Había pasado una semana del incidente del oso. Pero este no había sido el único. La siguiente vez el agua se había filtrado por los troncos y se había hundido en el fondo del lago. La siguiente Marine lo había partido porque una familia de escarabajos había decidido hacer ahí su hogar y la siguiente lo quemó Ace por accidente con un pilar de fuego ante una provocación de Marine. En la oscuridad de la novena noche la chica miraba al último bote con miedo. Deseaba irse ya de ese lugar, quería una cama de verdad, y café. Se acercó al barco con mucho cuidado. Como si este fuera a romperse con solo mirarlo, por suerte no fue así. Ace estaba subido cargando las cosas. Lo habían probado esa misma tarde en el lago y flotaba bien, por suerte por debajo de la cascada había una cueva medio sumergida que daba directo al mar. Por la mañana tomarían el bote de camino al barco de Padre.
Ambos se habían despertado pronto por la expectación de abandonar la isla, querían salir al mar. Ya con todo recogido Marine subió al bote y Ace se quedó atrás para subir de un salto y darle un pequeño impulso, lo suficiente como para que se moviera. Avanzaron por la cueva con cuidado de no chocar en las estrechas paredes hasta que finalmente vieron la salida. El vasto océano iluminado por el sol de la mañana. Marine estiró los brazos como si pudiera abrazar al mar, pero su acompañante parecía no estar tan feliz, había estado evitando el tema, pero ya no podía seguir, debía hablar con ella.
-Marine te tengo que preguntar algo... - Dijo el joven con una aparente cara de terror. Pero ella no le dejó hablar - A ver... ¿De verdad era necesario romper el barco todas las veces antes que preguntarme que iba a hacer cuando saliéramos de la isla? - El chico apenas podía creer lo que oía. ¿Se había dado cuenta? ¿Por qué no lo dijo en su momento? - N-No sé de qué me hablas Marine... - La joven lo miro con molestia - ¿no? ¿No te suena el salmón fresco en el barco cuando llegó el oso? ¿O cuando me fui a por la cena y tú te trajiste aquellos insectos asquerosos?
-Solo quería…ganar un poco de tiempo, supongo. - admitió el chico con resignación.
Antes de que se diera cuenta, Marine se había quedado frente a él, haciendo imposible para Ace el apartar la vista de esos ojos anormalmente azules.
-Después de todo este tiempo... ¿cómo iba a querer separarme de ti? -susurró con voz suave, ladeando la cabeza.
Ace juró que su corazón dejó de latir.
Y que la toba que le dio la chica en la frente lo puso en marcha de nuevo. Se apartó, riéndose de él, dándole una mirada de soslayo.
- ¿Sabes lo que me estaba costando encontrarte? ¡Y eso que no has sido discreto, precisamente! - le reprochó. - Además…dije que me uniría a tu tripulación, ¿no?
-Es el barco de un Yonkou. No es tan fácil. - replicó Ace, frotándose la frente, intentando recuperarse.
-Me dejará subir. Ya lo veras. - declaró la chica, con una sonrisa ladina. El moreno le lanzó una mirada desconfiada. -En cuanto me vea, me dejará. ¿Quieres apostar algo? - preguntó la chica, moviendo las cejas. Ace se rio, negando con la cabeza. - Ojalá tengas razón.
Ace miró la Vivre Card en su mano, asegurando la dirección. Detrás de él, Marine estaba recostada sobre el borde de la barca, con la barbilla sobre la palma de la mano y aspecto de estar muy aburrida.
- ¿Realmente se han alejado tanto? Anda que se preocupan por ti. - gruñó la chica.
-Me las he visto peores y he vuelto solo. - le respondió Ace, sonriendo. - Además, aún quedaban algunos enemigos en la zona. Quizá eso los ha desviado.
La chica hizo un sonido de asentimiento, inclinando la cabeza un poco más. - ¿El barco tiene el mascarón con forma de ballena?
- ¿Eh? Sí, una ballena blanca.
