Fuck this shit. He andado tan ocupada que olvidé por completo que había dicho que actualizaría ayer x.x Mil disculpas :c

En fin, espero que lo disfruten c:


02. Soledad

Eustass Kid quería explicaciones y las quería ya.

Trafalgar no era un cobarde que fuese a cortar los lazos que tenían sin siquiera dar la cara. Además el cabrón decía que lo extrañaba, esa no es forma de decirle a alguien que no le quieres ver más.

Empezó a sacar cuentas. La última vez que había sabido de Trafalgar había sido hace casi dos meses. Suspiró. Definitivamente había algo raro.

Al ser Law un Shichibukai era frecuente que saliera algo sobre él en el periódico. Normalmente esas noticias le ponían de mal humor porque le hacían pensar que, fuesen cuales fuesen sus motivos, el moreno era un perro del gobierno. Y esa idea no le gustaba para nada.

Aunque ahora cayendo en cuenta de que no se había sabido nada de él en todo ese tiempo, se dio cuenta de que ese mal humor que sentía en esos momentos también estaba acompañado de una cuota de alivio. Al menos así sabía que Trafalgar estaba vivo.

Miró nuevamente el diario, como buscando en el las respuestas que necesitaba. Se detuvo en la cerradura y le dio un par de golpecitos con la uña, confirmando que era metálica, y poniendo su mano sobre ella, utilizó sus poderes para mover sus piezas internas hasta que un ¡Clic! le confirmó que el trabajo estaba hecho.

Sin embargo, quien confirmó sus peores temores fue Killer, que venía bajando la escalera. Vio a su capitán de espaldas, con el maldito diario en la mano y emitiendo un aura asesina de la que sabía que era mejor resguardarse. Primando por su propia seguridad, giró sobre sus talones con la intención de tirarse al mar hasta que Kid se calmara o que los cerdos volasen. Aunque temía que lo segundo pasaría antes.

Sin embargo, una mano fuerte sobre su hombro frustró su plan de escape.

— Sabes qué diablos es esto, ¿Verdad, Killer? —Apretó con fuerza para acentuar sus amenaza.

— Un diario, obviamente, ¿Qué más va a ser, capitán? —Contestó retórico. Aún si había abierto la cerradura, notó que Kid no había abierto el diario. Tenía que recuperarlo antes de que eso pasara— Además, no sólo es un diario, sino que es el mío. —Esperaba haber sonado lo suficientemente convincente.

— ¿En serio? —Kid hizo el ademán de entregárselo, para después retirarlo a medio camino cuando Killer había extendido las manos, aliviado— Porque juraría que es el jodido diario de Trafalgar Law.

Killer pensó que definitivamente se tiraría al mar. Pero no, aún no iba a rendirse, tenía la ventaja del ingenio y el don de la actuación o, más bien, una máscara que ocultaba su rostro nervioso. Si no fuese por la nota que cayó del libro, cuya existencia desconocía, sin duda habría podido recuperarlo.

— ¿Porqué lo dices? ¿Trafalgar traía su diario cuando estaba contigo? —Si, seguramente debía ser algo así, se convenció el rubio— Qué casualidad que sea igual...

— Killer —Eustass sonaba serio como pocas veces— Deja de decir estupideces y explícame porqué mierda está eso aquí. Ni una tontería más.

Resignado, le contó a Kid lo que había sucedido la última vez que vió a Trafalgar Law, repitiéndole insistentemente que no debía leer un diario que no le pertenecía, que no tenía idea de qué estaba tramando Trafalgar y de nuevo que no lo leyera.

No quería al capitán de los Hearts como su enemigo por no haber podido mantener un jodido libro fuera de la vista de su capitán.

Kid pensaba que aunque Killer normalmente era bastante centrado, hoy se había comportado como un imbécil. Respiró hondo al recordar que en realidad, Killer siempre se ponía así con esos temas.

La verdadera razón de su enfado era que le preocupaba que le hubiera pasado algo serio a Trafalgar. No estaba en realidad enojado con el rubio. Normalmente Killer se habría dado cuenta de eso. Quizá tampoco había sido un buen día para él.

Se echó cansadamente en el sillón tras entrar a su camarote, encender la lámpara y cerrar la puerta, intentando relajarse. Le apetecía un poco de sake, por lo que se incorporó, inclinándose hacia uno de los lados del sillón, tomando la botella que se encontraba tras de este. Le dio un trago largo antes de dejarla nuevamente en el piso.

Trafalgar también era un imbécil, pensó. Recordó su sonrisa arrogante de siempre, esa que siempre le sacaba de quicio, y que debía admitir que, en el fondo, le gustaba, y le costó creer que el Trafalgar Law que él conocía se tenía tan poca confianza en sí mismo como para darse por muerto.

Volvió a beber un trago, abundante y sacó la nota de su bolsillo y la leyó de nuevo. Si, definitivamente algo había cambiado en él. Lo había notado antes, pero no quiso asumirlo. Cada vez que veía al moreno, que solía ser cad meses, cuando se encontraban en alguna isla, veía su rostro más serio que la vez anterior.

Ahora lo entendía un poco mejor. Fuese lo que fuese que estuviese preocupando a Trafalgar, tenía que resolverlo por su cuenta. Lo conocía y sabía que con lo cabezota que era, no quería recibir ningún tipo de ayuda. Y Trafalgar le conocía a él y seguramente sabía que a Kid le importaría una mierda ser un entrometido y que se iría a meter donde no lo llamaban, aún si fuese sólo por llevarle la contraria.

Eustass miró la nota y nuevamente dirigió su vista al diario, que había dejado en una repisa. Tomó un nuevo trago, se puso de pie y levantó la cubierta, acomodando la hoja blanca, que contrastaba con el tono amarillento de las hojas del diario, cuya primera página estaba vacía. Notó entonces que habían varias hojas antes de esa que habían sido arrancadas.

Había decidido no leerlo, pero ese detalle incitó su curiosidad. Tomó el libro, acercándolo hacia la luz, pudiendo distinguir cómo las rugosidades del papel tomaban forma de letras. Entusiasmado por su hallazgo, Kid intentó descifrar esas palabras, debiendo admitir que no entendía nada de lo que allí decía. Parecían nombres de medicamentos. Seguramente ese libro había tenido una finalidad distinta en sus primeros días.

El pelirrojo volvió a echarse en el sillón, esta vez con el diario sobre su regazo. Levantó la cubierta nuevamente, moviéndola con lentitud, viendo que tenía escrito el nombre del fabricante, así como el lugar. Había sido hecho en el Archipiélago Saboady.

Kid sólo pudo sonreír al recordar cómo se habían conocido y reconocer que, quizá, había llamado la atención de Trafalgar mucho antes de lo que había pensado.


Por cierto, la ganadora y única participante de mi mini-concurso es coonsolounbeso, que debo decir que me mató de risa xDD

Ahí avísame en qué quieres que consista tu premio :3 Porque aunque me demoro a veces con estas cosas, siempre cumplo :P