Declaimer: Los personajes aquí presentes son propiedad de JK Rowling y de su famosa serie conocida por todos como Harry Potter, aunque probablemente salgan otros más de alguna otra parte y la lista se haga interminable; sin embargo haré el deber de mencionarlos cuando pueda porque son las series que me gustan y me agrada hacerles propaganda. Pero he de decir que no utilizo ningún personaje con fines lucrativos, si no por mera diversión, ya que me hace mucha gracia situarlos en las más divertidas, vergonzosas y angustiosas situaciones, en las cuales sus creadores no los aventuran porque los quieren demasiado para hacerlos pasar por todo eso.
Shersnape: Okay vamos por ese segundo cap a ver de qué va todo esto.
Resumen Cap: Severus se ve atrapado en una especie de ilusión, purgatorio o mundo paralelo, no tiene idea de que está pasando. Lo único cierto es que es una total locura.
― Conversación ―
Pensamientos en medio de conversación
―Recuerdos cortos o pasajes en medio de conversación―
"Énfasis o doble sentido"
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Cambio de POV/personaje/escena/lugar/dirección/punto espacio-tiempo
Fechas/Lugares
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En el capítulo anterior…
El tiempo se detuvo para Severus Snape, que esperaba que alguien saliera de algún lado y le dijera que esto era una broma, una cruel ilusión planeada por alguno de sus enemigos, sin embargo nada pasó, la mujer le dijo que durmiera porque faltaban unas horas para ir a la escuela y el hombre le acarició suavemente la cabeza, arropándolo con delicadeza. Para cuando la puerta se cerró la mente del chico sólo podía procesar una cosa…
Fue mi imaginación o el tipo ese le puso una mano en el trasero a… la mujer y le dijo que aprovecharan para hacer de misioneros.
Y así Severus Snape volvió a morir.
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CAPITULO 2
EL PEOR ERROR DE MI VIDA
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Cualquier persona, especialmente aquellos involucrados directamente en la guerra, podría decir que Severus Snape era un genio de la Oclumancia como pocos. Tenía que serlo, sin importar donde yacían sus lealtades, porque ya sea a Albus Dumbledore o al mismo Lord Voldemort, grandes especialistas en Legeremencia, les mentía abiertamente para conservar su puesto de doble espía en uno u otro bando. Y eso, aun a sabiendas que estos dos hombres manipuladores y poderosos podían descubrirle en cualquier momento, lo lograba con un éxito aterrador. Gran hombre el oscuro profesor, no había duda, mirar a la muerte de frente y burlarse de ella por casi 20 años era toda una proeza digna de un genio.
Pero Severus Snape no se consideraba un genio para nada, no en Oclumancia, para él un genio era una persona a la que se le facilitaba una labor en la cual la experiencia no contaba, simplemente algo en los genes que nos hacía condenadamente buenos en eso. Mal que le pesara, James y Harry Potter podrían ser considerados genios de Quidditch, especialmente el caso de Potter hijo, el cual, a la primera vez que había montado en su escoba, había demostrado una habilidad que dejaba a muchos boquiabiertos. Aunque tampoco es como si eso fuera la gran cosa, ¿Cuál era la utilidad de jugar un estúpido juego detrás de un conjunto de pelotas para agarrar, meter y golpear? Y después la gente se quejaba de los deportes muggles, ahora que lo pensaba eso había sonado perverso, agarrar, meter, golpear. Mejor no pensaba en eso.
La Oclumancia era un arte difícil, en el cual se debían ocultar sentimientos y pensamientos, refundirlos en el fondo de la mente, encerarlos debidamente y aparentar que no pasaba nada, que no existía ningún secreto, que no había nada que mostrar y sin lugar a dudas él tuvo mucha práctica en ese campo. Porque Severus Snape tuvo que tener mucho acopio para soportar el hecho que su hogar no era un hogar, que su existencia, que debía ser una muestra de amor, simplemente fue un error del cual sus padres se arrepentían por el resto de sus vidas.
Y es que su madre, Eileen Prince era una mujer no muy agraciada, una Slytherin algo tímida, que tenía los pasatiempos menos interesantes del mundo, las pociones y el club de Gobstones, perteneciente a una familia de respetados magos sangre pura de mediano nivel cualquiera pensaría que debía ser más interesante, fuerte y decidida, pero la verdad es que era más bien algo tonta y parca. Así fue como esa muchacha, de 18 años, se había dejado arrastrar a un pub muggle por algunos compañeros que querían armar trifulca y allí conoció a su padre. ¿Menuda historia de amor no? Un joven limpia pisos, delgado, larguirucho, con una nariz del tamaño del Big Ben, que deseaba dárselas de conquistador cuando no tenía ni donde caerse muerto, ese era Tobías Snape.
