Capítulo 1: El Escuadrón Omega
En el lejano reino grifo. En la sala del trono, estaba el rey grifo llamado Arandus sentado en el trono. Era un grifo de plumas blancas en el cuerpo y negras en la cabeza. Su rostro se mostraba preocupación.
— ¿Cómo ha podido llegar a suceder esto? Ni siquiera los vimos llegar— decía el rey grifo preocupado.
De repente, las puertas del trono se abrían de golpe y aparecía un grifo algo más joven de plumas marrones, y cabeza blanca. Era el consejero del rey grifo llamado Richard.
— ¡Majestad, ya están aquí! ¡Han llegado al reino!— avisaba asustado el grifo al rey, provocaba una gran preocupación en éste.
— ¿Cómo? ¿Tan rápido? ¿Pero cómo es posible que ya estén aquí?— preguntaba sin poder creérselo.
—Atravesaron nuestras defensas casi al instante, nuestras tropas no tuvieron tiempo de reaccionar. Ahí fuera, todo es un caos— decía Richard muy asustado y no exageraba con lo que decía.
Afuera en las calles del reino, se estaba librando una cruenta batalla. Los grifos en la tierra, luchaban contra unos guerreros minotauros llamados minotauros del Caos. Este grupo de minotauros fueron expulsados de las tierras minotauras por practicar magia negra y por adorar a los dioses del caos.
Los minotauros eran peligroso combatientes porque se notaba que prácticamente estaban aplastando al ejército grifo.
—Comandante, si seguimos así, nos aniquilaran— decía un soldado grifo temeroso al ver como acababan con sus compañeros.
—Si nos retiramos ahora, nuestro reino caerá y todo estará perdido— mencionaba el comandante grifo, pero no podía continuar hablando, porque se había distraído haciendo que no pudiera ver que un minotauro se acercó rápidamente y le había dado un golpe que lo hizo caer al suelo.
— ¡Comandante!— exclamaba el soldado asustado por ver a su comandante en el suelo y sin pensarlo dos veces, saltó para ponerse entre su comodante y el minotauro que pretendía acabar con su vida. El soldado se esperaba lo peor cuando veía al minotauro levantar su hacha y tenerlo en alto. Cuando bajó el hacha, el grifo cerró los ojos, preparándose a recibir el golpe que nunca llegó. Cuando se atrevió a abrir los ojos, el grifo veía algo que no se esperaba.
La empuñadura del hacha del minotauro estaba siendo retenido por una aura roja, nadie se explicaba lo que pasaba, estaban muy confundidos.
— ¿Qué está pasando? ¿Por qué… no… puedo… bajar… mi hacha?— preguntaba el minotauro tratando de bajar el hacha, pero no podía.
—No lo sé— decía otro minotauro que estaba cerca de él muy confundido, pero en eso, escuchaban una voz femenina.
—No hace falta decirle que pasa, si ustedes mismos pueden usar su diminuto cerebro para descubrir que es lo que pasa, idiotas.
— ¿¡Quién dijo eso!?— exclamaba un minotauro enojado por cómo les dijo, todo el mundo dirigía la mirada hacia dónde provenía la voz. A lo alto de una casa, podían ver una extraña yegua alicornio roja con los ojos rojos intensos, su melena y cola estaban hechas de fuego que se movía por el viento, y sus alas, también estaban hechas de fuego y su cutie mark era una pluma de fénix rodeado de fuego aunque lo más sorprendente de ésta alicornio era que en vez de tener cascos, tenía patas como de felino. Ella los veía con expresión de enojada.
— ¿¡Quién se supone que eres tú!?— gritaba un minotauro.
— ¿No lo sabes? Vaya, el retraso mental que tienen ustedes es grande— decía la alicornio con sarcasmo.
— ¿¡Que dijiste!?— gritaba otro minotauro muy enojado. La yegua lanzaba un bufido de molestia.
—Con ustedes, yo ni me voy a presentarme. Es una pérdida de tiempo y más con ustedes— decía con desprecio y antes de que hicieran algo. La alicornio movió el hacha que estaba rodeado de la aura roja para luego clavársela en la cabeza al minotauro que era el dueño del hacha y caía al suelo muerto. Todo el mundo se quedaba impactado —Con eso, creo que ya saben quién soy ¿no?— agregaba con una mirada perversa. El comandante grifo y su soldado estaban impactados.
