Kenichi, el chico que acababa de entrar al departamento que Souichi y Tetsuhiro compartían, resultó ser una persona bastante jovial, extrovertida y amistosa... quizá demasiado para el gusto del menor de los dos, cosa que hacía que se preguntara cómo era posible que él y el cascarrabias de su senpai pudieran haberse hecho amigos en primer lugar.

En cuanto a su apariencia, cualquier chica podría considerar que era muy atractivo y encantador. Su cabello era, a diferencia de cuando era niño, de un color marrón oscuro, cuyo tono había ido cambiando con los años, además de un poco ondulado, el cual le llegaba hasta algo más abajo de las orejas. Sus ojos eran de un exótico azul oscuro, cosa que los hacía muy atrayentes y algo misteriosos, pero esa aura de misterio desaparecía cuando uno lo veía sonreír, cosa que hacía que uno se sintiera en confianza con él de inmediato. Este último rasgo, a diferencia de muchos otros, no había cambiado en lo más mínimo a pesar de los años que habían pasado.

Pasados unos veinte minutos desde que Kenichi llegara y los ánimos se calmaran luego de haber llegado casi de golpe, éste se encontraba en la sala de estar, sentado en el sofá justo al lado de Souichi, mientras Tetsuhiro lavaba los platos del desayuno. Pese a que el chico no le había provocado una buena impresión, había sido lo más amable que pudo y lo invitó a comer con ellos, pero él rechazó la oferta. De todos modos, aceptó beber una taza de té con ellos, para así poder aprovechar de hablar con su viejo amigo de la infancia después de siete años sin verse.

Kenichi: Dime Souichi-kun, ¿cómo ha estado todo por aquí desde que nos vimos por última vez? Imagino que tus hermanos han crecido mucho

Souichi: -se acomoda más en el sofá- A decir verdad, Kanako va a comenzar la preparatoria el próximo año, va a cumplir quince años pronto después de todo, pero a pesar de su edad es una niña muy madura

Kenichi: -sonríe más- ¿Y cómo está Tomoe? Cuando me fui a estudiar al extranjero era apenas un chico, imagino que ahora debe ser todo un hombre. Dime, ¿tiene novia o algo parecido?

Souichi (incómodo): Eh... pues podría decirse que si. Aunque en realidad...

Tetsuhiro: -se sienta junto a Kenichi- Tomoe se casó hace unos meses

Kenichi: ¡¿Ah?! ¿Es cierto Souichi-kun? -le toma ambas manos- Me alegro mucho por él. ¿Y cómo es ella? ¿Es linda? ¿Ya planean tener hijos? Cuéntamelo todo

Tetsuhiro: Bueno, para empezar se llama Kurokawa Mitsu...

Souichi (tratando de actuar normal): Kurokawa Mitsuki... Tomoe la conoció en la universidad cuando empezó su primer año y se enamoraron de inmediato -se acomoda los lentes-. Es amiga de... un conocido mío... de hecho él los presentó. Es una chica muy amable y muy buena esposa

Kenichi (con los ojos brillantes): ¡Maravilloso! Siempre supe que Tomoe-kun algún día podría superar el haber perdido a su madre y se volvería un hombre de bien. Me encantaría ir a verlo y decirle en persona lo contento que estoy porque sea feliz al lado de una buena mujer

Souichi: Temo que él y Kuro... es decir Mitsu-chan ahora viven en el extranjero, en los Estados Unidos. Se fueron a San Francisco tiempo antes de casarse e hicieron la ceremonia allá

Kenichi: Es una lástima, de haber sabido que él estaba en el mismo país que yo los habría ido a felicitar por su matrimonio

Souichi (más tranquilo): -cruza los brazos- Por cierto, Tomoe me dijo que cuando llegó a América quiso ir a verte durante la época de vacaciones, pero no logró dar con tu nueva dirección. Hizo todo el viaje desde California hasta Massachusetts solo para sorprenderte

Kenichi: Ah... es que demolieron el edificio donde vivía y tuve problemas para encontrar un lugar nuevo para rentar, así que finalmente debí quedarme en los dormitorios de la universidad

