Era una noche de luna nueva y Sam se perdía en la vaga contemplación de un cielo de un azul tan intenso que razaba en el negro, y poblado hasta tal punto de estrellas, que constituía en sí mismo, el reflejo más logrado del cosmos.
En comunión con aquella inmensidad celeste, el mar se extendía a lo hancho del horizonte hasta donde llegaba la vista, levemente encrespado por las agradables ráfagas de viento que dibujaban sus contornos en relieve, y lo hacían visible a pesar de replicar en sí mismo la oscura tonalidad de la noche a modo de espejo.
Así, asomado a un mirador, en un lugar en el que jamás había estado antes y del que no se cuestionaba dónde ni cómo había llegado, Sam se encontraba inmerso en la vertiginosa tormenta de sus emociones e ideas fluctuantes. De la angustia a la incertidumbre, de la depresión a la fortaleza y determinación, del miedo a una sensación de estar completa y absolutamente perdido, y de la confusión al dolor y el remordimiento, su corazón se debatía en una guerra de reproches contra si mismo y esperanzas hacia la actual condición de Dean.
Crowley, que había aparecido por detrás, lo oyó soltar el aire con pesar, y cruzando los brazos sobre la barandilla muy pegadito junto a él le dijo:
-¿Noche difícil?
-Todas lo son... -respondió el cazador- viniste a llevarme al infierno, supongo.
-Me temo que aún no figuras en mi lista de chicos malos alce.
-¿Y Dean? ...
-Precisamente de eso quería hablarte -evadió el demonio que no ignoraba lo delicado del tema.
-Lo que sea que hayamos hecho la otra noche no fue suficiente y no lo será, asi que en cuanto a mi respecta me dedicaré a encontrar otro tipo de solución... pensé que talvés podrías... invitarme a conocer tu biblioteca personal... ¿qué dices? ¿habrá alguna forma de obtener mi pase?
Aquello había sido una oferta sexual directa que daba cuenta de que tan lejos Sam estaba dispuesto a llegar por su hermano.
-Créeme no querrás examinar esos documentos, pero aún existe una esperanza...
-Bueno... es todo... no tiene caso que sigamos hablando entonces... Crowley lo tomó por el brazo para retenerlo:
-Te equivocas, tu hermano ha vuelto a ser el mismo de antes, la respuesta sigue estando en tí.
Sam se paralizó y unos instantes después volteó a mirarlo, parecía que Crowley lo había sacado de eje, entonces sobreponiéndose contestó:
-Está bien, invítame un café en alguna parte y talvés decida seguir escuchándote.
El demonio lo tocó, y repentinamente los dos se encontraban en otro lugar, era un restauran muy distinguido y muy concurrido a la vez y su mesa estaba ubicada en la terraza. Ante ellos, magníficamente iluminada, la gran muralla china se extendía zigzagueando de cuando en vez.
Al darse cuenta en donde se encontraban, su mirada fue captada inmediatamente por la majestuosidad y belleza del antiguo monumento asiático. Poco a poco fue cayendo en la cuenta de que todo cuanto los rodeaba era impactante, el bar, la gente, las luces... definitivamente el rey del infierno gustaba de moverse en círculos de alto nivel.
Su expresión era la de aquel a quien le resultaba difícil dar crédito a sus ojos.
Íntimamente satisfecho Crowley sugirió con amabilidad:
-Adelante toma asiento...
Entonces cuando fue a correr la silla, no pudo asirla, sino que sus dedos simplemente atravesaron el metal sin dejarle siquiera una impresión táctil... -¡¿Qué?! -exclamó entonces mientras intentaba procesar lo ocurrido- ¡Estoy muerto!... ¿en qué momento?... Y... Espera... ¿Porqué eres mi parca?!
-Estás vivo tonto...-le respondió divertido-teniendo tu primer experiencia fuera del cuerpo. El problema es que para poder interactuar con el mundo material necesitas volver más lenta tu frecuencia vibratoria... déjame ayudarte con eso -le respondió y tras colocarle una mano en el hombro Sam comenzó a experimentar una enorme sensación de peso que se fue expandiendo hasta las puntas de sus extremidades, intentó asir el respaldar de la silla una vez más y esta vez pudo tocarla y correrla hacia atrás para sentarse. Ya sentado frente a él, Crowley le pidió un momento y levantó su brazo para llamar la atención de la moza.
Una bella joven china, luciendo un entallado uniforme negro de cuello mao con detalles de satén rojo en el cuello y en las mangas, se presentó a tomarles su orden.
El demonio pidió el mix número tres, que consistía en una infusión de té negro con melón y jengibre, un cheese cake de chocolate con dos tenedores y para Sam un café Irlandes.
-¿Entonces lo que estás diciendo es que de algún modo realicé un viaje astral?
-Precisamente, y por cierto antes de que vallas a preguntar tu cuerpo está en el asiento trasero del auto de Dean, el conduce y Castiel es el encargado de vigilar que no te asfixies con un acceso de vómito ya que ingeriste una cantidad peligrosa de alcohol.
-¿Tienes idea cómo... porqué sucedió esto? -preguntó consternado-
-¡Claro! Perdiste el control y diste contra las gradas.
-¡Sabes a lo que me refiero, ¿como rayos logré salirme? ¿Coma alcohólico?
-Incorrecto, en estado de coma la conciencia permanece suspendida, no tendrías ningún tipo de registro, la respuesta correcta es que saliste de tu cuerpo porque querías hacerlo, querías estar fuera, en cuanto al como tengo un par de teorías acerca de eso... ¿Chesse Cake? -le preguntó acercándole más el plato-.
