COMO MUGGLE ENTRE SERPIENTES
1.- Los espías de Dumbledore
Made in Yatta's Brain
OoOoOoO
–Se lo han llevado…- dijo Lucius con dolor, mirando la sangre en el suelo en una especie de shock.
Severus lo tomó de los hombros y dijo con una urgencia que no se preocupó en disfrazar, como era su costumbre –No tenemos tiempo que perder, debemos seguirlos antes de que perdamos el rastro de magia.
Lucius lo miró recomponiéndose. Severus, como siempre, tenía razón. No tenían tiempo que perder. Ninguno de ellos iba a permitir que esos bastardos mortífagos dañaran a su Harry. Era una promesa que se habían hecho los dos Slytherin. Nadie más habría de tocar a su leoncito, nunca más.
Lucius se dió cuenta de que era tiempo de regresar a ser el despiadado, implacable mortífago de antes si deseaba encontrar a Harry lo más pronto posible. Tomó su varita y moviéndola grácilmente hizo aparecer la ropa de Severus y la propia sobre sus cuerpos.
Snape extendió su varita al charco de sangre, dijo una frase en latín que Lucius no reconoció y la punta de la vara brilló con una intensa luz roja. Severus recitó otra frase más y en sólo unos segundos más la luz se tornó verde –Encontré el rastro –Dijo el pocionista.
Sólo fue necesaria una muda aceptación por parte de Lucius y los dos se encaminaron rumbo al rescate del Gryffindor. Severus desactivó las defensas para poder desaparecer de inmediato. Unos segundos antes de salir miró la sala a su alrededor, el lugar que increíblemente había terminado por transformarse en un hogar para los tres. Habían pasado algunos meses desde que apremiados por las circunstancias, habían tenido que mudarse juntos. Es principio que no fue para nada fácil a decir verdad…
[Nueve meses atrás]
Lucius Malfoy caminaba de un lado a otro, como si fuera un león enjaulado (lo que no hacía más que añadir a su estado de cólera, un león! Como si no tuviera suficiente con los Gryffindors que hacían de su vida un caos!) La verdad es que estaba por demás preocupado.
Detuvo sus pasos de pronto y enfrentó a la persona que estaba junto a él, la única otra persona en la habitación. Lo miró con aire pensativo y finalmente con molestia fingida dijo.
–Déjame ver si entiendo esto correctamente lo que me quieres decir es que solo tú y Dumbledore están al tanto de mi rol de doble espía? –Preguntó el rubio en forma civilizada, porque no importara que es lo que sucediera a su alrededor, uno no dejaba de ser un Malfoy y los Malfoys eran siempre civilizados.
Su acompañante hizo una pausa antes de contestar. Su respuesta no era para nada alentadora y sabía que iba a encolerizar al otro hombre. Se acercó al rubio y puso sus manos sobre los aristocráticos hombros. Sólo Severus Snape podía tomarse tales libertades, una verdad que complacía al profesor de pociones enormemente –Sí –Dijo el moreno sencillamente y se quedó mirando a su interlocutor en silencio.
Lucius suspiró cansinamente –Explícame una cosa –Dijo el rubio con pesar en su tono, pero al mismo tiempo con un rasgo de desafío en su mirada ¿Cómo demonios vamos a salir de esto?
Severus lo abrazó en un intento de darle ánimos –Saldremos de esta juntos, como siempre –Dijo el moreno mientras acariciaba la espalda de Malfoy, tratando de tranquilizarlo.
Lucius se separó de Snape de manera reacia –A quién estás tratando de convencer Severus? Albus está muerto. No sólo eso, murió bajo tu varita y lo que es peor, con Potter de testigo. No importan las circunstancias, nada de lo que digas ahora va a ser aceptado por la Orden. ¿Crees que alguien creerá siquiera que tu estas del bando de la Luz? Acéptalo Severus ¡estamos condenados! –Lucius lo miró molesto, pero el pocionista no parecía inmutarse. El rubio entendió la postura de su amigo. Ese era el camino que los dos habían elegido y ninguno de los dos se arrepentiría.
En un acto casi repentino, Severus se precipitó hacia Malfoy, le tomó su rostro con ambas manos y le dijo en un tono seductor, sereno y alentador–Mientras estés conmigo, no me importa si todo se va a la mierda –Terminó la frase dándole un beso en los labios, ya que al parecer, aquello seria lo único que lograría calmarlos a ambos.
