¡Holaaaaa! ¡Muchas gracias por sus primeros reviews! Sé que estuvo un poco confuso FF.N estos días, pero afortunadamente todo se arregló. Y gracias a su motivación, he decidido adelantar el segundo capítulo. Aquí conocerán la historia de Finn y Rachel...espero que les guste :) ¡Disfruten!
-¿Ustedes dos ya se conocen?
La incrédula pregunta de Quinn impactó un poco al grupo de amigos que se quedó mirando la escena, mientras Finn y Rachel solo tenían ojos para el otro.
Como si todo fuera una broma de mal gusto, Quinn soltó una risita, y acercó a Rachel a su lado, solo para que su amiga se intimidara más con la mirada de su prometido.
-Yo…nos conocimos…en Nueva York-balbuceó Rachel-Hace…mucho tiempo…
Finn asintió lentamente, aún sin poder salir de su sorpresa, y por más que quiso saludar a la chica cortésmente, no pudo evitar recordar el día en el que la conoció, y que desde entonces, llevaba marcado en su corazón.
Rachel tragó saliva pues encarar a su mejor amiga nunca había sido fácil, sin embargo, esa vez era mucho peor.
Finn Hudson era su prometido. Finn Hudson. El mismo chico que ella había conocido en Nueva York años atrás y que pensó que nunca más volvería a ver, dado el desenlace de sus encuentros.
Casualmente, aquel verano regresó a la memoria de ambos en cuestión de segundos…
Siete años atrás…
Una joven Rachel Berry de escasos diecinueve años caminaba tranquilamente por Central Park hasta que encontró una banca en la cual sentarse y aprovechó para terminar su novela de Austen que la tenía enganchada.
Justo al dar vuelta a la página, una silenciosa anciana tocó su hombro, y entonces Rachel se percató de la compañía que tenía a un lado. Le sonrió con amabilidad, y esperó a que le indicara lo que necesitaba mientras sacaba ágilmente un separador de su bolso y lo colocaba en su libro sin siquiera mirar.
La mujer le ofreció una sucia bolsa que contenía alimento para las palomas que aterrizaban a sus pies. Rachel la aceptó con gusto, y al poco tiempo, ayudó a alimentar a las aves sin esperar que aquello le resultara tan divertido.
Repentinamente, la mujer se puso de pie, se despidió de ella con una media sonrisa que dejaba ver su boca desdentada, y siguió su camino a lo largo del parque.
Rachel se quedó paralizada por un momento, pero finalmente decidió seguir con el pasatiempo que le había implementado aquella compañera anónima, y mientras su mirada se iba perdiendo, un joven alto de cabello oscuro llegó a sentarse a su lado…
Finn Hudson sonrió al sentir la brisa que acompañaba la flora del parque, y cerró sus ojos por un momento para dejar que el viento le acariciara el rostro y le despeinara el cabello.
Al sentir que un largo brazo se extendió sobre la parte superior de la banca, Rachel posó sus ojos en el joven, y un poco intimidada, bajó la vista y se encogió ligeramente.
Finn abrió los ojos, y entonces divisó la silueta de la chica a su lado.
Rachel se mordió el labio y lo miró de vez en cuando con discreción.
Finn soltó una sonora carcajada, y entonces decidió acercarse a ella.
-Hola-la saludó sin mirarla completamente-Soy Finn Hudson…
-Rachel Berry-se presentó ella, con un hilo de voz.
Finn soltó una risita, y volvió a contemplar a las palomas.
-¿Vienes aquí muy seguido?
-Soy nueva en la ciudad-respondió, cortante.
-Yo también-Finn la observó-¿Y lo primero que vienes a hacer aquí es alimentar palomas?
-No realmente-dijo ella, en voz baja-Una mujer estaba aquí, y…yo solo estaba leyendo…
-Entonces…no tienes problema en convivir con extraños…-supuso Finn.
-Si lo tuviera no estaría hablando contigo.
