Base Militar ACAD; 22 de Junio del 2022.

Suele decirse que el tiempo es relativo, a veces pasa lento; otras, rápido. Mas lo que ocurrió en un periodo de tiempo tan corto como lo son cinco años, todavía parecía irreal.

Shining Armor apreciaba la foto de aquella que hubiera sido su esposa; esa que fue su prometida… La luz del atardecer iluminaba suavemente la imagen de Cadance. Se la habían sacado a los dos meses de salir de la secundaria, cuando todavía era común el papel fotográfico; llevaba un vestido celeste, con una remera amarilla, en el fondo se podía apreciar un bosque. Sus dedos recorrían la imagen como si intentase volver a sentir la piel de la mujer, en particular, siempre volvía a su vientre. Cerró los ojos para no llorar.

Su cabello tenía un corte militar, así como de todos los presentes en la instalación, cuando observaba el espejo, no podía evitar recordar a Sombra, ese legendario personaje que sus hombres y mujeres reconocían como el primero en caer víctima de las manos de la figura demoniaca. Nadie se acordaba de Yargoj o Discord Grapphite más que él. Nunca fueron encontrados; pero Gloom Wane se encargó de explicarle qué muy probablemente habían desaparecido sin dejar rastro alguno a causa de la magia.

Pronto la luz que irradiaba el sol se marcharía. Entonces se encenderían las fogatas, las antorchas y otros implementos; las lámparas de aceite y queroseno eran un lujo que no se permitió; pues sus hombres no los tenían; en lugar de ello, se encerraba por un momento en la obscuridad y después salía a revisar toda la base; debía cerciorarse de que nada extraño pasara, en particular en lugares aledaños a la celda del demonio.

Una mirada por la ventana, le mostraba un desierto árido con algunos edificios desolados de la ciudad de Las Pegasus a lo lejos. Era imposible no escapar de ese mundo, muchos especulaban sobre cómo había empezado todo aquello, sin embargo, los que lo vieron, coincidían en la fecha en la cual se le dio inicio. En todos los centros de mando se recordaba lo que llamaban día Cero. Un miércoles 12 de abril; sí. Fue ese día en el que todo cambió de forma repentina.

Ese día todo empezó de la forma más normal posible; todos tenían sus rutinas diarias como siempre; en todo el mundo se debían cumplir. Salvo que en ese instante se llevaba a cabo la operación Turquesa. Comandada por él, consistía en eliminar a Gloom Wane y capturar a Sunset Shimmer, así como a sus amigas. Discord Grapphite, un agente demasiado joven de CERO, el departamento de seguridad contra los fenómenos más increíbles que un humano haya podido observar, se infiltró hasta un lugar en la Canterlot High School; su trabajo consistía en convencer a Sunset Shimmer de entregarse, asegurarle de que no pasaría nada malo.

Es inevitable. Esas fueron las dos palabras que Tulip necesitó decirle al presidente de Equestria para que se creara la operación Rubí. Por ella, el demonio conocido como Gloom Wane nunca fue eliminado. Por ella Discord no pudo llevar a cabo su misión y probablemente vio junto a Sombra y Yargoj, el momento en el cual algo terrible había pasado. No sabía qué; pero estaba completamente convencido de que fue el detonante.

Pero, lejos de ese pequeño acontecimiento en el mundo, quizás nadie esperó nunca que ese día se diera inicio con una de las catástrofes más cruentas de la historia humana. Sunset Shimmer, de alguna forma, hizo que todos los artefactos eléctricos del mundo dejaran de funcionar. Computadoras, televisores y más que todo, la industria del mundo se estropeó de un momento a otro.

De nada sirvió el sistema de protección contra pulsos electromagénticos desarrollados por el Departamento de Defensa de Equestria. No hubo señal, ni advertencia. Sin que nadie pudiera advertirlo, pasó el momento cero, ese en el que de pronto tu celular ya no funciona, las luces se apagan si es de noche, los televisores, el silencio comienza a apoderarse de todo y, de un momento a otro, sales a ver qué ha pasado.

Todo frenó instantáneamente, las vías más congestionadas de la ciudad perdieron su lento movimiento; era imposible averiguar la causa. Al principio los del gobierno pensaron que fue obra el estado del Saak; pero pronto se enteraron de que ellos fueron los primeros en ser atacados, pues todo contacto con ese país se cortó de forma masiva minutos antes de que a Equestria le pasara lo mismo.

No se supo en ese entonces, pero era el inicio del horror. El que bajó al mundo cuando la casa blanca fue atacada por nadie más y nadie menos que Sunset Shimmer. De estar en Canterlot o tal vez en el bosque de Tulivia a más de dos mil quilómetros de distancia, pasó a estar en el centro del poder de Equestria. Los supervivientes contaron lo que habían visto, aunque solo era cuestión de unir el rompecabezas.

Lo que ellos vieron fue una figura chamuscada hasta ser casi irreconocible en la alfombra de la oficina presidencial y frente a ella, una figura que parecía humana, no más que una muchacha menor de edad, que observaba la figura… de un momento a otro, desapareció de repente.

La tranquilidad aparente, duró solamente dos días. Al tercero, las ciudades del mundo comenzaron a colapsar. Al cabo de dos semanas, los alimentos escasearon, los hospitales se convirtieron en vectores para enfermedades e infecciones. Las ciudades más pobladas comenzaron a consumirse desde dentro, la desesperación puso un pie en el corazón de los humanos. Las autoridades de la ciudad de Canterlot, en la que él se encontraba, dieron inicio a varios intentos de mantener el orden.

