Aquí la continuación :3

Aclaraciones: Los personajes de Naruto no me pertenecen. x3

El texto que esté en cursiva son pensamientos o Jutsus. (Si no entienden alguno, lo explicaré al final del capítulo).

Ah, & espero que os guste, jé! ^.^


CAPÍTULO 2 -DESILUSIONES-

Llevaba más de tres horas sin abrir la boca. Sus únicas frases fueron "Buenos días." Y "Sí, gracias.", cuando Temari le preguntó si quería más café.

Cada minuto que pasaba deseaba más volver a su aldea. ¡Todo le resultaba tan triste! Madrugar no fue un problema para ella, pero si ver a Sabaku No Gaara desayunando con ella. Normalmente en su familia todos contaban lo que tenían pensado hacer durante el día, pero ellos no. ¡Hasta para desayunar eran serios y callados! Desayunó rápido y se duchó, cosa que no le salió bien, ya que no había agua caliente. Tardó más de lo previsto, así que ni siquiera le dio tiempo a arreglarse. Bajó rápido y se encontró con los hermanos ya listos y, aparentemente, cansados de esperarla. Se dirigieron al juzgado, donde tuvo que firmar los papeles "aceptando" ser la esposa del Kazekage. No le dio tiempo ni a lamentarse, ya que enseguida se pusieron en marcha hacía el despacho del Kazekage.

Y ahí se encontraba, camino a la Torre de Gaara; Con frío, desarreglada y... Recién casada.

Miró de reojo a su esposo, preguntándose cómo puede aparentar estar tan tranquilo después de casarse. ¡Como si lo hiciera todos los días! ¿En serio podía llegar a ser tan indiferente?

-Buenos días, Kankurö-san, Temari-san, Kazekage-sama, Hinata-sama. –Les saludó Yukata uno a uno, nada más verles entrar al despacho de Gaara.

"¿Hinata-sama?" Oh, ya lo recordaba. Ahora es una de las personas más importantes de la aldea.

-Kazekage-sama, tome. –Yukata le entregó unos papeles al pelirrojo, que se estaba acomodando en su silla. –Su esposa ya pertenece a esta aldea.

Hinata sintió un nudo en la garganta. Realmente dos. Uno al escuchar "su esposa", y otro al escuchar "Pertenece a esta aldea." No sabía que era peor.

-Gracias, Yukata. Puedes retirarte. –Respondió Gaara al ver que todo está en orden. –Hinata, ahora ya está en tus manos. ¿Quieres seguir siendo Ninja o no?

A Hinata le dio un vuelco el corazón. Era la primera vez que Gaara se dirigía a ella por su nombre. Más bien, era la primera vez que se diría por su nombre en su vida.

-¿C-Cómo? –Preguntó, tartamudeando. Los nervios no le habían dejado ni siquiera entender la pregunta.

-Eres oficialmente habitante de Suna, pero no Ninja. –Le explicó el pelirrojo mientras echaba un vistazo a otros papeles. –Puedes elegir tú si ser solo habitante o volver a ser Kunoichi.

A Gaara no le importaba si Hinata se quería quedar en casa o quería seguir siendo Kunoichi, mientras no le estorbe.

-Y-Yo quisiera seguir siendo Kunoichi. –Le respondió, chocando sus dedos. No pensaba renunciar a su sueño de estar un día a la altura de Naruto Uzumaki.

-Entonces… -Gaara cogió otros papeles, comenzando a leerlos. –Formarás equipo con Temari y Daimaru.

-¡¿Qué?! –El repentino chillido de la rubia, que se mantenía apartada de la conversación que tenía su hermano con su esposa, sorprendió a Hinata, pero no a Gaara. Ya se esperaba reproches por parte de su hermana mayor. -¡¿Y qué hay de Matsuri?!

-Matsuri tiene un nivel de habilidades mucho más bajo que el tuyo. –Le explicó calmado, sin despegar su mirada del papeleo. –Hablé con ella y está de acuerdo en ser mi secretaria a partir de ahora.

