Esta es una Traducción. La historia pertenece a Kismetian.
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Llamando al Doctor Cullen
Capítulo 2
Hogar Cullen.
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Tres años atrás
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Paris es una ciudad hermosa y deseo poder vivir aquí permanentemente. Francia es mi segundo hogar. Tengo una casa vintage de piedra con un gran terreno en el campo y un apartamento moderno en la ciudad. Cuando necesito salir y componer, voy a mi casa de campo. Está sobre una colina con vista al viñedo que es manejado por mi manager. No sé nada de uvas y su producción y no tengo ilusión de que lo haré. Su dueño anterior, Jacques, estaba dispuesto a que contrate a su hijo, Demetri, quién había lo manejado por años mientras Jacques envejecía y quería retirarse. Él y su esposa querían viajar y tuvieron que vender para hacer realidad su sueño.
El acuerdo funcionó, e hice co-propietario a Demetri porque nada hace a un hombre hacer su trabajo que alguien con experiencia en el trabajo.
Jacques había nombrado a su hijo Demetri por su mejor amigo, quien había venido a Francia y trabajado a su lado muchos años atrás así que tengo un manager francés con un nombre italiano.
Mi casa es probablemente considerada algo pequeña, comparada a las mansiones en el área. Fue construida por el bisabuelo de Demetri para su novia. Tiene diez habitaciones. La cocina es grande y de madera estilo country, con una ventana en todo su largo por encima de la mesada asique si estas cocinando podes ver todo el campo. La puerta esta opuesta a la pared y la cocina ha sido modernizada asique ahora tiene una gran puerta que da hacia el exterior. Te puedes sentar y comer en el aire fresco y el sol y el área del patio es una extensión de la casa.
La sala de estar junto a la chimenea, porque el constructor le encantaba trabajar con piedras de rio así que es hermoso y lleno de colores y tiene varias piedras pequeñas mezcladas con las grandes. Es lo suficientemente grande para asar un cerdo, no que quisiera hacerlo. No lo he usado, pero es práctico. Las piedras son de diferentes tonos de crema así que domina la sala. Los muebles son rústicos, azul, prácticos, como las cortinas. El piso es de madera brillante y brilla cada vez que el sol se asoma. La casa la he decorado yo mismo pero es muy casual comparada con mi departamento.
La decoración es de artistas locales y compro lo que me gusta cuando estoy de compras en el bazar y compro algo del artista actual. De ese modo, la colección es un tanto eclético, y desparejos, pero me gusta así. Pinturas de casas de campo pequeñas y acogedoras colgadas detrás retratos en carbón de viejos granjeros, y acuarelas del océano al lado de dibujos de una chica bailando perdida en la música que escucha con los pies. Son un juego de cinco pinturas y tenía que tenerlos como si todos contasen una historia y solos nunca hubiesen podido transmitir los sentimientos que ella siente al bailar. Si se separasen, se perdería el sentido.
El siguiente cuarto es el pequeño comedor. Simplemente tiene una mesa y cuatro sillas y dos de repuesto ubicadas contra la pared. Rara vez uso este cuarto.
La entrada lleva hacia la parte trasera de la casa.
Allí, a la derecha, está lo que solía ser una habitación pero ahora es un gran baño con bañera, una ducha cerrada, y un retrete y lavabo. El cuarto tiene baldosas y es soso, y espero hacerle algo pero no sé qué. Es muy institucional y práctico, como un baño de hospital.
El hall termina con la habitación final que era la habitación principal. Es grande y abierta y aireado y tiene una puerta de vidrio que abre a la ladera que está sobre la carretera. Apenas puedo oír el tráfico pero hay muy pocos autos que pasan por esta zona. Esta es mi sala de música y mi estupendo piano se ubica orgullosamente aquí. Me puedo sentar y mirar por esta puerta y sentir lo que toco. Las paredes están cubiertas con estanterías y mi colección de cd's esta ubicada aquí. Un escritorio esta cerca de a ventana y voy a intentar componer y mantenerlo ordenado pero eso raramente pasa. Mis pensamientos tienden a ser caóticos y son reflejados aquí. Cuando la música sale fácil, el cuarto está ordenado. Cuando, como ahora, sale lento y cambiante, el cuarto está desordenado y revoltoso. Mi ama de llaves sabe mejor que no debe entrar a este cuarto, nunca.