Souichi: Hablando de tus estudios, lo último que supe por tus cartas era que te estaba yendo muy bien en tu penúltimo año y que te querías inscribir en el equipo de baloncesto de la escuela, pero luego de eso no volviste a escribirme

Kenichi: Si, lamento eso, las presiones que tenía entonces y hasta poco antes de graduarme eran muchas, sin mencionar que una vez habiendo terminado la carrera quise buscar trabajo de inmediato, así que no encontraba tiempo para escribirte de nuevo. Quería hacerlo, pero siempre lo postergaba. Luego, decidí que tras tres años de haber conseguido mi título y haber trabajado en varios bufetes de abogados en cinco diferentes estados ya era momento de volver a Japón y a mi ciudad natal. No fue nada fácil dar con tu nueva dirección, me tomó dos días encontrar tu departamento luego que me dijeron que tu casa debió ser demolida, ¿qué fue lo que ocurrió?

Souichi (serio): Mi vieja casa acabó destruida en un incendio, fue algo terrible, pero peor que eso, fue el hecho de que mi familia ya no tenía un lugar donde reunirse. Con Tomoe en el extranjero, Kanako en casa de Matsuda-san y optando por una escuela con dormitorios y el viejo todo el tiempo de viaje en quién sabe dónde, cada quien tomó un camino diferente

Kenichi: -hace una pausa- Es triste escuchar eso, todos eran muy unidos antes

Tetsuhiro: De hecho senpai sigue en contacto con Tomoe y Kanako-chan, él siempre los llama por teléfono y de vez en cuando vamos a casa de Matsuda-san para ver cómo está ella. De todos modos, como senpai necesitaba un lugar donde quedarse, decidimos vivir juntos, así que yo renté este lugar para los dos

Kenichi: -lo mira- Ah si, ahora que lo recuerdo, Souichi-kun me hablaba en algunas viejas cartas que no pude responder sobre un cierto kohai que tenía en su escuela. Me contaba de todos los experimentos que hacían, en especial desde que decidió conseguir su maestría

Tetsuhiro: -sonríe- ¿De verdad? ¿Senpai te habló de mí?

Souichi (mirando a otro lado): No te emociones demasiado, sólo le hablé sobre nuestro trabajo en la universidad, nada más

Kenichi: De hecho, no estoy del todo seguro de si hablaba sobre ti u otro kohai. Me decía que eras torpe, descuidado, algo desorganizado...

Tetsuhiro (muy sorprendido): ¡¿Eh?! ¿Senpai te dijo todo eso?

Kenichi: Ah, entonces si eras tú, menos mal, temía haberme equivocado de persona

Tetsuhiro (sonrojado): -se lleva una mano a la frente- Senpai, que malo eres, yo siempre me esfuerzo para poder ayudarte lo mejor que puedo

Kenichi (avergonzado): No te enojes con Souichi-kun, no debí haber tocado ese tema. De cualquier modo, ahora que sé algo sobre ti Tetsu-kun, ¿ustedes dos se hicieron amigos en la universidad? Porque hasta donde sé veo que son muy unidos

Tetsuhiro: -se sonroja levemente- Bueno... a decir verdad... senpai y yo...

Souichi (sonrojado también): -se pone serio- Podría decirse que somos amigos, Morinaga y yo pasamos casi todo el día juntos en el laboratorio desde hace cinco años después de todo, pero cuando trabajamos él sabe que soy su superior, así que me aseguro de guiarlo lo mejor posible antes de que se gradúe

Kenichi: Bueno, como es fin de semana, imagino que están libres hoy, y la verdad me apetece ir a ver cómo ha cambiado la ciudad en estos años, así que más tarde podríamos salir los tres. Quiero ver si el viejo bar que frecuentábamos durante la preparatoria sigue abierto

Souichi: Nunca entendí qué te atraía de ese antro de mala muerte, los tragos eran muy malos y el gerente era un grandulón insoportable, sólo te acompañaba porque prácticamente me arrastrabas contigo

Kenichi: -se le acerca- Anda Souichi-kun, no me dirás que las meseras no eran bellísimas, en especial Sayumi-chan, en mi vida había visto unas piernas más largas que las suyas, pero creo que de todas, Yuriko tenía los mejores pechos, y ese escote que usaba era bastante generoso

