Piernas cruzadas y mirada en su libro, típico de Kakashi Hatake. Hasta que una voz lo sacó de su reconfortante lectura…

—Kakashi-sempai—lo llamó el ninja frente suyo, Hatake dirigió su mirada hasta el emisor y lo encontró algo alterado, su respiración era desbocada al agrado de incomodarle el habla.

—¿Ocurre algo Tenzou?— preguntó dejando de lado su lectura.

—Es Rin, nos encontramos con Akatsuki en las lindes de la aldea, creo que se la llevaron.

Apenas terminó de articular la frase, Kakashi ya se encontraba corriendo hasta el lugar donde habían raptado a su novia.

*Flashback ataque Akatsuki a escuadrón Konoha*

Kisame e Itachi vigilaban los alrededores, la misión agendada por el líder consistía en recuperar un prisionero que los ninjas de Konoha llevaban hasta la aldea con el fin de interrogarlo. Después de diez minutos de silenciosa espera pudieron escuchar al escuadrón avanzar a paso firme por el camino que llegaba a las puertas de su ciudad. Itachi hizo la señal que marcaba el inicio de la misión y ambos se posicionar en su lugar.

Explosiones de sellos marcaron el inicio de la batalla y tan solo un par de minutos después dos jounnin yacían sin vida en el suelo del bosque. Sin embargo faltaban dos más, y uno de ellos seguramente tenía al prisionero. La pareja Akatsuki se dividió a fin de encontrarlos; Kisame fue tras el líder de escuadrón, pero a Itachi le tocó perseguir al médico.

Rin corría entre el bosque sin rumbo marcado, sabía que su vida dependía de huir de la situación, de nada serviría intentar pelear. Pronto un par de trampas explosivas la hicieron frenar y cambiar de dirección, pero mas trampas la detuvieron por completo. Se dio cuenta de que estaba siendo cazada y que era una presa fácil. Detuvo la huida de golpe, no había lugar seguro. Cerró los ojos concentrando sus sentidos en el cazador… De pronto un ligero tintineo la hizo volver a mirar y vio aquellos ojos; benditos rubíes que la miraban amenazadoramente.

—Itachi —susurró temblorosa. Rin conocía de primera mano el poder de los ojos del ninja, sabía que nada podía hacer contra su Mangekyou. Así que soltó su katana y levantó las palmas en señal de rendición, pero al mirar de nuevo él ya no estaba. Bajó los brazos al verse sola e intentó avanzar hasta que una voz gélida y la punta de una espada en su columna la inmovilizaron.

—No te muevas —amenazó el desertor y en respuesta Rin solo bajó la cabeza. El gestó dejó desencajado a Itachi, creía que ella intentaría defenderse o al menos huir, jamás pensó que aceptara tan fácil ese destino cruel.

—Acaba con esto rápido por favor —La voz de la joven sonó suplicante a la vez que se apretaba contra la punta de la espada… Itachi la sintió temblar. Rin se arrodilló y él tomándola del pelo la haló hacia atrás dejandole el cuello expuesto, listo para el filo de la Katana que sostenía en su mano. Colocó el frío metal en la garganta de la joven y está soltó un suspiro temeroso acompañado de gruesas lágrimas que escurrían libres por sus mejillas. El Uchiha dedicó unos segundos más en mirar el rostro de la chica, rememorando aquellos días cuando mientras entrenaba con Kakashi en ANBU ella solía acompañarlos… Recordó lo mucho que le gustaba, ella había sido su primer amor, ese del que no se le cuenta a nadie porque lo crees imposible. La diferencia de edad, el clan, la ideología, todo eso lo habían convencido una vez de que debía alejarse lo más posible de ella. La vista se le nublaba de solo penar en que sería él quien iba a arrebatarle la vida. Apretó más el filo contra el cuello de Rin y miró su rostro atesorandolo para siempre en su memoria… Pero ella abrió los ojos y cuando clavó la mirada en el Sharingan, Itachi sintió desfallecer. Sintió que esos ojos se le habían metido hasta el alma, descifrando sus más oscuros secretos, sintió que ella había leído cada pensamiento. Se sintió asustado.

—Hazlo ya —suplicó ella de nuevo y volvió a cerrar sus orbes. Fue entonces cuando Itachi calló en cuenta de que quería que esos ojos lo miraran no una vez, sino siempre. Soltó los mechones de pelo castaño y dejó caer la katana. La joven agachó la cabeza de nuevo inerte en su posición, esperando quizá la estocada por la espalda, pero no llegó. Pronto pudo ver sin levantar la mirada, aquella capa negra con nubes rojas frente suyo y lo miro arrodillarse, estirar sus manos con nerviosismo para buscar las suyas y estrecharlas con delicadeza. Rin levantó la mirada y encontró unos ojos carmín que la miraban consternados, ella desvió la mirada e instantáneamente él la haló para sí, rodeándola con sus brazos y enterrando la nariz en sus cabellos.

—Perdóname —Lo escuchó susurrarle cerca del oído. Ella buscó sus ojos con desesperación y apartándole los mechones negros de la cara, acarició su rostro… Recorrió con las yemas de sus dedos el pómulo e hizo descender los dedos hasta los finos labios del muchacho. Él volvió a articular un perdón suplicante que fue ahogado por los labios rosa de la joven. Y así, entre besos delicados y abrazos protectores ambos se calmaron el corazón.

Pero sólo el de ellos… pues el de Hatake Kakashi, que miraba todo desde lejos, estaba más que adolorido.