N/A: Okay, para poder contar esta historia bien, voy a necesitar poner unos cuantos flash backs. Serán probablemente uno por capítulo. Espero que estos flashbacks puedan responder a algunas de sus preguntas. Así que, cada vez que vean una fecha al principio de la historia o en cualquier otro lugar, es porque es un flashback. Todas las fechas ya han pasado.
Disclaimer: No poseo a Harry Potter... Por Dios, ni siquiera tengo celular.
1 de Setiembre
Se estaban mirando uno al otro, partícipes de una batalla visual en la que ninguno parecía querer perder. Sus miradas eran tan intensas que realmente era bueno que las miradas no pudieran matar.
La Profesora Minerva McGonagall no podía sentirse más incómoda de lo que ya estaba en ese preciso momento. Claro, no era como si ella no hubiera esperado eso. Después de todo, ¿Cómo se habría sentido ella si acabara de ser informada que tendría que pasar los próximos diez meses viviendo con su peor enemigo? Ella imaginaba que se sentiría de la misma manera que se sentía Hermione Granger en ese momento.
"Bueno," dijo McGonagall, aclarando su garganta. Ninguno de los dos estudiantes se movió al sonido de su voz. "Ahora que han tenido el tour de su nueva Sala Común, ¿Alguno de los dos tiene alguna pregunta?"
"Sí," dijo el Slytherin entre dientes. "¿Sería expulsado si accidentalmente asesino a mi compañera de cuarto?"
La chica en frente de él frunció el ceño. La Profesora McGonagal, sin embargo, solo le dirigió un gesto de cansancio.
"No nos haga arrepentirnos de colocarlos a ustedes dos juntos, Señor Malfoy," le espetó McGonagall. "Usted es Premio Anual. Ella también lo es. Es un honor para ambos, así que les aconsejo que olviden sus diferencias si planean terminar este año. Como Delegados, es esperado de ustedes un buen ejemplo para otros estudiantes- así que eso no incluye, como usted sugirió, asesinar a su compañera. ¿Está claro?"
"Como el agua, Profesora," dijo Hermione dulcemente.
"Ella me hablaba a mi, sangre sucia," le reprochó Draco.
"¡Suficiente!," gritó McGonagall. Ella soportó sus constantes peleas todo el recorrido a la sala, ahora estaba al borde de una tremenda migraña. "Señor Malfoy, o se disculpa con la Srta. Granger por hacer uso de ese poco civilizado lenguaje o puede ir despidiéndose de su nueva placa, todavía no es tarde para conseguir un sustituto de su cargo."
Draco miró primero a su profesora, luego a la cosa que algunas personas llamaban chica , que estaba en frente de el. Un Malfoy disculpándose con algo tan bajo como…bueno, tan bajo como la cosa más baja que a él se le ocurriría. Pero él no quería perder su cargo antes de poder sacar provecho de él – en especial, por que no había visto como era su dormitorio, así que inhaló profundamente y dijo, "¡Bien! Granger. Lamento el haberte llamado sangre sucia." Él esperaba que McGonagall no notara la poca sinceridad de su voz.
Y si la notó, hizo un buen trabajo al ignorarla. Draco pensó que la mujer ya había tenido suficiente de ellos dos por un día, que solo quería irse de ahí. "Muy bien," dijo ella. "Sr. Malfoy, Srta. Granger, va a ser un año muy emocionante para ambos, espero que ustedes dos sean grandes líderes. Ahora, dejaré que se acomoden aquí. Reúnanse conmigo después del banquete, para aclarar sus deberes con los prefectos."
Hermione asintió como respuesta; Draco solo gruñó y se dejó caer en el primer sillón que encontró. La profesora aceptó ambas respuestas y, rápidamente, dejó la habitación.
Apenas los dejó solos, Draco saltó del sillón, se acercó a Hermione-sin llegar a tocarla, obviamente- y dijo, "Muy bien, sangresucia, es tiempo de dejar claras las reglas en esta Torre."
