Capítulo 1 - La Génesis
Harry Potter Cumpliría 16 años, para sorpresa de él mismo los Dursley ese día tenían una cena con el posible nuevo socio del señor Vernon, como hace unos años tuvieron un incidente terrible gracias al travieso Dobby, el elfo doméstico (ahora libre) en una situación parecida, los Dursley le dijeron a Harry que ese día podía desaparecer por ahí con sus chiflados amigos, (ellos no recordaron que fuera su cumpleaños, solo lo hicieron porque no querían que pasara nada similar esta vez, debía ser todo perfecto) Entonces Harry envió a Hedwig a casa de su amiga Hermione contándole esta noticia y ella le dijo que lo podría ir a pasar a su casa que quedaba en Londres también, no tan cerca de Privet Drive pero usando el Metro llegaría sin problemas a su destino. Llegó el día y Harry muy contento fue hasta la casa de su amiga, le sorprendió tremendamente encontrarse allí con los Weasley, y una fiesta organizada, una para el! El mismo dijo: "es muy loco no haberme imaginado esto sabiendo que tengo los amigos que tengo, muchas gracias a todos", después de esta grata celebración que fue lo único que hizo sonreír a Harry después de la muerte de Sirius, su querido padrino, pasaron unas cuantas semanas y entonces Hermione y Harry pudieron ir a pasar parte de su verano en la Madriguera y luego volver a su nuevo año en Hogwarts.
La estación de King's Cross estaba llena de gente vestida raro según los muggles, los magos pasaban a la plataforma 9-3/4, los chicos de once años se encontraban nerviosos son su nuevo ingreso y los mayores felices de encontrarse de nuevo en Hogwarts con sus amigos y de por fin poder hacer magia. El expreso de Hogwarts casi emprendía su típico viaje. Antes de entrar en la plataforma Hermione se despidió de sus padres, en la plataforma de la Sra. y el Sr. Weasley, le daba un poco de nostalgia dejarlos por tanto tiempo, pero sabía que se escribirían y que volvería a casa con ellos en Navidad, para luego ir de nuevo a París. Arrastraba su baúl y la jaula de Crookshanks, su gato, un poco ida.
Esta vez ya no sentía nervios de lo desconocido, también era más valiente por eso de la ida al ministerio el año anterior, el andén estaba lleno de gente alegre, como siempre.
–Hola Neville, como estas? – dijo Hermione a Longbottom.
-Hola! Muy Bien, Gracias Hermione. – dijo él, ella le dedico una pequeña sonrisa y siguió caminando. Allí estaban todos sus compañeros de casa y sus amigos prefectos de las otras también, casi todos con cambios de look, diferentes cortes de pelo, más altos, en fin, lo de siempre.
Distinguió 2 figuras de gente pálida y vestida por completo de negro, un chico y una mujer, Narcissa y Draco Malfoy, este año no estaba el Sr. Lucius, no era de extrañar, él mismo les había atacado en el ministerio, como Voldemort había regresado él fue corriendo hasta su amo, el año anterior estuvo a punto de matarles a ella y a sus mejores amigos en el Ministerio, de tan solo recordar sintió como si su estómago caía al piso. El Rubio platino le dio un abrazo a su madre y se despidió, estaban a una puerta de ella, antes de subir su baúl, el le dedico una corta mirada inexpresiva a Hermione y luego frunció el ceño, Ante este acto Hermione sintió como un pinchazo en su estómago.
-Necesitas ayuda con eso? – la voz la saco estrepitosamente de sus pensamientos.
-Hmm… Si, por favor, Gracias Ron.- le dijo a su amigo y luego se regaño por esa distracción con "El Rey de las Serpientes". Se rió mentalmente por esa expresión y le paso el baúl a Ron.
-No hay de qué.- Le sonrió Ron.
Sus Amigos siempre eran así, serviciales, amables, caballeros, eran gente humilde, no como ciertas personas que aunque fueran extremadamente ricos le parecían demasiado Egoístas y maleducados. Que? Esas cualidades solo las asociaba a 2 familias, a uno de sus tíos maternos y a los Malfoy. Se adentro en el tren y allí le vio de nuevo, en el pasillo del tren, avanzando de espalda a ella, en el primer compartimiento se detuvo, abrió la puerta y de su bolsillo sacó la brillante insignia, e hizo que los que ya estaban allí se salieran.
