CAPITULO 1
El avión aterrizó una hora y media después en el aeropuerto de York. El viaje había sido desastroso, a medida que nos dirigíamos hacia el norte el clima había empeorado y con él mi estado de ánimo. Me mareé varias veces, no conseguí dormirme y para colmo me tocó a una madre y su hijo de cinco años que berreaba cada vez que podía en los asientos de al lado, lo que hizo que mi cabeza llegara a dolerme como si me hubieran dado un martillazo y para colmo al otro lado del pasillo un hombre cincuentón con aspecto de empresario no tenía muy buena cara con lo que terminó vomitando y la peste llegó hasta el último rincón de mi cerebro.
Definitivamente no empezaba bien mis vacaciones.
Al llegar a la Terminal con un carrito donde coloqué mis dos maletas y mi guitarra, no vi a nadie que resultara conocido, veía muchos reencuentros entre parejas o familias que me hizo sentirme aun peor, pasé mi vista por todo el mundo hasta que lo vi.
Increíblemente ese era mi padre, seguramente me quedé boquiabierta aunque no lo recuerdo, aquel hombre de aspecto simpático y feliz era mi padre. ¡Él! Que había sido siempre un hombre bajito, más bien rellenito y con ojeras, incapaz de sonreír dos veces por día. Era realmente imposible. Ahora le veía allí plantado a unos metros de mí, saludándome con su mano alzada con una sonrisa de oreja a oreja, delgado, incluso diría que fuerte, sus ojeras habían desaparecido misteriosamente y vestía una ropa juvenil que no le quedaba nada mal.
Sonreí lacónicamente, ése no podía ser mi padre.
Con decisión, cogí mi carrito con mi equipaje y me aproxime a él.
- ¡Lily!- me abrazó con alegría.- ¡Cuantos has crecido hija! ¡Estás estupenda!
- Tu también estás muy…- intenté encontrar la palabra adecuada.- …diferente
Mi padre estalló a carcajadas
- ¡Y tan diferente! Han pasado dos años desde que nos vimos por última vez, demasiado tiempo.
No habría pasado eso si no te hubieras liado con otra mujer.
- Si, papá, demasiado.- contesté sonriendo forzadamente.
- Venga, vamos al coche.- dijo me padre cogiendo mi carrito y pasándome un brazo por los hombros.
Miré a mi alrededor asombrada.
- ¿Y tu novia?
Mi padre volvió a reír, esto ya estaba demasiado extraño, había sonreído al menos 4 veces en 5 minutos, increíble.
- Se llama Karen, y ha decidido esperarnos en casa.
Hice una mueca, su novia había decidido dejarnos un poco de intimidad para charlar sobre nuestras cosas de padre- hija, que amabilidad…
Poco a poco llegamos al parking del aeropuerto donde nos dirigimos al nuevo coche de papá, un todoterreno, Land Rover Freelander de color champán y aunque algo llamativo para mi gusto la verdad es que me impresionó.
- ¿Y esto? ¿Cómo te has comprado coche nuevo?
- Es mi regalo de cumpleaños de Karen y los niños.
Me quedé boquiabierta y mi padre se rió al ver mi expresión.
- ¿Te gusta?
Asentí tragando saliva.
No quería ni imaginarme como sería la casa de "Karen" cuando podían permitirse regalar por un cumpleaños un Land Rover.
- Bueno ¿Qué tal el viaje?- me preguntó mi padre cuando ya salimos a la autopista
- No ha ido del todo mal- mentí forzosamente pero yo soy de esas personas a las que se les nota cuando mienten y sabía que seguramente mi padre me había pillado
- ¿Y el curso? ¿Qué tal tus estudios?
- Bien papá, como siempre.- contesté distraída mirando los demás coches
Durante un rato nos quedamos en silencio, la verdad es que lo agradecía, no me apetecía mucho hablar.
- Sigues con… bueno con eso que tú ya sabes.- mi padre interrumpió ese silencio mientras giraba para salir de la autopista.
- ¿Con qué?- sabía perfectamente a que se refería pero quería que me lo dijera con todas sus palabras.
- Y- a sabes Lily… con la… magia.- susurró mirándome de reojo.
Ahora fui yo la que rompí a reír.
- Papa eso es algo con lo que siempre voy a seguir.
No respondió pero apretó los labios e intuí que había algo que no me quería decir, aunque tampoco le di mucha importancia.
