* 2: La primera vez que Kasamatsu lloro*
Paso un año, año en el que Kise se había vuelto un gran amigo de Kasamatsu.
También, por casualidad, descubrieron que eran vecinos, ese día Kise estaba solo en la entrada de la escuela, Kasamatsu le propuso acompañarlo a su casa y vaya sorpresa tuvieron al descubrir que erán vecinos y no se habían dado cuenta, solo tenían que cruzar la calle para llegar a la casa de uno de los dos.
Kise descubrió, que Kasamatsu era un "Tsundere", cosa de la que se aprovechaba muy bien para avergonzar a su amigo con comentarios raros y acciones aun peor, como decirle que le diga a su madre "mamá te quiero" sin sonrojarse por ello.
Entonces, llegó de nuevo san valentín y con la fecha, las chicas se querían acercar a Kasamatsu y Kise de nuevo estaba haciendo de las suyas. ¿como? Se preguntan, pues, asi:
Kasamatsu tenía ese algo que a las chicas de su salón les atraía, por esa simple razón, rodeaban a Kasamatsu cada que podían, claro, hasta que el rubio llegaba como si fuese alumno del salón y hacía su show.
Kasamatsu estaba nervioso, Kise lo noto, las piernas de Kasamatsu temblaban y no sabia que decír a todo lo que le preguntaban y ofrecían sus compañeras, suerte, que solo estaban esas tres chicas, Kise y Kasamatsu en el salón.
Kise entro en silencio, puso su mejor mueca de dolor que lograba dominar/finjir a su edad y jalo de la blusa de alguna de las chicas para obtener su atención.
Los corazones de las compañeras del pelinegro se encogieron al ver la carita angelical del pequeño llena de lágrimas y un leve sonrojo.
- Aaw, ¿pequeñito que te paso? - Pregunto una, olvidándose por completo de Kasamatsu y acercándose al pequeño.
- U-un chico de grado superior me quito todos mis cho-colates - Balbuceo entré lágrimas.
- ¡Aaaw! No llores pequeño, ten - Una de ellas le tendió la cajita de chocolates que se supone erán para el pelinegro.
- Oh, ten, ten. - Otra hizo lo mísmo.
Kasamatsu pestañeo confundido en su lugar, ese truco por parte de Kise era nuevo, parecía tan real, aun asi, sabía que tenía que hacer, tomo sus cosas de su pupitre y se dispuso a salir desapercibido del salón.
Y así, es como Kise suele alejar los chocolates y a las niñas de Kasamatsu.
Medía hora después...
Cuando el timbre que indicaba el final de las clases y la tortura de Kasamatsu, sono, Kasamatsu espero en la salida de la escuela al rubio. Kise era muy pequeño para caminar solo a su casa y sus padres no podían recogerlo, por lo que Kasamatsu y Kise se hiban juntos.
Miro extrañado la escuela, ya habian pocos estudiates esperando a sus padres y Kise se estaba tardando mas de lo normal, por lo que decidió ir al salón del rubio en su búsqueda, tuvo que esquivar a una de sus compañeras y saludar a Moriyama, un amigo que residen conocio, pero termino por llegar al salón y detenerse en la puerta medió abierta al escuchar voces.
- Kise-kun, tu mamá acaba de llamar a la dirección, dice que vendrá por ti en unos minutos, que mal que te tengas que ír tan rápido a penas y es Febrero. - La lenta voz de la profesora de Literatura hablaba con un tono un tanto triste, pues Kise llegaba a ser muy cariñoso con ella.
- Mi padre fue ascendido en su trabajo y tendrá que ir a Tokio, por eso nos mudaremos, y mi madre ya me inscribió en la primaria Teiko, solo nos falta irnos - Kise miro el suelo del salón un poco desanimado mientrás sentía unas palmaditas en su espalda por la profesora.
- Te echaremos de menos Kise-kun, las clases no serán lo mismo sin ti. - La profesora le sonrió mientrás notaba la presencia de uno de sus mejores estudiantes en su materia intentado no ser visto detrás de la puerta - Ah, Kasamatsu-kun, ¿vienés a despedirte de Kise-kun?
Kise dío media vuelta para ver a un Kasamatsu avergonzado entrando al salón.
- N-no estaba espiando - Dijo mirando a la maestra la cuál le sonrió y se marchó del salón dejando a los dos solos. Kise sintió en su nuca la mirada seria del pelinegro y se encogió en su lugar - ¿No pensabas decirme que te mudarias? - pregunto intentando no gritar tomando asiento al lado del pupitre del rubio el cual no le miraba.
-Mi mamá recién me lo dijo a noche y cuando fui a tu casa a decírtelo, me dijiste que estabas estudiando y que no querías que te molestara, por eso decidí no decírtelo. - Kise levantó la mirada observando al pelinegro.