—No puede ser, ella es Phoenix Red— decía el comandante sorprendido al verla.
—Sí. Por lo menos los grifos no son tan retrasados que ustedes toritos sin cerebro. Solo te faltó decir grifo que soy la hermosa, la ardiente y la sádica Phoenix Red que te va a quemar hasta los huesos— decía con burla, pero aun teniendo esa expresión de enojada. Los minotauros al saber quién era y al ver la "prueba", empezaban a temblar de miedo.
— ¿T-tu eres Phoenix Red?— preguntaba un minotauro temblando de miedo.
—Sí ¿Acaso son sordos o se hacen los idiotas?— preguntaba con molestia Phoenix.
— ¿Q-q-que haces t-tu aquí?— preguntaba otro minotauro.
—Pues estaba de paso en ésta "hermosa" ciudad hasta que me topo con unos descerebrados que hacen más ruidos que unos adolescentes en una fiesta— decía con burla. Los minotauros al escuchar eso, sus expresiones de miedo, cambiaban a enojo por cómo les dijo, pero en eso, entre los minotauros, salía un minotauro que sobresalía ante los demás, por su mayor tamaño y armadura.
— ¡No se queden quietos idiotas! ¡Mátenla, nadie insulta a los minotauros del caos y sale impune!— ordenaba que parecía el comandante de los minotauros. Ellos obedecían y fueron hacia la alicornio de fuego. Ella al ver eso, rodaba sus ojos con fastidio y extendía sus alas haciendo que el fuego fuera más intenso.
—Estos inútiles no aprende por las buenas… entonces será por las malas— decía con malicia, sin perder el tiempo se lanzó hacia los minotauros.
Ellos intentaban golpearla con sus armas, pero la yegua los esquivaba con facilidad. Cuando un minotauro iba atacarla, Phoenix Red lo esquivaba a un lado, sus garras se cubrían de fuego y lo golpeaba en el estómago sacándole todo el aire y le dejaba una quemadura, le agarró la cabeza con una garra para prenderle fuego haciendo que gritara de dolor ya que se incendiaba su cabeza, cubría de forma rápida su cuerpo hasta ser un minotauro en llamas, intentaba apagarlo, pero ese fuego no se apagaba para nada ni siquiera rodando en el suelo y terminó carbonizado. Los minotauros la atacaban con furia, pero ella los esquivaba con facilidad, quemaba sus armas quedándose sin nada y les lanzaba bolas de fuego de sus garras o un lanzallamas de su cuerno, quemándolos a todos, se veía minotauros en llamas y se oían sus gritos desgarradores ya que se estaban quemando vivos hasta que todos se carbonizaban. Los grifos soldados y el comandante que estaban ahí, estaban impactados por lo que pasó, ella los quemó vivos y sin piedad. La yegua suspiraba decepcionada.
—Estos idiotas siguen siendo igual de patéticos— decía Phoenix molesta. Un minotauro que estaba apartado por detrás de ella, había visto como sus compañeros se quemaban, se hacían cenizas o se carbonizaran. Con una rabia, se acercó lentamente para clavarle el hacha a Phoenix. Lo tenía en alto y cuando iba a bajarlo, se escuchó un disparo haciendo que el minotauro se quedara quieto y se veía un orificio en su frente, sus ojos se quedaban en blanco y caía al suelo muerto. La alicornio giraba su cabeza para ver al responsable que disparó —No necesitaba tu ayuda, idiota. Yo podía quemarlo vivo igual que los otros desgraciados— decía enojada.
Detrás de ella, aparecía un pony terrestre rojo claro, sus ojos naranjas, su crin y cola eran negros, y su cutie mark eran dos espadas entre cruzadas con una pistola en el centro. Llevaba puesto una chaqueta negra y se notaba que portaba una espada, y unas pistolas en unas fundas que tenía en la cadera. El semental era igual que Phoenix ya que también sus cascos eran patas de gato y en una garra tenía sujetado una pistola, la giraba en una garrita mirándola con una sonrisa burlona.
