Capítulo 1.- por Lily de Wakabayashi.
Debía ser una broma. Tenía que serlo. Kojiro Hyuga no podría creer lo que había sucedido... Todo había pasado tan rápido que por un momento Hyuga pensó que se trataba de un sueño... Un mal sueño por el que él hubiera dado todo para poder despertar...
Su madre se volvería a casar.
Sí, era como una especie de broma, pero en verdad que ella se volvería a casar. ¿Y con quién? Con un empresario griego al que ella había conocido en su trabajo como empleada en un restaurante... Kojiro no sabía aun como era que él, un importante hombre de negocios, se había fijado en ella, una humilde empleada extranjera, pero el caso era que se habían enamorado y después de un tiempo, él le pidió matrimonio a la madre de Kojiro, y ella había aceptado... No había necesidad, si ella aceptó por el hecho de que quería darle un mejor futuro a sus cuatro hijos, bien pudo haberse esperado a que Kojiro triunfara en el sóccer y los sacara adelante a todos.
Sé que no estás de acuerdo con esto, hijo.- había dicho Noriko, la madre de Kojiro.- Pero créeme que yo quiero a Héctor...
¿Y qué pasó con papá?.- cuestionó Hyuga, dolido.- ¿Ya te olvidaste de él?
Kojiro, tú mejor que nadie sabes cuánto amé a tu padre.- respondió Noriko.- Es el amor de mi vida, siempre lo será...
¿Entonces por qué te volviste a casar?.- preguntó Kojiro.
Porque me he sentido sola.- musitó Noriko.- Y no quiero preocuparme más porque tus hermanos crezcan sin un padre... Y tú tampoco...
¡No necesito un padre!.- gritó Kojiro, enojado.- ¿Lo entiendes? ¡Mi verdadero padre ya está muerto!
Noriko agachó la cabeza, muy triste. Su hijo no quería aceptarlo, aunque no lo culpaba...
Se hicieron varios cambios en la vida de los Hyuga. Ellos se irían a vivir con el nuevo esposo de Noriko, Héctor Solo, a su enorme casa. Kojiro se preguntaba si acaso podría el renombrado empresario el recibir en su casa a cinco personas más, pero al parecer al señor Solo no le inmutó en lo más mínimo. Kojiro sabía que el hombre tenía una hija de más o menos la misma edad que él y dos hijos gemelos más, pero eso no le interesaba en lo más mínimo. Otra cosa, la mentada hija al parecer era alumna de una renombrada academia exclusiva para señoritas, cosa que le disgustaba enormemente a Kojiro ya que eso significaba que la chica en cuestión sería una completa snob...
Sin embargo, los hermanos de Kojiro parecían estar más felices que él, y no los culpaba. Ellos nunca habían conocido lo que era dormir en camas cómodas y en una casa grande, a Kojiro le dolía el hecho de no haber tenido la oportunidad para poder sacar él mismo a su familia de la pobreza...
Héctor Solo no era tan infeliz como Kojiro se imaginó en un principio. El muchacho pensó que el empresario era un hijo de la fregada cuyo único interés era abusar de su pobre e ingenua madre, por lo que le sorprendió ver que Héctor tratara a Noriko como la mujer más importante del planeta, no la trababa como una mujer de clase social diferente, la trataba como su igual... Y Noriko, dicho sea de paso, se veía feliz por primera vez en mucho tiempo...
Supongo que no me queda de otra.- suspiró Kojiro.- Después de todo, es su vida...
No puede ser tan malo.- comentó Ken Wakashimazu.- ¿O sí?
La verdad, odio estar en esa casa.- gruñó Hyuga.- Demasiada elegancia, eso no me gusta.
¿Y qué tal tu nueva hermana?.- preguntó Ken, con curiosidad.
Aun no la conozco.- gruñó Kojiro.- Ha estado muy ocupada con sus labores de extra clase. ¡Qué tontería!
No digas eso, nosotros practicamos fútbol después de clases.- la defendió Ken.
Eso es diferente.- gruñó Kojiro.- ¿De parte de quién estás?
Tuya, pero no me parece justo que hables mal de ella si aun no la conoces.- replicó Ken.