-Tsk… -A Temari no le gustaba para nada la idea. Pues, Matsuri era la única que le cubría sus escapadas. – ¿Y qué va a pasar con Yukata?

-Ella formará parte de otro equipo. –Le aclaró. –Mañana es vuestra primera misión.

-¡Espera, espera! –Temari necesitaba más razones para desaprobar la idea de su hermano. No tenía nada en contra de Hinata, pero necesitaba a Matsuri de vuelta a su equipo. Si no, ¿quién le iba a ayudar a verse con Shikamaru? -¿Cómo sé que Hinata si tiene un nivel de habilidad parecido al mío?

-De eso te encargarás tú.

-¡¿Cómo?! –Eso era lo que le faltaba.

-¡Deja de protestar, Temari! –Le ordenó su hermano menor, dejando por fin de lado el papeleo y dedicándole una mueca de disgusto.

-¡Yo no tengo tiempo para ser su maestra también, Gaara! –Se defendió. –Además, tengo entendido que a ella le entrenaba la Quinta Hokage. -Añadió, dedicándole una mirada a la Hyüga. -¿No es así, Hinata?

La peliazul asintió, un poco incómoda por la conversación que mantenían Temari y Gaara. Sentía ser una molestia para ellos.

-Entonces deberías entrenarle tú, que eres el que tiene el nivel de Kage, al igual que Tsunade-sama.

Gaara se quedó callado varios segundos, pensando en lo que dijo su hermana. Realmente tenía razón, pero, él nunca había sido maestro de nadie.

~ X ~

-Suiton: Amesuiköha.

Aquel hombre tan semejante a un pez humano, golpeó con su palma el río, enviando una cantidad de agua en forma de tiburones. El enemigo no dudó en lanzarles kunais y correr para atacar. Pero el "hombre-pez" no desaprovechó y sacó su gran espada, Samehada, creando confusión y aprovechando para atacar de nuevo a aquellos ojos rojos: Sharingan.

-Suiton: Suiködan No Jutsu.

Rápidamente se creó un gran torrente de agua que volvió a tomar forma de tiburón, aproximándose directamente al enemigo.

-Tsk… -El portador del Sharingan atacó lo más rápido posible. –Katon: Gökakyü No Jutsu.

Almacenó Chakra dentro del cuerpo y lo expulsó convirtiéndolo en una gran bola de fuego, que chocó con la masa de agua del oponente.

-Kisame, Itachi. Basta. –La voz del líder de Akatsuki los obligó a detenerse. –Será mejor que no sigáis malgastando energía en estúpidos entrenamientos.

Ambos compañeros se sentaron, descansando del duro entrenamiento. Normalmente estarían en alguna misión cometiendo crímenes, como el resto de sus compañeros. Pero al tener tiempo libre, no les quedaba de otra que entrenar.

-Tenéis una misión. Dentro de dos horas partiréis a Konoha. –Les informó.

"Tsk." A Itachi Uchiha no le agradaba nada pisar esas tierras de nuevo.

~ X ~

-¡He dicho que no, Gaara!

El Kazekage agachó la cabeza, flotándose la sien. Discutir con su hermana era realmente agotador.

-Temari, por última vez: Hinata pertenecerá a tu equipo. –Le repitió. Le cansaba tanto hablar con ella, que hasta tuvo que llegar a ceder a ser el nuevo maestro de su esposa, (cosa que al parecer, a Hinata no le gustó nada). Pero no pensaba cambiarla de equipo sólo por los caprichos de la rubia. ¡No quería más complicaciones! –Será mejor que lo asimiles. Mañana tenéis vuestra primera misión.

-¡Oh, genial! –Respondió con sarcasmo, muy enfadada. -¿Y se puede saber de qué se trata?

-Seréis mis guardaespaldas. Tengo una reunión mañana en Konoha, con la Hokage. –Al escuchar eso, las caras de Temari y Hinata cambiaron por completo. –Partiremos dentro de unas horas para llegar esta misma noche.

Gaara se estaba preparando para más gritos de su hermana, incluso algún que otro golpe, así que agachó la cabeza y respiró hondo. Siempre que le comunicaba sin antelación las misiones, su hermana caía en histerias. Pero esos típicos gritos no llegaron. Al contrario, se encontró con una Temari totalmente calmada y de buen humor.