Sam la probó, estaba deliciosa, en cuanto comenzó a degustarla se dio cuenta de que le resultaría difícil parar y lo deslizó bien al medio para que ambos lo alcanzaran por igual entonces el demonio continuó -de acuerdo con mis cálculos puede que la conexión te esté permitiendo hacer uso de mis habilidades pero también pudo haber provocado un desbloqueo parcial despertando tu propia habilidad, ¿de verdad no recuerdas cómo llegaste a ese sitió?
-No, y ni siquiera lo estaba pensando.
-Yo caminaba por el pasillo cuando de repente todo el cuarto se desvaneció y entonces te vi -repasó Crowley -estaba recordando que tenía que hablar contigo acerca de lo que había sucedido el otro día y de repente estabas ahí, en el mísmo lugar que yo... de alguna forma los dos pensábamos en tener esta conversación y aquí estamos.
-¿Y qué es eso que ibas a decirme? ¿Sabes si en algún momento surgió un bloqueo? -preguntó Sam-
-Ocurrió y no voy a mentirte, no fue tu culpa. La situación me tomó por sorpresa, por eso estoy seguro de que deberíamos volver a intentar, es la oportunidad más real con la que contamos ahora mismo.
Sam se quedó un momento en silencio... Parecía estar asimilando aún la noticia y poco después expulsando el aire como si intentara descomprimir en parte los nervios, finalmente expresó:
Si crees que puedes hacerlo para mí esta bien, no hay alternativa, debemos derrotarlo cuanto antes.
-Esa es la actitud -celebró Crowley-.
-¿Puedo preguntar... porqué tan lejos? -preguntó Sam-.
-Creí que sería bueno algo de privacidad...Ok, también quería impresionarte. ¿Entonces... qué opinas?... -quiso saber el rey del infierno.
-Honestamente estoy impresionado-dijo y se oyó completamente sincero-
Y así, al cabo de un silencio prolongado en el que las miradas y los tenedores se encontraban en el mismo espacio por un momento y al siguiente se evadían Sam preguntó repentinamente:
-Este no eres tú, ¿verdad?
Crowley se sorprendió con la pregunta, notándolo el muchacho se explayó un poco más al respecto:
-Me refiero a... cero por ciento alcohol...
-Solo bebo cuando estoy aburrido -respondió tranquilamente y agregó- ¿y tú? ¿Solo lo haces para acompañar a Dean?
-A veces... -respondió- y a veces lo hago para hacer más llevadero lo insoportable -y pensaba en alguna veterana coqueteándole o pellizcándole el trasero- cuando estaba en la universidad me ayudaba a divertirme.
-De hecho eres buena onda cuando estás así.
-Debo haber sido todo un idiota...
-No... solo... no fuiste frío y distante, más bien lo contrario.
-¡Oh, por Dios!, me puse sexy -se avergonzó-.
-Lo hiciste... -le respondió Crowley y rápidamente agregó - descuida, no me aproveché de la situación... aunque debo admitir que fue... inesperado, pero no desagradable.
-Sí, bueno, no te acostumbres, esto es solo para asegurarnos de que Dean siga siendo él mismo.
-Créeme, lo último que necesito es pasar juntos más tiempo del estrictamente necesario, la conexión podría ser un problema si la mantengo demasiado.
-¿A qué te refieres?
-Básicamente...me pones algo sensible.
-¿Entonces es verdad? ¿mi sangre te volvió vulnerable?-Preguntó-.
-Y también adicto a la sangre humana, por supuesto no anula mi poder, solo complica las cosas con eso de los sentimientos. Antes todo era puro, relajado, ahora la insatisfacción es parte de mi realidad diaria, lo que para un demoio es caer demasiado bajo.
-¿Puedes arreglarlo?-preguntó Sam -
- Aún trabajo en ello.
Sam se sentía muy confundido, asociarse con Crowley le parecía una verdadera locura, el mismo hombre que le había proporcionado a Dean la primera espada... sin embargo tenía que admitir que se había tomado demasiadas molestias desde que la puerta de la Jaula se había abierto. Su situación era inquietante, si en verdad él era la llave para abrir la jaula y Crowley estaba al tanto, solo podía esperar acabar en prisión perpetua en algún frío aposento del infierno, no obstante eso sería hasta después de haber liberado a Dean. Esta última idea acabó por tranquilizarlo un poco.
Crowley llamó la atención de la moza y pagó la cuenta, además de dejar una excelente propina en dólares.
Para cuando terminaron sus bebidas y pastel, ya les había dado ganas de ir al baño, pero al atravesar la puerta del sanitario esta se cerró sola y en el picaporte apareció brillando un extraño sello. Sam y Crowley lo vieron a través de los espejos. Esta trampa tenía como finalidad adicional provocar una distracción para que una aparición desdibujada con rasgos antropomórficos pudiera aparecer por detrás del chico Winchester aferrándolo de la cabeza y partiéndole la frente contra los azulejos de la pared para luego desaparecer. Sin dar tiempo a nada una sombra negra con apariencia de encapuchado se materializo para asirlo mientras se derrumbaba. Tras arrastrarlo unos metros hacia atras lo depositó en el suelo. Un sello apareció debajo de él, quien se encontraba ahora en el centro del círculo, en medio de extraños símbolos y figuras geométricas. La sangre de la herida corría muy cerca de uno de sus ojos entreabiertos. Sam apenas había tenido tiempo de entender nada y Crowley no había sido capaz de reaccionar por haberse encontrado aturdido. Es que ni bien la cabeza del chico tocó la pared, el rey de los demonios experimentó en su propio cuerpo el impacto. Ese fuerte golpe lo cegó momentáneamente con una explosión de luz blanca, pero no le provocó desmayarse. Adolorido y mareado cuando recuperó la vista y logró enfocar, notó a aquella sombra arrastrando el cuerpo de Sam unos metros. Tenía dos luces verdes por ojos, túnica larga y dedos huesudos y extremadamente alargados. Tenían aspecto de garras pero se asemejaban más a cuchillos.