Fue sólo una noche o quizás dos. Realmente fue algo así como una apuesta, despecho y claro, mucho alcohol. ¿Y él como sabia ese tipo de intimidades de sus padres? Porque a ambos les gustaba ventilarlo mientras peleaban, estando él presente sin importarle traumar a su hijo con esa información. No recordaba ya cuantas veces había escuchado a su madre maldecir a un tal Doyle, porque la había ilusionado y se había burlado de ella, así que sus "amigas" la animaron para que se acostase con un muggle en venganza, cuando las urracas sólo se estaban burlando de ella confabuladas con el tal Doyle. ¿Y luego la gente le preguntaba por qué odiaba tanto a los adolescentes especialmente a los acosadores?
Sola, confundida y sobre todo con muy baja autoestima su madre terminó metida en la cama del primero que le coqueteo, creyendo que se hacía más mujer cuando sólo era una adolescente hormonal olvidándose de que existían las pociones anticonceptivas. Bueno en aquella época no eran tan buenas, supo de buena fuente que sus padres tuvieron varios revolcones hasta que el destino dejó de sonreírles. Como era de esperarse, su abuelo corrió a su madre de la casa cuando supo todo por un conveniente primo que conocía al tal Doyle, claro que la maldijo, la torturó y luego la desheredó, borrando su nombre del tapiz familiar, amenazándola con la muerte si volvía a su casa.
No había que ser un genio para saber lo que sucedió, triste y embarazada se fue donde su "novio" esperando que, un hombre que moría por tener su primera vez de una vez por todas, un chico lleno de ganas de sexo libre sin responsabilidades, alguien algo violento que ni siquiera podía ir de putas porque no tenía dinero y la gente se le alejaba como si tuviera lepra, fuera comprensivo. Obviamente lo fue cuando ella le contó la verdad diciéndole que era una bruja.
En este punto hay muchas discordancias y malas palabras, asustado y quizás intrigado, Tobías Snape aceptó su responsabilidad y se casó con ella. Su esposa era una bruja, ¿eso no era como ganarse la lotería? Que hombre más ridículo, para eso existen leyes imbécil, los sueños dorados de su padre en donde la magia lo hacía todo por él se esfumaron cuando su madre le explicó claramente que aquello que proponía estaba fuera de la ley mágica, y fuera tonta o no, su madre era una Slytherin, sabía cuándo decir no.
Aquello desencadenó miles de batallas, su madre no tenía donde ir, no podía volver al mundo mágico por miedo a las represarías de sus padres, embarazada de un muggle era menos que mierda para sus "amigos". Para rematar apenas había terminado el colegio, ella había sido educada para ser una hermosa (bueno no tanto) y servil esposa de un rico sangre pura así que no era mucho lo que sabía hacer, excepto pociones, pero eso estaba fuera de su alcance estando embarazada y no podía abortar teniendo ya casi cuatro meses, no iba a poner en riesgo su vida. Lo único que podía hacer era quedarse con su marido.
Por un lado Tobías sentía miedo de su mujer, era una bruja, él la había visto hacer cosas con ese palo de madera, claro que él tenía una concepción muggle sobre las brujas, imaginaba que miles de males le caerían si se negaba o hacia algo, porque aunque ella parecía asustada sobre las leyes de su mundo, él estaba bastante seguro que la venganza podía hacerla cambiar de opinión. Se había jodido la vida, apenas había podido escapar de su patética vida familiar, siendo libre de su padre abusivo y su madre drogadicta, para ahora echarse encima una esposa e hijo sin poder hacer nada.
Por supuesto las cosas no se quedaron allí, una vez que Eileen comprendió cómo era ser la esposa de un muggle simple y sin futuro, al igual que Tobías entendió que su mujer no podía matarlo aunque quisiese, todo se volvió más negro. Y por supuesto, los inocentes son los que pagan primero. Severus comprendió todo a los 6 años cuando entró a primaria y se dio cuenta que un hogar debe estar lleno de amor y cariño, ya lo sabía desde antes, pero verlo en vivo y en directo se lo confirmó. Él no era un hijo querido, su madre se lo dijo una vez, él era el peor error de su vida, eso también se lo dijo, también era un aberración, eso fue su padre, una carga, de nuevo el hombre. Así fue como Severus aprendió a esconder información en lo profundo de su mente, para que no le hiciera daño.
