Disclaimer: ninguno de los personajes, series y lyrics son de mi propiedad.
Crossover Natsume yuujinchou x Hotarubi no mori he.
"No name for love: No hay nombre para el amor"
Loneliness your silent whisper
Fills a river of tears
Through the night
Memory you never let me cry
And you, you never said good-bye
"Tears" –X-Japan
Capítulo 2
"El amor perdido en el bosque"
Después de un rato, las lágrimas como aparecieron, empezaron a borrarse de los ojos de Hotaru; filtrándose en la camisa de lino de quien había prestado su hombro como consuelo. Natsume no se movió, dejando que ella se tomara su tiempo en recobrar la serenidad. Debía ser un recuerdo muy doloroso, y él debió haber sido alguien sumamente muy importante para ella. De alguna forma, comprendía su dolor de perder un ser querido y no podía culparla por romperse.
Una extraña presencia alertó a Natsume. Éste miró entre el follaje intentando buscar de dónde provenía. El ojimiel le lanzó una mirada a Nyanko-sensei. Éste asintió y se internó un momento en el follaje. No podían arriesgarse a que un youkai los atacará ahí. Y menos con alguien ajeno a ellos viéndose involucrada. Hotaru no tenía por qué enterarse de su secreto y verse en peligro por su culpa.
Una vez recuperado el aliento, Hotaru secó sus lágrimas por ella misma.
-Lo siento. –Hotaru se disculpó al observar que lo había empapado con sus lágrimas. Desvío la mirada un poco avergonzada y se excusó-. Es difícil aceptar el hecho de que él ya no se encuentre aquí. Que todo se vea tan cambiado, que siquiera había reconocido el camino para llegar aquí. Es… un poco duro.
-No hace falta que te disculpes. –Natsume sacó un pañuelo que traía en uno de sus bolsillos del pantalón y se lo extendió–. Toma.
Hotaru titubeó en aceptarlo. Apenas le había conocido y ya había mostrado esa faceta de ella, que tanto había ocultado a los demás. Pese a que era social y tenía muchas amistades, no había compartido ese dolor con nadie que no fuera ella misma. Recordó como lloraba en silencio, por las noches, con la almohada como única confidente. Solía abrir sus sentimientos fácilmente con los demás, pero desde aquél verano doloroso, decidió no volver a hacerlo. Sabía que la tacharían de loca y se alejarían. Se vio obligada a mentirle a sus amigos, a su familia… e incluso a ella misma. Su vida se había convertido, desde entonces, en una mentira.
Dio un hondo suspiro. Tardó en percatarse de la tranquilidad que había recuperado tras desahogar todo su dolor y sufrimiento con alguien. Pero no sólo era eso. Por primera vez, había conocido el alivio de descansar las penas en el hombro de un amigo.
Un hombro en el cuál poder llorar
Volteó la mirada hacia el chico de ojos sinceros que tenía frente a ella. Al chico que no necesitó contarle mucho –mas biendicho, absolutamente nada para acompañarla cuando se encontraba perdida y le prestó su hombro cuando lo necesitaba. Sabía que había encontrado una buena persona. Natsume le dedicó una sonrisa para intentar animarla un poco.
Ambos se sentaron en uno de los peldaños de la escalinata, a la entrada del templo del dios de la montaña. Al frente se extendía una arbolada que hacía del sitio un lugar apartado de todo e íntimo. Eso era lo que a Hotaru le había gustado siempre de aquél lugar.
-Venía a este lugar cada año desde que tenía seis. –Interrumpió de pronto Hotaru, pese a que Natsume no le había preguntado nada al respecto. –La casa de un tío se encuentra en el pueblo y me gustaba escabullirme por el bosque. Fue así como lo conocí. Su nombre era Gin.
El viento sopló entre ambos conforme hacia bailar la copa de los árboles, que se encontraban sobre sus cabezas. Era un aire refrescante, pero cargado de tristeza, como si quisiera comunicar un mensaje del pasado.
