2ºDianne Roggers

"Lo estás haciendo por tu carrera" se decía mentalmente cabeceando en el auto volador último modelo que había comprado días atrás. Era un Cadillac carmesí, algo viejo, pero que tenía lo suyo.

Había quedado picado con la respuesta de la secretaria. ¡Qué mujer tan irreverente! Referirse de esa manera tan desfachatada hacia él ¿Quién se creía?

Sonrió al recordar como la había amenazado con contarle todo a su jefa. Se había intimidado al comienzo pero luego se las había rebuscado. Sí que era una contestadora.

Y cuando salió ni si quiera lo había mirado. Y él de tonto no le pidió el teléfono.

¿Para qué quería el teléfono de aquella cabezota? Ya tenía una hermosa novia, y miles de chicas con las que salir. Pero había que reconocer que la irreverente era linda, muy linda.

"¿En qué piensas? Ella nunca saldría contigo"Se sorprendió pensando. La pregunta era por qué se negaría. Quizás por ser él alguien famoso. O por su falta de entendimiento en una primera vez.

Sí se contradecían,¿Cómo sería la cita de mala? Se la pasaría discutiendo sobre cosas triviales como aquel detalle que a él le pareció sorprendente y a ella de paso.

Aunque había algo en aquella secretaria que podría ser interesante. Tenía una lengua suelta y le daría de hablar para largo.

De seguro en ese preciso momento lo estaría maldiciendo. Sonrió pero luego apretó el acelerador recordando que debía buscar a su novia, como parte del comienzo de su resurrección.

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-Estúpida, estúpida, estúpida-se decía Ginny pegándose en la cabeza-¿Por qué demonios tienes que abrir esa boca?

Wendy, que recién había llegado, fue hasta la habitación de dos camas que compartían y cruzó los brazos, en pose divertida.

-¿Y ahora qué?

-¿Cómo qué qué? ¡Lo de siempre! ¡Esa molesta morsa y sus quejas sobre el café desabrido y no sé que otras chuladas! ¡No la soporto!! ¡Y ahora encima los chantajes de sus clientes! Esos viejos gordos y estériles..¿Puedes creerlo?-preguntó muy roja, al borde del ataque.

Wendy sonrió levemente y la tomó por los hombros para consolarla.

-No creo que sea para tanto..solo soporta un poco más y renúnciale por mal trato de personal ¡Le harás un juicio con pruebas falsas que ganarás seguro!! Conozco un abogado especializado en fraudes. Y es muy mono-dijo con una sonrisilla de convencimiento-Te lo presentaré.

La pelirroja bufó violentamente y se soltó, con algunas lágrimas de rabia.

-¡No quiero ningún hombre en mi vida después de lo de Kevin! ¿Me ha mandado un mensaje a mi teléfono? El muy inútil-susurró por lo bajo y le lanzó un periódico a su amiga que tomó desprevenida-Ese sujeto es el mal de todos mis males.

-¿Quién?¿Kevin?

-¡No! El de la foto.

Wendy lanzó un silbidito de asombro y sonrió, maliciosa.-Está re lindo.. es tu tipo. Buena elección

-¡Qué no me gusta, tonta! Ese es el cliente que mi jefa cree que puede manipularle, el muy idiota no sabe quién soy.

-¡Uyy! Ni que fueras de la mafia, querida-exclamó Wendy leyendo la nota-Veo que necesita de tu servicio, digo, del servicio de tu jefa. Tiene malísima publicidad.

-Pues no es mi culpa que se drogue como dicen

-Sé más compasiva..Mira que papito te pierdes..A mí que me chantajee todo lo que quiera-terció perversamente, haciendo sonrojar más a su amiga-¿Pero qué dijiste?
-No sé, pero el tipo me oyó insultando a mi jefe y me extorsionó con decírselo..maldito drogadicto infeliz.

La rubia soltó una carcajada que hizo enojar más a Ginny que se encerró en el baño, antes de aniquilar a la burlesca.

-¡Cuando me niegues que es guapo, sal!

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Ese día la morsa marina tenía un vestido amarillo con detalles en rojo, pareciendo una gran pata y todos sus pollitos juntos.

Ginny estaba hasta la coronilla de sus quejas y eso que eran las diez y media de la mañana.

-Entraré en un colapso-se decía en susurro reordenando unos expedientes sobre el caso Zinder-Olson, el divorcio más auspiciado de todos.

