Capítulo II: Esos ojos rojos que lo observaban desde la puerta entreabierta, esa sensación de ser observado y que en cualquier momento iba a ser sorprendido, como antes, al ser golpeado en el estómago por aquella misteriosa Youkai, la cual lo había despertado de su profundo sueño, producto del golpe que recibió en la cabeza de parte de ella.
Montana trataba de protegerse como podía en esa cama grande, quería evitar que los ojos rojos de la puerta no lo siguieran mirando, se sentía más asustado hasta casi no poder gritar del terror que sentía en su interior.
Sentía que su corazón iba a explotar de toda la tensión acumulada, su respiración se hacía más profunda y estaba desarmado, ¿cómo se iba a defender? Estaba indefenso y era blanco fácil de aquella peli verde.
- "¡Aléjate, no, no, por favor, no"! Pedía a los gritos, pero solo en su mente.
Justo en ese momento, tal vez por Gracia Divina, la peli verde desapareció de la puerta, alejándose de aquella entrada a la habitación, donde "estudiaba" a su prisionero y veía qué era lo que iba a hacer a continuación.
- Dios, Dios, ya se fue, gracias, gracias, Dios. Le agradeció en voz baja, mientras que recuperaba el aliento perdido y su corazón se tranquilizaba por semejante terror que le había tocado soportar.
La Youkai se retiró misteriosamente, dejando unos momentos de paz para Montana, quien aún seguía prisionero de las cuerdas.
- Dios, me salvé, gracias. Agradeció de nuevo, pero de golpe, por desgracia, la puerta de la habitación se abrió de un golpe, como si fuera azotada por las ráfagas de viento en una tormenta, en medio de aquella oscuridad del pasillo, allí estaba la peli verde de nuevo, mirándolo y sonriendo aterradoramente, dejando de vuelta al muchacho totalmente inmovilizado, él quería gritar, llorar, pedir auxilio y hasta suplicaría misericordia, pero eso no iba a funcionar: Estaba a merced de una extraña chica, la cual asesinaba, sin que él lo supiera, a las personas que se metían en sus Jardines de Girasoles y de ahí, los masacraba de la peor manera: Haciéndolos explotar, los capturaba y luego, tras torturarlos un buen rato, ella procedía a matarlos, para luego emplear los cuerpos como fuente de alimento para sus campos o peor, algo que él nunca había y que conocerán mucho más adelante.
Como máximo, trataría de hacerse el dormido, pero en ese momento, sintió esa pesadez en su cuerpo, como si hubiera estado trabajando una jornada bastante larga; él quería dormirse y despertar de la pesadilla.
- "Solo trata de dormir, de seguro no te pasará nada" Se dijo para sus adentros, mientras que la Youkai de cabellos verdes no se movía ni nada, solo se quedaba observando a su presa.
Ese simple pedido de su mente, de así mismo, de dormirse, tratar de hacerlo, para así engañarla, podría servir, pero, ¿y si fallaba?, ¿cómo iba a saberlo? Él estaba totalmente rodeado y no sabía qué hacer.
Inmediatamente cumplió el pedido y se durmió, acurrucándose en la cama y así evitó ser visto, pero cuando estaba ya a punto de alcanzar la puerta del sueño, la puerta de entrada, aquella donde esos ojos se posaron y lo observaron aterradoramente, se abrió de golpe y unos pasos se hicieron sentir en el lugar.
- "¡NO, ELLA YA ESTÁ ADENTRO"! Gritó, cuando en ese momento, creyendo que la había engañado, sintió una fuerte paliza en todo su cuerpo.
- Despierta. Le dijo una voz femenina, fría y aterradora, Montana no tuvo otra opción que abrir sus ojos y mirar a la que estaba delante suyo: La Youkai de cabellos verdes se encontraba mirándolo, analizando cada parte de su cuerpo y aprovechando para ver qué haría en ese momento.
