Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia es de bornonhalloween, yo sólo la traduzco.

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Hola! Ya estoy por aquí, os dejo el capítulo dos, y tranquilas, poco a poco iréis entendiendo de qué va la historia. Saludos!

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Capítulo beteado por Flor Carrizo

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Capítulo 2: ¿El libro o la película?

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EPOV

—En primer lugar, voy a daros una buena noticia. Yo no creo en dar deberes para el fin de semana, así que en mi clase no tendréis nada colgando sobre vuestras cabezas el sábado y el domingo. Esto supone, desde luego, que tendréis que hacer bien el trabajo cuando toque.

Risas nerviosas y charlas agradecidas acompañaron al anuncio del profesor Banner.

—Ahora, lo que algunos de vosotros podéis considerar malas noticias. Seréis responsables de una tarea de escritura cada semana del semestre.

Agregué mi propio gemido a la colección en la clase.

—Para vuestro primer trabajo, me gustaría que escribierais de 700 a 900 palabras que respondieran a la pregunta: ¿Qué es mejor, el libro o la película?, acerca del libro y película totalmente de vuestra elección. Estoy bien con los dibujos, pero me gustaría que fuera una película de largometraje y un libro de duración razonable. Por favor, no hagáis informes sobre Lluvia de albóndigas. —Se escucharon risas de nuevo.

—El trabajo vence al inicio de la clase del viernes e, incluso, si no podéis venir a clase, tendréis que enviármelo por correo electrónico en ese momento. Por cierto, la participación en clase es esencial para vuestro grado. Si no participáis, perderéis puntos.

»Nuestro patrón será: el lunes os entregaré el tema de esa semana y os daré las nuevas asignaciones, taller de revisión por parejas los miércoles, asignaciones debidas y ejercicios de escritura los viernes. Debido al Día del Trabajo, hoy os asignaré el trabajo de esta semana y sólo tendréis dos días para escribirlo y entregarlo el viernes. ¿Preguntas?

Un alma valiente se atrevió a preguntar:

—¿Qué es taller de revisión por parejas?

El profesor Banner sonrió.

—Qué bien que hagas esa pregunta, señor…

—Newton. Mike Newton.

—Señor Newton, después de leer vuestros documentos este fin de semana, haré la asignación de parejas de estudiantes que van a trabajar juntos para el semestre.

—¿Qué? ¿No nos da a elegir? ¿El semestre entero?

Las quejas pudieron ser escuchadas por toda la clase. Sentí que mi nivel de ansiedad comenzaba a subir. Quien se quedara conmigo iba a estar en la oficina del profesor en cuestión de minutos pidiendo una nueva pareja. No me podía imaginar lo que podría ofrecerle a mi compañero de escritura, más allá de un puto trabajo extra. No era suficientemente malo estar luchando para pasar esa clase, que me tenía que preocupar también por mi compañero de trabajo. ¡Fan-jodidamente-tástico!

BPOV

El profesor Banner levantó sus manos, hablando hacia la clase.

—Relajaos, amigos. ¡He estado haciendo esto por mucho tiempo y no he perdido a un estudiante todavía! —Esbozó una sonrisa confiada.

—¿Alguna pregunta más? —Nadie se atrevió—. Entonces, nos vemos el viernes con vuestro trabajo en papel a doble cara, por favor.

Genial. En lugar de pasar a través de un seminario escrito de primer año, iba a tener que trabajar con otro chico que probablemente no iba a hacer el trabajo y me daría información útil como Buen trabajo o ¿qué significa esta palabra?

Uf, sonaba como un horrible snob, incluso en mi propia cabeza; decidí desterrar los malos pensamientos. Metiendo mi portátil en mi mochila, rápidamente encontré la puerta. Ya había decidido mi tema y la tesis se había formado en mi cabeza. Era un regalo.

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Seguí a mis compañeros de clase a Williams Hall y paré en el escritorio del profesor Banner para darle mi trabajo. La mujer del viajero en el tiempo era una gran película, pero el libro era una absoluta obra maestra. La brillantez de Niffeneggera a la hora de poner las escenas era un fantástico misterio a resolver, superpuesto sobre la tierna historia de amor. Traté de ser equilibrada en mi análisis y dar crédito donde las imágenes de la película aumentaban la belleza de la historia, pero nunca podría perdonar que el guionista cambiara el final de manera tan drástica.

El aula era como la de un seminario, era pequeña y bien iluminada, en frente de la sala de conferencias estaba la clase de Economía. Ese día, las sillas estaban puestas en cuatro grupos de cuatro. Encontré un asiento al lado de una chica de aspecto tímido, cuyo nombre era Angela. Pronto se unieron Mike Newton y otro chico que se presentó como Ben.

—Muy bien, veo que todo el mundo está aquí. Vamos a empezar —dijo el profesor Banner—. El ejercicio de escritura para hoy es el lenguaje colorido. Voy a entregar a cada grupo un párrafo bastante soso, y sí, estos fueron tomados de antiguos alumnos, y quiero que, como grupo, lo coloreéis. Hacedme ver imágenes nítidas, sentir emociones, comprender algo mejor.

»Antes de empezar, elegid a alguien para que escriba y decidid cómo queréis enfocar el trabajo en grupo. Lo que sea que hagáis estará muy bien, siempre y cuando cada persona del grupo contribuya por igual. Tenéis treinta minutos y luego lo compartiréis con el resto.

—Obviamente, una de las chicas debe ser la que escriba —dijo Mike.

—¿Por qué eso es tan obvio? —le desafié.

Al darse cuenta de su desliz, se retractó un poco.

—Bueno, yo sólo pensaba que vuestra escritura sería más ordenada. La mía es un desastre.

—Lo haré yo —dijo Angela agradablemente.

—Gracias —respondió Mike, obviamente sintiéndose mejor—. Creo que cada uno debe hacer una línea y luego ponerlas todas juntas.

Ben leyó en voz alta:

Si yo fuera un animal, me gustaría ser un perro. Mmm… ¿por qué no cambiar "perro" a "labrador retriever amarillo"? Espera, añade de "tres años" detrás de amarillo.

Él me pasó el papel.

Yo podría jugar todo el día. ¿Qué tal: "yo podría pasar desde el amanecer hasta el ocaso persiguiendo pelotas de goma, nadando en lagos de aguas cristalinas y oliendo los traseros de otros perros"?

Le pasé el papel a Angela y ella agregó detalles pintorescos sobre la comida del perro. Mike escribía bien, admití a regañadientes, estaba embelleciendo una oración acerca de las interacciones con su humana para incluir abrazos cariñosos y arañazos satisfactorios. Continuamos de esa manera hasta llegar al final. Mike sugirió releer todo el ensayo y realizar cambios en general. Al pasar los treinta minutos, me sentí bien con lo que habíamos hecho juntos.

También me sentí como si hubiera hecho una nueva amiga en Angela. Ella era tranquila, pero inteligente, y no tenía miedo de expresar su opinión cuando se sentía fuerte. Y pensé que Ben era un poco dulce con ella. Aún no había llegado a un veredicto sobre Mike, me reprimí a mí misma otra vez para no ser tan crítica cuando conocía a gente nueva.

—Señor Newton, ¿por qué no es tu grupo el primero? Por favor, ¿alguien puede leer lo que tenéis?

Angela, rápidamente, me pasó a mí nuestro papel, obligándome a hablar. Mientras leía, escuché murmullos de aprobación a través de la sala, incluso algunas risas en ciertos lugares.

—Vale, muy bueno. ¿Alguien tiene algún comentario sobre lo que este grupo ha hecho?

