En mitad de un campo de entrenamiento, verde y soleado, un muchacho rubio de verde jade entrenaba incansablemente el control de su chakra.
Poseía las mismas características físicas del héroe de la Villa oculta de la Hoja, El relámpago anaranjado, el niño de la profecía y más apodos que la gente le había puesto a su padre, con la excepción de que no había nacido con las características marcas en sus mejillas.

"lo domine en 3 días" le había dicho su padre una vez "demuéstrame que eres más talentoso que yo y talvez te deje hacer el curso de gennin".

Aunque parecería que era un poco cruel, Naruto tendía a desafiar a su pequeño, ya que el muchacho gozaba de la energía suya en la infancia, la madures de sus maestros y la terquedad de su madre.
Nunca se rendía, siempre quería más, aprender cosas nuevas, y más de una vez se iba de casa y no volvía hasta las tantas de la tarde cubierto de hojas al intentar saltar por casi toda Konoha como si de un mono se tratara.

Ahora tocaba aprender el famoso Rasengan, la técnica que su abuelo había inventado, y su padre y su maestro habían perfeccionado hasta el punto tal de hacerla su arma más mortífera y temida en el campo de batalla.
Debía moldear el chakra de manera tal que girara en dos sentidos diferentes, y además debía poder compactarlo para evitar que la intensidad del choque disminuyera.
Pero era un trabajo arduo y difícil, después de horas de entrenar solo había conseguido que su propia técnica le cortara las manos y los brazos, no le importaba pero se estaba empezando a frustrar y eso se reflejaba en su joven rostro, además su ropa estaba sucia y maltrecha de tantas veces que había salido disparado directo al suelo o contra los arbustos.

"No te esfuerces demasiado" le había dicho su madre antes de besarle al frente "tu padre es un idiota testarudo, cuando entrenaba a veces terminaba al borde del colapso, si haces eso ¿Qué sentido tendría entrenar?, te harías mas mal que bien"

Esas palabras, en vez de preocuparlo, alimentaron su llama interior, las ganas de ser mejor que sus antecesores, el deseo de ser el mejor provocaban que jamás se rindiera.

Respiro profundo, volvió a concentrarse y esta vez hubo un cambio: con una sonrisa vio como las dos partes del chakra se moldeaban y en el centro de su mano izquierda una espiral azul brillante comenzaba a tomar forma

-Dios que poderosa es- se dijo a si mismo mientras continuaba moviendo la mano derecha para evitar que la energía bajara las revoluciones

A los pocos segundos no pudo controlarla más, y la técnica se deshizo con un estruendo que sacudió la tierra y lo envió mas lejos que ningún otro intento, hacia los arbustos.

-¡Shinachiku!- lo llamo una voz masculina, que el joven reconoció al instante- ¿Dónde estás?

-Por aquí sensei- respondió saliendo de entre los arbustos

-Llevo horas buscándote- el otro camino hasta el- Sabes que no puedes desaparecer así como así…

Konohamaru Sarutobi era un chunnin, oficial instructor de los nuevos niños gennin de la academia ninja
Al igual que él, era pariente de un Hokage, en este caso el tercero y las personas comunes tendían a calificarlos como mimados y sobreprotegidos.
Por ende el muchacho entendía bien la situación en la que se encontraba Shinachiku, siempre lo ayudaba y lo aconsejaba para que no terminara siendo un rebelde como lo había sido Naruto antes que él, pero sin tener demasiado éxito

-Tu padre te está buscando- le anuncio serio

-¿para qué?- pregunto molesto el rubio limpiándose las hojas y las ramillas de la ropa con expresión enojada- No tengo tiempo para sus sermones

-No me lo dijo- le respondió amigable Konohamaru- solo pidió que te llevara a su oficina

-NO ME IMPORTA, ESTOY OCUPADO ROMPIENDO SU RECORD- renegó mirando hacia otro lado, fingiendo ofenderse como lo solía hacer su padre

Unos pasos en la graba hizo que ambos voltearan, una mujer apareció caminando entre los árboles.
Iba ataviada como una civil de Konoha, con un bonito conjunto de colores rojo y una falda negra, estos casi no se veían por la bata blanca que llevaba abierta y que le llegaba casi a las rodillas.
Aparentaba de unos 25 a 30 años, tenía los ojos jade más llamativos que uno podría imaginarse y traía el cabello color rosa chicle largo y atado detrás de la cabeza con una cola de caballo.