-¡¿Quién eres?...
-¿No adivinas, Rey Crowley?
-Déjame ver... hay aire congelado... eres "ELSA, la reina de las nieves" ¿cierto? -le respondió con un destello de desafío en la mirada.
-Intenta de nuevo -dijo la intimidante aparición sin ocultar su disgusto, y mientras hablaba de este modo la oscuridad se tragó todas las formas y el rey del infierno sintió como una helada mano lo aferraba por detrás. Pronto, el frío se hizo extensivo hasta sus costillas y omóplatos.
Si hubiera habido algo de claridad habría visto su propio aliento convertirse en una nube de vapor.
Ahora el tórax entero le dolía y respiraba con dificultad.
Otras manos igualmente frías emergieron del suelo para sujetarle los pies y los tobillos.
Por todo esto decidió dejar de permanecer pasivo y levantó su poder de naturaleza opuesta a la de sus captores, entonces las manos se amedrentaron, lo soltaron y volvieron a descender. Jamás se había sentido tan preocupado, pero debía mantenerse entero, atento a localizar su debilidad, y aún más averiguar qué era lo que buscaba ese ser que aún lo mantenía aferrado muy a disgusto.
-"The king Crowley is falling down, falling down, falling down... The king Crowley is falling down my fair Lady" -dejó oír su tétrico y burlezco canto muy cerca del oído del aludido.
Esto provocó su ira y gestionó un ataque mucho más agresivo por su parte, no obstante el estar peleando en su terreno parecía darle a su enemigo una ventaja imposible de cuantificar. Crowley se encorvó un poco y tosió, luego volvió a incorporarse (En ningún momento la criatura aflojó su presión sobre él) y en ese momento notó el sello brillante en el suelo y uno de los siete Chakras de Sam, completamente obstruido. Era el de la Raíz. Así mismo los chakras del plexo, base, corazón, corona, tercer ojo y garganta se encontraban en diferentes grados de decrecimiento de su intensidad lumínica.
El sello del silencio era increíblemente antiguo y solo podía ser activado a través de la sangre, por lo que Crowley infirió, debía haber entrado en actividad tan pronto como la sangre en la herida de la cabeza de Sam volcó en el suelo.
-¿De verdad Elsa? ¿Vas a sellar el alma de Sam Winchester?
-A menos que conocieras una forma más creativa de reducir a Dean a escombros... creo que Naomi es una verdadera artísta de la guerra sucia.
-¿Naomi? ¿Así que esa perra y tú tenían intereses en común? ¿Quién demonios eres Elsa...?
-El emperador del mundo oscuro de un extremo al otro de oriente...
-Ya veo... tú ibas a asegurarle el cielo a cambio de que te permitiera extender tu reino hasta los confines de la tierra, lo cual implicaría tomar bajo tu dominio el infierno occidental ¿no es verdad?.
-Los Leviatanes, mis niños ¿porque iban a querer desenterrar la tabla de los demonios? ¿Qué beneficio podría darles? Fue para ponerla en manos de los Winchester's. Susurrar al oído de Dean para que te hiciera su presa fue tan fácil... -el demonio rió complacido y al cabo de una pausa muy breve continuó explicando-Si el pequeño bastardo de Azazel hubiera completado el ritual, te hubiera arrebatado ese sentimiento de orgullo de ser quien eres, pero Naomi lo impidió advirtiéndole a su hermano acerca de las verdaderas consecuencias del rito... no recibiste la última dosis de veneno, pero si suficiente sangre para convertirte en el ser débil, capaz de experimentar temor y sufrimiento que eres ahora ¿comprendes lo que está por venir verdad?
Crowley apenas podía dominar la ira que crecía dentro de él retroalimentándose con cada miserable ruin y patética palabra. Repentinamente advirtió en Sam un leve movimiento, prácticamente imperceptible, en uno de sus dedos, inequívoca señal de su lucha por permanecer. Además notó que todos sus Chakras estaban inactivos con excepción del chakra del corazón (desde el cual fluía la comunicación entre ellos) y supo lo que tenía que hacer.
-Déjame agradecértelo, ya que ahora mi debilidad se ha convertido en mi mayor ventaja" Con estas palabras Crowley liberó todo el poder del "rey blanco" en la habitación que inmediatamente fue invadida por una luz muy potente. Su duración, no más extensa que la de un flash bastó para expulsar y desterrar toda sombra, cómo era que él seguía en ese sitio era parte de un misterio aún por develarse.
Tras volver todo a la normalidad, curó la herida en la cabeza del chico, quien con el correr de los minutos fue recobrando el conocimiento.
-¿Cómo te sientes bella durmiente?-le preguntó ni bien abrió los ojos-
-¿Y Elsa? -fue la primer reacción de Sam.
-Tranquilo, la vencimos...
-¿Puedes levantarte? -con algo de esfuerzo y la ayuda del demonio lo hizo.
Entonces cuando el rey se disponía a salir por la puerta pudo oír a sus espaldas la voz del chico:
-Es la segunda vez que salvas mi vida.
-En realidad acabo de salvarme a mí mismo, creí que lo habías entendido -le respondió- Tomé tu luz y la usé en su contra, igual que con el caballero del infierno, solo que esta vez obtuve mejores resultados.
