Acá esta el siguiente capitulo, un poco tarde, pero esta.
Gracias a mi Beta LOTRcool.
Sky: ¡Gracias! De verdad espero que se convierta en la mejor. Besos. :)
Katherine: Estoy muy contenta de que te haya gustado, la verdad no sabía si alguien le iba a gustar por lo que es muy reconfortante. No he subido el cap pronto pero algo es algo ¿No? Besos.
No podemos tener tanta mala suerte, realmente. Pensó Camila al borde de las lagrimas. No habían terminado de casi morir a manos de un criatura de fuego, cuando ya tenían a un grupo de locos con arcos y espadas de la edad media apuntando les a la cabeza.
¡No era justo! ¡No había hecho nada para merecer esto! ¡No había robado, no había matado a nadie, siempre se comió todos sus vegetales y solo se había escapado de casa una vez! ¡Por dios, ella era voluntaria en la cruz roja! ¡No se lo merecía!.
Las lagrimas comenzaron a caer por la cara de Camila. Estaba harta, no sabía que hacer. No quería morir, pero estaba demasiado cansada de correr como para idear un plan de escape. Todo el cuerpo le dolía, las piernas le temblaban, la rodilla le sangraba, el codo lo tenía destrozado-estaba segura de eso- y la mochila le pesaba tanto en la espalda que creía que se la quebraría. No es como si tuviera alguna forma de escapar de todas formas.
Ella miró Jamie en busca de ayuda, pero parecía que el estaba en las mismas condiciones que ella. Camila lo conocía lo suficiente como para saber que había comenzado a desesperarse, su labio superior cubría el inferior completamente y formaba una linea temblorosa. Su frente estaba arrugada y podía ver como agarraba su pantalón fuertemente con su puño.
Jamie respiró profundamente y con cuidado cerró los ojos para contener las lagrimas salvajes que amenazaban con escaparse de sus ojos al escuchar al hombre rubio hablar en su idioma. No quería llorar frente a ellos, y si lo iban a matar, no quería morir llorando. No era por que se creía demasiado hombre para llorar ni nada de eso, era solo que no se sentía bien morir triste. Hubiese sido mejor morir feliz haciendo algo que le gustara, no atravesado por la espada de un desconcido.
Jamie abrió los ojos y, controlando sus lagrimas, intentó hablar.
-Venimos en son de paz- Dijo lo más rápido que pudo lo primero que le vino a la cabeza para controlarse.
El hombre con el pelo oscuro lo miró y dijo algo en su idioma. Ellos no entendieron, como era de esperarse. Jamie volvió hablar.
-Por favor, no somos peligrosos. Dejen que nos vayamos.
De nuevo, el mismo hombre lo miró y habló en su idioma. Camila ya con algo más de confianza al escuchar a su amigo hablar ella intentó hablar.
-No entendemos, ¿No hablan español? ¿O ingles?- Dijo tratando de hacer gestos para que le entendieran que no parecieran amenazantes. ¿Pero, como iba a parecer amenazantes ellos, al borde del llanto y sin armas en las manos?.
El hombre rubio le dijo algo al moreno y parecieron tener una discusión, luego el moreno comenzó a hablar más despacio. No le entendieron y como para tratar de expresar esto Camila negó con la cabeza suavemente y se encogió de hombros. El hombre dijo otras palabras pero estas sonaban mas delicadas, mas suaves, pero igual no lograron entender. Esta vez fue Jamie quien negó con la cabeza imitando a su amiga.
El hombre bajo su espada, pero el rubio no dejo de apuntarles con el arco, podrían intentar correr pero Jamie estaba seguro de que el rubio los atravesaría incluso antes de que pudieran recoger sus cosas para huir.
El moreno comenzó a pronunciar otras palabras y parecía que iba probando diferentes lenguas para ver cual entendían pero fue en vano.
-¿No hablan español?- Preguntó Jamie antes de pronunciar en perfecto ingles.
-Do you Speak English?- Los hombres lo miraron y pareciendo entender lo que le estaba preguntando negaron con la cabeza.
-Parlez-vous français?- Preguntó Camila- Parli italiano? Sprechen Sie Deutsch?- Camila no sabía hablar alemán pero podría arreglarse al menos un rato con su pobre conocimiento del idioma.
El hombre de pelo oscuro negó con la cabeza al oírla a ella y luego al oír a Jamie probar otros idiomas.
El rubio comenzó a discutir con el moreno, quien además de escucharlo estaba gritándole al otro hombre que intentaba levantar a los niños que lloraban en el suelo. Luego de unos segundos de discutir con el rubio y gritarle al otro el hombre les hizo señas indicándoles que recogieran sus cosas.