—Sí, sí, sí, pero ahora te aguantas Phoenix. Je, je— la alicornio bufaba fastidiada y miraba que venían más minotauros.
—Ok, ok. Haz lo que quieras Set, pero no me estorbes si no quieres salir quemado— decía Phoenix prendiéndose con rabia.
—Claro, no hay problema. Tú te encargas de los toritos y yo me encargo del torito mayor. Je, je— decía el poni con una sonrisa.
—Sí, si, como sea— mencionaba sin importancia para luego lanzarse a los minotauros lanzándoles bolas de fuego.
—Je, je, je. Phoenix está muy inspirada— decía Set con burla para después encargarse del comandante minotauro, enfundaba la pistola para desenfundar la espada. Gruñía el minotauro con rabia al ver a los minotauros rostizados.
— ¡M**dito microbio! ¿Crees qué puedes vencerme? Puede ser que hayan matado a mis guerreros, pero conmigo, no será tan fácil microbio— comentaba el enorme minotauro con enojo.
—Sí, si ¿Vas a seguir hablando, vas a pelear o saldrás corriendo con el rabo entre las piernas?— preguntaba con una sonrisa burlona, eso hacía que se enfureciera mucho.
— ¡Te mataré microbio!— exclamaba con furia cargando su enorme hacha de batalla contra Set, pero el semental lo esquivaba con facilidad. El comandante minotauro intentaba darle con el hacha, pero el poni lo esquivaba con una gran agilidad.
— ¿Eso es todo?— preguntaba Set con una expresión de aburrimiento haciendo que el minotauro se enfureciera aún más de lo que ya estaba. El minotauro golpeaba con su hacha con una furia ciega contra el semental, pero sorprendentemente, los bloqueaba con su espada con facilidad. El comandante intentaba darle, pero los bloqueaba como un profesional —Lo pregunto otra vez ¿Eso es todo?— preguntaba de nuevo con una sonrisa burlona.
— ¡Aaaaaahhhh! ¡Ahora verás, nadie se burla de mi ni siquiera un microbio como t…!— no pudo terminar de hablar ya que se detenía en seco y su cabeza caía al suelo rodando un poco. Set lo había decapitado con su espada que estaba manchada de sangre, había sido una cortada que no se esperó el minotauro, miraba el cuerpo del minotauro que seguía aun parado para luego darle un toque con una garrita y caía al suelo de espalda.
—Éste tipo me ha decepcionado bastante, puros gritos y todo eso. Que aburrido fue esto— decía Set con un bostezo de aburrimiento —Creo que debiste ponerte serio… no que va, ni serio da mucha pelea— Phoenix se acercaba al semental con su expresión de enojada. Por lo visto, se deshizo de los esbirros del minotauro… literalmente, no quedaba nada de ellos.
— ¿Por qué te tardaste tanto? A mí no me costó tanto con esos minotauros, con solo lanzarle una bola de fuego en su cabeza y ya empiezan a gritar como bebés— le reprochaba.
—Oh vamos, cálmate. Je, je, je. Solo quise ver de lo que era capaz y vaya decepción que me llevé. Je, je— decía Set con una sonrisa burlona.
—Bienvenido a mi mundo— mencionaba con burla, aunque seguía teniendo esa expresión de molestia.
En otra parte del reino. Varios civiles grifos trataban de huir de los atacantes que los perseguían.
— ¡Ya son nuestros!— exclamaba uno de los minotauros persiguiendo a los civiles.
— ¡Serán un excelente sacrificio para nuestros dioses del caos!— exclamaba otro minotauro.
Uno de los civiles se tropezaba y se cayó al suelo. El grifo que se había caído, veía al minotauro que iba hacia él y se asustó.
— ¡Por favor! ¡Tened piedad!— suplicaba el grifo con miedo. El minotauro lo miraba con burla.