Pero eso no era suficiente, sus compañeros de colegio parecían intuir su tristeza, su dolor y se burlaban de ella. No era de extrañarse, era un colegio público, de malas pulgas, muchos vivían situaciones similares a la suya, unos pocos eran afortunados. Pero en medio del sufrimiento, los niños pueden ser muy crueles, dañan a otros para no sentir su propio dolor y lamentablemente Severus era el blanco favorito. Entonces entendió que no hay sólo que esconder esos malos sentimientos, había que fingir que nada pasaba, si mostrabas algún sentimiento la gente se aprovechaba. Y Entonces conoció a Lily Evans.
Conocerla fue gratificante para él, fue como la luz en la oscuridad, un manantial en el desierto, saber que había alguien con quien compartir su secreto, lo único que lo mantenía atado a este mundo, fue glorioso. Severus sabía y asimilaba que no había sido un hijo deseado, sus padres, enfrascados en la amargura y el odio, parecían culparlo de su situación, lo podía sentir en sus miradas, en sus palabras. Él no había nacido por amor, no había ninguna razón para su existencia y saber eso dolía más que ninguna cosa en este mundo, así que se inventó una razón para existir y no encontró otra más que la magia.
Fue cosa de su madre que supiera que era un Prince, ella parecía vivir en el pasado, en la gloria que había perdido por x o y razones, donde su concepción era la mayor, viviendo en el mundo muggle como un náufrago se alimentó de esa ideología sobre que los magos eran superiores, se sentía mejor cuando lo pensaba de esa manera, especialmente cuando molestaba a la hermana de Lily. Es por eso que no era extraño que deseara ser un Slytherin y honrar a la familia Prince, queriendo olvidar sus raíces muggles, tampoco era extraño que anhelara que su única amiga fuera sólo para él, siendo la única que le quería en el mundo no deseaba perderla por nada. Entonces el destino volvió a jugarle una mala pasada.
Severus entendía que en el mundo muggle la gente le tratara como si fuera nada, los muggles no entendían lo especial que era, pero en Hogwarts era donde esperaba mostrar su valía, que no era un error, una aberración, un sin sentido. Sin embargo allí también había escalas y él estaba abajo, especialmente cuando los Merodeadores se metían con él. Fue un suplicio aguantar las bromas y los desplantes, hacer de cuentas que no le dolía cuando le llamaban Snivellus, tratar de mantener la calma mientras la gente se ensañaba con él, en Hogwarts, donde esperaba encontrar compresión, liberación y quizás afecto, sólo encontró soledad. Siendo amigo de una Gryffindor y mestizo comprendió rápidamente que Slytherin no era tampoco lo que esperaba, así que aprendió a, no sólo a ocultar sus pensamientos y sentimientos fingiendo que no pasaba nada, sino a mentir para mantenerse en la balanza, para ser agradable su estancia en Slytherin y no perder la amistad de Lily.
Pero no fue suficiente, dominado por el carácter agresivo de su padre, Severus se dejó arrastrar por la oscuridad, lleno de odios y rencores contra un mundo que le rechazaba cuando él no pidió ni nacer se convenció a si mismo que nada valía la pena ni siquiera Lily, sólo el poder que la magia oscura le ofrecía. Entonces su vida se fue al garete de verdad.
Fueron 20 largos años de entrenamiento que hicieron a Severus Snape un experto en Oclumancia, creando coraza sobre coraza, permitiéndole convertirse en espía de su propio amo para salvar a la única persona que realmente le importaba en este mundo áspero y cruel, y todo fue para nada. No contento con aquellos años de entrenamiento, Severus soporto otros 18 años de soledad y autoflagelación para lograr que su vida tuviera algún sentido al final de cuentas, para sentir que había nacido por alguna retorcida razón, que como hombre valía algo. Y justo cuando lo conseguía, justo cuando algo de paz se instalaba en su corazón ¡pasaba esto!
¡ACASO NO HE HECHO LO SUFICIENTE, POR QUE NO PUEDO MORIR EN PAZ MALDITA SEA!
El hombre-niño suspiró tratando de calmarse, hizo algunos ejercicios de meditación, tratando de despejar su mente. Quién sabe cuánto tiempo había pasado, pero ya debía ser de día porque algo de luz se colaba por la ventana. Quizás todo era una horrenda pesadilla, aunque para ser sincero no parecía que estuviera en una mala posición. ¿Pero entonces donde demonios estaba? ¿Qué estaba pasando?
