Capítulo 1

Un delicioso aroma del café recién hecho inundó mis sentidos mientras un carraspeo me invitó a despertar. Abrí mis ojos cuidadosamente, consciente de que no me encontraba en un lugar conocido y del que no aseveraba sea seguro. Mis hormonas alteradas agradecieron la imagen que es hombre me brindaba, vislumbrarlo recargado en el marco de la puerta mirándome fijamente era casi onírico, suspiré sin premeditada lo que esa acción ocasionaría para mí fortuna, él simplemente sonrió siguiendo mis movimientos como si toda mí rutina al despertar fuese un espectáculo que no quisiera perderse. Haciéndome sentir una pizca incómoda ante su mirada que parecía estar juzgandome y admirandome en partes iguales. No estuve preparada para la electrizante sensación que recorrió cada una de mis terminaciones nerviosas al encontrarse nuestras miradas haciéndome notar que habíamos estado viéndonos de la misma manera. Me propuse comenzar el día, no importaba donde estuviese, de alguna manera debía afrontar los problemas que se me avecinaban; cómo enfrentar a Adrien y Kagami, ver sus rostros otra vez –aun en mis recuerdos– me hacía hervir la sangre.

—Puedo sentir eso...

Su voz me tomo desprevenida, si bien sabía que estaba allí su sigilosa manera de andar me llevaba a pensar que estaba sola. No respondí, pretendí ignorarlo, él no era con quien elegiría hablar en este momento de confusión.

—Ella fue quien te engañó, no deberías tenerle tanto respeto —Resople con frustración—. De acuerdo, lo siento pero no es algo que pueda controlar... Tu aura oscura me llama y mí intuición me dice que tiene algo que ver con esas dos personas.

Quería callarlo, informarle que no tenía el poder de opinar en nada de la que había pasado, más otra vez me sentí más segura al no prestarle atención. Mis pies tocaron la suave alfombra aún lado de la cama, por primera vez en mucho tiempo me sentía descansada; desde mí estadía aquí no había logrado dormir con tanta paz y calma aún sin poder creer como después de lo sucedido ayer podía hacerlo.

Mí sonrisa se esfumó ante el recuerdo; con mis ojos cerrados podía recibir todo ese embrollo de manera vivida, haciendo que mí corazón se sienta comprimido, oí nuevamente el carraspeo y dirigí mí mirada hacia el lugar de donde provenía el sonido, encontrándome con él; un desgastado jean colgaba de sus caderas y llevaba nuevamente el torso descubierto, parecía tener un buen día hoy, puesto que la mueca en su cara lo delataba. Aún no me fiaba de él más mí madre me enseñó modales por lo que tuve que saludarlo como primera medida.

—Buen día Luka... -Dije en un bostezo, el rodó los ojos aparentemente sin ganas de corregirme—. ¿Qué hora es? —Pregunte tallando mis ojos—.

Él me regalo una sonrisa ladina; —Buenas tardes —Fue su única respuesta, me apresuré a observar por la abertura entre las cortinas para aseverar la veracidad de sus palabras y notar que no solo eran las horas de la tarde sino tambien que el sol estaba empezando a ocultarse—. ¿Descansaste bien Marinette?

No me sentía de ánimos para preguntarle como averiguó mi nombre, estaba más que nada anonadada por las horas que habían transcurrido, por otro lado sabía que él era un misterio, uno que no iba a resolver estando somnolienta.

Deslice las mantas por sobre mí para levantarme de su cama; —¿Tienes mi ropa? —Pregunte al verme aún cubierta por su ropa—.

—Tu ropa... —Paso los dedos por su barbilla, fingiendo pensar—. No tengo idea de a que dimensión envíe tu ropa, estaba demasiado... frustrado.

—¿Que quieres decir con...?—Me interrumpí a mí misma reformulando la pregunta, al creer que no obtendria una respuesta. Resoplé —¿Que pondré hoy? —Él se encogió de hombros volteando de espaldas a mi—. Tengo que ir a buscar mis cosas... en algún momento —Pensando todavía en la imagen que aún conservaba vivida en mi cabeza—.

Seguí sus pasos hasta que se detuvo sobre la encimera de la cocina dándome la espalda, podía divisar a unos pasos una mesa, más no quería seguir hasta allí, creyendo que sería faltarle el respeto, a pesar de que mí estómago rogaba por ser satisfecho.

—Debes comer algo, las energías no solo se recuperan durmiendo —Dijo encogiéndose de hombros y señalando la mesa—.

No me moví más sin embargo me vi en la necesidad de responder; —Gracias —Pronuncie en voz baja—. Luka, en verdad necesito algo de ropa.

Él volteo a verme; —Te lo dije, no me molesta que uses mis cosas —Suspire e iba a replicar cuando sus ojos se encontraron con los míos—. Aunque si tanto te molesta —Resopló—. Quédate quieta.

Él chasqueo sus dedos y una luz roja me rodeó, al esfumarse noté que había sido cubierta por prendas nuevas. Un crop top negro con tachas doradas, un entallado short de cuero engomado bajo este un par de medias de red negras y en mis pies un par de botas de caña alta -tambien de cuero- con taco aguja. Mi cabello azabache caía suelto sobre mis hombros notando que las puntas de este estaban tintadas en tonos que iban desde el dorado, naranja y culminaba en un llamativo rojo. Me vi en el espejo de cuerpo completo, no me veia mal, a pesar de que lo que vestía mostraba el ombligo —y en mi vida había salido con el ombligo al aire—. Note también que era perfectamente visible la cicatriz de mi apendicectomia, e intenté cubirme con mis manos.

