Ningún personaje es mío por más que quisiera, todos vienen de la imaginación de Sir Conan Doyle y la adaptación de la BBC.
Parte del reto Batle!lock del foro I´m Sherlocked

2. Happiness is a warm gun.

- Sherlock -

- ¿Si? – Sherlock estaba acostado en el sillón con sus piernas flexionadas puesto que compartía en esos momentos el espacio con John. Tomaba la mano del doctor con insistencia, sin sobarla o acariciarla, simplemente la tomaba. John por su parte estaba sentado viendo la televisión un poco cansado de tener los cabellos de Sherlock haciéndole cosquillas en su pierna derecha e igualmente ansioso por que el detective le soltara la mano pues ya le había comenzado a sudar.

- ¿Podrías soltar tu mano? - Apartó la mirada del televisor y la dirigió a Sherlock quien sonrió negando con la cabeza.

- Tu mano me ayuda a concentrarme.

John se encogió de hombros molesto y siguió viendo la televisión. Hace apenas una semana que Sherlock se había puesto raro de la noche a la mañana con la mano del doctor y eso comenzaba a cansar a John.

- No sé que tiene de interesante una mano con cayos – John se levantó de golpe soltando la mano de Sherlock, este se levantó con una mirada de sorpresa fingida.

- John, ¿qué no es obvio? – Watson negó con cara de obviedad – Tu mano es interesante, siempre tiene algo nuevo – John no creyó eso, la mirada de Sherlock reflejaba su aburrimiento y falta de interés común. Miró el reloj, no tenía tiempo para discutir el porqué Sherlock se pegaba como sanguijuela a su mano pues ya se le hacía tarde.

- No te creo Sherlock, simplemente no lo creo, te vez tan aburrido como siempre… - miró de nuevo el reloj – Aparte se me hace tarde, tengo que ir con una chica.

Tomó su chamarra y se dispuso a bajar las escaleras, pero la grave y profunda voz de su amigo lo detuvo.

- Mientes John, sé desde luego que vas a ver a tu hermana. No estás arreglado, siempre te arreglas cuando vas con tus novias; no llevas mucho efectivo contigo, lo que quiere decir que esperas que tu hermana te invitará algo; tus zapatos están aún sucios y cuando tienes cita claramente desempolvas los zapatos ¡es muy obvio!

John suspiró resignado, nada se le iba a ese hombre.

- Como sea, no creo tardar mucho, si te aburres ya sabes que puedes tomar la consola de videojuegos – Terminó de bajar las escaleras y antes de salir del 221B de la calle de Baker escuchó a su compañero de piso gritarle:

- ¡Ya terminé el del templario asesino y es aburrido!


No pensaba tomar un taxi, no llevaba el dinero suficiente como para pagar uno, así que se fue en el subterráneo, lleno de gente y de ruido ¡cómo extrañaba el contacto con la gente! Desde que vivía con Sherlock se había mal acostumbrado a tomar taxi complacer a su mejor amigo. Lo que comenzó como un regreso a algo que alguien podría anhelar se convirtió en una situación ruidosa y aburrida, ahora John comprendía un poco mejor a Sherlock con respecto al exceso de gente en la vida de uno. El trayecto que tenía que tomar para ver a Harry no era muy largo, pero no creía poder aguantar de nuevo la presencia de tanta gente. Entonces miró sus manos distraídamente, sonrió recordando el contacto de la mano del moreno con la suya ¿por qué de la noche a la mañana se había vuelto tan insistente en sentir sus manos? Sherlock se había equivocado, no le habían contagiado de gripa. Negó con la cabeza y forzó una sonrisa, estaba evitando pensar en las manos de Sherlock. Las manos del detective, suaves, aterciopeladas, blancas; desde luego se notaba el contraste de una mano rasposa y dura por el trabajo como la suya junto con las suaves manos de Sherlock.

John se sonrojó descubriéndose en esos pensamientos e intentó apartarlos por completo, dejar de ver sus manos y por lo tanto dejar de pensar en el moreno. Su preocupación en esos momentos debería de ser el ver a su hermana y revisar si ha recaído o no. Al salir del metro caminó por las calles de Londres como en un ensueño, a pesar de haber vivido tiempo solo de nuevo y estar de nuevo con Sherlock lo atacaba una soledad cuando se encontraba lejos de la calle de Baker. Comenzó a apretar la mano como si buscara una, raro, quizá un tic.

- John – Harry detuvo a su distraído hermano de su andar sin rumbo. John se detuvo un poco asustado, no esperaba verse con su hermana así de normal, aparentemente todo normal. Su hermana le dio una palmada en la espalda.