Sam lo comprendió e inmediatamente sintió en el pecho una punzada de desesperación, le ocurría siempre al tomar conciencia de que solo era un instrumento en manos de los demonios. Crowley percibió algo de aquella angustia por lo que procuró usar la psicología:
-No es como si no lo hubiera hecho antes, además después de lo que sucedió acabas de mostrar que yo tenía razón, realmente tienes lo que hace falta para sellar la espada... A pesar de lo mucho que dudaste siempre tuve razón en eso, asi que ahora me debes algo... ya pensaré como me pagas.
-¿Crées que volvamos a verlo pronto? -quizo saber Sammy.
-Si es sensato no regresará, de lo contrario tendremos que volver a expulsarlo y luego lo convertiré en mi perra...
-Una vez durante la investigación de un caso Dean cayó en manos de un Dios del tiempo -recordó- para protegerlo tuve que matarlo con un arma especialmente adaptada y cuando estaba muriendo, me dijo que podía ver mi futuro, y que estaba cubierto de un líquido negro y espeso. En ese momento nos enfrentabamos a los Leviatanes, creí que mi vida podía ser tomada por un Leviatán o quizás sería convertido en uno, ¿Y si se trataba del silencio? ¿si es como una especie de pantano negro y el vuelve a terminar lo que empezo y lo consigue?
-Si quieres mi opinión, hasta donde sé tú ya has estado cubierto por un líquido negro y espeso y no se trató de Leviatanes... dices que estaba muriendo, así que lo más probable es que haya estado demasiado débil como para ver tu futuro y no haya conseguido ir más allá de tu pasado.
El silencio no es un charco de brea fuera de esta dimensión sino el hechizo que debemos aplicar para deshacernos de ese Caballero del infierno, es inducir al alma a un estado de sueño del cual no podrá despertar por si misma. Ven, salgamos a tomar aire.
El rumbo fué directo a la gran muralla. El lugar en el que habían aparecido se encontraba situado en el extremo sur por lo que ellos cruzaron aquel puente infinito y comenzaron a avanzar hacia el Norte.
Tras caminar un trecho en silencio Sam preguntó:
-¿Cual es el plan, nos sentamos y entonces me empujas? ¿Como Humpty Dumpty? -se rió-.
-Para tu información, Humpty Dumpty cayó del muro de Berlín... -bromeó Crowley- y lo hizo por sus propios medios. Yo no tengo necesidad de matarlos, los Winchester son un mal necesario.
En lo más íntimo Sam pensaba que Crowley lo trataría con cuidado y condescendencia por ser el hermanito menor del tipo al que quería tirarse.
Juntos, apoyados sobre una de las márgenes de la muralla contemplaban el paisaje. El viento soplaba fuerte sobre éllos, llenándolos de una indescriptible sensación de libertad, sentírse golpeados por esas fuertes ráfagas era casi como estar en vuelo.
-¿Te encuentras bien? -quizo saber el rey.
-Si-respondió Sam jugando nerviosamente con su campera y agregó-¿Cuanto tiempo crees que llevemos fuera en el mundo real?-
-Dos horas y un poco más... en América apenas está amaneciendo...
-¿Sabes...? ¡esto es sensacional, en verdad lo és, pero no se si quiera estar parado toda la noche... ! -le dijo como invitándolo a tomar la acción-.
-Ah... Ok, espera aquí, ire por un par de sillas... -bromeó el demonio dandose la vuelta y dirigiéndo sus pasos nuevamente a la ciudad.
-Ahora mísmo se me está antojando algo salado ¿no tienes hambre?... Podríamos buscar un hotel y pedir servicio al cuarto -contraatacó Sam-.
-Recien dijiste que no querías caminar toda la noche pero... ¿qué tal nadar? -tras tocarlo en el hombro repentinamente aparecieron en un hermoso complejo de aguas termales lleno de piscinas, muchas de ellas al aire libre y todas iluminadas con luces. Ellos estaban en un espacio cubierto, en la piscina más elegante del complejo, vestidos con batas de toalla blancas, ojotas y shot's de baño.
-¡¿Lo dices enserio, todo este lugar abierto solo para nosotros?!...
-El guardia de seguridad esta dormido en la sala de vigilancia, y cuando nos hallamos ido nuestras huellas se habrán esfumado.
-¿Aún nos encontramos en china? -preguntó Sam-
-Sudamérica, Argentina, Provincia de Entre Ríos.
Por un instante los ojos de Crowley volvieron a moverse involuntariamente hacia los labios de Sam, era la tercera o cuarta vez que le ocurría, tenía unas incontenibles ganas de besarlo desde el momento que habían estado juntos, contemplando los campos de China sobre el muro, pero reprimió sus instintos y esperó que él no hubiera notado lo que le pasaba, entonces insistió- ahora quiero que me esperes en la piscina mientras voy a Italia por la mejor pizza que hallas probado, estaré de regreso en un parpadeo, ¿de acuerdo?
No había terminado de decirlo cuando desapareció.
Sam se quitó la bata, la dejó sobre una reposera, hizo a un lado las ojotas y sentándose al borde de la pileta que tenía delante, mojó sus pies y rápidamente descendió el siguiente peldaño para cubrirse del aire fresco bajo la transparente agua cálida. Pocó después buceo hacia el otro extremo, en dirección a unas duchas que emergían desde la propia pileta y giró la perilla. El chorro salió con bastante fuerza, primero lo puso sobre su cabeza que comenzó a recibir golpecitos cosquillosos de agua y luego se adelantó un poco para que el mísmo le diera un masaje en la espalda. Al poco de estar recibiendo ese masaje, sus ojos notaron a Crowley al otro lado de la piscina, reclinado cómodamente sobre una reposera mirando en su dirección. Se acercó nadando y en tres brazada estuvo allí.