-Está allí.
Ace siguió la dirección que le señalaba Marine, pero no consiguió ver nada, incluso forzando la mirada.
- ¿Te estás riendo de mí? - preguntó el chico, girándose hacia ella. La chica resopló con impaciencia, levantándose para ponerse detrás de él. Intentó asomarse por encima de su hombro, pero al no conseguirlo por la diferencia de estatura, golpeó al chico en las costillas. - Agáchate un poco, anda.
Cuando estuvieron a la misma altura, Marine le colocó las manos en las mejillas, girándole la cabeza. Volvió a señalar a algún punto en el horizonte, sin moverse. - Ahí, ¿lo ves?
Ace intentó ignorar el cuerpo presionado contra su espalda, fijando la vista en el punto que le indicaba. A lo lejos, muy lejos, consiguió apreciar…algo.
- ¿Puedes ver eso sin catalejo? - preguntó con asombro.
- ¡Pues claro! No habrás olvidado también mi puntería, ¿no?
- ¡Ja! Tuvimos seis meses de tranquilidad gracias a ti…en la vida olvidaría eso.
El chico se apartó un par de pasos, tomando impulso para poder lanzar una bola de fuego hacia el cielo; teniendo cuidado de no dañar la barca. La bola estalló al alcanzar el punto más alto, creando una señal que pudiera ser vista desde gran distancia.
Al cabo de un minuto, pudieron ver otra señal, de color azul proviniendo del barco. Ace sonrió al verla, eso significaba que podrían acercarse al Moby Dick sin peligro.
Conforme se iban acercando al barco se iban haciendo cada vez más audibles los gritos de sus amigos. Se podía incluso escuchar a Thatch y a Marco llorar por su amigo, estos se habían dado cuenta de que ese no era el bote habitual del joven, por lo que se esperaban malas noticias. Ace sonrió a Marine... Vaya primera impresión se iba a llevar de sus amigos.
En cuanto subieron a la cubierta, estalló el caos. Al ver a Ace, la tripulación había estallado en ovaciones, y tanto Marco como Sachi se habían acercado para abrazarlo, aliviados de que estuviera a salvo.
Luego habían visto a Marine y casi lo tiran por la borda.
- ¡Dos días! ¡Dos puñeteros días pensando que habías muerto ahogado! ¡Y estabas ligando por ahí! - le gritó Sachi. El único motivo por el que aún no había agarrado por el cuello a Ace era porque Marco le estaba sujetando.
- ¡¿Qué dem-?! ¡No estaba ligando! ¡Es la que me salvó! ¡Además, es una vieja amiga! - respondió el moreno, ruborizándose. - ¡Marine, échame una mano!
No recibió respuesta. La chica no había dicho una palabra desde que pisó el barco. Se había apartado de Ace, quedándose en silencio ante la mirada inquisitiva que le estaba dando Barbablanca.
El Yonkou la estudió con atención, deteniéndose en el colgante de su cuello y en el color tan extraño que tenían sus ojos.
Marine le dio una sonrisa descarada y Barbablanca estalló en carcajadas.
- ¡Me lo tendría que haber esperado! Pero no llevo bien la cuenta de los miembros de tu familia. - dijo el anciano, acomodándose de nuevo en su sillón. - Dormirás en la habitación de Ace. Y compórtate mientras estés aquí. No quiero problemas en mi barco.
-Entendido. - respondió la chica con sencillez.
El resto de la tripulación había guardado silencio durante el encuentro, incapaces de entender de lo que estaban hablando.
- ¡Un momento, ¿cómo que dormirá en mi habitación?!- acabó por exclamar Ace.
-No voy a meterla en las habitaciones comunes. Eso sí que sería una locura. - le respondió Barbablanca. - Además, será más fácil si solo se tiene que defender de una persona.
-¡No voy a hacerle nada!- gritó Ace, indignado.
-Pues ya está. - declaró el Yonkou, dando por terminada la conversación. Ace se tiró del pelo, exasperado, pero sabía que no tenía sentido seguir discutiendo.
