De vuelta por aquí 8D


ODIO TANTO TENER 19

CAPITULO 02: HOMBRE DESALMADO


ANTES

Y por si no fuera poco, el suelo donde estaba parado se resquebrajo hasta ceder - ¡ahhhh! – solo pudo exclamar mientras caía hasta romper otra estructura más abajo y caer en el agua subterránea.

Una silueta se acercó a comprobar que Sharon hubiera muerto - ¿está muerta? - preguntó otra silueta que apareció por otro pasillo – cayó en el subterráneo, se ahogará seguramente si es que el balazo no la mató – contestó el otro.

La persona que tenía en un hombro cargada a Ada sonrió y comenzó a caminar – vamos, tenemos mucho que hacer aún – los dos individuos se perdieron en las sombras.


AHORA

Una figura salió del agua completamente agitado y tosiendo de paso - ¿qué demonios me cayó encima? – decía el rubio completamente aturdido.

Estuvo muy cerca de morir, ya que estuvo inconsciente unos minutos por el golpe y el río lo estaba arrastrando a aguas profundas.

Sacó del agua lo que lo había golpeado, dándose cuenta al instante que se trataba de una mujer, esto era demasiado extraño para lo que habitualmente le sucedía.

A simple vista parecía una chica de la alta clase, buscó algo de valor en lo que llevara, debía sacar su indemnización por el golpe mortal que había recibido.

Pero para mala suerte del rubio, Sharon abrió los ojos en ese mismo instante en que estaba encima de ella.

Sharon quedó en shock primeramente con cara de terror veía lo que ella creía era su atacante y para sus peores pensamientos, era un violador desalmado.

¡Kyaaaaaaaaaaaa! – un grito de terror se escuchó en todo el túnel, seguido del sonido de una mano estrellándose fuertemente en el rostro de alguien.

¡Ahhh! – el chico quedó con una mano roja en la cara como marca - ¡oye! ¿Planeas terminar de matarme? – reclamó el joven.

¿Matarte? Eso debería decir yo, maldito violador de mujeres inocentes – trató de levantarse pero su tobillo se había torcido en la caída y estuvo a punto de caerse al agua de nuevo, sino es porque el chico agarra su mano.

Sharon lo miró molesta - ¿qué? ¿Quieres que te suelte? No tengo problemas con ello – hizo amague de soltarla y Sharon se asustó.

¿No te da pena ponerme en esta situación? – le reclamó casi iracunda, el rubio la miró aburrido – tengo hambre, así que creo que la soltaré ya – solo la sostenía de dos dedos, Sharon se sujetó de la otra mano de él.

¿Prometes no gritar como niña si te ayudo a subir? – preguntó el rubio bostezando, ella no tenía más opción que aceptar.

Esta bien pero súbeme ya – casi exigió, él la subió de un jalón y la sostuvo de la cintura para evitar que su tobillo se apoyara mal.

Bien, ya cumplí…buena suerte – él empezó a caminar buscando una salida, Sharon empezó a seguirlo de a malas, el tobillo le molestaba.

Creí que no querías saber de este violador desalmado – dijo él con sorna, Sharon ya le chocaba su actitud de pedante que reflejaba a simple vista.

No s-sé como salir de aquí – ni siquiera sabía donde estaba, eso le recordaba que su amiga Ada había sido secuestrada – tengo que buscar a la policía rápido, guíame a una estación…- el rubio sonrió.

¿Cómo se dice? – quería molestar y Sharon se dio cuenta de ello, pero ahora no tenía tiempo para orgullo – p-por favor…- se mordió los labios molesta por pedírselo a una rata como él.

Oh que educada – se burló – hay una en la siguiente manzana, al parecer quedamos bastante lejos de ese teatro – contestó él, volteándose para verla.

¿Quieres decir que estamos en otra ciudad? – Sharon no lo creía - ¿cómo? – debía encontrar la forma para volver.

Caímos en los rápidos subterráneos, tuvimos suerte de poder salir – decía él mientras buscaba alguna alcantarilla por donde salir.

Ahí está – encontró su anhelada alcantarilla y miró a Sharon – cobraré por sacarla de aquí, a fin de cuentas, por usted estoy aquí – él sonrió, al abrir la alcantarilla y dejar pasar la luz, pudo ver sus dos ojos de colores diferentes, uno rojo y otro dorado, quedó un poco hipnotizada por el rojo pero luego regresó a la realidad.