Hermione detestaba esas actitudes, no era la primera vez que hacía algo como eso, de hecho eso no se comparaba, odiaba esa maldita excusa: "Porque yo, aparte del Rey de las Serpientes, soy un Malfoy y Prefecto de Hogwarts", abusaba de ese privilegio a su antojo, pero como Snape era su defensor, ella tenía que tragarse su opinión, su rabia y dejarle hacer lo que quisiera, el año anterior Malfoy había bajado los ataque verbales a sus amigos y a ella, cosa que agradecía para sus adentros.
Hermione Recordaba siempre las palabras de Draco con mucho dolor y odio: "Apestosa Sangresucia, Impura, Rata de Biblioteca etc… en Hogwarts había muchos magos hijos de Muggles, no solo ella, Malfoy los odiaba a todos pero tenía como preferencia meterse con ella, cosa que Hermione no había comprendido.
En el tren se hallaba ella, con la mirada perdida en su libro Muggle: "Romeo y Julieta" este clásico ella lo había adquirido este mes, se lo dio su madre, no le gustaban mucho las historias de amor pero, ya que, eso era lo que había, sus amigos Ginny, Ron y Harry hablaban animadamente sobre lo bueno que era regresar al colegio. Un maullido muy fuerte le sobresaltó y se fijó en que había olvidado sacar a su gato de su jaula mientras viajaba y al sacarlo este seguía inquieto, se fijó que sus bebedero estaba seco, seguro tenía sed. Pensó en hacerlo con magia pero aun no llegaban al colegio y su varita estaba guardada en su baúl, mejor ir a por ella.
-Espera aquí, Crookshanks, ahora vuelvo chicos.
-Bueno -respondieron los tres al unísono.
Hermione salió del cubículo y camino por el pasillo, en otros cubículos estaban otros amigos y conocidos, algunos le saludaron con la mano y ella correspondió, avanzó más y vio que Malfoy estaba solo en su cubículo, muy raro que sus matones no se encontraran con él allí, caminó hasta el cubículo-baño, entró y cerró la puerta tras de ella, se miró en el espejo, este año se sentía más atractiva, le parecía un comentario bastante egocéntrico pero aff, no está mal echarse flores a uno mismo de vez en cuando. Su cabello era rizado, ya no una maraña despeinada, había ido a una peluquería muggle arrastrada por su madre y allí se hizo un montón de tratamientos, le gusto el cambio y ahora aplicaba un poco de magia de vez en cuando para mantenérselo, su rostro era delgado y perfilado, ya casi no se le veía la redondez que la asociaran a la infancia, pero tampoco se veía completamente adulta, era delgada, su madre había tratado que fuera a una academia de modelaje, pero esas cosas no le gustaban a ella. Sonrió después de recordar ese día… Toc, Toc, Toc se sobresaltó con el sonido de la puerta "Malfoy" pensó fastidiada y dijo: "Un momento", lleno el bebedero y salió. Para su sorpresa no era Malfoy, era Cho Chang, le saludo y caminó, el tren pasó por el túnel de siempre que apagaba la luz del día, eran 15 segundos aproximadamente, se detuvo un momento apoyada a la pared del tren y se preguntó: ¿Por qué cuando Cho toco la puerta pensé automáticamente en Malfoy? Que estúpida. La luz volvió y cuando pudo ver estaba apoyada en frente del cubículo de él, de Malfoy, por un instante le vio y estaba dormido, parecía profundo su sueño, el cabello platino le caía en la frente, solo de los lados, su nariz era muy recta y no era tan grande, sus labios rosa no tenían esa expresión de siempre, como un poco ladeada, tenía el codo izquierdo apoyado al alféizar de la ventana y su mano sostenía su cabeza, nunca le había visto tan tranquilo, incluso parecía, um ¿tierno? Ja! Eso no, y tenia las mangas arriba a la altura de los codos, se fijo en su brazo pálido, como toda su piel y no había marca tenebrosa. Aun se dijo, y siguió caminando, es que ella no dudaba que un día el se convertiría en uno de ellos. Wow, decir mentalmente "Malfoy" muchas veces le había dado un pequeño dolor de cabeza.