Severus decidió dejar de darle vueltas a las cosas, le dolía la cabeza en exceso y se sentía con ganas de vomitar, con calma se levantó de su cama observando el panorama antes de dar un veredicto final a su situación. El cuarto era mucho más grande e iluminado que el de su casa en Spinner's End, lo cual significaba que no estaba en el barrio muggle, la cama era blanda, recubierta por sabanas de algodón y hecha de buena madera, a un lado una mesita con la lámpara le hacía juego lleno de aparatos muggles, hacia el fondo estaba la puerta que comunicaba con el resto de la casa, por donde habían entrado los dos adultos. En el lado izquierdo de la cama había un baúl y por la mano peluda que salía de él seguramente guardaba juguetes, cerca de la cama una ventana iluminaba el cuarto cubierta por una fina cortina.
El hombre-niño se acercó, comprobando lo que ya sabía, sea donde sea que se encontraba éste no era Spinner's End, ni ningún barrio de clase media, la casa de al frente se veía demasiado lujosa, los jardines podados y el frescor de la mañana era muy diferente al maloliente lugar en donde había vivido toda su vida, pero lo más extraño es que se sentía normal, como si, irónicamente, toda su vida hubiera vivido allí.
Bueno, técnicamente este cuerpo ha vivido toda su vida aquí, quizás eso explique porque no me siento capaz de tirarme por la ventana, sería mucho pesar ensuciar la acera.
Estaba en un segundo piso, miraba cada casa como si las reconociera, sin embargo no había mucho movimiento en la calle, seguramente era muy temprano. Así que volvió su mirada hacia el cuarto, a unos pasos de la ventana había un closet, lo abrió y casi se cae de bruces. Estaba lleno de ropa pija que jamás en su vida infantil había usado, pantalones cortos, largos, camisas, camisetas, zapatos de todos los colores y marcas, incluso había una especie de smoking tamaño infantil.
Tienen dinero. Bien, eso es una preocupación menos.
En el lado derecho, más allá de la puerta de salida, había un escritorio de madera junto a una silla acolchonada de color negro, encima de éste una mini biblioteca, estantes con lapiceros, colores y un morral, en general todo lo que un niño en la escuela debía tener incluso varios elementos de estimulación temprana, más hacia el fondo una puerta azulada le llamó la atención. Entró encontrándose, para su sorpresa, un baño igual de grande que el suyo en Hogwarts. Infantilmente decorado hasta el inodoro, los patitos en la bañera y un cepillo con cara de muñeco, a Severus le pareció excesivo.
Quizás son como Lucius y Narcisa, dándole todo los lujos posibles a su hijo.
Dejando a un lado el baño, se concentró en la alfombra, que era de un material desconocido para él, en las decoradas paredes, todas de un motivo de autos color azul rey y otros tonos más pasteles, en los muchos accesorios y cuadros, casi al final. En el pequeño espacio en el fondo había un closet de pared, al abrirlo se encontró más juguetes, balones, patinetas y libros, la verdad no estaba muy seguro sobre que eran todos esos objetos muggles del lugar. A un lado, cuidadosamente ordenados unos paquetes que tenían cara de haber sido regalos abiertos recientemente, el niño se fijó en ellos y en las tarjetas que decían Feliz Cumpleaños.
Qué raro no tiene cara de ser Enero.
Entonces lo vio, un calendario tamaño personal, otra vez con motivos de autos colgado en el lado interior de la puerta del closet, estaba tachado en varias partes con una escritura prolija, que no era tan apretada como la que usualmente utilizaba en esas épocas, pero que se parecía bastante. Miró las fechas, llena de nombres, recordando cumpleaños o exámenes, especialmente aquellas que estaba re-señaladas con plumones de colores brillantes, especialmente el 31 de Octubre. Decía: MI CUMPLEAÑOS. Severus frunció en ceño y volvió a mirar atentamente, el 9 de enero no tenía marcado nada, pero aquello no fue lo que lo impacto sino el número enorme que indicaba el año en el que estaban, si no estaba mal y el extraño aparato cerca de la mesa auxiliar era un reloj, entonces significaba una cosa.
Era 1 de Noviembre del 1989.
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Tobías Snape se duchaba con tranquilidad, mientras su esposa organizaba el cuarto de ambos, después de la enorme fiesta de cumpleaños del día anterior, el susto de medianoche por la primera explosión de magia de su hijo y de los ejercicios, ejem, en la madrugada, tenía todos los músculos agarrotados y en menos de dos horas debía llevar a Severus al colegio e ir a una reunión con varios socios de la empresa donde trabajaba.
La mañana prometía ser movidita y no por la reunión laboral, que era la típica reunión pre fin de año, en donde comenzaban a cerrar ciclos y a prepararse para el nuevo año. Su empresa, era una productora y vendedora de distintas tecnologías de tipo, principalmente, armamentista. Hoy en día no se vendían tantos tanques de guerra, pero si algo de armas de fuego y sobre todo circuitos y programas para aviones, submarinos y carros. Claro que el negocio no sólo se extendía en esos niveles, también tenía sus contactos en varios grupos, agencias políticas, algo en Scotland Yard y por supuesto muchos amigos en otros países.
