Hay que recordar que los personajes son propiedad de Suzzane Collins y que uno solo se divierte con ellos.
Pasado unos días las cosas entre Peeta y yo iban mejorando, en ocasiones nos pasábamos el día en mi casa y en otras en la suya, Haymitch venía de vez en cuando y pasaba un rato con nosotros para después irse a su casa y emborracharse él solo. Cuando llegaba la noche cada uno se iba a dormir a su casa, esa era la rutina. Había veces en la noche cuando me despertaba gritando por una pesadilla que deseaba con todas mis fuerzas que Peeta estuviese acostado a un lado mío, no sabía hasta que punto lo necesitaba a mi lado pero las cosas aun no llegaban hasta ese punto.
Aquella noche me desperté después de una pesadilla en la que Prim y Rue eran las que me mataban, me levante de la cama y fui al baño a mojarme la cara me mire en el espejo, la guerra definitivamente cambiaba a las personas no solo por dentro sino también por fuera ya no era la misma que el día en que Prim fue elegida como tributo y yo me ofrecí como voluntaria, no era la misma de la cueva o la de la gira de la victoria y distaba mucho de ser la chica de la arena del vasallaje, mire mis brazos llenos de cicatrices, cicatrices que a pesar de ser externas también eran internas suspire, salí del baño y comencé a deambular por la casa a oscuras, no sabía qué hora era y la verdad no era algo que me importara pues estaba claro que tardaría mucho para que el sueño viniera de nuevo por mí, de alguna manera llegue al cuarto que Prim había escogido para dormir cuando nos cambiamos a la aldea de los vencedores, seguía tal y como ella lo había dejado antes de que huyeran de los bombardeos, se encontraba un poco desordenada no habían tenido tiempo de llevarse nada y justo ahí sobre un sillón se encontraba un roído peluche que su padre había intercambiado en el Quemador por unas cuantas ardillas cuando Prim tenía apenas tres años, no recordaba mucho pero desde que papa se lo dio cada vez que ella estaba triste o asustada lo abrazaba con fuerza mientras papá la cargaba en su regazo y le cantaba. La ola de recuerdos era inmensa así que solo me limite a coger aquel peluche y salí del cuarto, me dirigí a la entrada principal y salí al jardín, la noche era fría pero no me importo, me senté en el suelo y abrace al peluche contra mi deje que las lagrimas cayeran silenciosamente mientras mi única luz era la de la luna iluminando los primroses que Peeta había plantado.
No supe cuanto tiempo había transcurrido pero de pronto una luz en una ventana me hizo salir de mi trance, era la casa de Peeta, su habitación, no supe cuanto tiempo llevaba encendida pero se veía claramente que la persona dentro de ella se encontraba despierta, me levante pesadamente del piso y me dirigí hacia la casa, cuando estuve frente a la puerta dude en tocar sin embargo lo hice, en cuanto escuche el sonido del timbre me di la media vuelta dispuesta a irme pero justo cuando bajaba las escaleras escuche su voz.
-¿Katniss?- me tomo por los hombros y me hizo voltear hacia él- ¿Katniss, estas bien? ¿Sucede algo malo?-Lo siguiente que ocurrió fue que tire el peluche al piso para poder abrazar a Peeta y que estaba llorando sobre su hombro, de pronto me sentí débil y todo se volvió oscuro, lo último que escuche fue su voz como un eco llamándome.
Me desperté sintiéndome desorientada, mire lentamente la habitación en la que me encontraba y pronto descubrí que no era la mía sino la de Peeta, me di la vuelta sobre la cama y sobre una silla estaba el peluche, recordé lo que había sucedido durante la noche y me ruboricé al recordar el aspecto que tenia Peeta cuando abrió la puerta, no tenia playera y a mi parecer se veía endemoniadamente sexi con el cabello a medio despeinar, no pude hacer mi imaginación volar pues la puerta de la habitación se abrió.
-¡Buenos días! ¿Cómo amaneciste?- dijo con un toque de entusiasmo, llevaba consigo una bandeja con comida la cual dejo sobre la mesa de noche
-Bien, perdón por despertarte anoche- comenté mientras me sentaba en la cama
-No te preocupes- me dijo tranquilamente mientras acomodaba una almohada para que me pudiera sentar- De hecho estaba despierto- una sonrisa cruzo por su rostro- Debo decir que me pareciste una pequeña niña asustada con su peluche cuando abrí la puerta, aunque después me asustaste cuando perdiste el conocimiento en mis brazos.
-Lo siento- me sentía avergonzada no solo por haberme desvanecido en sus brazos sino también porque me vio con el peluche- Era de Prim- me miro con suspicacia- El peluche era de Prim, lo encontré en su habitación y después estuve un buen rato en el patio abrazándolo hasta que vi la luz de tu habitación prendida…
-Ya, el médico dijo que tenias que guardar reposo y que tenias que alimentarte bien…
-¿El médico?
-Te tenían que revisar, me preocupo que así de repente te desmayaras, así que cuando te subí a mi cuarto llame a uno de los médicos que se encuentran por el distrito y después de darme varias indicaciones y alguna vitaminas que debes tomar me quede aquí contigo para cuidarte.
- Gracias
-Así que señorita tiene que comerse todo lo que le traigo y tomarse las vitaminas sin rechistar- asentí, la charola estaba repleta de pan de dulce y algunas hogazas también tenía fruta y huevo, todo olía deliciosamente, sobretodo el pan que se notaba recién hecho, no supe la razón pero por primera vez en mucho tiempo disfrute del desayuno aunque probablemente era por la compañía o tal vez era porque a pesar de que Snow cambio sus recuerdos mi chico del pan seguía preocupándose por mí. Aquella mañana me sentí feliz y en cuanto termine de desayunar y me tome las vitaminas Peeta hizo a un lado la charola y se sentó a mi lado me abrazo y me embriague con el aroma a pan que su ropa emanaba.
Hola chico/as gracias por los reviews espero les haya gustado este capitulo, perdon por subir hasta hoy pero estaba en examenes finales del cuatri, pero aqui esta y la historia sigue... espero sus criticas, quejas sugerencias etc ...
Los quiero xx Resa