Ambos jóvenes levantaron sus mochilas con cuidado bajo la atenta mirada de los dos hombre y de la punta de la flecha del rubio. Cuando Jamie intentó levantar su arco el rubio le apuntó directamente a él y rápidamente levanto las manos en señas de "No voy a hacer nada". El otro hombre levantó su arco y el de Camila y les indicó con los brazos, si es que ellos habían entendido bien, que siguieran al grupo de niños y al otro hombre.
Camila y Jamie hicieron lo que entendieron y siguieron al grupo con la flecha del rubio en sus espaldas. El grupo comenzó a acelerar el paso por indicaciones del hombre de pelo oscuro, que al parecer era líder, y ellos tuvieron que seguir su velocidad.
Continuaron caminando-corriendo durante al menos una hora. En esa hora Jamie y Camila pudieron tomarse tiempo para observar mejor a sus captores. El grupo estaba conformado por cuatro hombres, un pelirrojo, uno rubio, uno muy bajito al que Jamie había confundido con un niño barbudo en la cueva y luego estaba el hombre de pelo negro, que al verlo bien tenía un parecido espeluznante con su tío. Y luego estaban los niños, eran cuatro y no debían tener más de seis o siete años por su altura. Todos eran de pelo ruludo pero cada uno tenía una diferente tonalidad, no pudieron verlos bien pues estaban adelante protegidos por los otros hombres. Además, ninguno tenía la fuerza suficiente como para prestarles más atención. Les dolía absolutamente todo.
Siguieron caminando a punta de arco-flecha durante el resto del día, solo se detuvieron a buscar un poco de agua en un arroyo donde se les permitió llenar sus cantimploras. Cada tanto, Camila miraba hacia atrás para ver si el rubio les dejaba de apuntar para descansar un rato, pero cada vez que volteaba el rubio estaba estoicamente con el arco apuntando.
Cuando el sol comenzó a ponerse el grupo se detuvo y comenzó a armar una especie de campamento. Ambos jóvenes se quedaron parados quietos con el rubio detrás esperando a ver que hacía. El hombre de pelo oscuro les gritó algo e hizo unas señas tan claras que hasta un niño las podía entender. Colocó sus dos manos juntas a un lado de su cabeza y apoyó esta en sus manos. Camila y Jamie asintieron con la cabeza y se desplomaron sobre el piso quitándose las mochilas.
Jamie fue a sacar su bolsa de dormir de la mochila pero antes para asegurarse miró al rubio que los observaba atentamente y señaló unas colchas que tenía uno de los niños que parecían formar una bolsa de dormir y luego señaló su mochila. El rubio asintió con la cabeza incitándole a continuar peor no dejo de apuntarle hasta que se aseguró de que el único objeto que había sacado era la bolsa de dormir. Luego hizo exactamente lo mismo con Camila.
Camila acomodó su bolsa en el suelo y sin pensarlo dos veces se metió dentro, la noche estaba fría y no estaba vestida como para soportarla al aire libre. Ella se acostó de lado mirando a Jamie y dándole la espalda al grupo. Estaba destruida, le dolía todo y no tenía fuerzas ni para desinfectarse las heridas. Al ver a Jamie supo que el estaba de la misma manera.
-Deberíamos desinfectarte el hombro- Le dijo a Jamie juntando toda la fuerza que le quedaba. La herida merecía un par de puntos y podría infectarse gravemente.
-No se si nos dejarán sacar las cosas, viste la cara que puso cuando intente sacar la bolsa de dormir- Le contestó este e inconscientemente dirigió su brazo a la herida.
-Si tienes razón- Dijo Camila cerrando los ojos. Por dios, estaba muerta de cansancio. Iba dormirse ya.
-No te preocupes- Dijo Jamie- Creo que tengo algo de alcohol en gel en el bolsillo, voy a ponerme un poco en un rato. Ve a dormir.
-Esta bien, no te olvides de limpiar la herida- Dijo Camila y cerrando los ojos cayó en un sueño profundo.
Jamie no tenía realmente alcohol para desinfectarse pero no quería preocupar a su amiga más de lo que ya debía estar. Si tenía suerte la herida no se le infectaría en la noche y aguantaría hasta que pudiera limpiarla en la mañana. Si es que podía.
Jamie despertó por el golpe de un palo en su estomago.
El muchacho pegó un salto desde su bolsa de dormir preparado para enfrentarse a John. El hombre tenía la mala costumbre de despertarlo con un golpe pero este solía ser más leve, esta vez se había pasado. Él se paró apresuradamente buscando el origen de lo que le había golpeado para devolverle el golpe pero se encontró con un rubio apuntando le con una flecha.
En ese momento Jamie se acordó de que no estaba en el campamento, que no estaba en africa y desde luego que el hombre frente suyo no era John. Estaba muy seguro de que no era John.