Silencio muerto.

—Ah… —dijo el profesor, cruzándose de brazos—. Veo que tengo un grupo tímido aquí. Vamos, chicos, este es un seminario de primer año. Esta es vuestra oportunidad de utilizar vuestra voz en esta universidad grande. Hablad, compartid vuestra opinión. Os prometo que todo pensamiento será tratado con respeto.

Una mano se levantó en el otro lado de la clase.

—¿Sí, señorita…?

—Stanley.

—Señorita Stanley, ¿tienes algún cumplido, una pregunta o una crítica constructiva?

—Oh, un elogio, supongo. Me ha gustado la frase sobre acurrucarse con el humano.

—¿Puedes decir por qué? —él presionó.

—Realmente podía sentir el calor y la conexión. Eso me ha gustado. —Ella no sabía quién había escribió la línea, pero Mike le devolvió la sonrisa a ella con tanto entusiasmo que él mismo se delató.

—Muy bien. ¿Quién más quiere decir algo?

Un chico llamado Eric dijo algo acerca de que la descripción de la cama del perro era muy auténtica.

—¿Alguien tiene algo importante que decir?

Nadie ofreció nada.

—Eso está bien, por ahora, pero con el siguiente grupo me gustaría que el público pudiera escuchar con un oído crítico, así es como todos mejorareis. ¿Quién quiere compartir su trabajo ahora?

EPOV

Jessica levantó la mano con entusiasmo y mi grupo estaba ante todos. Después de que el profesor diera las órdenes para que todos atendieran y criticaran nuestro trabajo, Jessica empezó a leer:

—Debe ser glorioso simplemente llegar y coger las hojas más altas de cualquier árbol que quiera probar y por eso quiero ser una jirafa.

Me estremecí cuando dijo las palabras que yo puse:

—El patrón del mosaico de mi piel es exótico y me gusta esa sensación única. —La última línea era mía también—. Qué interesante sería ser mudo, sólo para observar y no tener que expresar tus propios pensamientos.

—Bien. ¿Comentarios? ¿Sugerencias?

—Bella Swan —se presentó voluntaria antes de seguir—. La última frase realmente me ha conmovido. Seguramente podríais mejorar la palabra "interesante", pero la idea de que alguien eligiera ser mudo... es intrigante y complicada. Eso me ha gustado.

Santa mierda. ¡Mi idea acababa de recibir un cumplido! Me senté un poco más alto en mi asiento y eché un rápido vistazo detrás de mí para ver a esa Bella Swan. Ella se escondía detrás de su pelo largo y castaño, pero miró hacia arriba por un segundo y me pilló mirándola. No pude evitar la sonrisa de agradecimiento que apareció en las comisuras de mi boca. Al darse cuenta de que yo era el autor, ella reconoció mi sonrisa con el más mínimo movimiento de cabeza. Nada coqueto ni tonto, sólo real. Bueno, había algo nuevo y diferente.

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—Jasper, sabes que no bebo…

—Durante la temporada de golf. Yadayadayada. Por lo menos ve a buscar una copa, llénala con Coca-Cola y luego pretende ser social. Es viernes por la noche, hemos sobrevivido a la primera semana de clases. ¡Quiero celebrarlo!

—Vale —me quejé, dirigiéndome a la barra donde se encontraba la escasa selección de refrescos.

—Cullen, ¿no? —dijo un tipo que reconocí como junior en el equipo. Su cola de caballo era difícil de olvidar y se sentía como un tumor gigante en el interior de su sombrero de Titleist.

—Sip. Edward —dije, cogiéndole la mano que me ofrecía.

Él asintió con la cabeza.

—James Sikes. ¿Estás pensando en comprometerte con PiKA o simplemente estás aquí por ser la noche Tri-Delt?

Nada en realidad, pero no quería insultar a un tío creído, así que simplemente respondí:

—Estoy indeciso.

Él se inclinó para hacerse oír por encima de la música a todo volumen.

—Esta noche debería haber una selección jugosa. Las Tri-Deltsson, las chicas más calientes en el sistema griego. Hazte un favor, vete a la pista de baile y cógete alguna rubia mientras puedas. —Él miró ávidamente hacia las bailarinas.

Me giré para mirar dónde me indicaba y vi a Jasper en medio de la multitud con una enorme y feliz sonrisa. Él me pilló mirándole y me señaló donde él estaba bailando. Había por lo menos tres chicas por cada chico de ahí. El suministro de bebidas gratis para las chicas de primer año era, de cierta manera, para llenar la sala con mujeres dispuestas y bebidas.

Jasper siguió haciendo gestos hacia mí y yo seguí ignorándolo. Así no era como yo lo hacía. Cervezas calientes derramándose de los vasos de plástico, aterrizando en camisetas sudadas y goteando sobre el suelo perpetuamente pegajoso. Cuerpos bailando juntos, estudiantes universitarios que hacían el antiguo ritual de apareamiento. A medida que la noche avanzaba, se realizaron selecciones, las parejas salían juntas en dirección a las esquinas oscuras para que las cosas avanzaran. Con cada par que se alejaba, la desesperación crecía entre los que no habían sido seleccionados y hacía que el aire fuera pesado.

—Qué dulce —dijo James, cruzándose delante de mí—. Creo que acabo de encontrar mi entretenimiento nocturno. Nos vemos luego.

—Hasta luego —le respondí, observando con fascinación como se ponía furtivamente al lado de una chica grande que estaba en la sombra, en el lado opuesto de la sala.

De repente me sentí empujado hacia delante. Dos de las chicas que acompañaban a Jasper se dirigieron hacia mí. Yo estaba demasiado sobrio como para interesarme en el baile, pero me permití ser empujado de todos modos. Jasper me chocó los cinco cuando llegué a su lugar en la pista de baile. Traté de cerrar los ojos y sentir realmente la música, pero me di cuenta de que la estrategia era peligrosa cuando sentí manos extrañas arrastrándose hasta mis brazos.

Yo me escapé y decidí permanecer en estado de alerta. De repente oí un grito detrás de mí y la cara de Jasper se iluminó como la de un niño en la mañana de Navidad. Alice pasó justo por en medio de la gente estrechamente agrupada y se dirigió directamente a él, enrollando sus brazos alrededor de su cuello. Las tres chicas, que antes competían por su atención, admitieron la derrota y vinieron a mí en su lugar. Con su pelo largo y rubio, sus cachondos tops y pantalones vaqueros estrechos, me era imposible distinguirlas, no es que me importara. Eran la versión universitaria de las chicas que conocí en el instituto y eran una versión barata.

BPOV

—Ten cuidado con esas cosas. El alcohol de grano te afecta.

—Sí, mamá. Conozco mis límites. Además, tengo unos cuantos kilos para soportarlo, Rose. —Utilicé mi defensa usual, auto-desprecio. Ella rodó los ojos y se giró hacia la pista de baile. La botella de cerveza en la mano, balanceándose al compás, pelo rubio volando al azar. Ella se las arregló para lucir bien en medio de la aglomeración de gente. A pesar de la abrumadora proporción de chicas y chicos, pasaron sólo unos segundos antes de que Rose estuviera rodeada por tres hombres, todos tomando su turno con ella mientras ella giraba lentamente y se reía, dejándolos boquiabiertos. "Podría ser tú, podrías ser tú o tal vez tú", parecía decir su cuerpo. Rose estaba en su salsa.

Y yo estaba en la mía, levantando la pared con los hombros. Me incliné de nuevo sobre el vaso de refresco con sabor a uva, mientras veía a mi compañera de cuarto trabajar con la multitud en un frenesí.