Uhm...
Quizás Ken tenía razón, pero Kojiro no lo quería admitir...
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Akira Wakabayashi fumaba su puro al tiempo que revisaba los papeles que le había llevado su eficiente secretaria, la cual no tardó en entrar nuevamente a su oficina.
Lamento interrumpirlo.- dijo Elizabeth.- Pero lo busca el doctor Del Valle.
¿Alejandro está aquí?.- Akira sonrió, sorprendido.- Hágalo pasar, Elizabeth. No, espere un segundo... Llévese esto y ponga un poco de desodorante ambiental.
Akira apagó su puro y lo tiró en el cesto, el cual tomó Elizabeth para después arrojar un poco del líquido que había en una botella y salió. A Alejandro Del Valle no le gustaría ver a su viejo amigo fumando, eso era seguro. El doctor entró al poco tiempo, aspirando el aire del ambiente.
¡Alejandro!.- Akira se puso de pie y extendió los brazos para abrazar a su amigo.- ¿Cuántos años de no verte!
Lo mismo digo.- Alejandro respondió al abrazo faternal.- ¿Huele a humo aquí?
No te puedo engañar, ¿eh?.- rió Akira.- Me descubriste.
Ya sabes que no debes fumar.- Alejandro frunció el entrecejo.
Akira rió, y volvió a sentarse en su sillón de cuero no sin antes ofrecerle asiento a su amigo. El doctor contempló con curiosidad la enorme y bien decorada oficina.
¿A qué debo el honor de tu visita?.- quiso saber Akira.- ¿Quieres algo de tomar?
No, gracias.- negó Alejandro.- Vine con mi esposa a ver una antigua amiga de ella y yo aproveché para venir a verte y pedirte un favor.
Ya se me hacía rara tanta amistad.- gruñó Akira.- ¿En qué te puedo ayudar?
Pues verás, mi hija Lily va a estudiar en Alemania.- explicó Del Valle.- Y sé que allá tienes muchos contactos, quería ver si me podías ayudar a encontrarle un buen lugar en donde vivir.
¿En Alemania?.- se sorprendió Wakabayashi.- ¿Qué hará allá?
Se ganó una beca para estudiar música en Hamburgo.- respondió Alejandro.-Ya sabes lo buena que es con el violín.
Por no mencionar que tiene una voz hermosa.- añadió Akira.- Me da gusto que tu hija vaya a desarrollar aun más su talento.
Sí.- suspiró Del Valle.- Pero me preocupa. Va a irse a vivir sola, y sabes lo peligroso que es que una joven de 15 años ande sola en un país extranjero...
Ya entiendo.- asintió Wakabayashi.- No te preocupes, me encargaré de que tu hija esté bien protegida... Es más, ahora que lo pienso...
¿Qué pasa?
¿Sabes? Mi hijo Genzo está viviendo allá, en un enorme departamento en Hamburgo.- explicó Akira.- Y hay suficiente lugar para tu hija.
Uhm, ¿sería prudente que tu hijo y mi hija vieran juntos?.- dudó Alejandro.- Tienen más o menos la misma edad, son jóvenes e imprudentes...
Bueno, eso es verdad, pero Genzo no vive solo.- replicó Akira.- Mi hermano Hatori vive con él, él podría encargarse de cuidarlos a los dos y vigilar que no cometan ninguna estupidez.
Bueno, por ahí hubieras empezado.- Alejandro Del Valle se relajó en su silla.- ¿De verdad no habría problema en que Lily llegara a vivir ahí?
Claro que no.- negó Akira.- Mi hijo está muy ocupado siempre con sus entrenamientos de sóccer, casi no se verán.
Claro, porque mi hija siempre está ocupada con sus prácticas de violín.- asintió Del Valle.
Bueno, pues asunto arreglado.
De verdad, te lo agradezco mucho...
Para eso estamos los amigos.
