Disclaimer: Nada nos pertenece, esto es sólo con fines de entretenimiento. La bella y la bestia tiene diversas versiones, aquí tomamos un poco de todas desde la película de disney con el mismo nombre, la versión de Alex Flinn con su libro Bestial, así como la película que crearon basada en el mismo, la historia de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, Gabriela Susan Barbot de Gallan de Villeneuve entre otros que tengan derecho sobre el argumento. Nosotras únicamente creamos una adaptación de la trama a los personajes de J.k. Rowling.
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PÉTALOS NEGROS
By
The darkness princess & Lady Muerte
Para ustedes que nos miran desde el cielo.
Siempre estarán en nuestros corazones.
D.B.M.
*·º·*·º·*
El monstruo.
Aterrado hasta los huesos como un niño pequeño que le teme a la oscuridad, gimoteó, avanzó unos pasos hacia atrás.
No, él no podía ser aquel monstruo.
Se topó con un par de muebles en su franca huida. Unas imponentes alas negras brotaban de su espalda, impidiéndole tocar la pared con la que acababa de chocar. Se giró asustado, un grito ahogado escapó de su garganta, pero no era sólo por eso su cabeza se sentía extrañaba, pesada y con terror comprobó que se trataba de unos cuernos que se alzaban con grandeza culminando en filosas puntas y sus manos terminaban en feroces garras. Sus dientes caninos habían crecido, sobre salían de fila de dientes perfectos.
Su piel, su hermosa piel pálida había desaparecido, ahora era negruzca, dura y brillante como una piedra de obsidiana.
Se acercó con pasos temblorosos a su reflejo, notando que su hermoso rostro había desaparecido, sus ojos ahora eran completamente rojo carmesí. No había quedado nada de aquel atractivo chico que había sido.
Espeluznante, era la palabra que mejor lo describía ahora.
Sólo la imagen de una gárgola podía asemejarse a lo que él era ahora.
Temblando como una hoja al viento se dejó caer de rodillas, llorando como no lo había hecho en años.
— ¡No! —gritó, desgarrándose el alma.
No era verdad, todo era un engaño, producto de un alucinógeno. No existía maldición tal que pudiera dejar a un hombre en aquel estado. No debía, era mentira.
Rogaba a todos los magos que aquello no fuese verdad, mil veces antes que ser ese monstruo prefería morir.
*º*º*º
Blaise y Theodore entraron a su departamento con sigilo y varitas en mano, sus compañeros de los demás pisos los habían advertido del escándalo que habían escuchado momentos antes de que ellos arribaran.
En un primer momento creyeron que todo se encontraba bien, pero nada más avanzaron unos pasos y volvieron a su anterior estado de alerta; el lugar parecía haber sido saqueado, destruido en su totalidad. La oscuridad les impidió ver con claridad el grado de los daños, pero eso no lo hacía menos impactante y molesto.
—Pero ¿qué carajos…?
Theo le hizo una señal para que se mantuviera callado, indicando con sus ojos el fondo del departamento, donde una figura permanecía alejada de la luz que provenía del pasillo. Adoptaron sus posturas de defensa, listos para una batalla.
—Confun…
—Expe….
—Soy yo —pronunció, logrando que ellos desistieran de su ataque, intercambiando miradas extrañados.
— ¿Draco? —inquirió Theo desconfiado.
— ¿Qué haces a oscuras? —añadió Blaise, dispuesto a prender la chimenea.
— ¡No lo hagas! —se acurrucó contra sí, tratando de cubrirse.
— ¿Qué es lo qué pasa? ¿Qué ocurrió aquí? —repreguntó Theo buscando acercarse a él entre aquel estropicio que era la sala.
Blaise hizo caso omiso de la petición, la luz del fuego y las velas iluminaron la estancia hasta su último rincón. Nott no pudo evitar hacerse hacia atrás sorprendido al ver la extraña criatura, que le causó una oleada de miedo.
— ¡Demonios, te dije que no lo hicieras! —vociferó rabioso, cubriéndose como podía.
Zabinni no estaba mejor que Theo, sus ojos abiertos de par en par y su mandíbula se fue al suelo, sus ojos reflejaban el terror que estaba sintiendo. Volvió a empuñar su varita, dispuesto a defenderse de cualquier ataque.
Esa quimera o lo que fuese, no podía ser su amigo.
— ¡Qué diablos! —exclamó tratando de reponerse de la tremenda impresión— ¿Quién eres y qué haz hecho con Draco?
— ¡Idiota, soy Draco! —alzó la voz, incorporándose tambaleando pues aún no se acostumbraba a su nueva forma. Aunque aquello no fue de mucha ayuda, al contrario tenso más la situación pues ambos Slytherins le apuntaron.
—No lo eres —declaró Zabinni, notando con horror la varita de su amigo en el suelo—. Demonios, es un asesino… mató a Draco.
— ¿Qué? —soltó Theo sin bajar su varita.
— ¡Maldita sea! —gruñó— ¡Por un carajo yo soy Draco y te pateare el trasero por decir semejante estupidez Blaise!
— ¿Cómo puedes ser él? Eres… eres un monstruo —manifestó Theodore, incapaz de creer aquello.
— ¡Eso es porque una maldita loca me dejó así!
Blaise y Theo como buenos Slytherins, no se tragaron aquel cuento. Desconfiados, se miraron uno al otro.
—Llamemos a los aurores, mejor a los inefables o a la división de bestias —sugirió Blaise en un susurro para Theo—. Esa cosa debió asesinar a Draco.
— ¡Te puedo escuchar perfectamente, negro! —amonestó, tratando de controlarse.
—No conozco ninguna maldición que pueda causar eso —arremetió Nott, estrechando sus ojos, esa criatura actuaba demasiado extraño hasta costaba verla sin apartar la mirada. Ni siquiera quería pensar en que Blaise tuviera razón y Draco hubiese sido atacado por esa cosa, recorrió el lugar buscando algún rastro de su amigo, encontrando restos de su ropa.
Tragó en seco, el color se le fue, dejándolo pálido.
Ahora no creía que eso fuese una idea loca, trató de buscar partes humanas pero no había ni siquiera sangre. ¿Qué había pasado realmente?
— ¿Crees qué si yo la conociera seguiría así? —bramó, avanzando hacia ellos.
— ¡Detente no te acerques! —dijo Blaise amenazante, tratando de mantenerse firme y que su mano no temblara.
—Diablos soy Draco, ya les dije que una psicópata de la escuela me hizo esto, esa tal Orla Quirke, esa horrible chica que siempre quería tomarte fotos y entrevistarme, para el estúpido periódico escolar. Sufría un patético enamoramiento por mí y no supo manejar el rechazo, me atacó en el Black Moon, me lanzó una maldición, me persiguió hasta aquí dejándome eso señaló la rosa negra con aquel brillo verde que la caracterizaba, tirada en el suelo de forma descuidada—. Dijo que en 19 lunas llenas esa maldita flor será blanca que si para entonces no he logrado vencer su maldición me quedare así para siempre.
Blaise soltó una franca carcajada, que logró enfurecer más a Malfoy, ya le daría una lección cuando recobrara su cuerpo, porque si lo hacía ahora no sabría si sería capaz de detenerse y evitar matarlo.
— ¡Por Slytherin! Éste está más loco de lo que pensaba, cree que es Draco y habla de cosas extrañas, lancémosle un Incarcerus o un Diffindo en su garganta antes de que acabe con nosotros.
—Sigo aquí imbécil, soy yo el que te cortara la garganta cuando te alcance.
—Maldita criatura cómo te atreves a hablarme así. ¡Bestia horrible, ahora aprenderás!