No obstante, como los humanos hacen todo lo posible por sobrevivir, comenzó el tiempo donde todos los logros morales de la sociedad comenzaron a desaparecer; un poco de agua o comida era fruto de disputas que terminaron uniendo bandas pequeñas, algunos vecindarios se mantenían sólidos. A esas alturas, la alcaldesa se hallaba muerta y la policía ya se había disuelto. Le tocó pelear para saciar su estómago, así como el de su prometida y su familia. Debía procurar la supervivencia de sus seres amados.

Recordaba las cosas de forma bastante entrecortada, pequeños momentos… algunas generalidades; de hecho, todos lo hacían de vez en cuando.

A la cuarta semana, se percató de que, si seguía en la ciudad, moriría inevitablemente; así que siguió el ejemplo de muchos y tomó las cosas imprescindibles, armas, algunos utensilios, artefactos útiles y se dirigió a la salida junto a su familia.

Formando puños, sus manos imprimieron toda su fuerza para evitar recordar el momento más ruin.

Al cabo de unos pocos meses, las provincias, los campos verdes y las granjas fueron invadidas; todo el mundo trató de encontrar alimento, refugio, agua. Los granjeros eran acribillados cuando no daban el alojamiento, ni las requisisiones. En el camino habían muerto más humanos que en los primeros enfrentamientos en las ciudades.

Era difícil creer cuánto había degenerado la civilización en un periodo de tiempo tan corto. Para ese entonces, él caminaba solo… sin nada; sin nadie.

Sus puños liberaron toda su fuerza contra el escritorio ¿Por qué no había sido tan fuerte como para salvarlos? Una lágrima trató de forzar su huida; pero él no la dejó. Tragó saliva al tiempo que trataba de tragarse el dolor; la rabia afloraba en su mirada… había una responsable, solo una…

En menos de un año, la población mundial se redujo de ocho mil doscientos millones de habitantes aproximadamente, a un aproximado de trescientos millones, tomando como ejemplo a Las Pegasus. Los gobiernos cayeron bajo la anarquía que se apoderó de todas las personas. Desde los más ricos hasta los más pobres sufrieron por igual el azote del cambio que se imponía en el mundo.

Ese primer año, sin embargo, fue el menos violento. Habían muertes constantes; pero la desorganización general hacía que solamente fueran locales. Él había visto cosas atroces cometidas entre supuestas familias, entre supuestos amigos. Incluso él había tenido que usar sus manos para cegar vidas para continuar con la suya.

Ese año, el odio se instaló en su alma. Cadance siempre dijo que él tenía una llena de puerza, de justicia, de bondad. Supo que eso había quedado en el pasado cuando mató por comer, cuando saqueó junto a un pequeño grupo. Estuvo casi completamente muerto por dentro; mas una cosa le mantuvo de pie: el deseo de venganza contra la única responsable: Sunset Shimmer.

El ahora general, abrió una de las gavetas de su escritorio; encontrando una botella de cristal vacía. La tomó y estuvo a punto de arrojarla contra el muro. Pero ¿Dónde pondría el alcohol después? Prefirió devolverla a su lugar.

Pero pronto se enteró de la existencia de algunas organizaciones de humanos. Al cabo de ese año, con una velocidad sorprendente, se conformaron pequeños grupos armados, pequeñas cuadrillas que se arremolinaban en granjas, en sectores donde la tierra producía lo suficiente. Ya fuese pactando con los productores originarios o aprendiendo sus actividades, construyeron pequeños refugios que defendían con sus armas. Por supuesto, los que eran más numerosos eran los mejores; pero necesitaban más tierra.

No tardaron en surgir algunas cabecillas y después los pequeños líderes que se las arreglaron para unir distintas cuadrillas y atacar otras; así sus espacios se ampliaron, las necesidades de cada pequeña unión fueron atendidas. Por supuesto que los límites y las fronteras ya no eran válidas.

Él no tardó en liderar su propia cuadrilla, sus habilidades en el combate le hacían muy superior, además de las dotes en el mando y su experiencia al comandar tropas. No tardó en encontrarse con personas que también pertenecieron al círculo bélico. Militares, uno que otro agente de alguna organización, dos de CERO con los que pudo reconstruir los hechos. Sus habilidades les hicieron ganar más y más terreno; hasta que finalmente, pudieron tener la capacidad de crear unas barracas

El segundo año, se estableció una paz duradera, no solo en la extensión de territorio de la cual se apoderó junto con su banda; sino también en otros confines. Se establecieron mandos armados, muchos, conformados por militares, quienes, con su disciplina organizaron con mano de hierro a todos los que quedaron; desde productores, agricultores, ganaderos, hasta los pocos científicos, ingenieros y técnicos que hallaron. Las ciudades no pudieron ser habitadas nuevamente; aunque, de vez en cuando se debía ir a ellas en busca de materiales para reconstruir el mundo en el que les tocaba vivir.

Entonces, hubo una inversión en las profesiones más estimadas, carpinteros, mecánicos, sastres, albañiles, labradores, campesinos, ganaderos e incluso las prostitutas se hicieron sumamente apreciados. Los militares aprendieron cuanto pudieron, su cadena de mando fue el único punto de orden en un mundo de locos; él era consciente de que más le valía tener todo en orden bajo el cañón de sus armas que sin ellas.

El tercer año inició el proceso de reconstruir el mundo; al menos en su mando… comunicarse con otras partes del mundo fue difícil; sobre todo porque nunca se sabía cuándo una población humana había podido superar el salvajismo al que se había sometido la humanidad. Cartas, enviados especiales, que eran un cruce entre guerrillero y diplomático.

