UNA TARDE ENTRETENIDA Y UNA NOCHE CONFUSA

Fred Weasley ya hacía un par de años que se había fijado en la mejor amiga se sus hermanos pequeños, pero había desechado la idea, sabía que ella nunca le aceptaría, estaba con Krum, y él no era quién para compararse con un jugador de Quidditch mundialmente conocido. Pero después de verla esa tarde en su salón nuevamente, y después de saber por todo lo que había pasado, esos sentimientos enterrados resurgieron, y esta vez no tenía intención alguna de ignorarlos.

Por esa razón, y dando una estúpida excusa salió corriendo en busca de la castaña, estaba seguro de que la chica todavía estaba por las calles del pueblo, y no se equivocaba.

Hermione paseaba por las calles mirando los diferentes escaparates de las tiendas, pero sin mirar nada a la vez, solamente recordando fragmentos de su vida, pensamientos que le llegaban a la mente, flash backs culpables de esas dos lágrimas furtivas que le resbalaban por al cara. Al darse cuenta la chica las secó rápidamente, pero no lo suficiente rápida como para que un pelirrojo que la había estado buscando no las viera.

-Sea lo que sea no vale la pena- susurró al oído de la chica, sobresaltándola.

-¿Qué haces aquí Fred?- cuestionó nerviosa la muchacha, no le gustaba que la viesen llorar.

-No me gustó como te fuiste, así que salí a buscarte- le sonrió el pelirrojo- ¿Te acompaño a algún sitio?

-Vaya, por lo que veo Harry y Ron se fueron de la lengua, ya tardaban demasiado- rió la chica mientras se giraba y empezaba a caminar de nuevo.

-¿Por qué crees eso Hermione?

-¿Por qué otra razón si no vendrías tú en mi busca si no fuese por que te acabas de enterar de lo que Voldemort hizo a mi familia?

-Porqué no me gustó la expresión de tu rostro en el momento de irte, y me dejaste preocupado- refutó el chico mientras se paraba delante de ella y la miraba a los ojos.

-Muy amable de tu parte Fred- agradeció la castaña separándose un poco del chico- pero puedes estar tranquilo, estoy bien, solamente un par de malos recuerdos que desaparecerán pronto, nada importante en serio.

- Bueno, pues como ya estas de buen humor, entonces no hay nada que te impida aceptar mi invitación e ir a dar una vuelta conmigo ¿no?- jugó el chico, y es que no tenía intención alguna de perder la oportunidad de estar a solar con la muchacha que le robó el sueño por tantas noches.

-Esta bien Fred, acepto, pero solo si me invitas a un helado de fresa- rió la chica como una niña pequeña, dando así pie al comienzo de una bonita tarde, o por lo menos lo que quedaba de esta, con un supuesto buen amigo, que sin ella darse cuenta no la dejó de hacer reír en ningún momento.

Se acercaba ya la hora de volver para los alumnos, pero a pesar de ello Hermione no se daba cuenta, ni siquiera de que el cielo se estaba oscureciendo a pasos gigantescos, no se daba cuenta de nada que no tuviese relación con el pelirrojo que la estaba entreteniendo y evadiendo de esa realidad a la que últimamente tenía tanto miedo, pero Hermione es ella, y como es normal finalmente se dio cuenta de la hora que se les había echo.

-Fred he estado muy bien contigo, pero debo volver al colegio, ya es tarde y si no llego se enfadaran, y la verdad es que no me apetece demasiado aguantar una bronca de ningún profesor- empezó a despedirse la castaña mientras se levantaba del banco del parque donde habían terminado.

-Como quieras, pero ya que vas sola, ¿Quieres que te acompañe?, hace ya mucho que no hago este recorrido, y por extraño que suene lo acabas echando de menos- reaccionó enseguida el pelirrojo agarrando de la mano a la castaña, que al notar la mano del muchacho sobre la suya se sonrojó un poco, pero aceptó sin problemas la dulce invitación del chico.

Mientras iban caminando, ya bastante tarde el tiempo empezó ha hacerse más frío, tanto que a medio camino Hermione ya estaba completamente calada por este, causándole así un temblor por todo el cuerpo, gesto que notó Fred, y amablemente la agarró por los hombros y la acercó más a su cuerpo, provocando de esta manera que los dos llegasen muy pegados a las puertas del castillo.

-Fred, muchas gracias por acompañarme, as sido muy amable, pero hace mucho frío para que vuelvas así al pueblo caminando, entra, coge algo de tu hermano que te sirva para taparte aunque sea, ¿no crees?- le invitó la castaña.

-La verdad es que es una grandísima idea, por que me estoy helando con este frío que se ha girado, el tiempo de esta isla es horrendo- se quejó el chico mientras entraba en el castillo, un lugar abandonado ya hacía un par de años atrás junto con su hermano- este sitio no cambia nada, y por mucho que lo veas sigue impresionando su aspecto.

-Es verdad, es tan majestuoso, pero debe serlo, para muchos esto es como una segunda casa, nos pasamos aquí demasiado tiempo como para no cogerle cariño, y ya que estamos, por lo menos que sea un lugar bonito.