Mucha gente lo calificaría de guerrerista, pero la verdad es que simplemente hacía el trabajo que la sociedad le exigía, de todas formas sus sistemas de seguridad estaban en bancos, cárceles y otros negocios personales del gobierno, de los cuales él no iba hablar. Eso era lo que más les gustaba a sus clientes, su firme política de confidencialidad, podría ser que su trabajo fuera moralmente ambiguo pero no era para nada ilegal, una que otra factura o personaje haciéndole la vida imposible, pero la realidad es que sus maneras eran bastante transparentes para el mundillo en el que se movía.
La verdad, y sonaba bastante irónico, tenía más miedo de la reunión familiar que tendría en el desayuno. El alto hombre, que había tratado con musulmanes, sudafricanos y palestinos en la puja por alguno de sus productos, no estaba seguro de cómo afrontar la nueva situación de su pequeño hijo y lo peor es que no tenía mucho tiempo, Severus debía estar en su institución a más tardar a las 7:55 a.m. y para llegar allá debían salir con por lo menos 40 minutos para superar el tráfico, su junta era a las 10 de la mañana pero todavía habían detalles que revisar así que intentaría llegar más temprano, de todas formas a Severus le gustaba charlar con Joane y Neil antes de comenzar las clases pero no estaba seguro si aquello era una buena idea.
El pelinegro tomó aire en cuanto se dio cuenta que estaba hiperventilando, se supone que era el hombre de la casa, un hombre de armas tomar, no tenía por qué tener miedo a su propia familia. Había pasado mucho desde su propia infancia y los recuerdos negativos de sus padres hacían que fuera, en palabras textuales de su esposa, sobreprotector con su único hijo, pero es que su vida giraba en torno a su familia, el sólo hecho de perderlos o de que algo les hiciera daño le molestaba y asustaba al mismo tiempo.
Tobías nunca fue un hombre de muchas palabras, ni de frases de cariño ni de amor, casarse y tener un hogar jamás estuvieron como prioridades en su vida, especialmente por la forma en que fue criado. Su padre le golpeaba de vez en cuando, día sí día no, dependiendo de la luna y su madre no se preocupaba por ellos a menos que llevaran cocaína en la cabeza, sin amor, ni dinero ni ambiciones, lo único que esperaba de su vida era tener un trabajo que le permitiera subsistir lejos de esa casa sin importarle la suerte de sus hermanos, para luego de alguna manera llegar a tener todo lo que deseaba, si era sincero consigo mismo seguramente esas maneras involucrarían acciones delictivas, las cuales ya tenían cierto trasfondo, ya que su adolescencia la paso de banda en banda y tenía bastante experiencia en el campo. Entonces Eileen Prince se cruzó en su camino.
Él siempre supo que no era agraciado ni nada, no conoció muchas mujeres y ninguna de las que conocía quiso tener algo que ver con él a pesar de estar dentro de algunos grupos no muy sanos, sin educación y sin conocer a los indicados, no le iba muy bien en sus "negocios", situación que esperaba cambiar cuando la policía dejara de hostigarle. Así que para él fue casi una bendición aquella chica de 18 años, justo la edad reglamentaria, en busca de sexo libre y sin complicaciones. A sus 23 años, el condenado todavía era virgen y parecía que la cosa iba para largo a menos que usara sus pocos ahorros, lo cuales servirían para sus planes delictivos, para una cita con chicas de la calle, pero aquella muchacha virginal cayo fácil en sus redes, pura, algo linda y sobretodo, gratis.
Pensar en eso luego de casi 9 años de matrimonio, le parecía indecoroso, pero en esa época sólo era carne humana sin sentido ni propósito y aunque fuera de esa manera tan fría, en los brazos de su mujer encontró aquello que le complementaba, que le hacía quien era. No iba negar que tenerla como "novia" le hizo sentir hombre por primera vez, pero tampoco iba ser tan hipócrita para decir que sintió la más grande felicidad cuando Eileen le contó que estaba embarazada, la habían echado de su casa, estaba sola, sin dinero y sin tener a donde ir además que era una bruja.