Con todo, había logrado contactar con lo que quedó del Saak en la lejanía, más allá de la costad, donde otro Yargoj estaba al mando, con Canterlot, con Cloudsdale City y con un sinfín de granjeros y pequeñas sociedades que se fueron formando. Los productos comenzaron a circular una vez más. Sin embargo, la economía de antaño ya no funcionaba, el trueque era más popular ahora. Y se cambiaba todo, desde algunos integrantes de cada grupo, apreciados por sus habilidades, hasta vegetales, carne y otros productos de consumo necesario, una vez intercambió una caja de balas por un reloj mecánico extraído de una de los ayuntamientos de Vanhoover.

Algo de estabilidad llegó ese mismo año, el gran defecto era que muchas de las mujeres estuvieron bajo el acoso de hombres menos ocupados; castigando con la crueldad suficiente, evitó que éstos se sobrepasaran y envió varios escuadrones a la ciudad por uno de los artículos más preciados tanto por la vieja como la actual sociedad: condones.

Cuatro nuevos niños llegaron ese año, dos se llamaron Shining, en honor al que ahora era uno de los caudillos más importantes de lo que antes fue Equestria; logró contactar, en diciembre, con algunos caudillos de Equestria del Sur. Algo había conservado del departamento CERO, documentos, el último informe impreso y que estuvo en la oficina de Tulip. Que hablaba de la localización del agente Discord Grapphite. Debía estar en ese bosque surreal. Pero Tulivia estaba bajo el mando de dos grandes caudillos que se confrontaban violentamente entre sí. Era imposible tratar de llegar hasta allá, incluso cuando tenían barcos a vapor disponibles en la costa, listos para partir.

Tuvo que olvidarse de absolutamente todo, para concentrarse en la responsabilidad que le habían conferido y que se había ganado con el tiempo; recordando siempre a Sombra, el agente que le entrenó.

Al cuarto año finalmente se pudo pensar en recuperar la industria que antaño, había mantenido el mundo entero. La civilización daba señales de mejorar, a medida que los diferentes mandos de Equestria y otros circundantes, se ponían de acuerdo en restablecer las fábricas. Sin embargo, la electricidad tardaría mucho en volver. Hasta ese día, solamente una pequeña cantidad de humanos podían tener unas linternas y alguna radio; de nada servía ésta última porque las estaciones estaban igualmente arruinadas.

Los técnicos que sabían de ella o estaban muertos o tenían conocimientos insuficientes; el esfuerzo para unir diferentes especialistas que estaban dispersados por todos los mandos de Equestria fue colosal y básicamente, emitieron el juicio de que todo aparato eléctrico, así como los medios para producirlos y las centrales no funcionaban ni funcionarían más. Simplemente no conducían electricidad, decían.

En otras palabras, debían empezar desde cero; ir a minas a extraer cobre, buscar plástico para derretirlo con el fuego e una fogata, hacer moldes de arcilla o de otros materiales que pudieran tolerar el trabajo. Tratar de comprender cómo diablos funcionaba la central de fundición de Cloudsdale City, llevar caballos para transportar maquinaria mecánica pesada.

Los mejores prospectos decían que tendrían una central eléctrica en dos años, pues debían reestablecer el sistema de una presa en Canterlot, crear el cableado para llevar esa energía a la fábrica en Cloudsdale y, otros tantos pormenores. Pero los mandos de Equestria, a diferencia de otros como Equestria del sur, se mantenían unidos.

El patriotismo de sus militares lograba mantener unidos a todos los que antes habían sido Equestrianas, se prestaban ayuda, intercambiaban; debían ser fuertes para reconstruir el mundo. Por fortuna, algunos instrumentos, como las máquinas a vapor, les brindaban un apoyo incomparable; encontrarse con un montón de máquinas manuales de cocer e hilvanar fue la bendición más grande. Sus vaqueros nuevos eran prueba de ello. Así como su chaqueta pintada con el extracto de las pepas del aguacate o palta, como les decían en Equestria del sur.

Ni en la mejor película de ciencia ficción se podía ver que dependían del fuego, que los herreros eran preciados para la reconstrucción de la civilización. Solo en ese cuarto año hasta el presente se recuperó algo de interés por los libros; única fuente de entretenimiento que no necesitaba de electricidad; pues los condones eran limitados y el alimento todavía no tenía excedentes meritorios.

Y el quinto año; empezó con un hecho importante para él; se encontró con varios agentes del departamento de defensa y dos de CERO; la información que tenían fue suficiente para comenzar con una reconstrucción de los hechos. Gracias a ella se enteró de los acontecimientos verdaderos, siempre sospechó de ellos; pero fue hasta ese momento que pudo dar con al responsable: Sunset Shimmer.

A ella Equestria entera comenzó a odiar, su nombre y sus terribles acciones pasaron de boca en boca e incluso, tenía conocimiento de que había llegado a lugares tan alejados como Tulivia y que incluso, había ex agentes del estado del Saak que también tenían información y deseaban compartirla con él.

Ese año regresó su odio con una fuerza insoslayable, por éste, tuvo necesidad de ir al bosque de Tulivia, al desierto de Sobi, e incluso, a Canterlot, ciudad maldita, en donde muchos pensaban que se encontraba Sunset Shimmer y a la que nadie se acercaba jamás.

Así fue que encontró a su hermana, ese fue el día más feliz de su vida en esos cinco largos años ¡Estaba viva! La halló junto a su equipo, en la lagunilla del bosque de Tulivia. No se había ahogado y muy probablemente permaneció esos cinco años allí, todos sabían que había magia de por medio; pero él, la cargó entre sus hombros y se la llevó.

Cinco eran los años en los cuales Sunset Shimmer había sido la autora de una de las tragedias más crueles de la historia de la humanidad. Cinco años en los cuales, ella estuvo en alguna parte del mundo, viendo cómo el horror cobraba vida. Su odio solo crecía con el pasar del tiempo; llegaría el momento en el que él, en persona, le cortaría la cabeza y la expondría al mundo, para poner en claro que la justicia se había hecho. De una u otra forma, se vengaría.