Él se quedo quieto levantando las manos en un intento de transmitir que no pretendía hacer nada.
-¿Por que lo has despertado sin avisarnos?- Murmuró el rubio al niño a su lado que sostenía una larga rama de árbol.
-Quería ver si tiene hambre, por que sino puedo comerme más salchicas- Contestó el niño.
-La próxima vez, cómelas y aléjate del prisionero- Murmuró con el ceño fruncido e hizo unas señas con la mano- vuelve con los demás.
Jamie no entendió nada de las palabras que ambos intercambiaron pero pudo adivinar por el tono de voz y gestos del rubio que estaba retándolo.
El niño regañado se fue caminando hasta donde estaba el grupo y Jamie no pudo evitar notar, sorprendido, lo peludo que eran sus pies.
El hombre rubio se centró en él. Jamie se sentó mostrándose lo más tranquilo posible. El rubio bajo su arma para apuntarle a su amiga.
-Despiertala- Jamie solo lo miró. No entendía un pepino.- Despiertala- Intentó de nuevo el rubio de otra forma pero obtuvo exactamente el mismo resultado.
-Despiertala- Dijo de nuevo pero estaba vez sacudiendo con su mano un cuerpo invisible. Ahí Jamie recién entendió. Así que moviéndose despacio hasta donde se ubicaba el cuerpo dormido de su amiga, se agachó frente a su espalda y cuidadosamente la sacudió por el hombro.
-Camila- Dijo una vez- Camila, levantate.
-¿Que quieres?- Preguntó esta.
-Tenes que levantarte.
-¿Por que?.
-Por que tengo un rubio ceñudo atrás mio con un arco cargado que no va a dudar de atravesarme como a un brochette.
-¿Un rubio?- Preguntó asustada Camila levantándose rápidamente- Oh, dios. Pensé que lo había soñado.
-Ya quisieras, pero no. Vení.
Camila lo siguió caminando preocupada. Su sueño había sido real, más que su sueño, su pesadilla.
No les tomo mucho llegar hasta donde estaba el rubio, despues de todo solo había unos diez pasos entre donde ella estaba durmiendo y donde se encontraba el otro hombre.
El rubio les señaló con la mano el lugar a donde el niño se había ido luego de que este lo echara, dijo algo y empujó a Camila y Jamie para que caminaran en dirección al grupo.
Al llegar, el hombre de pelo oscuro con el que habían hablado por la noche les señaló el suelo frente a el invitándolos a sentarse. Luego comenzó a hablar de nuevo.
-No entendemos- Dijo Camila señalando a Jamie y ella mientras con el dedo apuntaba la boca del hombre y su propio oído para luego negar con el dedo. Ella tuvo que hacer esto al menos dos veces hasta que el hombre suspiro resignado, se levantó y indicándoles que se quedaran ahí fue a hablar con el rubio y el otro hombre.
-Evidentemente, no hablan ninguna lengua de la Arda que yo conozca.
-¿Ni siquiera hablan la lengua común?- Preguntó Boromir.
-No, ya he intentado hablarles en lengua común, y en la lengua de los Hobbits.
-¿Han probado con Quenya?.
-No, pero Legolas les a hablado un poco de Sindarin pero parecían tener tan poco conocimiento de este como de las otras. Además dudo que hablen la Alta lengua si no conocen siquiera el sindarin o la lengua común.
El pelirrojo llamado Boromir asintió con la cabeza antes de decir.
-¿Crees que estarán fingiendo? Pueden ser seguidores del enemigo enviados para causar problemas en la comunidad. Nadie de la tierra media puede vivir en ella sin conocer alguna de sus lenguas, no es posible.
-No creo que estén fingiendo, no me da esa sensación- Le contestó Legolas a su compañero- parecían realmente inofensivos cuando los enfrentamos con Aragorn.
-Si, además. Mírenlos, mis amigos. No usan ropa que jamás haya visto en la tierra media usar, y los signos en esta son extraños a mi conocimiento- Agregó Aragorn- Sin mencionar, que esa señorita esta mostrando las piernas.
-Tienes razón, nunca he visto a gente vistiendo tales ropas en Gondor y los pueblos cercanos- Dijo Boromir.
-Pueden que estén perdidos, tienen un aspecto deplorable y me parece que no han comido en un tiempo. Pude escuchar sus estomagos quejándose cuando estuve con ellos.
-¿Que haremos con ellos?- Preguntó Legolas.
-No lo se, si están perdidos no podemos dejarlos aquí, pero tampoco podemos arriesgarnos con ellos. No sabemos nada de ellos.
-Me parece que deberíamos llevarlos hasta Lothlorien, estoy seguro de que Lady Galadriel sabrá algo acerca de ellos- Dijo Legolas.