— ¡Basta! —pidió Nott evitando que Zabinni atacara a la criatura—. Si en verdad fuera una bestia ya nos hubiera atacado o matado.
— ¡Por fin! —resopló Draco alzando sus brazos, logrando que sus alas se movieran, desequilibrándolo ligeramente.
—No tan pronto, no sabemos quién eres o qué eres, pero si esperas que no te entreguemos al Ministerio o te matemos aquí, tendrás que demostrarnos que en verdad eres Draco —profirió Theodore, bajando su varita.
Malfoy soltó un sonido grotesco de queja, pero no le quedaba más que hacer lo que él pedía. Meditó un par de minutos, sabía que debía decir algún secreto gordo de ellos para que le creyeran. No le costó mucho hallar algunos, después de todo eran amigos desde hacía años.
—Theo, sueles tener pesadillas por la muerte de tu madre y tu Blaise, en sexto utilizaste un encantamiento glamur para cubrir las horribles protuberancias que te salieron en tu rostro, sólo porque no querías que la Weasley te viera así en la cena del viejo Sluggy...
—Es él, está vivo, es nuestro Draquito… —avanzó hacía él, dispuesto a abrazarlo dramáticamente pero se detuvo con un gesto de desagrado— versión de monstruos de halloween muggle.
— ¿En serió hiciste eso? —cuestionó Theo, mirando con ojos de desprecio a su amigo—. A veces eres tan niña.
— ¿Qué estas insinuando? Sólo fue una vez, además el que parece afeminado siempre llorando por los rincones eres tú…
— ¿Quieren callarse los dos? Si no les importa necesito ayuda aquí.
Ambos lo miraron encogiéndose ligeramente.
—Habla y no omitas nada esta vez.
*º*º*º
Ginny se encontraba en su cuarto ya con su pijama, tenía esparcidos en su cama varios pergaminos. Bajó el libro que tenía entre sus manos, estaba tratando de estudiar pero no podía concentrarse y todo debido al extraño comportamiento de Luna cuando habían regresado a casa después de encontrarse con los Slytherins.
Algunas veces cuando su amiga tenía un mal presentimiento era para preocuparse y otras más sólo se trataban de locuras suyas, esperaba que se tratara de lo segundo. Malfoy no era santo de su devoción, pero eso no quería decir que deseaba que algo le ocurriera.
Un escalofrío la recorrió al darse cuenta que últimamente había dejado que el hurón rebotador se colara en sus pensamientos y eso daba miedo.
No pudo evitar girar hacía el pizarrón de corcho que adornaba su pared, ahí se encontraban varias fotos de ella en distintas etapas de su vida y ligeramente escondida por otros papeles estaba la foto del Baile de Primavera, donde se encontraba ella al lado del estirado de Malfoy.
Aún podía recordar lo extraño e incomodó que había sido estar parada junto a él en el estrado, y entonces habían tenido que abrir el Baile, los profesores conscientes de sus diferencias, los habían llevado —casi a arrastras a la pista—, donde el resto de los asistentes se encontraban formando un circulo a su alrededor.
«Déjame guiarte y acabemos con esto». Le había dicho casi al inició, a regañadientes lo había hecho, porqué de haberle discutido, aquello hubiera terminado en una pelea bastante bochornosa.
No podía decir que había sido el peor baile de su vida, al principio había estado un poco tiesa pero era debido a que se encontraba danzando con él precisamente, pero con el pasó de los segundos todo se había vuelto más fluido, él era sin duda un bailarín experimentado, aunque le costara reconocerlo.
Y como él había dicho, en abrir y cerrar de ojos, la canción había llegado a su fin, liberándola de tener que estar junto a él. Pansy Parikinson había llegado a su lado montando toda una rabieta, obligando a Malfoy a llevársela lejos de la pista.
Las parejas habían comenzado a bailar y sus amigos se habían reunido con ella, haciéndole olvidar por el resto de la noche, aquel desagradable suceso. Aunque toda esa semana había tenido que soportar, comentarios y burlas mordaces.
Desde que Orla le había hecho esa pregunta: «¿Crees qué él pueda cambiar?». Ella había estado dándole vueltas una y otra vez a eso. Todos habían salido con marcas de la guerra y él no podía ser la excepción. Ella varías veces había escuchado por comentarios de sus compañeras que él había estado involucrado en varias peleas con otros chicos de la universidad.
Por supuesto ella nunca había sentido el interés en comprobar el motivo de esas riñas, en algún momento también pensó que si él llevaba alguno que otro moretón en su rostro era porque se lo había ganado, pues solía ser un brabucón, pero tal vez ciertos rumores eran ciertos y él no siempre las había comenzado.
Para nadie era un secreto que él era un ex mortifago y en estos tiempos eso no era nada bueno, las personas no apreciaban a los que habían estado del lado de Voldemort, solían repudiarlos y no los culpaba, muchas personas habían perdido a sus seres queridos a manos de mortifagos y luchando en la guerra.
— ¿Será qué si oculte algo agradable en su retorcido ser? Bueno tiene amigos… aunque tampoco son precisamente los más santos. Tal vez él sea eso que refleja, una vil sombra de su padre, un monstruo con apariencia de ángel.
Se revolvió su cabello y agitó su cabeza. —Debo dejar de pensar en eso, a mi qué me importa, que se vaya al infierno si eso es lo que quiere.
Por el resto de la noche, ella no volvió a pensar en Draco Malfoy.
*º*º*º
Malfoy les contó todo lo que había pasado, sintiéndose tonto pues aquello parecía una historia demasiado absurda de esas que escribían los muggles. Y la forma en que lo miraban sus amigos no estaba ayudando para nada, él ya se sentía mal no necesitaba que ellos confirmaran el hecho de que estaba frito, jodido o como quisieran decirle.
Blaise soltó un silbido rompiendo el silencio sepulcral. — ¡Por las pelotas de Merlín esta vez si la jodiste Draco! Tal vez deberías haberle hecho caso, al final dices que era atractiva; quizás hizo todo esto porque quiere que la conquistes.
—Bueno, podría ser, dijo que encontrarías a la chica entre las que haz despreciado — concordó Nott con una mueca.
—Dudo que quiera eso, ¡ella me detesta, me hizo esto!
—Ya, ya Draquito no gruñas, podríamos ir al Ministerio alguien debe saber cómo romper esa clase de maldición sin tener que hacer lo que ella dijo.
—Podría ser pero no podemos arriesgarnos a que no nos crean y encierren a Draco.
— ¡No voy a permitir que me encierren, no soy una bestia! —rugió exasperado mientras de su garganta surgía un gruñido parecido al de un león, cerró sus puños logrando que sus garras perforaran su piel y sus alas se batieran.
— ¡Contrólate! —ordenó Nott— Ya hiciste suficiente escándalo, si no quieres que los vecinos llamen a los aurores debes dejar de hacer eso.
—No creo que debas quedarte aquí, alguien podría verte —acotó Blaise meditabundo, se pasó la mano por su mentón preocupado.
— ¿Ahora tendré que esconderme como una rata? —vociferó, en verdad esto era un pesadilla, si, debía serlo, esto no le pasaba a un Malfoy.
—No se trata de eso, pero date cuenta que no podrás ocultarte en este departamento, necesitas más espacio —razonó Theo—, quizás si vuelves a Malfoy Manor.
—No, ahí no iré.
— ¿Por qué no? Tus padres no se encuentran.
—Lo sé, pero eso no quiere decir que no aparecerán en cualquier momento. Bien sabes que los aurores aún vigilan el lugar esperando encontrar algo que esta vez sí nos refunda en Azkaban. ¿Qué piensas que pasara si alguien me ve así?