Luka se acercó a mi, tomándome de la cinturilla del pantalon cerrando la distancia entre nosotros. Chasqueo la lengua y la luz se encendio, finalmente podía ver sus facciones con detalle; su rostro ovalado, su barbilla en punta, un resabio de barba de unos días, cejas delineadas, pestañas tupidas y un impresionante Cyan decoraba sus ojos. Sacó mis manos de sobre mi cicatriz para recorrerla lentamente con la yema de sus dedos ocasionandome un ligero y agradable estremecimiento, apoyo su frente sobre la mía.

—¿Cuando pactaras conmigo? —En una voz baja y ronca que me resultó sumamente sensual—.

—¿Por qué quieres que haga un pacto contigo? —Pregunte a pesar de saber lo tonto que era contestar una pregunta con otra—.

—Porque hay algo que definitivamente quiero y soy sumamente caprichoso —Cerrando sus brazos sobre mi cintura—.

Trague en seco —¿No dijiste que nunca te ensuciarias las manos con una humana?

Sonrió de lado —Créeme esto es absolutamente necesario.

Acercó su nariz a la mía, acortó la distancia entre nosotros y cuando nuestros labios estaban por tocarse lo detuve; —¿Qué haces? —Intenté separarme de él más no me dejó—. ¡Déjame!

Miró mis ojos, vi los suyos brillar nuevamente, sonrió y sentí a mí determinación hacerse añicos, suspiro con frustración alejándose de mi; —¡Mujer complicada!

Bufó y camino por el cuarto a paso pesado, decidí no discutir con respecto a mi ropa y seguirlo a unos pasos de distancia. Él tomó asiento y yo frente a él. La mesa entre nosotros estaba servida, café negro, medialunas, tostadas, mermelda, queso untable, un tazón con diversos frutos rojos y en el centro azúcar y leche. Llevaba demasiado tiempo sin desayunar con café, más otra vez no dije nada.

—En que consistiría el pacto? —Pregunté al notar lo ofuscado que se encontraba—.

—Un pacto con un demonio es irrompible, generalmente son hechos por períodos cortos para que nosotros no nos veamos demasiado involucrados mientras ustedes pasan su eternidad unidos a nosotros. —Concluyó sin siquiera levantar la vista para encontrarse conmigo, revolviendo su taza como si fuese lo más interesante del lugar—.

—Eres un demonio —Dije impactada, el afirmó mirándome con cansancio—. Ok, lo siento fue el shock del momento —Tome un sorbo de café sin quitarle la vista de encima—. ¿Como diste conmigo?

—Somos convocados por sentimientos negativos. Y tú desprendías un aura oscura que me resultó tentadora. Más no era yo quien debía responder a tu llamado.

—¿Co... cómo?

—Cada demonio tiene asignado a un puñado de humanos, tú no eres uno de los míos por ello quiero que pactes conmigo, tu vínculo con Draven se romperá y no habrá manera de que te encuentre.

—¿Qué me ofreces?

Finalmente levantó la vista hacia mi con una sonrisa; —Conozco los deseos de tu corazón y puedo volverlos reales, en cambio necesito un pago.

—¿Mi al... ma?

El rió sonoramente, haciendo que todo el lugar pareciese más luminoso; —Las almas están sobrevaloradas y aunque la tuya es pura no es lo que quiero. ¡Eres jodidamente hermosa! —Pasando el dorso de su mano por mi mejilla—. Quiero todo de ti, hasta tu último suspiro. No sólo tu alma. Te he visto... Me resultas tentadora

Trague en seco —¿Co-Cómo?...—Me aleje de él— ¡No! ¡Ni hablar!

—¡¿Que tienes que perder?! —Grito con frustración levantándose de la mesa—. Tu novio te engañó y ya pasaste la noche conmigo... No niegues que te agradó, de lo contrario te hubieses ido a pesar de tener mi ropa puesta esta madrugada o ahora vistiendo la ropa que te di, la que por cierto te queda fantástica. La puerta está abierta para cuando quieras hacerlo.

Me levante y lo seguí, aunque sus palabras habían dolido, él tenía razón, había algo que me impedía alejarme de él. Resoplé intentando apartar mis emociones y me inste a continuar —¿Por qué yo?

Él me miró de manera despreocupada, acercándose a mí; —¿Por qué no?. —Peíno su cabello con las manos hacia atrás—. Mira, Draven está a punto de llegar y él no es tan comprensivo como yo. Se que estas herida, pero esas mil y un maneras de descuatizar a tu novio son solamente para calmar tu rabia. Draven las volvera reales.

¿Podía creer en la palabra de un demonio? Había oído que harían cualquier cosa para conseguir su cometido, más él parecía sincero o al menos eso es lo que quería creer. Necesitaba creer en que no sería engañada una vez más. Pensé detenidamente en sus palabras, sentí a las lágrimas recorrer mi mejilla y acerque la mano a él. Tal vez Adrien me había lastimado pero mentiría si dijera que quiero para él lo que estoy imaginando; —¿Harás exactamente lo que te pida, cierto? —Mí voz y mis manos temblaban—.

El sonrió, tomó mi mano entre la suya y sin un aviso previo paso por la misma una navaja e hizo un corte transversal a lo largo, sisee ante el dolor, luego hizo lo mismo con la suya ampliando más su sonrisa; —Te daré exactamente lo que necesitas.