Hola, se que publique el primer capitulo de este fic hace ya dos años, mi intención siempre fue el seguir la historia. Pero como todo en la vida, algo imprevisto me surgió, enferme y tuve muchos problemas, aun hoy día estoy saliendo de ellos pero no me entraba en la cabeza dejar este fic así. Así que después de todo este tiempo les traigo el segundo capitulo para el que quiera disfrutarlo. Mis agradecimientos para las chicas que me dejaron reviews en el primer capitulo:
FlorDeFuego, Lui Nott, Astorya y Rosedrama; Chicas muchísimas gracias por sus comentarios, este capitulo va dedicado a ustedes y a todas las que me leyeron en las sombras. Se me olvido mencionar que según vi, este fic estuvo nominado a los Dramione Awards 2013 en la categoría "Angst", muchísimas gracias a quienes me nominaron. Un beso y esperen actualización pronto, pues prometo ser regular. Dejen comentarios ;)
Silent Tears, Cap 1:
Pesadillas
Oscuridad, es todo lo que hay a la vista. Se escuchan gritos desesperados y explosiones pero no se puede ver nada, solo rayos verdes y rojos provenientes de las varitas. Corro tratando de darle alcance a la silueta de una persona pero justo cuando estoy cerca, tropiezo y me doy de bruces con un montón de escombros, no siento dolor pero siento algo tibio correr por mi frente, sangre. Escucho una risa macabra, luego veo un fogonazo de luz verde y siento un profundo dolor en el pecho.
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El pulso acelerado y la frente sudorosa- Solo fue un sueño.- Dijo la chica llevándose una mano al pecho- ¡El mismo sueño!- dijo en un susurro.
Al incorporarse un poco en la cama pudo vislumbrar los pocos rayos de sol que se filtraban por la delgada cortina color crema que cubría la ventana de su habitación. Estaba amaneciendo.
Ya aceptando el hecho de que no podría volver a dormir, se levanto de la cama y se dirigió al baño a darse una ducha para despejarse. Después de todo hoy volvería al colegio a cursar su último año.
Es increíble el pensar en todo lo que a pasado a lo largo de esos seis años. Justo después de recibir su primera carta para asistir a Hogwarts, el enterarse que era una bruja y adentrase en el mundo de la magia, saberse parte de algo, el haber encontrado unos amigos maravillosos y vivir tanto con ellos. De eso hace mucho.
Hoy seria el inicio de su nueva vida. No quería pensar en la guerra que se avecinaba, quería ser egoísta por primera vez y pensar en disfrutar de su vida en el colegio con sus amigos, por lo menos hasta que comenzara lo peor.
Se quito el pijama y la arrojo a un cesto de ropa sucia que había en el baño, entro a la ducha, abrió la llave y dejo que el agua caliente callera por su cuerpo, relajando sus músculos tensos y refrescando sus pensamientos.
No veía a los chicos desde la boda de Bill y Fleur, la habían invitado a quedarse en la madriguera después de la boda pero ella declino su invitación alegando que sus padres querían pasar ese verano con ella.
Sus padres...
Tenía miedo por ellos. Ella volvería al colegio pero sus padres se quedarían sin su protección. La orden le había asegurado que estarían bien, que ellos los cuidarían. Pero dados los últimos acontecimientos ella estaba preocupada por su seguridad, por que si Hogwarts, que se suponía era el lugar mas seguro y fue atacado por mortifago no quería pensar que seria de su casa. Tenía temor. A finales del curso pasado cuando irrumpieron en el colegio de magos casi pierden a Dumbledore. Pensar que hubiese pasado si ese día hubiese muerto. No, no quería saber.
Alejo esos pensamientos de su cabeza, se quito el jabón que se había puesto de manera distraída y se dispuso a cerrar la llave y salir de la ducha, tomando una toalla y rodeando su cuerpo con ella salió del baño. Camino hasta su armario y al abrirlo noto que estaba vacío, su confusión duro solo unos segundos puesto que recordó que todas sus cosas estaban en su baúl desde la noche anterior y que solo había dejado fuera lo que se pondría ese día, se acerco a un pequeño sillón rosa pálido que estaba cerca de su ventana a tomar sus cosas.
Se vistió con parsimonia y trato de peinarse pero viendo que era una batalla perdida se recogió el cabello en una cola alta. Se había puesto unos botines negros sin tacón con una hebilla grande, un jean negro ceñido al cuerpo y un sweater ligero de color gris y cuello en v. Dándose una ultima mirada en el espejo bajo a desayunar.
-¡Buenos días cielo!- dijo su padre al verla entra en la cocina dejando de lado el periódico que hasta hace un momento leía.
-¡Buenos días papa!- dijo la castaña regalándole una pequeña sonrisa a su padre.- ¿Y mama?- pregunto.
-Tu madre subió un momento a buscar algo- dio el hombre.- ¿Preparada? Es tu ultimo año, ¡Me imagino que estas emocionada!