- "¿Qué me va a ser?" Se preguntó, mientras que sentía como unas manos se aferraban del cuello de su camisa y lo llevaban hacia la cara de ella, quedando pegados a pocos centímetros.
- Mírame. Le dijo ahora, en un tono dulce, parecía que Montana había ganado: Ella lo iba a perdonar, pero cuando abrió sus ojos, una fuerza descomunal lo arrojó contra la cama, golpeándose la cabeza con la parte de adelante de la cama.
- "¿Qué tiene pensado hacerme?" Se decía, mientras que la Youkai sonría otra vez de forma aterradora.
La Youkai se río una manera tan aterradora, risa que helaba la sangre.
- ¡Jajajajajajajajajajajjajajajajajajajajajaja! ¡Patético Humano! ¡Patético eres! ¡Eres simplemente una pieza en mi camino! ¡¿Qué harás ahora?! ¡¿Qué harás?! Le preguntaba la chica, quien comenzó a golpearlo al chico en el estómago y en el pecho, sacándole todo el aire.
- "¡Está loca!" -Grave error, ya que ella lo escuchó-.
- ¡¿Loca yo?! Jajaja, estás equivocado, Humano, prepárate para morir. Le dijo ella, quien iba a asesinarlo, pero se detuvo, aunque llegó a clavar sus uñas en la piel del muchacho y haciéndole unas heridas en la espalda.
Gritó al momento de sentir cómo se clavaban esas uñas en su piel, luego las retiró, teniendo las mismas manchadas de sangre, abrió su boca y comenzó a lamer la sangre, saboreando su sabor y cómo sería el sabor del miedo de su víctima.
- ¡¿Qué me vas a hacer?! Preguntó, ya al borde del miedo y sin poder si quiera sacarse las cuerdas de su cuerpo.
Ella lo miró, de nuevo tan inspiradora del miedo, se acercó hacia su rostro, quedando ambos cerca el uno del otro, para luego de eso, responder a su preguntar.
- Voy a hacerte vivir el peor Infierno de todo el Mundo, jajaja, irrumpiste en mi mansión, ahora pagarás caro. Le dijo ella, mientras que Montana se desmayaba del miedo, él no quería sufrir ni tampoco morir, pero ella lo tenía en sus garras, disfrutando de cada sufrimiento y grito de terror que él lanzaba.
Nadie podría ir en su ayuda, solo podía sobrevivir, no sabía por cuánto, pero solo podía hacer eso.
Por su parte, Yuuka Kazami, la Youkai de las 4 Estaciones que mantenía a Montana prisionero, disfrutaba cada segundo de verlo sufrir y gritar, pidiendo ayuda, pero en ese momento, ella tuvo una idea: Oscureció toda la habitación, cubriéndola de un velo negro y sin que nada más que sus propios ojos se pudieran ver allí, fue acercándose hacia el desmayado muchacho.
Montana estaba en una especie de "Mundo", donde él quería escaparse, pero no podía, era perseguido por esa Youkai, la cual trataba de matarlo, pero él se escapaba, aunque se quedaba sin fuerzas y ella era invencible.
Justo en ese momento, escuchó una voz.
- Oye. Oye, despierta. Le llamó, mientras que abría los ojos y volvía a la realidad, saliendo de esa ilusión.
Al hacerlo, ahogó un grito de horror al verse cara a cara con la Youkai, la cual le tapó la boca con su mano, impidiéndole gritar.
- Shhhh, no temas, Humano, no temas, no te voy a masacrar, aún, jeje, ¿por qué mejor no duermes en mis brazos? Te sentirás más a salvo. Le dijo ella, "hipnotizando" al joven, quien, en un descuido, ella consiguió que él abriera su boca y le dio de tomar un té mágico, el cual le hizo caer en un profundo sueño, desplomándose suavemente sobre los brazos de la Youkai, quien ahora ya lo tenía bajo su poder.