Yo observé desde las sombras, tratando de fundirme con la pared y no pareciendo como si estuviera parada ahí con torpeza y sola, así era yo, totalmente. Lo único que podía hacer era beber a propósito, así que cuando la primera canción terminó, había vaciado mi vaso.

—Déjame que lo rellene para ti —alguien gritó sobre la música palpitante.

Miré a mi izquierda para ver a quién se estaba dirigiendo. Él se reía mirando hacia mí. Sus dientes eran perfectos y sus ojos brillaban como si fuera a tener alguna posibilidad. Su pelo rubio estaba sucio y en una cola de caballo.

—Estoy hablando contigo, preciosa.

¿Preciosa? Sabía a ciencia cierta que no me hablaba a mí. Dejé caer mis ojos a mi copa vacía y me reprendí a mí misma por pensar por un segundo que ese magnífico tipo había notado que yo estaba ahí y, mucho menos, que se había ofrecido a invitarme a un trago.

—Hey… —Sentí unos dedos levantando mi barbilla—. Sí, tú. —Él sonrió cálidamente.

—¿Yo? —dije tontamente, señalándome a mí misma con la mano que sostenía mi vaso de plástico.

—Sí. ¿Quieres más? —Él hizo el gesto de inclinarse una copa hasta su boca.

Me encogí de hombros. Él tomó mi copa y se fue hacia el enorme barril. Tomé unas cuantas respiraciones profundas y pasé mis dedos por mi pelo. Volviéndome hacia la pared, me apresuré a llegar a mi brillo de labios en mi bolsillo delantero y darme una pasada en mi labio inferior. Di las gracias a mi buena estrella por la tenue iluminación.

—Aquí tienes, cariño —dijo, dándome suaves golpecitos con mi copa rellena.

—Gracias.

—Así que… ¿eres una Tri-Delt?

Como si pudiera serlo.

Él se inclinó hacia su lado derecho para hablarme al lado de mi oreja y sentí su aliento húmedo en mi cuello. No era desagradable.

Negué con la cabeza.

—Mi compañera de cuarto está pensando en meterse —respondí vagamente señalando a Rosalie en la pista de baile. Él ni siquiera estuvo interesado en girarse para ver de quién estaba hablando. Se iba a arrepentir.

—¿De primer año?

Asentí con la cabeza.

—Junior —dijo él, señalando a su pecho musculoso—. Soy James. Soy un hermano —continuó señalando toda la habitación con las manos.

—Hola, James. Soy Bella.

—¿Becca?

—Bel-la —yo prácticamente grité, exagerando la "L" con la lengua entre los dientes.

Él se movió alrededor para así estar a mi lado con la espalda contra la pared. Tenía una botella de cerveza en una mano y la desplazó a la mano más lejos de mí. Dijo en mi oído:

—Encantado de conocerte, Bel-la.

De repente sentí calor y él estaba muy cerca. Pude sentir los pelos de su brazo haciéndome cosquillas contra el mío y, era patético decirlo, pero ese había sido el mayor contacto que había tenido con un chico que no era un familiar desde... no recordaba cuándo. Cerré los ojos y respiré profundamente. Tenía mi brazo derecho tan inmóvil como era posible, no quería perder el contacto pero tampoco quería parecer tan desesperada como para cerrar la distancia entre nosotros. Seguí bebiendo mi nueva bebida, esperando que el líquido me refrescara, pero de alguna manera me hizo sentir más caliente y confundida.

Él giró la cabeza y me sonrió, moviendo la cabeza ligeramente con el ritmo.

—¿Te diviertes? —preguntó en mi oído.

Yo asentí con la cabeza. Tomé un sorbo.

De repente, él se giró noventa grados, de modo que su hombro izquierdo estaba contra la pared y su nariz estaba prácticamente tocando mi mejilla. Una vez más, se inclinó tan cerca que cuando habló pude sentir su aliento por el pelo.

—Entonces, ¿qué estás estudiando?

—Inglés —le dije una vez que sus ojos volvieron hacia los míos.

—Ah —contestó con admiración—. Cerebrito también. —Él me dio una gran sonrisa y me pregunté si se estaba burlando de mí.

Seguí bebiendo mi copa porque eso calmaba mis manos nerviosas y mi boca tenía algo que hacer. Tuve una idea: le iba a hacer una pregunta. Me incliné hacia delante con urgencia, justo cuando él estaba a punto de hacer lo mismo y, entonces, nos topamos de frente. Ugh, ¿podría ser más torpe en eso?

—¿Ibas a decir algo? —lo intentó.

—Yo estaba a punto de preguntarte cuál es tu especialidad. —Wow. Brillante conversación, Bella.

—Finanzas —respondió.

Como no sabía nada sobre ese tema, asentí con la cabeza sin decir nada. Quiero decir, ¿qué podía preguntar? ¿Cuánto dinero podrías ganar en tu primer año fuera? ¿Tienes algún consejo caliente? No, no lo creía. Con la conversación en un callejón sin salida, volví de nuevo a mi actividad, sorber mi bebida.

Él miró a la parte superior de mi copa y sonrió.

—Parece que se está acabando. Vamos por un poco más.

Se alejó de la pared y, en el mismo movimiento, cogió mi mano derecha con su izquierda y entrelazó nuestros dedos. Mi corazón se saltó tres latidos. Me estaba llevando a través de la multitud y estaba agarrando mi mano con fuerza, lo que era útil, porque yo estaba flotando detrás de él, ni siquiera sentía el suelo.

Delante de mí, su camiseta de color gris oscuro se extendía tentadoramente a través de los músculos grandes de sus hombros mientras nos llevaba hábilmente al otro lado del lugar sin mirar atrás. Seguí la cola de caballo flotando y traté, sin éxito, de calmar mi respiración, todavía entrecortada, y calmar mis manos sudorosas.

Tranquila, me dije. Disfruta. Esto está sucediendo realmente. Ese joven seguro de sí mismo y sexy, por alguna razón que no podía empezar a comprender, me había elegido sobre todas las otras chicas en la sala.

Finalmente llegamos al barril de bebida y él soltó mi mano, volviéndose hacia mí. Pude ver que otras chicas nos estaban mirando, preguntándose qué demonios estaba haciendo esa deslumbrante criatura con alguien como yo. No tenía una respuesta para eso.

James se rió de mi inacción y amablemente me quitó la copa para llenarla con una generosa cantidad. Devolviendo la copa rellenada a mi mano, sonrió gloriosamente. Tomé un saludable trago y James movió su cabeza lejos de la multitud. Lo seguí de nuevo y me encontré en un rincón oscuro donde varias parejas estaban tendidas en divanes bajos. La mayoría de las parejas estaban haciéndolo.

El pánico y la euforia se dispararon a través de mí, a partes iguales. Él hizo un gesto hacia un asiento vacío y me senté en el borde, abrazándome a mí misma. Él se sentó y se relajó en los cojines, separando sus piernas en una postura fácil, con una mano en la rodilla y una botella apoyada en su muslo.

Tomé un largo trago de mi bebida, recién salida del barril estaba genial y fresca, y me dio un alivio momentáneo. Estaba diligentemente centrada en la pista de baile, haciendo todo lo posible para evitar mirar a James. De todos modos, le seguí con mi visión periférica y vi que me estaba mirando. Llevó la botella a sus labios y se tomó el resto de su bebida. Se levantó repentinamente del sofá y se inclinó hasta llegar a mi oído, poniendo una mano firme en mi hombro.

—Voy a por otra. ¿Me guardas el sitio?