Finn asintió, divertido, y con un poco más de confianza, decidió encararla completamente.
-¿Entonces sería muy arriesgado comentar ahora que me pareces hermosa?
Rachel se sonrojó, pues no esperaba aquello, y apenas y había visto al muchacho, pero su poder era tan fuerte que podía sentir algo. Y su voz grave le sonaba placenteramente agradable.
-Ni siquiera me conoces -comentó Rachel, con una sonrisa.
-No, pero eso no significa que no pueda apreciar tu belleza exterior…
-Vaya…-Rachel estaba sorprendida, y no pudo dejar de sonreír.
-Bueno, Rachel… ¿Rachel, cierto?
La chica asintió.
-¿Por qué has llegado a Nueva York?
Por un momento, Rachel dudó en seguir contestando todas las preguntas de Finn, pues aquel encuentro bien pudo haber pasado desapercibido, sin embargo, la seguridad que emanaba el chico la hizo hablar con facilidad.
-Algún día voy a triunfar en Broadway-Rachel se encogió de hombros.
Por un momento, pensó que Finn comenzaría a burlarse como la mayoría de las personas que la escuchaban hacían, pues casi nunca se habían encontrado con una joven tan determinada, sin embargo, lo que obtuvo fue una reacción sorprendida. Finn estaba admirado.
-Eso…es impresionante-dijo-Ojalá yo tuviera expectativas para mi futuro de ese tamaño…
-¿No estás estudiando?-inquirió Rachel.
Finn suspiró. Definitivamente, esa era una pregunta constante en sus conversaciones, y también era la que menos le gustaba responder.
-Traté de ponerme una meta-admitió-Busqué algo que pudiera llamarme la atención, pero la motivación simplemente no estuvo ahí…así que decidí hacer algo diferente.
Rachel lo miró expectante.
-Me he vuelto voluntario-comentó Finn-Tal vez no pude ayudarme a mi mismo, pero…tengo la satisfacción de estar ayudando a los demás…
-¡Eso es fantástico!-Rachel se entusiasmó, y comenzó a darse cuenta de que…de alguna manera, aquel muchacho le atraía, pues no solo su figura era de gran tamaño, si no que su conexión también era poderosa.
-Ahora mismo estoy ayudando con la campaña para salvar a los caballos en Nueva York. Se necesita mucho trabajo para detener a los carruajes.
-Me imagino-Rachel suspiró con tristeza, pues ella misma ya había sido testigo de la injusticia.
Ambos se quedaron en silencio por un tiempo considerable, y esperando que Finn rompiera aquella atmosfera, Rachel lo miró de nuevo.
Por un momento, sintió que eran las únicas personas en el parque, pues sus ojos no podían posarse en nada ni en nadie más.
Para eso, Finn le devolvió la mirada, y con una tierna sonrisa, se atrevió a tocar su mano.
-¿Te gustaría salir a dar un paseo conmigo algún día?-preguntó, con sinceridad.
Rachel asintió con la cabeza, embelesada, y a la vez, sin poder creer como ese chico le estaba transmitiendo algo irreconocible y a la vez, maravilloso.
Los días pasaron, y aquel se convirtió en uno de los mejores veranos de Finn y Rachel. No había nada más que el romance-sin que ellos mismos lo profesaran.
Dos citas, y una pequeña caminata por la Quinta Avenida les habían servido para que sus corazones decidieran revelarse-al menos internamente.
Semana a semana se hicieron inseparables, y llegaron a estar juntos a pesar de que ninguno de los dos sabía con certeza si esa unión seguiría a la distancia. Claro, una relación de amigos no dificultaría la separación, pero… ¿qué sucedería si en su caso había sentimientos de por medio?
No obstante, el par disfrutó la ciudad minuto a minuto.
Un buen día, Finn sorprendió a Rachel llevándola a dar un paseo en bote por Central Park, el lugar en el que se habían conocido.