Hermione dejó escapar un pequeño suspiro al oír la palabra "sangresucia". Draco no había tomado en serio la amenaza de McGonagall, obviamente. O tal vez, él pensó que podría salirse con la suya, ahora que no estaban bajo la vigilancia de la profesora. "¿Reglas? ¡Oh! Esto va a estar bueno," dijo ella con su voz llena desarcasmo.
Draco dio un paso hacia atrás y dijo, "Regla número uno: mi habitación está fuera de tus límites."
Hermione bufó. "Como si deseara entrar en tu habitación, Malfoy. Podría contagiarme de alguna enfermedad venérea, traída por alguna de las muchas ofrecidas de Slytherin, que, estoy segura, estás planeando traer aquí. "
Ella se estremeció ligeramente al terminar la oración, como si temiera que Draco fuera a golpearla. Pero sorprendentemente, Draco decidió ignorar ese comentario y continuar con su "charla".
"Regla número dos: cuando tenga algún invitado, tú te largas. No te quiero revoloteando por aquí, apestando el lugar con tu presencia."
"Que considerado eres," dijo Hermione, otra vez con su sarcasmo. "Te repito, eso es algo de lo que no te tienes que preocupar. Yo no disfruto exactamente la presencia de tus 'invitados', de todos modos. De hecho, preferiría tirarme de la torre de Astrología antes que pasar tiempo con tus amigos."
"¿En serio? En ese caso, tendré que invitarte un día a que pases tiempo con nosotros." Dijo Draco con un amago de sonrisa.
Hermione cruzó sus brazos sobre su pecho y empezó a golpear suavemente el suelo con su zapato. "Bien, esas reglas también aplican para ti, ¿Sabes? Te quiero a quince pies de distancia de mi dormitorio. Y cuando vengan mis amigos, espero que tú te largues. "
"¡Oh! Será un placer, Granger. Tú dices que prefieres saltar de la torre de Astrología que estar con mis amigos... Pues yo prefiero cortarme los dedos uno por uno y prenderme fuego que estar con los tuyos. "
Hermione no pudo evitar una risita. "Bien, entonces estamos de acuerdo." Y le ofreció su mano para cerrar el trato.
Draco la miró como si estuviera demente." Sí, claro. Como si yo fuera a tocarte a ti. Sigue soñando, Granger."
"Ugh. ¿Por qué siempre tienes que ser un idiota insufrible? "
"¿Por qué tu tienes que ser una-"
"¡Hermione!"
El sonido de su nombre fue un gran alivio para ella. Pero a Draco le dieron unas ganas inmensas de sacarse los ojos. El Chico Maravilla acababa de llegar.
"¡Harry!" Lloró Hermione, que fue a abrir el retrato lo más rápido que pudo.
Harry-el idiota- Potter estaba al otro lado de la entrada, luciendo su porte de Oh-gran-Súper-Héroe. Su indomable cabello (con gran necesidad de ser peinado) apuntaba en todas las direcciones posibles, escondiendo la, muy famosa, cicatriz en forma de rayo que a tantas chicas parecía hacer babear. ¡Oh, que dulce!
"Hola, Hermione." Harry miró por encima su hombre y su expresión se ensombreció. "¿Puedo entrar?"
"¡Por supuesto!" Dijo ella con su voz llena de entusiasmo.
Draco empezaba a sentirse un poco mareado.
Harry entró lentamente en la sala, observando todo. "Wow," dijo el con asombro. "Así que ¿aquí es donde vas a vivir todo el año?"
Hermione asintió. "¿No es maravilloso? Espera a que veas mi habitación."
"Apuesto que no puedes esperar para mostrarle eso." Murmuró Draco.
Harry miró-mal- a Draco y dijo,"¿Qué que se supone que quieres decir con eso?"
Draco suspiró. "Significa lo que tu quieres que signifique, Cicatrizado. Ahora si me disculpan-aunque me importaría un comino si no lo hacen-, voy a desempacar."
