Capítulo 2 "Besos y Confusiones"
Cuando llegaron al apartamento de Harry, sus besos habían pasado de tiernos a candentes por la desesperación de sentirse, eran tan fuertes que hubieran sido capaces de encender un fósforo en la antártica sin fuego. Eran una lluvia avallasadora de pasión.
¿Dónde están las llaves? – preguntó Ginny con la respiración entrecortada mientras le abría a Harry ese largo abrigo negro y desabrochaba su camisa, sólo para sentir y besar la piel del hombre que tanto amaba y tanto tiempo había extrañado y necesitado.
Las… busco – respondió Harry con una voz colmada de excitación, es que lo que le estaba haciendo Ginny era una dulce tortura. Y con una mano en su bolsillo buscaba las llaves con la otra acercaba a Ginny hacia su cuerpo el sentirla apegada a él era lo mejor que le podía pasar, y mientras seguía buscando a cada instante perdía la concentración – pero Ginny si sigues haciendo esto, me olvidaré completamente de las llaves y no podré contenerme más – dijo él susurrándole en su oído.
¡¿Ah…?! - contestó Ginny sin entender absolutamente nada lo que había dicho Harry, porque toda su atención estaba concentrada sólo en besar el torso de este.
Ginny…
Lo… siento es que te necesito.
Te entiendo, yo también – pero justo en ese momento encontró las llaves – lo tengo, las encontré - y abrió la puerta mientras aprisionaba a Ginny en contra de ella.
Finalmente lograron entrar a la casa tomados de a mano, como si el hecho de soltarse significara que el otro fuera a desaparecerse.
Ginny observó el alrededor del apartamento y notó que todo estaba sucio y muy descuidado, mas no le importó. En ese momento estaba con Harry y nada le podría impedir separarse de su lado, además de que nada era más importante que el hecho de estar juntos otra vez.
Lentamente Harry se colocó detrás de Ginny, mientras comenzaba a besar su cuello, deslizó primero su abrigo y este cayó al suelo, al instante su blusa le hizo compañía al abrigo. Sus manos exploraban sus hombros y su estomago mientras que su boca se concentraba sólo en su cuello Ginny sólo se rindió ante tanto placer y como ya estaba sólo con sostenes le dio la vuelta para que quedaran frente a frente. Ginny atinó a quitarle el abrigo a Harry y como su camisa estaba desabrochada la gravedad hizo su trabajo permitiéndole apreciar su torso desnudo.
Así fueron hasta el dormitorio de Harry donde Ginny cayó en el centro de la inmensa cama, mas Harry siguió de pie para poder continuar desvistiéndola. Primero fueron su botas, luego sus pamtys y finalmente su falda para quedar en ropa interior. Y acostada en el centro de la cama casi desnuda llamó a Harry para que se acostara a su lado y él la consintió, por fin en la misma cama Ginny lo desvistió y su bóxer era el único impedimento para la total desnudez.
Al rato los dos estaban completamente desnudos y rodaron por la cama abrazados mientras reían y disfrutaban el hecho de estar juntos ¿cuánto tiempo habían estado separados? Tal vez miles de minutos pero al estar juntos el tiempo no podía hacerles daño. Se exploraron, se acariciaron, y esas caricias fueron las que le permitieron llegar hasta un punto sin retorno. Se dieron placer, aunque ambos sabían que sólo estarían completos cuando él estuviera dentro de ella y para no esperar más así lo hizo y se comenzaron a mover al mismo ritmo. El cada vez más dentro de ella mientras Ginny arqueaba su cuerpo en busca de más, faltaba poco para el clímax tan poco, sólo un poco más y al fin explotaron y se sintieron vivos por primera vez después de siete años de ausencia se sintieron bien casi se podría decir que estaban felices, habían encontrado su lugar.
En la noche y bastantes horas después:
Me siento tan bien, hacia tiempo que no era tan feliz – dijo el muchacho acariciando el cabello de su ángel preferido, y ya exhausto de de tanta pasión.