-Escucha a tu maestro- dijo con tono serio cuando estuvo lo suficientemente cerca- El solo está cumpliendo una orden

-¡Pero mama!- grito el pequeño haciendo puchero- tengo que dominar esta técnica si o si en un breve periodo de tiempo, no llegare…

-Sakura-san- sonrío Konohamaru haciendo una pequeña reverencia- No esperaba verla por aquí

-Tanto tiempo Konohamaru- sonrío Sakura inclinando la cabeza con gracia- Me tome un rato libre en el hospital, lo suficiente para averiguar qué es lo que planeas hacer Shinachiku, déjame decirte que si tu padre no te dijo nada es porque los años lo han vuelto algo estricto y derecho, pero en el fondo ni él ni yo queremos que te lastimes a ti mismo en este estúpido entrenamiento…no tienes que demostrarle nada a nadie, eres una maravillosa persona y todos en la villa lo saben

Shina no la miro pero de igual forma seguía decidido a terminar lo que había empezado, Sakura camino hacia él y se inclinó para estar a la altura de su oído

-Ve a casa y báñate, cámbiate que esta noche tendremos una reunión importante- le dijo seria- y si te portas bien luego te comprare un helado ¿Qué te parece?

-Ya no soy un nene mama- se quejó sonrojándose levemente- no tienes que extorsionarme para que vaya a las aburridas cenas de papa.

Sakura sonrío con ternura, su hijo estaba en la etapa del cambio, la etapa de empezar a comprender algunas cosas, y vaya dios que era más cabeza dura que su padre.

Naruto Uzumaki tenía 26 años, era el Hokage más joven hasta la fecha, su cabello rubio ya no caía desparejo sobre su rostro, con el paso de años había empezado a cortárselo más corto y el flequillo a usarlo hacia atrás como su amigo Killer Bee solía llevarlo
Estaba sentado en la silla que tanto había visto desde lejos, era cómoda pero llena de responsabilidades.
Su sonrisa no era tan radiante como en sus primeros años, pero seguía teniendo la luz en sus brillantes ojos azules.
Sus manos estaban cruzadas sobre el escritorio, el mismo en el que había visto a Tsunade dormir tantas veces, ocultando su rostro en cierta forma y dejando que sus misteriosos ojos escudriñaran toda la escena.
Sentados frente a él estaban el Damiyo, el señor feudal del País del Fuego, era un hombre pálido de avanzada edad, tenía las cejas y la barba muy pobladas y de color blanco, no aparentaba para nada el puño de hierro del que se habían quejado las aldeas menores del Fuego con Konoha.
El único detalle que sobresaltaba eran unos ojos negros oscuros que lo miraban como un halcón, Naruto llego a pensar que lo último que le gustaría ver antes de morir seria la sonrisa de ese anciano, si es que alguna vez sonreía.
Iba ataviado con ropas largas y tradicionales, parecidas a las prendas largas y blancas que usaban ocasionalmente los Kages.
La única diferencia era que su sombrero, que cabe destacar le ensombrecía el rostro, no poseía color alguno, era negro como su mirada y tenía dibujado el Kanji del Fuego en la parte de adelante, también en color blanco, lo que le daba a su figura un aspecto monocromático que inquietaba al rubio.
Junto a él, a su izquierda, sentada en un asiento detrás se encontraba su hija, una mujer unos veintidós años, su nombre era Noa Natsumi, poseía el cabello largo hasta la cintura de color caoba, su piel era un poco más bronceada que la de su padre, de ojos azules intensos, oscuros y con un brillo espectral al igual que su padre, llevaba un conjunto donde predominaban los colores fríos apagados, haciendo juego con sus orbes, que miraban a Naruto con una mirada picara y atrevida que hubiera hecho a Sakura apretar los dientes más de una vez.
Mientras hacía esto ella jugaba con un mechón de su cabello y sonreía.
Cerca de la puerta se amontonaban cuatro ninjas…o mercenarios, vestidos completamente de negro, con una máscara que imitaba a las ANBU de la aldea, solo que carecían de color alguno
Eran silenciosos como tumbas y casi no se movían, cuidando a su señor.
Por ultimo había tres personas del lado derecho de la habitación, junto a las ventanas, una era Shikamaru Nara, antiguo compañero de la alianza shinobi y amigo cercano.
El tiempo lo había vuelto muy parecido a su padre, Shikaku, con la excepción que su hijo nunca tuvo la barba de su padre, era la cabeza del clan Nara, uno de los más antiguos y devotos clanes a la Aldea de la Hoja.
En el medio Kakashi Hatake, quien fue sexto Hokage en los tiempos que Tsunade estaba al poder, ex maestro de Naruto, antiguo ANBU y Jōnin de elite, otra persona muy estimada, lo quería como a un padre.
Por último la tercera persona, la más aproximada a el de toda la sala, de unos treinta a treinta y cinco años; la única mujer del consejo, una Tokubetsu Jōnin de nombre Anko Mitarashi.
Su apariencia no había cambiado mucho desde que el rubio la había tenido de censora en los exámenes Chunnin cuando era todavía un joven.
Cuando Naruto decidió elegir a una mujer para que contrastara con el dúo de Kakashi y Shikamaru en la sala del consejo, su antiguo maestro le había sugerido a Anko, luego de que Kurenai Yuhi, otra ex Jōnin se había negado, Naruto no tuvo ninguna oposición, ni tampoco el Nara.
Anko no acostumbraba a ser una persona buena para aconsejar, pues era una fría y calculadora. Pocas veces demostraba sus sentimientos, pero con el paso del tiempo se fue abriendo al rubio y a sus demás compañeros hasta convertirse en la más expresiva de los tres ayudantes, eso era justo lo que Naruto quería desde el principio.