Asentí con la cabeza, hipnotizada. Estaba completamente confundida. ¿Él honestamente creía que alguien más iba a querer un asiento junto a mí?

Me apretó el hombro ligeramente y me guiñó el ojo. Sentí un tirón extraño dentro de mi vientre. Los nervios y otra cosa. Anticipación, atracción, el comienzo de la excitación. La incredulidad se estaba alejando y estaba dejando espacio para la esperanza.

Vi su espalda retirarse mientras él cruzaba hasta la barra. Tenía un cuerpo perfectamente atlético, hombros anchos y una cintura delgada, un culo firme y un caminar elegante. Nota mental: ese era un tema de conversación que yo podía explorar. Preguntar a James, cuando regresara, acerca de sus esfuerzos atléticos.

^EPOV^

Un movimiento en el borde de la pista de baile me llamó la atención y vi a James arrastrando a la chica que había llevado al barril, lleno de algún brebaje repugnante cuyo único objetivo era aflojar las inhibiciones. Parecía que hacía precisamente eso. Esa chica apenas podía caminar. Cuando ella tomó un trago de su copa, la luz captó un lado de su cara y me di cuenta de que era la chica de mi Seminario de Composición, Bella, la que yo creía que era diferente.

James la arrastró a la "zona de trabajo" de la sala, así era como los hermanos la llamaban por la disposición de los sofás en la esquina oscura. Bella iba más allá que mareada, pero parecía más que feliz de estar siguiéndolo como un cachorro. Cada uno a lo suyo.

Con Alice completamente ocupando la atención de Jasper, fácilmente me deslicé fuera de la pista de baile, dirigiéndome directamente al bar a por una botella de agua. Las palabras de Emmett pasaron a través de mi cerebro: "Hagas lo que hagas, en una fiesta de fraternidad no bebas nada que no esté en una botella sellada".

Asentí con la cabeza hacia James cuando llegó a la barra. Cogiendo una botella de Bud de su escondite privado en el refrigerador, escondido debajo de la plataforma, me dio una gran sonrisa, como si estuviera satisfecho de sí mismo y dijo:

—¿Has visto lo que tengo allí esperándome? —Él movió sus ojos en dirección a la esquina oscura donde lo vi llevarse antes a Bella.

Llevé mis ojos a los sofás y la vi volviéndose a aplicar el brillo de labios nerviosamente y tomándose su bebida. Asentí con la cabeza.

—Oh, no hay mucho que ver, pero ese es mi tipo favorito para una noche como esta.

Estaba seguro de que tenía una mirada de asombro en mi cara, así que él se explicó:

—Esa es la chica más desesperada que me he encontrado. Yo no creo que ella ni siguiera haya hablado con el sexo opuesto y, mucho menos, haberlo tocado. Ella parece una sobria piedra fría —se jactó—. ¡No es que ese sea el caso!

Eché un vistazo por encima de su hombro y pude ver que el hijo de puta probablemente tenía razón. Bella parecía estar desmayada en el respaldo del sofá.

—Eso no es una chica para las horas de luz, pero perfecta para una vez en el rincón oscuro, algo rápido y nunca verla de nuevo. Esta va a ser la chica más fácil que he tenido. Maldita sea, voy a sorprenderme si ella no se abre en ese sofá para mí. —Él tintineó su botella contra la mía y me dio un guiño de complicidad que hizo que se me revolviera el estómago.

Tenía la firme sospecha de que debía hacer algo para salvar a la chica indefensa de las malvadas garras de mi compañero de equipo, pero no podía romper el código de los chicos: meterse entre un chico y la chica que está a punto de dejarlo salirse con la suya es la mejor manera de cometer suicidio social, por no hablar de conseguir que me maten a golpes. Tampoco sería un buen augurio para mi futuro en el equipo de golf.

Me alivió ver que Bella tenía compañía, su compañera de cuarto, tal vez. Mi conciencia se tomó un descanso mientras Bella se borraba temporalmente de mi propia lista de tareas pendientes. James se dio la vuelta para ver lo que yo estaba viendo y estuvo menos que encantado de que alguien acabara de estropear sus planes.

—¡Joder, tengo que irme!

BPOV

Cerré los ojos y dejé que la sensación vertiginosa del alcohol me lavara. Mi cabeza cayó contra el sofá. Ah, estaba tan relajada. Definitivamente, estaba sintiéndome bien, aunque un poco caliente. ¿Pero ese era el efecto de la bebida o era el magnífico chico que estaba dedicándome toda su atención esa noche?

Me había tocado, sonreído y guiñado un ojo, ¡por Dios!

—Jesús, Bella, ¿estás dormida?

Me desperté de mi descanso tranquilo por culpa de mi rubia compañera de cuarto saltando en el sofá junto a mí.

—¡No, no estoy durmiendo, Rose!

—Entonces, ¿qué estás haciendo en la esquina sola?

De repente me sentí muy tonta. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que James se había ido por una bebida? ¿Había sido abandonada? Por supuesto. Chicas como yo no entendíamos a chicos así. ¿Por qué estaba todavía un poco sorprendida?

—Ella no está sola. Está conmigo —respondió mi caballero de brillante armadura—. No has hecho un buen trabajo guardando el asiento para mí, cariño. —Sonrió con una sonrisa perfecta y blanca. Él estaba de pie delante de mí, pero estaba mirando hacia atrás y hacia adelante entre los dos.

Por un momento estuve muy sorprendida de que él hubiera regresado y, sobre todo, de que quisiera sentarse. Él asumió el control por mí, era evidente la confusión que mi cerebro me había provocado.

—¿Te importaría apartarte un poco, por favor? —le pidió cortésmente a Rose.

Ella me lanzó una mirada como diciendo: "¿Quién es este chico secreto y delicioso que has estado ocultándome, perra?", y sonrió ampliamente.

—Claro —Rose respondió, pasando rápidamente al otro lado del sofá, dejando a James el espacio en el medio.

James tomó la mano que no sostenía la botella de cerveza y se la ofreció a Rose.

—Hola, soy James, ¿y tú eres...?

Ella sonrió con su sonrisa matadora y tomó su mano.

—Soy Rosalie, compañera de cuarto de Bella.

Oh, chico, ahí iba. Fin del juego. Nadie que pusiera la vista en la caliente Hale iba a volver a ponerla en la tibia Swan.

—Ah, la que quiere ser Tri-Delt. Encantado de conocerte, Rose —dijo James, soltando su mano. Pero entonces, lo más milagroso ocurrió. Él levantó su mano y la colocó posesivamente en la parte posterior del asiento del amor, detrás de mí. ¡DE MÍ! Él apenas tocaba mis hombros, en realidad no más que nuestros brazos se tocaban, pero sentí como si él me hubiera elegido. Me hundí de nuevo en el cojín y permití que mi cuello descansara apenas dentro de la curva de su brazo.

Poniendo sus labios en mi oído, dijo con voz ronca:

—¿Me has echado de menos?

Sonreí tontamente, estaba segura. Rose estaba mirando entre nosotros, tratando de encontrar la manera de presentar esa experiencia a su cerebro. Hombre perfecto, seguro de sí mismo, compañera de cuarto con sobrepeso, sin experiencia. No cuadraba.

James se inclinó otra vez.

—Bueno, ¿alguna posibilidad de que podamos deshacernos de nuestra alegre acompañante rubia?