Volvió a la realidad, la noche comenzaba a hacerse patente, lejos de las fogatas y las antorchas establecidas por sus hombres, solo se podía apreciar la obscuridad del desierto… las provisiones de las regiones de producción que protegían llegarían pronto, en burros o caballos que aquellos campesinos, agricultores y otros enviaban en caravanas con la protección de sus mejores hombres que habían partido en la mañana.

Sus barracas se ubicaban en lo que antes había sido un viejo cuartel del ejército de Equestria; su posición estratégica era innegable, lo suficientemente preciada como para estar en medio de un desierto. Su oficina era la misma que tuvo todo general de la misma, los depósitos estaban bajo tierra, mientras que las barracas donde los soldados pasaban las noches estaban a ambos lados de un patio que podía apreciar desde una gran ventana que, por suerte, no se rompió.

Con trescientos de sus tres mil soldados dispersados en distintos sectores de su mando, eran suficientes para llevar a cabo todo tipo de misiones; ya nadie se atrevía a pisar las tierras que protegía y pronto, marcharía con ellos a Canterlot… para enfrentar el destino. Los otros mandos prometieron ayudarle a dar muerte a Sunset Shimmer y llegado el momento, lo harían. No existiría lugar en el mundo que no quisiera matar a esa puta.

- Shining Armor.

Fue un susurro, pero reconoció la voz al oírla. Desenfundó su arma. Apuntó hacia una figura que se mostraba en la entrada de su oficina, y ésta levantó sus manos.

- No hay tiempo para esto Shining. Escúchame atentamente.

El humano abrió la boca para llamar a refuerzos y trató de apretar el gatillo; pero nuevamente se quedó quieto como una estatua, un pequeño ronquido fue todo lo que salió de su boca.

- No me hagas gastar energía en vano.

La puerta de madera se cerró detrás del hombre de piel extraña.

- Mi hermana está aquí. – Expresó finalmente el demonio con una voz resuelta. – Tienes que sacar a Twilight Sparkle de éste lugar y llevártela hacia cualquier otra base que tengas.

Gloom Wane tomó de los hombros al humano que tanto odio le tenía, obligándole a bajar el arma con su magia.

- Tienes que salvarla a ella y a ti. Que tus hombres te ganen tiempo.

Ejerciendo fuerza para moverse, Shining Armor intentó moverse, hablar cuanto menos. Pero aquella fuerza le superaba.

Los sonidos de unos pasos a través del piso de madera del pasillo llamaron la atención inmediata de Gloom Wane. La fuerza que cubrió el cuerpo del humano pronto le arrastró vehemente contra un muro.

El miedo comenzaba a hacerse claro en el demonio; debía ser eso porque jamás había visto una expresión semejante. Tragó saliva, sus manos se empuñaron para no temblar, sus ojos se fijaron en la entrada de la habitación. Mordió con fuerza, mientras su respiración comenzaba a agitarse, estaba seguro que también su corazón debería estar latiendo con fuerza.

Entonces se apareció una muchacha de un aspecto de no más de diecisiete años, con la piel ámbar, ojos turquesa, vestía una indumentaria tan peculiar que Shining Armor tardó un poco en reconocer que se trataba efectivamente de la amiga de su hermana menor. El cabello ondulado daba una pista clara de quién se trataba. No había cambiado ni tan siquiera un poco desde ese día…

Gloom Wane sintió el miedo susurrándole al oído, con un aliento frío que le instaba a salir de allí. Asediando su cuello, cualquier cosa podría pasar. No sonrió; tampoco se mostró pavoroso, solo se quedó lo más estático que pudo durante el corto instante que aquella pasó dentro de la oficina de Shining Armor.

El humano apreció ese instante, se suponía que ambos eran hermanos o algo así; pero se hacía palpable que aquel reencuentro no reflejaba ni familiaridad, ni amistad, ni nada. Los ojos de Sunset Shimmer no tardaron en posarse sobre él; en un segundo, perdieron toda semejanza con los de un humano para pasar a ser ese par de círculos fulgurantes que bordeaban dos penumbras que emanaban de las cavidades oculares de la fémina. Era como si no tuviera ojos reales… pero allí estaban; apreciándole. No era posible delatar ningún sentimiento a través de ellos. ¡Pero seguía atrapado por aquella magia! Si moría, al menos lo haría peleando; pero el demonio no le permitía moverse.

La criatura demoniaca se dispuso a caminar en su dirección; pero fue en ese preciso instante en el que Gloom Wane interpuso su cuerpo.

- Supongo que quieres que te devuelva la parte del núcleo que me diste. – Expresó; la voz le temblaba, sus manos estaban listas para reaccionar ante cualquier movimiento que la fémina hiciera. No podía hacer más para ocultar su miedo.

Las alas de plumas blancas del demonio se asomaban tímidamente, pero mantenía su forma humana en el resto del cuerpo. Ella se enfocó al demonio de repente. Shining seguía atado con aquella magia. Pudo ver claramente que ella extendía la mano.

- Únete a mí. – La voz de la fémina tampoco había cambiado, seguía siendo la de esa muchacha de diecisiete años. Se imponía, resonando con suavidad por las paredes. – Ellos te quitaron a Sunset…

- No deberías hacer todo esto hermana…

- No me llames así. – Le reprochó la criatura demoniaca. – y decide ¿Te unes a mí o estás en mi contra?

Shining Armor flotó en el aire. Con toda esa magia, Gloom Wane podría hacerle cualquier cosa. El humano, consciente de todo ello, maldijo su suerte. ¿En qué momento se escapó ese hijo de perra? ¿Cuándo entró la desgraciada dentro de ACAD? ¿Qué pasará con Twilight cuando Sunset Shimmer vaya por ella?