Yo también me siento muy bien, estar aquí contigo es lo mejor. Yo por primera vez me siento feliz – respondió Ginny acariciando el torso de Harry. Sin embargo en ese instante un click se produjo un cerebro después de estar todo el día con Harry finalmente logró asimilar lo que acaba de hacer ¿cómo era posible? No podía negar que hacer el amor con Harry era lo mejor del mundo, mucho mejor que cualquier cosa, pero no quitaba que fuera un error ella debía estar en su casa acostándose con su verdadero amor, en verdad pensó eso sonó muy irónico y se soltó de él y mirándolo a los ojos le habló- Harry perdóname yo me siento demasiado feliz al volver a encontrarte, pero esto es un e…
¡Shhh! Calla preciosa, puedes decirme cualquier cosa menos que esto fue un error, si quieres irte ándate mas no digas que esto fue un error cuando sabes muy bien que no lo fue – contestó Harry muy calmado y sólo el temblor de sus manos delataban la angustia y la rabia que sentía por dentro.
No seas injusto, tú no entiendes se supone que estoy prometida – replicó Ginny mientras una lágrimas se le asomaban.
¡Entonces vete con tu supuesto prometido! – gritó, ya fuera de sí y fuera de la cama mientras la miraba con rabia – Aquí nada te detiene, ya he estado sin ti puedo volver a intentarlo.
¿Qué te sucede? ¡Yo también he tenido que estar sin ti, por si no lo sabías, y déjame decirte que no fue fácil! – contestó la pelirroja recogiendo su ropa.
¿Qué, qué me sucede? Toda tú me sucede, ya vete – volvió a gritar – Y no creas que esto ha terminado.
Eso lo sé, nunca entre nosotros a quedado algo concluso, siempre tenemos algo pendiente – y dicho esto la pelirroja salió de la casa tal como había llegado, y sus hinchados labios eran los únicos que delataban los besos que había dado y recibido. Lentamente llevo su mano hasta ellos en busca de alguna señal de Harry, necesitaba sentir su sabor otra vez.
Cuando llegó hasta su casa su cuerpo estaba exhausto y su mente aún más agotada todavía, después de irse de la casa de Harry se fue al primer café que encontró y pasó dos horas sentada y pensando en lo que había hecho y no llegaba a entender nada. Su mente estaba perturbada con tantos pensamientos, no olvidaba a Max ni la traición, pero sabía que ahora que encontró a Harry le sería muy difícil separarse de él.
Con estos pensamientos abrió la puerta de su apartamento y notó que todo estaba oscuro ni una mísera luz prendida ¿quizás donde estaba Max? Sin embargo una lúgubre voz la sacó de sus pensamientos, notando enseguida en donde estaba Max.
¿Dónde has estado? – preguntó Max desde el sillón
Yo…yo sólo…estaba caminando – respondió nerviosamente Ginny y prendiendo la luz del living para poder iluminar algo el ambiente e intentar sacar la tensión.
No me digas – replicó irónicamente – saliste a caminar desde las siete y media de la mañana hasta las nueve de la noche y me vas a decir que solo estuviste caminando. Y no me vengas con que estuviste en el trabajo porque llamé ahí y me dijeron que no te presentaste. Hoy no fuiste.
¡¿Y qué te importa a ti dónde estuve hoy?! – gritó Ginny con rabia.
Me importa porque eres mi prometida y te amo.
Exacto eres mi prometido no mi guardaespaldas, además tengo derecho a tener una vida ¿no crees? Y eso implica fuera de ti.
Si estamos comprometidos vamos y estamos compartiendo una vida.
¡Pero hoy no! Me voy dormir – dando por zanjada la discusión.
Escúchame bien – dijo Max tomándola por el brazo antes de que se fuera – Te advierto que no me gusta compartir.
Eres tú el que está hablando de compartir no yo, ahora si me permites me voy a dormir.
Muy bien – contestó él finalmente soltando su brazo.
Al día siguiente Ginny se levantó y fue hacia el baño y el ánimo por los suelos. Sería otro estúpido día en su estúpida y patética vida.