—Tienes otras propiedades, piensa en alguna, en lo que encontramos la forma de regresarte a tu estado natural.
— ¿Haz intentado ya algún hechizo? —preguntó Zabinni.
—Claro que lo he hecho, pero nada ha funcionado.
—Tal vez si lo intentamos Theo y yo, ocurra algo.
—Háganlo.
—Pero quizás eso tenga repercusiones, tal vez seas un monstruo pero sigues siendo humano —musitó exteriorizando su temor.
— ¿Crees que soy humano? —inquirió con marcado sarcasmo.
—Vamos Draco, sabes que la magia que te dejó así es muy poderosa, posiblemente oscura y antigua, no sabemos lo que pueda ocurrir si dos magos tratamos de deshacerla sin tener el contrahechizo adecuado.
—No me importa, quiero correr el riesgo a quedarme así para siempre.
—Hagámoslo —artículo haciéndole una señal a Nott.
Los dos Slytherin empuñaron sus varias y se colocaron a una distancia prudente, colocaron los hechizos adecuados para proteger las paredes y que el ruido se quedara entre ellas y así evitar visitas inoportunas.
*º*º*º
Draco parpadeó sintiéndose ligeramente mareado, lo último que recordaba era que unos rayos verdes lo habían impactado estrellándolo contra la pared.
—Espera, no te muevas —pidió Nott, manteniéndolo contra la alfombra.
—Hubo una explosión y volaste un par de metros, si no nos hubiéramos lanzado un Protego, hubiéramos terminado en St. Mungo —aclaró Blaise, aliviado de verlo reaccionar.
— ¿Soy yo de nuevo? —preguntó esperanzado.
—Hmn… no, lo siento —dijo Theo apesadumbrado.
Malfoy soltó una fuerte maldición, dejando caer su cabeza, estaba condenado, nunca podría deshacer la maldición, pasaría el resto de sus días siendo un engendro del demonio.
—Mátenme —suplicó.
—No digas idioteces —soltó molesto Blaise.
— ¡Con mil demonios, háganlo o lo haré yo! —habló determinado, arrancándose de las manos de sus amigos, incorporándose hasta estar completamente de pie.
—Imbécil, cómo nos puedes pedir eso, somos tus amigos —declaró Theodore.
— ¡No puedo vivir así!
—Encontraremos una manera de ayudarte, tal vez necesitamos un mago más poderoso — acertó el rubio.
— ¿Y qué esperan? ¿Qué se lo pida al Cara-rajada? Oye Potter, alguien me maldijo ¿podrías ayudarme? —refunfuñó realizando aspavientos con sus manos.
—Draco, tendrás que hacerte a la idea que si esa es la única forma de devolverte tu cuerpo, lo harás, incluso si tienes que lamerle los zapatos. No estás en posición para ponerte exigente y orgulloso —sermoneó Nott, tratando de ser realista, sabía que sus posibilidades de curarlo sin ayuda eran nulas.
—Intentemos hablar con Orla Quirke, quizás si te disculpas con ella acceda a quitarte su maldición —opinó Blaise, cruzándose de brazos.
—Por favor, esa loca sólo quiere torturarme, no accederá —denegó, sumergiéndose en un río de miseria y desesperación.
*º*º*º
Era media mañana, Ginny se encontraba en el baño de la universidad secando sus manos, a su lado otras chicas se encontraban hablando de cosas triviales que a ella no le interesaban en lo más mínimo, o eso creía, porque al escuchar el nombre Malfoy, paró su oreja curiosa por saber cuál era el nuevo rumor sobre él.
—Escuche que no vino a la escuela.
—Tal vez esté enfermo.
—Dicen que se volvió loco, anoche al parecer varias personas lo vieron salir de forma histérica del Black Moon.
La plática continuó pero Ginny dejó de oír, perdiéndose en sus propios pensamientos.
«¡Por la calva de Merlín! ¿Será qué Luna tenga razón? Malfoy no vino y ayer estaba actuando muy extraño, sus amigos también. ¿Qué le habrá ocurrido?».
—Aquí estas —musitó Lavender, entrando al baño, parándose junto a ella, mirándose en el espejo—. ¿Qué pasa? Parece que viste un fantasma.
—Estoy bien —dijo componiendo una tibia sonrisa en sus labios.
— ¿No estarás pensando nuevamente en Potter?
—No —respondió tajante.
Las personas solían preguntarle mucho por él, compadeciéndola porque su relación no funcionó y ella estaba cansada de eso.
—Tranquila, fue sólo una pregunta. Este fin porque no vienes conmigo, vamos a ir a una fiesta. *Malcolm Preece, estará ahí.
—No lo sé, estaré ocupada.
—Creí que él te interesaba, debes darte otras oportunidades de conocer más chicos.
—Lav, en serio agradezco lo que intentas hacer pero por ahora no quiero salir con nadie —expuso, saliendo del baño.
—Oh vamos, sólo ve a la fiesta y diviértete, no te estoy pidiendo que salgas con él o que te acuestes con él, aunque es bastante atractivo, harían buena pareja a ambos les gusta el Quidditch.
—Y quizás sea sólo eso lo único que tengamos en común.
—Piénsalo —insistió, mirando sus manos.
—Bien lo haré, pero no le des alas, diciéndole que estaré ahí.
— ¡Si! No lo haré… —dijo mostrándole sus dedos en una señal de promesa.
—No festejes, sólo dije que lo pensaría —recalcó.
—Eso es algo —sonrió—. ¿Crees qué debo pintarme las uñas de un rosa más claro?
Miró las manos de su amiga que se movían frente a su rostro, cada uña iba pintada de un color distinto como si se tratara del arcoíris y creía que sólo Luna usa eso. —Si quieres, escucha tengo que irme, nos vemos después.
Se acomodó su bolso y siguió caminando por los pasillos, los pensamientos que había tenido en el sanitario volvieron a asaltarla.
«¿En serio estoy pensando en ese de nuevo? No sé para qué estoy perdiendo mi tiempo pensando en él. Tal vez si necesito algo de distracción.»
—Weasley, espera.
La chica se giró, sus cejas se fruncieron al ver de quién se trataba. — ¿Qué quieres Zabinni?
—Tranquila, vengo en son de paz —comentó llegando hasta ella.
Ginn lo miró con incredulidad, recargando su peso en su pie derecho, esperando que él siguiera.
—Es verdad, aunque quisiera que se tratara de otra cosa, necesito preguntarte por una chica que colabora contigo en el periódico.
— ¿Es en serio? Si esperas que te haga un favor, haciendo de San Valentin estás muy equivocado.
—No se trata de eso —aclaró torciendo sus labios, cómo si en verdad le interesara alguna loca de ese lugar—. Necesito encontrar a Quirke.
Los ojos de la pelirroja se estrecharon. — ¿Qué necesitas de ella?
—No soy yo, en realidad es un amigo…
— ¿Malfoy? —preguntó interrumpiéndolo.
— ¿Cómo sabes? —inquirió sorprendido.
— ¿Si es él? —ahora si estaba completamente confundida, ¿qué era lo que Malfoy querría con su amiga? Hasta dónde se había quedado él no la toleraba y siempre la trataba mal— ¿Se trata de una broma? Porque si es eso, te juro qué…
—No, no —se apresuró a decir, tratando de arreglar la situación no se suponía que Draco debía haber salido en la conversación—. Es para otra cosa, te juro por mi apellido que no es eso.
— ¿Sabes qué eso para mí no significa nada, cierto?
—Hieres mis sentimientos, estoy siendo honesto.