El dejó a los dos amigos solos y se encaminó a su habitación. Sin embargo, cuando estaba al frente de su puerta, se dedicó a escuchar la conversación de abajo.
"Vine a ver cómo te iba con... bueno, con él," dijo Harry. "Estaba preocupado por tí."
"Es muy dulce de tu parte, Harry, pero estoy bien. Yo puedo con él."
"¿Puedes?" preguntó Harry. "No puedo creer que los pusieran a ustedes dos juntos, conociendo su historia."
"Harry," dijo Hermione, "no nos habrían puesto juntos de no haber creído que podríamos manejarlo. Nos deben haber escogido por una buena razón. Tengo fe en la decisión que tomaron. Además... ¡Soy Premio Anual! Este ha sido mi sueño desde hace siete años y se ha vuelto realidad. Honestamente, no me podría importar menos quien es el Premio Anual. Aunque..." su voz parecía un susurro. "Desearía que tú fueras el Premio Anual."
Oh, por Merlín. Draco había oído suficiente. Si continuaba escuchando eso, terminaría devolviendo toda la comida que había ingerido a lo largo del día ahí mismo, al frente de su puerta. Pero...no pudo dejar de escuchar.
"Si, bueno...Supongo que ellos pensaron que yo tendría más que suficiente este año. Tu sabes, en caso de que Voldemort aparezca de nuevo."
"Si," dijo Hermione."Supongo. Fue inteligente de parte de ellos."
"No lo suficiente, ya que te pusieron con Malfoy. Tendré que hablar con Dumbledore -"
"¡Oh, Harry, no seas tonto! No es como que fueras capaz de hacer que cambie de opinión. Además, ya soy grande, puedo cuidarme sola."
Harry se detuvo un momento antes de decir suavemente, "Eso lo sé, Hermione. Solo me preocupo por ti. Voy a tener que venir todos los días para ver si estás bien ¿Sabes?"
"Ah, bueno, yo no tengo ningún problema con eso," dijo Hermione. De repente estaba muy entusiasmada.
Draco escogió ese preciso momento para volver a la sala."Oye Potter ¿por qué no te vas? Deja que Granger desempaque antes de la cena."
Harry dirigió su mirada hacia, después hacia Hermione. El debió suponer que la sugerencia de Draco era buena, porque dijo, "¿Ron y yo te veremos después del banquete?"
"Lo lamento, no es posible," dijo Draco. Estaba disfrutando realmente de la situación.
"Le estaba preguntando a Hermione," dijo Harry con la mandíbula apretada.
"Él dice la verdad, Harry," dijo ella suavemente. "No puedo. Malfoy y yo tenemos que reunirnos con McGonagal y los otros prefectos después del banquete. Pero nos veremos mañana antes de las clases."
Y aunque Harry parecía estar escuchando a Hermione, estuvo mirando todo el tiempo a Draco. "Bien," dijo él. Tomó a Hermione por el hombro. "Cuídate"
"No te preocupes, Potter. Ella está a salvo conmigo," dijo Draco. Definitivamente, estaba disfrutando la situación.
Harry bufó. Dio un paso hacia Draco y lo señaló con su dedo. "Si le haces algo a Hermione-"
"Si, si, si. Yo sé -Me arrepentiré de haber nacido. Estoy realmente asustado ¿ves?" Draco empezó a mover su mano simulando que temblaba. "Ahora ¿no te largabas hace un instante?"
"Hablaré contigo después, Hermione," murmuró Harry mientras pasaba a la par de Draco, golpeándolo accidentalmente. Harry ni siquiera miró hacia atrás antes de irse.
"¡Adiós, Harry!" dijo ella. Cuando no recibió respuesta, frunció el ceño.
La sonrisa burlona de Draco se amplió todavía más. "Así que, Granger ¿desde hace cuanto?"
Hermione retiró su mirada del retrato. "¿Hace cuanto qué?"
"¿Hace cuanto estás enamorada de Potter?"