Mientras terminaba de repasar la habitación con la mirada, sus oídos habían dejado de escuchar al Damiyo, que hablaba con una voz queda y apagada propia de una persona con avanzada edad, solo cuando hubo terminado el rubio poso sus ojos nuevamente en él, luego de haber permanecido unos minutos mirando a Anko retorcerse en su silla de los nervios.

-Así que básicamente todo está bien ahora ¿no?- pregunto tranquilo Naruto tratando de no parecer aburrido

-Algo así muchacho- dijo lento el Damiyo- Sabes bien que las aldeas no están en perfecta estabilidad económica, después de la guerra no hay ninguna que se halla podido recuperar del todo

Si había algo que no le gustaba a Naruto era que le dijeran muchacho, y la otra era que le recordaran el porqué de la crisis económica, toda esa porquería política ya la sabia de memoria.

-y para ello- continuo el hombre cansinamente mientras su hija soltaba su cabello sin dejar de sonreírle- Las villas se están basando en nosotros, los señores feudales.

-Por eso es por lo que está aquí señor- se le adelanto Anko, nerviosa- Queríamos agradecerle por su hospitalidad de los pasados meses, incluso años…

-No he terminado- la interrumpió el señor feudal, hablando rápido por primera vez y echando una mirada de pocos amigos a la mujer- Mi hospitalidad no es algo que de gratuitamente.

Todos se quedó en silencio por unos pocos segundos, el rubio se la veía venir, y Kakashi también.

-¿qué es lo que desea a cambio?- interrogo Hatake, serio como pocas veces se lo veía- Podemos pagarle con lo que quiera, mercancías, comida, materias primas

-En todos mis años al poder nunca había vivido una guerra tan grande como la que tú y tus amigos libraron- Continuo el Damiyo dirigiéndose a Naruto, pasando por alto a otro consejero en el camino- Realmente te admiro, el niño de la profecía en persona, pero sabes que… no estoy convencido de que la paz que creaste durara eternamente, ya he visto a estos llamados Kages estrecharse las manos muchas veces así que entenderás que estoy haciendo mis propios arreglos para mi retiro.

-Lo que desee estará a su servicio- Esta vez fue Naruto quien hablo con cortesía y sin titubear

-Quiero guerreros- le interrumpió de inmediato y más cortante que antes el Damiyo

Su hija se acomodó incomoda en el asiento y abrió los ojos como dos platos mirando a su padre

-Nunca pediría a mis hombres abandonar a sus familias para irse de su lugar de nacimiento- dijo Naruto sorprendido y algo molesto

-Tengo tanto dinero que no podría ser gastado ni por 3 generaciones- continuo sombrío el hombre- es tiempo de que tenga mi propio ejército personal, incluso mi hija se unirá en matrimonio con tu amigo, Sabaku no Gaara, Kazekage de la aldea de la Arena

-Tenia enterado eso- susurro Naruto- Es una buena forma de unirse a una aldea de manera permanente supongo

-Mientras que la Arena me da descendientes, la Niebla y La Roca me dan armamento, y finalmente el Rayo y la Hoja me brindan soldados-sentencio el anciano

-"muy astuto"- pensó Shikamaru inclinándose sobre la silla-"Nos tiene agarrados bien fuerte"

-¿las demás villas están de acuerdo con esto?-Naruto apretó los dientes y las manos pero nadie lo noto a excepción de Anko

-No tienen otra opción- sonrío el hombre de una manera arrogante- Nos deben mucho, pequeño, a nosotros los señores feudales y sobre todo a mí

Se hizo silencio nuevamente, Naruto miro a sus consejeros con el ceño fruncido, pero no era de enojo sino de preocupación, luego volvió la vista hacia el señor feudal.

-No pienso darle una sola persona de Konoha- dijo intentando mantener la serenidad- Lo lamento señor, pero mi respuesta es no.

-Es una pena muchacho…-sonrió nuevamente el Damiyo dando por terminada la charla- De verdad me caías bien…

Hizo una sutil seña con la mano derecha y dos hombres estaban junto a él para ayudarlo a levantarse.

-Tendrás noticias mías pronto, muchacho-

El tramo hasta la puerta duro unos pocos segundos, pero el rubio lo sintió como horas, no sabía que decir al respecto, temía haberse comportado mal pues sus consejeros tampoco articularon palabra.