Por otra parte, Hinata se sintió la mujer más feliz del mundo al escuchar el motivo de la misión. ¡Volver a Konoha, aunque sea por unos días, era lo que más deseaba en este momento! Así podría hacer lo que no hizo durante todos estos años.

-Me parece muy bien, hermano. –Dijo finalmente Temari, dejando boquiabiertos a sus hermanos. –Voy a ir a cocinar, seguro tendréis hambre. ¡Hinata, ven conmigo! Te voy a cocinar unas ricas galletas.

-C-Con permiso. –Susurró Hinata, dedicándoles una tímida sonrisa a los hermanos.

Gaara y Kankurö, por otro lado, no podían disimular su asombro. ¿Desde cuándo Temari está de acuerdo en algo? ¿Desde cuándo se ofrece a cocinar sola, sin que se lo rueguen tres horas? Y sobre todo, ¿desde cuándo Hinata Hyüga sonríe en Suna?

-¿Qué les ha pasado a estas dos? -Preguntó al fin el castaño.

-No importa. –Le contestó el Kazekage, centrándose en su papeleo. –Mientras les dure.

~ X ~

-¡Ya se está haciendo de noche! –Exclamó Sakura desesperada. -¿Por qué no llegan?

Tsunade había dejado a sus alumnas, Ino Yamanaka y Sakura Haruno, el deber de recibir al Quinto Kazekage.

-Cálmate, Sakura. –Le pidió Ino. –Estarán por llegar.

La rubia observó a Sakura, que se encontraba dando vueltas, nerviosa y pensativa. Y la Yamanaka ya se imaginaba la razón.

-Sakura, ¿Cómo piensas decirle a Hinata lo de-?

-¡Cállate, Ino! –Le ordenó la pelirosa, tapándole la boca. –En eso estoy pensando.

Sabía que podría romper el corazón de su amiga, ¡y era lo que menos quería! Pero necesitaba por primera vez hacer las cosas bien. Necesitaba al fin ser feliz.

No muy lejos de ahí se encontraban los Ninjas de la Arena, camino a Konoha. A pesar de lo cansadas que estaban, las Kunoichis no podían disimular su felicidad. Mientras Temari se imaginaba mil maneras de sorprender a Shikamaru, Hinata se encontraba un tanto nerviosa. ¿La razón? Por fin, después de tantos años, pensaba declararle su amor a Naruto. Sabía que ya no podía ni ganar ni perder nada, pero necesitaba quitarse ese peso de encima. Necesitaba que la persona que tanto ama sepa de sus sentimientos, aunque no le corresponda. Él era su razón para seguir adelante, para hacerse más fuerte, para nunca abandonar sus sueños. Él lo era todo para ella y necesitaba confesárselo.

-¡Ahí están! –Gritó una rubia a lo lejos, muy emocionada.

Hinata se adelantó al resto de su grupo hacía su amigas.

-¡Ino! ¡Sakura! –Exlamó Hinata, con una inmensa sonrisa en su rostro.

Las Kunoichis de Konoha comenzaron a interrogar a la "recién casada", pero se vieron interrumpidas por la llegada del Kazekage con el resto de sus acompañantes.

-Buenas noches, Kazekage-sama. –Saludó educadamente Sakura, seguida por Ino, ambos saludos acompañados por una reverencia.

-Buenas noches. –Contestó Gaara, un tanto calmado. Lo que más le gustaba de sus viajes en esta aldea era el clima y las zonas verdes que podía encontrarse a cada paso. A pesar de haber vivido todo su vida en una aldea tan seca y tormentosa como Suna, no le terminaba de gustar.

-Temari-san. Daimaru. –Exclamó Ino, levantando la mano en señal de saludo.

Temari bufó, un tanto molesta. Nunca tuvo razones para odiar a Ino Yamanaka. Su novio siempre le intentó convencer en que entre él y la Kunoichi no hay más que una simple amistad y compañerismo. Pero siempre fue muy desconfiada, y más respecto a ese tema.