-Tienes mucha razón, puestos a estar aquí internos por lo menos que sea un lugar agradable, y una cosa te la aseguro Hermione, el día que te marches de aquí lo recordarás siempre, y echaras mucho de menos este lugar, llega a hacerse muy importante para uno.

-Muy melancólico estas tu esta noche, ¿no Fred?- bromeó la chica.

-Puede, pero es que con el tiempo te das cuenta de lo que vas dejando atrás, y muchas veces te arrepientes de cosas que hiciste, que no hiciste, dijiste o no te atreviste a confesar- finalizó en un susurro, pero no suficiente leve como para que la castaña no pudiese escucharlo.

-Bueno aquí es- anunció Hermione ante un cuadro de una chica preciosa vestida con un elegante vestido blanco delante de un acantilado - Esta es la entrada a mi sala - aclaró la chica al ver el rostro confuso de su acompañante- como soy premio anual tengo una sala para mi sola, y esos dos personajes que tengo como amigos se pasan más horas aquí metidos que en su propia sala, de manera que tengo algo de ropa suya por aquí, hay dos habitaciones, y muchas noches como se hace tarde se quedan a dormir- explicó la chica mientras decía la contraseña y entraban en la sala, un lugar muy acogedor, parecida a la sala común de su casa, pero algo más pequeña y con una zona de estudio algo más equipada, algo muy normal si se trataba de la castaña-espérame un segundo que voy a por una capa que te pueda ir bien.

El pelirrojo se acomodó en uno de los sofás que había delante del fuego y se puso a hojear uno de los libros que había en la mesita de delante el fuego. De golpe escuchó un ruido en la ventana, y al girarse se encontró con la lechuza de su hermano, por lo que parecía este estaba preocupado por su desaparición repentina y le envió una lechuza para saber de él. Fred se levantó del sofá, dejó entrar al animal, quién le entregó la carta y volvió a salir volando por la ventana, este se volvió a sentar en el sofá, cogió la carta y empezó a leer:

"Forajido:

Supongo que debes estar con Hermione, ¿Qué te crees que soy tonto o qué? hace ya mucho que me di cuenta de cómo la mirabas, y esta tarde, después de la charla con Harry, pude ver claramente en tu mirada lo que tenias pensado hacer, por algo somos gemelos.

No se que tendrás pensado hacer, yo solo se que aquí Ron está echo un lío, pero que una cosa la tiene clara, quiere a Hermione solo como a una amiga, y es de la única manera que la ha visto siempre, de manera que tienes el camino despejado y sin piedras, haz lo que debas hacer, y piensa que tendrás mi apoyo en todo lo que necesites y cuando lo desees, sin dudarlo.

Buena suerte Fred, cuídala, porque sino te caerá la paliza de unos cuantos, porque no eres el único que la quieres, aunque sea solo como una magnífica amiga, esta chica se hizo un rincón en el corazón de toda la familia, así que ya estas avisado. ¡Hasta mañana!

George

PD: no va en broma, hasta mañana, por que Harry y Ron se han apoderado de tu cama, y yo no pienso compartir la mía, así que apáñatelas."

En cuanto acabó la carta el chico no pudo evitar ponerse a reír como un descosido, cosa que le llamó mucho la atención a una castaña que salía en esos momentos de una de las habitaciones con un bulto de ropa entre las manos.

-¿Se puede saber que es lo que te hace tanta gracia Fred?

-Mi hermano- contestó el gemelo intentando apaciguar un poco sus ganas de reír- me acaba de llegar una carta suya, me dice que Ron y Harry se han apoderado de mi cama, así que me manda a otro sitio a dormir- y viendo a la chica allí plantada se le ocurrió una idea- creo que si no te importa voy a preferir una cama a una capa- le dijo guiñándole un ojo a la chica.

-Como quieras- dijo la chica mientras entraba de nuevo en la habitación de donde segundos antes había salido- entra si quieres ver donde vas a dormir.

Hermione le enseñó la habitación, el baño, y bueno un poco como tenía todo eso. Una vez se acomodaron en el sofá recordaron que no habían cenado, básicamente por el ruido que hicieron las tripas de Fred. Hermione, demostrando que haberse ganado el rango de premio anual servia para algo más que para tener una sala propia hizo aparecer una suculenta cena para los dos, la cual disfrutaron tranquilamente en el sofá mientras charlaban, reían, y se conocían un poco más el uno al otro.

Cuando ya era más de media noche Hermione empezó a bostezar, de manera que cada uno decidió irse a sus respectivas habitaciones a descansar hasta el día siguiente. Uno pensando en la magnífica tarde que había pasado con la chica de sus sueños, y planeando como conquistarla, o por lo menos como conseguir una cita con ella para poder lograrlo. En cambio la castaña llegó a su habitación y se echo en la cama después de cambiarse rápidamente de ropa, estaba agotada. Lo había pasado muy bien con Fred, pero para que negarlo, cada vez que lo miraba una parte de ella recordaba a Ron, y con el muchos malos recuerdos que conducían a otros de más dolorosos.

Los dos chicos se quedaron dormidos, pensando en el otro, de una manera u otra, pero en el fondo pensando el la persona que dormía en la habitación del lado, y poniendo grandes esperanzas en el día de mañana, por que este fuese un buen día en todo momento.