Natsumi se levantó inmediatamente después, luego de darle una mirada por sobre el hombro a los demás le dedico una mirada cargada de deseo a Naruto y luego se retiró.

Cuando todo hubo quedado en silencio nuevamente Naruto suspiro y estiro ambos brazos sobre su escritorio, desperezándose como un animal, Kakashi, Shikamaru y Anko hicieron lo propio

-¿qué rayos acaba de pasar?- se preguntó de improviso Naruto- ¿Alguien sabía que este tipo planea crear un ejército, como es posible que esta información no se filtrara?

-No se filtró Naruto- respondió Kakashi serio- Es algo muy reciente, el Damiyo lo planeo desde antes de la cuarta gran guerra pero no lo puso en práctica hasta ahora.

-Concuerdo con Kakashi- dijo Shikamaru relajándose sobre su silla- Espero el momento adecuado para realizar su plan

-Lamento lo que dije- se disculpó Naruto con voz queda- no pensé en lo que podría seguir, solo mi corazón me dijo que no debía darle ninjas y eso fue lo que hice

-No te aflijas Naru- sonrió Anko de manera maternal- De haber estado en tu puesto, habría hecho lo mismo, dios sabe que no tenemos suficientes guerreros para cuidar esta aldea y además nadie quiere un conflicto armado que perturbe la paz que haz creado para nosotros

El rubio volvio a suspirar, aliviado.
Estos últimos días habían sido una locura, apenas había podido ver a su hijo y su esposa, la comitiva del Damiyo era tan grande que debieron cederle hoteles enteros, para los shinobi estaban los cuarteles de la Torre del Hokage, pero aun asi, apenas alcanzaban y todo eso requeria su presencia con firmas y otros arreglos.

-¿A que creen que se referia con eso de que "tendremos noticias suyas"?- se preguntó Anko arqueando una ceja y fijando su vista en la puerta de entrada

-No tengo la más mínima idea- se sinceró Kakashi- pero más vale estar alertas

Naruto miro a Shikamaru, que saco un cigarrillo y lo encendio, dando a entender que concordaba con el peliblanco.

-Bien- dijo incorporándose de la mesa- ya que esta todo arreglado tomemos un pequeño descanso, luego Shikamaru y Kakashi quiero que vuelvan a la academia Ninja, terminen la jornada allí, yo por mi parte tengo algunas ultimas cosas que firmar y luego volveré a mi casa, ha sido un día agotador y lo único que quiero es ver a familia

Los dos hombres se levantaron, con menos pereza de la habitual, ya que no querían estar otro minuto más en ese despacho donde habían pasado casi toda la tarde
Ambos fueron hacia la puerta y dejaron la habitación, pasado esto Anko también se incorporó y se dirigió al marco ya abierto.

-Tu quédate- Ordeno Naruto mientras acomodaba unas pilas de papeles, sin mirarla

-Si, ¿Qué pasa?- se voltio Anko extrañada

-Cierra la puerta por favor- dijo cordialmente

Ella obedeció y luego el rubio le pidió que moviera una silla, la misma donde se había sentado el Damiyo para que se sentara frente a él.

-¿Por qué crees que te elegí como consejera?- le interrogo Naruto mirándola de lado

-Ja, ¿Por qué soy fría?- se sonrió Anko mirando hacia otro lado- Si vas a ponerme excusas, no tengo motivo en seguir siendo tu ayudante, recuerda que tú me elegiste para este cargo…

-Lo hice porque creo que eres una de las ninjas más capaces de toda la Aldea- le interrumpió el rubio- Por eso no quiero verte nunca más tensa como hace un rato

-No es mi culpa es solo que…- Anko se sonrojo un poco, como casi nunca lo hacía

-Solo que…¿crees que Kakashi y Shikamaru son mucho más que tú?- dijo sarcástico el rubio- Son unos genios en lo suyo debo admitirlo, incluso más inteligentes que yo no me cabe ninguna duda, pero recuerda esto, nuestras habilidades no es lo que somos, son los caminos que decidimos tomar.

Anko abrió los ojos de par en par al oír eso, de pronto un jubilo enorme la lleno y volvió a mirar a Naruto con ternura.
Era una gran persona, pensar que cuando fue su censora en el examen Chunnin lo subestimo y lo humillo como a una rata.
Ahora él le estaba dando un consejo que aprendió de sus maestros, como el legendario Sannin Jiraiya.

-Lo entiendo- sonrió la Kunoichi- tienes razón Naruto, discúlpame por dudar…

-Necesito que estés bien- dijo Naruto con un dejo de súplica- A veces no puedo estar en todo, y junto con Kakashi sensei y Shikamaru eres en la que más confió para dejar a cargo la aldea

-Lo entiendo- prosiguió ella- no te preocupes, no te defraudare…

El oído de Naruto se agudizo, un sonido le impacto como una onda de choque un segundo después, utilizando la rapidez de Kurama salto por sobre su escritorio con agilidad, cayendo junto con Anko al suelo.
AL INSTANTE unas veinte Kunais entraron a la habitación rompiendo los vidrios, clavándose en el techo y en la silla donde el rubio estaba sentado.