-¿Todo esta en orden? -lo saludó su anfitrión-
-¿Cuánto hace que llegaste?-respondió el joven con afabilidad-
-No mucho. Como lo prometí todo esta listo para la cena... un poco improvisada...
Librándose de anteojos y bata Crowley recogió del suelo la caja de pizza y dos copas alargadas cada una con una cereza dentro y las dejó en el borde de la piscina antes de entrar.
Mientras llenaba las copas hasta arriba con el champagne que había destapado con la mente hacía instantes y cuya frapera lo había transportado hasta allí, levitando a medio metro del suelo, Sam tomó la palabra para decir:
-Pizza con Champagne... ¿porqué siento que estas tratando de decirme algo?
-¿Hacemos un brindis? -Lo invitó Crowley depositando una copa en su mano-
-¡Por Dean...! -Dijo Sam extendiéndosela al demonio.
-¡Por Dean! -lo siguió Crowley y entrechocó suavemente los cristales.
Y con la mezcla más perfecta entre determinación y espontaneidad Sam le robó un beso que rápidamente fue correspondido. A este le siguió otro más corto, luego se separaron en silencio y bebieron de sus copas, dirigiéndose rápidas miradas de cuando en vez.
Crowley estaba fascinado en la contemplación mental y física de ese hombre que a sus ojos se volvía cada vez más atractivo, y Sam tuvo que admitir que había esperado que besar a Crowley no fuera lo mismo que la vez pasada, pero la mágia no había desaparecido.Todavía más antojado que antes por algo salado tiró la tapa de cartón hacia atrás y se apoderó de un desbordante triángulo de pizza:
-Deliciosa.. -dijo ni bien degustar el primer bocado-
-La primer reunión que tuve con Muerte fue en esta pizzería... hasta ahora ninguno de los dos ha encontrado un lugar mejor.
-¿Tienes todo el placer que quieres, verdad?
-Sí tengo acceso a muchas y múltiples fuentes pero ni siquiera yo puedo tener todo el placer que quiero... Libre alvedrío... -al cabo de una breve pausa en la que estuvo reflexionando agregó-Y ciertamente no todo en mi vida es placer, te sorprendería cuanto trabajo implica gobernar el infierno... a veces demasiado... no es que me esté quejando...
-¿Has visto el cielo con tus propios ojos alguna vez...?
-He subido... una o dos veces...marmol por todas partes... bastante frío... enormes espacios verdes... nada especial-hizo una pausa para seguir bebiendo champagne y terminó la idea- Las almas estan encerradas igual que en mi reino solo que allí las mantienen a gusto, muy contentas y confortables.
-¿Entonces viven en un sueño sin conectar jamás entre ellos? Siempre creí que la vida después de la muerte sería algo más...-.
-No estoy al tanto de todo el manejo... se que los ángeles interactúan con ellos... En tanto van llegando almas, otras parten hacia nuevos lugares. Las que vuelven a la tierra lo hacen siempre con alguna misión. Y es ahí donde intervenimos... tú intentando ayudarles a encontrar sus mejores posibilidades, yo coordinando la creación de los diferentes laberintos mentales en los que procuramos apoderarnos de ellos.
Pero el verdadero cielo no és ningún paraíso, y los ángeles no son osos de felpa expulsando corazones y arcoiris del interior de sus peludas barrigas.
-Lo sé...-asintió Sam con una fuerte dosis de melancolía al pasar de la rememoranza de sus tiernos sueños infantiles a la cruenta realidad de lo espantosos e inquietantes que resultaban en verdad los ángeles.
-El paraíso es una invención humana que no se corresponde con ningún lugar físico exterior al alma -continuó Crowley- los que llegan al infierno es porque han perdido o renunciado a su capacidad para entrar en él, y los ángeles usan esa capacidad en su propio beneficio, como los Querubines que consumen el paraíso que estimulan a sus víctimas a que generen... además hay otras prácticas más... pero no quiero arruinar nuestra cita hablando de cosas aburridas.
-Yo también soy responsable por hacer tantas preguntas ¿no lo crees?-
Volviéndo a retomar su postura, cómodamente sentado sobre el primer escalon de la pileta y los pies descansando sobre el segundo y último peldaño, Crowley levantó la mirada un poco hacia el horizonte y tras un silencio contemplativo, volviéndose repentinamente hacia él dijo:
-Anoche... lamento mucho que no funcionara.
-Funcionó-dijo Sam al cabo de un breve silencio- logramos que Dean regrese, ahora solo nos queda deshacernos de esa cosa. Jamás creí que llegaría el el día en que dijera esto pero me alivia contar con tu apoyo. Finalmente había mucho más en tí de lo que podía imaginar. Aún sigues siendo el monstruo que asesino cruelmente a mi ex frente a mi, pero en esta guerra de ángeles y demonios todos somos insignificantes, voy a tener que hacerme a la idea...
-Sabes que los respeto, solo que no siempre me encontrarán dispuesto a dejarles hacer lo que quieran, no cuando interfieran directamente con mis intereses...
-Lo entiendo... -dijo Sam- y asumo toda la responsabilidad, a donde quiera que voy los demonios siempre estan a mi alrededor, Dean se cansó de explicarme porqué no podía tener ese tipo de relaciones y yo simplemente me dejé llevar, me involucré y por esa razón ella esta muerta ahora después de haber sufrido horriblemente. Te juro que me odio a mí mismo por ser tan débil ¿pero no tengo que decírtelo, cierto?.