La mano derecha de Gloom Wane emitió un brillo verde. Era el fin.

- También es tu culpa. – Susurró el demonio poco antes de lanzar un rayo que impactó directamente contra el rostro de Sunset Shimmer, la luz verde de éste fue solo un parpadeo y, por un segundo, Shining Armor creyó ver que emanaron gotas del mismo.

No pasó ni medio segundo después para que sintiera como si su estómago fuese golpeado con fuerza y, al mismo tiempo, como si todo su cuerpo fue jalado con fuerza. Para cuando se dio cuenta, estaba en medio de una sala, frente a un doctor que vestía las mismas indumentarias que él. Éste les observaba incrédulo. Detrás de éste, se hallaba el cuerpo de su hermana recostado, con los ojos cerrados, quieta; tal como había estado durante esos cinco años.

Un rostro apacible. Ella era pues, todo lo que le quedaba en el mundo; o en lo que había quedado de éste. Cuán fría podría ser esta roca sin tener a nadie cerca… sin esa cosa tan inútil como necesaria que es el amor o en el peor de los casos, el saber que hay alguien en el mundo para quien no se es una página en blanco.

Unas campanas sonaron fuertemente, junto con el pronto escape del doctor que abrió una puerta de madera como pudo y salió corriendo, alertando a todos los soldados dentro de la base ACAD; trescientos hombres armados con lo mejor que podía ofrecer su mundo. Tomaron posiciones y simultáneamente, unos grupos ya establecidos llevaron a cabo las acciones de defensa correspondiente. Shining Armor volvió en sí al oírlas.

Sin perder más tiempo, Gloom Wane puso una de sus manos sobre la cabeza de Twilight.

- No la toques. – Increpó el humano desenfundando su arma…

- La vamos a salvar. – Le respondió el de ojos turquesas, con un alivio reconocible en su mirada.

Con un tiempo de reacción del cual hubiera estado orgulloso, dos soldados ingresaron, levantando en alto sus armas, uno un fúsil, otro una escopeta, el demonio se disfrazó de un soldado más.

- Vendarita. – Dijo Shining Armor antes de que se acabara el tiempo para disparar.

- Señor. – Respondió uno.

- Ejecuten Güirro Sacro.

- A la orden. – Dijeron ambos al unísono antes de regresar al pasillo con la orden explícita del general de la base ACAD.

El acompañante de Shining Armor pronto volvió a tomar la cabeza de Twilight. Volviendo a ser objetivo de la pistola del humano.

- Puedo hacerla despertar… pero no aquí. – Quitando por fin la mano, el demonio movió los hombros a manera de relajarse… sus alas brotaron sin extenderse en su totalidad.

El de piel blanca volvió la vista hacia la puerta. El güirro Sacro, estaba dicho y hecho. Eliminarían a Sunset Shimmer o morirían en el intento.

- Cuando puedas pensar con claridad, te darás cuenta de que solo podemos vencer juntos. – Expresó el demonio con una voz que comenzaba a transformarse en una más gutural y profunda – Tu hermana es la clave en todo esto, llévatela y ten presente que tus hombres aquí están muertos… te ganaré algo de tiempo.

Actuó como un robot, ignorando por completo quién le estaba diciendo todo eso. En alguna parte, quería convencerse de que su mente estaba siendo manipulada. El de pelo azul tomó a su hermana por su muñeca izquierda, que estaba más cerca, para sentarla sobre la cama y después levantar su brazo, para inclinarla hacia él, de tal forma que su abdomen tuvo contacto con la parte posterior de su cuello; finalmente su mano libre se insertó debajo de los muslos de la fémina para cargarla sobre sus hombros. Afortunadamente, era ligera, bastante ligera.

Demonio y humano se miraron por última vez, antes de que éste corriera con su hermana en hombros al establo y aquel desapareciera del lugar. Sus hombres y mujeres brindarían toda la protección que pudiesen entregar.

Las luces breves pero potentes de los disparos plagaban la obscuridad nocturna, desde varias direcciones y con un único blanco: una muchacha que se alzaba en el aire. Los proyectiles no alcanzaban a darle, deteniéndose en el aire a pocos metros de distancia del cuerpo de la adolescente. Pero de todas formas disparaban.

La figura demoniaca se asomaba sobre las cabezas de los humanos, volando con unas alas membranosas, semejantes a las de un murciélago, pero con un tono rojizo; realmente era todo lo que habían contado. Se tomó un momento antes de atacar.

Pronto uno de los soldados comenzó a quemarse, otros tantos eran elevados en el aire mientras daban un último suspiro; un rayo salido de la nada impactó en otro. Una mujer le disparaba directamente a la cabeza, con una puntería por encima del promedio. Por ella, la criatura demoniaca se animó a descender al suelo, para acercársele, con un paso lento.

Un cañón fue accionado y, con una precisión inesperada pudo, no solamente atravesar el campo; sino impactar en el cuerpo de la maldita. Sin embargo, pese a cualquier expectativa, la bala simplemente pasó por el cuerpo de Sunset Shimmer sin arrancarle extremidades, ni partirla a la mitad; como si de un fantasma se tratara.

Perdiendo la paciencia, un rayo desde la punta de la mano de Sunset fue enviado contra quien operó el cañón.

Los ojos de penumbra con fulgores turquesas se encendieron. Consecuentemente, perdió todo interés en la mujer para volver a alzarse en vuelo. No les prestó mayor atención a los soldados que trataban de impedirle el paso o, en el mejor de los casos, eliminarla. Sentía el cuerpo de Twilight Sparkle, estaba en esa base, en algún lugar.