— ¿Piedad? ¿Qué es eso?— se reía con malicia. Sin más, iba a golpearlo con su arma hasta que una estela gris que se movía a gran velocidad lo golpeó en el brazo haciendo que se viera una marca de garras y el minotauro daba un gemido de dolor, pero ahí no acababa, antes de que reaccionara, la misma estela le golpeaba el otro brazo apareciéndole otro rasguño haciendo que gritara de dolor y por la herida, soltaba el arma. El grifo no sabía lo que pasaba igual que los minotauros, veían como su compañero gritaba como si le hubiera desgarrado la carne, pero de repente, veía como de golpe, alguien le agarró la cabeza y se lo volteó rompiéndole el cuello en el acto.
Los minotauros no sabían que hacer, pero no les dio tiempo para pensar ya que la misma estela iba hacia ellos golpeándolos de forma veloz y abismal. Ellos gritaban de dolor, pero luego caían muertos por una cortada en la garganta o rompiéndole el cuello hasta que la estela se detenía de golpe dejando ver su apariencia. Era una yegua bat pony con el pelaje gris, sus ojos de murciélago eran amarillos, su melena y cola eran de color negro con unas líneas blancas en la melena, y su cutie mark era una marca de garras con alas de murciélago a los lados. Portaba una cazadora negra y también que no tenía cascos si no patas gatunas. Aterrizaba en el suelo y veía su garra que tenía sangre en las uñas, y se notaba lo filosas que eran.
Los minotauros que quedaban, temblaban de miedo al verla.
—N-n-n-no puede ser— decía un minotauro temblando como gelatina.
—E-e-e-ella es B-B-Bat Wing— mencionaba otro minotauro con miedo. Bat Wing los veía con una sonrisa presumida.
—Así es toritos. Soy Bat Wing, la más rápida y veloz del mundo, del reino y mucho más— decía de una forma muy presumida —Así que ¿Por qué no hacen una fila? Para…— movía su garra pasando su garrita por el cuello. Los minotauros tenían miedo de ella, iban a huir hasta que se escuchó un disparo y un minotauro cayó muerto al suelo teniendo un orificio en la cabeza. Los minotauros gritaban de miedo al ver a su compañero que se moría de la nada.
— ¿¡Qué pasó!?— gritaba uno de ellos asustado.
— ¡Si lo supiera, te lo diría!— exclamaba otro sosteniendo su arma como podía. La bat poni se fastidiaba.
—Buen head shot, Fox Shot, pero ¡todavía no había terminado de presumir, ya iba a hacer mi movimiento!— exclamaba Bat molesta. En el techo de una casa, se veía una yegua unicornio marrón, con la melena y cola rubia, ojos naranjas como el de los zorros y tenía patas felinas. Portaba una cazadora azul y sostenía en sus garras un rifle, y su cutie mark era una mirilla de rifle. La yegua estaba pecho tierra y miraba por la mirilla del rifle con una sonrisa algo maniática.
—Je, je, je. Lo siento amiga. Je, je, je. Pero no pude resistir darle en su fea cabecita. Je, je, je— decía Fox Shot para luego darle a otro minotauro que iba a huir en toda la cabeza —Llevo dos head shot. Je, je, je— disparaba con su rifle a todos los minotauros que veía matándolos al instante en la cabeza y empezaba a cantar —Llevo 3, llevo 4, llevo 5, llevo 6, llevo 7, llevo 8, llevo 9…
Clic
—Oh rayos. Tengo que recargar— decía la unicornio con una sonrisa maniática. Solo quedaba un minotauro, aprovechaba para huir asustado para que no lo maten también, pero…
Bang
Un disparo le dio en toda la nuca y el minotauro caía al suelo muerto.
—Ups. Por lo visto, tenía otra bala. Je, je, je. Bueno, llevo 10 head shot seguido. Je, je, je— se reía un poco mientras enfundaba el rifle en su lomo para luego bajar del techo de un salto y miraba a Bat que tenía los brazos cruzados.
—Oye Fox, la que presume aquí soy yo— decía la bat poni molesta.
—Sí, lo sé, peeero quise presumir un poco con mis disparos certeros. Je, je. Y además ya terminamos por aquí. Je, je, je— decía la unicornio mirándola con una sonrisa algo maniática. Bat rodaba sus ojos ya que sabía cómo era Fox.
En otra parte. Algunos civiles se refugiaban de los ataques. Se veía que algunos estaban heridos, pero de repente, unos minotauros irrumpen en el lugar.
