Los Personajes de Naruto no me pertenecen. De haber sido ese el caso, mis OTPs serían reales.
Deshojando margaritas
Eran formalidades antiguas, según las cabezas de los clanes, el visitarse de vez en cuando para demostrar que cualquier acto de animosidad existía nada más en el pasado. Aquellas reuniones, como se les referían, eran simplemente una distracción. La enemistad si existía y se escondía en un velo horriblemente fino.
Aunque todos los clanes estaban en el mismo salón, localización siempre variando, estaban divididos en mesas. Solo las cabezas de los clanes se sentaban juntas pero se ignoraban prácticamente la noche entera.
Aquello no era algo obligado, pero era costumbre tradicional.
Era simple.
Su existencia ya era desgraciada de por sí, y estas reuniones a las cuales era forzado ir, no ayudaban mucho. Desperdiciaban el tiempo y lo aburrían a más no poder.
Pero todo aquello cambio cuando la familia Yamanaka tuvieron a una niñita como primogénita, y la comenzaron a llevar a aquellas reuniones a sus diez años. Ella era un botón de flor, un sol. Una persona diferente en la triste existencia de todos aquellos en el salón. Ella era bella.
Todo hubiera sido genial. Todo, si entre aquellos dos individuos no existiese aquella atracción.
Desde pequeños habían encontrado cierto nivel de rivalidad. Él, un año mayor que ella, había sido el prodigio de su grado. Ella obtuvo las mejores notas en el suyo porque quería algo con que alardear. En las reuniones mensuales, se dirigían miradas llenas de frustración. Había algo ahí, pero quizás ambos no eran tan maduros para saber exactamente qué era y decidieron por lo más simple, 'no me caes bien.'
Años más tarde, cuando Neji se dio cuenta de que Sasuke se había vuelto más grande que él en la vida de Ino, aquello le molestó tanto. Fue ahí donde aquella amistad de rivales se fue deteriorando. Eran celos, él lo sabía. Pero ella confundió su comportamiento y pensó de que él la odiaba, que ya no tenía tiempo de jugar con una niña. Y se aislaron, uno del otro, y mientras Ino emanaba ese amor que tenía por todos, él se retraía de la sociedad y sufría silenciosamente por sus problemas familiares.
El colmo fue aquel día cuando ella coqueteó con él en su examen para subir de rango ninja. Claramente, ella fue ignorada por el ojiperla… Él solo pensó en que diablos pensaba la rubia después de ignorarle por tanto tiempo. Por eso la ignoró. Ella era el ejemplar de drama y él no necesitaba ningún tipo de drama en su vida.
Pero en algún momento, cuando la pubertad llegó arrasando todo a su paso, habían sueños que dejaban incómodo al ojiperla. Sueños donde se apropiaba de sus besos y la dejaba atónita. Sueños donde existían solamente ellos dos en el mundo... Y habían otros tipos de sueños que lo hacían levantarse en medio de la noche, y rezar por el perdón de una divinidad.
Un día cuando ya tenían sus rangos de jounin, en una de aquellas reuniones en la propiedad Hyuga, la encontró en uno de los jardines. Ella se miraba preciosa, con su cola de caballo y el kimono ajustándose en los lugares apropiados. Ella lo sintió llegar y lo saludó con una mirada llena de desprecio.
Porque ella llegó a quererlo en algún momento de su vida y la herida del desprecio quedó muy fresca para dejar cicatrices. Él la apartó y nadie, nadie, apartaba a una Yamanaka.
Tuvieron una pelea verbal, comenzada por la rubia. Donde dos personas diferentes pero inteligentes lanzaban argumentos al aire llenos de palabras soeces, indirectas y sarcasmos. Menos mal que aquello fue en el jardín más recóndito de la tierra de los Hyugas. Aquello fue un caos.
Luego de todo aquello, la frustración que se había estado acumulando por años, los hizo que tuvieran su primer beso.
Y ella lo abrazó, porque no quería separase de él y dejar que se convirtiera en el 'idiota insensible' que era. Él también la abrazó a ella, porque él sí sabía que eso era lo que quería desde hace mucho tiempo.
Desde aquel día, sus ojos buscaban a los de ella. Ella buscaba cualquier roce, el más mínimo, con él.
