Sólido como una Droga
Pequeños fragmentos de amor en el universo de Dragon Ball
Escrito por Iluvendure
El universo y los Canon Characters no me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama, Shueisha y Toei Animation. Dragon Ball © 1984 Akira Toriyama
El Paraíso (Raditz x Princess Snake)
Algunas almas de los difuntos que han pecado y asesinado tienen el "privilegio" de conservar su cuerpo, porque en el Infierno son victimas de un castigo perpetuo para toda la eternidad. Y este castigo no era lo que el difunto Raditz esperaba.
Ciertos viejos de su pueblo le hablaron de amplios salones y comida en abundancia, dónde los grandes luchadores de Vegeta beben y proclaman sus hazañas en vida. Si bien, el palacio sobre el infierno, encima del camino con forma de culebra sinuosa, no se ve tan malo (sobretodo tras escapar del tormento sin fín de los ogros).
— ¿No querrías quedarte conmigo? — le invita la señora de la casa, una criatura tan asombrosa que únicamente en un sueño puede existir. Aunque, los sueños de los saiyajins se componen de campos de batalla y sangre—. Este lugar es muy tedioso sin ninguna compañía masculina...
— Me parece bien, por ahora —dice Raditz y sonríe orgulloso.
Su corazón de guerrero le dice que merece todo esto y más. ¿No han sido largos esos años sirviendo a un príncipe sin tierra, uno que no desea devolver el esplendor de los saiyajin? ¿Y que otra cosa le ha dado la Vida? Un hermano que ha olvidado y deshonrado su propio origen. Si no hay salones de gloria, al menos tiene una diosa pervertida y extremadamente rica que le ofrece el Paraíso.
Pero, en pocos días, Raditz se aburre. No está acostumbrado a la comodidad, él es un hombre con el cielo frío como abrigo y con el espacio como patria. Aun así se queda. La dama sabe atarlo. Cada día, los placeres son mayores, aunque él la penetra sin compasión y sin importarle si Jadōshin disfruta. No le debe consideración a una dama que no es una guerrera, por muy diosa que sea. Una mujer sólo es una mujer y él únicamente ha respetado a su madre.
Por otro lado, su instinto de supervivencia le habla.
"Vigila, algo no va bien"
Sabe que la belleza es ilusoria, igual que un cristal mellado.
Pero él no quiere escuchar, al ver que la dama es impresionante de mil formas diferentes. Nunca conoció una reina, o plebeya, comparable a Jadōshin, a pesar de todos los planetas que visitó mientras respiraba.
¿Y qué puede ir mal en una casa llena de débiles y pusilánimes señoras, cada una de ellas desviviéndose en contentar todos sus caprichos?
El tiempo transita trabado en el reino de los muertos…
La casa ya no es tan acogedora. Huele como los jugos gástricos de un lagarto. Igual que pez abierto en canal, no hay ventilación alguna, y los vapores que extrañamente confundió con el delicioso incienso son ahora insoportables. Los muebles se ven desgastados, las paredes permanecen sucias y lagrimean por los efluvios, y la belleza de las féminas ha menguado. Han dejado de ser apetecibles, parecen animales. Y las oye sisear a su espalda, entre las esquinas purulentas, y retorcer sus caderas como si creyeran ser sierpes. Casi parecen reírse de él, pero eso sería una autentica estupidez.
¿Quién osaría?
— Más vino— exige a las criadas sin ningún miramiento, emborrachándose para no pensar que se siente como una alimaña en un laberinto. No comprende muy bien porque piensa eso, después de todo, el vino es de primera calidad—. Se acabó, me voy de tu casa.
La Princesa Serpiente no responde y eso lo enfurece. Antes, su parloteo femenino y amoroso constante le sacaba quicio, y sentía el deseo de arrancarle de cuajo la lengua bífida. Pero el silencio es aún peor. Enfatiza esa extraña falta de beldad que se ha adueñado de ella y que cada día se vuelve más patente.
— Eres una tipeja descuidada. Mírate, ¿Por qué estás escamosa? Has empezado aburrirme.
— Tú también me aburres, Raditz.
— Vaya, me alegro que no montes una escena. Es lo mejor — responde él con una sonrisa de hielo. Casi encuentra encantador que ella ha dejado de fingir—. Fue divertido, mas yo no te debo nada y tú no me debes nada. Adiós.
El saiyajin no puede avanzar, las grandes puertas no se abren.
Ahora se ven idénticas a las fauces de un dragón con colmillos inoculadores. Son dientes espeluznantes, que emergen de encías tenebrosas, como agujeros negros; pues la oscuridad se ha adueñado del palacio, y la alfombra roja bailotea cual lengua húmeda y luctuosa. Donde había sirvientas, ahora sólo quedan marañas ensortijadas y grasientas que rectan por el suelo.
Raditz adopta la posición de combate. Oye la sombría voz de su amante replicar en todos los pasillos:
— ¿Cómo es tu alma, bomboncito mío?
— El alma de un guerrero, bruja. ¿Por qué quieres saberlo?
— Para saber como debería acompañarla ahora que me la voy a comer.
… …
—En el fondo, fue un dulce caballero. Tal y como me gustan— dice la bella de piel turquesa, voraz reina del alcázar de los espejismos, la eterna habitante solitaria sobre el Camino de la Serpiente.
De nuevo, toca esperar la llegada una nueva conquista, una nueva oportunidad de encontrar un alma predestinada que llene su vacío. Por eso, se peina los tirabuzones maravillosos, como llamas escarlatas, y baña sus mejillas de porcelana con colorete. Nunca olvida pulir los colmillos.
Siempre encuentra hermosura en un hombre.
Y cuando no la encuentra, se lo come.
Antes de llamar a una de sus muchas criadas, eructa disimuladamente. Porque los huesos de Raditz continúan disolviéndose en los ácidos de su estomago.
NOTA DE LA AUTORA— Muchos fans se ha preguntado sobre que pasó con Raditz tras su viaje al mundo de los muertos, pero para mí, la teoría más divertida (de las muchas que existen) es ésta: La Princesa Serpiente Jadōshin se lo comió, con alma y cuerpo incluidos. Lo siento por sus fans. Por supuesto, esto sólo es la teoría. En el manga, tristemente la bella damisela no existe (aunque debería porque es uno de esos personajes femeninos bastante atípicos e interesantes que a veces aparecían en el anime). Seguramente, Toriyama rescatará de alguna manera el personaje del hermano de Son Goku para su serie fanservice por excelencia, Dragon Balll Super. Pero, yo prefiero imaginar este final, porque me hace más gracia.
Ya veis, no es un cuento muy romántico XD
Dragon ball © 1984 Akira Toriyama
A Dragon Ball fanfic by Iluvendure ©
