Biblioteca.
Serena se encontraba tan absorta en su sufrimiento que no se dio cuenta que un apuesto pelinegro la veía a lo lejos. Serena estaba en la biblioteca estudiando para su examen de matemáticas, no era su materia preferida pero estaba decidida a obtener una buena nota, el primer año de secundaria había pasado de puro milagro pero estaba decidida a sacar buenas calificaciones en su segundo año.
"Tú puedes Serena, no debe ser tan difícil" – se repetía esa frase en su cabeza una y otra vez. – Ay no entiendo nada de nada.
Darien observaba a la rubia, atrajo su atención desde que entro a la biblioteca era una chica muy bonita pero también noto que era algo pequeña para que coqueteara con ella, no seria bien visto que un chico de universidad coqueteara con una chica de secundaria. Pero como sentía algo de pena y había alcanzado a ver los libros de matemáticas tal vez le podría ayudar.
Se levantó de su lugar y se acercó a al lugar donde se encontraba Serena.
Hola.
Hola – Respondió Serena no muy animada y sin voltearlo a ver.
¿Te puedo ayudar?
No creo que alguien pueda. – Dijo Serene con tono de decepción y volteo a ver al desconocido. "Pero que chico tan guapo"
Tal vez yo sí, déjame intentarlo. – Darien se sentó a lado de Serena. – Soy Darien.
Serena – Dijo su nombre y sintió un leve sonrojo.
Veamos que tienes aquí. – Darien observo los problemas en el libro que tenía frente a él.
Para Darien fue muy fácil entender esos problemas y con toda la paciencia del mundo se los explico a Serena, se dio cuenta de que la chica de hermosos ojos azules era muy inteligente solo que algo distraída y era por eso que le costaba entender los problemas. El rostro de la rubia se iluminaba cada que podía resolver por ella misma los problemas, y así se les fue el tiempo entre las matemáticas y una que otra mirada sin que el otro lo notara pero como todo en esta vida tiene un fin incluso las matemáticas terminaron cuando el sol se ocultaba.
¡Muchas gracias Darien! ¿Cómo podre agradecerte? – Dijo la rubia con una sonrisa sincera en su rostro.
A Darien solo se le ocurría una forma… un beso pero Serena era muy pequeña para eso, así que opto por la segunda opción. Se acercó a ella y le dio un beso en la frente.
Algún día intercambiare esta explicación de matemáticas por un beso tuyo. – Dicho esto Darien se puso de pie y se fue dejando a una Serena algo aturdida.
Algún día. – Se repitió Serena con una enorme sonrisa.
N/A: Espero les guste y me dejen saber que piensan.
TrisChiba
