DISCLAIMER: Los personajes de "Buffy The Vampire Slayer" no me pertenecen, son propiedad de Joss Whedon y Mutant Enemy Productions. Yo solo me atrevo a tomarlos prestados algunas veces para inventar con ellos para mi entretenimiento y el de otros fans, historias sin fines de lucro, en especial románticas sobre Buffy y Spike, porque adoro a esos dos.

¡Gracias por leer!

Capítulo II. Preámbulo

Apenas se cumplía dos semanas de su regreso y ya tenía nuevos problemas encima. Unos nuevos enemigos, andaban por allí intentando hacerle la vida imposible y sin ser lo suficiente valientes para dar la cara. Su objetivo por ello estaba en descubrirlos y aniquilarlos sin compasión. Motivo que la llevó a vigilar con ahínco sus usuales perímetros de acción en Sunnydale y a observar con mayor detenimiento lo que ocurría alrededor.

Esa noche iba saliendo del bar de Willy, a dónde había ido en busca de información sobre cualquier suceso inusual que pudiera llevarle al fondo del caso, pero sin tener éxito, cuando notó el carro viejo y seguramente robado de Spike que se acercaba despacio por la calle. Él hizo sonar la bocina enseguida al verla, deteniéndose luego frente a ella, y Buffy lo primero que pudo notar fue una de sus radiantes y conquistadoras sonrisas en cuanto agachó la cabeza a la altura de la ventana para ver que quería.

-Entonces, ¿de nuevo aquí por otra partida de póker y alcohol con tus amigotes?- no pudo contenerse y le preguntó, recordando la jugada tramposa que allí hiciera para ganarse una cesta llena de gatitos (bocadillos especiales en el mundo oscuro, según después le explicara) la última vez que en modo "no cita" se habían reunido hacia una semana atrás.

-En realidad no. A decir verdad hay tipos allí adentro a los que les debo dinero y con quienes no quiero encontrarme- le explicó notándosele cierta incomodidad al tener que admitirlo –Sin embargo te vi pasar y entrar hace media hora, así que decidí dar una vuelta mientras esperaba a que salieras-

-¿Acaso me estás siguiendo?- Buffy llena de curiosidad fue directa como siempre en su pregunta, ante lo que él sonriendo y moviendo la cabeza, mirando al frente, respondió

-¡Bloody hell, Cazadora! Siempre creyendo que eres el centro del mundo. Ya termina de quitarte esa idea de la sesera-

-¿Ah no, y entonces?- insistió en saber ella, apoyándose ahora sí bien con los codos en la ventana del pasajero que tenía el vidrio bajo, colocando el mentón sobre su mano a la espera de su respuesta, con interés y ganas de jugar.

Él la miró de reojo durante unos instantes sin responder, lo que solo le confirmó a Buffy que lo había descubierto, no obstante como de costumbre le mintió.

-Estaba investigando el vecindario al igual que tú para ver si conseguía alguna pista sobre tus nuevos, insufribles y con falta de estilo enemigos – se encargó entonces de explicarle con visible fastidio, remarcándole cada adjetivo de los implicados para que lo entendiera bien, más, luego suavizó la modalidad de su voz añadiendo un deje de resentimiento –…Creí que te vendría bien si te daba una mano-

Buffy comprendiendo de inmediato que cualquier frase o actitud hostil en negativa a que siguiera ayudándole iba de alguna manera a herirle, optó por encogerse de hombros sin complicarse y de buen ánimo al ver los grandes esfuerzos que hacía por mejorar para bien, pero sobre todo por su causa, aceptó el apoyo.