Toda la noche Max la había estado presionando para que se acostaran y ella se negaba, y aunque en un momento le permitió que la tocara para que la dejara en paz su cuerpo y su mente no resistieron mucho, sobre todo cuando Max se colocó sobre ella e intentó besar sus labios enseguida la imagen de Harry se le vino y simplemente corrió su rostro y se levantó. Todavía no podía olvidar el odio en la mirada de Max sabía perfectamente porque estaba enojado; no se acostaban hace más de cinco meses pero ella simplemente no podía, no sabía que le sucedía, le era imposible más ahora con Harry cerca.
Y para sumarle otro poco estaba en que tampoco entendía mucho porque Max le hacía esas pataletas siempre le costó darse sexualmente con él, cada vez que se acostaban era prácticamente porque Max la rogaba y suplicaba y ella cedía, para ella nunca fue por placer.
Además estaba el hecho de que por otro lado él sabía y conocía casi todo de ella cuando se prometieron. Su corazón estaba muerto, además de no pertenecerle ¿cuántas veces le contó de Harry? Millones, simplemente millones. Y ahora reaccionaba así, bueno si lo pensaba bien tenía cierta lógica su reacción estar cinco años con una persona era algo, incluso ella misma había pensado que se estaba enamorando de Max, pero el ver a Harry daba vuelta las cosas, ¿por qué nadie le dijo la verdad? Y un dolor se colocaba en su corazón cada vez que pensaba en Harry, le era imposible pensar en Harry y no asociarlo con angustia y desesperación. Esa angustia era la que la consumía.
Nuevamente sintió el dolor y miro sus antebrazos la sangre salía levemente de ellos; ese dolor era más soportable.
A la mañana siguiente cuando Harry despertó las ganas de vomitar lo mandaron corriendo hasta el baño. Cuando finalmente terminó de expulsar todo lo que su cuerpo había ingerido el día anterior se levanto de la taza del baño, todo comenzó a girarle y sin prestarle mayor atención se fue hasta el lavamanos para poder mojar su cara e intentar que el agua pudiera despejarle algo esa sensación de mareo y náuseas.
Pero su cabeza le dolía, tanto que el agua no ayudó mucho, sentía que le iba a explotar la resaca lo estaba matando.
Salió del baño y miró alrededor de su pieza tres botellas de Whisky completamente vacías estaban en su cama, su ropa sucia por todos lados, los envases de comida igual si no tenía ratones era sólo por vivir en un departamento. Y de pronto el timbre comenzó a sonar de manera muy brusca y sin parar.
Ya voy – gritó Harry con esfuerzo sobrehumano porque las náuseas no le permitían hablar bien y el mareo no le permitía caminar – pero por favor no toquen más esa mierda de timbre.
Cuando consiguió llegar hasta la puerta las náuseas se habían apoderado de él y para rematarla esa mierda de timbre que tenía no dejaba de sonar, hasta que abrió su puerta y ahí estaban un niño de cuatro años que lo miraba de manera muy curiosa y un par de botas negras.
Harry cuida tu vocabulario, Eneas puede aprender todo lo que dices.
Hola Hermio… - y salió corriendo hasta el baño.
Al minuto cuando volvió a su living, vio a su amiga con una prominente barriga de más o menos ocho meses y al pequeño sentado a su lado.
Toma – dijo la castaña entregándole una poción.
¿Para qué mierda me das esta poción?
Harry tu vocabulario – respondió Hermione cubriendo los oídos a su hijo – Es para la resaca, se nota que la tienes. Te la traje porque imagine que podías tener una resaca de los mil demonios como cada mañana. Cuántas veces te tengo que decir que el beber no te ayuda en nada.
Lo sé, pero me permite muchas cosas.
Vamos Harry eres un hombre grande aprende a superar tus problemas de otra manera.
El alcohol es el único que me sirve por el momento.
Vamos hombre, todo puede cambiar ya veras que las cosas se arreglaran. Pero primero creo que debes limpiar – dijo Hermione observando a su alrededor.
Es igual a Ron.