Y era un rondo interminable porque era menester permanecer alejados.
Porque él y ella eran de clanes distintos. Él un Hyuga con ojos de perla y ella la futura cabeza del clan Yamanaka con ojos azules.
Hubiese sido más fácil, ideal acaso, haberse atraído de cualquier otra mujer en el mundo entero, pero la única mujer a quien él deseaba, era quizás la única mujer que no podía tener.
Después de un tiempo, dejo de ser una simple atracción, y fue estúpido el momento que se dejó llevar cayendo rendido a sus besos. Cada reunión más corta que la otra, cada encuentro más planeado que el anterior. Era una paranoia eterna. Tenían que ser cuidadosos en todo momento, pero las escapadas durante las reuniones mensuales ya no eran suficiente.
Y cayó en cuenta que aquel prodigio la amaba, y mientras él preguntaba a cada una de las malditas flores que deshojaba si sus sentimientos eran mutuos, caía más a consideración de que lo que quiere y lo que de verdad es jamás serán lo mismo.
Era ese tipo de amor. Aquel que quemaba todo a su paso y que se conforma con cercanía que realmente nunca sería suficiente.
Aquellas noches que se dejaban llevar eran una dulce tortura para él. La vida le sacaba en cara de que esto, lo que sea que es, es lo más cerca que estará a la felicidad.
Neji sabe que no es el único. Pero ellos jamás tocan el tema juntos. Eso era una mina de tiempo que no quería explotar. Vivirían el momento, ignorando la complejidad de la situación. Ellos agotarían cualquier excusa para no pertenecer a nadie más pero a ellos mismos.
La realidad de su situación le golpea fuerte un día cuando Ino va a una misión y no se aparece al fin de su plazo. Él estaba hecho un manojo de nervios pero exactamente ¿Qué es lo que podía hacer? No eran declarados una pareja, y no podía exactamente demandarle información a la Hokage. Sus respectivos clanes se darían cuenta de tal información tan fuera de lugar. Ellos no eran estúpidos. La ausencia de Ino hizo que su mente divagara en lugares oscuros, en recuerdos reprimidos y en imaginación furtiva. Todo lo que él pide es que regrese, que se aparezca con su bello plumaje y su bulliciosa voz y que le diga que es un estúpido. Que le diga que siempre ha estado dispuesta a estar con él y al carajo los clanes, al carajo sus prometidos y al carajo con el amor secreto.
Y Neji deshoja margaritas.
Regresa, no regresa.
Me quiere, no me quiere.
Está dispuesta, no lo está.
Y duerme soñando su presencia a su lado. Su labios suspirando palabras de amor. Sus miradas llenas de celos cuando le habla a las mujeres. Sus encuentros apasionados donde sus cuerpos se unen y él se siente seguro.
Al día siguiente se levanta con las noticias que ella está a salvo. Que el retraso fue producto de un contrincante y un día de descanso de la rubia. Cuando la fueron a buscar estaba a más de la mitad del camino hacia Konoha. Neji es finalmente capaz de respirar mejor. Su corazón ya está calmado.
Por la noche, él va a su apartamento y la mira recién saliendo de la ducha. Ella le sonríe y él le sonríe. Jura que jamás en su vida ha visto algo tan bello. Se acerca a ella con lentitud y la abraza. Neji aspira al olor de flores que ella a impregnado con el paso del tiempo.
Ella lo lleva a su cuarto, y toman su tiempo en darse caricias y profesar el amor que se tienen. Ambos se necesitan, y es necesidad en todo el sentido de la palabra.
–Te amo – le suspiró al oído.
–Yo también te amo Neji.
Supone entonces que ha deshojado todo las margaritas en existencia, y las flores le han dicho buenos resultados.
Regresó.
Sí lo ama.
Está dispuesta.
Es más largo de lo que planeaba. En mi plan original iba a ponerlo la semana pasada pero tuve problemas con dos párrafos (Y tenía que escribir 150 palabras en el anuario y tuve el bloqueo más grande en mi vida). Bueno... al menos tiene final feliz... más o menos jajaja.
Bueno, ya estoy escribiendo los otros y espero subirlos pronto! Gracias por los reviews que recibí y espero que, si no es mucho pedir me den unos cuantos más jajaja.
Adiós.