Souichi: -lo empuja- No has cambiado nada, sigues siendo el mismo mujeriego de siempre. Además, ninguna de esas chicas me llamaba la atención

Kenichi: Pues quién sabe, quizá si vamos ahora, finalmente cambies de opinión y le des una oportunidad a alguna de esas bellezas. De hecho creo que a una de ellas le gustabas, sería un gran partido, o al menos podrían divertirse por una noche

Tetsuhiro: Creéme, a senpai jamás le ha interesado eso de tener citas, nunca ha estado con ninguna chica

Kenichi (sorprendido): ¿Qué? -lo mira- ¿Quiere decir que eres... ya sabes... virgen?

Souichi (más rojo que nunca): ¡Morinaga! ¡No andes hablando más de la cuenta!

Tetsuhiro (nervioso): P-pero senpai... sólo dije que nunca...

Kenichi: -trata de calmarlo- Anda Souichi-kun, no te pongas así. Ser virgen a tu edad no es tan malo, en mi escuela uno de nuestros profesores una vez nos confió que él siguió siéndolo hasta que cumplió los treinta y conoció a la que ahora es su esposa. Tuvieron tres hijos y parecen un matrimonio feliz, así que tú aún estás a tiempo, sólo necesitas conocer a la chica correcta

Souichi (más tranquilo): -se cruza de brazos- Supongo. De cualquier modo, no quiero hablar del tema. En cuanto a lo de acompañarte a ver la ciudad, tengo mucho que hacer hoy, así que creo que deberás ir con Morinaga. Él es de Fukuoka, pero conoce Nagoya creo que hasta mejor que yo, así que podrá guiarte

Kenichi (muy contento): -junta sus manos- Grandioso, nos dará tiempo de conocernos un poco. Así Tetsu-kun podrá ponerme al tanto de muchas cosas mientras tomamos unos tragos

Tetsuhiro: -se ríe- Pues te advierto que a veces suelo beber demasiado y hablar más de la cuenta

Souichi: -se sobresalta- O-olvídenlo... creo que después de todo si iré, supongo que por ahora el trabajo puede esperar

Kenichi: Bueno, en ese caso creo que iré a refrescarme un poco antes de que nos vayamos -se levanta-, ¿dónde está el baño?

Tetsuhiro: -apunta al fondo- Segunda puerta a la izquierda

Luego de dar las gracias, Kenichi entró al pequeño cuarto y dejó a Tetsuhiro y a Souichi solos de nuevo. El de cabello largo aprovechó de relajarse un poco y de suspirar, ya que se había puesto bastante tenso con la conversación, más aún estando su kohai con ellos. La visita de su viejo amigo lo había tomado por sorpresa, tanto, que apenas supo cómo responder a todas sus preguntas, pero desde que él se fue y todos aquellos cambios comenzaron a pasar en su vida, sabía que tarde o temprano terminaría enterándose de todo, no en vano habían sido casi inseparables durante todos esos años.

Tetsuhiro: Senpai...

Parecieron horas las que ambos pasaron en silencio. Tetsuhiro aún sentía curiosidad por varias de las cosas que ambos habían estado discutiendo, y quería que Souichi le explicara algunas de ellas. El pelilargo de todos modos no necesitó que el menor le dijera nada, con solo mirar su cara sabía qué quería preguntarle. Suspiró y finalmente habló.

Souichi: -se acomoda- Imagino que quieres saber porqué le mentí así a Kenichi

Tetsuhiro: -hace lo mismo y lo mira de reojo- ¿Te avergüenza el hecho de que tu hermano se haya casado con otro hombre o el que vivamos juntos?