-Gracias- reconoció sintiéndose inevitablemente un poco extraña y el fugaz asomo de asombro que cruzó por la mirada del vampiro, no contribuyó a disminuirle la incomodidad. Más consciente quizá Spike de que se movía por territorios inciertos y cuidándose a la vez de no meter la pata, no tardó en romper el contacto visual, para fijarse de nuevo durante unos instantes en la calle que tenían por delante. Su modo de hablar fue más pausado y más bajo en cuanto continuó

-Tal vez… podríamos dar una vuelta por Sunyhell para verificar si no está ocurriendo por ahí nada grave- sugirió sin mover las manos del timón pero atreviéndose a mirarla después a los ojos, y dentro de los suyos ella notó esperanza -… Sería algo así como una patrulla, no una cita…- se encargó de explicarle, con visible temor al principio de que le rechazara que no tardó en cambiar por su proceder coqueto -…a menos que lo quieras-

Con un suspiro, consciente de que nunca iba a cambiar, Buffy accedió a la propuesta y abrió la portezuela

-Ok, una patrulla y no una cita- profirió ingresando en el desarreglado automóvil negro para ubicarse en el asiento del copiloto, logrando que Spike volviera a sonreír de esa manera tan adorable en que solo lo hacía pocas veces. Sumamente contento por tener la oportunidad de estar de nuevo en su compañía.

-Muy bien Love, abróchate el cinturón- indicó y ella le hizo caso mirándolo de tanto en tanto con timidez a medida que arrancaba, porque también aunque no se lo dijera, le agradaba de algún raro modo, estar a su lado… aunque la mera conciencia de ello, con todo el historial problemático que ambos tenían a cuestas, le hacía dudar cada vez más de su sano juicio y estabilidad emocional.

-Oye ¿eso es bourbon?- de repente quiso saber al ver una botella plateada que él tenía en la cajuela abierta del tablero, rememorando la ya lejana ocasión en que le convidara, cuando con sus artimañas le engañara para salir con ella.

-Whisky de Bourbon nena, no te equivocas. El mejor compañero en las largas travesías de un vampiro- le respondió mirándola y sonriéndole con picardía en tanto conducía, contento de que recordase el nombre de los licores que no estaba acostumbrada a beber, mientras Buffy temerosa por su parte, de que llegara un momento de no poder dejar de contemplarlo por lo infernalmente atractivo que le estaba empezando a resultar con sus encantos vampíricos, no dudó en tomar la botella a sabiendas de que no se lo reprocharía.

-Creo que necesito un trago- declaró


Se había descontrolado de nuevo en compañía de Spike y ya iban dos veces. No podía dejar de reconocer que no era nada bueno… así fuese también algo liberador.

En algún momento sin soportar más el nivel de alcohol en su cuerpo, combinado con el peso de sus problemas, preocupaciones y encima confusiones, había sucumbido a un sueño profundo que consiguiera alejarla de tensiones durante horas, recordando como última cosa antes de quedarse dormida el haber estado recostada junto a él sobre el capó del carro, en una colina que servía como mirador de la ciudad, platicando con tranquilidad sobre sus vidas, bebiendo y mirando las estrellas… pero por supuesto, despertó sobresaltada al amanecer sin saber dónde se encontraba y angustiada de que él se hubiese atrevido a aprovecharse de la situación pudiendo haberle hecho algo.

Más entre los estragos de su resaca que al abrir los ojos le hizo ver todo borroso, junto con la tenue claridad del advenimiento del alba que se filtraba por una ventana, con alivio reconoció las paredes de su dormitorio, comprendiendo por lo tanto que Spike con toda y su bohemia forma de ser, sus vicios, sus mañas y encima su pasada obsesión con ella, había sido capaz de respetarla y regresarla sana y salva a casa. Como prueba sus ropas estaban en orden, su cuerpo no le dolía ni advertía en sí nada raro. La había tenido prácticamente inconsciente a su completa disposición para hacerle lo que quisiera como durante mucho tiempo había soñado y en lugar de ello se las había ingeniado para conducirla hasta allí, de seguro cargada sin que Giles se enterara, pues suponía que éste último con su indignación y protesta al descubrirla en ese estado, y siendo todavía llevada por él lo que le convertía en el directo responsable, se hubiese hecho oír por encima de su letargo inducido, despertándola.

No obstante nada ocurrió y aunque tenía presente que el antiguo Big Bad no era una buena influencia para ella, como ya su vigilante le había dicho al notar que últimamente andaba juntándose mucho con él, no podía sacárselo de la cabeza. Así como tampoco el convencimiento de que en realidad sí estaba cambiando.


Continuará…