Kasamatsu suspiro, sabía lo aburrido que se ponía cuándo alguien lo molestaba mientrás estudiaba. Se levanto del pupitre y se acercó a Kise solo para acariciar su cabeza desordenado sus cabellos rubios en el proceso. - Lo siento - Dijo en un susurró. Ese show en su salón de antes no parecía real, era real, parece que Kise utilizó el pensamiento de que se iría para llorar.
Kise se sorprendió y se quedo quieto disfrutando de la acción del mas alto, siendo ignorante de los pensamientoa de este. - Kasamatsu-san, te extrañare - Dijo, causando que Kasamatsu aumentará los movimientos de su mano sobre su cabello. - Auch, ja,ja,ja,ja, ya basta.
- ¡Ryota! - Escucharon ambos la voz de la mamá del nombrado que llebaba esperando a su hijo en la salida de la escuela ya varios minutos hasta que decidío buscarlo en su salón. - Se nos hace tarde para.. oh, hola Yukio. - Kasamatsu hizo una reverencia, avergonzado por que lo habían visto en su acción, mientras Kise se levantaba de donde estaba y se ordenaba un poco el cabello.
- Esta bien mamá, enseguida voy - La señora Kise, sonrió y asintió, para luego irse. - Adios Kasamatsu-san. - Dijo sin esperar alguna reacción de parte del pelinegro para luego sonreír con ganas de llorar y lanzarsele encima atrapándolo en un abrazo.
Kasamatsu término por apoyarse rápidamente en algún lugar para no perder el equilibrio. - Tu enano idiota. - Gruño, Kise apreto el abrazo temiendo algún golpe, pero contrario a sus pensamientos, Yukio solo correspondió al abrazo, colocando su cabeza sobre los cabellos rubios, era bueno ser mas alto en estos momentos - Adios Kise. - Y no duraron mucho, pues una de las hermanas de Kise, apareció por la puerta del salón.
- ¡Vamonos! - Grito, y se fue, Kise y Kasamatsu se separaron rápidamente, uno sonriendo y el otro sonrojado.
- ¡Nos vemos pronto Kasamatsu-san! - Grito Kise, saliendo corriendo del salón y de la escuela.
Kasamatsu salio también corriendo, llegando fuera justo cuando el auto de la familia de Kise, se hiba. Miro su alrededor, ya no había nadie y estaban por cerrar la escuela, razón por la que dió medía vuelta y se encaminó hacia su hogar.
Silencio, el silencio dominó todo el camino, normalmente el silencio no era bienvenido cuando Kise caminaba con el, ya estaba mas que acostumbrado al menor. Se sentía raro.
Apresuró el paso, su casa no era tan lejos de la escuela, y siempre solia pasar por un paque, evito mirar al parque y siguió, la nostalgia estaba escrita en los columpios del parque, lo sabía, por esa razón empezó a correr.
Cuando llego a su casa, evito mirar la casa del rubio, aun asi, noto un letrero que decía "en venta" .
- Estoy en casa - Susurro entrando con calma a su hogar.
- Bienvenido Yukio - Le sonrió su madre, de quién había heredado el color del cabello. - ¿Que tal tu día?
- Mas o menos. - Susurro Yukio, dejando su mochila de lado y subiendo las escaleras hacia su habitación.
No es como si fuese el fin del mundo, podía hablar con Kise por Whatsapp.
- No es lo mismo - Susurro, votando su celular a cualquier parte de su cama, tumbandoce en ella y empezando a pensar.
Kise era muy molesto, pero alegraba sus días con sus idioteces infantiles. Kise era un llorón, de esos que se caían y hacían su show. Kise necesitaba tener la atención de todos, siempre era el centro se atención, y era algo que agradecía, asi el no tenia que sobrellevar alagos vergonzosos o conversaciones peores... ah, ¿que era eso?…
Kasamatsu guió una de sus manos hacia su mejilla que sentia húmeda.
- ¿Ah? ... ¿Por que estoy... llorando...?
"Porque sabes que lo extrañaras"
- Que patetico - Kasamatsu se hizo bolita en su cama, no era la primera vez que lloraba en su vida, cuando era mas pequeño solía llorar mucho. Pero esta vez era distinto, no estaba llorando por su biberón, no estaba llorando por que su mamá lo dejaba en la guardería solo con un montón de desconocidos, no estaba llorando por que su papá lo había regañado, no estaba llorando por perder la jolla de su mamá y tenía miedo de decirle, no, el lloraba por primera vez, por alguien, por Kise. Se encariño mucho a ese niño.
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- Míralo, se a dormido llorando.
- Ryota se encariño con Yukio y muchas personas más, no es fácil mudarse y dejar todo lo que conoces atras.
- Tienes razón. Ah, hija, limpiale la mejilla a tu hermanito.
- Si mamá.
Notas del autor:
Gracias por leer, comentar y poner mi historia en sus favoritos.
Esperó que este capítulo les haya gustado ewe
Nos leemos futuramente ewe
