Hola.

Gracias por sus comentarios... Me animaron mucho

Les dejo la continuacion esperi les guste

Capitulo 2: Padre e hija.

Emiko llego al hotel donde se hospedaba furiosa, encontrarse a Daiki en aquel despreciable parque y mas aun que aquel hombre se sintiera en el mismo status social que ella le había colmado la paciencia, y eso que no estabacontando con aquella mirada que había sentido momentos antes, dejó su bolsa de mano en la elegante silla de entrada de su habitación, camino hasta su alcoba y se tumbo en la cama, cubrió sus ojos con su brazo derecho.

-Nagi- dijo el nombre de su, según ella, difunta hija.

Las palabras de su ex esposo taladraron su mente... "No podrás actuarla, esa escena fue hecha para que ni pudieras hacerla"... Respiro profundo.

Haru notó que su amiga se había quedado atrás, aviso a Kyoko y ambas regresaron, sin embargo, notaron aquella no conocida expresión en su amiga ilusionista.

-¿Te encuentras bien Chrome-chan?- pregunto con delicadeza la peli naranja.

Por el contrario, la chica del parche seguía mirando en dirección al parque, Haru fijo su vista en dirección donde miraba su amiga, fue cuando lo noto. Un hombre maduró de cabellos de un tono mas fuertes que los de su amiga. La castaña salió de su shock.

-¿Es tu padre Chrome-chan?- pregunto curiosa Haru.

La guardiana de la niebla asintió.-Aunque casi no lo recuerdo, mis padres se divorciaron cuando era muy niña y yo fui a vivir con mi madre, quien después se volvió a casar.- explico.

Las dos chicas sonrieron.

-¿Te gustaría encontrarte con el?- cuestionó Kyoko.

Chrome asintió.

-Cambiemos de planes- anunció Haru- iremos de compras para un digno reencuentro padre e hija.

Y así ambas jalaron a la peli morada con dirección al centro comercial de Namimori, siendo sólo Chrome la que noto que su madre se había girado a buscar algo.

Daiki había llegado a la ciudad de Namimori por dos razones, uno trabajo, su ultimo libro a adaptarse a película tendría varias escenas grabadas en esa ciudad, dos venía de forma personal, hace unos meses había llegado a su domicilio una extraña carta, el remitente: del mejor ilusionista de todos los tiempos.

Aquella singular frase llamo su atención. Examino bien la carta, no había ningún sello postal, solo aquella misteriosa frase con esa elegante letra y un sello de cera con un extraño escudo de armas.

Intento investigar aquel escudo del sello pero su búsqueda no le llevó a nada, y solo cuando su curiosidad fue insoportable, abrió aquella carta, quito con cuidado el sello de cera sin romperlo y saco el contenido.

Una hoja, una miserable hoja en blanco. Había estado tan nervioso solo para eso, dejo la hoja en el escritorio y miro nuevamente el sobre, aquel sello le era bastante curioso,16 delineo el sello con sus dedos, de pronto, una llama color índigo comenzó a arder, asombrado miro como el sello ardía hasta desaparecer. Observo el sobre que había cambiado ligeramente.

"Mira la hoja"

Esas tres palabras aparecieron atrás del sobre. Curioso tomo la hoja que había dejado en el escritorio, se sorprendió, finalmente las letras habían aparecido, pero eso no fue lo que lo sorprendió, fue aquella pregunta con la que iniciaba el escrito.

"¿Quieres volver a ver a Nagi?"