Corrieron por las áreas verdes y se divirtieron como niños pequeños hasta caer finalmente en el césped- y los brazos del otro- para ver el cielo azul.
-¿Qué es lo que ves en esa nube?-preguntó Finn, señalándole a su ahora mejor amiga la suave forma acolchonada a lo alto.
-Creo que…es un hombre con un turbante-Rachel soltó una risita-¿Qué es lo que tú ves?
-A mí más bien me parece un panal de abejas con una pierna…-comentó.
La risa de Rachel fluyó naturalmente.
-Bueno, se trata de dejar volar nuestra imaginación…
Finn la miró por un momento, y plantó un rápido beso en su nariz.
-Eres hermosa, Rachel Berry…
-¡Oh, por favor!-exclamó ella, un poco intimidada por aquel repentino beso-¿Cuándo dejarás de decirlo?
-Cuando deje de ser verdad-Finn sonrió-Lo cual no sucederá nunca…
-No lo sabes-repuso ella-Mañana mismo puedo envejecer, y entonces…
-Seguirías siendo la misma-la interrumpió Finn-Puedo reconocer esos ojos color chocolate en cualquier parte, y el tono rosado de tus labios que…
-¿Qué?
¿Por qué se había detenido?
-Me muero por besar desde el primer día-terminó Finn, y acto seguido, tomó a la muchacha del mentón para besarla tiernamente.
Rachel sonrió en medio de aquel beso, pero entonces la triste realidad le impidió continuar aquel cuento de hadas que apenas comenzaba.
-No…no podemos.
-¿Qué es lo que no podemos?
-No quiero hacer esto-confesó Rachel-Tú…tú te vas a ir pronto a seguir con tus servicios, y yo solo estaré aquí…no quiero que nos ilusionemos…
-Pero Rachel…
-Es mejor si solo somos amigos-soltó ella.
-¿Cómo?
-Es lo mejor…para mi carrera. Y aceptémoslo, Finn, viajas muy seguido, esto no funcionará así…
Finn la contempló con tristeza.
-Yo…te quiero-tragó saliva-como amigo, y creo eso es lo que mejor seremos.
Después de pensarlo un poco, Finn tuvo que resignarse. Rachel le había comentado que sus estudios, y en un futuro, su carrera en Broadway eran su prioridad número uno.
¿Y si Rachel tenía razón? ¿Qué sucedería si más adelante lo dejaba atrás de una manera de la que después no pudiera recuperarse? Aquella chica se había ganado un lugar en su corazón, y había sido su única amiga durante su estancia en Manhattan.
Tal vez era lo correcto, pero… ¿y sus sentimientos?
Rachel esperó que ninguna lágrima cayera por su rostro. Finn le atraía como ningún otro chico, pero no era conveniente involucrarse con él. No en esa situación. Después de todo solo habían convivido un verano, entonces vendría el otoño, el invierno, y así sucesivamente.
¿Por qué perdería una gran amistad sometiéndola a una complicada relación?
La distancia no era un factor muy confiable. Si dejaba que las cosas avanzaran, todo podría convertirse en algo falible, y eso le producía tristeza de solo pensarlo.
-¿Crees que nos volveremos a ver otra vez?-inquirió Finn, con un nudo en la garganta.
Rachel sonrió, a pesar de que el dolor empezó a apoderarse de ella.
-Tal vez algún día…-respondió.
-Y ese día… ¿me darás una oportunidad?
-No creo que sea necesario-contestó, riendo para aligerar el momento-Tal parece que tú y yo vivimos en universos diferentes…
Finn apartó la vista, un poco dolido con aquella respuesta.
-Espero que realmente sientas lo que estás diciendo.
-Me…parece que sí-Rachel movió la cabeza.
Lamentablemente, estaba mintiendo.
