Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, pero la historia es completamente mía.
"Cuanto más rápido, más divertido."
Universo Alterno.
Capítulo 2- "No lo puedo creer."
Sasuke.
Se despertó con una estúpida sonrisa plasmada en el rostro, en cuanto lo noto la borro inmediatamente. Fue a darse un buen baño y como era de esperarse era el primero en despertar, se aseo tranquilos. Bajo a tomar su café matutino, este seria un día muy molesto, puesto que muy seguramente lo 'obligarían' a pedir disculpas a esa chica con la que no dejaba de soñar. No sabría que haría, se debatían entre deja a un lado su orgullo y pedirle disculpas a la pelirrosa o no seguir comportándose como todo un arrogante y no hacerlo. Pero, sin embargo, él tenía que cuidar una figura pública. Ella podía decirles a sus conocidos que Sasuke Uchiha no le pidió disculpas por casi matarla. Él no podía permitir eso. Tenía que hacerlo, y lo harían en privado, solo ellos dos. ¿Cuántas cosas podrían pasar en esa situación? En la nueva mente pervertida del joven, pasaron mil y una posibles situaciones, unas acababan mal… y otras no tan mal.
Sakura.
Estaba en el despacho de Tsunade Senju, su jefa, su compañera, su apoyo, su amiga. La rubia era muchas cosas para la ojijade, ahora la estaba esperando, esperando a que llegara para poder desahogarse, para contarle como se sentía, y es que la verdad es que estaba muy confundida. Se sentía furiosa, colérica, impotente, tonta y con mas del odio necesario hacia aquel pelinegro que le recordaba tanto a su ex, hacía cinco meses ella estaba teniendo una relación estable. Habían sido mejores amigo por cinco largos años y hacía menos de un año habían comenzado a salir. Con el tiempo, él se comportaba extraño. A los cinco meses de esa relación, era su aniversario por cumplir 150 días juntos, ciento cincuenta días de 'amor', y habían decidido celebrarlo con todos sus amigos en una gran fiesta. Pero todo acabo, él, su amor, él que supuestamente la quería, al que le dio todo. Aún no podía borrar las imágenes de aquella espantosa noche.
-Flashback-
Una pelirrosa con un bonito vestido corto de un color verde pastel caminaba de aquí para allá saludando a todo el mundo, era un día muy especial y portaba una enorme sonrisa. Y era feliz, porque estaba con su amado, con su príncipe azul, él que saco todo lo bueno que ella tenía dentro, y al que ella amaba. Lo miro por un momento, mantenía una conversación con unos amigos suyos. Estaba sereno, con su sonrisa simpática en el rostro, aquella que nunca quitaba, lo perdió de vista de un momento a otro, hasta que una voz desde el escenario llamo la atención de todos los presentes. Viéndolo ahora con un micrófono en mano, sonriendo, no supo con exactitud que paso después, sus palabras aún retumbaban en su cabeza, trasformando un día perfecto en el peor de la historia.
-Sakura... –La llamo con su voz pausada y casual, ella entonces aún sonreía. –Yo quería decirte algo muy importante. –Suspiró, lo que mantuvo intriga por mucho más tiempo. –Yo… Ash, no se como decir esto. –Se rascaba la nuca frenéticamente. –Sakura, te engañe. –Y entonces, todo su mundo se desmoronó. –La amo. –Esas palabras eran como finas dagas que se incrustaban en tu corazón y la atravesaban. No, era aún peor. –No puedo decir que no te ame. Pero desde que la conocí… Sakura, ella me complementa. Lo siento bebé. –La tranquilidad que lo embargaba era envidiable. La ojijade, sintió que el corazón le daba un vuelco y se encogía. Pequeñas lágrimas rebeldes salieron de sus ojos y surcaron sus mejillas. Pero no le apartó la vista de encima. Desde que se bajó del escenario y camino hasta la entrada, perdiéndolo de vista. Decidida se encamino a la puerta, para llevarse la peor de las sorpresas. Fue cuando todo empeoró. Lo vio, y en ese preciso momento su corazón murió. Al otro lado de la calle, lo esperaba una chica de cabello color miel y ojos azules, cintura pequeña y enormes caderas, pechos pequeños y piel bronceada. Sus lágrimas borroneaban la melosa imagen, pero a fin de cuentas pudo ver como él depositaba un dulce beso en esos labios rojos, que no eran los suyos. Hecha una furia entró y cerro de un portazo. Subió a la tarima y tomo el micrófono, su voz sonaba quebrada y llorosa.