Se transportó dentro de las barracas, pero en ninguna había algo más que camas viejas o víveres. El pequeño lugar donde atendían a los heridos estaba igualmente vacío, los pasillos se llenaban de activos humanos, armados y enfocados en eliminarla. Mientras iba de un lugar a otro, registrando el lugar, se llenaba de frustración. Tomó a algunos oficiales, palpando alguna parte de sus cuerpos inertes; pero ninguno sabía dónde estaba Shining Armor o su hermana. Leer sus mentes fue una pérdida de tiempo.

Pronto la breve sensación del cuerpo de la fémina de tez morada desapareció ¡Se la habían llevado!

Se apareció de la nada, en medio de la obscuridad nocturna; en medio del aire trató de encontrar alguna señal de la localización de Twilight Sparkle. Pero su percepción le fallaba. Algo estaba mal,

- Está allá. – Gritó uno de los soldados, mientras disparaba todo el cargador que tenía su subfusil.

Gloom Wane observó con atención la reacción de su hermana; le envió un rayo que en segundos hizo que la carne del cuerpo del hombre se degenerara hasta podrirse, para caer muerto.

- ¡Basta! – Les ordenó la figura demoniaca.

Para el terror de los presentes, sus cuerpos se entumecieron.

La marea de sonidos de disparos se acalló, las centellas de las armas se apagaron y por un segundo, reinó el silencio, acompañado por alguna que otra lumbrera encendida a causa del ataque que ella estaba efectuando a la base. Sunset necesitó unos pocos segundos para dirigirse hacia el sector de los establos.

Ya había llegado el momento, ella estaba a poco de descubrir la dirección en la cual viajaría Shining Armor. Debía actuar en ese momento. Tomando el subfusil, pudo percibir que todavía quedaban tres balas.

Levantó el arma y disparó como había visto en las películas y como recordó que le dispararon los humanos tiempo atrás. Una ráfaga corta, ninguna dio en el blanco; pero llamaron la atención de Sunset Shimmer; quien volteó la mirada para encontrarse con Gloom Wane, quien yacía en el techo de una de las barracas con el arma en mano.

Un vacío se formó en el espacio, tragándose la pierna del demonio, tuvo que transportarse para no ser tragado entero. Regenerar. Costaba energía y debía administrarla bien; de lo contrario, moriría.

El demonio apareció dentro de la otra ala de barracas. No tardó en mostrarse Sunset Shimmer frente a él. Una bola de fuego se creó en la espalda del demonio, consumió sus alas y también parte del tejido de su espalda; agachándose regeneró de nuevo de nuevo, para volver a desaparecer.

La luz producida por la bola ígnea llamó la atención de los humanos que recuperaron el movimiento; no tardaron en apuntar sus armas. Unos cuantos, que podían observar la figura demoniaca a través del cristal le apuntaron; mientras el resto tomaba posiciones de batalla, si es que se podía hacer; combatir contra esa cosa no era nada común.

Era ese momento o nunca; el demonio se transportó fuera de la base y extendió sus alas para volar por lo alto. La arena a su alrededor comenzó a volar por el aire de forma rauda. Como era de esperarse, la criatura demoniaca prefirió no seguirle. Era claro cuál era su objetivo principal aquel día.

La arena parecía moverse con un impulso propio; fluctuaba como si de un río se tratase, las patas del caballo galopante abrían pequeños surcos borrados presurosamente a medida que avanzaba. Se encontraba a uno o dos quilómetros de la base.

Observó a los costados de forma rápida; aquello era magia. Pero ¿De dónde? Sunset Shimmer no daba la cara. Si la veía, bajaría para confrontarla de una buena vez. Todos los caballos conocían de memoria el camino hacia otras bases; bastaba con darles la orden adecuada.

Twilight, estaba delante de él, cerca de la cruz del animal. La base más cercana era Cloudsdale; allí le darían una acogida.

¿Y dónde estaba Gloom Wane? ¿No se supone que le ganaría tiempo? No; todo fue una trampa… todo lo que hizo fue apartarlo de la seguridad de sus hombres y él cayó. Haló con fuerza las riendas del caballo, éste levantó las patas delanteras, relinchando, para quedarse quieto.

¿Debía volver o seguir adelante?

No había rastros de Sunset Shimmer más que el movimiento de la arena bajo las patas del animal. Colocando una mano en el cuerpo de Twilight que estaba ubicada sobre la cruz del caballo, descansando sobre su abdomen, trató de pensar en una salida.

De pronto sintió un golpe consistente en el hombro, que por poco le hace caer de la montura. Bastó un segundo para percatarse de que se trataba de arena, comprimida de alguna manera. Golpeó con sus talones al equino para que este continuara con su carrera.

Otro impacto en el hombro izquierdo.

Cuando una bola de arena llegó a dar con el muslo derecho de Twilight, pudo apreciar cómo otro proyectil impactaba en su pecho, llegado directamente desde el frente. Pudo apreciar de reojo, que otro proyectil, volaba en su dirección desde la derecha, sin embargo, en el aire se transformó en un pedazo de vidrio que se incrustó en el muslo de su hermana. Continuaban avanzando y la sangre comenzó a manar, recorriendo con una pequeña hilera el cristal. Tomando las riendas con fuerza en sus brazos, se abalanzó hacia adelante para cubrir con su cuerpo la sección media de Twilight, al tiempo que protegía con su brazo y antebrazo derechos lo mejor que podía, la cabeza de la misma y rezando para que ninguno de esos extraños proyectiles impactara nuevamente en ella.

No sabía cómo responder. Cuando una pared de llamas se encendió a diez metros delante del caballo, éste paró en seco. El caballo daba señales de estar completamente aterrado, pues relinchó con todas sus fuerzas.

