Si te vas, cruza la puerta y tira tus llaves al cerrar. No pronuncies mi nombre. Apura tu paso y no mires detrás. No roces mi piel en tu carne, ahoga mi sombra en tu oscuridad. Si te vas, no lleves la luz de mi alba, mi búsqueda. Y al despertar, acostúmbrame.
Si me lo pidieras te daría el sol, y que inundes mi dolor. Abrázame.
CAPITULO II
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Referencias:
- Diálogos -
"Citas"
/Pensamientos/
Redacción
[…] Flash Back […]
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CAPITULO II
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- Jaque Mate- dijo, casi sin disfrutarlo, y vio cómo el Rey Negro dejaba caer inerte su espada sobre el tablero. Los ojos verdes de Harry lo miraban brillantes detrás de sus redondos lentes, mientras sonreía con una mezcla de resignación y orgullo. Ron sólo sonrió de lado, como pidiendo disculpas por ganarle de nuevo, mientras giraba la cabeza para controlar, ya por quinta vez, el jardín delantero.
- Se fue ayer. Le tomará unos días, o quizás meses. Ten paciencia - Harry interpretó su mirada mientras acomodaba las piezas para iniciar una nueva partida. - ¡Ahora yo soy las blancas! - gritó con entusiasmo mientras giraba el tablero dejando las fichas negras frente a Ron, que se encontraba, todavía, mirando hacia el jardín.
- Lo sé, no estoy esperándola a ella. Sólo espero que no venga alguien, o algo, con malas noticias… - dijo en resignada confesión. Luego miró el tablero y, refiriéndose a la petición entusiasta de su amigo, replicó -… y ése es un privilegio que tienes que ganarte-. Dicho esto, tomó el tablero y lo regresó a su posición original.
- No seas paranoico, todo saldrá bien - lo tranquilizó Harry, ocultando exitosamente su propia preocupación; y volviendo al juego, dijo - ¡Pero si a Hermione la dejas jugar con las blancas! Y es la bruja más inteligente que conozco y todo pero, que yo sepa, ella nunca te ha ganado al ajedrez mágico - Protestó, como exponiendo la prueba de una brutal injusticia.
Ron sonrió ampliamente, casi con picardía - Es cierto, - dijo, con la mirada flotando, perdida - pero ella sabe muy bien cómo ganarse ese privilegio - Y se mantuvo mirando a ningún punto, mientras su sonrisa se ampliaba exponencialmente.
Antes de que pudiera descolgarse él solito de su letargo, recibió un empujón de su amigo que lo hizo tambalearse. - ¡Te pareces a Lavender! - Recriminó Harry con una extraña combinación de comicidad y espanto. Ron se limitó a mirar a su amigo con severidad, para luego hacer una mueca profunda de horror.
...
El Quidditch le era desabrido, no comprendía cómo había soñado convertirse en un jugador profesional cuando era niño. Sin embargo, nada le era menos grato que la lectura de "Hogwarts, una historia", y aunque se había prometido a sí mismo leerlo para sentirse acompañado por ella (y demostrarle cuánto había aprendido en su ausencia), cualquier excusa era buena para mantener el libro cerrado dentro del cajón de su mesita de luz.
En el patio trasero de la Madriguera habían montado una especie de campo de juego. De un lado: Harry y Bill; del otro Ron, Charlie y Ginny. Los equipos se miraban casi belicosamente. Abajo, haciendo de tribuna, Precy estaba sentado en una especie de reposera, leía un libro mientras controlaba de reojo al pequeño Teddy, que dormía en un moisés en el suelo.
Justo a punto de comenzar el partido, Ron vio la ventana de George abierta y, antes de que Charlie soltara las pelotas, le hizo señas para que esperase y voló hacia la habitación, encontrándose con George, que volvía del baño con cara de dormido y el pelo desastrosamente desordenado. - ¡Hey! - le llamó - Te falta una oreja pero no estás inválido. ¡Lávate mejor la cara y ven afuera que nos falta uno!- George, entendiendo que su hermano intentaba animarlo lejos de reírse de su asimetría facial, sonrió asintiendo levemente y, cinco minutos más tarde, salió por la ventana de su habitación montado en su Barredora.
El partido fue reñido y duró cerca de una hora. Ginny, Charly y Ron ganaron, pero sólo porque Harry dejó que su novia atrapara la Snitch. George, siendo parte del equipo perdedor, no compartía esa actitud. - Potter, Potter. Si no supiera que Ronnie mira cada cinco minutos la cerca delantera, juraría que eres el hombre más dominado del mundo -Tenía su característica sonrisa pícara y miraba a Ron de reojo: estaba claro que la agresión iba más dirigida a su hermano menor que a su recientemente recuperado cuñado. Ron chasqueó la lengua significando un ¡Oh, cállate!y luego sonrió de buena gana: George estaba haciendo bromas de nuevo.
Mientras el resto de los jugadores ingresó a asearse y comer algo, Ron descendió en picada y, antes de tocar el suelo, enderezó la escoba justo al lado de Percy, quien no disfrutó ni la cercanía ni la velocidad de la pirueta de su hermano - Ten cuidado, Ronald. Puedes llegar a lastimarte. No creo que necesitemos más heridos en esta casa… -Ron sabía que Percy sentía un profundo cargo de conciencia que lo inclinaba a cuidar de una manera excesivamente minuciosa a cada miembro de su familia, quizás por eso no le contestó con impaciencia. O quizás porque le recordó tanto a Hermione que lo único que pudo hacer fue sonreír para sus adentros y mirarlo con ojos de niño. Percy le devolvió la mirada y suspiró. - ¿Cómo va eso? – inquirió, intentando ablandar el tono con su hermano menor, que de menor tenía ya muy poco.
