Capítulo beteado por Leticia Eugenia, Betas FFAD

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Capítulo 1: Escogiendo a la Virgen

Estaba con mis hermanos en la cafetería, en la mesa que siempre usábamos cuando queríamos estar solos, y cuando digo solos me refiero a los Cullen, sin los "amigos". Ellos se nos acercaban por las mujeres que podían conseguir y por nuestra popularidad.

—Esta —dijo Emmett apuntando a una de las carpetas que había en la mesa.

— ¿Cómo se llama? —Pregunté sin mirar.

—Eemm… Ángela —contestó Jasper.

— ¡NO!

— ¡¿Por qué?! —Exclamaron a la vez.

—Primero, es novia de Ben y segundo, no creo que sea virgen —les expliqué como si fuera obvio, ambos lo pensaron y después asintieron.

—Si quieres una virgen ve a un convento —se burló Emmett.

Jasper y yo rodamos los ojos por las idioteces que podía decir mi querido hermano. Él debería estar en la universidad, pero no, repitió supuestamente para ver a quien le quitaré la virginidad. Aunque creo que más bien lo hizo porque no estudiaba y solo pensaba en sexo.

—Ayúdanos —se quejó Jasper, refunfuñando.

—Sí —apoyó Emmett—, es tu fiesta y tienes que elegir a la chica.

— ¿Por qué tan desesperados? —Pregunté.

—Porque faltan cinco meses para tu cumpleaños y todavía no tienes a la chica —respondió Jasper.

Me levanté de la silla.

— ¿A dónde vas? —Preguntó Emmett.

—A comprar un jugo —contesté.

— ¡Cómprame un pie! — Me gritó.

—Sí —le dije mientras me iba. Tenían razón, faltaban solo cinco meses y no había encontrado a la candidata. Si seguía así nunca podría cumplir la tradición.

Iba tan metido en mis pensamientos que choqué con alguien, levanté la mirada y vi que era una chica. Noté que se caería e instintivamente la agarré por la cintura pegándola a mi cuerpo. Llevaba una bandeja que, por el tropiezo, se le caería, así que solté una mano de su cintura y la agarré. En ese instante levantó el rostro y me encontré con unos labios rojos natural, carnosos, su piel era blanca como la mía, y, por último, un par de ojos color marrón chocolate. Quedé hipnotizado, nunca había visto una chica tan hermosa como ella, el pelo caía como cascadas, era de color marrón, llevaba puesto unos jeans, y una camiseta verde.

—Creo que esto es tuyo —dije levantando la bandeja.

—Eemm… sí —contestó con la voz más hermosa que había oído, se sonrojó y, aunque no lo creía posible se veía más hermosa—. Gracias —agarró la bandeja—. Hasta luego —y se fue. Volteé para seguirla con la mirada, se dirigía a una mesa donde había dos chicas sentadas. Una era rubia y por lo que pude ver tenía un cuerpo escultural, la otra era pequeña, se parecía a un duende con el pelo negro y corto, gracias a lo cual apuntaba a varias direcciones.

Ninguna se comparaba con mi chica de ojos chocolate. Esperen un momento, ¿"mi chica"? Definitivamente estar más de dos meses sin sexo te hace mal, Edward, dijo una vocecita.

Llegué donde se encontraban mis hermanos con una sonrisa idiota por recordar a la chica.

— ¡¿Dónde esta mi pie?! —Gritó Emmett, apenas me vio acercarme.

—Se me olvidó —contesté encogiéndome de hombros.

— ¡Quiero mi pie! —Exigió otra vez, gritando un poco más fuerte, mientras con sus manos golpeaba la mesa. A veces, corrijo, siempre se comporta como un niño.

— ¡Se me olvidó, ¿qué quieres que haga, eh?! ¿Por qué no te paras y vas a comprar tu maldito pie? —Grité desesperado. Unos cuantos se giraron para ver el espectáculo de los populares Cullen.

—Por favor, ¿pueden bajar la voz? —Dijo Jasper, él era el más sensato de los tres— Estamos dando un espectáculo.

Ya más tranquilo, mis hermanos me mostraron más carpetas.

—Yo ya encontré a alguien —dije de repente—. La vi cuando iba a comprar el jugo.

— ¿Y cuál es? ¿Cómo se llama? Y sobre todo, lo más importante… ¿Es virgen?

— ¡No sé! —Los interrumpí para que no siguieran preguntando.

— ¿Ni siquiera su nombre? —Preguntó Emmett.

—Eh… no, pero no importa mucho. No había visto una chica así en este instituto.

— ¿Dónde esta? —Preguntaron con cara de ansiedad.

—Allá —apunté la mesa en la que se había sentado mi chica.

—No sabía que te gustaran las rubias —comentó Emmett.

— ¿Qué? La rubia no… —pero antes de que terminara, Jasper me interrumpió.

—Claro que no, le gusta la otra, la que parece duende —dijo mirando a la chica. Yo me reí y los dos se voltearon a verme con una ceja levantada.

— ¿Qué te parece tan gracioso? —Preguntó Emmett un poco enfadado.

—Que no es ninguna de las dos, sino la del pelo color marrón —'expliqué como si fuera obvio, ellos se miraron con cara de tontos.

—Emm… bueno, sí es bonita. Pero a mí me gusta la rubia —sentenció Emmett.

—Está bien, pero yo elijo a la chica no tú —le contesté un poco exaltado—. Y ahora, ¿puedes buscar entre todas las carpetas a la chica, por favor?

—Ya hombre, cada quien con sus gustos —murmuró buscando entre las carpetas—. Eh… hermano, no la encuentro.

— ¡¿Qué?!

—Pero no te desesperes, voy a buscarla—prometió parándose de la mesa.