¿Cambiando de tema sutilmente? Bueno tienes razón es igual a su padre, ¿cuántas veces lo has visto? – respondió mientras sonreía y besaba en el cabello a su hijo.
Hartas pero nunca lo mire con mucha atención.
Ya ponte algo de ropa y apúrate para que salgamos, no quiero que Eneas llegué tarde al jardín.
Vamos Hermione por favor anda a molestar a otro.
Creo que no entiendes, no es una sugerencia es una orden. Ron me mandó si él hubiera podido hubiera venido él mismo, pero el equipo le quita mucho tiempo.
¿Y qué te hace pensar que te haré caso?
Si sabes lo que te conviene me harás caso, no por nada fui la bruja más inteligente de Hogwarts y ahora jefe del departamento de relaciones mágicas y muggles – gritó sonriendo satisfecha.
Está bien pero no grites.
Apresúrate.
Mientras caminaban por la calle atestada, la gente y ruido no le permitieron a sus pensamientos divagar en doloroso recuerdos. Hasta que pasaron exactamente por la misma calle en la que había encontrado a Ginny ayer y sonrió involuntariamente, mas al instante ese intento de sonrisa desapareció, aun recodaba su huida y sintió una punzada de dolor como deseaba poder volver a ver, sentirla otra vez ahora su corazón se contrajo.
El la necesitaba como el agua ella era su vida, y de pronto una voz lo sacó de su ensoñación.
Un centavo por tus pensamientos – dijo Hermione que caminaba a su lado agarrando a su hijo de la mano.
Nada importante.
Tu rostro decía otra cosa.
Deseo ser feliz.
Puedes ser feliz mientras tú quieras. ¡Oh ya llegamos! – declaró con sorpresa mirando en donde estaban – Espera mientras dejo a Eneas.
Está bien – respondió y vio como su amiga entraba a una gran casa esquina. Deseo tener lo mismo. Hermione dijo que él podía ser feliz ¡ja! Que buen chiste, él no podía ser feliz ayer sólo había probado un bocado de felicidad que después había tenido que vomitar y sólo tres botellas de Whisky lograron calmar su tristeza y sus sentimientos. Y a los pocos minutos su amiga apareció.
Ya llegué.
Eneas no habla mucho, es muy callado – habló intentado cambiar de tema, eso era mucho más fácil de hablar que de su felicidad.
No te entiendo.
Tu hijo no habla, pensé que era normal que los niños a su edad fueran muy parlanchines.
¡Ah eso!
¿Tiene algún problema?
No
¿Entonces?
Lo que sucede es que no sé, cuando cumplió un año comenzó a hablar muy bien, pero de pronto un día se calló y no ha vuelto a hablar nunca más. Lo llevé a especialistas en San Mungo pero nada. No es ni mudo ni sordo, incluso hasta a un psicólogo lo vio, pero no logró sacarle una palabra. Simplemente no sé que tiene.
¿Y no te afecta? ¿qué edad tiene?
Cuatro. Me afecta un poco – sonrió – Ron siempre intenta que le diga papá pero Eneas lo mira por un momento y después lo abraza, en verdad comprende lo que uno dice pero simplemente no habla.
¿Ron se siente frustrado?
No siempre, además ni siquiera dice mamá – respondió con tristeza su amiga.
¿A dónde vamos?
Dónde crees, al especialista.
Hermione puedo ir yo solo – replicó furioso – No necesito que me controlen.
El cree que sí además ayer no fuiste, debes ir todos los días en la mañana por lo menos durante este año. Y no te molestes conmigo porque si fueras no nos llamarían a casa.
En verdad no estoy molesto porque me lleves al especialista, estoy molesto con todos ¿por qué no me dijeron la verdad?
¿Qué… qué verdad? – preguntó asustada y nerviosa Hermione.
Ella está aquí, y nadie me lo dijo. Me lo ocultaron – gritó esta vez más fuerte esta vez Harry sin poder contener la ira que emanaba de él, ellos lo sabían, tú lo sabías y no me dijeron. ¿Por qué?