-Le llevaremos al hotel donde se hospedarán. –Les informó Sakura, comenzando a caminar con Ino, seguida por los Ninjas de Suna. –Si gustan después pueden ir a la feria. Está muy animada.

-¿F-Feria?

Con tantas novedades, Hinata ni siquiera se había acordado de que en estas fechas se celebra la feria de Konoha. ¡Con lo mucho que le gusta a ella!

-Tsunade-sama me dijo que le informe sobre su reunión. –Explicó Ino, dirigiéndose al Kazekage. –Es mañana a las ocho en su torre.

-Gracias.

~ X ~

Para Itachi Uchiha y Kisame Hoshigaki, infiltrarse en la Aldea Oculta de la Hoja fue como un juego de niños. Es la ventaja de ser un ex-AMBU. Se conocía todas las trampas del bosque. Ahora sólo les faltaba encontrar su objetivo, pero para eso necesitaba la ayuda de sus ojos y de Shinobis de la Hoja.

-¡Sharingan!

Aquel Shinobi que permanecía vigilando las fronteras de Konoha, no tardó nada en caer en la técnica ilusoria de Itachi Uchiha, diciéndole la ubicación de su presa bajo el efecto del Genjutsu. Segundos después quedó inconsciente.

-Vamos rápido, quiero terminar cuanto antes con esto.

-No seas impaciente, Kisame. –le aconsejó el pelinegro.

~ X ~

-Esta es tu habitación, Temari-san. –Le informó Ino, mostrándole una habitación amplia y lujosa.

-Gracias. Si no les importa, quiero descansar. –Mintió la Kunoichi de Suna. –Estoy cansada.

-Claro. Buenas noches.

-Sé puntual mañana. –Le ordenó su hermano, antes de que Temari cierre su puerta, impaciente por perderlos de vista.

Las aprendices de Tsunade caminaron un poco más, parándose en otra puerta.

-Daimaru, esta es tu habitación. –Le dijo Sakura, abriendo la puerta y dejando ver una habitación muy parecida a la de Temari.

-Muchas gracias, Sakura-chan. –Contestó Daimaru, muy sonriente. –Si no les importa, yo también me retiraré.

-Claro, descansa.

Hinata seguía rápidamente a las Kunoichis, pues el nerviosismo le ganaba. Tenía unas inmensas ganas de escaparse para ver a Naruto.

-Esta es vuestra habitación, Kazekage-sama, Hinata.

"¿Nuestra?" Hinata no pudo evitar sorprenderse con las palabras de Ino, y aún más al ver que la habitación tenía una cama matrimonial. Suplicaba que no sea lo que ella estaba pensando.

-¿Desean algo más?

-Sí. –Respondió Gaara. –Aquí falta una cama.

-Realmente no, Kazekage-sama. Es una cama matrimonial, para usted y su mujer.

"Hmp. Que molestia." Volteó para ver a Hinata, que estaba comenzando a palidecer. Por la mente de la Hyüga pasaban miles de dudas.

"¿Y si aprovecha que estoy dormida para matarme?" "¿Y si me entierra en arena?". Pero sin duda, lo que más le escandalizaba era el hecho de no poder escaparse para ver a Naruto.

-¿Te encuentras bien, Hinata? –Preguntó su amiga, Sakura, al ver su cara de miedo.

Asintió lentamente, todavía sumida en sus pensamientos.

-Será mejor que vayas a dar una vuelta. –Le prácticamente "ordenó" Gaara, mientras se quitaba la calabaza de arena y se ponía cómodo. Deseaba estar sólo, y compartir habitación con Hinata le resultaba una molestia.

-¿En serio le deja, Kazekage-sama? –Preguntó emocionada Ino, ¡tenía tantas cosas que hablar con su amiga! Aunque más emocionada se encontraba Hinata: Su plan seguía en marcha.

-G-Gracias. –Susurró Hinata, haciendo una reverencia y desapareciendo rápidamente con sus amigas.

-¿Por qué te despides así de tu esposo? –Preguntó extrañada Sakura, mientras salían del hotel y se dirigían a la feria.