Finn era su amigo, pero al poco tiempo de haberle dicho adiós, se dio cuenta, para su desgracia que lo que sentía por él era más fuerte que un simple deseo de amistad. Sin embargo, él ya se había ido, y Finn nunca tuvo su oportunidad…
Lo más probable es que Rachel tampoco la tuviera ya, pues después de su partida, ninguno de los dos se atrevió a llamar al otro, y mucho menos a escribirle una carta.
Solo se recordaron de vez en cuando, y dejaron que el tiempo los fortaleciera para que la vida pudiera seguir llevándolos sin tener ningún rastro de aquella amistad que habían formado gracias a haber coincidido en una misma banca del parque.
Todo sería, al final de cuentas, pasado…
-¡RACHEL!-gritó Quinn-Dios mio, parece que estás en un trance… ¿qué demonios sucede contigo?
-Lo siento-se disculpó, avergonzada-Me…alegro de verte, Finn.
-Lo mismo digo-el muchacho sonrió-¿Qué has estado haciendo?
-Obviamente, ha seguido su carrera en Broadway, tonto-contestó Quinn-¿No te lo había dicho, cierto? ¡Mi amiga es toda una estrella!
La incomodidad de Rachel comenzó a amenazarla.
-Eso es verdad-agregó Mercedes-De todos nosotros, ella fue la que tuvo un futuro más exitoso… ¿por qué no nos deleitas con tu talento, amiga?
-¿YO?-Rachel se sobresaltó.
-¿Quién más aparte de ti sabe cantar profesionalmente?-preguntó Quinn, jalándola-¡Vamos, complace a nuestros oídos con tu voz!
Rachel se posicionó en el medio, donde todos sus amigos la estaban admirando, y por primera vez, sintió pánico escénico.
Sin esperarlo, Tina le pasó un micrófono y los chicos conectaron el enorme karaoke de Quinn.
-¡Necesito algo melodramático!-exclamó Mercedes-A Rachel siempre le han salido bien esas canciones.
La chica resopló.
-Es cierto… ¡solo que espero que no llores esta vez!-dijo Quinn, en tono de broma.
La música comenzó y Rachel mentalmente deseó que la tierra se la tragara, sobre todo después de empezar a escuchar el inicio de la melodía. Le pareció de lo más irónico. No era justo.
Kurt levantó sus dos pulgares hacia ella, como un modo de alentarla, y Quinn recargó su cabeza en el pecho de Finn- que estaba más rígido que una estatua-para disfrutar la canción.
Rachel respiró profundamente, y trató de olvidar con éxito que Finn Hudson se encontraba ahí, lo que no logró superar fue el hecho de que él era justamente el prometido de su mejor amiga.
I heard that you're settled down
That you found a girl and you're married now.
I heard that your dreams came true.
Guess she gave you things I didn't give to you…
La ironía de la canción la estaba afectando, y conforme avanzaba todo parecía estarse convirtiendo en un infierno. Rachel temió que no sería capaz de contenerse. Afortunadamente, el llanto ya era común en sus interpretaciones y podía asegurar que ninguno de sus amigos lo tomaría como algo extraño…
Aunque aun faltaba ver la reacción de Finn…
Old friend, why are you so shy?
Ain't like you to hold back or hide from the light.
I hate to turn up out of the blue uninvited
But I couldn't stay away, I couldn't fight it.
I had hoped you'd see my face and that you'd be reminded
That for me it isn't over.
Never mind, I'll find someone like you
I wish nothing but the best for you too
Don't forget me, I beg
I remember you said,
"Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead,
Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead, "
Yeah…
Nothing compares
No worries or cares
Regrets and mistakes
They are memories made.
Who would have known how bittersweet this would taste?
Never mind, I'll find someone like you
I wish nothing but the best for you
Don't forget me, I beg
I remember you said,
"Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead."
Al terminar, todos brincaron de sus lugares y algunos corrieron a abrazarla. Kurt se encontraba muy orgulloso de ella.
-¡Bravo!-gritó-¡Bravo!