-¿Culpable por una tormenta de verano? qué tontería, según recuerdo esto fue mí decisión, y dadas las circunstancias, estoy dispuesto a dar marcha atrás en lo que hice.
-¡¿Qué?!
-En un par de días arreglaré todo para que regrese sin ningún tipo de recuerdo desagradable.
-Espera... -Sam se estaba preparando para responder cuando el rey selló sus labios y le dijo:
-Sshhh...!!! Puedes concideralo un obsequio por tu cambio de actitud hacia mí...
-Ok, solo asegúrate de borrarme de sus recuerdos.
-Lo haré...
Al cabo de un momento de estar en silencio preguntó:
-¿Será felíz?
-Tendrá una vida tranquila, me aseguraré que así sea.
-Ups... último pedazo de pizza...
-Adelante, tiene tu nombre, si que tenías ganas...
-¿Broméas? Es absolutamente adictiva esta cosa.
-Estar fuera de tu cuerpo te sienta de maravilla... -le sonrió de repente el rey del infierno- El Samuel que yo conozco hubiera estado demasiado preocupado por las calorías.
-Es verdad, pero ahora soy un espíritu así que no importa. Aguarda, soy un espíritu comiendo una pizza, eso no tiene ningún sentido ¿o sí?...
-La pizza murió en el horno, salvo los huevos que murieron en la sartén -bromeó Crowley- así que en realidad eres un fantasma comiéndose a otros dos, tiene bastante sentido para mí.
-¡Claro, la frecuencia vibratoria! Lo olvidé por un momento. No soy un espíritu soy un ser sólido. Tan sólido como esta porción de pizza.
-No eres sólido -se sonrió- sólido es el cuerpo que dejaste atrás, al cual sigues vinculado, la verdadera respuesta es que eres un espíritu denso. ¿Piensas que estás digiriendo esa pizza? apenas la tragaste sus átomos entraron en aceleración y la asimilaste completamente.
-¿Esperas que crea que los espíritus pueden comer la comida que cocinamos en nuestro mundo?
-No a la manera tradicional pero se alimentan... cuanto más denso eres mayor es tu necesidad de alimentarte, cuanto más sutil es menor, y también cambia la forma en que optienes la energía ¿Ahora sí sientes culpa por esas tres porciones?
-Ni un poco.
-Los otros planos también tienen reglas, y hay reglas en relación a la interacción de planos.
-Suena complicado.
-La mayoría de las cosas lo son.
-Sé lo que vas a pensar pero... de verdad tengo una sensación muy fuerte, como si nos hubieramos conocido en otra encarnación -soltó Sam- nunca me había sucedido algo así antes, dime, ¿crées que de alguna forma algo así pueda ser posible? ¿o talvés se deba a la interpretación errónea de mi mente respecto a otro tipo de fenómeno?
-Es muy probable que se trate de una ilusión, yo no recuerdo haberte conocido antes, lo que tampoco puedo recordar es haber sentído alguna vez un deseo tan fuerte estando en la cama con alguien -Sam se sonrojó sin poder evitarlo-Cuanto más tiempo permaneces cerca mayor es mi necesidad física, nunca había sido esclavo de ninguno de mis cuerpos como lo soy en este momento de mi cuerpo astral...
-No lo sé, dicen que nuestros cuerpos son en sí mismos seres dotados de sabiduría... talvés solo deberíamos dejar que se expresen y ver hacia donde quieren llevarnos...-entonces Sam comenzó acercándose a sus labios lentamente y treinta segundos después ambos habían perdido el control dando rienda suelta al deseo que tanto les había estado quemando. En ese momento el demonio se dió cuenta de que Sam estaba ardiendo con mayor intensidad, algo que placenteramente llamó su atención. Trasladando sus cuerpos hacia una cama de dos plazas, con sabanas de seda y colchón de plumas, alimentándolo con roces y besos que en un principio solo consiguieron encenderlo más, acabó finalmente por someterlo induciéndolo progresivamente a un estado de calma similar al trance hipnótico.
En el climax de su enlace al alma del joven cazador Crowley tuvo una visión y a la vez la extraña sensación de ser él y al mísmo tiempo alguien más. Se encontró llendo al encuentro de un muchacho vestido con atavíos antíguos que lloraba muy angustiado, bajo la sombra de un viejo y robusto árbol, no muy lejos de donde él se encontraba:
-Arturo... -dijo con preocupación-
-Sir Walters-le respondió el chico entre lágrimas-
-Gracias al cielo que estás a salvo-lo envolvió en sus brazos efusivamente-no vuelvas a alejarte solo ¿si?, mucha gente peligrosa se esconde en estos parajes.
-Lo siento...-se disculpó el jóven-.
-No creas que no comprendo por lo que te toca atravesar, no he olvidado ni por un segundo cuanto te gustan los animales y ví tu corazón romperse hace un momento con ese último ciervo...-Luego de una breve pausa en la que secó unas lágrimas que habían mojado los verdes ojos del muchacho, tomando delicadamente su cuello continuó:
-No pido que dejes de alejarte cuando sientas la necesidad, solo no me dejes atras ¿de acuerdo?, si lo hicieras y algo malo te pasara jamás podría perdonarmelo.
El joven principe lo miró con intensidad durante un momento hasta que su mirada descendió hasta los labios de Sir Walters inclinandose al poco su cabeza, y el custodio de modesta armadura de plata que ardía de amor por él desde hacía tiempo atras, acabó atrayéndolo hacia sí por la cintura para sellar aquella muda súplica del infante con lo más profundo y verdadero de su propia alma.
Finalmente sus lenguas dejaron de tocarse y sus labios se separaron reticentes, bajo el lejano y rítmico golpetear de los cascos de los caballos del resto de la compañía que venía acercándose a poca distancia.