Él se alejó y vi que sus cejas se levantaron expectantes. Sus palabras me hicieron sentir un hormigueo en todo mi cuerpo. ¡Él estaba tratando de estar a solas conmigo! ¡En la oscura esquina! Euforia y terror aparecieron, esa vez la euforia ganó. Iba a tener mi primer beso serio esa noche con esa deliciosa criatura de la fraternidad y Rose no iba a interrumpirme o lo que fuera.

Yo capté la atención de Rose y rodé los ojos locamente a través de la sala tan significativamente como pude sin mover la cabeza y sin que él se enterara. ¡Pilla la pista! ¡Lárgate! Sus ojos se estrecharon con sospecha.

—Así que, James, ¿cuál es tu historia? —ella ronroneó.

—¿Mi historia? ¿Qué quieres decir? —Ella lo desafió, pero él sonrió de nuevo, tomando su Bud, tranquilo, despreocupado, confiado.

—Quiero decir, ¿siempre te ligas a chicas, las traes a los rincones oscuros y las manejas cuando están hasta arriba de alcohol de grano?

Bueno, si lo ponía así, no sonaba tan romántico. Los ojos de él se estrecharon por un breve momento mientras consideraba su respuesta.

—¿No crees que estás vendiendo muy mal a tu compañera de cuarto, Rosalie?

De repente me di cuenta de que James me estaba defendiendo ante Rose. Me senté un poco más alto y endurecí mi mirada a Rose. ¡Sí, zorra, toma eso!

Ella dio una mirada entre nosotros un par de veces más. James. Bella. James. Bella. Entonces su decisión estuvo tomada.

—¡Está bien, Bella, pero no me vengas llorando cuando este tipo te deje tirada!

Mi boca se abrió ante sus palabras despiadadas y sus hipótesis. Ella se levantó del sofá con indignación y se marchó. Me sentí humillada y furiosa.

Viendo lo sucedido, James dijo:

—Wow, ¿ella es siempre tan dura?

—No. Ella nunca ha estado así antes, aunque sólo la conozco desde hace una semana y media. —Me pregunté a qué precio me había asegurado mi lugar justo al lado de ese hombre. Pero, tan pronto como el pensamiento se me ocurrió, fue arrastrado por la alegría que tenía y, tal vez, Rose no había podido manejar la novedad de los papeles invertidos. ¿Podría ser posible que Rose estuviera celosa? ¿De mí? Me reí interiormente.

Sacudí la cabeza para despejar el diálogo interno y, al instante, me di cuenta de que se trató de un gesto peligroso por mi parte. Con el alcohol dándome vueltas, adormeciendo mis sinapsis nerviosas y haciendo que me descentrara, tenía que dejar de hacer movimientos bruscos y tenía que dejar de pensar tan condenadamente duro. Cogí mi cabeza con mi mano para opacar las vueltas.

—Whoa, Tiger —dijo—. ¿Por qué no simplemente te sientas y te relajas? —Y él envolvió su mano derecha protectoramente alrededor de mi hombro y tiró de mí hacia atrás contra el sofá nuevo. Esa vez pude sentir los músculos de su brazo sosteniendo mi cuello y pude sentir claramente cada dedo de su mano a medida que llegaban a la parte superior de mi manga de casquillo, tocando mi piel desnuda. En cada lugar que me tocaba sentía como si un pequeño fuego se encendiera.

Él envolvió la otra mano alrededor de mi mano izquierda, la que sostenía la copa y la llevó a mis labios de nuevo.

—Toma un sorbo de tu bebida —dijo con atención.

Me encantaba que él cuidara tan bien de mí y obedecí su misiva.

—Eso es, buena chica —dijo con dulzura—. Venga, un trago más... eso es... hasta el final —pidió, vaciando el vaso en mi boca. Era muy útil ese chico.

»Deja que lo aparte por ti. —Me quitó la copa de la mano y la puso en el suelo. Tomando un trago largo de su cerveza, se la bebió toda y colocó el bote vacío al lado de mi copa, a nuestros pies.

Sentí rápidamente el calor de la última copa de ponche a medida que corría alrededor de mi sangre. James colocó su mano izquierda sobre mi rodilla. Incluso a través de mi tela gruesa, su toque se sintió íntimo. Estaba segura de que nunca había sido tocada así antes. Mis ojos se sintieron muy pesados y me di por vencida cayendo en la tentación de cerrarlos, así que incliné la cabeza hacia atrás en la seguridad de su fuerte brazo. Él se movió junto a mí, moviendo su rodilla derecha en el asiento y poniéndola sobre mi muslo. Me sentí deliciosamente atrapada. No tenía ni idea de lo que él iba a hacer a continuación. Fuera lo que fuera, yo no podía esperar.

—Mmm… te ves muy relajada, cariño —murmuró en mi oído, enviando la más suave bocanada de aire y haciendo que mi cabeza diera vueltas. Él, distraídamente, frotó su pulgar derecho arriba y abajo a lo largo de la piel desnuda de mi brazo. Si yo estuviera sobria, hubiera sido consciente de mí misma y mi piel flácida, pero Dios bendiga al alcohol, no me preocupé por nada. Sólo pensaba en lo bien que se sentía el ser tocada, el ser querida.

Estaba acariciando mi cuello con su nariz y mordisqueando el camino de mi oído hacia mi clavícula.

Me retorcí, cayendo más profundamente bajo su hechizo. Su mano izquierda frotó muy lentamente mi pierna, lo sentí en mi muslo, amasando la carne contenida por mis vaqueros.

Su boca se movió al otro lado de mi mejilla, cada vez más y más cerca de mis labios. Estaba sin aliento por la anticipación. Nunca, nunca había sido tocada así antes. Nunca había sentido los labios de un chico en los míos. James me llenaba de esperanza y promesas. Estaba navegando tan alto con sus atenciones, que casi no noté su mano deslizándose bajo el dobladillo de mi camiseta, ya fuera del pantalón.

Respiré hondo y me preparé para protestar, cuando de repente sus labios gloriosos se acercaron a los míos y me tragué todas mis objeciones al recibir el más maravilloso y cálido beso. Él gimió en mi boca, distrayéndome aún más, y sentí los cinco dedos de su mano caliente y una palma caliente tocando mi estómago.

Mi mano se disparó para detener su camino y me di cuenta de que en lugar de detenerlo, simplemente atrapé su mano contra mi piel desnuda.

—Tranquila, cariño, tranquila —me calmó, apretando sus labios contra los míos y sonriendo a mis ojos aterrados—. Yo no voy a hacer nada que no quieras.

Dejé escapar un suspiro de alivio y asentí con la cabeza. Debía parecerle una niña tonta a ese chico con experiencia, ese Adonis que estaba dando su afecto a una virgen mojigata.

—Lo siento —le susurré—. Yo nunca he...

Él negó con la cabeza y puso sus labios en los míos otra vez. Sus besos iban más allá de todo lo que había fantaseado, mi cabeza daba vueltas por la pura felicidad y por el efecto acumulativo de todas las bebidas.

Su mano derecha se apartó de mi hombro y se curvó alrededor de mi cuello y él estaba pasando suavemente su pulgar hacia arriba y hacia abajo por mi nuca mientras me volvía loca con sus besos. Me estaba tirando hacia él en el sofá, aplastando mi pecho contra el suyo. Seguí sosteniendo su mano izquierda, la cual todavía estaba caliente contra mi vientre desnudo.

Sentí su caliente lengua deslizarse a través de mi labio inferior. Él gimió contra mí y yo estaba muy perdida. Su lengua estaba en una misión, haciendo palanca en mis labios separados. Cedí sin aliento para ver qué sensación iba a tener a continuación. Un segundo más tarde su lengua tocó la mía y me disparé.