Las escaleras están opuestas al baño y lleva a tres habitaciones pequeñas y un baño. Mi cama es grande y de madera y se vería muy grande para las demás habitaciones pequeñas pero este cuarto son de la medida de dos, y contiene un closet; y la falta de otros muebles aparte de un sillón de habitación, lo hace lucir más grande. La ventana trasera es nueva. Las dos pequeñas ventanas originales fueron quitadas y el área creció por cuatro así que puedo recibir mucha luz y calor del sol.
Mi cama tiene un edredón hecho con retazos a mano por mi abuela y Esme insistió que sería perfecto aquí. Es el único aporte que permití, así aprecio la conexión con mi familia.
Quiero que esta casa sea solo mía y que me reflecte.
Estaba teniendo problemas con la música en mi cabeza al no unir las notas que escribí en la hoja. Seguían cambiando y moviéndose de lugar y la confusión me hacia doler la cabeza. Sabía que era mejor que no lo esforzara. Solo tenía que relajarme y todo se ordenaría.
No tenia nada que hacer en la ciudad pero si me quedaba aquí, terminaría forzando el problema y perdiendo la cabeza, así que cerré la casa y le dije a Demetri que me espere a cuando llegase y me fui a mi apartamento.
Mi vecino, James, estaba haciendo una de sus famosas fiestas y, aunque no soy una persona de fiestas, me encantan las fiestas de James. Él conoce a todos. Nunca sabes quien va a asistir, el rico y famoso, un músico que conoció en la estación de tren, una mujer que acaba de salir de la cárcel después de 30 años, un hombre que no habla francés pero ha vivido aquí toda su vida.
Te sentís como si ves una foto del mundo que no sabías que existías y amo conocer gente nueva. El vino siempre es bueno y la comida pasable. Me bañé y cambié y decidí ponerme unos jeans negros y una camiseta con botones color verde esmeralda que mi hermana Alice insistió que hacia mis ojos brillar. Amo a Alice así que me pongo la remera cuando me quiero sentir cerca de ella. Esta noche la uso porque ella va a estar en la fiesta y si no quiero ser arrastrado a casa para cambiarme por algo que ella considera la vestimenta correcta, solo uso esta camiseta.
Ella nunca me haría cambiar algo que ella me compró.
Tomo una copa de vino blanco y me siento a esperar quien viene esta noche. Un viejo de India tiene a un grupo de mujeres jóvenes cautivadas con su filosofía de vida en la sala. Un doctor que ha pasado años en África tratando pobres, tiene su colección de admiradoras en el estudio. Le gusta arrinconar los invitados ricos y enredarlos para que donen a Médicos Sin Fronteras asique solo llego con un cheque se lo doy desde el principio. Un mujer está enseñando a un grupo de estudiantes como bailar el baile del vientre así que miro ese espectáculo por un rato.
Finalmente, mi hermana llega y salta a mis brazos.
"Edward, te pusiste la camiseta. Espera a ver lo que te compre este mes."
Alice trabaja para una casa de diseño y todos nosotros tenemos beneficios. Mi closet está rebalsando de remeras, pantalones, sweaters y chaquetas. Ella viene y nos tira la ropa que se pasaron de moda, nunca más lo ves. Escondo lo que me guste pero ella siempre encuentra mis escondites así que ya me di por vencido.
De repente, me doy cuenta que ella vino con una amiga y mi boca se abre en shock por la belleza que esta a su lado en silencio, esperando que Alice nos presente. Puedo sentir un ímpetu en mi pecho y en mis pantalones.
"Oh, lo siento. Kristabelle, este es mi hermano, Edward. Edward Cullen, te presento a Kristabelle Jacobs."
Raramente, siento como si toda mi vida fuese creada para este momento.
"Bella, por favor, solo Bella."
"Oh, tienes un hermoso nombre y lo cortas a Bella. Me encantaría tener un nombre exótico como Kristabelle." Sigue Alice.
"Bella es un nombre hermoso." Digo y me doy cuenta que tomé su mano y la estoy besando.
