II. SOBRE LA APUESTA DE ROSE: lo haré, de aquí a 5 años.
Rose enfermó, porque ni comía ni dormía. Había recibido inmediatamente una carta de sus padres, apoyándola, pero estaba segura de que la había escrito su madre mientras su Ron daba puñetazos en la mesa, rojo de rabia.
"No hay ninguna bruja ni mago que se haya vuelto malo que no haya sido de Slytherin." Ron lo había dicho en su primer año en Howarts, y ella lo sabía. Aún resonaba en sus oídos cómo su padre le había animado días antes a ser sorteada en Gryffindor.
Albus lograba subirle la moral cada vez que le hablaba con firmeza sobre su concepción de las casas, pero a ella eso no le consolaba. No quitaba el hecho de que estaba en Slytherin.
Pero gracias quizá a ése 1% de Granger, al trimestre se dio cuenta de que no ganaba nada enfurruñándose consigo misma. Así que hizo lo más Rose Weasley que podía haber hecho: presentarse a las pruebas de Quiddich del equipo de las serpientes.
Todos los Slytherin presentes en el campo se rieron de ella cuando apareció equipada para volar:
-Una Weasley en el equipo?
-Tu pelo rojo nuclear nos despistaría, niñata.
-Pero si no mides ni medio metro!
-Escuchadme- dijo ella, sabiendo cómo manejar la situación...pura cualidad de los Slytherins- Voy a hacer la prueba, tanto si os gusta como si no. Como mucho, os echaréis unas risas a mi costa –añadió, entrecerrando los ojos.
Todos la miraron, pensativos y divertidos. Y ella, satisfecha y segura, se dirigió esta vez al capitán Narius Shedel:
-Nos podemos apostar lo que sea a que me acabas aceptando en el equipo, Shedel.
Él sonrió cínicamente, y los presentes lanzaron varios "uuu", "uuu, qué miedoooo" entre risas. Por un extraño motivo, Rose sintió que se podía adaptar a la situación...así que se mantuvo firme, a la espera de una respuesta.
Shedel la miró con astucia y picardía, y con un gesto altivo le indicó a la pelirroja que montara en la escoba. Luego voló hacia ella y le susurró algo al oído. Ella asintió, desafiante, y la prueba dio comienzo.
Su padre y su tía le habían enseñado a moverse en los aros, e incluso había competido contra Harry como buscadora. Lo llevaba en la sangre, y practicaba cada día en la madriguera desde que tenía uso de razón.
Inevitablemente les dejó a todos sin habla con sus jugadas.
-De acuerdo –reconoció Shedel- lo haré. Pero no este año, ni al siguiente. En mi séptimo año...tu quinto.
El equipo miró a su capitán, desconcertado.
-Eso quiere decir que he ganado la puesta; estoy dentro. –afirmó, (no preguntó) una orgullosa Rose, disfrutando de las caras estupefactas de todos los Slytherins.
Capítulo necesario para poner las cosas en su lugar...
Críticas por favor!
Saludos!
