Agradezco mucho a mi primer review, gracias a ella he podido continuara.
Entonces es ¡Hora de helarnos!
-¡Helga! Planeta llamando a Helga-Ella le dirigió la vista a Pheobe, notando que había llevado un tiempo distraída y durante este Gerald y Arnold peleaban abiertamente del tema. Si cada uno defendiendo la hipótesis de su amada.
-Arnoldo. Y ahora ¿Por qué pelean?-
El la vio, en sus ojos reflejaba esperanza y el sintió un escalofrió en su estomago de aquellos que siempre le daban al hundirse en su mirada azul, pero esta vez fue mas fuerte. No sabia porque pero deseaba probar el sabor de sus labios rosas.
-¿Arnoldo?-Le volvió a preguntar
- Si, disculpa Helga. Creo que lo que opina Pheobe es correcto pero el amor predomina por lo tanto afirmo lo que tu crees.
-Ves Arni ni tu logras entender ni explicarme porque crees eso, en cambio Pheobe explico con razones…
-Aunque digiera tonterías-Recalco Helga-La apoyarías.
Helga sonrió burlonamente a ver el sonrojo de ambos, talvez desearan tiempo juntos y mas que eso solos. Tomo la mano de Arnold que se sonrojo al contacto y empezó a caminar despidiéndose de ellos con la excusa de una tarea que debían terminar. Caminaron hasta alejarse lo suficiente de ellos y en ese momento Arnold se detuvo.
-Helga la tarea ¿No la acabaste ya?-Lo miro sorprendido.
-Obvio que si cabeza de balón, solo quería dejarlos un rato solos-Lo mira decidida-Realmente tu nunca te das cuenta de nada.
El miro al piso realmente no se daba cuenta. De hecho cuando Gerald empezó a salir con Pheobe él se enteró una semana después, pues aunque no haya sido un rumor muy claro Rhonda se encargó de difundirlo y él pensó que era otro de los inventos de ella. Para que se enterrara Gerald tuvo que decirle, o más bien tuvo que explicarle porque beso a Pheobe.
-Por cierto, ¿Qué paso con Olga?- El realmente deseaba cambiar de tema antes de terminar peleando como la última vez.
Se vio una cara de satisfacción en Helga.
-Pues Arnoldo-Rio levemente-Solo te diré que ahora eres bienvenido a casa.
-Helga ¿Qué hiciste?-La miro duramente.
-Nada cabeza de balón, como crees que yo le haría algo a mi hermana.
-Esa cara de inocencia no me convence Helga, te dije que yo podría ir a hablar con ella-Puso su mano en la cabeza-Después de todo, ella nos vio be…
Arnold sintió que alguien le tapó la boca- Es que quieres que todo el mundo te escuche Arnoldo-Lo miro Helga furioso, el tomo la mano de ella delicadamente esperando poder tomarla como a veces acostumbraban, pero ella de un golpe rápido de la quito sonrojándose en el acto y cambiando el lado de su mirada.
-Helga ¿Podríamos hablar?-La miro seriamente.
-Disculpa Arnoldo pero creo que estaré ocupada, además debo llegar temprano a mi casa.
El soltó un suspiro-Helga debemos aclarar lo que nosotros somos
-Somos amigos Arnold-Dijo muy seria.
-Pero Helga no podemos ser solo amigos-La miro y la tomo de la mano.
-Arnold, disculpa se me hace tarde…..
El la presiono contra sí, mientras colocaba su mano en su cabello-Helga, yo realmente…no sé cómo explicártelo. Pero me gustaría..-Helga lo aparto bruscamente.
-Exacto Arnold no sabes que decirme, ni siquiera puedes expresarte. No entiendo ¿Cómo es que enamore de ti? Sabes ha pasado casi 8 meses de la Feria del Queso. Después de todo lo que sucedió. Yo..-Por un momento se calmó-Arnold sabes yo he sido muy comprensiva, está bien acepte cuando me rechazaste, te acepte cuando me cogiste la mano y cuando me diste ese primer beso.
-Helga, por favor.. solo quiero que entiendas-La miro tristemente.
-Arnold, ¿Qué quieras que entienda?-Lo miro con mucha rabia.-Que solo este para cuando tú me necesites, que prefieres mil veces estar con Lila que conmigo.
-Helga ¿Pero qué te hace creer eso?-Lo miro dudoso tomando su brazo.
-Arnoldo, no deberías hablar tan fuerte en clases.- Le sonrió con tristeza-Ya es muy tarde debo irme a mi casa.
-No Helga, no es lo que tú crees.