-Él para mí no es mi esposo. Es el Kazekage. Nada más. –Le aclaró Hinata. –Mis sentimientos por Naruto-kun no cambian.

Ino y Sakura se quedaron calladas, cosa que Hinata notó.

-Hinata, tú-

Ino no pudo terminar la frase, ya que cierto castaño la interrumpió.

-¡Ino! –Gritó, casi sin aliento. Se paró y descansó recobrando el aliento. -¡Llevo media hora buscándote!

-¿Qué pasó, Shikamaru?

-Acompáñame. Tengo una sorpresa para ti. –Le respondió, no sin antes fijarse en sus acompañantes. -¿Hum? ¿Hinata? ¿Qué haces tú aquí?

-Vine como guardaespaldas de Gaara-sama. –Le informó, dedicándole una tierna sonrisa.

"Si Hinata es la guardaespaldas del Kazekage, eso significa que Temari no vino." Shikamaru suspiró, aliviado. Tener a las dos rubias cerca era muy problemático para él.

-Me alegra verte. –Le dijo, estrechando su mano. -¡Vamos, Ino!

-Más tarde nos vemos, chicas. –Gritó Ino, mientras Shikamaru la prácticamente arrastraba por la feria.

-¿Qué se traen ellos dos? –Preguntó Hinata sorprendida. "Sabía que hace tiempo coqueteaban, pero nunca habían sido tan obvios." Pensó, mientras los observaba a lo lejos, cogidos de la mano.

-Hinata, yo… -Sakura tragó saliva, ignorando su pregunta. –Tengo que hablarte de otro tema.

Hinata se detuvo un momento, sorprendiéndose por la seriedad de su amiga.

-¿Qué pasa, Sakura?

-No quiero que dejemos de ser amigas. –Le aclaró Sakura. –Sabes que te aprecio mucho.

-¡Claro que no vamos a dejar de serlo!

-Yo… He decidido darle una oportunidad a Naruto. Estamos saliendo.

Hinata sintió como su corazón se rompía en mil pedazos. Necesitaba aguantarse las ganas de llorar, no podía mostrarse débil, como siempre. Tragó saliva, sintiendo como toda esa emoción por confesarle su amor a Naruto se desvanecía. Nunca en su vida se había sentido tan miserable.

-¿Hinata? –Sakura se sentía muy incómoda ante el silencio de Hinata. No podía evitar sentirse culpable, pero estaba harta de sufrir por aquel Ninja Renegado que nada bueno le había traído. Necesitaba fijarse en esa persona que la amó tantos años, con sus defectos y sus virtudes: Naruto Uzumaki.

-N-No importa. –Susurró Hinata, reprimiendo su llanto. –T-Todo está bien.

-¿Estás segura? Entiéndeme, porfavor. –Le pidió Sakura.

-N-No te preocupes, Sakura. Tengo que irme. –Mintió la peliazul. –Olvidé d-darle una cosa a G-Gaara-sama.

Sin darle tiempo a Sakura para responder, comenzó a correr, sintiendo varias lágrimas caer por su rostro.

~ X ~

No podía estar más emocionada. ¡Tenía tantas ganas de ver a su perezoso favorito, de abrazarlo y nunca soltarlo! Ya bastante difícil se le hizo salir del hotel sin que la viera nadie, no pensaba volver ahí sin ver a su moreno antes.

"Maldita feria." Pensó, pues había tanta gente que se le hacía difícil buscar.

Recorrió las calles, pero se sentía tan perdida que tenía la sensación de que estaba repitiendo el trayecto una y otra vez.

Justo cuando se iba a dar por rendida, lo vio. ¡Ahí estaba, parado enfrente de un puesto de peluches! Una amplia sonrisa se dibujó en su rostro. Estaba dispuesta a correr para abrazarle cuando vio algo que hizo desaparecer su sonrisa de golpe.