-Le conocí justo en este lugar. De pie, junto al arco, observándome tímidamente. Yo me perdí y había comenzado a llorar. Él me habló y me sacó de este lugar. -Hotaru no pudo evitar dibujar una sonrisa amarga-. Desde entonces cada año nos veíamos aquí. Siempre esperaba con ansías el verano, haciendo que el resto del año fuera eterno.
Hotaru volteó hacia el lugar donde se suponiese estaría esperándola siempre. Entonces recordó, no volvería a verlo. No importase cuanto le llorase y deseara verlo, él ya no se encontraba en este mundo. Pero ésta era otra verdad: no dejaba de recordarle, de esperar que al voltear, se encontrara ahí de nuevo… De amarle.
-Creo que es tiempo de regresar. No puedo quedarme aquí para siempre –comentó Hotaru conforme se ponía de pie tratando de disipar las lágrimas que amenazaban con volver. Se dispuso a dejar atrás, el lugar que representaba toda la alegría de veranos pasados, y que ahora sólo traía sufrimiento… convirtiéndose en un amargo recuerdo.
Natsume no preguntó nada al respecto y accedió a bajar con ella. Ambos comenzaron a bajar la escalinata en silencio. Nyanko-sensei salió de entre el follaje y se colocó a lado de Natsume. El ojimiel le lanzó una mirada intentando sacarle algo de información. Pero Nyanko-sensei, pese a ser un youkai que siempre solía decir lo que piensa, en esta ocasión se quedó en silencio en silencio. Natsume supuso que no había encontrado nada de que preocuparse.
-Yo vivo para este lado del pueblo –señaló Natsume con su mano hacia una de las direcciones a donde llevaba el camino.
Poco después de que ambo se despidieran, cada uno tomó rutas opuestas. Ambas siluetas se fueron perdiendo en el horizonte, conforme Natsume regresaba la mirada para cerciorarse de que Hotaru no había cambiado de ruta.
-Ella dijo que desde ese lugar recordaba perfectamente como regresar. No tienes de que preocuparte, Natsume. –dijo Nyanko-sensei para calmar un poco a su amigo.
Ambos continuaron el resto del trayecto a casa en silencio por un largo rato. Fue hasta dar la vuelta en el puente, donde encontraron a Hotaru un par de horas atrás, que Nyanko-sensei decidió romper el silencio que llevabaqn hasta el momento.
-Cómo se aferraba con especial cariño a aquella máscara, he de suponer que se trata de un youkai que vivió allí hace tiempo.
-¿Un youkai? Con vivió ¿te refieres a…?
-Los amores entre humanos y youkai, a pesar de ser muy fortuitos, son los más peligrosos que puede haber. Aunque los humanos suelen ser los primeros en abandonar la tierra. Son muy raros los casos en que suele suceder lo contrario. Un amor entre un humano y un youkai está condenado al fracaso desde el inicio.
-El que sea un fracaso o no desde el inicio, ¿Cómo puedes saber eso, sensei? Creo que no importa cuanto haya sido el tiempo pasado con esa persona especial, nunca será maldecido el tiempo juntos.
-¿A pesar del sufrimiento que esto ocasione?
-Se trate de un youkai o una persona viva, uno nunca sabe hasta cuando va a permanecer en este plano.
-La intensidad de los sentimientos y qué se hace con ellos, son responsabilidad de cada quien. A lo que me refiero es, cuando un youkai muere, su espíritu simplemente regresa a la tierra. La tierra se nutre de ella, lo mismo que sucede con el cuerpo físico de los humanos. Se crea así un equilibrio, la tierra toma la materia de los seres vivos y la energía de los espíritus. –Nyanko-sensei se detuvo momentáneamente y volteó a ver a Natsume directamente. –Una vez que un youkai abandona la tierra, lo hace para siempre... A diferencia de los humanos, no existe reencarnación para nosotros.