Souichi: No es eso, la verdad es que mentí porque no quiero que Kenichi piense mal de Tomoe o que lo odie, me dolería mucho que eso pasara, sin mencionar que también podría odiarte a ti

Tetsuhiro: ¿Pero por qué? Aún no lo entiendo senpai

Souichi: Cuando teníamos alrededor de trece años y estábamos saliendo de la escuela, decidimos ir a su casa a hacer la tarea y a jugar un rato también. Teníamos algo de prisa, así que preferimos irnos por un camino diferente al usual. Caminamos por alrededor de quince minutos por un callejón algo estrecho y oscuro, sin llegar nunca a la calle más cercana. Quise que regresáramos por donde vinimos y tomar el autobús, porque consideré que sería más seguro que eso, después de todo estaba atardeciendo y pronto sería de noche. Kenichi me hizo caso y me siguió, pero... de la nada... un sujeto, creo que del doble de nuestra edad, apareció y le saltó encima. Yo me salvé, pero él terminó con el tipo casi dejándolo sin aire por su peso. Todo pasó tan rápido que apenas reaccioné, pero escuchaba cómo Kenichi pedía ayuda a gritos, así que quise correr y buscar a alguien, a la policía, o a quien fuera, antes de que ese gorila le hiciera daño o lo matara

Tetsuhiro: ¿Y qué pasó luego?

Souichi: -suspira- Finalmente regresé con un oficial, que apuntó con su arma al maldito ese y lo puso contra la pared, esposándolo y dejándolo completamente inmóvil. Yo ayudé a Kenichi a levantarse, mientras veía cómo ese malnacido se iba caminando con toda calma junto al policía mientras aún tenía los pantalones abajo

Tetsuhiro (pálido): ¿Qué? Por favor senpai, no me digas que Kenichi fue...

Souichi: -se tapa la cara con una mano- Si. Abusó de él varias veces en los míseros cinco minutos que yo estuve ausente -toma aire-. Luego... supimos que quien lo atacó era un pederasta muy buscado en la ciudad, que había atacado a más de veinte niños incluso más jóvenes de lo que éramos nosotros en ese entonces. Según las noticias, era un homosexual que había terminado una relación de varios años con un adolescente de diecisiete años que finalmente lo dejó por una chica, eso lo afectó al punto de querer desquitarse con todos los jovencitos que encontrara, sobre todo con aquellos que tenían la misma edad que tenía aquel chico cuando empezaron a salir

Tetsuhiro: Ya entiendo, quiere decir que Kenichi es homofóbico... -baja un poco la voz- Algo así como tú

Souichi: -sonríe de medio lado- Ojalá. No, la verdad es que él es muchísimo peor que yo. A mí casi me violó aquel profesor hace un par de años, pero no lo logró, y yo ya era un adulto, así que no es lo mismo, Kenichi era solo un niño, y el sujeto era enorme. Luego del ataque, acabó en el hospital por serias heridas internas, además de varios moretones, sin mencionar un intento de asfixia para hacer que no siguiera gritando. Logró recuperarse, pero el trauma fue enorme. Desde entonces, él nunca más volvió a confiar en ningún hombre que fuera homosexual, incluso si era una buena persona, Kenichi no veía eso, solo podía recordar al enfermo que abusó de él. Tuvo muchos problemas, incluso llegó a pelear en plena calle con un sujeto que era homo sólo porque éste le había hecho un cumplido por sus ojos. Lo dejó seriamente lastimado y sus padres debieron pagar la fianza en la cárcel, sin mencionar que ofrecieron pagar también las cuentas del hospital del tipo con tal de que no los demandara

Tetsuhiro: ¿Nunca fue a terapia por eso? Es obvio que la violación lo dejó muy mal psicológicamente

Souichi: Se lo dije a sus padres, pero ellos no quisieron hablar del tema, me regañaron por meterme en lo que no me importaba y me sacaron de su casa. Me pareció extraño, su madre siempre fue muy sobreprotectora con él, y que de pronto no se preocupara por su hijo fue raro

Tetsuhiro: -se le acerca un poco- Pero ahora está con nosotros, y tú eres su amigo, si necesita ayuda con algo, le haremos ver que no está solo y que no tiene que volver a tener miedo. Quizá poco a poco vaya entendiendo que no todos los homosexuales son malas personas

Souichi: -lo mira fijo- Vivir con un trauma como ese por más de diez años no se supera así de la nada, ¿cómo se supone que lo ayudemos? -se levanta y le da la espalda-

Tetsuhiro: -lo mira un segundo y lo sigue- Senpai, ¿recuerdas que luego de confesarte que era homosexual y que te amaba, aún así continuaste confiando en mi? A pesar de ser homofóbico, no quisiste que me fuera de tu lado

Souichi: ¿Y eso qué? Mi caso es diferente. Además, si confiaba en ti fue porque me salvaste de ese profesor que casi abusa de mi y porque eras un buen asistente

Tetsuhiro: -lo abraza por la cintura- ¿Seguro que eso es todo?