-La fiesta termino. Los acompaño a la puerta. –Mientras se secaba las lagrimas, bajó más seria que nunca. Al abrir la dichosa puerta, aún estaban ahí besándose, frunció el seño. Sonriendo con falsedad a todo aquel que pasaba por ahí, todos le decían lo mismo. Que podía contar con ellos para lo que fuera, que no se preocupara por ese idiota que no la merecía, y más cháchara sentimental. Y antes de irse, miraban con desprecio a su ex novio. Cuando por fin todos se habían ido, comenzó a caminar a paso apresurado a la escalera que la llevaría a su cuarto, a la bella intimidad de su habitación. Pero sus amigas le obstruyeron el paso cuando estaba por subir, impidiendo que llegara a su letargo.
-Sakura. –dijo Tsuki, su querida prima. Lo único que no le habían arrebatado en la vida. –Nosotras queríamos que supieras que puedes contar con nosotras para lo que sea, si te quieres desahogar, nosotras te ayudaremos. –La abrazó con fuerza, transmitiéndole algo de paz.
-Gracias chicas… Pero solo quiero irme a dormir. –Su voz seguía cortada, se notaba lastimada.
-Nunca te olvides de que siempre estaremos para ti, Frentona. –Ino se había unido al abrazo grupal. Al igual que Tenten, Hinata y Temari. Aún que no se conocieran demasiado aún, las tres chicas sabían como se sentía y debían mantenerse unidas. Compañeras de trabajo, amigas, en lo bueno y en lo malo. Ya estaba en su cama, tapada y cambiada. Luego de llorar y lamentarse por unos largo tiempo más, termino aceptando la tan esperada invitación al país de los sueños, el único lugar donde todo se hace realidad, y no ocurren desastres que llenan los corazones de odio y tristeza. Esa fecha se había convertido en una cabala para ella. Jamás volvería a ser la misma, ya no era más la chica tierna y dulce de antes, se había esfumado para dar lugar a una chica dura y fría que solo se mostraba como realmente era frente a las personas que sufrieron con ella. Frente a quienes de verdad la amaban.
-End Flashback-
-Sakura. –La llamaban, pero aún no salía del mundo de los recuerdos.
-Sakura. –Una pequeña lágrima recorrió su mejilla al tiempo que volvían a llamarla y borraban aquella traicionara lágrima que se había escapado de sus ojos. El roce de su piel, la hizo volver a la realidad. Frente a ella pudo ver los orbes color miel de Tsunade.
-Lo siento mucho Maestra. No volverá a ocurrir. –Trago pesado, la fuerte mirada que le enviaba la rubia, la estaba atravesando.
-No puedes mentirme Sakura. ¿Estabas pensando otra vez en él? –La pregunta quedo en el aire, mientras se volvía a sentar del otro lado del gran escritorio que las separaba.
-Son tan parecidos. –Murmuró la chica. –Sobre todo exteriormente. –Suspiro, quitándose de encima todo el peso extra.
-Lo sé cariño. Lo sé. –La mujer tenía los ojos cerrados y el entrecejo fruncido. –Pero debes olvidarlo. Debes continuar con tu vida y no dejar que los recuerdos alejen de nosotros a aquella Sakura de antaño. –Había estirado una mano sobre la mesa, para darle un pequeño apretón a la suya mientras le sonreía fraternalmente.
-Gracias Tsunade-sama. Lo… lo intentaré. –No podía obviar que le resultaba algo casi imposible, pero no podía negarles a ellas la felicidad que les causaba verla feliz. Y luego sonrío mostrándose más tranquila ante la rubia. –Charlas con usted siempre me ayuda a seguir adelante. –Se levanto y caminaron hasta donde se encontraba su maestra, que la miraba algo sorprendida. La abrazó mientras otra solitaria lágrima surcaba su rostro acompañado de una sonrisa. Abrió la puerta dispuesta a salir pero antes de eso, la mano de Tsunade la detuvo, obligándola a voltearse.
-Hoy vendrán a hablar conmigo, si es necesario lo obligare a que se disculpe contigo. –Su voz había sonado de lo más dura, pero Sakura sabía que era todo por ella.