— ¡Aquí hay más para los sacrificios!— exclamaba uno de ellos con malicia.
— ¡Por favor! ¡No nos hagáis nada!— suplicaba uno de los civiles. El minotauro hacía caso omiso de la súplica y fue a atacarlo con su garrote de madera, pero en eso, su garrote se destruyó.
— ¿Pero qué?— lo dejaba confundido ya que no sabía que pasó con su arma, aunque luego empezó a aparecer en los cuerpos de los minotauros, rasguños haciéndolos gemir de dolor.
— ¿Q-que pasa?— preguntaba uno de los minotauros intentando golpear a alguien, aunque golpeaba al aire, pero uno de los minotauros, ignoraba sus heridas para ir a matar a los civiles. En eso, un brazalete con púas rojas, salía volando dándole una cortada en el pecho haciendo que retrocediera de dolor y el brazalete se devolvió para luego ser atajado por una yegua terrestre de color verde, sus ojos eran verdes claro, su melena y cola eran de color marrón, y su cutie mark era una calavera negra con una burbuja morada. Portaba unos brazaletes en sus patas delanteras ya que también tenía patas felinas en vez de cascos.
— ¡Oye! Si quieres atacar a alguien, hazlo con alguien de tu tamaño. Je, je— decía la yegua con una risita maliciosa. El minotauro al mirarla, se enfurecía.
—Grrrr ¡Ahora veras!— el minotauro iba hacia ella para atacarla, pero de repente, se detenía de golpe y se sujetaba su pecho, le estaba costando respirar — ¿Q-que me pasa?— respiraba agitado y empezaba a sudar mucho.
—Ay serás tontito— la terrestre mostraba su brazalete de la garra derecha —Cuando te corté con esto, entró veneno en tu sistema. Je, je. Técnicamente… ya estás muerto— decía con una sonrisa perversa.
— ¿Q-q-que?— el minotauro cayó al suelo, sin poder respirar bien hasta que estiró la pata y le salía espuma de su boca.
—… Bueno, ahora a mi otro trabajo— la yegua veía a los civiles — ¡Spectral, mantenlos a raya o mejor dicho, mátalos para tener toda la tranquilidad del mundo para curar a los civiles!— exclamaba la susodicha. Cuando alguien decapitó a un minotauro, apareció de la nada, una yegua azul muy oscuro, su melena y cola eran negros, sus ojos eran azules muy profundos y su cutie mark era una capa negra, y tenía también patas gatunas. Portaba un abrigo negro con una capucha que ocultaba sus alas. Se había quitado la capucha para mirar a la terrestre con seriedad. No decía nada, solo asentía con la cabeza y se ponía de nuevo la capucha en su cabeza para luego desaparecer, pero esta vez, los ataques eran más letales para los minotauros.
La yegua terrestre se acercó a los grifos heridos, estos temblaban un poco al verla.
—Tranquilos, estamos aquí para ayudarlos— decía con una sonrisa amable para calmarlos. Se sacaba uno de sus brazaletes y las púas del brazalete cambiaban de rojo a verde —Tranquilos, no dolerá mucho. Solo será una cortadita de nada y se pondrán bien— decía con una sonrisa confiada. Uno de los grifos heridos la miraba dudoso. La yegua se daba cuenta de eso — ¿Qué? Solo porque me llamo Poison Ivy ¿no puedo curar?— decía fingiendo estar molesta.
—P-pero si no d-dije nada— decía el grifo algo tembloroso.
—Pero lo pensaste— mencionaba Poison con una mirada acusadora.
—No— el grifo miraba a otro lado nervioso —… Bueno, un poco— decía apenado.
—Ok. Por lo menos fuiste sincero conmigo— decía la terrestre. Estaba haciendo una pequeña cortada a un grifo que le dolió un poco, pero luego empezaba a sentirse mejor de repente, otro grifo miraba a la misteriosa yegua con una pequeña sonrisa en su pico.
—G-gracias, si no hubieran venido, nosotros ya estaríamos muertos— agradecía el grifo mientras Poison los curaba de una forma extraña. Spectral mataba a los minotauros que se atrevían a acercarse o mataba a los que trataban de huir.