-Si, muy emocionada por volver a ver a los chicos y por regresar al castillo, aunque me preocupan los EXTASIS, tendré que estudiar un poco más, pero apartando eso estoy feliz.- soltó mostrándole una sonrisa radiante a su padre y evitando mencionar su preocupación por ellos y por lo que estaba cerca.
-Hermione, querida pensé que aun dormías- dijo una mujer de tez de porcelana y cabello castaño claro, al entrar a la cocina.- Pensaba dejarte dormir un poco mas y despertarte con el tiempo justo para que te prepararas para salir a King Cross.
-Supongo que mi cerebro ya esta al tanto de que comienzo las clases y que tengo que despertarme temprano por los próximos meses.- dijo la castaña con una sonrisa mientras tomaba asiento en la mesa, junto a su padre y se servía jugo de naranja en un vaso y un poco de fruta picada en su plato.
El desayuno transcurrió en una charla con sus padres sobre que haría ese año y repasando si tenia listo todo lo concerniente a su equipaje.
Para cuando se dio cuenta ya era la hora de salir de la casa y dirigirse a King Cross a tomar el tren.
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-¡Chicos, bajen! ¡El desayuno esta listo, si no bajan pronto se hará tarde y tendrán que irse con el estomago vacío!- Grito una señora regordeta de rostro afable desde el comienzo de la escalera.- ¡Vamos, dense prisa! Ya deben de estar por llegar los autos del ministerio.- ¡Ginny, baja!
-¡Ya voy mama! Es que Ronal todavía no sale del baño y tengo que ducharme.-Grito en respuesta una joven pelirroja desde la puerta del baño.
-¡Vamos Ron, sal de allí! Necesito ducharme.-Decía Ginny mientras golpeaba la puerta.
-¡Ya voy, ya voy!- dijo el pelirrojo mientras habría la puerta y salía esquivando un manotón de su hermana antes de que esta entrara al baño.- ¡Todo tuyo!- dijo con burla.
-¡Idiota!- bufo la pequeña de los Weasley mientras daba un fuerte portazo.
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Harry querido el desayuno esta servido.- dijo la señora Weasley poniendo una bandeja de panecillos recién horneados en la mesa.
-¡Gracias señora Weasley!- dijo el ojiverde mientras tomaba asiento a la derecha de su pelirrojo amigo que por lo que veía tenia un buen rato desayunando ya que tenia la boca repleta de comida.
-Hastap que apareshes compradre, empece sin ti. - dijo el pelirrojo con la boca llena.
-Eso puedo notarlo.- dijo Harry con una pequeña sonrisa.
-¡Ronal Weasley! ¿Que te he dicho sobre hablar con la boca llena? ¿Acaso no te he enseñado modales?- dijo exasperada la señora Weasley dándole un manotón a su hijo en la nuca, provocando así las carcajadas tanto de Harry como de el señor Weasley que estaba desayunando en ese momento.
-¡Lo siientop!-dijo de nuevo con la boca llena, mientras su madre ponía los ojos en blanco.
-¡Buenos días a todos!- dijo una chica con el cabello de un rosa chillón, mientras entraba a la cocina de la madriguera.
-Bueno días Tonks cariño, ¿Quieres tomar el desayuno?- dijo la señora Weasley mientras ponía un plato para ella.
-Si no es molestia.- dijo esbozando una sonrisa mientras tomaba asiento.
-Hola Tonks. ¿Que tal el ministerio, alguna novedad sobre lo sucedido?- Pregunto el pelinegro.
El rostro de la chica se torno serio y dijo- Como ya lo hemos hablado, no hemos recabado nueva información, el ataque al castillo solo era una distracción mientras Draco Malfoy mataba a Dumbledore, cosa que no sucedió gracias a Merlín, cuando vieron que llegaban los refuerzos del ministerio huyeron, solo pudimos atrapar un solo mortifago, Gibbon, lo habían dado por muerto. Pero al llevarlo a Azkaban no le dieron tiempo de siquiera entrar a una celda a que esperase el interrogatorio cuando los dementores ya estaban sobre el dándole el beso.
Un escalofrió recorrió a los presentes, puesto que aun siendo conocedores de estos hechos no podían mas que horrorizarse por la acción tomada por los guardianes de la cárcel.
Todos desayunaban en silencio sumidos en sus pensamientos cuando Ginny bajo y tomo asiento junto a Harry.
-Hola Tonks, buenos días a todos.- dijo la pelirroja en tono jovial mientras tomaba un panecillo.
-Hola Gin.- dijo la aludida mientras le sonreía-¿Se te pegaron las cobijas?- pregunto.
-No, lo que paso fue... –pero fue interrumpida por una voz desde la entrada de la cocina.