Natsume se detuvo en seco por un momento, tratando de asimilar las palabras de Nyanko-sensei.
"Desaparecer para siempre"
Natsume recordó la mirada de Hotaru, aquella mirada en busca de lo que había perdido. Ahora empezaba a comprenderla. Natsume recordó a sus padres. Todo este tiempo había sentido su pérdida, pero a pesar de que ellos habían abandonado este plano, no los sentía lejos de él. Incluso, existía momentos en que los sentía como si caminaran a su lado. ¿Hotaru había sentido alguna vez la misma sensación?
Pero entonces recordó su mirada, una mirada que decía, que sentía lejos aquél amor que una vez había obtenido. Hotaru no había vuelto a sentir aquél amor cerca. Algo en su interior le decía, que los verdaderos lazos creados, un amor puro, no podía desaparecer para siempre.
-La máscara que llevaba consigo no era cualquiera. Claramente pertenecía al mundo youkai. -Nyanko-sensei iterrumpió sus pensamientos.
-¿No pudo haber sido el obsequio de una persona, que haya poseído esa máscara antes? Y quizás la persona que Hotaru perdió, era un simple humano. –Comentó Natsume con una ligera esperanza en sus palabras.
-Puede ser, pero es extraño. Apenas pude percibir una ligera energía de youkai en la máscara, pero tampoco percibí energía humana, aparte del de ella. Es como si fuera un objeto que estuvo mucho tiempo abandonado.
-¿A qué te refieres, sensei?
-La persona que conoció no pudo ser un youkai porque Hotaru no puede verlos. Ella nunca escuchó mi voz como tú lo haces. Si el dueño de la máscara fue quien vivió en ese santuario, no era un youkai.
Un movimiento repentino distrajo la atención de Natsume. Una persona se estaba moviendo extrañamente a la orilla del lago y se había colocado en medio del camino, buscando algo de entre la tierra. Se movía desesperado de un lado a otro, impidiéndoles el paso. Natsume logró reconocerlo, era el youkai que había visto antes de encontrarse con Hotaru.
-Este, ¿podrías darnos oportunidad de pasar? –Natsume le dirigió la palabra pero sin éxito aparente. El youkai volteó a ver a Natsume, sólo para regresar su mirada a lo que estaba buscando en el camino. "Que extraño youkai" pensó Natsume.
-¿Estás buscando algo?
-¡Idiota!, te dije que no le hablaras. –Nyanko-sensei refunfuñó a lado de Natsume.
La parte del camino donde se encontraban se había estrechado, por lo que en esta ocasión, Natsume no tuvo opción que hablarle para permitirles el paso. Natsume volvió a llamarle. El youkai levantó la mirada, consiguiendo por fin la atención del muchacho.
-Estoy buscando algo.
Eso parecía obvio, pero algo en ese youkai era muy particular. Tenia cuerpo antropomórfico, parecido al de una persona, cubierta en una yukata como solían ser la mayoría de los youkai, pero no llevaba máscara. Llevaba los ojos vendados y una cabellera que le llegaba casi a los hombros.
-¿Qué es lo que buscas? Quizás podamos ayudarte a encontrarlo.
El extraño youkai le miró y tardó en responder.
-Yo… no sé que busco.
-¿Tienes alguna idea de cómo es lo que buscas?
Natsume se colocó a lado del espíritu. El youkai se quedó pensativo por algún momento. Volteó a varios lados, intentando buscar en los alrededores. Levantó la mirada hacia el cielo, señalando el sol.
-Cálido. Lo que busco es cálido. Pero, no sé que forma tiene. Tengo la sensación de que en cuanto lo toco desaparece. Y está cerca de aquí.