-Pues más te vale tranquilizarse, es muy temprano para que empiezas a insultar a tu jefa-dijo una varonil voz con mala intención.

Ginny levantó la mirada lentamente. Primero las zapatillas deportivas de cuero italiano, luego los pantalones de Jean desgastado, luego la cintura bien formada llegando a una camisa blanca y arremangada, para terminar en un rostro sonriente y socarrón, cubierto por pelo azabache y anteojos con ojos verdes. Era el "amenazador" de nuevo, al acecho.

-Tú de nuevo-dijo comenzando a enfadarse-Digo, de nuevo usted.

-Tengo apenas 23 años, linda..No me hagas sentir viejo.

Otra mirada de muerte. "Mejor callarse" pensó rápidamente el chico antes de tomar asiento, con total confianza.

-Trátame de tú, si quieres-dijo jugando con un lápiz afilado-Sé que mi cita de fotos es las doce pero llegué temprano para hablar del "asunto" nuestro.

-No sé de qué "asunto" me habla, Señor-recalcó la última palabra parándose y yendo hacia el bebedor de agua. Estaba realmente linda aquella mañana, con una pollera gris pálida y una chaqueta negra. El cabello con una cola alta y sin maquillar.

-Sé que sabes, linda-terció poniendo el lápiz entre sus dientes-El asunto que tú y yo guardamos.

-¿Sobre?

-Tu opinión de tu jefa-soltó poniéndose las manos detrás de la cabeza-Tengo poder sobre ti y lo sabes..Estás muy, muy asustada.

-¡Uy.yy.! Mira como tiemblo-dijo sarcástica moviendo sus brazos-No eres nadie y yo no soy nadie así que di lo que quieras..No me afectaría perder este trabajo, al contrario, me harías un favor.

Harry levantó las cejas, sorprendido. Una persona que le importaba un comino lo que dijera para perder su trabajo.

-¿Y el dinero? digo..¿No lo necesitas?

-Sí, pero no es la única empresa donde puedo ser secretaria. Es Londres, una gran ciudad-repuso sonriendo, pero esta vez sinceramente-Soy capaz de todo, y si no, puedo aprender.

El chico asintió pareciéndole lógico, pero luego, repuso inquieto-¿Y si te importa un bledo esto, por qué lo haces?Dices que el dinero no es problema.

-Necesito el dinero, grandísimo idiota.No todos somos ricachones como tú-terció algo roja-Pero no me importaría dejarlo y encontrar otro, hasta mejor, quizás.

-Está bien.

-¿Qué está bien?

-Lo de el "asunto", no diré nada, lo prometo-dijo solemnemente con una mano en el corazón.

-Bien-repuso con un asentimiento de cabeza.

-¿Solo"bien"?Nada mas?¿Un "gracias, eres muy comprensivo"?
-¿Por qué si es tu decisión no decir nada?

-Pues..pensé que tú..

-El que todo el mundo sea complaciente y falso contigo no quiere decir que yo lo sea también-aclaró con un dedo en el aire-Soy como soy con todo el mundo por igual, sea o no famoso.

-Está bien..solo decía-dijo asustado con una mano en el aire, como de escudo-Ahora dime¿Qué te parecería una cena?

Ella levantó la vista de una hoja e hizo una mueca con la boca, de desapruebo.

-Tomo eso como "No me interesa, ni loca salgo contigo"

-Veo que sabes leer los labios, muy bien-apreció ella irónicamente-Aunque seguían los insultos.

-¿Por qué tan a la defensiva siempre?¿Te han dañado mucho?
-Eso a ti no te incumbe-terció con el cejo fruncido.

-Sí, por que veo que con todo lo que te digo terminas enojada e insultando..eso no es de una persona normal y feliz.

-¿Qué?¿Me estás diciendo infeliz?-Se puso de pie, con las manos en jarra- ¡No sabes nada de mí, idiota! Así que no me insultes y vé con tu noviecita ricachona que ahí viene-indicó con la mirada fulminante, hacia una morocha de ojos grises que acababa de entrar en el piso.

Era de piernas largas y piel extremadamente blanca. Iba con unos pantalones de gabardina azul estampado en lunares grises y una remera muy cortita, color crema. Era una de esas putas bien pagadas y estrafalarias.

-Buenos días, mi amor.-saludó al chico con un beso muy asqueroso a esa hora de la mañana-¿Es temprano? Ya sabes como soy de tardona..¿Qué tal estoy?-Se dio una vuelta en sus tacos de cuerina roja.