Pronto el rey Uther estuvo en persona, imponente sobre la montura de su caballo blanco, el príncipe no pudo emitir palabra y el caballero se irguió rápidamente hacia el monarca para decirle:
-Su caballo perdió el control y lo arrojó, no tiene heridas de gravedad pero estoy seguro de que se encuentra exhausto para continuar la cazería.
El rey descendió de su corcel y se llegó con prisa junto al joven de ojos cristalizados, agotados y ausentes:
-Hijo, háblame, ¿te encuentras bien?
-Padre... yo... lo siento tanto... eh arruinado todo ¿verdad?
-Estas diciendo incoherencias, mi pobre Arturo, debiste haberte golpeado muy fuerte en la cabeza, no has arruinado nada, tenemos ciervos, perdices, jabalíes, incluso liebres suficientes para construir un puente hasta el sol, este es el momento perfecto de partir si queremos llevar a tiempo las bestias para el banquete.
Dicho esto levantó al príncipe entre sus brazos y tras preguntarle si creía poder mantenerce por un momento sobre su caballo, lo hizo montar en él, ingresando luego para tomar las riendas.
Crowley vio entonces al muchacho aferrarse a la robusta cintura de su padre y alejarse a galope con todos los otros jinetes al rededor de ellos. El horizonte se llenó de una luz muy blanca y el se despertó traspirado y confuso. Tenía la piel fría y herizada.
Se preguntaba qué demónios había sido eso.
Sam dormía a su lado profundamente.
Al verlo no podía evitar darse cuenta de que era increíblemente atractivo y de alguna forma ahora también era más joven, al menos ocho años más joven.
Era curioso pero aún quedaba trabajo que hacer, por lo que dejó al chico en su cama y apareció de inmediato en la habitación de Dean:
-¡Crowley! -se sobresaltó en su puesto al levanar la vista de la laptop y encontrarlo allí parado en una esquina del cuarto-.
-Cálmate, no estoy aquí para causar problemas, vine para ayudar a deshacerte de la marca.
-Ya veo, estas preocupado de ser el siguiente en mi lista ¿es eso?
-¡Muy gracioso! ¿Sabes qué es gracioso también? El detalle de que tengas tatuada en el brazo, la sentencia de muerte de tu hermano, en la que te propones como su verdugo.
Dean le hubiera respondido algo de no haberse quedado sin habla.
-¿Entiendes lo que la espada te está haciendo, verdad? te está pidiendo cada vez más y más sangre... Ahora dime, ¿cuanto tiempo crées que va pasar antes de que empiece a exigirte que le des la de él?... ¿una? ¿dos semanas?
-Solo dime qué quieres, ¿que és lo que vas a ganar si me quitas la marca? Si tu idea era apoderarte de la espada, me temo que ya no se encuentra en mi poder, Castiel se la llevó para ocultarla hasta que encontremos el modo de destruírla.
-Caín, el antiguo propietario de la marca era un híbrido, debo admitir que jamás lo imaginé. Su naturaleza demoníaca le permitía de alguna forma conservar cierta autonomía por sobre la voluntad maligna de la espada, tú, en cambio, fuiste convertido en un simple envase, el envase de un demonio que en mi propia cara osó darle a Lucifer la llave para abrir la puerta de su celda.
-¡¿Me estas diciendo que Lucifer escapó de la Jaula?!
-Me las arreglé para impedirlo, y logré que el demonio se hiciera para atrás pero como ves se resiste a ser eliminado. No importa que tan lejos ni que tan bien guardada esté en este momento, mientras esa marca siga en tu brazo, la espada podrá regresar a tu mano en cualquier momento... no puedes eliminar algo que es inmortal pero sí puedes hacerlo dormir indefinidamente, mediante la colocación de un sello.
-¿Me incluye? ¿Eso de dormir indefinidamente?
-No, el sello solo atacará al demonio.
Soltando todo el aire por la naríz Dean se sentó, se arremangó la camisa y extendió su brazo.
Crowley lo sujetó y colocó la palma de la mano sobre la marca. Esta comenzó a arder e hizo que Dean se pusiera rojo, no quería gritar demasiado para no asustar a Sam asi que aguantaba como podía, y se quejaba moderadamente a pesar de que cada vez estaba más cerca de empezar a los gritos. De repente comenzó a llenarse de odio y a querer saltarle a Crowley al cuello y arrancarle la yugular con los dientes, desprenderle pieza a pieza todos los grupos musculares del torso y por último trincharle los intestinos de extremo a extremo con un atizador que hiciera ingresar a través del recto.
Dean forcejeaba para apartar su brazo, se quejaba y retorcía y también maldecía, acabando al fin por amenazarlo:
-¡Te aseguro que unos momentos más, vas a estar durmiendo sobre tus tripas, en una cama de sangre, indefinidamente!
Las cosas comenzaron a caerse solas, el cristal de un portaretratos que había en la habitación de Dean, con la foto de él y su hermano en una fiesta de Octubre, se resquebrajó afectando solamente la imagen de Sam, y el sofa donde el joven estaba sentado se elevó a siete centímetros del suelo.
Crowley no se amedrentó, ignorando todo el escándalo continuó atacando fría y calmadamente.
Las facciones de Dean comenzaron a deformarce, y sus ojos se volvieron grices, sus quejidos ya no se oían humanos.