La mandíbula de Hermione casi se desmonta. "¿Q-qué? No tengo idea de que me estás hablando." Hasta su voz sonada a la defensiva.
Draco rió. "Claro. Yo no pude evitar escuchar parte de la conversación. Oh, Harry," dijo él, imitando la voz de ella, "como quisiera que TU fueras el Premio Anual en vez de ese malvado de Malfoy. Oh, Harry, eres tan sexy ¿Quieres tener sexo salvaje conmigo?"
"¡Yo no hice eso…!" el rostro de Hermione se volvía cada vez mas rojo. Draco no sabía si era por vergüenza o enojo. El decidió que era enojo cuando ella estuvo a punto de golpearle.
Afortunadamente para él, tenía buenos reflejos; logró sujetar su muñeca antes de que lo tocara. Y en vez de soltarla inmediatamente, el aumentó la fuerza de su mano y la obligó a quedar cara a cara con él.
"Dime, Granger," dijo Draco con voz peligrosamente suave, "cuando te acuestas en la cama por las noches, pensando en Harry Potter ¿tu te tocas?"
Draco quedó enormemente complacido de la reacción de la chica con su pregunta: primero, sus ojos se abrieron de la impresión. Después, todo su rostro tomó una severa expresión de disgusto. Y por último, ella pareció desarrollar fuerza súper-humana y lo empujó tan lejos como pudo, rompiendo el agarre de su muñeca y haciendo que él retrocediera. Draco estaba realmente impresionado.
Una vez que él estuviera seguro de que su integridad física no estuviera en peligro (lo cual significaba irremediablemente estar lejos de Granger), el se carcajeó. "Tomo eso como un si."
"¡UGH!" gritó ella. "Eres un cerdo repugnante."
"¡Oh, vamos Granger! ¿Puedes decirme honestamente que nunca has visto a Potter de esa manera?"
"¡No!" lloró ella. "¡Digo, si, te lo puedo decir honestamente! Yo nunca –"
"¡Oh! Que mal que no te crea. La sangresucia está enamorada del Chico Maravilla. Esto es genial." Se burló él.
"¡Yo no estoy enamorada de Harry!"
"Como quieras, Granger," Draco levantó una bolsa que había dejado a la par del sillón. "Puedes seguir diciendo eso hasta que tu cara se ponga azul, pero no lo voy a creer. Ahora ve a desempacar. Los premios anuales deben dar un buen ejemplo para los demás estudiantes –empezando con llegar a tiempo al banquete."
"¡Te odio!"
Felizmente, él se retiró a su habitación. Definitivamente, había disfrutado aquello.
"El sentimiento, sangresucia, es mutuo."
Oh, como adoraba hacerla enojar. ¡Era tan sencillo! Se encaminó a su dormitorio y arrojó la bolsa en la cama. Antes de cerrar la puerta, pudo oírla murmurar, "Este año va a ser realmente largo."
Dos meses después
Draco estaba muy concentrado observando la nieve cayendo por la ventana. Eso parecía ser lo único que hacía en clases- mirar al espacio mientras todos los profesores drenaban todos sus conocimientos en esas mentes jóvenes. Transfiguraciones, Pociones, Adivinación –para él, era todo lo mismo.
Había caído tanta nieve, que lo único que se veía desde la ventana era blanco-como si no existiera ese salón de clases. Como si todo fuera espacio vacío…
"Señor Malfoy."
Una voz en frente de él rompió su concentración. Su primer reflejo fue pensar que la profesora McGonagall lo estaba llamando para que respondiera una pregunta –una que, por supuesto, el no había escuchado, dado el hecho que no estaba prestando atención.
Pero cuando el pudo dejar de mirar la ventana, se dio cuenta de que era el único estudiante que quedaba en el salón.
"La clase terminó, Señor Malfot," dijo McGonagall con preocupación en su voz.
Draco se sintió como un idiota. Se aclaró la garganta y murmuró un atropellado, "Lo siento," mientras empezaba a recoger sus cosas.