Un hormigueo pasa de su mano a la mía y termina en mis labios mientras beso sus dedos.
Mis ojos están atrapados en su mirada y ella no vacila.
Sus secretos están ahí en esos ojos, si solo pudiera descifrarlos.
"¿Tragos, Edward? ¿Estás todavía con nosotros?" Dice Alice.
No tengo idea. ¿Estoy todavía aquí? Mi mente se ha ido a un mundo dónde solo Bella y yo existimos.
Encuentro una botella y dos copas más y vuelvo y hallo los ojos de Bella todavía en mí. Sonrío y todo mi cuerpo se calienta y responde. He conocido muchas mujeres hermosas y ella las eclipsa a todas. Las modelos, actrices, las ricas y famosas. Ella es la perfección.
Su piel es tan pálida que realmente se la puede llamar blanca. Sus ojos son grandes y del color del sabroso y liquido chocolate. Su boca es perfección, labios rojos, labios que dicen bésame. Su cabello es muy largo, pasando su cintura y brilla con toques de rojo y caoba e incluso dorados. Ella es pequeña y delgada pero sus curvas están ahí, en los lugares correctos. Cadera redondeada, apuestos pechos que cabrían justo en mis manos, estomago delgado y pequeña cintura. Podría levantarla con una mano.
Estoy fascinado con ella y lucho para no correr de vuelta a su lado. Abro el vino y le sirvo y casi me olvido de Alice.
"Bueno, puedo ver que soy invisible." Repica Alice y se va no se dónde. Solo aquí es donde me interesa.
Nos sentamos y nos miramos a los ojos e intento pensar en algo interesante para impresionarla.
Nada sale. Me encuentro lamiendo mis labios y sé que es porque no puedo sacar mi vista de sus labios y el querer saborearlos.
Es mi misión en la vida.
Mis ojos van de un lado a otro, sus labios y sus ojos. ¿Cuáles son más hermosos? No puedo decidirme. Todo lo que se es, aquellos ojos son los más profundos que he visto y esos labios son los mas exquisitos.
Me pregunto si la Madre Naturaleza está jugando conmigo. ¿Acaso inventó a esta mujer para que estrellase en mi vida y hacerme olvidar de todo los demás? Si estuviera en la corte bajo juramento, dudo si pudiese decir mi nombre completo.
Bella sonríe y mi corazón para de latir.
Ella se ríe discretamente.
"Respira, Edward."
Por supuesto.
Debería hacerlo.
Tiene sentido.
"¿Como conoces a James?" Pregunto.
"No lo conozco. Vine con Alice."
Por supuesto que si. Lo sé.
"¿Cómo conoces a Alice?"
Mi vocabulario es escaso a este punto.
"La conocí en el trabajo. Tuve que entrevistar a su jefa para la revista de moda que trabajo."
"Rose." Digo. Ahora solo palabras.
"Por supuesto. Lo olvidé. Ella es tu cuñada también."
También lo olvidé.
"Si, ella está casada con mi hermano." ¿Cuál es su nombre?
"Emmett." Dice ella con una sonrisa.
"Emmett." Confirmo.
Alguien pone un Cd de Ella Fitzgerald y tomo su mano y la llevo a bailar conmigo. Mi cuerpo necesita contacto con el suyo. Esta es la perfecta escusa.
Se mueve en mis brazos mientras la música nos lleva lejos y la miro a la cara y me pregunto como alguien tan perfecto puede ser real.
Ella es como una obra maestra. Si ella fuese una pintura, la miraría todo el día y lloraría cuando la noche la esconda de mis ojos.
Bailamos y la acerco más a mí y su aroma me quita el aliento. Gardenias. Rosas. Flores innombrables allí.
Ella sonríe su sonrisa secreta y quiero meterme en su cabeza y leer cada pensamiento suyo.
Mi vida ha cambiado y estoy consumido por ella.
Entro en pánico al pensar que la noche va a terminar en algún momento y ella se va a ir.
"Tengo que verte otra vez." Suspiro en su oído.
"La noche no termina todavía, Edward."
Seis palabras que tienen una gran promesa.
Un estremecimiento recorre mi columna.