Rodó sus ojos, ante la expresión desolada del moreno, la cual bastaba decir que era graciosa, pero no quería reírse, se suponía que ella no fraternizaba con Slytherins.
—Bien, confiaré en ti pero si algo le sucede, sabré que fueron ustedes — aclaró pinchando con su dedo índice el torso del moreno, sorprendiéndose al sentirlo tan duro.
—Gracias, te haz ganado una cita conmigo.
— ¡Oh, que suerte la mía! —dijo fingiendo emoción— No seas tan agradecido, Orla debe estar en el taller de periodismo o en la Biblioteca.
—Lo de la cita era en serio —expresó poniéndose más coqueto, adoptando su pose de galán.
— ¡Blaise! —llamó Nott desde el final del pasillo, mostrándole una hoja que posiblemente fuera el horario de Quirke. A él le había tocado ablandar el corazón de la secretaría y al parecer lo había conseguido.
—Me tengo que ir, nos vemos —le brindó una sonrisa despampanante que no logró aturdir a la pelirroja, que estaba más interesada en saber qué se traían entre manos y cómo estaban Orla y Malfoy relacionados.
*º*º*º
Theo miró una vez más la hoja que tenía entre manos, mientras Blaise le contaba lo que había averiguado.
—No se suponía que estuvieras coqueteando con Weasley.
— ¿Qué quieres qué haga? Soy irresistible…
—Sí, claro.
—Bien, por fin estábamos hablando civilizadamente no me satanices por intentar sacar algo de provecho para mí.
—Sólo no se lo digas a Draco o no te perdonara que en lugar de buscar una solución para él, estuvieras perdiendo el tiempo con ella.
—No lo haría. Haz visto las garras que tiene, sólo bastaría un rasguño para que me desgarre la garganta.
— ¡Ustedes dos, deténganse! —gritó Pansy, para desgracia de los dos chicos.
—Pans, ahora no.
—Fui a su departamento y Draco no estaba ahí. ¿Dónde está? ¿Por qué no responde mis mensajes? —chilló calamitosa.
—Pansy, Draco pescó un virus ayer y no se sentía bien, trata de no molestarlo tanto… él te contestara cuando se sienta mejor —informó Blaise de forma despreocupada.
— ¿Qué? ¿Qué clase de virus? ¿Está en St. Mungo? Exijo que me lo digan ahora mismo —demando con las manos en su cintura.
—Sigue así y sólo lograras que Draco te deje —replicó Nott, pasándola y siguiendo su camino.
— ¿Cómo te atreves a decirme eso? Él no me va a dejar.
—Si, si Pans. Nos vemos después —enunció Blaise, yendo tras su amigo. Escuchando los gritos de su amiga a su espalda.
*º*º*º
Estuvieron buscando a la bruja por todo el plantel de la universidad, pero no habían logrado encontrarla.
—No puedo creerlo, parece que se la tragó la tierra —resopló Theo desanimado.
—Tal vez fue así, estoy muerto y tengo hambre.
—Sí, yo también.
— ¿Qué le diremos a Draco? —cuestionó angustiado Blaise.
—Seguiremos buscando después de comer algo, quizás podamos obtener la dirección de dónde vive.
—Supongo que si.
—Escuche que me estaban buscando —susurró una dulce voz.
Ambos alzaron sus miradas esperando encontrar a fea y escuálida chica, sin embargo fue todo lo contrario, se quedaron sin aliento al descubrir lo atractiva que era, Draco había dicho que lo era, pero verlo en vivo hacía que sus palabras se quedaran cortas.
— ¿Impresionados? Apuesto a que sí —dijo disfrutando de pasmo de los Slytherins—. ¿A qué debo que me estén buscando?
—Es sobre Draco —dijo Theodore superando la impresión con cierto esfuerzo. Sabía que cada una de sus acciones estaba siendo fríamente analizada por ella y debían tener cuidado o podrían correr peor suerte que la de su amigo.
—Draco, el pobre Draco —murmuró divertida— ¿Cómo se encuentra?
Blaise se sacudió los restos de su aturdimiento, detestaba no poder expresarse libremente y más cuando ella estaba abiertamente provocándolos.
—Él desea hablar contigo.
— ¿Ah si? El gran Draco Malfoy quiere hablar conmigo, debe tratarse de un milagro… —se mofó, mostrando sus dientes en una sonrisa—. Sabía que les contaría, aunque no creí que ustedes le creyeran. ¿Qué opinan de su nueva apariencia? Le va bien ¿no?
Los dos tuvieron que contenerse, aunque por ganas de callarla no paraban. Sus rostros apuestos estaban cubiertos por una seriedad que parecía que se encontraban en un cementerio y no en una escuela.
—Está sufriendo por esto, si hablas con él…
— ¿Sufriendo? ¿Cuánto? ¿Unas horas? Al parecer aún no ha entendido nada, ni ustedes tampoco. Esto es apenas el comienzo, recuérdenselo tiene 19 lunas llenas para lograr romper la maldición, así que aún le queda mucho tiempo para meditar sobre sus acciones.
—Debes ayudarlo —pidió Blaise tomándola del brazo.
—No te atrevas a tocarme de nuevo —advirtió, logrando que los dedos del moreno se separan de su piel—. Ya hice suficiente por él, no puedo quitarle la maldición si eso es lo que esperan que haga, él único que tiene ese poder es él, sólo tiene que aprender el verdadero significado del amor y lograr que una chica de las que despreció se enamore de él.
—No es tan sencillo… —objetó Theo, su frente se pobló de pequeñas arrugas.
—No dije que lo sería, pero ahora los tiene a ustedes para ayudarlo —anunció, mirándolos con elocuencia—, con suerte, también logren aprender algo con todo esto.
—Por favor…
— ¿Por favor? —repitió con sorna—, es curioso que sepan utilizar esa palabra y que sólo lo hagan cuando necesitan algo…
—No es así…
—Ahórrate las explicaciones —dijo colocando su dedo sobre los labios de Theo—. No se molesten en buscarme de nuevo.
—El Ministerio sabrá de esto —amenazó Blaise, sin poder contenerse más. Esa maldita chica no los podía tratar como si fueran basura y esperar que se quedaran callados.
Orla rió divertida, acariciando la mejilla del moreno que de inmediato retrocedió buscando alejarse de ese toque que lo quemaba y asqueaba. — ¿Y qué dirán? Bueno pensándolo bien, háganlo, sería interesante ver como Malfoy va a parar a una celda. Dudo que en Azkaban o en el Departamento de Misterios encuentre el amor.
— ¿Cómo sabes que sería así? ¿Qué no serás tú la que termine ahí?
—No me subestimen, ese sería un gran error —replicó atravesando con su mirada iridiscente a Theo, logrando que el miedo se apoderara de él obstruyéndole la garganta.
Orla esbozó una dulce sonrisa, se alejó de ellos contoneándose divertida, cuando se detuvo ladeando su rostro, comprobando que ambos chicos seguían ahí con la mirada perdida en ella.
—Por cierto, olvide mencionar que le espera una sorpresa cada luna llena a Draco, díganle que es un regalo —con ello, desapareció fusionándose con las sombras que formaban las columnas y los vitrales.
Sintiéndose a salvo de la maldad de aquella chica, Blaise y Theodore volvieron a respirar con tranquilidad, incluso sus corazones retomaron su ritmo. Ninguno podía negar que al menos en un momento habían temido por lo que les pudiera ocurrir, definitivamente Orla Quirke no era cualquier bruja.
— ¿Qué piensas que quiso decir con eso? —cuestionó Zabinni después de unos minutos.
