Cap. 2 El asombroso día

Tras desayunar fueron a la oficina principal de Lord Ascot. Ahí revisaron algunas cuentas relacionadas con los últimos cargamentos de sedas.

Has hecho excelente trabajo, Alice.- dijo Lord Ascot- justo es que arreglemos qué parte de las ganancias se te van a entregar.

Bueno- señaló Alice- sería bueno que se me entregara un 40 por ciento…sin embargo…quisiera destinar una parte para mi madre…

Lord Ascot sonrió y añadió:

Estoy seguro que ella se sentirá muy orgullosa de ti, Alice, ya que no tuvo ningún hijo varón y tú te has comportado con ella mejor que cualquiera que lo tuviese.

Lord- dijo Alicia- lamento que usted no esté muy contento con lo que ha hecho Hamish últimamente.

Alice se refería al hecho de despilfarrar el dinero en un viaje que le costó un ojo de la cara a Lord Ascot.

Mi hijo invirtió mucho del capital que teníamos pensado utilizar en una transacción comercial…eso nos cambió la perspectiva. Si no fuera por tu espíritu emprendedor y tu forma de creer en lo que podría ser increíble…no sé si habría sobrevivido a ello.

No se preocupe, Lord Ascot…tenemos todavía suficiente capital para la transacción…si movemos gente de Hong Kong a Pekín es seguro que podemos afianzar parte de lo que ya tenemos ganado.

Lord Ascot se acercó a Alice y preguntó:

Hija…¿no te sientes sola? Tu hermana Margaret acaba de tener a su primer hijo…tú estás en la edad más adecuada para ello…no estoy tomando en consideración a Hamish como posible pretendiente…eso ya fue…sólo que…me preocupa que te dediques demasiado a esto y dejes tu juventud en estos negocios..entre esta gente…con estas costumbres.

Alice sonrió y respondió con seguridad:

No tiene que preocuparse, milord…esto es mi vida…me siento muy orgullosa de conseguir el sueño que mi padre tuviera hace años…siempre quise lograr que el nombre de Charles Kingsley estuviera por todo lo alto más allá de la región que él quería considerar para comerciar e intercambiar no sólo eso sino…cultura…aprendizajes…nos expandimos a China y eso era algo que ni siquiera mi padre estaba seguro de lograr.

Lo sé…y estoy seguro de que cualquier cosa que tú te propusieras lo lograrías…así se tratara de acabar con el monstruo más temible…

Esas palabras hicieron que el corazón de Alicia se tornara frágil…la nostalgia hizo presa de ella…por un instante desconoció el lugar y momento en que se encontraba…ella había logrado algo asombroso…en otra dimensión…en otro momento…en un espacio lejano…donde había aprendido a vencer sus más terribles miedos…pero…¿ese lugar sería sólo ficticio? ¿Sería acaso sólo un espacio de su propia mente…donde se sentía más segura de sus recuerdos?

De momento se quedó en espera de las palabras de Lord Ascot y éste insistió.

Si quieres hablar de ello…hazlo…

Alicia comenzó:

Lord Ascot…es poco lo que recuerdo…sólo sé que me golpeé la cabeza y fui…a un lugar…pero…no recuerdo bien los detalles…es como si…supiera que el lugar es demasiado hermoso…o demasiado tormentoso para evocarlo desde aquí.

Sin embargo…hay momentos en que parece que estás pensando precisamente en ello…¿no es así'

Es que…no estoy segura- añadió Alice- es como si por instantes estuviera segura de lo que sucedió allí…pero por otro lado…no es así…no puedo recordar nada- dijo con desesperación.

Corrió por el pasillo central. Fue a dar a un jardín muy hermoso donde crecían bonsáis y setos magníficos. La vegetación hermosa le recordó un poco su casa…su natal Londres. Sin embargo ésta era aún más hermosa.

Paseó por el jardín. La hora del té de las cinco estaba aún lejos. Ese era un evento bastante consolador. De igual forma, aunque era temprano, el sol del mediodía no alumbraba como de costumbre.

Tras de pasear un rato y tratar de entender un par de simbolismos que se reflejaban en el agua desde una vieja puerta…decidió regresar a sus habitaciones. Curiosamente no se sentía bien.

Al entrar recibió un telegrama. Era de su madre. Lo entreabrió.

Alice…te envío esto para que sepas de mí. Caballero honorable busca casarse contigo. Esperará por ti en un mes. Besos, Helen Kingsley.

Otra vez la palabra "matrimonio" se posaba en su mente con un sonido ensordecedor. Primero Hamish…ahora…sabría Dios quién…pero…¿por qué Lord Ascot no le habría dicho nada acerca de eso? Tal vez su madre le pidió que no lo hiciera…pero el hombre no le habría mentido para nada con respecto a eso…¿por qué se lo ocultaría esta vez?

Guardó el telegrama en un lugar seguro. Ya tendría tiempo para volverlo a releer y pedirle alguna aclaración a Lord Ascot. De pronto descubrió algo que…creía era sólo un sueño…