Casi muere de un infarto cuando se lo demostró, casi huye cuando fue consciente de todo lo que estaba sucediendo pero al final su mente maquiavélica trazó un plan en el cual su mujer era la gallina de los huevos de oro. Después de una semana de tenerla en su casa, sin más que hacer, acepto casarse con ella y darle apellido al pequeño niño que venía en camino, todo esto con un doble propósito. Planes y planes pasaron por su cabeza, todos ellos oscuros, que incluían robar bancos, escapar mágicamente y disfrutar en alguna playa desierta con miles de chicas mientras su esposa le esperaba en casa con su hijo. Menudo gilipollas que era en esa época, mira que pensar que todo era tan fácil.
Su mujer, porque se había casado con ella sin preguntárselo siquiera, le explicó que ella no podía usar su magia para robar ni mostrarla ante otros muggles (gente no mágica) a menos que quisieran que el ministerio la encarcelara en Azkaban (la prisión de los magos) y por nada del mundo ella haría nada que la pusiera cerca de los Dementores (unas criaturas que robaban el alma) ni que la hiciera acercarse a los Aurores (policía mágica) o al mundo mágico, pues sus padres la matarían, por el hecho de haberse casado con un muggle.
No había palabras para describir lo que sintió Tobías en ese momento, lo único que paso por su cabeza es que había cometido el peor error de su vida, que había escapado de un calvario queriendo ser libre y millonario, para ahora encontrarse con una mujer inútil y embarazada. Quiso deshacerse de su compromiso pero su esposa empezó a mostrarse muy agresiva y amenazante (en su imaginación, ya que eran los cambios de embarazo), así que con todo el dolor de su corazón empezó a aceptar esa estúpida realidad en la que él mismo, por idiota e ignorante se había metido. Hasta ese día, en que Dios o el Diablo, no estaba seguro, hizo realidad su deseo y de una forma irracional quiso que no se cumpliera, quiso tener a esa mujer, la única que le había prestado atención y su hijo a su lado.
Hoy 8 años después, sentía que había sido la mejor elección de su vida.
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La bruja y señora de la casa, arreglaba la alcoba y la sala con varita en mano, había echado un sencillo hechizo para evitar que algún fisgón le viera por las ventanas, además siendo las 5:30 a.m. apenas había alguien afuera y ella ya estaba por terminar, usaban magia regularmente, nunca enfrente de Severus pero eso ya no iba a ser un problema. Hubiera preferido que su hijo fuera muggle, en este caso medio squib, pero en el fondo le enorgullecía el poder mágico que estaba latente en su retoño.
Siendo sangre pura cualquiera esperaría que estuviera feliz de ver a su hijo realizar magia, pero para Eileen el mundo mágico era un mundo aparte de esa pequeña isla donde vivían su marido, su hijo y ella, su vida era maravillosa tal y como era en ese mundo que sus padres odiaban, tenía todo lo que pudiera desear, un buen marido, un hijo adorable y una casa espectacular.
Su casa era una de esas construcciones que se veían antiguas pero la verdad era bastante nueva, un espacioso jardín lleno de flores y césped debidamente podado por un jardinero especializado, una hermosa entrada doble puerta con unas columnas de mármol y yeso, la fachada tipo ladrillo que terminaba en un techo triangular como si fuera una casa de cuento de hadas.
La entrada contaba con un vestíbulo pequeño y un armario para las capas, luego una sala amplia en donde ella podía celebrar desde pequeñas reuniones de su club de té hasta pomposas fiestas como la del día anterior. Bellamente decorada con un gusto entre minimalista y barroco la sala demostraba bastante glamor y calidad de hogar, la cocina estaba llena hasta el techo de aparatos último modelo, cuadros de arte culinario y un sinfín de elementos. La parte trasera culminaba en un hermoso patio en donde un imponente árbol le daba ese toque de bosque místico con una casita que los amigos de su hijo adoraban, además de la piscina de tamaño regular donde solían hacer barbacoas.
En la primera planta había además un baño de visitas, un estudio-biblioteca en donde Tobías atendía sus negocios, una sala de estar con un televisor de buen tamaño y otros elementos electrónicos, una sala-comedor con una buena mesa de 6 puestos, además de una habitación de servicio para cuando Eileen necesitaba una mucama. Todas estas habitaciones decoradas con gusto, entre madera y terciopelo. En la segunda planta estaba la habitación principal, la de su heredero, cada una con baño propio, una habitación más para visitas y un segundo baño extra. Todo esto refulgiendo de lujo y confort, para que nadie dijera que no gastaban dinero.
Y es que así tenía que hacerlo ya que por sí solo el piano de cola que adornaba hacia el final de la sala, entre las hermosas ventanas cubiertas con cortinas de satín, había costado pulmón y medio. Sin contar con el jarrón de cerámica china en la sala comedor que debía valer un riñón o el cuadro de Manet (que era una copia) debía representar casi todas sus ganancias al año. Todo sea por el negocio de su marido.