Una linda joven de largos cabellos castaño oscuro y ojos del color del chocolate derretido estaba sentada afuera de la oficina del señor Wakabayashi, un tanto pensativa. Ella sabía que su padre estaba pidiéndole ayuda a su amigo para conseguirle un buen lugar en donde vivir en Alemania. La chica tenía un poco de miedo de irse a vivir a otro país, pero no quería decírselo a su padre o no la dejaría ir a Alemania... De hecho, ya él le había advertido que si no conseguía un buen lugar en donde ella pudiera vivir, no la dejaría marcharse de México. Rato después, la puerta se abrió y por ella salieron los dos hombres.
Lily, querida.- dijo Alejandro.- Ven a saludar a mi gran amigo.
Sí, papá.- Lily se puso de pie y se acercó a los hombres.- Buenas tardes, señor Wakabayashi.
Buenas tardes, señorita.- el señor Wakabayashi hizo una reverencia.- Caramba, Alejandro, tu hija es ya toda una señorita.
Claro que lo es.- suspiró Del Valle.- Como sea, Lily, he encontrado un buen lugar para que vivas en Alemania.
¿Lo que significa que podré aceptar la beca?.- Lily estaba ilusionada.
Claro que sí, querida.- sonrió Alejandro.- Vas a vivir con el hermano y el hijo de Akira.
Muchas gracias, señor Wakabayashi.- Lily hizo una graciosa reverencia, tomándose la falda de su vestido azul marino.
Así pues, todo quedó arreglado. Lily estaba feliz, ella se iría a vivir a Alemania y cumpliría su sueño... Sin embargo, esa felicidad se le esfumó cuando el avión aterrizó en Alemania. ¿Quiénes serían Hatori y Genzo Wakabayashi? ¿Y si no les caía bien? ¿Y si la odiaban? Lily comenzó a dudar, y deseó por un momento el haber aceptado la invitación de su madre de acompañarla hasta allá.
Pero cuando ella entró a la sala de espera y vio al hombre de gesto agradable que la estaba esperando, se sintió un poco más relajada. Los ojos negros del hombre eran cálidos e inspiraban mucha confianza.
¿Usted es Hatori Wakabayashi?.- preguntó Lily.
Así es.- sonrió el hombre.- Tú debes ser Lily.
Mucho gusto.- Lily hizo otra reverencia.
Bienvenida a Alemania, querida.- dijo Hatori.- Vamos a tu nuevo hogar.
Hamburgo era una ciudad hermosa, llena de hermosos jardines y bellos lagos cristalinos, además de que de vez en cuando el río Elba atravesaba las avenidas bajo los puentes. Después de varios minutos de viaje, Hatori y Lily llegaron a una enorme casa ubicada en uno de los mejores barrios de Hamburgo. Lily se quedó con la boca abierta al ver tanto lujo junto. Ella no estaba acostumbrada a todo eso, ya que más bien su familia era de clase media. Un hombre vestido de negro salió y les dio la bienvenida.
Buenas tardes, doctor.- saludó el hombre.- Buenas tardes, señorita.
Buenas tardes.- dijo Hatori.- James, ella es Lily Del Valle, nuestra huésped. Quiero que la tengas cómoda y que le des todo lo que necesite.
Será un placer servirle, señorita Lily.- sonrió James.
Gracias.- Lily se sentía cohibida por tanta atención.
James llevó entonces a Lily a su habitación, y dejó sus maletas en el clóset, para después despedirse no sin antes decirle que para cualquier cosa que necesitara, le llamara. Lily suspiró al encontrarse sola en su enorme cuarto. Del jardín llegaron ruidos y Lily no resistió asomarse a la ventana. En el jardín se encontraba un muchacho de cabello negro y gorra roja que estaba entrenándose atrapando los balones que lanzaba un disparador automático de pelotas de fútbol. Ése debía ser Genzo, supuso Lily.
Genzo Wakabayashi sabía que ese día llegaría a su casa la hija del mejor amigo de su padre, el médico mexicano que había sido su doctor de cabecera desde hacía muchos años. Genzo se negó a ir al aeropuerto a recoger a Lily, ya que decía que no era problema de él el que su padre la haya mandado a vivir con él. Además, no le interesaba en los más mínimo conocer a ninguna chica, a él solo le interesaba el sóccer...