Ciertamente, la descripción era bastante rara. Natsume miró a su alrededor, tratando de ver que objeto de su alrededor se adecuaba a la descripción que le daba el youkai. No era la primera vez que se topaba con youkai que buscaba algo de lo cuál, tenían escasa o nula idea. Caminó unos cuantos metros, acercándose al lago, logrando apreciar su reflejo en el agua. ¿Qué era lo podía estar buscando aquél youkai? Nyanko-sensei se acercó al lago junto a Natsume. Al ojimiel se le ocurrió una idea, aunque no estaba convencido de que diera resultado.
-¿Lo que buscas, no es agua? En esta temporada el agua de este lago es cálida. El agua no tiene forma definida y cuando la tomas se te escapa por los dedos.
El youkai se acercó al lago, observando su reflejo. Estiró una mano, intentando alcanzar su reflejo, desfigurándolo en el preciso momento, que sus dedos entraron en contacto con la tela superficial de agua.
-Tienes razón, es cálido. Tampoco tiene forma y su reflejo desaparece en el momento que lo tocas.
El youkai se volteó hacía Natsume y levántandose, les dejó libre el camino para que pudieran pasar.
Ambos llegaron a casa de sus familiares aún con luz de día. Natsume se dirigió a su habitación, en la planta de arriba. Ya había sido terminada de arreglar y las maletas se encontraban a lado de la cama. Ni siquiera hizo ademán de abrirlas. Encendió un ventilador de piso, que le habían colocado en una de las esquinas y se recostó directamente en la cama.
-¿Te pasa algo, Natsume? Has estado muy pensativo desde que llegamos.
-No es nada, sensei.
-Mentiroso. Si algo te molesta puedes contármelo. –Nyanko-sensei brincó hacia la cama, colocándose a lado de Natsume. -¿Tiene que ver con esa chica, cierto?
Natsume tardo en contestar. Nyako-sensei se encontraba en lo cierto. Hotaru le había hecho recordar sentimientos que no se había permitido sentir. Recordó las lágrimas de la chica. Sinitió su dolor que había sido guardado por tanto tiempo. Un solor que no había compartido con nadie. Pudo comprenderlo... perfectamente.
-¿Es posible que algún youkai reencarnara de alguna forma? -Ntsume rompió el silencio-. Aunque no reencarnara propiamente dicho, ¿pero algún cambio de forma?
-¿A qué te refieres?
-De alguna forma, no me convence la idea de que aquel youkai que Hotaru conoció –en caso de que haya sido uno, se haya ido de su lado para siempre. Supongo, que es algo demasiado triste.
Nyanko-sensei le dirigió una mirada furtiva. –Te preocupas demasiado por alguien que apenas conoces.
Natsume se sonrojó por un momento. ¿Era cierto? Pero no podía evitar pensar en ella, y sentirse cada vez mas identificada con ella. –Es… solo un presentimiento. El perder a los que amas es algo demasiado doloroso. Por más que pase el tiempo… simplemente no dejas de pensar en ellos y desear volver a estar con ellos. Es un dolor, que nunca desaparecerá.
Natsume recordó la casa de sus padres que recién había vuelto a ver;y los recuerdos de sus padres que había recobrado. Si ellos estuvieran aquí, ¿cómo sería su vida en estos momentos? ¿sonreiría al mirar al pasado, en lugar de llorar?
Se llevó su antebrazo a su rostro, intentando cubrir sus ojos llorosos. Nyanko-sensei se acercó aún más a Natsume. Sabía que no había palabras que pudiera consolar lo que Natsume sentía. El ojimiel abrazó a sensei con cariño, expresando en aquél cálido contacto lo que no podía expresar mediante palabras.
Recordó a Hotaru, y pensó que, aunque su dolor fuera distinto al que él había experimentado, no era tan diferente. Ambos había conocido el dolor de perder a un ser querido. Pero el poder comprender los sentimientos de los demás, el poder comprender sus propios sentimientos, "ha sido gracias a ustedes..."
-Gracias, sensei.