Asintió con la cabeza mientras volvía a sonreírle. No le importaba realmente si él se disculpaba o no. Lo hombres eran orgullosos, y por mucho que le gustaría verlo humillándose y pidiendo perdón, no iba a exigirlo. Se retiro del despacho y se dirigió hasta la cocina, aún tenía tiempo para desayunar, era muy temprano, exactamente las nueve. Sonrió cuando encontró en la heladera un bidón de jugo de naranja, tomó un vaso de la alacena, y se sirvió lo último que quedaba del zumo. Oyó como alguien bajaba las escaleras.
-Muy buenos días Frentona. Te ves muy bien hoy. –Dijo luego de ingresar en la habitación, mientras se dirigía al refrigerador. La ojijade llevaba puesto una camisa grande abierta azul con rayas blancas, una musculosa blanca, unos shorts de jean oscuro, y calzaba unos borcegos negros. Mientras que Ino aún llevaba puesta su pijama. Un bonito y sensual camisón de un color amarillo pastel con decoraciones en un tono más brillante. Le llegaba hasta medio muslo, quizás un poco más arriba.
-Gracias. –Aún le quedaba algo de jugo en su vaso, la rubia seguía revolviendo el electrodoméstico en busca de algo que desayunar. Acto después cerró fuertemente la heladera mientras la fulminaba con la mirada, indignada. Dando un suspiro la alcanzo en la barra, y tomo la caja de cartón sorprendiéndose por su alivianes, entonces la sacudió comprobando lo vacía que estaba. Frunció el seño mientras miraba a su amiga pelirrosa. Viendo como esta tomaba del vaso sin discreción alguna. Oyeron como la puerta de la entrada era abierta por Kumiko, pero pasando el hecho por alto se concentró en su mejor amiga. –¿Me compartes un poco? –Sonrió melosamente mientras intentaba arrebatarle el jugo de las manos.
-Por supuesto que no. –La Haruno quito el brazo del alcance de la rubia y se levanto de su asiento. Mientras continuaba bebiendo aquel dulce néctar.
-¿Cómo dijiste?
-Dije que no. ¿Qué estás sorda C-E-R-D-A? –Lo último lo dijo muy alto. Solo para cabrear a su amiga.
-¡DAME AQUÍ FRENTONA! SOLO QUIERO UN POCO. –La Yamanaka salió corriendo detrás de su compañera de casa.
-OBLIGAME CERDITA. –La reto la ojijade caminando hacia atrás llegando hasta la puerta de la habitación, y saliendo de la misma. Quedando a la vista de Kumiko y los recientes llegados, a los cuales ignoró y se terminó el jugo que quedaba.
El grito de la rubia se escucho desde la cocina y para cuando todos reaccionaron ya se veía una mata de cabellos rubios que corría hacia la pelirrosa. La misma giro sobre sus pies haciendo que la de pijama cayera al suelo quejándose de dolor. La Haruno no había podido reprimir una risa.
-Vamos Cerda, levántate. –Extendió una mano a su amiga que yacía en el piso mientras le sonreía. –Iré a comprar más jugo de naranja. –Se resigno mientras le guiñaba un ojo.
-Gracias Sakura. ¡Eres la mejor amiga del mundo! –La rubia festejaba su reciente victoria. –Bien, tu ve a hacer las compras. Yo despertare a las chicas y me cambiare, al parecer ya llegaron nuestros invitados. –Dijo lo ultimo arrastrando las palabras mientras se separaba de su amiga, la cual sorprendida se volteó a ver a quienes se refería.
Susurró algo solo para la Yamanaka, la cual rió por el comentario. –Adiós. –Dijo mientras caminaba a la entrada, pero se detuvo antes de llegar siquiera donde los chicos estaban. –Cerda. –Habló lo suficientemente alto como para que todos escucharan.
-¡Ah! Maldita frente de marquesina, deja de llamarme así. –Frunciendo el seño iba subiendo las escaleras mientras refunfuñaba cosas inteligibles. La pelirrosa rió.
-Dile a Hinata que me iré en su moto. –Comentó mientras ahora sí, pasaba junto a los chicos, sin dirigirles la mirada.
-Okay… ¡No te olvides mi jugo! –Grito antes de que se perdiera por el pasillo de arriba.
-Yo que ustedes, me taparía los oídos. –Mencionó antes de cerrar la puerta de salida y perderse de la vista de todos.
-¿Por qué habrá dicho eso? –Pregunto el Inuzuka incrédulo.
