Después de no haber actualizado por siglos, okno, tampoco xD, bueno, total, ya llgué para seguir con mi fic, hay que aprovechar las vacas para realizar mis contys y nuevos proyectos. Espero que les guste el cap, me quedó tierno, ya después habrá lime pa' la banda xD.


Así se llena el vacío...

Los chicos siguieron avanzando. El rubio le mostraba cada aula al albino, mientras le explicaba algunas cosas importantes del instituto. En esos momentos, Len ni siquiera podía acordarse de su sin fin de citas con las chicas, pero al estar demasiado ocupado con el Utatane, tendría que posponer todas sus reuniones con tan bellas damas. Tan pronto terminó de mostrarle el instituto, se situaron en una banca de madera que se encontraba en la plaza.

—Senpai...— Llamó el albino.

El rubio volteó a verlo mientras sonreía.

—¿Sí?—

—¿No tiene hambre?— Cuestionó con dulzura el inocente muchacho. Len enseguida se sonrojó, el rostro de Piko le figuraba lo más puro y dulce que había visto en su vida, no podía describir lo que sus ojos presenciaban. En todo el ser del pequeño estudiante reinaba paz, inocencia, pureza y un sin fin de virtudes. Tan cautivado se quedó por lo bello que era el menor, que no le respondió, haciéndole sonrojar.

—¡Senpai!— Alzó un poco la voz, y ahí fue cuando el rubio salió de su mundo de fantasía.

—Ah..lo siento, claro, ¿quieres comer en la cafetería?—Preguntó el rubio mientras se rascaba la cabeza por la vergüenza.

—Eso quería preguntarle yo— El albino rió levemente por la torpeza de su senpai, provocando una carcajada en él.

Ambos se quedaron mirándose, enseguida Piko se ruborizó y desvió su rostro, mientras que Len seguía con su vista al menor. A lo lejos, una figura de una chica rubia y de ojos amarillos comenzaba a acercarse.

—¡LEN-KUN! ¡LEN-KUN!— Corriendo mientras reía llegó a los dos muchachos. El rubio la miraba indiferente, como si su presencia no le importase en lo más mínimo, era otra más de su harem y le daba igual en realidad, ella era la que más fácil le había sido conquistar junto con Hatsune Miku.

—¿Qué ocurre, Neru?— Preguntó mientras le daba una leve palmada en la espalda a su kohai.

—Se..senpai— Susurró bajito, captando la atención de la Akita.

—Len, prometiste ir a mi casa ayer. ¡Seguro te fuiste con Miku! ¡No es justo! Len...

—Shh..Me molesta que estés gritando, además interrumpes mi momento con él— Señaló al albino, que se sonrojó enseguida.

Neru lo miró sorprendida. El Spice estaba actuando muy extraño, no, no podía ser cierto, no entendía por qué estaba con ese muchacho. Llena de furia pataleó en el suelo.

—¡Que rayos dices!—

—¡Basta! Soy su tutor y debo estar al pendiente de él. De hecho, viviremos juntos porque lo transfirieron de otro país y debe quedarse conmigo. Desde hoy es mi responsabilidad y prioridad, no puedo dejarlo solo ningún momento. Es menor de edad y sus acciones debo yo de vigilar— Señaló mientras recuperaba la compostura después de haberla perdido por los gritos de Neru. Enseguida se levantó de la banca mientras que Piko imitaba su acción.

—Lo siento, señorita, pero Kagamine-senpai está ocupado y...

—¡CÁLLATE!— Le gritó la rubia haciendo enfadar al mayor.

—¡OYE! ¡No seas grosera con Utatane-kun! De hecho, ya es hora de marcharme e instalarlo en mi casa. Bye, bye— Caminó ignorando a Neru, el albino sólo lo siguió, no sin antes despedirse educadamente de la jovencita.

Cuando alcanzó a su senpai, lo tomó del brazo.

—Senpai, ¿está molesto?— Preguntó con preocupación.

—Sí, pero no contigo— Sonrió mientras le acariciaba el cabello.

Piko se sonrojó y sonrió, soltó al rubio y caminaron hasta donde estaba el auto. Al subirse, Len comenzó a conducir.

—Verás, disculpa a Neru. Ignora cuando te digan algo mío o cercano a mí, las personas son algo raras y suelen incomodarme— Rió levemente. Piko asintió.

En el trayecto fueron platicando sobre sus gustos, intereses y demás. Len había conectado bastante bien con el muchacho, se entendían y bromeaban. Parecía que se conocían de toda la vida. Tan pronto llegaron y entraron a la casa del mayor.

—Mmm-es muy bonito su hogar, senpai—

Len sólo atinó a sonreír.

—Gracias, vamos, mira, te mostraré donde dormirás— Lo guió a una habitación bastante cómoda. Un baño con una gran tina para relajarse y una cama enorme, en la cual se podría dormir tranquilamente.

—Verás...mi casa es algo enorme y sólo yo vivo aquí...espero no te sientas solo...

Piko negó con la cabeza. Con preocupación dirigió su vista a la de su senpai, notando como sus hermosos ojos azules se tornaban más tristes al mencionar su soledad.

—Senpai...¿se siente bien? Si hay algo que lo hace sentir mal...podría contármelo si lo desea...— Susurró el jovencito mientras trataba de consolarlo.

Len negó con la cabeza, no quería compartirle su tristeza. Sin embargo, quizás si le contara podría entenderlo. Con lentitud se acercó al menor y lo rodeó con sus fuertes brazos. El Utatane se sonrojó, pero correspondió el dulce abrazo del muchacho.

—Nunca nadie me prestó atención..no después de la muerte de mis padres..— El menor abrió sus ojos cuales platos. —A pesar de vivir rodeado de nanas..a pesar de la inmensa riqueza que me pertenece, nunca nadie me amó...— El Spice se encontraba sensible, he ahí el motivo de su actitud con las mujeres, he ahí la raíz de ese chico playboy . Piko sólo se dejó hundir en el pecho de su senpai. Ese contacto hizo que Len sintiera correr algo dentro de él, una sensación que lo había llenado y con eso, con una persona a la cual acababa de conocer, había llenado su vacío.

"Jamás te dejaré ir...ni porque tú quieras. Serás mío y te protegeré aunque me cueste la vida"


Pasen a mi ask, nos leemos. Un dark kiss, los amo.