"¿Pero qué demonios…?"Al lado de él aparecía una feliz rubia: Ino Yamanaka, que sostenía un enorme oso y una flor. No fue hasta que vio aquel beso que Temari confirmó lo que ya sospechaba hace tiempo. ¿Cómo pudo estar tan ciega?, ¿Cómo pudo entregarse completamente a él, dándole todo su amor y su cariño durante tantos años? Intentó mantenerse fuerte. Pero por primera vez en su vida sentía que no podía

-¡¿Temari?! –Shikamaru no podía creer lo que estaba viendo. Entre aquella multitud de gente se encontraba su rubia: Sabaku No Temari. -¡Espera!

Al ver a Shikamaru corriendo hacía ella, se limpió rápidamente las lágrimas que se le escaparon y se dio la vuelta, dirigiéndose lo más rápido posible al único sitio de Konoha que conocía perfectamente: Un parque apartado de la sociedad, en el único que podía estar sola. Sin Shikamaru. Sin Ino. Sin sus hermanos. Sin nadie que la moleste.

~ X ~

No muy lejos de ahí se encontraba Hinata Hyüga, que sin saberlo, se encontraba en la misma situación que Temari; Desilusionada, débil, miserable, frágil… Lo único que deseaba era estar sola, pero sabía que, vaya donde vaya, podría encontrarse a Sakura o Naruto. Sabía que en el único sitio donde podría estar tranquila era en su habitación. En ese momento le daba absolutamente igual estar cerca de Gaara. Sentía tantas emociones que no tenía espacio para el miedo. Además, sabía que el Kazekage era la única persona que, aunque la note triste, no le iba a preguntar las razones, ni mucho menos se iba a preocupar.

Entró lentamente a la habitación, procurando no hacer ruido. Vio las luces apagadas y a Gaara echado, y supuso que estaba dormido. Se desvistió y buscó su pijama. En cuestión de minutos ya estaba en la misma cama que Gaara, pero lo más lejos posible de él. No tenía ganas de ducharse, peinarse, lavarse los dientes y toda esa rutina que hacía antes de ir a dormir. Sólo tenía ganas de cerrar los ojos y no volverlos a abrir hasta que este fuerte dolor que sentía pase.

Intentaba dormir, quitarse de la mente a Naruto y Sakura, pero no lo conseguía. Ya no aguantaba más el llanto, y explotó. Soltó todas esas lágrimas que se estaba aguantando. Pero no le importaba, nadie le estaba escuchando. Gaara estaba dormido, o eso pensaba Hinata.

POV GAARA.

Siempre he tenido problemas para dormir. Este maldito monstruo que llevo en mi interior no me deja descansar tranquilo. Pero ya no lo intento ni me molesto al no conseguirlo. Simplemente me echo en la cama, descansando. Y si lograba dormir tres horas, mejor. Pero si no, me levantaba y comenzaba a dar vueltas por la aldea.

Escuché la puerta abrirse y a Hinata entrar, pero preferí hacerme el dormido. No quería volver a sentir ese miedo en sus ojos. No me moví, ni siquiera hacía notaria mi respiración.

Ella se desnudó en la habitación pero eso no me ponía nervioso, ni siquiera pude ver nada por la oscuridad. Y si pudiera, tampoco lo haría.

Se metió en la cama, lo más lejos que pudo de mí, y noté que comenzó a llorar. Me invadió un extraño vacío en el corazón: ¿Qué tan duro podía llegar a ser ver a una persona tan tierna y frágil en ese estado?

Duré varios segundos escuchando su llanto. Pero ya no aguanté. Se me hacía molesto, y aparte, esa sensación extraña… ¿Me sentía incómodo? ¿Culpable? No lo sé.

-¿Qué te pasa? –La pregunté al fin. Sentí su miedo, cosa que hizo arrepentirme de mi pregunta. Sólo quería que deje de llorar, no me dejaba dormir. ¿O tal vez era su tristeza la que me incomodaba? De todas maneras, yo no sé apoyar, dar cariño o hacer sentir mejor. Yo sólo sé darle miedo.

POV HINATA.