Cálmate, ¿de quién hablas Harry? – preguntó Hermione intentando sonar inocente y despreocupada, pero sin conseguir mucho.
Sabes muy bien de quien hablo Hermione, no te hagas la tonta porque no tiene ni un pelo, además ese papel no te queda.
Sigo sin entender – respondió Hermione, pero en su mente sabía perfectamente a quien se refería Harry, aun no sabía si se habían encontrado. ¡Ay!, tantos años protegiéndola para que todo se fuera a las pailas.
¡Ginny! Me mintieron, la escondieron.
No es lo que tú crees, no sabes la verdad.
¿Qué verdad?, yo sólo sé que me la escondieron.
No soy yo la que te lo tiene que decir, además el tiempo jamás puede retroceder.
No, pero el futuro puede cambiar.
No cuando las cartas ya fueron jugadas.
Escúchame bien Hermione – dijo Harry tomándola por los hombros - Las cosas cambian porque uno quiere y no por otro factor – y dicho esto se fue.
¡No olvides tu cita! – alcanzó a gritar, aunque fue inútil. Todo se le acababa de escapar de las manos, y no a ella sino a todos, tenía que decirle a Ron cuanto antes, si tardaba era posible que las cosas tomaran un rumbo muy distinto.
En el baño Ginny seguía viendo como su sangre corría por sus antebrazos, era anestesiante siempre la hacía olvidar su patética existencia.
El dolor le permitía la esperanza de escapar de su sofocante realidad, la obligaba a pensar en cualquier cosa menos en él. Todo era por él.
El dolor era su vía de escape.
Cuando Max entró en el baño para bañarse, descubrió a Ginny colocándose unas vendas en sus brazos y sin dudarlo ni preguntarle se acercó hasta ella y le arrancó las vendas, escuchó su grito de dolor ante tanta brutalidad, pero no lo importó las marcas estaban ahí esas cortaduras lo indicaban todo.
¿Ginny otra vez tienes una recaída? – gritó.
¡Que te importa! – contestó mientras se soltaba se sus manos y cubría sus heridas con las vendas.
¡No puede ser! Sácate el uniforme y ponte algo decente, que nos vamos al psiquiatra, él tiene que saber esto.
¡¿Qué?! No señor. ¡Oh no señor! no vamos a ningún lado. Yo tengo trabajo y hacia ya me voy, además me están esperando.
No Ginny, tú no vas a ningún lado. Vienes conmigo al psiquiatra, tiene que verte sabes las reglas del juego.
Te digo algo, me cansé de seguir las reglas del juego de los demás, de ahora en adelante seguiré las mías y las de nadie más.
¿Cómo?, pero ¿Qué dirán tus padres cuando se enteren, que recaíste?
Nada, porque no tienen porque enterarse.
Vamos Ginny, estoy preocupado por tu salud metal.
¿Mi salud mental? Cuando te prometiste conmigo sabías perfectamente como era mi salud mental.
Yo pensé que después de tantos años finalmente te habías recuperado.
Ese pensamiento tuyo es sólo demostrar cuan poco sabes de mí.
Ginny por favor vamos al psiquiatra – dijo dulcemente no quería volver a gritar ni obligarla eso era sinónimo para que después se sintiera presionada quería que ella fuera por su voluntad.
¡No! – afirmó con vehemencia – Me voy al trabajo y déjame en paz y dicho esto simplemente se fue dejando a un perplejo Max atrás.
Nota de la autora: Bueno, bueno espero que les haya gustado el capítulo no me que tan largo como quería, pero al menos encuentro que está bueno. Siento la demora pero la Universidad me consume y pase por un leve periodo de crisis mi musa me había abandonado.
Ya me gustaría que me dejaran millones y millones de reviews, pero no todo es como uno quiere.
Ahora sí gracias a las que me dejaron reviews en el primer capítulo de mi creación y gracias a los que me leyeron.
Crítica buena o crítica mala acepto todo.
Ah! La canción pasada era de Yellowcard y se llamaba Only One, y es la que le dio vida a mi fic. Ahora sí:
Adiós.
Naty!