-Muy bella-sonrió el chico forzadamente-¿Es hora de entrar?-preguntó mirando a Ginny que los miraba muy roja a esa altura.

-Sí, ya los anuncio-dijo bajando la mirada y llamando por el sonorus. La voz de la morsa mayor aceptó con un carraspeo de años de cigarrillo y flemas y Ginny asintió sonriendo de manera demasiado cordial.

-¿Qué tienes, linda?¿Un problema en la mandíbula? Por qué la tienes muy cuadrada-soltó la chica preocupada. Harry la tomó el brazo y entró al despacho con mucho apuro.

La pelirroja se pasó las manos por el cabello, deshaciendo la cola. Demasiado para una sola mañana, demasiado.

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-Así que básicamente eso sería el plan de "salvación"-finalizó la morsa apagando el décimo cigarrillo de la mañana. El ambiente olía a tabaco barato mezclado por unos habanos cubanos.

-Me fascina la idea-terció la chica con una palmada a la vez que tosió por el extenso humo.

Harry lo corrió con la mano y asintió.-¿Cuándo podemos empezar?

-Mañana mismo con una sesión de fotos..-dijo en voz ronca mostrando sus amarillos y falta de calcio dientes-Creo que una imagen "familiar" vendría bien…así que tú-Miró a la chica como salida de un espectáculo de entretenimiento-..deberías cambiar de ropa por algo más..decente.

La morena hizo una trompita infantil y miró a su novio en busca de defensa, el cual se encogió de hombros.

-Todo sea por ti, amor-le susurró dándole un pegajoso beso en la boca.

-¿Entonces..?

-Sí, para mañana mismo estará más "presentable"-reparó Harry viendo el mal gusto de su novia.¿Qué le había atraído de ella además del sexo?

La morsa se incorporó sobre el escritorio-El primer paso es este, Harry..Mostrarles a sus fan que usted es un hombre de familia, un chico normal muy enamorado y hasta con planes de casamiento-El moreno palideció repentinamente y la chica, soltó un chillido de acuerdo-Así que mañana mismo daremos una nota con la revista "Maghoy"..Es una revista de buena reputación.

Al brujo le pareció bien comenzar por ahí y se levantó para despedirse.

-Nos veremos mañana entonces..

-Sí, mi secretaria les dirá el horario..Señorita-despidió a la morena con un asentimiento de cabeza pero esta la miró recelosa.

Salieron del despacho y la secretaria no estaba en su lugar.

-¡Los empleados de hoy en día!¿Qué se creerán?-exclamó la morena cruzando los brazos-Presentaré mis quejas ahora mismo con aquella gorda mujer-hizo un amago de tomar el picaporte de la puerta pero Harry la detuvo-¿Qué?

-Ya viene..y no tienes derecho a arruinarle el trabajo a nadie-espetó algo serio, apretándole el brazo. La soltó rápidamente a la vez que vio a Ginny acercarse.-Hola-saludó cambiando notablemente el tono a uno más dulce-Tu jefe nos citó mañana para algunas fotos con la revista "Maghoy".

La pelirroja asintió sin mirarlo y consultó una libreta gris.

-A las doce-dijo secamente mirando a la morena que en ese momento se polvoreaba la nariz. Sí que no tenía estilo.

-Disculpa…-se acercó mucho a Ginny, haciendo que su novia lo mirara algo molesta-..¿Pero donde puede ella ir a comprarse ropa..un poco más..distinguida?..Tú sabes..algo más rescatado.

La secretaria lo miró sorprendida y tosió nerviosamente.

-¿Yo..que tengo que ver?
-Pues..tienes estilo-admitió en voz baja para que solo ella oyese-Y no quiero que ella mañana me haga pasar vergüenza, digo, que ella pase vergüenza..no quiero.

-Bueno..-hizo a un lado la cabeza para mirar a aquella estrambótica mujer y asintió-..un poco menos de maquillaje, tacos medios y ropa de Munglindel´s no le vendrían mal.

-Bien..-El moreno apuntó todo en un papel notador y devolvió la lapicera a su lugar-Muchas gracias.Te debo una.

-Puedes callarte la boca y no me deberás nada.

-Pero si habíamos quedado que yo no diría nada

-Tú habías quedado, yo no creo un ápice en ti-espetó con los labios fruncidos-Promételo y no me deberás nada.

Harry asintió sonriendo y luego volteó al ser llamado por un "Harry, querido" cargado de furia.