Pasaron un par de minutos hasta que Naruto se atrevió a incorporarse, seguro que los que cometieron el atentado se hubieran retirado, por su bien mejor que así fuera.

Todos los Kunais estaban limpios y sin marcas identificadoras, todos menos uno, el que estaba más cerca de donde había apoyado su cabeza tenía un papel enrollado en el mango.
Naruto lo tomo y lo retiro, abriéndolo.

"LARGA VIDA AL DAMIYO" rezaba, Naruto sonrió sarcástico pero tranquilo, esperaba que algo así se presentara de un momento a otro, pero no tan rápido.
Unos segundos y las letras formaron los trigramas de un papel explosivo.

-Maldición- Naruto se giró rápidamente soltando lo que llevaba y se lanzó nuevamente sobre Anko que apenas se estaba levantando- ABAJO

Una explosión sacudió al edificio y rompió las ventanas.
Shizune, la ninja medico asistente de Naruto entro en tropel por la puerta para encontrarse al rubio en pleno estado Kyuuby sobre su consejera, que estaba mas asustada que otra cosa.

-¡¿Qué sucedió Naruto estas bien?!- interrogo nerviosa la morena

-S-Si si, tranquila- respondió el ayudando a Mitarashi a ponerse de pie- No estamos heridos

-¿Quién podría ser capaz de hacer esta locura?- dijo Anko asustada- Debemos ir y matarlos, encontrarlos ahora que están dentro de los límites de la aldea…

-ANKO- la interrumpió Naruto colocando ambas manos sobre su rostro- Ve a reunirte con Kakashi lo más rápido que puedas, reúne a todos los Jōnin, es una orden directa, corre, no dejes que nadie te detenga hasta llegar con el

La soltó y se dirigió a la ventana, sin mediar una sola palabra más

-¿Adónde vas?- le interrogo rápidamente- ¿Qué puede ser más importante que la seguridad de tu aldea?

-Mi familia- respondió sobre el hombro Naruto antes de desaparecer con la rapidez de un destello

Shinachiku y Sakura volvían juntos a casa esa noche, la brisa era agradable y la noche era bastante clara, las estrellas brillaban con un brillo especial.
El trayecto fue callado, el pequeño seguía enojado con su madre por estorbar su entrenamiento y Sakura lo sabía, también sabía que era por la edad, tenía cosas más importantes de las que ocuparse, faltaba poco para que su bebe naciera y ya le estaba costando bastante caminar, dentro de unos días pediría licencia en el hospital para poder estar más tranquila.
Solo quería ver a Naruto, darse un baño y dormir un poco.
La mansión Uzumaki apareció frente a sus ojos por el camino; se localizaba casi en las afueras de la aldea, protegida por los muros pero muy apartada del distrito comercial.
Había sido construida por Yamato, uno de los tantos sensei y mentores de Naruto, como regalo de bodas para él y para la pelirosa.
Era hermosa, Sakura la amaba y deseaba envejecer en ella junto a su familia.

Cuando estuvieron a escasos veinte a veinticinco metros de la propiedad, un estruendo sacudió los oídos de ambos, acompañado por un fuego que se expandió como una ráfaga rompiendo los vidrios y en especial la segunda planta.

-NOOOOO- bramo Shina corriendo desesperado y siendo frenado en seco por su madre

-NO VAYAS- le grito en respuesta Sakura aun impactada- ES MUY PELIGROSO

-TODAS NUESTRAS COSAS ESTAN AHÍ- siguió el niño intentando zafarse y casi lográndolo

Antes que pudiera decir algo más una media docena de hombres, o talvez más aparecieron frente ella formando un semicírculo casi perfecto en el prado.
Eran ninjas, con cabía duda, llevaban un atuendo oscuro como la noche y cubrían sus cabezas con pañuelos y capuchas.
No había bandana, no había nada que los identificara, eran simples mercenarios.

-Su majestad- se burló uno de los hombres, mientras los demás se reían- Buenas noches a la reina de la Hoja

El fuego seguía consumiendo la casa con fuerza, era la única luz que los bañaba y les daba un aura muy sombría.
Sakura trago saliva, nerviosa puso una mano delante de su hijo, obligándolo a retroceder.

-¿Quiénes son ustedes?- interrogo la pelirosa levantando la voz- ¡En el nombre del Hokage de la hoja les ordeno que se identifiquen!

-No importa quienes somos señorita- respondió otro mercenario, un poco más alto y que el primero-…Solo importa cumplir con la misión que se nos ha encomendado…

-¿Qué misión es esa?- pregunto Sakura, al tiempo que en su rostro se dibujaba la viva expresión del enojo- Sea lo que sea nunca lo obtendrán de mí, ¡jamás traicionare a Naruto, ni a Konoha!