-Una cosa más…- añadió el anciano, mirando a la chica de reojo. - Luego vendrás a mi camarote. Hay una serie de cosas que tenemos que discutir.
La puerta se abrió con cuidado, haciendo apenas ruido. Marco siguió con la mirada a Marine cuando pasó a la habitación, y se revolvió un poco, inquieto. Si padre le había pedido que también estuviera presente es que iba a ser una conversación importante.
-Siéntate, anda. - le dijo Barbablanca a la chica, haciéndole un gesto con la cabeza. - Posiblemente estemos un buen rato aquí.
La chica hizo como le indicó, clavando sus ojos en Marco. - No sabía que habría alguien más…
-En una banda pirata tienes que confiar en todo el mundo, niña. Al final tendrás que decírselo a todos, ya sabes.
La joven apretó los labios. Parecía que la idea no le gustaba mucho. - ¿Qué está pasando? - acabó por preguntar el fénix, con su paciencia al límite.
-No es humana.
-Dios, me gustaría ser capaz de decir las cosas así, viejo. - se quejó Marine, pellizcándose el puente de la nariz con frustración. Ambos ignoraron la cara de asombro de Marco.
- ¿Cómo que no es humana? Necesito alguna base ya que quieres que este aquí. - le espetó el hombre al Yonkou, que solo se rio.
-Esa no es la parte importante. Pero está bien. Es una mestiza, entre un tritón y un humano. ¿O eres de segunda generación? - explicó Barbablanca, girándose hacia ella con la última pregunta.
-No. Madre sirena, padre humano. Los dos muertos. - añadió antes de que le preguntaran.
-No pareces una mestiza…- comentó Marco. Eran pocos, pero había conocido a algunos. Normalmente tenían rasgos a medio camino entre las dos razas. Pero esta chica…su aspecto era completamente humano.
-Somos un caso un poco especial. - le respondió Marine, cerrando los ojos mientras pensaba en su explicación. - Tenemos la cola bastante más grande que las sirenas normales, y los ojos siempre son de este color tan raro. Y…bueno…
-Son anormalmente fuertes. - le interrumpió Newgate, causando que la chica se riera un poco.
-Está bien…ya empiezo a formarme una idea. - murmuró Marco, frotándose la frente. - ¿Pero ese plural de dónde viene?
-Ah, somos siete. Solo siete cada vez. - le explico Marine. - Quiero decir…a partir de que nazca una, irán naciendo las otras seis. Pero hasta que no muramos todas las que estamos ahora, no nacerán otras.
-Solo hablas en femenino… ¿sois todas mujeres?
-Si. Siempre mujeres.
-Ya veo…-dijo el comandante, comprendiendo la situación. - Bueno…y si esa no es la parte importante, ¿cuál es?
-Vivimos para…servir a alguien. Es difícil de explicar. El objetivo que nos ponen en nuestras vidas es permanecer al lado de una persona durante lo que esta dure, y ayudarle en cualquiera que sea su objetivo.
-Ace se moriría si te escuchara decir eso. - comentó Marco, causando que los otros dos se rieran.
-Lo sé. Por eso no se lo he dicho.
- ¿Has comprendido ya la situación? - le preguntó Barbablanca.
-Por supuesto. - declaró el hombre. Si un pirata que podía provocar tsunamis las definía como "anormalmente fuertes", eran una fuerza a tener muy en cuenta. Así que la primera pregunta de padre seria…
- ¿Cuántas sois ahora mismo? - preguntó el anciano.
-Ya estamos las siete. Somos cuatro de primera generación y tres de segunda generación. Aunque las más pequeñas solo tienen seis años, así que aún no habría que tenerlas en cuenta.
-Sí…te doy la razón. ¿Con quién esta cada una?
-He sido la primera de mis hermanas en encontrar a mi protegido. Aqua está con Shanks, pero eso ya lo sabes. - Marco frunció el ceño. Ya tenían un problema. - Y Umi…no sé dónde está.