Nott tomó una profunda bocanada de aire, esperando que eso lo hiciera sentir al menos un poco mejor y que le quitara aquella pesadez que sentía. —No lo sé y tal vez no sea nada bueno.
*º*º*º
Ginevra llevaba un vaso de jugo en la mano, había dejado ya en paz el tema de Malfoy, pues sólo le estaba causando un horrible dolor de cabeza y ella aún tenía que estar en la escuela y concluir la edición del periódico.
Pronunció la contraseña de la puerta y entró a la habitación, topándose con su compañera Orla y Colin trabajando.
—Hola —saludó, dejó sus cosas en su mesa de trabajo.
Los chicos le respondieron y ella curvó sus labios. Sus ojos no pudieron evitar dirigirse hacia la chica, cómo esperando encontrar alguna pista de que Malfoy la hubiera molestado, pero parecía estar bien incluso estaba sonriendo demasiado.
El gusano de la curiosidad creció en su interior hasta el punto en que no la dejaba escribir, así que dejó la pluma en el tintero y se dirigió hacia donde estaba Orla.
—Eh oye, me entere que los amigos de Malfoy te estaban buscando, ¿estás bien?
—Si, estoy bien, digamos que limamos las asperezas.
— ¿En serio? —preguntó anonadada.
—Si.
—Entonces ¿viste a Malfoy? —curioseó, mordiendo el interior de su mejilla. Sabía que no debía estar haciendo estas preguntas, sólo estaba logrando incomodar a la chica.
—Si, aunque él estará un tiempo ausente.
Ginny enarcó su ceja sin comprender la respuesta. — ¿Ausente?
—Pareces muy interesada —señaló mirando con una sonrisita que logró poner nerviosa a la pelirroja—, creía que te degradaba, aunque personalidades contrarías se atraen ¿no? — ahora fue su turno de regresarle la pregunta que le había hecho hacía unos días.
—Al menos a mí, él no me atrae nada —denegó rotunda, poniendo una expresión de horror.
—Oh…
—Sólo quería saber si estabas bien, si necesitas algo estaré por allá —señaló su mesa y se fue después de sonreírle un poco.
«¿Gustarme Malfoy? Por favor, nunca he tenido tan malos gustos.»
Orla sonrió enigmáticamente, como si fuera capaz de oír los pensamientos de Ginny.
*º*º*º
Más tarde cuando él sol había caído, Ginny por fin terminó su trabajo, la edición estaba terminada, sus compañeros se encargarían de duplicarla. Se estiró un poco y caminó hacia la salida, donde estaba el punto de aparición.
—Luna —pronunció el nombre de su amiga al verla entre los estudiantes.
—Hola…
— ¿Qué pasa? Pareces desanimada —comentó al notar su cara larga.
—No, es que la energía de la escuela esta desarmonizada igual que las auras de Nott y Zabinni, creo que algo terrible le pasó a Malfoy.
Una sensación espeluznante le recorrió el cuerpo a Ginny, ahora estaba más cerca de creer que al hurón le había ocurrido algo, todo el día había estado presenciando extraños sucesos: las chicas del baño, Zabinni y Nott, Orla…
—No lo creo, olvida eso —enredó su brazo y la condujo al punto de aparición—. Seguro querrás ver a mi hermano…
*º*º*º
Draco se encontraba en una mansión que tenían en Arbroath, había estado ahí desde hacía un par de horas y ya sentía que el lugar lo asfixiaba. No le estaba siendo nada fácil acostumbrarse a su nuevo cuerpo y a esas estorbosas alas.
Evitaba a toda costa mirarse, le había pedido a uno de sus elfos que cubriera todos los espejos. Al menos la servidumbre lo reconocía, eso hacía menos miserable su existencia.
No tenía muchas esperanzas de que sus amigos lograran convencer a esa loca de que revertir su maldición, de cualquier forma no estaba seguro de que volver a verla fuese lo mejor, no podía pensar de qué manera las cosas pudieran empeorar pero seguro ella si tenía idea de cómo hacerlo sentir peor.
Silencio, soledad, vacío.
Eran apenas unas de las emociones que lo envolvían, no era algo que no hubiese sentido antes pero ahora se maximizaban debido a su condición. Sus ojos carmesí se dirigieron hacía la rosa negra que parecía ser la única que lo acompañaría en esa condena, recordándole como poco a poco se acaba su tiempo, burlándose de él.
Las ganas de destrozar todo a su alrededor aún estaban dentro de él junto con su furia.
—Yo no me merezco esto —dijo en voz alta, era lo que se había estado repitiendo una y otra vez, incapaz de creer que el monstruo en el que se había convertido representaba su «yo verdadero».
Bien, tal vez no había sido precisamente amable con algunas personas, pero eso tenía una explicación. Él era un Malfoy Black, un sangre pura, tal vez eso ya no representaba nada ahora, pero en el pasado sí y en algunas familias seguía significando algo.
No porqué la guerra había concluido, él iba a comenzar a amar a los sangre sucia, mestizos, traidores de sangre y squibs, porque ellos tampoco lo querían precisamente, era algo que venía desde generaciones atrás, estaba en su sangre, en su educación, en su vida diaria.
Y las veces que él se había olvidado de sus prejuicios ¿qué había sucedido?, lo habían rechazado, herido. Potter estaba entre esos, él se había rehusado a ser su amigo —bien tal vez no tendría que haber dicho ciertas cosas—.
—Draco, oh… ahí estas —manifestó Blaise entrando al lugar—. ¿Qué haces ahí? No te estarás poniendo sentimental como un Hufflepuff, porque eso sería peor que él que seas un monstruo.
—Negro déjalo, ya quisiera verte en su lugar seguramente estarías lloriqueando por doquier con lo dramático que a veces eres —exclamó Theo, golpeando el hombro del chico.
—Si, claro… apuesto a que llorarías más tú.
Malfoy agradeció que ellos llegaran, sus pensamiento comenzaban a dirigirse a un lugar que no le agradaba. Debía estar enojado, pero si ellos lo trataran con compasión sería peor. Si se estaba poniendo sentimental como un Hufflic y eso apestaba, pero podía decir que ni si quiera Potter podía tener mejores amigos que él en ese instante.
—Odio interrumpir su romanceo pero ¿qué pasó con Quirke?
—Esa chica esta chiflada, da miedo —soltó Blaise acomodándose en el sillón.
—No te ayudara —informó Nott, sintiendo ser el portador de tan mala noticia—. Además dijo que… que te espera una sorpresa cada luna llena.
— ¡Demonios! Ahora me convertiré en licántropo ¿o qué?
— No creo que sea algo así, tal vez sólo lo dijo para asustarte —acotó Blaise, buscando aligerar el golpe para su amigo.
—Es lo más probable —añadió Theo, sentándose al lado del moreno.
— ¿Qué voy a hacer? ¡Joder! —se llevó las manos a su cabeza, al menos aún conservaba su cabello, las deslizó por su rostro sin recordar que tenía garras logrando hacerse unos rasguños—. ¡Maldición! —gruñó esperando sentir su sangre correr, pero no sucedió tenía un sistema de sanación envidiable. Esa maldita bruja incluso había pensado en la posibilidad de que él se hiciera daño sólo y había encontrado como evitarlo.
—Busquemos ayuda —sugirió Theodore.
— ¿Quién diablos me va a ayudar?
—Haz olvidado lo que puede hacer el dinero —repuso Blaise con una sonrisa de lado y un brillo pillo en su mirada.
*º*º*º
Las semanas comenzaron a correr, visitaron a todos los magos del país, viajaron a otros lugares, incluso África, creyendo que algún chaman pudiera ser capaz de romper aquella maldición, pero las respuestas siempre eran negativas.