Te pagaré por tus servicios pero llévame a la estación – decía algo desesperada, él se puso delante de ella, era más alto que ella casi por bastante.

Acto seguido se agachó y dio su espalda para que subiera – sube, dudo que puedas subir esa escalera con ese tobillo así – dijo casi como orden.

P-pero – la duda era sembrada en la mente, en la alta sociedad, ir en la espalda de un hombre que no tenía ninguna relación era visto mal, más si era alguien desconocido.

¿Qué pasa? – el chico estaba esperando que subiera a su espalda, Sharon se ponía roja como un tomate, había visto estas cosas en los libros que había dejado de leer por pensar que todo era tan falso, pero lo que acontecía era ridículamente cierto.

El chico se dio cuenta de que había dejado pasar el detalle que era de la alta sociedad – cierto, ustedes tienen sus normas – suspiro y se acercó a ella y la cargo en el hombro.

¡Oye! ¡No soy un saco de papas! - trataba de hacer que la soltara pero el agarre del rubio era fuerte y solo hizo que le doliera el tobillo por los bruscos movimientos que hizo.

Si, lo que digas – subió con ella en hombros y salió a la superficie, estaban en medio de una calle silenciosa, al parecer ya eran pasadas las diez de la noche.

Creo que es mejor buscar refugio, estamos en toque de queda y cualquier cosas puede pasar – el rubio se había tensado, el pensaba que aún eran las siete de la noche.

¿Por qué? No entiendo – ella nunca estaba de noche en las calles, así que no sabía de qué hablaba.

Escucharon pasos – no hagas ruido si quieres llegar a la estación viva – él la cargó en brazos, haciendo que se pusiera roja pero no dijo nada por la advertencia.

Se escondieron detrás de unas cajas de madera y vieron todo desde ahí - ¿Quiénes son ellos? – preguntó Sharon viendo unos guardias de negro que aparecieron por una calle, llevaban a alguien a rastras.

Eso son los perros infernales, ellos patrullan en el toque de queda y se llevan al que encuentren, no te salvas a menos que seas rico y les pagues, sino te golpean y te desaparecen, nunca vuelven a ver a nadie que se hayan llevado – explicó Vincent.

Ya entendía porque él se había puesto así al darse cuenta de la hora, ya tenía mucho miedo, estaba lejos de su casa y su amiga estaba desaparecida.

Esperaron que se fueran y salieron a la calle, el rubio seguía llevándola en brazos para trauma de Sharon.

Creo que será mejor dormir aquí – el chico pateó una puerta de un edificio abandonado, Sharon volvía a tener miedo, las historias que le había contado su nana de hombres malvados de ciudad volvían a su mente.

Oye…yo no violo niñas – dijo el rubio adivinando su pensamiento, Sharon lo miró indignada - ¿niña? Tengo diecinueve, ignorante – como detestaba que le dijeran esas cosas.

Es que eres taaaan liviana y pequeña que me dio la impresión – él contestó, Sharon sintió que su orgullo era atravesado por una flecha - ¿pequeña? – respondió con una pregunta.

Como sea…-la soltó sobre un colchón que encontró en una esquina – disfruta tu sueño de belleza – el rubio se sentó en una esquina.

Por cierto emperatriz – dijo burlándose de nuevo - ¿cuál es su nombre? No me agrada estar diciéndole alteza por ahí – ya le estaba tomando el gusto de burlarse de ella.

Llámame Sharon y deja de decirme así – al menos era mejor que pequeña o niña, lo miró que se estaba quedando dormido - ¿cuál es el tuyo? – preguntó ella algo molesta aún.

Mi nombre es Vincent, solo Vincent – dijo ya cayendo en un sueño profundo, Sharon vio que se había dormido y vio inútil hacerle más preguntas.

Debía llegar y avisar de la desaparición de Ada, era probable que a las dos las buscaran el día siguiente, quizás las cosas serían menos complicadas y podría ver a Ada de nuevo.

Y con estas cosas, Sharon se fue quedando dormida poco a poco, sin saber que solo estaba viviendo lo que parecía ser la punta del iceberg.


Hasta aquí el capitulo porque debo irme DX, pero bueno al menos lograron salir del subterráneo, pero se encontraron a los perros infernales, ¿dónde estará Ada? ¿Quiénes se la llevaron? ¿qué realmente sucede?, tantas preguntas DX

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DEATH GOD RAVEN