-Mm, no sé. –Respondió el Hatake, mirando a sus chicos. Naruto parecía haber tenido una mala noche, ya que prácticamente estaba dormido en el hombro de Gaara, quien respiraba y contaba internamente para no partirle la cara a su amigo.
-¡LEVANTENSE OLGASANAS! –Se escucho salir de los labios de la rubia.
El sonido de una puerta abriéndose la hizo voltearse sonriente, parada a sus espaldas estaba Hinata, que parecía calmada. Entonces otra puerta fue abierta.
-Ino-chan.. no podrías ser mas sutil a estas horas de la mañana? –Pregunto la Hyuuga mientras se refregaba los ojos, de manera perezosa.
-Ah no. –La chica de los cabellos oscuros acababa de salir de su habitación, y un aura de odio la rodeaba. –¡ESTA VEZ TE MATO! –La rubia trago mientras se tensaba y temblaba ligeramente, sonriendo nerviosa.
-¡No si yo lo hago primero Tsuki! –Hablo con voz rasposa a sus espaldas la otra rubia del grupo, mientras se hacía sonar los nudillos.
-¿Qué les parece un trabajo en equipo? –Tenten hablaba con diversión y una sínica sonrisa en el rostro, con sus manos en las caderas se acercó a las otras dos que pretendían colgar en una pica la cabeza de Yamanaka.
-Me gusta como piensas. –Dijo la única Haruno presente.
-Chicas. –Dijo entrecortada la rubia del pijama amarillo. –Fue idea de Sakura. Ella iba a comprar y yo las despertaba. –Sonreía con nerviosismo mientras intentaba calmar a las tres furias que tenía enfrente.
-Aún así, pudiste haber sido más delicada. –Temari la fulminó con la mirada mientras se dirigía hacia las escaleras.
-Ah… Chicas les aconsejo que se vayan a cambiar antes de bajar. –Hizo un gesto señalando la planta baja y rondando los ojos, se metió en su cuarto a cumplir con sus propias órdenes.
Todas las demás, entendiendo con la indirecta fueron de regreso a sus cuartos. Excepto por la joven Sabaku No, que aprovechó la cercanía a la escalera para asomarse. Sus ojos dieron en seguida con una mata de cabellos colorados y sus ojos se humedecieron de emoción. Sin importarle como iba vestida bajo los escalones a trote y estrechó entre sus brazos a su hermano pequeño.
-¡Gaara-kun! No puedo creer lo que mis ojos ven. –Algunas traviesas lágrimas se escapaban de sus ojos mientras besaba las mejillas de su hermanito.
-Temari, compórtate. –A pesar de querer parecer serio y relajado como siempre, no podía evitar abrazarla. Las circunstancias los había separado, y las circunstancias los volvía a juntar.
La puerta de la entrada se abrió, dejando entrar a una tranquila ojijada. Que se sorprendió ante la imagen que tenía en frente. Naruto que se había despertado entre tantos gritos, reparo en la pequeña figura junto a la puerta.
-¿Sakura-chan? –Ante tan enternecedora imagen del reencuentro de aquellos dos hermanos, Sakura se había puesto a pensar en su familia. Volteó la cabeza, para encontrarse allí con esos ojos azul cielo. La sorpresa que se estaba llevando no la dejaba pensar y antes de poder evitarlo ya se encontraba en los brazos del rubio siendo fuertemente apretada. –Oh Sakura-chan. Mira donde vengo a encontrarte.
-Naruto… -Alcanzó a decir, mientras aún quedaba algo de aire en sus pulmones. Ejerciendo algo de fuerza en el pecho de su amigo logró separarse y respirar mejor. –Debes dejar de hacer eso. –Dijo cuando había recuperado por fin el habla.
-Lo siento. –Reía mientras se rascaba la nuca algo apenado.
-Lo único que falta es que ahora tú también quieras matarme. –Sonrió de medio lado fijando su vista en cierto azabache que no le apartaba la vista de encima desde que había vuelto.
-Jamás le haría eso a mi hermanita. –Le regaló una de sus tan simpáticas y alegres sonrisas. Mientras le devolvía el gesto a su amigo, salió del montón de gente que se había formado en la puerta y se dirigió a la cocina, a dejar sus compras. –Temari, te recomiendo que vayas a cambiarte. Tienes un par de ojos que no te quitan la vista de encima. –Dijo divertida pasando frente al aburrido Nara. Su hermano, inmediatamente buscó con la mirada fulminando al susodicho. La rubia rió ante el celoso comportamiento de su hermano y subió hasta su cuarto aún muy sonriente.