O-o
Harry estaba desesperado. Snape había matado al profesor Dumbledore, ¿Qué se suponía que haría ahora? Respiró profundamente para calmarse y también para darse tiempo de apaciguar los miles de miedos y pensamientos que parecían atacarlo con cada minuto que pasaba. Por lo pronto, tenia una misión que cumplir y, aunque ya no tenía la guía de su director, aún contaba con sus dos amigos. Este era sólo el inicio de sus verdaderas aventuras.
Saber qué hacer había sido diferente de poder hacer lo que Dumbledore le había señalado como su destino, el sendero que Harry debía seguir. Los primeros días no habían sido para nada fáciles, y ahora aquí se encontraban, o mejor dicho, hasta aquí había traído a sus amigos: los tres en una carpa en el medio de Dios sabía dónde, siempre con hambre y frío y sin esperanzas de que fuera a terminar pronto.
Harry miró a sobre su hombro derecho. Ron y Hermione dormían. Sólo se escuchaba el crepitar de la fogata que apenas lograba hacer que la temperatura se mantuviera sobre cero. Una vez más repasó, mentalmente, su último enfrentamiento con Voldemort, la noche en que la Orden había decidido transportarlo desde la casa de sus tíos, a la de Ron. Algo había sido diferente esa vez: al choque de ambas varitas se había sentido diferente. Harry lo supo cuando sintió la magia. La rúbrica no era la del Señor Oscuro. Harry había tenido una extraña sensación; de alguna manera tuvo la certeza de que no iba a poder ser derrotado, de que esa varita no podría realmente lastimarlo, aun así la magia que salió de esa varita logró derribarlo. Pero fue justamente eso gracias a lo cual Harry pudo escapar. A último momento creyó escuchar un crujido. Probablemente Voldemort había roto su varita y eso había hecho que desistiera, al fin, de su ataque.
Harry suspiró. No sabía por qué, pero, una vez a salvo, no pudo sentirse aliviado, sino apenado; como si alguien querido hubiera sido lastimado con ese simple acto. El Niño Que Vivió sacudió su cabeza con fuerza como para esclarecer sus pensamientos. Sólo se había roto una varita, nada más! La suya también había sido rota, y no había significado el fin del mundo, siempre estaba la posibilidad de conseguir otra, tal como lo había hecho su amigo Ron Weasley en el pasado.
Un sonido proveniente del interior de la carpa sobresaltó al de ojos verdes, el pelirrojo se había despertado y se estaba masajeando los ojos con pereza antes de abrirlos –Es mi turno, será mejor que descanses compañero –Ron se puso de pie y se acercó al moreno, Harry asintió y se fue a acostar en el lugar que Ron había dejado libre junto a Hermoine. La batalla final se acercaba...
Harry abrió los ojos desconcertado. Se sentó de inmediato mirando en todas direcciones. ¿Dónde se encontraba? Estaba en una habitación. Pero, si estaba en un cuarto de concreto, qué había pasado con la carpa? Entonces se acordó que no había estado solo ¡Ron, Hermione! Por Merlin, no recordaba nada de lo que había pasado! ¿Cómo había llegado a este lugar? Trató de rememorar los últimos acontecimientos, pero lo único que le venía a la mente era la fogata y haberse ido a dormir.
Una voz lo sacó de sus pensamientos–¡Ya era hora Potter!
Una figura, el dueño de la voz probablemente, se acercó. Al ver de quien se trataba, Harry sintió como la rabia crecía en su interior –Snape!- Dijo Harry con un disgusto que no se preocupó en disfrazar.
–Supongo que debe estar muy contento. Mató al profesor Dumbledore y ahora me ha capturado, ¡Voldemort debe de estar muy complacido!
Severus hizo una mueca. Jamás se acostumbraría a escuchar el nombre del Señor Tenebroso -Escuche Potter, no hay mucho tiempo. A como están las cosas, es imprescindible que sepa toda la verdad. El Señor Tenebroso ha ordenado una audiencia con usted en cinco minutos, obviamente con intensión de asesinarle, así que, contrario a lo que hace comúnmente, sólo haga silencio y escuche.
Harry se puso de pie bruscamente –¿Cree que soy un idiota? ¿Piensa que puedo confiar en usted después de todo lo que hizo? En lo que a mi respecta ¡lo único que sale de su boca es veneno! –El de ojos verdes se cruzó de brazos.
Snape gruño, por supuesto esperaba algo como eso. ¿Que más podía hacer un insufrible Gryffindor? ¡Severus sabía que era irrisorio esperar que el mocoso pensara! –Lo que le iba a decir era que viera esto.–Severus tendió a Harry un pequeño envase –Tanto el profesor Dumbledore como yo creímos que, cuando llegáramos a este punto en nuestra historia, usted no iba a confiar en mi, así que el director me confió con este frasco y me dijo que se lo entregara cuando fuera pertinente –El Slytherin sintió como Potter le arrebataba el objeto.