Poco a poco fuimos llegando a York, antes de venir, me había informado sobre la ciudad en la que viviría los próximos tres meses. Me compré una guía turística donde te venía todo lo que había en la ciudad de York y aunque era muy completa sentía que se me escapa algo, algo que no tenía ni en la guía, el nombre de esa ciudad estaba escondida en el rincón más profundo de mi celebro y no conseguía saber que ocurría con ella, aunque sabía que era importante…
Para mi sorpresa atravesamos limpiamente la ciudad sin detenernos frente a ninguna casa, mientras que mi padre me mencionaba algunos de los sitios más concurridos y destacados de York, como la catedral, la Clifford's Tower, el Haunted Walk of York, el St. Helen's Square, el Studio Gallery, o el Bar Convent Museum… sitios k sin duda venían en mi Guía, guardada en ese momento en la maleta, ya la hojearía más tarde, porque sin duda eran lugares a los que visitaría.
- ¿Por qué salimos de la ciudad?- pregunté cuando estábamos otra vez en carretera
- Porque Karen tiene su casa a las afueras.- mi padre sonrió mientras giraba a la derecha internándose en un pequeño bosque por un camino pedregoso.
- Ya sé porque te han regalado este coche…- murmuré entre dientes mientras me agarraba al asiento intentando no dar muchos tumbos dentro del todoterreno.
- ¡Venga Lily!- a mi padre esta situación le divertía, aunque para mí no tenía ninguna gracia.- Verás cómo te va a gustar.
Volví a sonreír forzadamente mientras pensaba que ese gesto iba a ser muy frecuente en mi cara durante ese verano.
Unos minutos después nos encontramos frente a una verja negra que se abrió a nuestro paso internándonos en el territorio de la "Barbie".
Aunque he de decir que lo que vi me sorprendió gratamente.
De frente se extendía un camino que conducía a la puerta principal de la casa, a un lado el camino se abría un poco donde había un par de coche apartados, un Mercedes de color plateado realmente bonito, en frente de él, se erguía una majestuosa mansión que me dejó con la boca abierta, iba a necesitar un mapa para no perderme allí dentro y miré incrédula a mi padre esperando que él me dijera que se trataba de una broma, pero por el contrario el sonrió al ver mi expresión y aparcó en Land Rover junto al Mercedes.
- Te dije que te iba a gustar.- comentó mientras apagaba el motor y salía del coche.
Torpemente acerté a quitarme el cinturón de seguridad y a salir rápidamente del coche, desde fuera pude apreciar la casa en todo su esplendor.
- Lily, ¿te importaría ayudarme?- mi padre me sacó de mi pensamiento de admiración y corrí a coger mi guitarra mientras él llevaba las dos maletas.- Veo que sigues tocando ese instrumento ¿has mejorado?- pregunto mientras nos dirigíamos a la puerta principal.- Tendrás que tocarnos algo ¿no?
- Siento desilusionarte papá, pero no toco delante de nadie. Me da vergüenza.- admití con un leve rubor en las mejillas.
Efectivamente, mi padre me miró decepcionado y abrió las grandes puertas de roble tallado. De pronto me sentí como si fuera una princesa en su palacio, ante nosotros se extendía un gran vestíbulo lleno de pinturas, de muebles exquisitos y de alfombras antiguas, había puertas que ni me imaginaba a donde me conducirían y al fondo unas hermosas escaleras con la barandilla finamente tallada conducían al piso superior.
Volví a quedarme con la boca abierta, jamás había estado en un lugar así, yo estaba acostumbrada a un piso de 90 metros cuadrados no a una mansión como aquella.
Mi padre sonrió satisfecho por mi reacción.
- Si, Lily, este será tu hogar en los próximos meses.
- ¿Ethan?
Una voz femenina llamó a mi padre, y al instante siguiente apareció por un pasillo de la derecha, la nueva novia de papá.
Un mujer esbelta, de pelo negro y liso, sus facciones eran delicadas, pero tenía una mirada castaña segura que reflejaba decisión.
- ¡Qué bien que ya habéis llegado!- Karen sonrió dejando ver una hilera de dientes perfectos y blancos.- Tú debes de ser Lily ¿verdad?
Pues claro ¿Quién iba a ser sino? ¿Una indigente que había venido a comer?
- Si, lo soy.- sonreí y me salió mejor de lo que esperaba.- encantada de conocerte, Karen.