Souichi (nervioso): -se sonroja- S-si... eso es todo. No te hagas ilusiones, si no siempre rechazo todo lo que hacemos es porque eres especial, no por otra cosa

Tetsuhiro estaba por responderle algo a su senpai, mientras quiso abrazarlo más fuerte, pero en ese momento escucharon la puerta del baño abrirse y vieron que Kenichi se acercaba a ambos. Por suerte alcanzaron a separarse y tratar de aparentar que nada pasaba antes que el chico sospechara algo, cosa que finalmente no pasó, para alivio del pelilargo.

El resto de la mañana pasó con normalidad. Los tres caminaron por la ciudad de Nagoya tranquilamente, pero Tetsuhiro prefirió quedarse un poco más atrás y dejar que Souichi y Kenichi pudieran ponerse al día y charlar de todo lo que había pasado en esos años que estuvieron separados, que era bastante por cierto, así que ninguno de los dos supo por dónde empezar. El menor de los tres a decir verdad estaba un poco aburrido de la actitud del joven de cabello castaño, incluso a pesar que llevaba apenas unas horas de conocerlo, pero ya podía fijarse en que su actitud era bastante parecida a la de Isogai, con esa sonrisa pegada en su cara, su modo de hablar tan seguro y confiado y ese paso elegante. De solo verlo tan apegado a su senpai no podía evitar sentir una ligera sensación de celos, la que trataba de no hacer notar.

Kenichi: Estoy sediento, ¿habrá algún bar abierto a esta hora?

Souichi: Es muy temprano para eso, aunque podríamos buscar un lugar donde almorzar, muero de hambre

Tetsuhiro: -se les acerca- Me parece que en esta calle hay una cafetería donde cocinan muy bien, podríamos ir allí

Kenichi: Suena bien, extraño la comida japonesa, los americanos comen muy bien, pero no es igual que aquí

Los tres caminaron por el lugar que Tetsuhiro había dicho, ya que él había visitado aquel lugar hacía no mucho tiempo y desde entonces que quería regresar. El problema, era que había olvidado que el sitio que buscaba estaba muy cerca del Gay bar Adamsite, donde él usualmente iba a beber y a hablar con su amigo Hiroto. Se puso nervioso de solo pensar que Kenichi lo viera y se sintiera incómodo, o peor, que pretendiera empezar alguna pelea con uno de los clientes y terminara en la cárcel de nuevo. Decidió acercarse a él y a su senpai otra vez y tratar de hacer que caminaran más rápido, haciendo todo lo posible por no meter al chico en problemas.

Cuando ya se estaban alejando de la entrada del bar, Tetsuhiro volvió a respirar tranquilo. Sentía que había evitado un problema gigante.

Souichi: -se detiene- Esperen, se me desató una agujeta

Mientras Souichi volvía a atar su zapato, por la puerta del bar, un joven de cabello y ojos color chocolate despedía al repartidor que acababa de ir a dejarle varias botellas de tragos y otras cosas que necesitaría para vender. Cuando pretendía volver a entrar, no pudo evitar ver a un cierto chico de cabello azulado a no mucho más de tres metros de él, acompañado por su senpai y otro chico que no sabía quién era. Quiso acercárseles para saludarlos, pero en lugar de ir con su amigo, fue con la última persona que alguien como él debería molestar.

Hiroto (sonriendo): -le toca el hombro a Kenichi- Hola encanto, no tenía idea que Angel-kun tuviera un amigo tan bien parecido

No bien Kenichi lo miró a la cara, tanto Souichi como Tetsuhiro se pusieron pálidos. Algo muy malo se avecinaba.

CONTINUARÁ...