Entre Blaise y Theo habían estado revisando Bibliotecas buscando algo que se asemejara al caso de su amigo sin encontrar realmente mucha información. Sólo leyendas y cuentos de hadas, sobre brujas que maldecían princesas y príncipes, pero nada que pudieran tomar en serio y menos cuando eran relatos que habían hecho muggles.
En el Ministerio habían encontrado casos de brujas que habían sido sentenciadas al beso del dementor, por haber lanzado maléficos y maldiciones imperdonables a sus hombres por engañarlas, pero nada comparado con lo que le había sucedido a su amigo.
Así que seguían en blanco, como habían comenzado.
Su cuerpo oscuro comenzaba a reflejar su ánimo, había perdido unos kilos. No podía usar su ropa normal, por lo cual habían mandado hacer túnicas que lograran cubrirlo por completo para cuando salía a visitar a otro charlatán que prometía tener el poder para regresarlo a la normalidad.
También le habían hecho arreglos a otros de sus conjuntos para que estuviera cómodo en la mansión y no anduviera sólo en ropa interior. Era bastante desagradable para ellos y para él, no es que hubiera cambiado mucho allá abajo, pero no era que quisiera exponer al mundo.
Y por fin llegó el día que sería luna llena, entre más se acercaba la noche más temía. Al no saber lo que podría ocurrir les pidió a sus amigos que no lo visitaran, así que ahí estaba sólo esperando lo peor. Sentado en el balcón, pensando en lo mucho que había cambiado su vida.
Había recibido una carta de su madre y muchos mensajes de Pansy, aún no les contaba nada sobre su aspecto y prefería que eso siguiera así.
Aunque últimamente la idea de que sólo pudiera librarse de la maldición consiguiendo el amor de una chica y dándole un beso había estado tomando fuerza en su cabeza, por más loco que eso fuera.
El cielo se fue tiñendo de colores cálidos hasta que la noche cayó, pendiente de cualquier síntoma que le revelara lo que iba a pasar, incluso había comenzado a sudar, su corazón latía apresura dentro de su tórax.
Los rayos de la luna llena alcanzaron su cuerpo, bañándolo por completo. Su mandíbula cayó y sus ojos se abrieron de forma desmedida, incluso se olvidó de respirar.
Era humano de nuevo, era su cuerpo, su piel pálida nuevamente. Se quedó perplejo incapaz de moverse por la emoción que lo embargaba.
— ¿C-cómo es posible?
Era demasiado bueno para ser verdad, pero aún así lo era, estaba seguro. Se levantó comenzando a reír de felicidad, de nervios, de Merlín sabrá qué.
Lo único que le importaba es que era él de nuevo.
Avanzó hacia la habitación, deseando llamar a sus amigos por la chimenea y contarles lo que había ocurrido, pero cuando estaba a punto de alcanzarla se dio cuenta de que su cuerpo había vuelto a ser el de una bestia.
—Noooo… —soltó sin aire, mirando sus manos.
¿Qué clase de broma cruel era aquella?
No comprendía lo que estaba ocurriendo, incapaz de pensar se quedó ahí, clavado al piso como una estatua.
Su felicidad se esfumó tan rápido como había llegado, ni siquiera había sido capaz de disfrutarla. Quirke le había dado una nueva forma de tortura, ¿acaso quería que se volviera loco? Porque lo estaba logrando.
Unas lágrimas furiosas y traicioneras inundaron sus ojos y recorrieron su cara, apenas recuperó la fuerza de sus piernas, se dirigió al balcón comprobando con rabia que al regresar a la noche, a la luz de la luna su cuerpo volvía al de un humano pero en cuanto se alejaba de ella era un monstruo nuevamente.
—Draco, Draco… trajimos una botella del whiskey que tanto te gusta —anunció cantarín Blaise.
—Ni creas que te íbamos a dejar solo, estamos…
Ambos Slytherins que iban decididos a acompañarlo y ayudarlo a enfrentar el nuevo mal, se quedaron blancos como fantasmas al ver como la mitad del cuerpo de su amigo era humano y la otra parte era de una bestia.
La botella que llevara Zabinni en su mano cayó al suelo rompiéndose en mil pedazos, manchando la ostentosa alfombra persa y a ninguno le importó, no con lo que estaba ocurriendo.
Los tres habían pasado los últimos días, comentando lo peor que podía pasar pero ninguna de sus ideas se había acercado a la realidad.
— ¡Lárguense! ¡Déjenme sólo!
Theodore jaló a Blaise, el cual aún seguía con la mirada clavada en Draco.
—Vamos.
—Pero… —soltó un improperio, se dio vuelta y con pasos malhumorados salió de la habitación, seguido de Theo, quien miró una vez más a Draco, sintiendo un nudo en su interior.
*º*º*º
Por días Draco no dijo nada, sólo estuvo ahí sumergido en sí mismo. Blaise y Theodore se preocuparon un montón pensando en que no lograría atravesar esa etapa de depresión.
La escuela había concluido, por lo cual tenían más tiempo para dedicarse a investigar, en distintas Bibliotecas del mundo mágico.
Finalmente Draco salió de su estado, volvió a hablarles y comer. La próxima luna llena se acercaba y quizás él nuevamente se deprimiría al ver su aspecto de humano, pero era algo que no podían evitar.
Intentaron con otros hechiceros, brujas, chamanes, curanderos, pero ninguno pudo revertir la maldición.
—No seguiré con esto, no iremos a ver a nadie más —anunció cuando se encontraban cenando.
—Sabíamos que dirías eso y creemos que es lo mejor —murmuró Blaise, codeando a Theo para que le dijera lo que habían estado hablando durante las investigaciones.
—Sabes que hemos estado reuniendo información y al principio creímos que era una tontería lo de los cuentos muggles pero al parecer coinciden mucho con tu caso…
Draco enarcó su ceja. — ¿Cuentos muggles? Enserio… no puedo creerlo, esto es despreciable, ¿ahora mis esperanzas se reducen a los muggles?
Nott lo ignoró sabía que aquello no le gustaría pero era lo que tenía. —En ellos la maldición que le lanzan las brujas se rompe con un beso de amor verdadero. ¿Te suena familiar?
Malfoy sintió que el corazón le dejaba de latir por el lapso de un segundo. Claro que el sonaba era lo que había dicho esa maldita freaky. Su feo rostro se contrajo en una mueca de tensión.
—Sigue —ordenó con su tono mandón.
—Así que quizás deberías comenzar a pensar en encontrar a una chica como Quirke dijo, una que hayas despreciado.
—También lo he estado pensando —confesó levantándose de estrepitosamente de la mesa logrando que sus amigos se sobresaltaran—, pero seamos realistas ¿quién malditamente se fijaría en mí en este estado?
—Pues no lo harán si tienes ese humor del diablo —refunfuñó Blaise, limpiando su pantalón pues su copa de vino había rodado y derramado su líquido sobre él.
— ¿Qué quieren que busque a una ciega? ¡Nunca rechace a una ciega! He incluso si encontrara a una dudo que no se diera cuenta que soy un monstruo.
—Contrólate —manifestó Nott, lanzándole una mirada que aterrorizaría a cualquiera incluso a él que era una criatura tenebrosa—. Tienes que cambiar de actitud o no lograras nada, tratamos de ayudarte.
— ¡Me estas echando en cara que es por eso que estoy así!
—Si, si quieres verlo de esa manera. Maldita sea Draco, eres un idiota —ahora él también estaba molesto. ¡Genial! Así no llegarían a ningún lado.
