frío—Dice Kagome tratando de devolvérsela pero él la hizo volver a ponérsela.

—Eso no importa, no quiero que te enfermes—Dice Judai con un imperceptible sonrojo en sus mejillas, de nuevo ¡¿QUE RAYOS LE ESTABA PASANDO?!

—Gracias—Dice Kagome con un ligero sonrojo y una pequeña sonrisa.

Caminaron un rato más y regresaron al dormitorio, antes de entrar a la habitación Kagome le devolvió la chaqueta a Judai dándole las gracias nuevamente y le dio un beso en la mejilla, luego entró. Judai se quedo allí parado unos momentos, poso una mano en su mejilla e inconscientemente sonrió, sin duda alguna ahora si podría dormir tranquilo lo que restaba de la noche.

Continuara…


(1)Lo admito, para mí también es patético cambiar por culpa de un hombre, pero hay mujeres que si lo hacen…y en este caso (E historia) Kagome es una de ellas.

Espero que les haya gustado n_n.

¿Tomatazos? ¿Lanzamiento de latas? ¿Acecinos? xD

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