-Lo sabemos- bromeo el primero- Pero Naruto jamás dejaría que algo malo te pasara Haruno

-CIERRA LA BOCA

Shinachiku no lo soporto, paso de su madre y corrió hacia el hombre que había hablado, gritando y con los ojos llenos de lágrimas intento conectar un golpe, pero este fue esquivado y termino siendo despedido en el aire.

-NOOOO- bramo Sakura comenzando a llorar- No lastimen a mi hijo por favor

-Mira lo que tenemos aquí- dijo otro de los mercenarios- Un pequeño héroe se lanza a ayudar a su madre

Lo patearon haciéndolo sangrar por la boca, Sakura sollozaba y gritaba que lo dejaran en paz, Shina intentaba levantarse solo para ser golpeado nuevamente en el estómago en la cabeza.
Un último golpe lo dejo al borde del desmayo, no volvió a moverse y quedo tendido en la hierba.
Dejaron al pequeño y rodearon a la pelirosa para impedir que se escapara o hiciera alguna estupidez.

-Vendrá con nosotros, señorita Haruno- Ordeno el primer hombre mientras el otro se limpiaba las manos de la sangre de su hijo- Si no quiere que terminemos el trabajo que acabamos de empezar…

-No por favor- se sinceró Sakura intentando controlarse- No le hagan daño, iré a donde quieran, iré con ustedes…no intentare nada…

Hubo varias explosiones de humo unos instantes después y aparecieron otra media docena de hombres, vestidos igual que los primeros, Sakura supuso que habían dividido fuerzas al infiltrarse a la aldea.

-Señor- dijo uno de los recién llegados, también cubiertos hasta la cabeza de color negro- Seguimos el plan, atacamos la oficina del Hokage con éxito, pero debemos movernos rápido, Naruto no tardará en llegar.

El hombre volteo a ver a Shinachiku.

-Y estará enojado- agrego con un dejo de miedo- Le sugiero que nos vayamos, ya.

-¡KAGE BUSHIN NO JUTSU!- El grito pareció surgir de lo más profundo del bosque que los rodeaba

Sakura abrió los ojos esperanzada, por un segundo creyó que Naruto emergería, con catorce años y una sonrisa de idiota, a salvarla como siempre lo había hecho, y no muy lejos de la verdad estuvo.

El niño que yacía en el suelo desapareció en una bola de humo, dejando ver un hueco en la tierra por donde el verdadero se había escapado hacia los bosques.

-MALDITO NIÑO- bramo el líder de los ninjas

-¡A QUIEN ESTAS LLAMANDO NIÑO!- se oyo la respuesta del bosque

Unos segundos después aparecieron unas veinte copias de corriendo hacia el grupo a la máxima carrera.
En cuanto se encontraron la batalla campal termino con algunos heridos pero básicamente los clones fueron exterminados

-¡¿QUE ESTAS HACIENDO?, HUYE DE AQUÍ, CORRE!- exclamo desesperada Sakura

Un golpe certero en la cabeza la dejo inconsciente.
El primer hombre, el que claramente dirigía la ofensiva dio un paso al frente.

-¿A que están esperando?- murmuro- Ya saben lo que hacer

-¿Y usted señor?- pregunto uno de los ninjas- mientras colocaban con cuidado a Sakura en la espalda de uno de sus compañeros

-Los alcanzare luego- respondió rápidamente el hombre-

Sin mediar palabra todos los ninjas desaparecieron en humo blanco, llevándose a la madre de Minato con ellos.

-NO LOS DEJARE ESCAPAR SHANNEBAYO- grito enojado- ¡KAGE BUSHIN NO JUTSU!

Un clon apareció junto a el, era ahora o nunca, si no lograba pasar a su enemigo los demás se escaparían de los lindes de la aldea.
Concentro chakra en la palma de su mano mientras el clon se encargaba de mezclarlo y, por primera vez, pudo encontrar el equilibrio y el enfoque perfecto, una bola brillante de viento y energía comenzaba a pesarle en la mano y supo que lo había conseguido.

-No sé qué estarás tramando niño- bromeo el hombre- pero jamás lograras derrotarme con esa técnica

El bushin desapareció y Shinachiku se precipito contra el hombre.

Unas posiciones de manos después el tipo utilizo el elemento rayo para defenderse del ataque, creando una especie de escudo que jamas había visto.
la onda de choque lo golpeo directo y salió despedido hacia atrás, desapareciendo en una bola de humo y revelando ser otro bushin mas.

-Muy impresionante- admitió el hombre, girando en redondo y encontrándose con el verdadero Shina a punto de impactarlo- Que alguien tan joven como tú ya domine esa técnica…

-¡RASENGAN!- Rugió al momento de conectar, descargando toda su fuerza a la altura del estómago de su enemigo

La técnica lo envió hacia unos árboles, donde choco sobre su espalda a una velocidad considerable y quedo tendido en el suelo, supuso que lo tenía y sonrió.