El disparador de balones se apagó, y Genzo se tomó un tiempo para descansar un poco. Algo le hizo levantar la mirada y se dio cuenta de que una hermosa chica trigueña lo estaba mirando con curiosidad desde la ventana del cuarto de huéspedes. Lily se sobresaltó al verse descubierta por Genzo, pero se tragó su vergüenza y le sonrió al joven. Después de todo, iba a vivir con él. Genzo, por su parte, se sintió impactado al ver sonreír tan dulcemente a esa muchacha, así parecía un ángel... Él correspondió a la sonrisa, y ella se alejó de la ventana, más avergonzada aun...
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Bueno, ya no podía evitarse nada...
Haydee estaba tumbada boca abajo en su cama, con el radio a todo volumen. Eso era algo inusual en ella, no era propio de su carácter, pero lo que estaba pasando se salía de todos los patrones conocidos...
La futura nueva esposa de su padre y sus cuatro hijos ya habían llegado a vivir a la casa de Haydee. ¡Cuatro hijos! Vaya que eso era tener demasiada familia... Haydee, que hasta ese momentos solo había tenido dos hermanos, ahora tendría cuatro hermanos, de golpe. Uno de ellos, el mayor, tenía más o menos la misma edad de Haydee, pero ella dudaba mucho que pudieran llevarse bien...
Varias noches después de que los Hyuga llegaron a vivir, Haydee bajó a la cocina por un vaso con leche y encontró a un muchacho de piel morena y cabello negro, largo y rebelde, cocinando. Haydee, sorprendida, se preguntó si sería el nuevo cocinero.
¿Hola?.- saludó Haydee.- ¿Eres nuevo aquí?
Llevo una semana viviendo aquí.- respondió Kojiro.- Y no te has dado cuenta. Se nota que te interesa mucho lo que pasa en tu casa.
¡Ah!.- Haydee lo comprendió todo.- Tú eres uno de los hijos de esa mujer...
No la llames así.- rugió Kojiro.- Mi madre no es "esa mujer". En todo caso, sería tu padre el que debería ser llamado de una manera tan despectiva.
No hables así de mi padre.- gruñó Haydee, sin recordar que aun estaba enojada con él.- No es su culpa que tu madre lo haya engatusado.
Mi madre no engatusó a nadie.- replicó Kojiro.- Ella es una mujer ingenua que ha luchado mucho por su familia.
Kojiro y Haydee se retaron con la mirada por varios minutos. Era obvio que ninguno estaba feliz con la presencia del otro. En ese momento, Héctor Solo entró a la cocina y encontró a los dos jóvenes mirándose el uno al otro.
Veo que ya conociste a Kojiro, querida.- sonrió Héctor.- Haydee, él es el hijo mayor de Noriko.
Ya veo.- respondió Haydee, lanzándole una mirada de enojo a su padre.- Pues mucho gusto.
Ojalá pudiera decir lo mismo.- respondió Kojiro.
Miren, sé que esto es difícil para ambos, pero espero que algún día comprendan que Noriko y yo nos amamos.- suspiró Héctor.- Y esperamos, los dos, que algún día podamos vivir como familia…
Eso va a ser imposible.- gruñó Kojiro.- Yo nunca voy a aceptarlo.
El muchacho salió de la cocina con la furia de un huracán. Haydee frunció el ceño.
Con esa actitud, ¿cómo quieres que lo acepte?.- gruñó la chica.
Hay que darle tiempo.- replicó Héctor.- No es fácil para él…
Tampoco para mí… .- musitó Haydee.
Y antes de que el señor Solo pudiera decir nada, la muchacha salió de la cocina. Héctor Solo volvió a suspirar. Esto sí que iba a resultar difícil…
Notas:
Este fic será escrito a partes iguales por Arwen y por Lily de Wakabayashi.
Lily Del Valle es un personaje creado por Lily de Wakabayashi.
Haydee Solo-Mizuno y Suien Himmemiya son personajes creados por Arwen y Lilith y actualmente están bajo la protección de Lily de Wakabayashi.
Todos los personajes de Captain Tsubasa son creación y pertenecen a Yoichi Takahashi y Shueisha.