Después de soltar las riendas con la mano derecha, desenfundó su arma y se incorporó sobre el caballo; no tenía tiempo de bajar siquiera, hasta el menor segundo haría la diferencia entre la vida y la muerte. Sus ojos infundidos con el miedo que amenazaba con apoderarse de él trataron de enfocar el blanco que buscaba: esa desgraciada que le atacaba.

Allí estaba, a treinta metros en el aire, con aquellas alas rojas extendidas, batiéndose para mantenerla en el aire, con su mirada demoniaca clavada en él y su hermana. Su brazo se extendió, una obscuridad manó de éste, como si saliera de cada poro de su piel. Por su parte, él levantó su arma y comenzó a disparar. El fin había llegado.

Sin embargo, una violenta ráfaga de arena emergió; en un remolino raudo, todos los granos se compactaron en diferentes proyectiles redondos; algunos de ellos se fundieron en el acto para convertirse en cristales. Todos fueron dirigidos contra Sunset.

Desde luego, ella quitó la mano y la conjuración que estaba realizando para anular el hechizo; la arena volvió a ser la infinidad de partículas, cayendo a tierra. La pared de llamas tuvo una brecha que el caballo atravesó sin órdenes por parte de Shining Armor, que todavía seguía observando lo que acababa de ocurrir; fue por una fracción de segundo que pudo observar los pies de una criatura a cinco metros en el aire.

No tuvo más tiempo para verle; pero sabía que era Gloom Wane.

Un rayo rojo fue disparado hacia Sunset, un sonido hueco se pudo escuchar a varios metros de distancia, cuando éste impactó con una barrera de magia. La figura demoniaca avanzó, levantando sus manos humanas que no tardaron en transformarse en garras.

El demonio se anticipó, usando una cola que Sunset no supo ver a tiempo. La misma tenía membranas semitransparentes con líquidos de distintos colores; la llevó delante de él y, aprovechando la inercia, los músculos de ésta se contrajeron hasta hacer explotar todas las membranas; los líquidos verdoso, amarillento y transparente, a dar con el cuerpo de Sunset Shimmer, mientras que él levantaba vuelo a lo alto, evitando el contacto directo con Sunset Shimmer.

Una bola de fuego estuvo cerca de alcanzar a Gloom Wane, pero se desvaneció poco antes de que lo lograra, dejando pequeñas partes del aire con lenguas flameantes volando, anulado el hechizo; Sunset conocía bien la estrategia de Gloom Wane, por lo cual procuró limpiar con un campo de magia, todo su cuerpo, retirando los líquidos, para después aislarlos y finalmente salpicarlos fuera de éste. Momento en el cual, Gloom Wane aprovechó para enviarle otro rayo rojo, ésta vez, algunas gotas radiantes salpicaron en la trayectoria.

Una parte del cuerpo de Sunset se deshizo al instante, la carne humeó hasta desaparecer y el hueso se hizo polvo. Desde su hombro derecho, pasando por su pulmón derecho, parte de su corazón y tráquea fueron prácticamente eliminados. Cayendo al tiempo de que sus heridas eran regeneradas; la figura demoniaca plegó sus alas.

Lejos estaba de cantar victoria, pues la arena bajo sus pies se movió de forma irregular, con una dirección bien establecida.

Un escorpión se lanzó desde el interior de la arena para interceptar la figura demoniaca con su coraza; sus tres metros de cabeza a abdomen eran suficientes para infundir el miedo; sus ocho ojos, así como sus poderosas tenazas que debían tener el tamaño de dos cabezas humanas se extendieron se clavaron en la arena y ésta cedió como si de agua se tratase. Con un movimiento de su abdomen empujó a la criatura demoniaca al aire nuevamente, poco antes de ingresar dentro de la arena, abriendo con el mero contacto con sus tenazas, un agujero lo suficientemente grande como para que pudiera ingresar.

Ya en el aire, la fémina extendió sus alas, solo para ser víctima de otro rayo; ésta vez, sus intestinos, parte de sus muslos y el pie derecho que había recibido de rebote el efecto del maleficio se hicieron humo rojo; la velocidad con la cual se transportó, superó a la velocidad con la cual se regeneró.

Apareciendo a cien metros de distancia, en vuelo hacia Shining Armor y Twilight Sparkle, su cuerpo se recuperó por completo. Era tiempo de encargarse del verdadero problema, los sobrevolaba y era cuestión de enviar un hechizo, tan solo uno al par de hermanos que trataban de fugarse.

Pero el maldito caballo evitaba que pudiera precisar el hechizo correcto. No pasó mucho hasta que el animal fuera atravesado por un cristal de manera análoga al muslo de la de piel morada.

Cayendo en la arena con todo su peso; caballo, jinete y pasajera fueron recibidos con relativa suavidad por la arena. Por supuesto. Shining Armor tuvo la ventaja de poder reaccionar a tiempo, rodando sobre su cuerpo, para terminar de cuclillas; el cuerpo de su hermana cayó pesadamente y sin consideraciones, con una cabeza ladeada, las piernas separadas y sobre uno de sus brazos.

Y allí estaba otra vez, evitando confrontársele. Se arriesgaba bastante; Gloom Wane se transportó frente a ella y su intento por ir tras los humanos se detuvo en seco por una maniobra del demonio, que consistió en frenar su corazón; dándole tiempo para ir donde Shining Armor en lo que ella revertía el maleficio.

Los ojos del demonio finalmente se enfocaron en su hermano; quien bien pudo verlos desde la distancia; pero prefirió prestarles atención a los humanos.