-Impresionante- dijo en voz baja el hombre sin abrir los ojos- se nota que eres el hijo de Naruto

cual fantasma el tipo desapareció y reapareció a unos metros del pequeño, su armadura se veía rota debajo de sus ropas, algunas magulladuras en el cuerpo daban a entender que el golpe había surtido efecto, entonces ¿Cómo demonios hacía para seguir en pie?

-Te matare- amenazo Shinachiku con rabia- si no me devuelves a mi madre…

-No es personal niño- respondió rápidamente el sujeto- Pero tu muerte le dará un mensaje a tu padre…

En ese mismo instante muchas Kunais cayeron cerca del tipo, tuvo que retroceder para evitar ser alcanzado por alguna de ellas.
Cuando se detuvo una última apareció amenazándole el cuello.

-¿Cuál es ese mensaje?- Naruto había aparecido en la pelea, con rostro decidido y enojado

Por primera vez en su vida Shinachiku vio en Naruto un héroe, el héroe que había salvado a la aldea, se veía imponente, fuerte e inmortal, nada de lo que ese tipo hiciera iba a poder doblegarlo.
Para su mala suerte, él también lo sabía.

-Vaya, lord Hokage- bromeo el hombre- Esto cambia las cosas…

-Te hice una pregunta- amenazo Naruto hundiendo más el Kunai en el cuello

-El Damiyo no te devolverá tu mujer, hasta que Konoha no ceda y se someta a sus necesidades- reconoció el hombre- solo eso teníamos que decir

La vista del rubio cambio en ese momento, no había notado la ausencia de Sakura, no creía que el Damiyo fuera capaz de hacer lo que hizo, estaba furioso, estaba colérico.
Comenzó por apretar lo más que pudo su daga, al punto que el ninja comenzó a sangrar y emitió un débil quejido

"¿esta es la clase de enseñanza que le quieres dar a tu hijo Naruto?"
Hablo la voz de Kurama, desde su interior, lo hizo recapacitar.

Lo soltó, pero seguía furioso.

-Lárgate, y dile a tu señor- amenazo el rubio- Que esto no ha terminado…

El sujeto desapareció tan rápido como había aparecido, Naruto y Shinachiku quedaron a solas en la oscuridad de la noche, mientras detrás la casa de los Uzumaki ardía bajo la luz de la luna.
El niño intento recuperarse pero inmediatamente se desplomo, Naruto lo atrapo antes que cayera al suelo.

-I-intente salvarla papa- susurro el joven- Lo siento…

-tranquilo- le sereno su padre- No es tu culpa, lo hiciste muy bien… ¿aprendiste el Rasengan verdad?, creo que tendré que dejarte hacer el curso de Gennin después de todo

Ambos sonrieron durante unos segundos antes de que Shinachiku cayera en un profundo sueño, presa del cansancio.

/

El consejo Ninja y los Jōnin más experimentados estaban reunido en torno a una mesa larga.
En ella se encontraban sentados Kakashi, Anko y Shikamaru, los primeros dos uno alado del otro y el tercero enfrentado a ellos mientras fumaba un cigarrillo
Junto al Nara, Yamanaka Ino miraba preocupada en ambas direcciones, traía el pelo suelto, que caía rubio detrás de su espalda, nunca dejo de llevarlo medianamente sobre el rostro.
A la izquierda de Anko, Rock Lee, ahora mucho más parecido su sensei , se arreglaba y desarreglaba las vendas de sus brazos, intentando calmarse.
Reinaba un silencio tenso, todos estaban mal por el secuestro de Sakura, algunos sugirieron de inmediato ir a buscarla, por el honor de Konoha, Kakashi los tranquilizo casi a la fuerza obligándolos a quedarse hasta que Naruto les dijera que hacer, era el protocolo.

El rubio dejo a su hijo a cuidados de Shizune en el Hospital Ninja, y se dirigió de regreso hacia la torre del Hokage, subió por las escaleras todavía con la imagen de su casa destrozada como flashes en su mente.
Doblo en el pasillo circular y su aire se agotó de golpe, tuvo que recargarse contra la pared y recuperarlo agitadamente.
Estaba cansado, el día había sido eterno y tedioso, solo se ponía peor a cada paso.

-Sakura…maldita sea- apretó los puños

Se alejó de la pared ya con nuevo aire y dirigió unos últimos pasos hacia la entrada de la sala de reuniones.
Abrió en tropel, por poco rompe la puerta, eso no le importo.
No espero que hubiera tanta gente dispuesta a ayudarlo, luego recordó la cantidad de amigos que Sakura tenía, sin hablar de los pretendientes.
Intento esbozar una sonrisa pero no lo consiguió.
Todos se pusieron de pie al entrar el Hokage, Naruto hizo rápidamente una seña con la mano para que volvieran a sentarse y camino a paso ligero hasta la cabeza de la mesa, no sin antes darle una caricia en la espalda a Anko en agradecimiento.
Ella se ruborizo sutilmente.