Kumiko se había retirado para guiar al señor Hatake a su entrevista con la dueña de la casa y los demás jóvenes habían seguido a la pelirrosa. Sentándose todos cómodamente en el amplio comedor que compartía espacios con la cocina. Se oía como por las escaleras venía bajando el resto de mujeres de la casa que mantenían una conversación.
-Al fin mi única familia regresó de los mandados. –Habló Tsuki entrando en la habitación y abrazando a su prima en cuestión. –Algo de seriedad para este lugar infestado de lunáticas.
-¿Otra vez hablaron de eso? –Preguntó la misma mientras terminaba de guardar algunas cosas en la alacena. –Supongo que te incluyes cuando dices "lugar infestado de lunáticas". ¿Cierto?
-Por supuesto que no. –Su cara de ofendida le hizo mucha gracia a Naruto, que las observaba callado. –Bueno, quizás estoy un poco desatornillada. –Se cruzó de brazos mientras volteaba la cabeza notablemente sonrojada.
-¿Solo un poco? –Se carcajeó la castaña. –Tú eres la más desatornillada de todas.
-Ja, y mira quien lo dice. –la morocha fulminó con la mirada a su amiga antes de ir a servirse una taza de café.
-Pues la cosa es simple. Hinata es la mas dulce, tímida y callada. –Todas asintieron, incluso la Hyuuga. –Después le sigue Sakura, qué es la mas seria y serena del grupo. Desde hace un tiempo. –Dijo esto ultimo mas bajito para que esta no la escuchara mientras rodaba los ojos. Las que habían escuchado asintieron rápidamente con la cabeza para que continuara. –Luego viene Temari, que es la mas grande de todas, la mas mala y gritona.
-¡Oye! –La susodicha acababa de cruzar el umbral de la puerta.
-Déjame terminar. Como les iba diciendo, luego vengo yo. –Habló mientras se señalaba a si misma la castaña de chonguitos. –Después me sigue Ino. Y por ultimo, y ganándote el lugar de la más loca, vas tú. –Sonrió mientras veía a la morocha con una sonrisa y le arrebataba de las manos el café y murmuraba un simple, gracias.
-Debería estar intentando matarte a ti… -Frunció el seño y busco otra taza. A todo esto los invitados se mantenían al margen.
-Somos amigas, no tienen que estar intentando matarse entre ustedes. –Dijo la ojijade mientras suspiraba.
Todas tenían ya sus desayunos y se dirigían al comedor ocupado por los muchachos. Ino traía puesto unos pantalones de vestir ajustados color rojo y una camiseta dorada a juego con unas sandalias. Tenten vestía unos pantalones parecidos pero en color verde agua, un polerón color crema y unos bonitos borcegos. La Hyuuga tenía puesta una pollera negra y unas medias de vestir casi igual de oscuras, una camiseta morada y unos tacos bajos color naranja. Temari vestía una camiseta holgada color verde oscuro, unos jeans grises ajustados y unas botas negras. Tsuki, siendo la última en entrar traía unos jeans azules a juego con una camisa de jean con tachas y adornos, un par de zapatillas rojas y un pañuelo del mismo color que adornaba su cabeza. (Si no se hacen la idea, les dejaré los links al final)
El ruido estremecedor de dos tazas rompiéndose en el suelo, fue lo primero que se pudo escuchar desde que vieron a todos los muchachos allí sentados.
-Iré por Kumiko. –Dijo la Sabaku No, mientras se daba media vuelta e iba en busca de la ama de llaves.
Las pupilas dilatadas y las perfectas "o" que formaban las bocas de Ino y Tsuki eran caras dignas de una foto. Luego del primer asombro, comenzaron los balbuceos incomprensibles.
-¿Cómo…? –Pudo por fin decir una frase coherente luego de unos minutos la rubia.
-Anoche corriste contra los nuevos amigos de nuestro queridísimo Naruto. –Dijo con una sonrisa perfecta en el rostro la pelirrosa para luego tomar un poco del café que ahora se había servido. El rubio a todo esto solo podía sonreír de lado a lado, lleno de energía y felicidad.
-Es Naruto… -Habló ahora la morocha mientras lo señalaba aún llena de sorpresa.
-¿NO? ¿Encerio Tsuki? –Dijo la rubia, claramente tomándole el pelo a su amiga.