-Realmente eres buena-comentó Santana-No me cabe duda de que puedes patearle el trasero a cualquiera, allá en las tierras del espectáculo.
Rachel se dejó mimar por sus amigos, que siguieron festejando su regreso inmediatamente, pero entonces la mirada de Finn se encontró con la suya, y el significado de la canción comenzó a penetrar en su interior pues la nostalgia la inundó.
Después de separarse de Kurt, corrió inevitablemente hacía el baño más cercano, y cerró la puerta a sus espaldas para desahogarse.
Destapó la tapa del retrete pues tuvo deseos de devolver, pero el golpe de la puerta la dejó paralizada.
Segundos después, Quinn entró exigiendo una explicación.
-¿Qué sucedió contigo?-inquirió-Todo estaba muy bien… ¿por qué desapareciste de esa manera?
Rachel se enderezó, se enjuagó la cara, y finalmente se recargó a una orilla del lavabo.
-Yo…bueno, fue algo…-no encontraba la palabra adecuada, así que decidió decir algo más-Me sorprendió ver a Finn, de verdad, aunque bueno, eso no es lo que me puso así…
Eres una completa mentirosa, Rachel Berry, pensó.
-¿Y qué te puso así, si se puede saber?-Quinn se cruzó de brazos.
-La canción-dijo-Ya sabes como soy…
-Pues vaya que te afectó…nunca te había visto así…
Rachel miró al suelo por un momento, y finalmente se armó de valor para preguntarle algo a su amiga que sin duda alguna necesitaba escuchar pues entonces no estaría tranquila.
-Quinn… ¿no recuerdas si alguna vez yo te comenté acerca de Finn?
Quinn lo pensó por un minuto.
-No…
-Entiendo que estuviste de gira por Europa un verano después del primer año de Universidad, pero Finn y yo fuimos muy buenos amigos en esa época, y creo haberte hablado de él… ¿cómo lo conociste?
-Comenzó a ayudar a un refugio que estaba cerca de la tienda naturista a la que voy… ¿qué hay con eso?
-No lo sé…nunca… ¿nunca le hablaste de mí? ¿No le mostraste ninguna fotografía mía?
-¡Claro que le hablé de ti!-le aseguró Quinn-Solo que…omití algunos detalles porque no quería presumir el hecho de que mi mejor amiga es una reconocida actriz de teatro… ¡aunque así sí vale la pena hacerlo!
-¿Y qué hay de las fotos?-insistió Rachel.
-Quise mostrárselas-admitió Quinn-Pero en todas las que salimos juntas yo me veo horrible, ya lo sabes, y no quise arriesgarme.
Rachel sonrió sin que la sonrisa le llegara a los ojos.
-Finn debe amarte por como eres-le dijo-No por como te ves. Estoy segura de que…por algo te eligió.
-¡Sí!-Quinn se emocionó-Nunca me había sentido así con alguien más. ¡Y no pensaba casarme! Pero mira las vueltas que da la vida…
Claro, da demasiadas, en una sola noche ya me ha dejado muy mareada, pensó Rachel para sí.
-Así que Finn no sabía que tú y yo somos amigas…
-Lamentablemente no…es decir, sabía de ti, que eres mi amiga, pero no sabía quien eras tú…
-Por supuesto…
-Yo tampoco sabía que ustedes eran amigos, para el caso…-el rostro de Quinn se tornó un poco confuso.
-Ya lo sé-Rachel suspiró, y aunque todavía estaba conmocionada, decidió que lo mejor era dar la cara, y por lo menos actuar…por el bien de Quinn-Volvamos entonces, no quiero que se preocupen por nosotras…
Rachel trató de disimular para no preocupar más a Quinn, pero lo cierto es que aún no podía creerlo. Todos los recuerdos que tenía de Finn le parecieron una total mentira ahora que conocía su presente.