Su voz me hizo temblar. ¿Estaba despierto todo el rato? ¿Eso significaba que me vio desnudarme? Y lo que es peor, le terminé de demostrar que soy una mujer débil que no vale como Kunoichi. Bueno, en realidad no importa que lo sepa una persona más. Todos se han dado cuenta de eso. Lo único que sé hacer es llorar y lamentarme.

-¿T-Te desperté? –Le pregunté con miedo.

-No. –Me respondió bruscamente. –Me cuesta mucho dormir.

Tras varios segundos de silencio, decidí contestar a su pregunta. No sé por qué, pero necesitaba desahogarme con alguien. Él era el único que no me juzgaría ni me diría lo débil que soy, principalmente porque le da igual.

-N-No sirvo como Kunoichi. –Susurré, pero lo suficientemente claro como para que él me entienda. –N-No sirvo ni siquiera como m-mujer. No soy c-capaz de hacer que nadie me ame.

Pasaron varios segundos hasta que él decidió hablar.

-¿Necesitas que alguien te ame para sentirte fuerte? El único amor real es el que sentimos por nosotros mismos.

Me quedé pensando un momento. ¿Podría ser cierto lo que él dice? No lo sé. Nunca he tenido amor por mí misma. Tampoco confianza. Sólo asco y decepción.

-Puede que tengas razón. –Le dije al fin. –Pero también necesito que alguien más me ame. ¿Sabes lo que es eso, que nadie te acepte, que nadie te ame? ¿Y que la única persona a la que tú amabas y tenías la esperanza de que te ame, en realidad no siente nada por ti?

Gaara se quedó varios minutos callado. Parecía que estaba recordando algo o tal vez a alguien.

-Sí. Sé lo que es. –Dijo finalmente, para mi sorpresa muy frío, más de lo habitual. –Pero tú, ¿en verdad sabes lo que significa eso?

Esa pregunta me hizo pensar demasiado. ¿Será él el que realmente lo comprende, y yo soy una quejica más del montón?

-No dependas de nadie para sentirte fuerte. Ámate y confía sólo en ti misma.

Esas fueron sus últimas palabras. Intenté volver a hacerle conversación pero no lo conseguía. Él ya no me dirigía la palabra. Aunque, extrañamente, sus palabras llenaron un poco ese vacío que sentía en ese momento. No sé si mañana me sentiré mejor o peor, si volveré a tenerle miedo a Gaara o no, sólo sé que ahora puedo dormir en paz. Esas palabras fueron las que me hacían falta para abrir los ojos y seguir adelante. Siempre quise hacerme más fuerte para conseguir la admiración de mi familia y de Naruto, pero, ¿qué he hecho por mí? A partir de ahora, iba a crecer como Kunoichi por mi cuenta. No dependeré ni lo haré por nadie más.

-Gracias, Gaara-sama…

~ X ~

Odiaba todas esas misiones que tenía que hacer en Konoha. Odiaba visitar esa aldea y recordar todo. Abrir esas heridas que intentaba cerrar día a día.

Había conseguido convencer a Kisame de descansar un rato, pero él deseaba estar sólo.

Se dirigió a aquel parque solitario en el que tantas veces ha estado sólo, llorando, dejando ver que él no es la persona tan fría, reservada y dura que todos conocen.

Se subió a un árbol y observó todo el parque desde arriba. Todo estaba igual. Todo excepto… Aquella rubia que estaba en su sitio, llorando en su lugar.

Tardó varios segundos en acordarse de quien era, pero al final lo hizo. Aquella rubia era Sabaku No Temari. La hermana del Quinto Kazekage. La había visto varias veces. Cuando Sasuke era más pequeño, en sus ratos libres siempre se dedicaba a observarle y asegurarse de que él está bien, sabiendo que él no podía darse cuenta de su presencia. En algunas ocasiones, al vigilar a su hermano, la había visto. En los exámenes Chünin, por ejemplo, o en la huida de su hermano mayor. Las pocas veces que la había visto podía comprobar que se trataba de una persona orgullosa, fría, segura de sí misma y muy fuerte. ¿Por qué una persona tan dura aparentemente, estaba llorando en un parque solitario, alejada y sola? Tal vez por la misma razón que lo hacía él siempre que pasaba por ahí. Porque no es lo que aparenta. Porque también tendrá heridas que nadie más que ella conoce. Porque no es la persona fría que todos conocen.