El caballo había relinchado de dolor, de un momento a otro, se levantó, con una de sus manos, el demonio quitó el cristal que había dado de lleno en el costado del animal, atravesando sus costillas para llegar a los pulmones. El de ojos azules pudo apreciar con toda claridad cuando sus heridas se cerraron y el movimiento de sus huesos, que salieron a relucir por encima de la piel, volvían a su lugar. ¿Qué más podían hacer aquellos bastardos?

El cuerpo de Twilight levitó. Un rayo fue a parar contra una barrera que emitió un sonido semejante al del rayado de una pizarra. Por supuesto; Shining por instinto se acercó al equino lo más rápido que pudo. Al hacerse a un lado Gloom Wane, para permitirle el espacio para volver a montar, observó el brillo en aquellos ojos demoniacos. Eran completamente diferentes de los de su hermana.

Pero Sunset tomó represalia. Un cono de fragmentos de cristal incursionó por aire, teniéndolos como presa; cientos de aquellos, bastaban unos pocos para causar daños mortales en los humanos; levantando un escudo, Gloom Wane se aseguró de que no ocurriera. Pero, antes de siquiera poder advertirlo, la cola del escorpión ascendió desde la arena, atravesando su pecho. Las tenazas del insecto gigante salieron para capturar las patas de la montura. Fueron frenadas por la magia de Gloom Wane.
Pronto un rayo fue enviado contra el demonio y éste, hábilmente se transportó delante del caballo; mientras que elevó al monstruoso arácnido en el aire para que recibiese el impacto. El equino por supuesto comenzó una carrera nueva, con más fuerza, con más velocidad un segundo después de que el demonio se desvaneciera. La magia de aquellos seres era algo de nunca acabar y de no creerse.

Mientras el insecto se descomponía en la lejanía; Sunset Shimmer los seguía desde el aire; sus energías se estaban agotando, así como las de Gloom Wane. Quien apuntó con su mano a Twilight Sparkle, mientras volaba de espaldas sin alas, haciéndose levitar, de cuerpo de la fémina en coma, una bruma obscura emergió, dirigiéndose hacia el demonio que volaba a pocos centímetros de la cabeza de Shining Armor.

- ¿Qué haces? – Le gritó Shining Armor dejando libre su mano para tomar su nueve milímetros otra vez. Pero la había perdido en algún momento de la carrera.

- Recargo mis energías. – Le respondió Gloom Wane.

Cinco pequeños objetos volaron en el aire, siguiendo a Sunset Shimmer, de ellos relucieron luces de colores. Blanca, Naranja, Amarilla, Rosa, Cian, todas ellas comenzaron a crear un círculo alrededor de la figura demoniaca. En poco tiempo, el círculo se convirtió en la forma de un corazón. Las luces se convertían en lazos que unían a cada gema. Pero en un segundo, todas dirigieron sus energías hacia Sunset Shimmer. Las luces se fundieron en un arcoíris exultante de un brillo casi enceguecedor.

- Mierda. – Masculló Wane, reconociendo lo que pasaría a continuación.

El demonio se dirigió a un lado del caballo, exactamente a cinco metros de distancia a su izquierda; ello permitió que Shining Armor pudiera ver cómo el demonio levantaba sus dos brazos sus manos parecieron expulsar en una bruma de obscuridad al principio; pero conforme avanzaba en el espacio, una luz turquesa fue liberada del interior de ésta; posteriormente, se dividió en cinco rayos de luz más finos, pero también más resplandecientes, que se dirigían hacia los pequeños objetos.

El sonido fue similar al de un rayo retumbando fuertemente en los oídos, los objetos que volaban cerca de Sunset Shimmer dejaron de emitir su luz y cayeron. El arcoíris generado por éstos se deshizo. Sin perder un solo segundo, el demonio extendió sus alas y dando una vuelta en el aire, llevó sus pies hacia la arena, y con el brazo izquierdo extendido, una vez más, un rayo de luz turquesa, del cual parecieron brotar gotas de luz líquida fue ascendiendo de forma veloz, creando una espiral que ascendió hasta impactar en el cuerpo de la figura demoniaca.

Sunset no supo reaccionar a tiempo, cuando fue alcanzada finalmente, se produjo una burbuja con los bordes obscuros como la noche y una luz en el centro. Un estruendo profundo se produjo, como si algo se raspara dentro de un envase de metal; un aroma a fruta podrida lo invadió todo y Shining percibió que sus músculos se tensaron fuertemente.

El cuerpo de Sunset descendió desde el cielo, sus alas se deshicieron como humo, mientras que sus cabellos comenzaron a prenderse en llamas, apagándose y desapareciendo. Pero, antes de que golpeara el suelo, su cuerpo se cubrió con una luz amarilla y desapareció.

El caballo comenzó a frenar; Gloom Wane les dio alcance volando, eventualmente aterrizó al tiempo que el equino terminara de frenar. Los ojos del demonio volvieron a asemejarse a los de un humano; el cansancio comenzaba a invadirle. Shining Armor solo pudo observarle.

- No tiene energías, tardará un tiempo en recuperarlas… - Un ligero mareo hizo trastabillar al demonio. – Tú sigue hasta Cloudsdale y escúchame: nos veremos dentro de dos días en la ciudad de Canterlot; en el lugar donde todo esto comenzó… la Canterlot High School.

Gloom Wane dio media vuelta para comenzar a caminar.

- Nos vemos, Shining Armor. – Añadió, mientras avanzaba en una dirección opuesta a la del humano.

El silencio era todo lo que el humano podía brindar; se limitó a apreciar que el muslo de su hermana no tenía ya el cristal y que tampoco presentaba señales de haber sido lacerado por el mismo. Alcanzó a ver al demonio alzando vuelo con sus alas de plumas blancas, desapareciendo rápidamente debido a la obscuridad de la noche.