- ¿No lo sabes?
-No…no se lo ha dicho a nadie. Ni siquiera a Aqua.
-La más peligrosa y no se sabe nada de ella. - gruñó Barbablanca, reclinándose. - ¿Quiénes son las de segunda generación?
-Nereida es la hija de Umi. Es un año menor que yo. - el anciano levantó las cejas ante eso, sorprendido. - Mar y Rea son las menores. Las dos son hijas de Aqua.
- ¿Hm? ¿El pelirrojo ha tenido hijas?
A Marine se le escapó una sonrisa por el comentario. - No, Shanks no es el padre. No sabemos quién es, Aqua no quiere hablar del tema.
-Oh…que curioso. - comentó el Yonkou. - ¿Y la que queda?
-Es Blue. Es la mayor de mis hermanas, me saca seis años. - torció un poco el gesto. - Está en la marina.
Los dos hombres fruncieron el ceño. - Eso es malo…- dijo Marco. - ¿Qué rango tiene?
-Ascendió a capitán antes de los dieciocho. Desde entonces ha rechazado todos los ascensos. Pero creo que está en la lista de candidatos a almirante.
- ¿Crees que nos atacaría estando tú en la tripulación? - preguntó Barbablanca.
-No lo sé. Lo dudo mucho, pero…no está muy bien de la cabeza.
-Eso suman dos problemas…- gruñó el anciano. - Bueno, podría ser peor. Ahora…me gustaría saber las habilidades que tienen cada una. Y las tuyas.
A la chica se le endureció el gesto. - Esa información es muy importante.
-Ya lo sé. Por eso te lo estoy preguntando. Y ya te lo he dicho; no puedes estar en una tripulación si no confías en tus compañeros.
Marine agachó la cabeza, aun dudando. Barbablanca suspiró, resignado. - Escúchame. Podemos tener en contra a una marine y a una mujer con intenciones desconocidas. Tú quieres proteger a tu familia y yo también. Y sabes que tenemos a una persona en común con eso.
-…no puedes engañarme. - murmuró la chica después de un silencio.
-No te estoy engañando.
-No me has entendido. - le respondió Marine, sonriendo. El anciano levantó una ceja. - Vaya, vaya…una habilidad sencilla y eficaz. Me gusta.
-Soy una tiradora. Mi cuerpo es bastante débil…pero no perderé contra nadie en el combate a distancia. No importa lo lejos que estén; si los veo acertaré. - continuó la joven. - Nereida puede hacer que la gente la obedezca si los toca. Pero va en función del aprecio que le tengan a ella; es una herramienta para proteger a la gente que quiere, no de manipulación. Es una espadachín, una muy buena. Por lo que me dijeron, Dracule Mihawk la acogió bajo su ala hace poco, aunque no sé por qué. No creo que pueda enseñarle nada.
- ¿Qué Ojos de Halcón ha hecho que? - la interrumpió Marco, sorprendido. Solo recibió como respuesta un encogimiento de hombros.
-No se los detalles. Hace un año que no la veo.
"Blue podía anular las habilidades de los usuarios en un área, una bastante grande. Pero eso fue cuando era niña. Hace nueve años la obligaron a comer una Fruta del Diablo y entorpecieron casi todos sus poderes, pero a cambio se volvió muy buena con sus habilidades. Lleva dos dagas, y es una estratega despiadada cuando está tranquila."
- ¿Qué fruta le dieron? - preguntó el Yonkou.
-La kuo-kuo no mi. Puede crear cristales. Parece una tontería…pero la he visto usarlos y es bastante fuerte. - explicó Marine. - ¿Es necesario que te hable de Umi y de Aqua? Creo que ya las conoces bien…
-Pero yo no. Y me gustaría saber que esperar, por favor. - interrumpió Marco, apoyando la mano en la cadera.