-Naruto lamento lo de Sakura- comenzó a decir Ino, el rubio clavo la vista en ella

-Ni lo menciones- dijo sentándose en su silla- Todo mi cuerpo está temblando por la ira, no hay nada que no quiera más que ir a buscarla en este preciso instante.

-Están fuera de nuestro alcance- señalo Shikamaru- No hay nada que puedas hacer ahora…

-Ya lo sé- dijo el rubio escondiendo la cabeza entre las manos y frotándose el cabello

-No entiendo porque el señor Feudal le haría esto a la aldea ninja de su país- se lamentó Anko- No tiene el más mínimo sentido…

-SOLO ES PORQUE NOS REHUSAMOS A DARLE PARTE DE NUESTRAS FUERZAS- interrumpió Naruto golpeando la mesa y haciendo que todos se sobresaltaran- NO ESCUCHO A RAZONES, AHORA SE LLEVO A MI ESPOSA, QUIEN SABE QUE OTRAS ATROCIDADES SEA CAPAZ DE HACER…MALDITO SEA

Un instante después de terminar Sasuke Uchiha abrió la puerta de la habitación, todos voltearon a verlo mientras entraba a paso ligero.

-Lamento llegar tarde- reconoció con una voz tranquila y dura como de costumbre- Naruto ¿te encuentras bien?

El rubio se incorporó y fue a su encuentro, le dio la mano en señal de amistad.
Hacía mucho tiempo que no lo veía, Sasuke había decidido reconstruir su clan utilizando primariamente a su familiar, la chica Uzumaki de su anterior grupo de renegados.
Todo se había calmado con él, parecía que finalmente había encontrado un rumbo para su vida, que no fuera oscuridad.
Aun así el rubio de vez en cuando pedía su ayuda, y Sasuke le venía como anillo al dedo para zanjar algunos asuntos.

-Sakura…yo…-se lamentó Naruto- Se la llevaron…

-Lo sé- Lo tranquilizo el moreno- Iremos a buscarla

-No- Le interrumpió Kakashi- Tu iras en el segundo equipo Sasuke…

-¿A qué se refiere?- interrogo el Uchiha mientras Naruto también se volteaba a verlo

-Enviaremos dos grupos- comenzó su antiguo sensei- el primero será el de Naruto, irán a la fortaleza del señor Feudal a reclamarle lo que ha hecho por la aldea.

Todos lo escucharon atentamente. Incluso algunos sonrieron ante las ideas.

-Y el segundo grupo, será comandado por Sasuke, ellos serán el apoyo, el grupo de infiltración, por si algo sale mal.

-Me gusta la idea- se unió Shikamaru- Un equipo de apoyo te sería muy útil, no hay nadie que se pueda comparar a ustedes dos en combate…

-¡Me ofrezco voluntariamente a tu equipo Naruto-kun!- se incorporó Lee rápidamente- No dejaremos que nada malo le pase a Sakura-san

-Yo también- intento sonreír Ino- iré contigo Naruto, es mi mejor amiga, se que ella haría lo mismo por mí.

Naruto asintió, y les dio las gracias por el gesto, se voltio hacia Kakashi.

-La aldea quedara en tus manos sensei- Anuncio mientras se removía la bandana de la frente- Ejercerás de Hokage en mi ausencia, confió en que harás lo correcto, y te aconsejo elegir a Anko Mitarashi como jefa de las fuerzas especiales ANBU

-¿Yo?- pregunto extrañada Anko- ¿No crees que estas decidiendo las cosas muy rápido?

-No hay tiempo que perder- Señalo Sasuke- Si Naruto confía en ti, creo que todos concordamos.

Los presentes Asintieron y Naruto le dedico otra media sonrisa, Anko se ruborizo un poco más que antes.
Kakashi se levantó y se sentó en la silla donde antes estaba Naruto.
Shikamaru se colocó a la derecha y Anko permaneció en su lugar, pensativa

-Ahora bien…-Continuo Kakashi- Debemos decidir quiénes son los miembros más calificados para esta misión, Shikamaru quiero que consigas a todos los Anbu disponibles, a los mejores y los reúnas en la sala del Hokage para dentro de una hora a más tardar…

-No será problema- fue la respuesta del Nara

Naruto dio un pequeño golpe a Sasuke indicándole que debían irse.
Abrió la puerta y sin mirar hacia atrás salió, Sasuke lo siguió serio.

-¿A dónde vas?- le interrogo el moreno mientras se alejaba hacia la escalera

-Camina conmigo- Le ordeno el Hokage, aun sin voltearse