-Legolas tiene razón, lo mejor será que nos acompañen hasta Lorién. Pero no debemos sacarles el ojo de encima, no olviden que aunque parescan infensivos no sabemos nada de ellos y el tiene extrañas formas de hacerse llegar.- Dijo Aragorn decidiendo los pasos futuros.
-Y deberíamos conseguir algo para que la mujer se vista, es indecente que una señorita ande caminando mostrando tanto.- Djo Boromir.
Aragorn asintió con la cabeza y dijo:
-Nos encargaremos de eso después. Ahora, Boromir ve a avisar a los Medianos sobre la nueva situación y tu Legolas ve a buscar el equipaje que traían los recién llegados y revisa que no tengan arma alguna. Yo iré a intentar comunicarme con ellos.
Con estas palabras Aragorn terminó con la discusión sobre los extraños y fue hacer lo que dijo que haría.
Aragorn fue a sentarse donde estaba antes de que fuera a discutir con sus compañeros y se quedó pensando en como hacerse entender mientras miraba a los dos extraños. Luego de un rato una idea surgió. Él se levantó y sacó de su bolsillo trasero un viejo mapa de la tierra media y lo extendió en el suelo entre el y los otros dos jóvenes.
-Mi nombre es Aragorn- Dijo señalando su pecho- Aragorn- Repitió.
-Nosotros- Dijo ahora señalando a todo la compañía- estamos yendo aquí- terminó y señaló el dibujo de bosques con el nombre de Lorién en el mapa.
Camila y Jamie lo miraron con los ojos muy abiertos y luego Jamie señaló al hombre.
-Aragorn, tu nombre es Aragorn- Dijo.
-Aragorn- Repitió el de pelo oscuro.
Jamie se señaló a si mismo.
-Jamie, me llamo Jamie.
-¿Lleimi?- Preguntó Aragorn.
-Jamie. Jamie- Repitió Jamie más despacio.
-Jamie-Afirmó Aragorn y luego miró a Camila y la señaló.
-Camila- Dijo esta despacio.
-Caamila- Repitió Aragorn.
Camila no se molesto en corregir la doble "a" y sonrió.
Aragorn volvió a señalar con el dedo a la comunidad y luego al mapa.
-Nosotros vamos aquí- Dijo- a Lothlorien.
El hombre de pelo oscuro pudo observar como la mujer y Jamie comenzaron a ponerse pálidos, y como las manos de la mujer comenzaron a sudar.
-¿L-lothlorien?- Preguntó Jamie,
-Lothlorien, vamos a Lothlorien.
-¡Dios mio! ¿Enserio este tipo acaba de tratar de decir que va a Lorién?- Le preguntó Camila en un susurro a Jamie.
-Si, y cree que es Aragorn- Contestó este impresionado.
Camila miró el mapa y luego al hombre que tenía un parecido considerable con el tío de Jamie. Después con el dedo señaló el bosque de Lorién.
-¿V-van a Lorién? ¿Con la Dama Galadriel?- Preguntó con la voz temblorosa.
Aragorn no entendió más que Lorién y Galadriel pero asintió con la cabeza de todas formas.
-¿Han oído hablar de la Dama del bosque?- Preguntó Aragorn.
Camila no le entendió por lo que instintivamente negó con la cabeza. Aragorn se dió cuenta de que no le entendía y luego los señaló a ellos y al grupo.
-Ustedes, van a venir con nosotros- Ahí el señaló el mapa- a Lothlorien. A ver a la Dama Galadriel.
-¿Quiere que vayamos con ellos?- Preguntó Jamie a nadie en particular.
-Creo que sí, por si acaso vos decí que si. Con tal de que no nos maten.
Entonces Jamie se señaló a él y a su amiga, luego al grupo y por último al dibujo del bosque en el viejo mapa.
Aragorn sonrió, se paró, les señaló a su amigo rubio que traía sus bolsos y les indicó que se pararan para continuar con el viaje a Lorién. Si es que habían interpretado bien sus señales.
-Algo definitivamente no esta bien- Dijo Camila angustiada a Jamie cuando empezaron a caminar- estamos siguiendo a un grupo liderado por un loco fanático de Tolkien que viaja a un bosque ficticio a ver a una mujer ficticia.
-Y no te olvides de que acabamos de escapar de una cueva donde nos perseguía una bola de fuego andante- Le contestó este- donde un viejo imitador de Gandalf cayó en un precipicio.
-Y todavía no has notado algo más extraño- Dijo Jamie caminado chueco por su herida.
-¿Que?- Preguntó Camila de mal modo.
-Estoy seguro que el rubio de atrás tiene las orejas puntiagudas.
-Dios, esto es una broma de muy mal gusto.
¿A alguien a pensado en un nombre?.