-Arnold, siempre es lo que no creo-Lo miro con mucha rabia en los ojos-¿Por qué nunca expresas tus sentimientos como en verdad son? ¿Por qué siempre los tapas con tonterías?
Helga lo miro no pensaba llorar una vez más, ya había llorado muchas veces y nunca consiguió nada. Lloro cuando vio a Arnold con Lila unos días después de la Feria del Queso actuando como si nada hubiera pasado, no lloro cuando le vio darle un beso a Lila y después tratar de conquistarla. Nunca le había recriminado nada en este tiempo, de hecho lo olvidaba cada vez que el la veía. Pheobe le había recomendado confrontar a Arnold pero porque ellos no eran nada. Y Arnold nunca lo haría, ella sabía que tenía la culpa un poco de eso. En realidad bastante desde pequeña abuso de él y cuando este no correspondió sus sentimientos antes lo tomo con total normalidad en ese instante. ¿Por qué quien en su sano juicio acepta a su abusadora?
Aun así lo trato mal aunque se alejaron un poco durante esa época, ella no sabía como conllevar una relación de amistad-odio con él. Y lo único que consiguió fue seguir acosándolo bajando un poco la constancia.
Pero para ella lo peor era lo buen samaritano que él fue, tratándola con cortesía mientras ella huía, si se lo describía así de él. Pero ahora era todo diferente el huía o eso al menos ella pensaba de un compromiso desde el beso nunca le hablo de una relación, o por lo menos cuando lo intentaba un tonto con melena alta los interrumpía. Es que acoso Pheobe no lo controlaba bien siempre pensaba.
¿Debía dejar hablar a Arnold? Pero para que nunca consiguiera nada. En verdad se sentía mal, bastante mareada desde muy temprano es día pero durante clases pareció que se esfumo un instante. El atardecer se notaba y ella vio en su reloj que era ya bastante tarde si no se apresuraba rompería el plazo que se le había dado. Y se dio cuenta que ella tampoco le contaba todo a Arnold. Coloco su mano en la frente para notar si tenía fiebre y lo confirmo. Solo Arnold causaba en ella esa sensación, tan extraña que le calentaba el cuerpo a veces con buenas intenciones y otras no tan buenas que la terminaban llevando a la cama mas temprano de lo que le gustaba.
-Lo siento Arnold. ¿Podemos hablar mañana?-Le sonrió ligeramente-Me siento un poco mareada y quiero ir a descansar.
El suspiro, no quería dejarla. Ahora se sentía seguro deseaba expresar lo que quería de ella y también de él.
-Claro, mañana hablamos-Le tomo de la mano, ante el asombro de ella depositándole un ligero beso en la palma. Ella se sonrojo y se soltó rápidamente.
¡Maldita sea!Maldita sea! Se repitió mentalmente mientras él le sonreía con picardía, como era posible que cambiaran tan rápido de tema. Y para mal de ella su dolor de cabeza empeoro. Empezó a alejar se de ahí mientras él la miraba esperanzado. Eso no le gustaba pues se clavaba en su espalda la mirada y no quería virar para ver como su rostro estaba más que ligeramente sonrojado.
Al llegar a su casa cerró la puerta con dureza, estaba enojada con ella por no estamparle un puñetazo en la cara a Arnold. Pero se puso a reír al recordar la conversación con Pheobe y el beso de Arnold. Estaba ya bastante retrasada se sentó frente a el computador que su padre le regalo hace poco y lo encendió. Hasta que se cargara por completo fue a la cocina y se sirvió un sanduche que lo había preparado en la mañana.
Se sentó al frente del computador y se puso a escribir debía enviar ese tonto documento antes de las nueve y solo quedaban unas 3 horas aproximadamente. Recibió un mensaje de Pheobe, quien estaba bastante enojada. A ella le pareció bastante chistoso el mensaje.
Ella le dijo que la persona menos romántica que existía en el mundo, hasta ahora nunca le había dado un beso, aunque eso no importaba mucho pero la forma tan poca romántica como la trataba le hacía suspirar amargamente, Helga le respondió con un especie de reflexión pero lo borro todo y le dijo que la llamaria dentro de dos horas. Ella le confirmó que la esperaría. Mordió su sanduche y comenzó a escribir.
Hola y !Muchas Gracias por leer!
Soy Isabel...y amo Hey Arnold!
Enserio les agradezco mucho sus visitas y también sus reviewsm si desean que continua por favor comuniquemenlo. Es una de mis primeras historias pero espero que no la ultima de Hey Arnold.
-Hey Arnold no me pertenece, todos los derechos reservados a su creador (Craig Bartlett). Uso de sus personajes para entretenimiento.