"¿Se siente bien? No pude evitar notar que usted no estaba prestando atencion a la clase de hoy. O mejor dicho, de ningún día." McGonagall se recline contra el escritorio. "Ahora que lo pienso, usted está actuando así desde hace algún tiempo.¿Tiene algo que ver con su padre?" La última parte la dijo con cautela.
Eso enojó a Draco, No porque tocara el tema de su padre, si no por que ¿qué tan tonta podía ser esa mujer? Si es que estaba prestando atención de verdad a su forma de actuar, se daría cuenta que su decaída académica había empezado desde hace dos meses ¡Que curioso!
"No," dijo él cortante. Terminó de recoger sus libros y se puso de pie "Esto no tiene nada que ver con mi padre. El murió hace mas de un año. Está mas que superado."
Y de verdad lo estaba. El amaba a su padre, pero Draco no tuvo ningún problema manejando la muerte de Lucius Malfoy a manos de Lord Voldemort a principios de su sexto año. Su padre había sido controlador y demandante, probablemente merecía la muerte. Draco sabía que era horrible pensar así de su padre, pero era cierto. Su padre había hecho cosas terribles y malvadas en sus días. El ciertamente NO era una víctima inocente, además del hecho que había sido matado por el hombre que veneraba…bueno, su padre sabía en lo que estaba metido…y con quien estaba tratando –y había escogido seguir ese camino… el camino que lo llevó a la miseria. Draco se sentía mal por la pérdida de su padre, pero no sentía remordimiento. No era lo mismo que con Hermione.
Ahí estaba ella, metiéndose en sus pensamientos…de nuevo. ¿Cuántas veces al día ella podía hacer eso? El perdía la cuenta todos los días.
"En ese caso ¿Qué le molesta?" preguntó McGonagall.
"Nada," mintió Draco. "De verdad, estoy bien."
McGonagall negó con la cabeza. "No está bien, Señor Malfoy…Draco. Usted viene a clases todos los días pareciendo no haber dormido ni un poco. Se ha distanciado de sus amigos, sus notas han bajado estrepitosamente y además están sus deberes de Premio Anual. He sido informada de que ha estado sobornando a prefectos para que hagan los deberes por usted. "
¡Que sorpresa! Parecía que McGonagall sí había estado prestando atención. Draco hizo lo que pudo para no verse culpable. "Esas acusaciones no tienen fundamento."
"¿No tienen fundamento? Me tropecé con un prefecto anoche, de hecho. El estaba patrullando los pasillos –un trabajo que usted tenía que estar haciendo. Bajo interrogación, el admitió que usted le había pagado para que hiciera su trabajo anoche. ¿Qué estaba haciendo anoche que era más importante que sus deberes de premio anual? "
Lo mismo que hago todas las noches, pensó Draco. Sentarme solo en mi sala común, con ganas de morir. "¿Realmente importa lo que yo estaba haciendo?"
La profesora McGonagal consideró eso por un instante, "Supongo que no. Lo que si importa es que usted no estaba cumpliendo con su deber. Ese comportamiento está muy alejado de ser un ejemplo para los demás estudiantes." Ella suspiró. "Señor Malfoy, no quiero quitarle su placa –especialmente a estas alturas del año. Y menos después de…bueno, después de lo que sucedió. Es usted un joven inteligente, lo escogimos para que ocupara el cargo por esa razón. Además, sé que puede ser un gran ejemplo para los demás estudiantes, solo debe poner mas de su parte ¿puede hacerlo?"
Draco rechinó sus dientes y asintió. "Si, profesora." Sin otra palabra, Draco se dispuso a abandonar el salón, pero McGonagall lo llamó de nuevo.
"Señor Malfoy," dijo ella, "antes de que se vaya, hay otro asunto del que necesito hablar con usted."
Draco se detuvo a unos centímetros de la puerta. ¿Qué más podían discutir?