-Ah, perdón…Aqua podía usar el agua marina para curar heridas menores…cuando era joven. Luego aprendió a desarrollar medicinas a partir de eso. Posiblemente esté entre los diez mejores doctores del mundo. No se mete casi nunca en las peleas porque no le gusta…pero no es débil. Es difícil acercarse a ella con el rango que le da su látigo. Y los guerreros que dependan de sus armas para pelear no tienen oportunidad.
- ¿Por qué? - preguntó el fénix, cruzando los brazos en un gesto de preocupación.
-Lanzara sus armas lejos. - le respondió Barbablanca. - Tiene mucha fuerza, aunque no lo aparente.
-No puedes usar los músculos para medir la fuerza que tenemos. No sirve. - comentó Marine, negando con la cabeza. - Y…Umi…sabe cuándo la gente a morir. El momento, la causa…y las consecuencias si salva o deja morir a esa persona.
El silencio se instaló en la habitación, pesado y frio. Marco tragó saliva, conmocionado "Eso es…algo bastante serio"
-Umi era…la acompañante de Roger. - la boca del comandante se abrió con sorpresa, sin saber cómo reaccionar a esa información. - No lleva armas. Solo es fuerte, brutalmente fuerte. Aunque eso ya lo sabe tu capitán…
Marco vio como Barbablanca se tocaba la barbilla, como si estuviera recordando un antiguo golpe. - Si, lo sé muy bien. Creo que he sido una de las pocas personas que ha sacado a esa bestia de sus casillas…
-Y que ha seguido vivo después. La verdad es que es un mérito muy grande. - comentó Marine. El Yonkou soltó una carcajada en respuesta.
-No te creas. Llegábamos a las manos a menudo, pero nunca estuvimos a punto de matarnos. Solo tenemos personalidades discordantes.
-Yo…no estaría tan segura de eso. - respondió Marine, cerrando los ojos un momento. - Creo que sois demasiado parecidos…posiblemente por eso aún te tiene respeto a pesar de vuestras peleas.
Barbablanca volvió a empezar a reír. -Sí, eso es también bastante posible…aún recuerdo lo protectora que era con su gente. En fin, suficiente conversación por hoy- la despidió haciendo un gesto con la mano. - Puedes irte ya. Pero niña…no te olvides de lo que te he dicho. No puedes estar en una tripulación si no confías en tus compañeros. Quiero que le cuentes tu situación a la tripulación más pronto que tarde…especialmente a Ace.
Marine asintió mientras se levantaba para salir de la habitación. - Lo sé…lo…lo tendré en cuenta.
El joven siguió dando vueltas por la habitación, nervioso. Era consciente de que no tenía sentido estar así, había dormido junto a la chica varios días y no le había afectado, pero ahora parecía diferente. En aquel momento no tenían otra opción, ahora eran conscientes de que tenían que compartirla y eso le aterraba. Después de todo lo que habían pasado los chicos juntos eso le ponía realmente nervioso. Empezó a oír pasos que se dirigían a la habitación. De un salto se tumbó en la cama cuando escuchó la puerta abrirse. Fingió estar dormido, pero la chica soltó un estufido, aunque se hubiera dormido de verdad lo habría despertado
- Llevo durmiendo a tu lado varios días, ¿de verdad piensas que esto es diferente? y cambiando un poco de tema ¿era necesario "fingir" que dormías? ¿de verdad? - el chico bajó la cabeza, sabía que no tenía sentido, pero no estaba cómodo durmiendo en su cuarto con una chica, ya de pequeño lo había pasado mal compartiendo habitación con Marine, esto no era muy diferente... - Ace... Tengo que hablar contigo... Es un tema importante, así que por favor saca la cabeza de las sabanas y siéntate...
El chico estaba sorprendido hasta cierto punto, los cambios de tema de la chica siempre habían sido normales, pero el tono empleado al decir esto último fue totalmente seco. Tenía que ser algo muy importante para ella... Se incorporó y se sentó en la cama, ella seguía de pie junto a la puerta, parecía que no se había movido de ahí desde que entró al cuarto.