La sensación de tenerlos a lado, se había convertido en un sentimiento cálido. Pero el hecho de saber que algún día habría de despedirse de ellos, para siempre, le empezó a provocar un ligero dolor en el pecho. Tanuma, Taki, Jun, sensei y los demás youkai, poco a poco no podía imaginar la ausencia de aquella calidez.
"Calidez…"
"Cálido. Lo que busco es cálido. Pero, no sé que forma tiene. También es algo efímero"
Aquella palabra le había hecho recordar la extraña definición, que el youkai de en medio del camino le había dado. ¿Para que buscaría un youkai su reflejo en el agua? Un youkai no podía sentirse tan perdido como para buscar frenéticamente su reflejo en el agua. Ah no ser que…
"¿Estaría buscando aquél youkai lo mismo que Hotaru?"
Aquél pensamiento hizo que Natsume se levantara de golpe, sobresaltando a Nyanko-sensei.
-¿Qué sucede?
-Tenemos que regresar al bosque, sensei.
Pero ya estaba oscureciendo, sería demasiado arriesgado salir a esas horas; sobretodo porque apenas conocían el lugar. Tampoco sabía en que casa vivía Hotaru. Natsume se quedó pensativo. Después de todo, quizás solo era una idea disparatada y poco probable.
El youkai del lago no podía ser Gin. Ya que según Nyanko-sensei, los youkai no regresaban a este plano, y Hotaru no podía verlos… ¿o sí?
Quizá habían sido demasiado impresiones para él en estos últimos días. Natsume volteó hacia sensei, observando las maletas que le faltaba por desempacar. Se levantó y decidió que debería empezar por organizar su ropa. Quizás le ayudaría a organizar sus propias ideas. Nyanko-sensei se unió a él para ayudarle. Algo, ciertamente muy poco frecuente en él.
-Gracias, prometo darte mi ración de postre de mañana, sensei. –Natsume le dirigió una sonrisa de agradecimiento. En verdad, ¿desde cuándo podía contar con alguien, de verdad? Desde que había descubierto El Libro de los Amigos, no sólo había conocido gente y youkai, sino que había ganado amigos por igual, verdaderos amigos.
"El Libro de los Amigos"
Natsume de pronto se acordó del libro, y tras recordar lo que había pasado en el día, decidió mantener el libro bien guardado. El ojimiel continuó sacando la ropa, pero el libro no se encontraba en la maleta. ¿Sus familiares lo habrían movido de lugar? Imposible, el resto de sus pertenecías se encontraban exactamente igual. Tampoco se encontraba indicios de su paradero en el resto de la habitación.
Un ruido se escuchó de pronto fuera de la ventana. Natsume se asomó inmediatamente. Una figura se encontraba a la orilla de la azotea; justo por arriba de la habitación, que se encontraba en contra esquina de la suya. Natsume entrecerró los ojos, tratando de observar mejor la figura, con la poca luz que ofrecía la luna. Natsume tomó una gran bocanada de aire. Se trataba del youkai que habían encontrado en el camino.
Y tenía El Libro de los Amigos en sus manos.
Comentarios:
¡Segundo capítulo! Espero continúen interesados en la historia hasta este punto. En opinión propia, los dos primeros capítulos son los más pasivos, debido a la carga emocional que manejan ambos personajes. Pero las verdaderas revelaciones y conflictos se presentan a partir del siguiente capítulo.
Hasta ahora, he actualizado cada 15 días aprox. y espero seguir con este ritmo. Sin embargo, los siguientes capítulos son los menos redactados. Hasta ahora sólo había sido edición, así que puede que me tarde un poco más en actualizar a partir del siguiente capítulo.
Espero seguir viéndolos por aquí. ¡No olviden dejar reviews y favs!
Sialia
Someday I'm gonna be older than you
I've never thought beyond that time
I've never imagined the pictures of that life
For now I will try to live for you and for me
I will try to live with love, with dreams,
and forever with tears
"Tears" –X-Japan