Harry sabía qué había en el recipiente, pero dado el lugar en el que se encontraba, no creía que fuera posible ver el contenido. Harry miró a Snape con rencor y en tono afrontado preguntó–¿Y de qué me servirá ahora, si en unos momentos estaré muerto? Además no veo un pensadero cerca, pro-fe-sor –El muchacho siseó la última palabra, asegurándose así que Snape notara todo el desprecio que sentía por él en ese momento.
Snape bufó –¿Con quién cree que esta tratando Potter? –Acto seguido, abrió uno de los cajones del mueble que estaba al lado de la cama y sacó una vasija –¡De prisa! –Ordenó el pocionista.
Harry estaba lleno de dudas, pero ¿que podía perder? Con cuidado vertió el contenido del frasco en el cuenco. Un hilo plateado cayó dentro del pensadero y miró fascinado como las ondas del líquido se propagaban hacia los bordes, luego, sin dudarlo, sumergió su cabeza en la vasija.
Cuando abrió los ojos dentro del pensadero, se vió de pie en la oficina del director en Hogwarts, donde el profesor Dumbledore estaba hablando con Severus Snape y, por sorprendente que pudiese parecer, con Lucius Malfoy.
–Lucius ¿conseguiste hacer las averiguaciones que te pedí? –Pregunto con cansancio el anciano director.
–Si Albus, teniendo en cuenta lo que ya sabíamos con respecto a las horocruxes y lo que he podido sonsacar a varios de los mortífagos de la primera hora, que son parte del círculo interno desde la época de mi padre, se puede decir que lo he confirmado. Es Nagini, el Señor Tenebroso guardó un pedazo de su alma en la serpiente y no creo que sea posible destruirla. La tiene bien protegida –Dijo fríamente el rubio.
–Lo que tenemos a nuestro favor es que es un ser viviente, con intensiones propias. En más de una oportunidad ha dejado a su amo para ir a Dios sabe dónde. No es imposible destruirla, aunque supongo que deberemos dejarla para el final –Intervino Severus.
–¡No!- exclamó el director –Debe ser destruida antes de que Harry se enfrente a Voldemort –Los dos mortifagos hicieron una mueca al escuchar el nombre del Lord.
– Albus, sigues repitiendo que hay que destruir todas las horocruxes antes del último enfrentamiento. Realmente no veo el apuro. Seguramente la serpiente estará allí con el Señor Tenebroso cuando éste enfrente a Potter. Pueden ser destruidos al mismo tiempo. –Al parecer esa parecía una muy buena solución acorde a Snape.
El anciano acarició su barba –Me temo que ese plan no es tan bueno como lo imaginas. A pesar de querer negarlo y de tratar de no ver la realidad, sé donde está el último fragmento de alma de Tom –Los otros dos cambiaron su postura en sus asientos, evidentemente prestando inmutable atención en sus palabras. Harry sabía de la extrema necesidad de saber el paradero del objeto. Sólo una vez identificado podrían ir en su búsqueda y destruirlo. Pero, cómo era que Malfoy y Snape sabían de la misión que Dumbledore le había encargado? No sólo saber de ella. Esta reunión significaba, en realidad, que Malfoy y Snape habían estado ayudando desde hacía ya un largo tiempo! Pero cómo? Por qué? Preocupado con encontrar sentido en la escena que estaba presenciando, estuvo a punto de perderse el último comentario del director.
–Harry, el mismo Harry Potter, es un Horrocrux –Dijo finalmente Dumbledore.
–Albus, déjame asegurarme de no estar malinterpretando tus palabras. ¿Estás diciendo que el Señor Tenebroso debe matar a Potter si queremos ganar esta guerra? –La furia se veía crecer en el semblante del rubio –¡Esa es una locura! Nos estás diciendo que hemos estado cuidando de ese mocoso por años, sólo para mandarlo a una muerte segura, como si su vida no tuviera ningún valor? Esto no tiene sentido ¿Estás escuchando tus propias palabras Albus? – Malfoy estaba actuando como si estuviera esperando el final de una broma.
–Confío en que mi muchacho podrá solucionar esta encrucijada–Dijo simplemente el anciano director.