Finn la quería, y en una ocasión le había preguntado si ella sería capaz de aceptarlo como algo más…pero inconscientemente lo rechazó. Y como lo había supuesto anteriormente, eran escasas las probabilidades de que ella obtuviera una oportunidad.
Finn la quería…o tal vez la quiso.
Ya habían pasado siete años desde entonces… ¿y por qué estaría él comprometido si no fuera por amor?
Todo le estaba indicando que eso era lo que tenía que vivir después de haber podido tenerlo.
Lo peor es que…sus sentimientos despertaron nuevamente.
Y eso la sacó de quicio.
¿Por qué tendría que pensar en Finn de esa manera si él ya había podido salir adelante? Y con su mejor amiga, por si fuera poco…
Rachel se sentó en la pequeña barra de Quinn y le pidió una margarita a Puck, que estaba preparando más bebidas.
Kurt y Mercedes se acercaron, e inmediatamente se preocuparon por ella cuando notaron que fulminaba a Quinn y a Finn con la mirada.
-¿Estás bien?-preguntó Kurt.
Rachel asintió, y exprimió un limón en su boca para poder soportar lo fuerte del tequila.
Una vez que ya se encontraba un poco más tranquila, y afortunadamente aun sobria, decidió reunirse con los demás, sin embargo, Finn se acercó inesperadamente, y la dejó petrificada en su asiento.
-Rachel… ¿estás bien?
-Oh, sí, sí, la estoy pasando de maravilla…
-Debo confesar que aún estoy sorprendido-continuó él-Ha pasado tanto tiempo, me gustaría ponerme al día…
-No creo que podamos conversar esta noche-dijo Rachel, mirándolo a los ojos y arrepintiéndose al instante. Su voz se quebró inevitablemente-De hecho, no creo que podamos hablar nunca más…
-Pero… ¿qué hice?-preguntó, confundido-¿Recuerdas cuando pensamos que ya no nos volveríamos a ver? Creo que necesitamos hablar… ¿por qué no quieres hacerlo?
Porque rompiste mi corazón, idiota, pensó por un momento.
Así que aún recordaba la última plática que habían tenido. Sí, en esa plática él se le había declarado precisamente, pero aquella mención le pareció tan seca que no pudo creer que había salido de la boca del chico con el que había compartido tantos bellos momentos.
Definitivamente, el tiempo los había cambiado.
-Finn, creo que este no es el momento-repuso Rachel-Además, no me gustaría incomodar a Quinn…
-¿Por qué habrías de incomodarla?
-Solo ve con ella-insistió Rachel, cortante-Yo estaré bien aquí, de verdad…
Finn miró hacia donde se encontraba su prometida, y entonces reparó nuevamente en Rachel, estudiándola con la mirada.
-Solo que antes…debo decirte que…sigues igual de hermosa, para que sepas…
Rachel sintió un incómodo peso en el estómago al escucharlo, pues…aun no podía creer que estuviera allí y que fuera capaz de hablar con ella como si aquel verano hubiese transcurrido ese mismo año.
Inútilmente pensó que ya había superado el efecto que Finn le provocaba…
Con un asomo de sonrisa, Finn se alejó para volver con Quinn, y Rachel se quedó observándolos hasta que sus amigos le recordaron que ella era el motivo de aquella reunión.
Después de todo, entre copas y amigos, no hubo razón para preocuparse por nada más que no fuera convivir y divertirse un poco.
¿Y? ¿Qué les pareció? ¿Creen que sea demasiado tarde para arreglar las cosas? Tal parece que sí...pero esto y mucho más se desarrollará más adelante, así que les voy a agradecer mucho si me dejan su opinión. Me interesa saber que les parece la historia de ambos, y tal vez puedan compartirme lo que creen que sucederá en los siguientes capítulos. Todo lo que quieran comentar acerca del fic, con gusto lo aceptaré, estoy segura de que me ayudará mucho a seguir escribiendo :D...
¡Gracias por su tiempo! ;) Nos seguimos leyendo...