Antes de poder pronunciar palabra escuchó el golpe. No era un golpe normal, eran los poderes de Shirohige. Los dos chicos se miraron y echaron a correr a cubierta. Si Padre había llegado a usarlos estaba pasando algo grave, y necesitarían su ayuda. Apenas eran unos metros, pero ambos exhalaban con fuerza, era más la adrenalina que la carrera en sí. Al salir los dos estaban en guardia. Marine había desenfundando sus armas de kairouseki y Ace estaba envuelto en llamas, pero no había nadie salvo sus compañeros, quienes estaban pálidos. La mitad mirando al mar y la otra mitad mirando a Padre
- ¿Qué demonios ha pasado? - Preguntó el moreno mientras se acercaba al borde del barco, donde todos miraban - Ha tenido que ser algo grave para que Padre use su habilidad
- Peleas de niños, hijo mío - Se limitó a decir el aludido - Pero por culpa de eso he perdido mi arma... Será un fastidio hacerme otra...
-No será necesario... - exclamó Marine - ¿Qué ha pasado exactamente y hace cuánto? Y rapidito- La expresión de impaciencia de la joven era bastante marcada
-Se estaban peleando dos de mis hijos y entre golpes han lanzado mi arma al mar... Ha sido justo antes del golpe que habéis oído, así que más o menos ¿unos 3 minutos?
La chica asintió. Sin quitar una expresión relajada de la cara dejó caer su ropa en un instante y se lanzó al mar de cabeza. El silencio reinaba en cubierta, ¿de verdad pensaba que podía recuperarla? había caído al mar, se había hundido hacía ya rato, era imposible llegar hasta ella. Ace se había asomado para ver cómo se lanzaba, mientras se sujetaba a la baranda. Conforme pasaban los minutos iba clavando cada vez más las uñas. La zona que estaba sujetando no eran más que astillas, sus dedos estaban cubiertos de sangre cuando una cabeza emergió con la lanza de Padre en la mano. Un coro de ovaciones y gritos resonaron en el Moby Dick, algunos hasta se lanzaron al mar a ayudar a la joven a subir el arma. Ace se había derrumbado en el suelo, aún sujeto al borde del barco con la cabeza gacha, la cual solo levantó al escuchar la voz de la joven. Marine se sobresaltó al ver la expresión del chico, tenía los ojos llenos de lágrimas, era la personificación del dolor de la pérdida y de la alegría de recuperar a alguien. Fue a agacharse para decirle algo cuando el joven saltó como un resorte, pasó los brazos por la cintura de la chica y enterró su cara en el cuello de ella, quién le devolvió el abrazo en silencio, no quería moverse dado que aún notaba la humedad de las lágrimas del joven en el cuello.
Dentro de esa pequeña burbuja de tranquilidad estaban ajenos al ruido que se había formado a su alrededor, los gritos hacia Marine en busca de una explicación ante esa hazaña se iban haciendo cada vez más fuertes, y tan pronto empezaron se silenciaron al ver a los dos abrazados, ni tan siquiera Marco y Thatch se atrevieron a importunar a los dos jóvenes en ese momento tan emotivo y especial para ellos.
Unos pocos segundos después finalmente se separaron, en el rostro de Ace no había indicio alguno de las lágrimas, en su lugar ahora había una gran sonrisa más propia de su hermano que de él mismo. Finalmente, las preguntas llegaron. Marine trataba de evitarlas a toda costa, dando evasivas a todos, pero sin ser maleducada.
- ¡Basta! ¡No os puedo decir nada todavía! Cuando pueda lo haré, lo prometo - La mirada de la chica iba pasando de uno en uno de los que se encontraban a su alrededor - Por favor - Las últimas palabras sonaron casi como un ruego. A su alrededor se intercambiaron miradas, y finalmente obtuvo sonrisas y asentimientos por parte de sus compañeros, los cuales se iban alejando haciendo especulaciones.