—Nnnnnngggg… —gemí vergonzosamente. Sentí sus labios ampliarse en una sonrisa alrededor de los míos.

Ni siquiera pude sentir la vergüenza que probablemente debería sentir, teniendo en cuenta que estábamos montándonoslo en la fiesta y alguien podía estar mirando. En cambio, tuve la sensación extrañamente orgullosa de que era yo la que estaba en el sofá con ese pedazo de hombre, era mi lengua la que él saboreaba y mi piel desnuda la que tocaba. ¡Cómete tu corazón de mierda, Rose!

James estaba dándose la vuelta, su cabeza se movió más y lo sentí elevarse sobre mí. Me di cuenta de que estaba sentado en sus rodillas a mi lado. Su pecho estaba presionando contra el mío y sus labios sobre los míos, yo estaba aturdida, mareada y cayendo hacia atrás en la esquina del sofá y él estaba encima de mí.

Su mano izquierda se movió por alrededor, explorando por su cuenta y avivando el fuego dentro de mí. Su pulgar estaba haciendo círculos sobre mi estómago y se sentía muy bien. Sintiendo mis defensas escapándose, yo aflojé mi agarre en su mano ligeramente, levantando el embargo, pero aún manteniendo mi propia mano cerca de la suya en caso de emergencia. Percibiendo su nueva libertad, gimió de nuevo y deslizó su mano un poco más arriba, un poco más cerca de mi sujetador.

Yo estaba conteniendo la respiración, porque sabía a dónde iba y que no debía dejarlo, no allí, no en cualquier lugar. Pero, ¿cómo podía resistirme? Su mano se sentía como plumas, daba cosquillas, apretaba y acariciaba toda esa piel que nunca jamás había sido tocada. Su rodilla izquierda se movió a mi regazo y yo estuve sujeta debajo con más firmeza que antes. No estaba segura de si él me dejaría levantarme y esa realización pasó a través de mi cuerpo con tal emoción que tuve que alejar sus labios para poder respirar. Estaba jadeando como un animal y vi sus labios acurrucarse en una sonrisa arrogante porque él me tenía justo donde me quería.

—Eres tan condenadamente sexy, Bella —me gruñó, capturando mi boca una vez más. Sus dedos hicieron contacto con mi sujetador y me estremecí. Apenas pude sentir nada por el acolchado de mi sujetador talla 105E con aro completo y estaba segura de que era más material del que él se había encontrado en su vida acariciando senos. Me pregunté de nuevo brevemente por qué me había elegido, pero el ponche alejó la duda antes de que pudiera instalarse y encontrar un hogar en los bordes de mi conciencia.

La mano número dos se apartó de mi cuello e hizo su camino hacia el dobladillo de mi blusa. Con mi otro brazo atrapado detrás del cuerpo de James, él tenía rienda suelta con esa mano y él lo sabía. Él iba a por el broche de mi sujetador como un misil buscador de calor en un viaje al sol. En cuestión de segundos me soltó de mi prisión de aro y su mano izquierda se deslizó justo debajo y agarró mi pecho derecho. ¡Otra primicia!

Y maldita sea, se sentía tan bien ser agarrada, aunque sabía que había un millón de razones por las que no debía. Su otra mano pasó por ahí delante y se unió a la fiesta, ambas manos levantaron el aro hacia arriba y tocaron ambos senos, por lo que fue completamente gratis pellizcar y acariciar, y eso era exactamente lo que él estaba haciendo.

James estaba apretando cada vez más agresivamente, pellizcando y retorciendo, gimiendo en mi boca, mordisqueando mis labios y empujando mi lengua alrededor de mi boca. Y yo me estaba divirtiendo tanto como él, o eso creía yo.

Eso fue así hasta que sentí eso presionándose contra mi hueso de la cadera izquierda. Eso ya había sido toda una vida de primicias y pude acceder a las células del cerebro sólo lo suficiente para saber que estaba fuera de mi zona de confort y me estaba dirigiendo directamente a mi zona de peligro.

La ansiedad se empujó a través de la niebla de la lujuria y el alcohol y me envió una señal de alerta a mi aturdida hormona infestada, el cerebro. ¡ALTO! ¡ALTO! ¡ALTO!

La oí en mi cabeza, pero lo único que pude decir fue:

—¡Mm, mm, mm!

Colocando mi mano libre sobre su pecho, traté de empujarlo fuera de mí. Él no captó el mensaje o estaba demasiado lejos como para detenerse. Comenzó a presionarse contra mí con su masculinidad dura y yo sabía que estaba en un gran problema.

Sabía que yo pesaba más que ese chico, pero él era musculoso y me tenía atrapada debajo de él. Recordé el entrenamiento de defensa personal que me enseñó mi padre y estaba segura de que podía noquearlo levantando la rodilla izquierda apenas tres centímetros, pero sin duda le haría enfadarse mucho. Yo no estaba aún en DEFCON5, sólo necesitaba que él redujera la velocidad. Improvisé, poniendo mi brazo derecho alrededor de la parte posterior de su cabeza y tirando de su cola de caballo. Jodidamente fuerte.

—¡OW! ¡Mierdaaaa! —Él gritó, llevando sus manos a la parte posterior de su cabeza.

Mierda, tal vez debería haberle dado un rodillazo en la ingle después de todo.

—¿Cuál es tu problema? —escupió con rabia y con el pecho agitado.

—¿Podemos simplemente tomarnos un descanso? —solicité amablemente, dándole el beneficio de la duda de que tal vez no hubiera entendido mis señales.

—Pero estábamos llegando a la parte buena —argumentó, apretando fuertemente mis pezones que sobresalían a través de mi blusa.

—Necesito que te apartes. Ahora mismo. —Traté de parecer valiente, pero estaba muy asustada. No asustada porque él no se apartara de mí, porque seamos sinceros, estábamos en medio de una fiesta y sin duda alguien vendría en mi ayuda si gritaba. Tenía miedo a su reacción por haber puesto los frenos. Yo sabía cómo ellos llamaban a las chicas que hacían eso.

—¡Me estás tomado el jodido pelo!

Sí, eso era todo.

Su bella sonrisa anterior se convirtió en una mueca horrible. No podía ni imaginar que me hubiera parecido guapo tres segundos antes. Y lo peor era que todavía tenía su rodilla sobre mi pierna y yo estaba atrapada en esa situación terrible y comprometedora. El alcohol estaba haciendo girar mi cabeza y de repente sentí que iba a vomitar. ¿No sería eso la guinda de ese pastel de mierda?

Traté de ser amable una vez más.

—Lo siento, James. Sólo quiero que me des un respiro.

Él pasó la palma de su mano sobre su boca como si estuviera tratando de borrarme de su sistema.

—¿No quieres ser marcada ahí abajo? ¿Para quién te estás guardando? ¿Crees que realmente hay alguien por ahí que vaya a querer... esto? —Hizo un gesto grosero hacia arriba y hacia abajo de mi cuerpo.

—Tú lo has querido —dije, mirando intencionadamente su entrepierna.

Se sentó sobre sus piernas y se rió perversamente.

—¿En serio? Yo tengo veinte años. Me pongo duro como cincuenta veces al día. Contigo sólo me ha tomado un poco más de tiempo que con la mayoría.

Yo me levanté del sofá tan dignamente como me fue posible, teniendo en cuenta que mi sujetador estaba todo arrugado bajo mi blusa y me tambaleaba un poco. Y en serio iba a vomitar.

—No vuelvas aquí, culo gordo...