- ¿Eso? - Preguntó Ron, sentándose en el suelo al lado de Percy y bebiéndose en dos tragos la mitad de la botella de agua que su hermano había a sacado para tomar mientras leía. Percy le quitó la botella de la boca y lo miró con cara de /Podrías ser un poco más delicado…/, lo que le recordó aún más a Hermione e hizo que el pecho se le estrujará de golpe, como una pasa de uva.
- Eso de esperar que tu novia, porque es tu novia ¿no?, regrese de Australia mientras te quedas en tu casa robando relojes de la habitación de tu hermano -Aclaró Percy, que luego de dejar la botella al otro lado de su asiento y lejos del alcance de Ron, había vuelto los ojos al libro y hablaba sin levantar la vista. Ron abrió los ojos de golpe y miró a su hermano; éste, aún leyendo, sonrió de lado con suficiencia - Ah, yo lo veo todo Ronald. Cuando duermen soy como un centinela -y despegando la vista del libro, en un gesto que le recordó a la profesora McGonagall, dejó que sus lentes deslizaran hasta la punta de su nariz y lo miró por encima del marco, como queriendo decir /Te tengo vigilado/.
Ron no supo si reírse de él o comenzar temerle, pero en una especie de cómica seriedad se encogió de hombros y respiró hondo - Ella dice que mi lugar está aquí. Que debo acompañar a mi familia, al menos por ahora. Y yo pienso lo mismo, debo acompañar a mi familia. Pero aquí estás tú, y Harry. Además, Bill y Charlie se quedarán un tiempo. Y ella está sola… y ella- bajó la vista, ruborizándose un poco - … ella también es mi familia. - sin levantar la mirada y como para pasar ese momento incómodo, sabiendo que Percy aún lo miraba, ahora con profundidad, por encima del marco de sus anteojos, se recostó sobre la hierba y estiró la mano por debajo de la silla de su hermano para alcanzar la botella de agua y terminar su contenido con velocidad inusitada.
Percy negó con la cabeza, resignado ante el acto de voracidad de Ron, e identificando el rubor de su hermano, volvió la vista a su libro y habló con seriedad - La familia es importante, Ronald. Te lo digo yo que lo aprendí de la peor manera. Pero si de arrepentimiento se trata, es mucho mejor arrepentirte de tus acciones que de tus omisiones. -Y mirando a Ron una vez más, agregó entre experimentado y arrepentido - Te lo digo yo, que lo aprendí de la peor manera... No siempre se puede recuperar el tiempo perdido.- y casi por instinto, y sin realmente ser consciente de ello, Percy miró hacia arriba, en dirección a la ventana por la que George había salido volando una hora antes.
Fue en ese preciso momento en que Ron palideció. Sabía que Percy estaba manifestando su arrepentimiento más que prediciendo la muerte de Hermione en una misión suicida por Australia a la que él la había empujado a hacer en solitario, pero tuvo ganas de liberar una Bludger para que le diera justo en la cabezota. ¿Cómo había dejado que Hermione vaya sola por sus padres? Levantándose de golpe fue hacia la cocina, buscó otra botella de agua, la depositó al lado de Percy, y desapareció escaleras arriba, camino a su habitación.
Llegó con el corazón desbocado, no tanto por la exigencia de la subida, sino por el terror de que su imaginación esté proyectando imágenes reales. Buscó por toda la habitación, casi con desesperación, por si alguna carta había llegado mientras se encontraba en el patio: Nada. Corroboró que su ventana estuviera abierta y, al hacerlo, se detuvo nuevamente en ese maldito punto detrás del cerco delantero. Con la parte inferior de la palma de la mano se golpeó la frente repetidas veces, mientras se reprendía por no insistir lo suficiente en acompañar a Hermione. Y entonces fue cuando recordó esa Navidad alejado de ella. Con la desesperación con la que un hambriento recoge las migajas de pan que alguien arroja al azar, abrió, uno tras otro, los cuatro cajones de su ropero hasta dar con el Desiluminador. Con ansiedad similar a la que un fumador emplea para encender su primer cigarrillo luego de un largo periodo de abstinencia, accionó el pequeño aparato: Nada. Es decir, nada fuera de lo común. La luz salió del pequeño tubo de plata y encendió el velador al lado de su cama como burlándose de él.
/Esto puede significar sólo dos cosas:…/ pensó /… O no me necesita… o es demasiado tarde/. Tragó con dificultad y accionó el Desiluminador para absorber la luz recién liberada. Inconscientemente giró la cabeza, una vez más, hacia la cerca de La Madriguera a través de la ventana, dirigiéndole una profunda mirada de súplica y terror.
Afuera, Percy seguía controlando a Ted pero, profundamente pensativo, había abandonado su lectura.
...
Para los que extrañan ver a Ron y Hermione juntos, en el próximo capítulo empiezan los flash backs.
¡Espero comentarios!