Eileen sabía muy bien que gran parte del éxito de Tobías era su labia y persuasión en los negocios, su esposo había sido un pillo en juventud, pero al casarse con ella había aprendido algo sobre aparatos electrónicos y maquinas que juntándolo con su mala vida, su astucia e inventiva le habían abierto las puertas al negocio de compra-venta. Claro que tiempo después, y gracias a los ahorros bien invertidos de Eileen, conseguidos al vender pociones en el mundo Mágico bajo el sobrenombre del "Maestro", Tobías empezó a jugar en las grandes ligas y tenía que aparentar ese aire de don señor que le gustaba aquellos con los quienes trataba.
Para su gracia, su esposo, pillo y todo, era más bien algo inocente y torpe para los enigmas y las cosas oscuras, se había vuelto bastante moralista y una fibra humana se había tensando en él por la situaciones en las que había nacido su hijo. Una muestra, era la forma tan destartalada en la que pensaba aprovecharse de ella y de su magia sin conocer todas las variables existentes. Eileen nunca le había reprochado a su marido sus acciones, ella misma se había aprovechado de las circunstancias, en medio de su inmadurez e irresponsabilidad estuvo a punto de arruinar, no sólo su vida y la de su marido, sino también la de su precioso hijo. Pero ellos había salido, contra todo pronóstico, adelante y ella no era una Slytherin por nada, aunque poco agraciado y quizás algo rudo, su marido había logrado el apoyo de varias personas que avalaban su honestidad, ganas de trabajar y genialidad para los negocios.
Con un marido con altas oportunidades ella no se iba a quedar atrás, ¿no que siempre hay una gran mujer detrás de un gran hombre? Pues cualquiera que los conociera sabía perfectamente que la Señora Snape tenía mucho que ver en el éxito familiar y en el gran puesto que ostentaba Tobías en BAE Systems (corresponsal Londres). Ella era la que se encargaba de todos los asuntos sociales, en los cuales, para que negarlo, se valía de unas suaves gotas de poción de relajamiento y varias otras para darle un toque místico a las veladas.
Eso sin contar con su supuesta microempresa de productos químicos de belleza, que le dejaban la piel suave y lozana y que eran la envidia de toda mujer, por supuesto Eileen no era egoísta y compartía su secreto, guardado por su bisabuela, una combinación de hierbas aromáticas y algunas frutas que ella misma preparaba de forma artesanal para distraerse un poco y ofrecerlas sin ningún doble trasfondo a las encopetadas esposas de altos personajes con los cuales se relacionaban los negocios de Tobías.
Por supuesto que sabía que tendría problemas si el ministerio mágico ponía sus ojos en ella, pero cuando Severus cumplió dos años y presentó problemas respiratorios, dejó los remilgos y apostó el todo por el todo. En esa época Tobías había aceptado un puesto intermediario entre varios empresas minoritarias en el sector armamentista y aunque le disgustaba de sobremanera trabajar allí jamás se quejó. Su hijo iba primero, la familia por encima de todo.
Eileen contactó a un compañero de Ravenclaw que había intentado convencerla de realizarle una pócima de sueño, el chico tenía varios problemas estomacales por una antigua fiebre de Dragón que no le permitían tomar pociones de este tipo con tranquilidad, pero la de Eileen, que probó en su sexto año, era tan buena que no le producía incomodidades. Le vendió varias veces, hasta que el muchacho le pregunto si también podía hacer una poción nutritiva para una amiga que había salido del hospital pero que le caían muy mal las comunes del mercado, ella aceptó siempre y cuando mantuviera el secreto. Para Eduard Wells no era de extrañarse, todo el mundo sabía que la menor de los Prince se había casado con un muggle y abandonado el mundo mágico, tal y como era esa familia era de esperarse que Eileen no deseara que se supiera mucho de ella, así que el chico aceptó con tranquilidad.
El negocio se desbordó rápidamente, obligándole a los dos adultos a adoptar el título del el "Maestro", un pocionista súper misterioso que sólo podía ser contactado en ciertas ocasiones, sus precios eran elevados pero la calidad de las pociones era inigualable y que por supuesto contaba con licencias en el ministerio que el mismo Wells, trabajador en el área de vigilancia de productos mágicos (incluyendo pociones), había sacado. Siendo sólo un intento de proteger a Eileen y su familia, ambos sabían que si alguien los pillaba no se armaría un gran alboroto que el dinero y la reputación intachable de Eileen en el mundo muggle no pudiera arreglar. Incluso uno de los miembros del grupo de Aurores, un tal Douglas, había tenido que comprar una poción contra la enfermedad de Guiyes, la cual era mortal para los niños, así que el hombre le debía un favor al "Maestro" y se encargaba de ayudar a los otros dos en la tapadera.