Cuando la batalla terminó, el Rey Arandus estaba en la sala del trono viendo por la ventana todo lo que había pasado, se veía cenizas en las calles o cuerpos de los minotauros. El rey suspiraba un poco.
—Ellos sí que son muy letales cuando hacen su trabajo— se daba la vuelta para ir al trono —Lástima que no vengan aquí para poder agradecerles por salvar a mi reino de la aniquilación— decía mientras se sentaba en el trono —Gracias escuadrón Omega.
Afuera del reino, estaban el grupo reunido.
—Bueno, ya terminamos con estos descerebrados— decía Phoenix con su típica expresión de molestia.
—Sí. La verdad fue decepcionante— mencionaba Set con las garras detrás de su nuca y tenía una expresión de aburrimiento.
—Oye Phoenix ¿Por qué no nos podemos ir con el rey y presumir que…?— Bat Wing fue interrumpida por la alicornio de fuego.
—No. Es una pérdida de tiempo. Ellos ya saben quiénes los rescató y todas esas estupideces. Así que vámonos de éste patético reino de pajarracos— decía Phoenix enojada y lanzaba un bufido la bat poni.
—Está bien…— decía molesta ya que quería presumirle al rey de los buenos que son y ellos no. Iban a retirarse, pero veían acercarse hacia ellos un formidable poni terrestre de pelaje marrón, tenía la crin algo larga de color negro igual que su cola y su cutie mark era una granada con el seguro quitado, también como los otros, tenía patas felinas. Llevaba puesto unos lentes oscuros que ocultaba sus ojos, pero eran de color rojo y tenía puesto unos audífonos en las orejas.
—Oh, aquí estas Explosive ¿Ya terminaste con tu trabajo?— preguntaba la alicornio con seriedad. El semental levantaba una garrita haciéndole una seña de que esperara.
—Aun no— decía con seriedad.
Mientras tanto, en el campamento de los minotauros del caos. Los minotauros estaban reunidos con su líder, era un minotauro enorme en comparación con los demás guerreros minotauros. Tenía un parche en el ojo izquierdo y en vez de cuernos normales, tenía cuernos de oro. El nombre de su líder era Gold Horn. Su expresión era de furia total y todos sus guerreros temblaban de miedo.
—A ver si lo he entendido bien ¿Me estáis diciendo que habéis sido derrotados por eso aguiluchos?— preguntaba muy enojado Gold. Uno de los minotauros temeroso por la reacción de su jefe, decidió hablar.
—Eh. M-más o menos— decía el minotauro.
— ¿Y cómo es posible eso? Esos aguiluchos no tenían nada que hacer contra nuestras fuerzas. Nuestro poder proviene de nuestros dioses del caos— mencionaba Gold con rabia al ver que fracasaron.
—E-es que tuvieron a-ayuda— decía otro minotauro temeroso.
— ¿Y de quién si se puede saber?— preguntaba el enorme minotauro curioso.
—D-del grupo de g-guerreros letales llamados "El Escuadrón Omega"— decía el minotauro tembloroso. Al decir el nombre de ese grupo, su único ojo estaba abierto como plato.
— ¿¡Queeeeee!? ¿¡Ellos!? No puedo creer que aparecieran otra vez. Desde hace ¡dos años!, ninguna de nuestras actividades tuvo éxito alguno y matan a mis subordinados— gruñía furioso porque sabía lo que era capaz ese escuadrón.
—Así es, jefe y además que no quedó nadie con vida… otra vez— decía un minotauro lamentándose.
—Ok ¡Esto se acabó! Voy por ellos y los acabaré de una vez por to…— fue interrumpido por un minotauro que corría hacia Gold y traía una caja envuelto con papel de regalo de color rojo.
— ¡Jefe! Ésta caja estaba frente de nuestro campamento— decía el minotauro mostrándole el regalo.
— ¿Qué?... ¿Sabes quién lo envía?— preguntaba Gold extrañado mientras agarraba el regalo con sus manos para verlo mejor.
—No lo sé, señor. Solo que en la etiqueta dice "para el alfa"— decía el minotauro.
—Oh, ya veo. Je, je ¿Será de una admiradora secreta? Je, je— decía mirando el regalo con detenimiento, pero en eso, otro minotauro habló.