Se sintió terriblemente reflejado en aquella "fuerte" Kunoichi.

-¿Quién lo diría que la Kunoichi más fría, también tiene su lado sensible?

A Temari no le asustó aquel extraño. Sabía desde que llegó que había alguien ahí, en el árbol observándola. Normalmente no se habría mostrado tan débil delante de nadie, pero con ese extraño ser que ni siquiera sabía quien era, se había sentido identificada. Sentía que era una persona que, al igual que ella, necesitaba alejarse de todos para poder por fin dejar de fingir algo que no es.

-Las apariencias engañan. Estoy aquí para esconderme de todos esos estúpidos que creen conocerme. ¿No te ha pasado? –Le contestó, sin preocuparse por ver de quien se trataba. –Quería venir aquí para recordar lo que realmente soy. Una persona con sentimientos.

"¿Qué si me ha pasado?" El pelinegro bufó ante aquella pregunta. Le ha pasado tantas veces que ya perdió la cuenta.

-Sí, me ha pasado. –Respondió al fin. –Pero nunca delante de alguien más.

-A mi tampoco. Sólo delante de ti; Tú eres igual que yo. –Temari estaba tan convencida en sus palabras que hasta a él le sorprendió.

-¿Cómo estás tan segura de eso?

-Estabas aquí por la misma razón que yo. –Contestó, limpiando sus últimas lágrimas. –Necesitabas desahogarte, y tu orgullo no te permite hacerlo con nadie más. Sólo contigo mismo.

"Hmp. Habla como si me conociera perfectamente y ni siquiera sabe quien soy." Se sentía molesto, pues cada palabra de aquella rubia era una verdad sobre él.

-¿Realmente vale la pena llorar por lo que estás llorando? –La preguntó, cambiando de tema. –Nadie puede hacerte llorar, ¿sabes por qué?

Temari sintió curiosidad.

-¿Por qué?

-Porque no tienes que amar a nadie más que a ti misma. –Le respondió. –Amar a alguien más es darle el poder de destruirte. Aunque al parecer, tú ya cometiste ese error.

Temari abrió los ojos, muy sorprendida por la respuesta de aquel misterioso hombre. ¿Cómo pudo llegar a ser tan ciega? Años atrás, el único amor que conocía era el suyo propio. ¿Cómo pudo olvidarlo? Y lo que es peor, ¿Cómo pudo recordárselo una persona que ni siquiera conoce?

-Tú también cometiste el mismo error, ¿cierto? Por eso estás en las mismas que yo. –Temari se levantó bruscamente del columpio en el que estaba sentada, pues ya no aguantaba la curiosidad por saber quien era aquel hombre. Su reflejo.

Al ver de quien se trataba se quedó inmóvil. Intentó articular varias palabras pero no lo conseguía. Ante ella se encontraba ese Shinobi que tantas veces había visto en el libro Bingo.

Cuando al fin recobró el sentido, agarró rápidamente un kunai y se lo lanzó.

-¡Itachi Uchiha!

El poseedor del Sharingan esquivó ágilmente el kunai, bajándose del árbol y quedando enfrente de la Kunoichi.

-¿Así agradeces un consejo? –Preguntó de una forma burlona.

-¡¿Qué busca un criminal como tú por aquí!? –Le gritó, sacando varios kunais más. En ocasiones así, lamentaba haberse dejado el abanico en el hotel.

-Vengo a capturar el Jinchüriki del Shukaku. –Le respondió tranquilamente. –Sabaku No Gaara.


Estos son los Jutsus que utilicé:

Suiton: Amesuiköha: Ninjutsu del elemento Agua, utilizado por Kisame en la batalla contra Itachi.

Suiton: Amesuiköha: Nijutsu del elemento Agua, utilizado por Kisame y Kakashi.

Katon: Gökakyü No Jutsu: Ninjutsu del elemento Fuego, utilizado mayormente por el clan Uchiha.

Espero que les haya gustado, ¡nos leemos! :)