-¿Qué tienes con esta mujer que no debes" decir"?-preguntó mascando chicle vulgarmente. A esa chica no le enseñaron a comer con la boca cerrada.

-No, nada..asuntos menores-dijo carraspeando-Ahora podemos irnos a comprar algo de ropa para mañana.

-Genial..pero antes..¿Querida..me traerías un café? No he tomado nada desde esta mañana.

Ginny la miró fulminante.-No soy del servicio de cafetería..sí quieres algo se lo pides a ella-señaló a Pauline, una vieja cabello como el algodón algo loca

-Pero quiero que me lo traigas tú-ordenó caprichosamente y miró a Harry-Díselo.

-¿Qué le diga qué?
-Pues que me traiga mi café.

-Pero ella es una secretaria, no una mesera-repuso explicando como si su novia fuese una nena de dos años.

-O me traes el café o entro y me quejo ya mismo con tu jefa-amenazó blandiendo un dedo sobre la cabeza recalentada de Ginny-¿Me oíste?

La pelirroja dejó caer su lapicera sobre la mesa, y se levantó tratando de calmarse.

-Mire, Señorita-dijo recalcando las dudas sobre lo de "señorita"-..le he dicho que no soy del servicio de cafetería..Soy secretaria, como verá.

La morena sonrió cínicamente y fue hacia la vieja pelos de algodón que al cabo de un rato le tendió una taza con humeante café.

Volvió con un contoneo de caderas que hizo que su novio la mirara anonadado.

Bebió el café con lentitud y al arrimarse hacia el escritorio de Ginny para leer un calendario, se le cayó la taza. Ginny gritó una sarta de insultos referidos a la madre de su atentadora y la morena, apenadísima, trató de limpiarla con una servilleta.

-Cuanto lo siento..yo..se me resbaló-decía al borde del llanto fingido

-Esta bien, esta bien..-decía Ginny conteniendo su furia mordiéndose la lengua hasta cortársela.-A todo el mundo le pasa-dijo con una sonrisilla hipócrita.

Harry, que había asimilado todo en una fracción de segundo, alejó a su novia aquella mujer que actuaba conteniendo una gran tormenta que no tardaría en desatarse.

-¡Pero he arruinado tu remera!.. ¡Y mira tu falda!..El café no sale con facilidad para colmo.

-Ya es suficiente-le murmuraba Harry

-No, no lo es..

-Sí, si lo es-la cortó Ginny alzando los pedazos de taza-Esto no pasó a mayores..no me quemé ni nada..¿ y tu estás bien?-preguntó con inocencia

-Sí, gracias a Merlín..Ese café estaba muy caliente y podría haberme saltado a mi hermoso rostro.-se acarició los pómulos con desespero y luego su boca y nariz.-¡He sido una completa torpe! Lo siento millares,…¿Cuál es tu nombre?

-Ginny Weasley-dijo mirando de reojo al chico, como diciéndoselo a él-¿Y usted?
-Dianne Roggers..me habrás oído de revistas, seguro.

-Mmm…no lo creo, no-exclamó dudosa-O quizás será que no me informo mucho.

-Sí, eso debe ser…Bueno, sabiendo que ya estás bien nos vamos..Adiós.-saludó con la mano y caminó hacia el ascensor. Harry se quedó clavado en el piso y luego siguió a su novia como autómata, pero siempre mirando hacia la chica que seguía limpiándose.

-¿Qué miras? Ella está bien-espetó algo recelosa por aquel embobamiento-Fui una estúpida pero estoy tan arrepentida..He sido una torpe-se lamentó en mártir.

-Sí, pero ya pasó..Ahora vamos al centro comercial a revertir tu imagen-anunció entusiasta por recuperar su carrera.

Sentía que cada paso que daba estaba más cerca de ser ese hombre famoso y aclamado que fue por mucho tiempo.

Pero detrás de todo gran hombre había una gran mujer y no pensaba que fuera Dianne. Quizás había llegando el momento de sentar cabeza, plantearse tener una familia y "casarse" como Jules había dicho.

Pero esa persona tenía que ser muy especial, volverlo loco sin siquiera mirarlo.

Y había alguien que era la candidata perfecta.

HOLA..!!

Gracias por las criticas y espero que les haya gustado este capi..aunque la parte ultima del café la hize desganada..no me gustó como quedó.

No es que no me satisfagan sus criticas..PERO NECESITO MÁS INCENTIVO!!

Gracias..

Besos….

Lal!