—Emmmmm. Jefe. A todo esto, no me atreví a preguntarle, pero ¿Qué son esas cajas negras que están en los arboles?— preguntaba el minotauro confundido.
— ¿Qué cosa?— el líder miraba confundido alrededor. En cada árbol, había una extraña caja negra —… ¿Desde cuándo estaban esos ahí?— preguntaba muy confundido.
—… No lo sé y eso que estábamos aquí— decía el mismo minotauro sin tener idea. El enorme minotauro miraba el regalo con duda si abrirlo o no ya que le daba un mal presentimiento. Así que quitaba la tapa lentamente para luego ver su interior y solo veía un pedazo de papel. Confundido, lo agarraba para mirar que tenía un escrito muy "refinado", que decía.
Buenas noches, señor torito mayor del mayor. Éste regalo es para que sepas lo mucho que lo apreciamos, mostrando lo fabuloso de sus extrañas creencias, pero… lamentablemente, debieron dejar las tonterías de sus "dioses", pero bueno, ya no se puede hacer nada.
Me despido de usted señor torito mayor del mayor.
Atentamente: Explosive ;)
P.D. espero que ardan en el infierno :)
—… Oh oh— fue lo único que dijo.
A lo lejos. Se veía una gran explosión con forma de hongo como si fuera una bomba atómica. El escuadrón veía la explosión desde ahí.
—Ahora si— decía Explosive con una sonrisa de orgullo. Phoenix lanzaba un bufido.
—Bueno, vámonos. Ya no tenemos nada que hacer aquí— decía la alicornio marchándose del lugar seguida por el resto del grupo.
En el reino de Equestria, más precisamente en Canterlot. La princesa Celestia estaba en el salón del trono junto a su hermana, la princesa Luna. Revisaban unos documentos hasta que un guardia entró galopando por la puerta.
— ¡Princesa Celestia!— exclamaba el guardia mientras se reverenciaba ante ellas. La alicornio blanca dejaba de ojear los documentos y le prestaba atención al guardia.
— ¿Qué ocurre, guardia?— preguntaba Celestia curiosa.
—El Reino Grifo acaba de ser atacada por el grupo de minotauros renegados llamados Minotauros del Caos— decía el guardia.
—Hermana, eso es terrible. Deberíamos ayudarles— mencionaba Luna preocupada por el reino grifo.
—No será necesario, princesa. Apareció el escuadrón Omega y se ocuparon de ellos— decía el guardia.
Cuando las princesas escucharon eso, hubo expresiones diferentes. La princesa del sol estaba disgustada y la princesa de la luna estaba un poco alegre que salvaran a los grifos. Conocían al llamado Escuadrón Omega. Hacía dos años que surgió aquel grupo de valientes ponis. Ellos se dedicaban a luchar contra el mal, pero lo hacían de una forma que a Celestia no le agradaba para nada que era… matar a los criminales, en vez de llevarlos a prisión, donde supuestamente, deberían estar.
—El escuadrón Omega lo ha vuelto a hacer hermana— decía Luna algo aliviada y preocupada al ver la expresión de Celestia.
—Sí, me alegra que defiendan a los inocentes y todo eso, pero no me gusta el método que utilizan para acabar con los criminales— decía alicornio blanca disgustada.
—Bueno hermana, ve el lado positivo, están de parte de luchar contra el mal y preservar la paz, y armonía, y no son nuestros enemigos… creo— decía lo último en su mente insegura. La princesa de sol suspiraba.
—Si, al menos— fue lo único que dijo antes de volver con sus documentos.
Continuará.
Espero que les haya gustado éste capítulo.
Bueno, si conocen como es la patrulla de Silverwolf, entonces conocerán que versión es de Silverwolf con mi versión, pero de igual forma, aquí se los digo, supongo.
Red Fire es Phoenix Red.
Ocelot es Set.
Black Wing es Bat Wing.
Eye Fox es Fox Shot.
Ghost es Spectral.
Medic es Poison Ivy.
Vulcan es Explosive.
Esta sería una diferencia entre versiones, supongo XD
Eso es todo.
Nos leemos.