- El placer es mío, cielo.- ella se inclinó y me dio dos besos afectuosos que me dejaron un poco colorada con tanta confianza.- Estamos muy contentos de que hayas decidido pasar con nosotros las vacaciones.
No sabía que contestar a eso, ya que la que no estaba contenta de estar allí, era yo.
- ¿Dónde están los niños?- preguntó mi padre mirando por encima del hombro de Karen.
- Se han ido a jugar al…- aunque ellos creyesen que no me había dado cuenta, les vi lanzarse una significativa mirada.- … al fútbol, vendrán en seguida, les dije que hoy teníamos un nuevo miembro en casa.
Miré hacia otro lado haciendo una mueca para que no me vieran… si creían que iba formar parte de esa familia estaban muy equivocados. Y los hijos… seguramente estarían tomando droga en algún descampado, lo que pasaba es que no querían contármelo para que me llevara una buena impresión de ellos… ¡por favor! ¿A quién pretendían engañas? ¿Una familia con una casa tan lujosa y con tanto dinero y con unos hijos en plena adolescencia? Solo había una cosa que estuvieran haciendo, y seguramente era lo que yo había pensado. Si, lo sé, a veces llego a ser un poco creída creyendo saber todo lo que ocurre a mí alrededor, pero ése es mi carácter.
- Lily, si quieres sube a tu habitación a acomodarte.- sugirió mi padre y yo lo agradecía, por fin un poco de intimidad personal.
- Sí, claro.- cogí mi guitarra y me di cuenta de que mis maletas ya no estaban junto a mi.- ¿Dónde están mis…?
- Tu habitación es la tercera de la derecha, estaremos en el salón si necesitas algo.
Asentí y empecé a subir las escaleras lentamente mientras pensaba que quizá mi equipaje se lo hubiera llevado algún criado o algo, al fin y al cabo no me creía que una mujer tan guapa y tan perfecta trabajara en las tareas de la casa.
Cuando llegué al segundo piso suspiré y recordé lo irreal que me parecía todo esto, pasé de largo la primera puerta, ¿me había dicho la segunda verdad? ¿O la tercera? En realidad no había escuchado una sola palabra de lo que me había dicho la "Barbie".
Suspirando cerré los ojos mientras agarraba el pomo de la segunda puerta del lado derecho del pasillo, girándola y abriéndola.
Me introduje dentro aún con los ojos cerrados y cerré la puerta apoyando mi frente contra ella, aun no quería mirar el interior de mi "nueva habitación"
Aunque había algo que de verdad no esperaba ver.
- Ejem…- oí un carraspeo a mis espaldas y rápidamente me puse en alerta.
¡Había alguien allí dentro! ¡Me había equivocado de habitación! Nota mental Lily, escuchar un poco más a la "Barbie" pensé para mis adentros mientras empezaba a enrojecer y a buscar las palabras más educadas que tenía en mi vocabulario para pedir disculpas.
Decidida me di la vuelta lentamente hasta quedar frente a un chico de más o menos mi edad, con el pelo negro, mojado y ojos castaños, pero ni siquiera me fijé en si era feo o guapo, podía hacer tenido dos narices o tres ojos que no me habría dado cuenta. ¡El chico estaba completamente desnudo! Solo había llegado a taparse con una toalla de mano sus partes nobles y me mirada algo agazapado para intentar esconderse más.
Mi corazón comenzó a latir violentamente al ver ese cuerpo perfecto, sin pelos en el torso, suaves músculos formados en su tórax y sus brazos… pero ¿Qué estaba pensando?
Estaba allí, en una casa desconocida, en una habitación a la que había entrado sin permiso y plantada delante de un chico casi desnudo (bueno desnudo en realidad) ¿y solo se me ocurría ponerme roja mientras observaba su perfecto cuerpo?
- Esto… no sabía que tuviéramos invitados…- dijo él mirándome seductoramente y tomando una postura algo más masculina mientras daba un paso hacia mí.
Eso había sido lo último que podía aguantar, estaba casi segura de que me estaba saliendo humo de las orejas de lo roja que estaba…
¿Qué fue lo siguiente que pasó?
Lo que sólo se le ocurre hacer a Lily Evans… gritar como una histérica mientras me tapaba la cara con las manos.
Hasta ahí el primer capitulo de esta historia.
Quería agradecer a Lynxi Black por su review, me hizo mucha ilusión recibirlo )
Y todos los demás espero ver algún otro post, se que la historia puede tardar en arrancar pero espero que os guste.
Un besazo. Eileen. Lyris