- Vienes ausente ¿te peleaste con tu novio? – Harry comenzó a reírse con un poco de burla. John alzó una ceja con la mirada seria.

- No tengo novios – Las palabras del doctor salieron como un susurro sin convencerse a si mismo ni a Harry, de nuevo comenzaba a pensar en las manos de…

- Ese, con el que vives, si no es tu novio ¿qué es? – Harry prendió un cigarro, el cual fue apagado al instante por las rápidas manos de John.

- Mi amigo, tu habías dicho que dejarías atrás todo esto y… - No pudo continuar, no tenía sentido, pero lo que tampoco tenía sentido era lo que comenzaba a pensar de nuevo. Sonrió, se sentía feliz y tranquilo. Miró a Harry y le devolvió el cigarro haciendo una mueca que intentaba ocultar la sonrisa - …supongo que no importará un cigarro, esos no afectan mucho – Harry miró a su hermano extrañada, John estaba extrañado, se sentía contento con el simple hecho de pensar en las manos de Sherlock.


Igual que de ida John iba en el subterráneo rodeado de gente, de ruido; un muchacho a un lado de él escuchaba música a todo volumen, hasta se podía escuchar quien cantaba. No tenía nada mejor que hacer y supuso que ejercitar el oído era lo mejor que podría intentar en esos momentos.

Comenzó poniendo atención a la letra de la canción, la reconoció de inmediato "La felicidad es un arma tibia" álbum Blanco, ese en especial no le gustaba, pero la canción le despertaba simpatías. Parecía ser que el muchacho de los audífonos le gustaba esa canción puesto que la repitió desde el principio; John preparó sus oídos.

"Es una de esas chicas que no se le escapa nada…"

Parecía que hablaba de Sherlock, el aburrido Sherlock a quien nunca se le escapaba un solo detalle.

"Miente con sus ojos mientras sus manos estan ocupadas haciendo horas extras."

De nuevo una referencia a Sherlock, le recordaba el que dijera que jugar era aburrido cuando terminaba los juegos en cuestión de horas.

Esa canción le quedaba a Sherlock observador de todo, engañando con apariencias ¡Eso último era una mentira! Siempre parecía que Sherlock Holmes era un arrogante presuntuoso. Aparte no le quedaba la canción por que ésta es de tema erótico.

Se alborotó el cabello intentando pensar en otra cosa ¿qué le sucedía? Se miró las manos llenas de cayos y se lamió el labio inferior ansioso. Era un hecho, esa canción era Sherlock, necesitaba sentir la mano de Sherlock de nuevo, parecía que al igual que el detective se hacía adicto al contacto de sus manos, pero a diferencia del moreno que era por mantener la mente ocupada en el caso de John era por que simplemente necesitaba su "dosis" de las manos de Sherlock, necesitaba sentirse tranquilo y feliz como momentos atrás cuando pensaba en las manos del detective consultor…

"Necesito una dosis porque voy de bajada
Hecho polvo desde que bajé de ahí arriba
Necesito una dosis porque voy de bajada"

- No lo puedo creer – Mirarse las manos y sentirse bien por recordar el tacto de las suaves manos de Sherlock, era una locura – Increíble, pero lo necesito.


- Sherlock.

- ¿Si? - Sherlock estaba acostado en el sillón con sus piernas flexionadas puesto que compartía en esos momentos el espacio con John. Tenía los ojos cerrados y las manos en su usual posición de concentración. John carraspeó, no creía lo que iba a decir.

- Hoy no haz tomado mi mano.

- Pensé que te molestaba, tuve que volver al método de concentración de antes.

- No, por mí está bien, tómala, me hace sentir contento.

- Contento – Sherlock seguía con los ojos cerrados pero ya tenía la mano derecha de John entre las suyas - ¿Se puede saber por qué?

- No lo se, me hace sentir bien, digo, hoy estuve bien con Harry… comí bien hoy debido a tus manos.

- ¿Por qué? – Sherlock abrió los ojos pensando como si aquello fuera el gran misterio.

John no sabía que decir exactamente, así que dijo lo primero que se le vino en mente.

- Quizá por que la felicidad es un arma tibia, digo, por feliz comí bien hoy.


Me paso por 40 minutos y ya me atrasé un día ¡ja! entonces en un día subiré dos darbles.

Bien, antes que nada no puedo negar que me costó demasiado trabajo con esta canción, pero creo que al final lo logré ¿qué les parece?

Gracias por los reviews, espero les siga gustando. Saludos.