"¿Por qué no toma asiento?" dijo ella mientras corría una de las sillas del escritorio.
Una discusión que requiriera que el se sentara no iba a ser exactamente placentera. " ¿De qué se trata? Dijo el mientras se sentaba.
Por un momento, la profesora se mantuvo en silencio, sus labios en una línea estrecha, indicando que, fuera lo que fuera que iba a decir, no quería decirlo. "El profesor Dumbledore y yo hemos considerado otras chicas para la posición de Premio Anual."
"¿Qué?" explotó Draco. Le tomó unos segundos darse cuenta que su reacción los había tomado, tanto a el como a ella, por sorpresa. "Ustedes no pueden hacer eso."
"Ciertamente si podemos," dijo ella. "Han pasado casi dos meses desde-"
"Dos meses exactos," la corrigió el. "Hoy hace dos meses."
La profesora se sorprendió con esa respuesta. "Si, hoy hace dos meses. Lo que significa que la escuela no ha tenido una Delegada desde hace dos meses. La íbamos a tener que remplazar en algún momento."
"Nadie puede reemplazarla," murmuró Draco.
"Mira, yo comprendo que probablemente te has acostumbrado a tener toda la sala para ti solo, pero-"
"¡No tiene nada que ver con eso!" le espetó Draco. No podía creer que ella había asumido que la razón por la que no quería una compañera era que quería la sala común para el solo. Pero ¿por qué no habría de asumir eso? "Solo considero…que talvez no deberíamos tener otra premio anual este año."
"¿Y por qué no?" demandó McGonagall. "Necesitamos una mas que nunca. Especialmente después de que el otro premio anual no cumple sus deberes…"
"Lo lamento," dijo Draco. "¿Está bien? Lamento no cumplir con mis tareas. Lamento estar haciendo todo mal, pero por favor, por favor… no pongan a otra. Prometo ser el mejor modelo a seguir para los demás estudiantes. Prometo empezar a hacer mis deberes desde esta noche. Puedo hacerlo yo solo, lo juro. Con la ayuda de los demás prefectos, no necesitamos a otra."
Si la Profesora McGonagall no lo conociera mejor, podría apostar que Draco Malfoy esta suplicando. "Señor Malfoy," dijo ella suavemente. "Yo también lo lamento. Pero han pasado dos meses. Hemos pospuesto esto demasiado tiempo. Si no nombramos a otra premio anual, estaríamos permitiendo que las cosas siguieran igual desde que la Señorita Granger…bueno, desde que murió. No es saludable. Todos necesitamos seguir adelante, y podríamos empezar desde ahí. Lamento que no sea lo que usted quiere, pero es lo que tenemos que hacer. No hay discusión al respecto. Si usted gusta, puede darnos sugerencias sobre quien cree que podría ocupar el campo y lo tomaremos en cuenta."
Draco la miró con mala cara. "Honestamente, me importa un carajo a quien ustedes escojan," dijo el mientras se levantaba de la silla. "Con su permiso, necesito ir a mi próxima clase."
"¡Señor Malfoy!" le llamó.
El estaba esperando una reprimenda por su lenguaje. En vez de eso, ella dijo, "Su deber esta noche es patrullar los pasillo. Si me entero que alguien mas cumplió con su tarea, le quitaré su placa."
Como si a el le importara. Pero el no respondió nada, solo se alejó hasta la puerta, pensando en cual prefecto el podría sobornar para que patrullara por el esta noche.
Como vemos, a McGonagall le dieron las de CSI haciendo interrogatorios, Draco sufre de intolerancia al estudio (y a las patrullas) y todos estan locos..eh, bueno, mejor me quedo callada...
Muchisimas gracias a todas las que dejaron review, mil gracias por todo el apoyo... y las que agregaron alerta y demas: vamos, que ni la historia ni yo mordemos! Dejen un reviewcito pequeñito que diga "Oh, que mala eres traduciendo.. dejalo de una vez, por Merlin", chicas, pero dejen algo!!
Besos, chicas