Corrí hacia la salida y, por suerte, lo hice un segundo antes de que mis tripas decidieran salir de mi boca. Dejé a las Pi Kappa Alfas un pequeño regalo en su puerta principal y llevé mi culo gordo a casa.

EPOV

Era como un accidente de coche en el lado de la carretera. Sabía que no debería seguir viendo, pero yo definitivamente no podía apartar los ojos. La amiga de Bella la había abandonado y no había nada entre James y sus nefastos planes, sólo una Bella manchada por el alcohol y con una neblina inducida por la lujuria. Un pozo creció dentro de mi estómago. Por más que tratara de convencerme de que ese no era mi problema, yo había sido educado para hacer lo correcto.

Y, sin embargo, estaba clavado en mi lugar pegajoso del suelo de la sala. Había un silencio cómplice. Ojalá hubiera estado bebiendo, al menos tendría esa excusa en mi arsenal para calmar mi conciencia.

No podía hacer más desde allí, sólo rezar para que Bella se levantara del sofá mientras todavía tuviera dignidad (y, presumiblemente, su virginidad). Destellos de luz de la pista de baile revelaron su escena en fragmentos para mí: labios besándose, rodillas atrapando su cuerpo, manos explorando, mano protestando y entonces cediendo. Yo miré hacia otro lado cuando James cubrió su cuerpo con todo su peso. No podía dar testimonio de eso.

Hubo una discusión que fue ilegible por el ruido de la pista de baile y Bella corrió por delante de mí como un borrón.

—No me jodas, ¿puedes creer a esa chica?

James estuvo a mi lado segundos después, cogiendo otra botella de la nevera y lanzando la vacía a la papelera de reciclaje.

—¡Jodida gorda! —Él sacudió la cabeza y murmuró para sí mismo—. ¿Quién diablos se cree que es?

—¿Qué ha pasado?

—¡Esa perra me ha apartado! ¿Puedes creer eso?

—No —le dije con sinceridad. Tuve que darle la espalda para que no viera la sonrisa sin control a través de mi cara.

O) (O

BPOV

Puse la llave en la cerradura alrededor de cinco veces, jurando y llorando tan fuerte que no podía ver bien. Siendo un hervidero de frustración, me rendí, volviendo la espalda a la puerta y deslizándome hacia abajo contra el suelo.

—¿Qué demoni…? —Oí en el otro lado de la puerta. Se abrió de repente y me tiró hacia atrás a mi habitación—. Oh Dios mío, Bella. ¿Qué ha pasado? ¿Qué te ha hecho ese gilipollas?

Estaba mitad en el pasillo y mitad en la habitación. No me podía imaginar lo que debía parecer después de haber sido insultada, de haber vomitado y de haber caminado diez manzanas. Pero pensé que me veía mal, ya que Rosalie se apiadó de mí, a pesar de su advertencia anterior.

—Venga, vamos a entrar —dijo ella tratando de levantarme por mis brazos y deslizándome hacia atrás. Cuando no hizo ningún progreso, me dio la vuelta y cogió mis pies en su lugar. Ella los levantó, doblándome hasta que mis zapatos tocaron la manija de la puerta. Luego puso mis piernas a un lado, junto a la puerta, y la pateó, cerrándola detrás de ella.

Dándome una mirada más cercana, dijo:

—Bella, él no... Joder, Bella, ¿lo ha hecho...?

—No —lloré—. Nada de eso.

—Oh, gracias a Dios —dijo ella, dando un suspiro de alivio—. ¿Quieres que te ayude en la cama?

—No —le respondí—. No merezco tu ayuda. Soy una idiota. Quiero decir, ¿quién demonios me creo que soy, una chica que un chico guapo puede desear? ¡Soy una jodida friki, soy como la mujer gorda del circo!

—Hey, Bella, no es tan malo. Vamos. Ese tipo era un imbécil. No es tu culpa.

—Por supuesto que es mi culpa. Me creí por un minuto que yo era digna de la atención de un chico guapo.

—Ese chico no es apto ni para limpiar mierda de caballo de la suela de sus zapatos, Bella. Él es un aprovechado. Ellos le meten al ponche niveles letales de alcohol que tú no puedes ni siquiera notar y se dedican a hacer que bebas hasta que les dejas hacer lo que quieren.

Rose se inclinó sobre mi rostro y sostuvo mi mano. Yo me incorporé en mis codos y sequé mis lágrimas una vez más.

—Rose, estoy lista. Yo no quiero ser así. ¿Me ayudas?

Ella me apretó la mano.

—Por supuesto que lo haré, cariño. Sabes que te quiero, ¿no?

—¿A mí por completo?

—Cada maldito centímetro.

O) (O

—¿Estás segura de que se nos permite sentarnos aquí?

—Para de graznar, Bella. Sólo pasa por debajo del radar.

—No paso por debajo del radar, Rose. ¡Soy demasiado grande!

—Ya basta. Mira —dijo, tirando de mi codo hacia su lado— he estado esperando tres años completos para ver a este tipo de acción. ¡Y quiero ser buena y estar cerca en nuestro primer partido!

—Bien —me rendí, dejando que me tirara hacia abajo hasta la primera fila de las gradas. Estábamos sentadas justo detrás de los banquillos de los Hawks, lo suficientemente cerca para ver cada gota de sudor en la espalda de los jugadores.

—¡Oh Dios mío! —Ella apuntó hacia la mitad del banquillo—. ¡Ahí está! El número 84. ¿No es guapísimo?

—Por supuesto, Rose. Él se ve muy bien desde atrás —la medio aplaqué, medio irrité. Hacia 30 grados fuera y no todos podíamos llegar lejos usando unos pequeños pantalones cortos y una camiseta de fútbol de corte, con el número 84, por supuesto.

Ella me dio un codazo por mi insolencia.

—Verás cuando gire la cabeza. Él tiene un hoyuelo gigantesco en la mejilla izquierda. Y sus dientes son muy blancos cuando sonríe, prácticamente se necesitan gafas de sol. Y sus ojos son como un bosque brillante de verdes y marrones...

—Pensé que habías dicho que esta era la primera vez que lo veías en persona.

—¡Lo es! Sshhh, Bella, ¿has oído hablar de Internet?

De repente ella tocó mi rodilla con sus largos dedos y clavó sus uñas en mi carne.

—¡Va a salir en el campo! ¡Oh Dios mío, oh Dios mío, oh Dios mío!

Yo intenté aflojar su agarre, pero vi que la resistencia era inútil. Mi compañera había entrado en otro plano de existencia. Pude ver con fascinación como Emmett cerraba su casco y saltaba desde el banquillo. Rose se lamió los labios por la anticipación. Tenía que admitir que el tipo tenía un cuerpo impresionante, aunque no estaba segura de dónde terminaban los músculos. De cualquier manera, sus anchos hombros llegaban impresionantemente a... bueno, una zona bien marcada. Emmett se agachó en su posición. La pelota fue lanzada, el quarterback buscó su marca, Emmett hizo un bloque impresionante en el liniero defensivo. El receptor estaba libre para capturarla y llevó el balón hasta la primera posición antes de ser arrastrado hacia abajo.

—¡Así se hace, Cullen! —Rose le gritó con entusiasmo, saltando desde el banco de metal.

Le di un estirón a los pantalones cortos de Rose. ¿Había sido eficaz el bloqueo de Emmett? Sí. ¿Las personas normales saltaban y aplaudían eso? No.

Se alinearon de nuevo para la siguiente jugada. El quarterback estaba explorando sus opciones, golpeando el balón con la mano izquierda mientras decidía en quién confiar; vio que Emmett había escapado de su defensor y le dio un pase ideal justo por encima de su hombro. Emmett atrapó la pelota con facilidad y se paseó con gracia por el campo.