Crowley miró directamente a los ojos de la bestia y el horrible demonio no pudo hallar en él la más diminuta chispa de temor, lo que le hubiera servido para alimentarse y liberarse por completo. Los ojos comenzaron a volverse verdes de forma intermitente, los gruñidos se oían cansados, la respiración se volvió más lenta y más pesada, y finalmente los razgos de Dean se normalizaron sus párpados se cerraron y cayó de lado sobre el sofá.
Crowley lo acomodó, sabía que al despertar el no recordaría nada, pero al examinar su brazo notó que aún quedaban atisbos de actividad oscura. Y supo que el sello solo lo había alertargado un poco.
Finalmente lo había hecho, se había entregado a él completamente, pensaba Sam mientras se encontraba solo en la enorme cama de ese cuarto mirando el techo, bellamente hornamentado. Y esa había sido la primera y última vez, se prometió sin poder definir si se sentía avergonzado por el hecho de haberse acostado con un demonio por segunda vez (y esta vez encima hombre) o por haberlo disfrutado como nunca antes. Teniéndo a cada instante presente el motivo que lo había llevado, pronto decidió dejar de culparse por tratar de desvincular a la espada del cuerpo y el alma de su hermano y aceptar que los seres sobrenaturales podían conducir al extasis a los mortales con extrema facilidad y eso no lo convertía en gay.
Además era el rey de los infiernos, una especie de semi dios.
Cuando Crowley regresó, como un mini remolino gris y delgado colándose a través de la ventana Sam se sonrojó por un instante.
-Entonces... ¿está hecho? -interpeló al recién llegado-
-Conseguimos sellarla pero me temo que el sello no será permanente. En algún momento conseguirá despertar.
-¿Te refieres a Diez o Quince años?
-Más bien veinte o treinta días... A seis meses-agregó inmediatamente después-
-¡Genial!... -se quejó Sam agarrandose la cabeza- entonces todo lo que conseguimos fué un aplazamiento... (mirando una vez más el techo) al menos eso me dará tiempo para encontrar a Caín, si todo sale bien el estará interesado en recuperar su espada y podremos llegar a un arreglo. O al menos si no la quiere de vuelta tendrá que explicarle como pasarle la marca a alguien más.
Entonces moviéndose nuevamente a uno de los lados sus ojos se posaron sobre el espejo de la cómoda y entre extrañado y sorprendido notó que la imágen que éste le devolvía era la mísma del chico que había entrado a la universidad.
Incrédulo se acercó, tocó su mejilla mirándo fíjamente al espejo con cara de desconcierto y exclamó:
-¡¿Que carajo?!... -luego mirando a Crowley-¿Así me verían las parcas si yo estuviera muerto ahora mísmo?
-Correcto-respondió- es un fenómeno realmente interesante considerando que te veías bastante mayor hace solo un par horas.
-No jodas...
-¡¿Qué es esto?! -Sam miraba a su alrededor como si se encontrara acorralado-¿Electricidad?
-¿Las estas viendo ahora mísmo Sam? ¿ves las luces? Ok cálmate, respira, sea lo que sean no van a hacerte daño.
Sam lo miró perplejo:
-¿Si no sabes qué son cómo estas tan seguro de que no nos afecten?
-Esas chispas que flotan a tu alrededor se hicieron visibles para mí cuando entraste a la jaula pero debiste traerlas desde el nacimiento. Lucifer solía burlarse llamándote "chico átomo" asi que no hay nada que impidiera pensar que también sabe de su existencia. No así los ángeles, ni el resto de los demonios, ellos no notan nada extraño contigo o ya habrían hecho algo al respecto... no sé a que responde exactamente... hay demasiados misterios a tu alrededor "chico átomo".
Mirando esas luces pequeñitas en movimiento de repente pudo recordar algo:
-Se llaman"Prístinas"...
-¿Qué dices? -interrogó Crowley al notar que Sam se encontraba como en un leve trance:
-Son las partículas de la creación... Vienen a mi proveniesntes de todos los puntos de los diferentes multiversos...yo les agrado...Cuando se congreguen en cierta concentración habran formado una red... luego un punto de quiebre...
-Un portal... -repitió Crowley cuyas dudas estaban comenzando a cerrar-
-Que funcionará como un catalizador haciendo que un deseo del corazón se materialice más allá de toda lógica. No funciona con deseos siniestros pues las frecuencias bajas de estos se mueven en espacios completamente distintos.
-Naturalmente-convino Crowley con calma y agregó-Osea que todo lo que debo hacer es mantenerte vivo el tiempo suficiente para que puedas tener delante de tí el portal y formular tu deseo de salvar a tu hermano desactivando la marca.
-No lo sé... Ese portal podría requerir más tiempo del que Dean tuviera. Solo me esforzaré en encontrar el modo de acabar con esto. Caín era el portador así que es en él en quien tengo que centrar mis investigaciones, cuanto antes lo encontremos será mejor para todos. Luego se verá el modo de enfrentar al nuevo bástago.
-Me parece razonable... imagino que querrás volver a tu cuerpo en este instante.
-Si no te importa -le reafirmó el muchacho con toda cortesía.
-Cierra los ojos - le ordenó el demonio- y no los abras hasta que el mundo haya dejado de moverse.
Sam sintió el tacto de los dedos de Crowley sobre su frente y luego cayó hacia atras y comenzó a hundirse cada vez más profundo hasta que finalmente se dió cuenta de que estaba en su cama, en su habitación. Le dolía mucho el cuerpo, y se sentía terrible, una espantosa resaca había convertido su abdomen en un saco de inflamaciones y tenía el apetito completamente cerrado. La sed lo estaba matando y decidió que era momento de levantarse. Con la amenaza de un futuro completamente apocalíptico su tarea debía llevarse a cabo sin más demoras, pero primero pasaría por la cocina por un vaso de agua.