-¿Te estás burlando de mi? –La susodicha se giró para enfrentar a su amiga, al mismo tiempo que la fulminaba con la mirada.
-Para nada Tsuki querida. –Sonrió con maldad la rubia mientras le hacía frente.
-Chicas, chicas. No tienen que pelearse ahora… –Habló ahora el rubio mientras se paraba para intentar calmar las cosas.
-¡TU NO TE METAS! –Gritaron al unísono y fulminaron con la mirada al joven hiperactivo, quien suspirando se volvió a sentar derrotado.
-Sakura. –La llamó la castaña que se había sentado junto a ella. –Como puedo ver, tienes aún que sea una mínima idea de lo que está pasando. –Hinata asintió con la cabeza, concordando con Tenten. –Explícate, por favor.
-Oh, si no hay problema. –Les mostró una de sus adorables sonrisas antes de comenzar a contar anécdotas. –Mm, primero debería comenzar por explicarles quien es él. –Comentó mientras señalaba a Naruto a su lado. –Somos muy buenos amigos desde que éramos pequeños, los cuatro éramos inseparables. –Rió. –Luego cada uno tomo su camino, y aquí estamos de nuevo, luego de cinco largos años. –Le dio un pequeño abrazo al Uzumaki, quien mientras le sonreía a su amiga pudo notar como su azabachado amigo apretaba los puños y miraba hacia otro lado. Imperceptiblemente, su sonrisa se ensanchó un poco más.
-Y ellos son mis nuevos amigos. –Comentó Naruto apoyando ambas manos en u nuca en una posición bastante cómoda.
-Oh, Neji-neesan. No lo había visto antes. –La Hyuuga hablo luego de ver a todos los presentes y dedicarles una tímida sonrisa.
-Yo tampoco la había visto Hinata-sama. –Contestó su primo al tiempo que le devolvía la sonrisa.
Sakura, que se había quedando mirando a todos, notó a la perfección como Tenten no podía apartarle la vista de encima al tal Neji. Sonrió de lado pensando en su amiga.
-¿Se conocen? –Preguntó Naruto mirando fijamente a la de ojos perlados, quien por su parte atinó a sonrojarse y bajar la mirada.
-Si. –Dijo aún con el rostro rojo alzando levemente la mirada. –Neji-neesan es mi primo. -Sakura sabía lo tímida que podía llegar a ser Hinata, pero aquello le llamaba notablemente la atención.
-Mm. –Tenten se movía algo incómoda a su lado. –¿Podrías parar el griterío de esas dos? Ya me está dando jaqueca. –Fruncía levemente el seño y se masajeaba las sienes para calmarse un poco.
Sakura rió mientras se levantaba a detener la pelea de sus amigas. –Ya basta. –Tronó los dedos frente a sus caras sacándolas del enfrascamiento de la riña. –Vayan a desayunar. Tsunade-sama nos mandará a llamar muy pronto. –Las mujeres pasaron junto a Naruto dejándole un pequeño beso de cada lado y un fuerte abrazo, que fue correspondido por el rubio.
-Oye, no es junto. Todos queremos besos y abrazos. –Se burló Kiba que estaba frente a la melosa escena y le sonreía a la Haruno en cuestión.
Kumiko había llegado junto con Temari y se había puesto a limpiar el desorden que habían hecho. Para comentarles también que Tsunade y Kakashi ya habían llegado a un acuerdo y los esperaban a todos en el despacho de la Senju en cuanto terminarán de desayunar. Y así fue como las presentaciones fueron hechas en aquel comedor, mientras las risas y las charlas llenaban el ambiente. Aún que fuera extraño, algo en el interior les decía a todos, que no fue solo cosa del destino que se cruzaran.
Bueno, yo estaba más emocionada que muchos esperando ansiosa por poder subir este segundo capítulo editado. El anterior "capítulo dos" ahora fue dividido en dos partes. Así que no se asusten los que ya la leían, no quieté casi nada realmente. Nos vemos en unos cinco días o un poco más. Lo que me aguante.
Aquí los vestuarios que dije que dejaría: (Solo quiten los molestos espacios)
Hinata: images/45724115/tumblr_mer7ykyk7r1rf78x1o1_500_
Tenten: images/45724178/c600x472_
Temari: images/45724135/tumblr_mer7u5IJfM1rf78x1o1_500_
Tsuki: images/45724122/tumblr_mer7vzyydV1rf78x1o1_500_
Saludos.
Shanami Haruno.