–Albus, me parece que comenzaré a creer lo que el Señor Tenebroso declara en cada una de sus encuentros con los Mortífagos, que no eres más que un viejo senil, que la edad te ha hecho perder la cordura, ¿Dices que dejarás todo en manos de un mocoso? Pero por supuesto, ahora sí podemos relajarnos y gozar del resto de esta guerra! Gracias Potter, ¡Qué bueno que estés aquí para salvarnos a todos! Por favor, Albus, dinos que tienes un mejor plan que sentarte y esperar que Potter arregle este desbarajuste con el simple hecho de dejarse matar!– Aparentemente Malfoy no dudó un instante en usar sarcasmo e ironía para atacar al profesor. Cuando terminó su discurso se quedó sentado, recostado en el respaldo de su silla, con los ojos entrecerrados y mirando de mala manera al director.
Harry estaba en shock. Como si no fuera suficiente con enterarse de que Snape y Malfoy estaban realmente de su lado, ahora descubría que debía ser destruido por el simple hecho de ser un Horrocrux!
Al parecer la discusión había terminado. Los dos mortifagos se disponían a salir, pero el director pidió a Snape que se quedara un poco más.
Severus se cruzó de brazos y miró a Dumbledore con la misma intensidad que solía mirar a Neville en su clase de pociones, esa mirada que decía, ¿Qué nueva idiotez habrá de ocurrírsele ahora?
–Mi querido amigo, debo pedirte quizás el más grande de todos los favores que jamás te haya pedido –Dijo Dumbledore seriamente.
Snape gruñó –Nada puede ser más grande, o difícil, que cuidar de Potter –Dijo el pocionista con fastidio –Dime lo que necesitas de una buena vez. Como bien sabes, tengo innumerable cosas que hacer –Agregó Snape como si se estuviera cansando de tanto misterio.
Dumbledore respiró profundo –Necesito que me mates –Dijo simplemente, como si fuera cosa de todos los días pedir ser asesinado.
Harry corrió en dirección de Albus ¡Eso era una mentira! Snape estaba manipulando el recuerdo! Esa era la única explicación lógica. No podía ser verdad que Dumbledore le hubiera pedido que lo asesinara.
Fue entonces que los recuerdos de la tragedia en la Torre de Astronomía le vinieron a la mente. Esa noche el director no había suplicado por ayuda, ¡le había rogado a Snape que cumpliera con su palabra y lo matara!
Harry, desesperado, trató de jalar la túnica del director y preguntarle él mismo cómo era que el viejo profesor podía estar tramando semejante locura, pero no lograba más que traspasar la imagen. Derrotado, "El Elegido" bajó la mirada. Un recuerdo. Todo ésto era solamente un recuerdo. Harry sólo estaba observando algo que ya había pasado.
Sin más energía, Harry volvió su atención a Snape, quien se había quedado como en shock –¿Perdón? No creo haberte escuchado bien–Dijo confundido.
El anciano asintió –No escuchaste mal mi querido amigo. Y no me mires como si no hubieras sospechado algo como esto. Desde el momento en que te asigné la clase de Defensa sabías que tendrías que dejar el colegio ¿no es así? –Albus lo miró por sobre sus gafas de media luna
–Si, pero ¡no por algo como ésto! – objetó con un grito el pocionista a la vez que negaba enfáticamente con la cabeza.
Albus sonrió melancólico –Recuerda que hiciste un juramento inquebrantable con Narcisa Malfoy. Si quieres proteger a Draco deberás matarme –Snape le dio la espalda –No podría Albus –El director sonrió –Como decía, si lo piensas fríamente no tenemos otra alternativa. Ya sabes que mis días están contados gracias a mi desafortunado encuentro con el anillo de Riddle. Matarme no sólo te ayudará a ganarte la confianza de Voldemort, quien por desgracia me temo sospecha de ti, sino que aliviarás de una horrible carga a Draco y por consiguiente a Lucius. Severus, necesito que sigas siendo espía para la orden, así como también Lucius –El pocionista seguía negando con la cabeza, aparentemente, por primera vez, incapaz de emitir algún sonido.
Entonces Harry sintió como la imagen se desvaneció y se vió otra vez en la desconocida habitación, cara a cara con su profesor de pociones. El verdadero Snape, sólo asintió y dijo en un tono suave, casi compasivo –Llegó la hora Potter –
Las palabras de Snape resonaron en la mente de Harry. Por extraño que pareciera, no tenía miedo, sólo iba a enfrentar su destino…
Continuará…
Nota.- ¿Que tal? Por si no se dieron cuenta, si, el final del prologo es de los últimos capítulos jeje… es que me inspire con la escenilla fuerte y no la quise dejar ir jo,jo,jo… en el próximo capitulo verán el enfrentamiento con Voldy. Ya esta listo el cap. Espero para mañana terminar el nuevo cap de convenio matrimonial, espero publicar esta misma semana o junto con el siguiente cap la próxima semana. Gracias por leer y sus reviews!