—Carajo sabemos que es difícil para ti, pero vas a tener que tragarte tu maldito orgullo y hacer esto —exclamó Blaise, no quería volverse el mediador pero alguien tenía que hacerlo.
Draco soltó un bufido exasperado, siendo ahora un monstruo se le calentaba la sangre demasiado rápido y comenzaba a decir estupideces. Ahora era un neurótico.
—Tal vez puedas pedírselo a Pansy, después de todo ella está enamorada de ti y no la haz tratado muy bien siempre y tu sientes algo por ella quizás pueda funcionar si te da un beso —explicó más sereno Nott.
Después de escuchar eso Malfoy, no pudo evitar sentirse peor que un gusarajo, su idea no sonaba mal, tal vez podía haberse ahorrado el numerito y sólo escuchar su idea.
— ¿Creen qué ella aceptaría?
—No tiene porque enterarse lo que te pasó, sólo la traeríamos en noche de luna llena y tu harías lo demás, sabes que no está precisamente contenta contigo, no le haz escrito ni una sola vez —comunicó Blaise el resto del plan.
— ¿Lo intentaras? —cuestionó Theo.
—No sé si sería capaz de controlarme si no funciona —confesó temeroso.
—Pues trabaja en eso —agregó Blaise, sirviéndose una nueva copa de vino.
*º*º*º
Malfoy se encontraba echo un manojo de nervios, en unos cuantos minutos Pansy estaría ahí, no quería tener mucha esperanza de que aquello funcionara pues si no lo hacía, sería más fácil recomponerse.
Se había dado una larga ducha y arreglado, había estado en el jardín desde el atardecer, esperando el cambio y cuando había llegado nuevamente lo había tomado por sorpresa, era difícil verse como humano.
No se había detenido mucho a pensar en el amor, pues no quería desanimarse y descubrir que en realidad no estaba enamorado de Pansy, eso arruinaría todo. Prefería pensar que si lo estaba después de todo, era la chica con la que más tiempo había estado, era su novia e incluso sus padres habían hablado de matrimonio, algo que a él sin duda no le interesaba.
—Draco, Draco ¿dónde estás? —la chillona voz de la morena llegó hasta sus sensibles oídos.
«Aquí vamos.»
Nunca había sido devoto de lanzar plegarias a los magos antiguos pero en ese momento sentía que lo necesitaba. Una descarga de adrenalina recorrió su cuerpo, se giró observando como la figura de Pansy corría hasta él con una gran sonrisa en sus labios. Sus largos brazos lo rodearon por el cuello, atrayéndolo hacia ella, su perfume inundó su nariz, hacia tanto que no había sentido ese calor de otro cuerpo. Agradeció que ella no bajara sus manos o se toparía con sus alas, su imagen era sólo una mera ilusión creada por la luna.
Así que si iba a hacer esto, mejor apurarse antes de que Pansy se diera cuenta.
—Draqui eres muy malo conmigo, ¿por qué esta ahora me escribes? Primero estuviste enfermo y no me dejaste verte. Después te vas del país, así sin decirme.
—Estuve ocupado.
—Eres… imposible —repuso con los ojos llorosos, arrugando las solapas de su saco.
Él con los nervios aún bullendo en su interior, se inclinó adueñándose de los labios de la chica en un breve contacto que casi no duro, pues Pansy se separó de golpe, tocándose su labio inferior, notando un poco de sangre. —Auch…
Malfoy esperaba que alguna clase de explosión o rayos mágicos sucediera, o al menos algún síntoma parecido a lo que ocurría cuando tomabas la poción multijugos, pero nada ocurrió, ni una sola chispa de magia y ahora Pansy estaba asustada porque sus colmillos la habían lastimado.
Theo y Blaise monitoreaban todo desde lejos por si algo salía mal, al ver la falta de reacción de su amigo decidieron intervenir y sacarla de ahí, seguramente estaba bloqueado pues la maldición no había sido rota.
Otro golpe más para él.
*º*º*º
Draco ni siquiera se dio cuenta de cuando Pansy había desaparecido, simplemente se había quedado ahí sumergido en el maremoto de la decepción que lo ahogaba evitando que saliera a flote. Se acostó sobre el pasto extendiendo sus alas, observando las constelaciones.
Su fracaso con Pansy sólo revelaba que él no estaba enamorado, quizás nunca lo había estado de ningún chica, tal vez la bruja había estado en lo cierto. Muchas lo habían querido y él se había aprovechado de eso para su propio beneficio o para jugarles bromas crueles, pero en realidad no había sentido aquel sentimiento del que los libros hablaban, del que esa bruja hablaba.
¿Acaso no podía sentirlo? ¿Era así de inhumano?
No podía creer que estaba comenzando a hallarle sentido a las afirmaciones de esa bruja, ¿así de loco ya estaba?
Silencioso, dejó que el dolor saliera en forma de crudas lágrimas.
Cerca del amanecer comenzó a llover, pero a Draco no le importó, no era algo que le molestara en realidad o si fuese a caer enfermo por eso, su apariencia como humano se difumino y la bestia surgió.
Pensar que su vida sería así el resto de sus días lo enloquecía, no quería estar así siempre, encerrado sin tener oportunidad de volver a estar entre las personas. Condenado a esperar que la muerte le llegara.
No, no podía ser así, tenía que encontrar a alguien que lo amara y le enseñara amar.
Si, sonaba patético pero era la opción que le quedaba.
*º*º*º
Pasaron cinco largos meses, en los que había estado acechando en la oscuridad, rasgándola por un poco de esperanza. Se encontraban en diciembre, afuera de su mansión todo se había cubierto de nieve.
La tristeza lo asaltaba cuando menos lo esperaba, arrastrándolo a largos días monótonos. Blaise y Theo aún seguían con él, apoyándolo. Su madre inminentemente se había enterado ya de lo que le sucedía, no se podía engañar tan fácil a un Black y menos con lo inteligente e intuitiva que ella era. Había sospechado que algo andaba mal con él y no había quitado el dedo del renglón hasta que lo comprobó con sus propios ojos.
Narcissa había llorado un mar de lágrimas, había intentado romper el hechizo pero no había funcionado y él le había hecho prometerle que no le diría a su padre que era una bestia. Sin duda se había opuesto pero al final había cedido, aunque seguía sin aceptar que su único hijo terminara el resto de sus días así.
Faltaban unos pocos días para navidad y ahí se encontraba él solo, observando una lista de sus posibilidades en cuanto a chicas, apenas y se había atrevido a acercarse a unas, pero su temor por ser rechazado había crecido, nadie se enamoraría de él en sólo con una noche, su noche de luna llena y menos después de ser mezquino con ellas, ahora ir a hablarles de amor no era nada fácil para él, y dudaba que él pudiera enamorarse en esas pocas horas.
Se llevó una mano a sus hombros, le dolían los omoplatos el peso de las alas era demasiado, tal vez debería haberlas utilizado ya, como le había aconsejado Theo, pero no le apetecía volar y lastimarse en el intento porque él no tenía ni la menor idea de cómo hacerlo. Ya era sumamente incomodo hacer todas su actividades con ellas como para sentir dolor extra por lesiones.
—Patético, ¿así es como piensas romper la maldición? —dijo Orla saliendo de entre las sombras alarmando a Draco.
—Tú… —su voz le tembló, sus ojos se volvieron dos dagas rojas.
— ¿Esperabas a alguien más? —cuestionó con sarcasmo.
—Estas disfrutando esto ¿no? —arremetió furioso.
—Sólo veo como pierdes el tiempo que te di —se acercó a la mesa, a pesar de gruñido que él emitió y tomó el pergamino que hacía unos momentos el observaba—, ¿así es cómo planeas vencer la maldición?, ¿una lista?
