Mientras tanto, al otro lado del inmenso y a su vez pequeño mundo de hunters, en una minúscula isla ubicada en la deriva, un joven Gon sin Nen se encontraba sumergido en una lucha interna consigo mismo.

-No puedo creer que no pueda hacer emerger mi aura-dijo con un sollozo fingido el ojimiel-

Ya había intentado de todo, hablo con su maestro Wing, quien no le pudo dar respuestas concretas, trato de comunicarse con Biscuit, de la cual no encontró señales de vida, para luego confirmar por parte del antes mencionado que esta "chica" se había ido a una expedición financiada por la asociación de Hunters. Ahora solo le quedaba tragarse sus ganas de entrenar y ponerse a estudiar, ya que durante los 2 años que viajo con Killua el número de tareas acumuladas era casi un chiste.

Hablando del Albino, ¿Qué fue de él? Se supone que este había prometido escribirle, sin embargo nunca lo hizo, y a pesar de que el moreno evitaba matarse la cabeza dándole vueltas al asunto, no podía negar que muy dentro de sí, sentía como si algo se lo estuviese comiendo. Aunque no se iba a desanimar, de igual manera se dedicaba una que otra vez a enviarle cartas, a pesar de que su redacción y ortografía fueran un completo caos, le agradaba poder expresar sus vivencias y pensamientos, pensamientos que solo deseaba que fueran sabidos por el joven de ojos zafiro, no comprendía muy bien esa calidez que despertaba en su corazón cada vez que alguna imagen del peliblanco emergía desde el fondo de sus recuerdos...Sin dudas le extrañaba, pero, a pesar de la fachada tan positiva que este tratase de adoptar cuando se trataba de su vieja amistad, la realidad era muy diferente; pensaba que lo mejor era, claramente, aquella separación, él era tóxico de alguna manera para Killua, y lo había dañando tanto que por un momento pensó en mandar todas las cartas que le escribía al demonio y desearle lo mejor que su egoísmo le permitiese en aquel momento, pero sus sentimientos incomprensibles hacia su amigo le ganaban constantemente, o lo amaba tanto como para continuar luchando, o era lo suficientemente idiota como para no aceptar que ellos jamás volverían a los tiempos de antes.

Cambiamos de perspectiva, nuevamente al lugar en donde se encontraban los dos hermanos Zoldyck, sin embargo, otro será el protagonista de las siguientes palabras.

El pequeño y querido Alluka tenia la culpa consumiendo su adorable conciencia, como si hubiese cometido el más cruel asesinato, se sentía la persona mas lamentable de todo el lugar, inclusive se podía decir que evitaba a toda costa las miradas fijas de su hermano, porque se conocía, y sabía que en cualquier momento terminaría por escupir la verdad acompañada de el clásico berrinche de niño pequeño, terminando con los ojos rojos, la nariz moqueado y el muy probable sermón brindado por parte de Killua.

"Esto lo hago para que mi hermano y yo estemos juntos siempre...¡Lo siento de verás! Pero no quiero compartir a Killua, no por ahora...¡Nanika y yo queremos estar solo con él"

Esas palabras ebozadas por el pequeño fueron solo el inicio de su tan egoísta plan generado por los celos de hermano. La razón por la que tanto Killua como Gon no tuviesen un contacto era debido a que este se encargaba de ocultar las cartas enviadas por ambos, cuando Killua terminaba el escrito para su amado amigo, él se ofrecía de forma "desinteresada y amable" a llevar la carta a correspondencia, cuando lo que hacía era guardar en lo mas profundo de su alcoba cada una de ellas, y lo mismo con las cartas del moreno, cada vez que escuchaba al cartero, corria como un rayo hasta la entrada y se aseguraba de no dejar rastro alguno se su crimen.

¿Por qué lo hacía? En realidad Gon no era alguien que le desagradase, incluso podía decirse que le hacía feliz su presencia tan carismática. Pero si habia algo que le molestaba, "perder a su hermano y su atención"...la última vez que estos tres estuvieron juntos pudo observar como el torpe Albino dejaba de mirarlo a él, como si todas las sonrisas que daba eran solo dedicadas al de cabello puntiagudo. Estaba claro que el amor que sentía Killua por Gon era distinto al que sentía por él, y eso lo aceptaba, no era como que quisiese una relación enfermiza con su hermano, ni de broma, pero si le preocupaba que ese amor fuera más grande que el sentido por él, y como consecuencia, hacer que Killua se fuese de su lado.

Claro que Alluka deseaba crecer y ser lo suficientemente fuerte para no depender de su hermano, pero por el momento, solo por ese periodo, no se encontraba con las ganas de dejarle. Sabía que cuando lo soltase iría a parar nuevamente con Gon, y eso le hacía feliz, porque sabia que Killua era feliz también, no obstante no quería que pasase pronto...¡Se acababa de reencontrar con él! Y no permitiría que eso fuese frustrado por culpa de cierto chico.

Por ahora...no dejaría que Gon y Killua se viesen, quería tener a su hermano para sigo mismo, sabía que estaba mal y no se sentía muy bien que digamos al hacerlo, pero era, a sus ojos, la única opción viable.

-Hermano...espero puedas perdonarme...pero prometo que te dejare ir a jugar con tu amigo otra vez ¿Bien? Solo espera un poco...-dijo entre susurros el menor, pues al recitar las palabras se encontraba frente a el peliblanco, quien, con una mirada angelical, se posaba con los ojos cerrados en su cama teniendo un largo y profundo sueño luego de un día agotador-.

Seguido de eso, Alukka se dirigiría a su habitación, con un gran cansancio, acompañado de un secreto que solo sus labios deseaban tener el privilegio de guardar.

Continuará