Fue así como en 6 años, entre el dinero muggle que ganaba su esposo y su negocio en el mundo mágico, que Eileen logró tener la casa de ensueño que tenía, la vida tranquila que la dejaba más que satisfecha, cumpliendo su rol en el mundo sin tanto bombo como su padres había esperado de ella. Si Tobías seguía como iba muy pronto llegaría a un cargo más importante y menos exigente en dos o tres años, había que tener paciencia y perseverancia.
Para cuando Severus tuviera edad, ellos tendrían una fortuna digna que ofrecerle a su hijo, que no tendría que pasar por las misma vicisitudes que ellos, el chico iría a los mejores colegios, a la mejor universidad, seguramente lo casarían con Joane o con alguna chica de buena familia, no tiene que ser rica mucho menos tonta, quizás alguien como Louise, inteligente y audaz, entonces su hijo heredaría a su padre en algún negocio propio y tendría hijos que ella cuidaría con amor al lado de un viejo Tobías.
Y Todo sería perfecto si no fuera por la magia. Dijeran lo que dijeran, aquel mundo del que huyó despavorida parecía traerle más desgracias que alegrías y no quería tener nada que ver con él, hablaría con Severus y le daría clases particulares, buscaría consejo en Wells y en Douglas, pero no dejaría que su hijo se involucrara demasiado.
Porque vivir en el mundo muggle, al lado de un esposo común era lo mejor que le había pasado en su vida. Y no iba a permitir que nada ni nadie arruinaran esa perfección.
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RESPUESTAS A PREGUNTAS QUE NI SIQUIERA TE HAS HECHO
¿Qué fue todo eso?
Punto y aparte, es poco lo que se sabe de Tobías y Eileen Snape, sólo que eran una pareja disfuncional que pelaban delante de Severus, la verdad la idea que la pobre Eileen se enamoró bobamente de un maltratador Tobías ya me sabe a c… quise exponer la situación desde un punto de vista diferente, especialmente por los recuerdos de Snape en el andén 9 y tres cuartos. Su madre mostraba amargura en ese recuerdo, si su hijo le importara a un buen nivel estaría feliz de que se fuera de esa casa, la verdad creo que Snape se crió en un hogar en donde no fue amado por ninguno de sus padres, los cuales estaban enfrascados en sus propios problemas, producto sin lugar a dudas de malas decisiones que las pagaban con el menos afectado… creo que la historia es mejor así.
¿Tobías Armamentista?
Alguna vez se han visto el "Señor de la Guerra" de Nicolas Cage jajaja Quise que Tobías fuera algo así, no tan malo, pero si con esa astucia moralmente ambigua pero con un deje de inocencia. Tobías era un hombre perdido que encontró su camino al querer tener a su esposa y a su hijo a su lado, todas esas vivencias humanas le hicieron, tal y como lo dice Eileen, jodidamente sobreprotector… no tengo que decir quien lleva los pantalones en esa caso o sí?
¿El Maestro, Wells, Douglas?
En esta historia las cosas cambian en el punto del nacimiento de Severus, cosa que muchos ya habrán deducido y que se dirá más adelante, en el instante en que Tobías deseo que vivieran, allí hay mucha tela que cortar, pero es obvio que si Tobías cambió a un hombre de familia, la misma Eileen no se va quedar atrás, sin embargo ella sabe muy bien lo que le espera a Severus siendo mestizo y ella no quiere que nada de eso pase, principalmente porque ella misma le echara un Avada al que se meta con su retoño, en esta historia muchas cosas son como son, otras son diferentes y la mayoría son totalmente contrarias a cómo eran en la historia original.
¿Joane, Neil, Louise?
Amigos muggles de Sev a los que no debéis dejar de echarles el ojo, en esta historia los muggles no son sólo la gente no mágica esa que esta allá a lo lejos, fue una de las cosas que no me gusto de JK y lo veréis en ambas historias (en efecto y en segadora que hare más adelante)
¿Tercer capítulo?
Pronto, tratare de tenerlo en esta misma semana, ya que este es definitivamente un cap muy corto, pero seguramente iré incrementando hasta mis típicos caps de 22 páginas en word.
GRACIAS Y PERDONEN CUALQUIER COSA QUE SE PUEDA PERDONAR (LA MALA ORTOGRAFÍA Y GRAMÁTICA INCLUIDA)