— ¿Qué quieres? No es lo que buscabas que recordara a cuántas había rechazado — profirió con una ira que se había acumulado en su cuerpo ese tiempo.
—Tener esta lista no te ayudará, tienes que enfrentarlo, mostrarle a la chica el monstruo no tu apariencia de luna llena, recuerda que debe enamorarse de ti en tu actual estado, no de lo que eras en el pasado.
— ¡Joder, ya lo sé! ¡No necesito que vengas a seguir atormentándome! —exclamó deseando retorcer ese fino cuello.
—Al parecer aún no aprendes la lección.
—No te atrevas a decirme eso cuando sabes bien el infierno que estoy viviendo —atacó aventando la mesa central.
—Esto es lo que es, ¿acaso Draco Malfoy no es capaz de enamorar a alguien sin su atractivo? —replicó con mofa.
— ¡Lárgate, déjame solo!
—Tienes que esforzarte más, las oportunidades de lograr que ames y que te amen se alejan conforme pasan las lunas, el tiempo no está de tu lado.
— ¿Crees qué no lo sé?
—Debes controlarte, a nadie le agrada el mal temperamento —aconsejó sonriéndole.
— ¡Lárgate!
—Entre más te aceptes como eres ahora y reflexiones sobre tus acciones, más cerca te encontraras de vencer la maldición —murmuró alejándose de él, yendo hacia la oscuridad — ¡Feliz navidad! —añadió riendo escalofriantemente, desapareciendo como un fantasma.
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Ginny se arrebujó en su abrigo, hacía un frío del demonio que le entraba hasta los huesos. Se encontraba buscando los regalos para su familia en el Callejón Diagon, Luna había decido acompañarla a pesar de que ella ya tenía sus obsequios listos, sacrificando un poquito del tiempo que estaría compartiendo con Ron.
—Ahora sólo me falta el de papá —repuso guardando su pergamino de anotaciones—, después podemos ir a beber algo caliente—dijo colocando sus ojos en su amiga que reprentinamente se había quedad silenciosa—. ¿Qué pasa? —siguió la trayectoria de su mirada. Zabinni y Nott se encontraban caminando en la calle, no lucían muy animados de un tiempo acá, parecía que alguien les hubiese succionado la vida.
Desde que Malfoy se había ido al extranjero estaban así, no había vuelto a cruzar palabra con Zabinni, él había insistido en acercársele pero eso no había llegado a nada. Se le hacía tan extraño que quisiera hablarle que prefería evitarlo.
Luna seguía insistiendo en que algo le había ocurrido a Malfoy, pero ella creía que de ser así alguien lo sabría ya. El Profeta no había mencionado nada y juraba haber visto a Narcissa Malfoy saliendo del Callejón Knockturn hacía unas semanas y no lucía como si una pena la afligiera.
Y ella había dejado de torturar su cerebro tratando de darle una explicación a eso. Total Malfoy a ella no le importaba.
— ¿No es ese mi padre? —dijo señalando a un nervioso pelirrojo que parecía desecho al salir de Gringotts.
—Si, es él.
Ginny gritó al ver al hombre caer desplomado sobre el camino nevado, las personas a su alrededor comenzaron a arremolinarse. Ella soltó las bolsas que llevaba y corrió pero parecía que por más rápido que deseaba hacerlo más lejos se encontraba de él. Le pareció una eternidad llegar, se abrió pasó entre la multitud, cayendo de rodillas al lado del cuerpo de Arthur.
Lo Slytherins habían presenciado todo, se acercaron por insistencia de Blaise, aunque Nott estaba más interesado en saber qué noticia había recibido de los duendes Arthur Weasley. Entró al edificio de marfil blanco, topándose en el proceso con un asustado y mortificado, William Weasley, el hijo mayor de esa familia que trabajaba ahí.
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Continuará…
¡Gracias por leer!
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* Personaje de J.k., estudiante de Hufflepuff.
* Escocia, Europa, Pueblo de la costa este escocesa. En 1107 el mago Guthrie Lochrin voló con su escoba de Montrose hasta Arbroath (QT). En la estación de trenes de Arbroath, se conocieron los padres de J.K. Rowling (JKR).
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Hola, aquí ya estamos de nuevo gracias por sus comentarios. Les queremos anunciar que sólo quedan 3 capítulos más y que no demoraremos en actualizar. También seguiremos Desleal Tentación en breve.
Ahora sobre el capítulo, pues es algo complicado y difícil, pues la situación por la que pasa Draco no es fácil de plasmar. Él se siente muy mal y mirarse así mismo con esa apariencia es algo que le cuesta asimilar. Orla es mala, pero sólo quiere darle una lección al principito xD además de que al final el obtendrá el amor verdadero que todas sabemos cuál será en esta historia.
También como saben creamos la trama en base a varias versiones de La bella y la bestia, así que puede que encuentren cosas que no vienen en la versión de Disney.
En el siguiente habrá mucho Draco*Ginny pues viene el proceso de enamoramiento, difícil, más no imposible.
Les recordamos que la historia es realizada para el Drinnyfest: reto cuento infantil del grupo Drinny/Dranny: ¡El mejor amor prohibido! En Facebook.
Esperamos seguir contando con sus comentarios y su apoyo.
Ahora el momento de los agradecimientos:
aurosaqui: Hola, millones de gracias por el apoyo a lo largo de esta semana y por darte el tiempo de leer esta loca historia. Esperamos que te guste la actualización. Saludos.
Frances Malfoy: Hola, ¿cómo estás? Mil gracias por leer la historia, nos alegran tus comentarios. en verdad queremos avanzar en Desleal pero el tiempo es el que no nos ayuda, no lo abandonaremos, tenemos muchos planes para él. En breve habrá actualización. Esperamos que te guste este capítulo aunque no haya tanto drinny pero el siguiente estará repleto. Saludos.
Irasema: Hola, ¿cómo estás? Muchas muchas muchas muchas gracias por tu apoyo y por leernos. Seguiremos Desleal y Fuego en breve, por ahora esperamos que te agrade esta actualización. Saludos.
CeciPotterWeasley: Hola, ¿cómo estás? Muchísimas gracias por leer y escribirnos aquí esta la actualización, ojala te guste. Saludos.
JiiiimMalfoy: Hola, aquí estamos al fin después de toda esta larga semana y bloqueos, esperamos que la espera haya valido la pena y te guste mucho. Saludos.
muminSarita: Hola, ¿cómo estás? Millones de gracias por tomarte el tiempo de leer, a nosotras también nos gusta mucho este cuento, la parte más difícil para nosotros hasta el momento fue este capítulo plasmar el sufrimiento del rubio y su transformación. Esperamos que se nos de con mayor fluidez la parte del romance xD. Ojala que te guste y sentimos la demora. Saludos.
Teddylupin: Hola, ¿cómo estás? Muchas muchas muchas gracias por dejarnos un review, nos alegra que te haya gustado. Aquí esta la continuación, disfrútala. Saludos.
Pucca . chocolatito: Hola, ¿cómo estás? Mil gracias por leer nuestras historias y dejarnos review, nos alegra que esta te haya gustado, aquí el siguiente capítulo. Saludos.
Ale: Hola, ¿cómo estás? Muchas muchas gracias por darle oportunidad a la historia, ojala te guste este capítulo. Saludos.
Muchas gracias a todos los que se dan el tiempo de leer la historia y nos tienen en favoritos y alertas, esperamos que se animen a comentar y hacer felices a estas dos locas escritoras.
(´¸.·*´¯`*»- - The darkness princess & Lady Muerte.
