CAPITULO 2

(Pov Xinia)

Me gustaba esta casa, era bonita, tenía personalidad, las casas victorianas estaban llenas de leyendas, de historia y en concreto esta apodada la casa del crimen por las atrocidades cometidas.

-Yo le vendí esta casa a una pareja el verano pasado-.

-¿Y qué ocurrió?- pregunté mirando a Jessica, Hakon estaba absorto mirando el salón y su decorado-.

-Murieron, se decapitaron el uno al otro-.

-¿Eso es posible?-.

-Lo es si se hace a la vez-.

-Ya es nuestra- murmuré-.

El camión de mudanzas no llegó demasiado tarde y pudieron montar las camas en la planta superior, mi colchón no lo cambiaba por nada en absoluto.

Independientemente que las camas estuviesen decoradas de un estilo antiguo muy bonito.

-Xinia...- me llamó Hakon-.

Subí las escaleras al piso superior donde él estaba.

-Es mejor... es mejor... que no subamos al desván-.

-¿Por qué?-.

-Porque es mejor que no lo hagamos-.

-Vale...- esto de la falta de información era algo de lo que estaba acostumbrada desde que me casé con Hakon-.

Él cerró los ojos, estaba tenso.

-¿Ocurre algo?- acaricié espalda con mi mano y me miró-.

-No, estoy bien-.

-¿Que quieres hacer?-.

-Quiero una ducha-.

"Vale algo va mal"-.

-Una ducha...-.

-Sí, vamos-.

-Vamos- murmuré y tomé su mano-.

(Pov Hakon)

Esa ducha con ella me había hecho recobrar de nuevo el norte estaba bastante nervioso, porque en el desván se escuchaban cosas, amenazas, y se veía caer sangre en ocasiones por entre las grietas del techo, aún no me había animado a subir, debía esperar a que nadie estuviese en casa. Seguramente cuando ella se fuese al trabajo.

Xinia se removió en la enorme cama y ni allí me dejaban tranquilo había un chico adolescente que parecía bastante ensartado con el hecho de que me esposa ocupase esta cama, se sentaba a su lado y me miraba amenazante.

-¿Quien es ella?-.

"Por fin se ha dignado a hablar"-.

-Es mi esposa- susurré para no despertarla-.

-Ella es guapa-.

-Lo es-.

-Cuando estás muerto se hace difícil conocer gente-.

-¿Cuál es tu nombre?-.

-Edward-.

-Edward- lo miré- aléjate de mi esposa-.

-No sabes dónde te has metido-.

-Lo sé...- dije cuando se esfumó- lo sé perfectamente-.