Rose estuvo levantada todo el camino, gritando y gritando:

—¡Cul-mi-na! ¡Cul-mi-na!

Nadie podía atraparlo y él ralentizó su marcha yendo a un trote seguro sobre la línea de meta.

Rose me cogió por el codo.

—¡Levántate, levántate! ¡Tienes que ver su baile!

Me levanté con el resto de la multitud mientras Emmett dejaba la pelota, brincaba en un círculo completo alrededor de ella, saltaba sobre sus manos, caminaba unos impresionante diez pasos mientras hacía tijeras con sus piernas, movía de un tirón sus pies, se inclinaba para recoger el balón y agitaba su culo al lado de la multitud. Trotó de nuevo, reconociendo los cantos salvajes de la multitud al ver a Cullminator.

—Cullminator, Cullminator, Cullminator...

Rose se estaba recuperando en su sitio, gritando tan fuerte como sus pulmones delicados le permitían, agitando los brazos frenéticamente. Ella era totalmente una fan y su fervor sólo aumentó a medida que Emmett se acercó al banquillo. Me senté rápidamente, avergonzada por la atención que ella estaba pidiendo.

—¡WOO HOO! —ella gritó cuando él se despegó de su casco.

Él no pudo hacer otra cosa a parte de girarse hacia la voz que le llamaba. Rosalie se puso aún más loca cuando se dio cuenta de que la miraba. Ella estaba saltando, agitándose y dando vueltas, haciendo partícipe a cada parte de su cuerpo para buscar desesperadamente su atención por última vez.

Y él era todo un hombre. Lo pude ver, cada detalle que ella había descrito. La sonrisa infantil marcada por ese hoyuelo sexy, la sonrisa del millón de dólares y esos ojos que ya estaban plenamente comprometidos con Rose. Él sonrió ampliamente a Rose, como si no hubiera otra alma en el estadio. Yo iba a vivir toda mi vida para ver cómo un chico me sonreía a mí de esa manera. Sólo una vez.

EPOV

—¡Gran juego, Em! —Lo empujé contra la pared fuera del vestuario y lo acompañé en su paso apresurado.

—A la mierda el juego, Ed. —Agitó su mano con desdén—. ¿Has visto a mi chica?

—¿Tu chica? ¿A la mierda el juego? —Apenas podía seguir el ritmo de su nivel de energía. Se parecía más a un hombre que acababa de despertar y se había bebido un café triple con un Red Bull que a alguien que acababa de correr un kilometro y había anotado tres touchdowns. Tenía el pelo mojado por la ducha y su cara estaba colorada.

—¿Te acuerdas de la chica que vi por la ventana el otro día?

—Recuerdo que estabas un poco tonto, pero nunca vi a quién estabas mirando.

—No la pude encontrar de nuevo desde ese día y me ha estado volviendo loco. La he estado buscando por todas partes desde entonces. Me imaginé que era una estudiante de primer año ya que no la había visto antes.

—¿Cómo puedes estar tan seguro? ¡Hay 4.000 estudiantes en esta universidad!

Se detuvo de repente y se volvió hacia mí.

—Ella lo es todo.

—Es… ¿qué?

—Es para mí. Ya lo tengo todo. La búsqueda ha terminado.

—Vete a la mierda, Emmett —dije, puntuando mis palabras con un empujón contra su brazo fornido.

Él puso sus manos en sus caderas, esperando pacientemente a que yo me creyera que iba en serio.

—¿Hablas en serio? ¿Este es lo último de "El gran Emmett"? ¿No más "Sacrificarse por las chicas"?

—Nada.

—¡Mierda! ¿Quién es esa chica?

—Ella estaba en la primera fila hoy, justo detrás del banquillo. —Él cogió mi brazo y lo apretó para asegurarse de que le estaba prestando atención—. Pelo rubio, ojos azules, piernas hasta el cuello, fantásticos pechos. ¡Lleva mi camiseta!

—Emmett, la mitad de las chicas en las gradas estaban usando tu camiseta hoy.

—No como ella, hermano. —El recuerdo de su camisa en ella era obviamente un recuerdo muy feliz. Su cara parecía que podría romperse de tanto sonreír.

—Por favor, dime que obtuviste su nombre esta vez, Em. —No pude evitar sonreír de nuevo ante su entusiasmo.

Él sacó un pedazo de papel enrollado de su bolsillo y dijo:

—Rosalie Hale, 555-633-9090, Warwick 303.

O) (O

—Ese ha sido un buen movimiento, Edward. ¿También haces eso en el curso o eres uno de esos tipos que sólo es grande en el campo?

Ignoré su insinuación. Había oído todo eso antes, siempre de chicos que estaban a la altura.

—Un movimiento es un movimiento. —Me encogí de hombros, poniendo la marca por debajo de la bandera de los 300.

—Wow, me encantaría ser capaz de hacer eso —admitió Jasper, golpeando por detrás de mí.

Eso definitivamente no era algo que la mayoría de chicos decían. Pero bueno, mi compañero de cuarto no era la mayoría de los chicos.

—No es como si tuvieras cualquier problemas para anotar —le dije de espaldas.

Él se rió brevemente por la insinuación.

—Normalmente no, pero un extra de cincuenta metros ciertamente ayudaría.

Vi a Jasper hacer algunos movimientos en la estación en frente de mí. Él era fluido y elegante, pero yo veía exactamente dónde estaba perdiendo poder. Era bastante bueno en ver las cosas. Pero había aprendido —en un duro camino— que la gente no siempre apreciaba los "consejos útiles".

Así que hice lo que hacía mejor, mantener mi boca cerrada y volver a golpear la pelota. Jasper se giró y me miró un poco antes de decir:

—En serio, Edward, esto es un infierno.

Detrás de mí, James se quejó:

—¿Por qué no os conseguís una habitación de mierda? Jesús, ¿podemos golpear algunas pelotas aquí?

Jasper se rió de su mal humor.

—Ya tenemos una habitación, James.

Jasper había dejado de golpear la pelota y él simplemente me miraba, con las piernas cruzadas, apoyado en su palo. Golpeé un poco más con sus ojos en mí, antes de que interrumpiera mi siguiente golpe y dijera:

—Enséñame eso.

BPOV

—Mira, otra ventaja de tomar largas caminatas a paso ligero al aire libre. No obtienes un paisaje como este sentada en el sofá —dijo Rosalie, señalando la fila de chicos que golpeaban las pelotas en el campo de prácticas.

A medida que nos acercamos, reconocí un cuerpo familiar. Uno que estaba encima de mí hacía dos noches. Yo casi no lo reconocía con su cola de caballo escondida, pero incluso de espaldas a mí, definitivamente podía decir que era James.

Antes de girarme apresuradamente, el chico frente a él se dio la vuelta para hablarle y me di cuenta de que era el tipo del seminario que quería ser una jirafa muda. El chico de la sonrisa dulce y tímida.

¿Era amigo de James? Bueno, no íbamos a sacar conclusiones precipitadas. Tal vez sólo eran compañeros de equipo. Incluso si ese era el caso, James probablemente le habría contado todo lo que pasó. Me sentí humillada de nuevo. ¿Cómo iba a enfrentarme a ese chico al día siguiente en la clase?

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Nos vemos la semana que viene! Perdonad que no ponga los agradecimientos uno a uno, pero como sabéis, no puedo estar mucho tiempo aquí. Besos y muchísimas gracias a los que aún estáis por ahí para seguir leyéndome ;)