-Buenos días, discúlpenme que lo diga pero ya es hora de irnos, Ojoloco esta afuera esperando y dice que no entrara porque se tardaran mas y necesitamos salir ahora dado que la seguridad de Harry es primordial, y ya todo esta calculado. Tenemos que seguir el plan trasado.- dijo Kingsley Shacklebolt que estaba asomado en el umbral de la puerta.
-Vamos chicos Kingsley tiene razón, tenemos que irnos ya sino queremos fastidiar a Alastor- dijo el señor Weasley levantándose de su asiento.
-¡Pero si aun no termino!- dijo Ginny con un deje de molestia, mientras miraba su desayuno casi intacto.-Eso debiste de haber pensado antes de tardar tanto. ¡Sabias que teníamos que salir más temprano el día de hoy!- Le reprendió su madre.
-¡Pero si no fue mi culpa! ¡Ron no salía del baño, tomo mi turno justo cuando iba a entrar!- dijo la chica dándole una mirada asesina a su hermano.-Por eso quede ultima.
-No es mi culpa que no te levantaras temprano.- dijo el aludido.-Y era mi turno.
-Por supuesto que….
-¡Ya basta chicos! ¡Tenemos que irnos! Vamos, tomen sus cosas y súbanlas al auto que el ministerio mando para Harry- interrumpió la señora Weasley poniéndole fin a la discusión de sus hijos.
Vamos, vamos, apresúrense…
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-¡Hijo no quiero volver a repetirlo! Vas a volver al colegio.- dijo una hermosa mujer de facciones exquisitas , piel pálida con un cabello largo de un rubio platinado casi blanco y ojos azules tan sabios y a la vez tan fríos que solo se doblegarían ante la visión de su querido hijo, por que si, Narcisa Malfoy podría ser déspota y arrogante, cruel cuando se lo proponía, pero no se podría jamás cuestionar el amor tan grande que sentía por su primogénito, si por ella fuese entregaría su propia vida para mantenerlo a salvo, en este caso su orgullo. El amor de una madre no mide consecuencias.
-¡Madre ya te lo dije, no voy a volver! No pienso dejarte sola.- dijo un joven tan rubio como su madre de hermosos ojos grises. Se encontraban hablando en la habitación de este, a la que se vio obligada Narcisa a entrar para "persuadir" a su hijo de volver a Hogwarts.
-Draco, querido tienes que volver, allí estarás seguro del señor tenebroso y los mortifagos. Ya perdí a tu padre, no te quiero perder a ti también, eres todo lo que me queda. ¡Por favor!- dijo la señora Malfoy en un susurro con los ojos cristalinos por las lagrimas que retenía.-Tienes que hacerlo, ya lo hemos discutido muchas veces, lo sabes Draco. ¿Porque te empeñas en mortificarme? ¡Dumbledore te protegerá allí, tomamos nuestra decisión, y ya pagamos el precio! -Tu padre… El…- dijo si terminar la frase.
-Madre, sabes por que…
-El señor tenebroso no sabe de nuestra traición. De que le advertiste a Albus del ataque, el aun cree que no pudiste acercarte por el accidente que hubo en el castillo, en buena hora reboto ese hechizo. Todavía te considera un espía allí dentro.-dijo interrumpiéndolo.
-Pero madre…
-No Draco Malfoy, escapar no es una opción. Nos encontrara, nos torturara y te matara. ¡No podría soportarlo, no de nuevo!-dijo Narcisa ya molesta por sostener la misma discusión con su hijo.- Esta decidido.
Bien, lo que tu digas madre.-solo arrastrando las palabras.
-Entonces vamos querido, te espero abajo.-dijo marchándose de la habitación.
Draco observo su habitación una última vez antes de bajar a encontrarse con su madre para irse a tomar el tren, Merlín sabia lo poco que se le antojaba volver allí. Las miradas de odio, los insultos. A pesar de que aunque a ultimo momento se cambiara de bando y Dumbledore le prometiera que el y su madre iban a estar a salvo eso no le quitaba el odio que sentía por la mayoría de los habitantes de ese castillo, todos perfectos, con una moral intachable sin ningún estigma de ser un mortifago hijo de otro, uno que casi mata al mago mas poderoso de desde Merlín. ¿Y si era tan poderoso como todos decían, porque aun no había acabado con el maldito mestizo que destrozo a su familia y lo marco como si fuese ganado? Claro, ese era el trabajo de "El elegido", San Potter. ¿Como un bebe sin talento mágico extraordinario pudo vencerlo una vez? Nadie lo sabe, y el no iba a ser el que se lo cuestionara, lo único que le importaba era que tanto su madre como el estuviesen a salvo, si por el fuese la tomaba y se largaba al lugar mas recóndito del mundo, pero no, su madre confiaba en Dumbledore y por ende en San Potter. Mas le valiera a Potter acabar con ese maldito mestizo o sino el mismo iba acabar con el trabajo que empezó Riddle hace ya 16 años en Godric´s Hollow.
Empieza mi pesadilla… - dijo en un frio susurro, mientras salía de su habitación cerrando la puerta tras de sí.