La quiero. Cada parte de ella en cada manera posible.
La canción termina y la siguiente comienza.
Bailamos hasta que la música para y la mayoría de los invitados se han ido.
"Ven a casa conmigo." Ruego.
"Seguro." Responde.
Me acerco y beso sus labios dulcemente.
Es de la única que esos labios deben ser besados.
Ella sonríe y se dirige a la puerta.
No hablamos con nadie. Alice probablemente ya se fue y James lo entenderá.
"¿Dónde vivís?" Pregunta.
"Al lado." Respondo, nunca tan contento de haber comprador este apartamento al lado de James.
Nuestros apartamentos comparten el pent-house del edificio así que ambos tenemos jardín en el piso superior con jacuzzi y piscina.
Abro mi puerta y dejo que ella entre. Ella va directamente a los ventanales y mira a Paris de noche.
"Es mi ciudad favorita." Dice.
"La mía también" Contesto. Si no lo había sido antes, ahora si lo seria.
Empieza a recorrer cada cuarto y toca cosas y admira el arte en las paredes y los muebles. Estoy contento que le guste; de repente eso es importante.
Mi madre amuebló este lugar e hizo la decoración del interior y nunca me di cuenta de nada antes. Ahora lo veo como sus ojos.
Ella para en la puerta de mi habitación y me mira.
"¿Vamos a dormir aquí?" Pregunta.
La abrazo por detrás en un segundo.
"Si," Contesto, mi corazón reventando en celebración que ella quiera quedarse.
Le quito su vestido y mi ropa y admiro su cuerpo mientras le saco el resto de su ropa y sus pequeñas bragas de encaje.
Ella sonríe y me deja admirarla, sin querer taparse. Adoro que conozca su propia belleza.
"Tú eres perfecta." Digo, jadeando con urgencia.
"Nadie es perfecto." Responde, pero no le creo.
En vez, escojo creerle a mis ojos.
La dirijo a mi cama y nos meto dentro.
Ella se sienta conmigo y la beso otra vez y trato de mantener mi cerebro funcionando.
Mi erección ha robado mi suministro de sangre y apenas puedo pensar.
Consumido. Pensando.
Ella se recuesta y abre sus brazos para mí. Me acerco más a ella, tomándola, y como sospechaba, sus pechos encajan perfectamente en mis manos.
Y yo encajo perfectamente en ella, como sabia que encajaría.
Bailamos el tango del amor y deseo. Ella me excita con su cuerpo al punto donde no puedo parar. En seguida me doy cuenta que llego dentro de ella y estoy duro y preparado para empezar otra vez.
Y ella me toma una y otra vez.
Solo el agotamiento nos detiene y ella se recuesta en mis brazos y siento como encaja ahí, como nunca nadie lo hizo.
Dormimos juntos y al despertar mi primer pensamiento es, ¿ella es real? ¿Fue todo un sueño?
La escucho caminar de vuelta en mi cama desde el baño y luce como una visión.
La alcanzo y ella es real, un ángel caído desde el Cielo pero muy real.
Mi vida entera es ella.
¿Cómo puede pasar así?
Nunca quise compartir con alguien antes y ahora es todo lo que quiero.
Sus manos me recorren y me dejo tocar por ella.
"Me gustas, Edward." Dice y estoy atónito que alguien como ella este echo para alguien como yo. No la merezco.
Nunca se lo diré.
Me la quedaré y si le gusto, tal vez se quede.
Me levanto y tomo mis cigarrillos y le ofrezco uno. Ella toma uno y yo hago lo mismo y prendo el suyo y el mío.
Nos recostamos allí, fumando y riéndonos mientras ella me cuenta historias sobre su vida aquí. ¿Ella ha vivido en Paris por un año y no nunca antes la he visto?
Que mal.
Sabría si mis ojos la hubiesen visto.
"¿Donde vivías antes de eso?" Pregunto, desesperado por saber más de ella.
Ella frunce el ceño y niega con la cabeza.
"En ningún lado. Mi vida comenzó un año atrás, aquí en Paris."
Estoy intrigado pero claramente ella no va a revelar nada más así que acepto las pizcas que ella me ofrece.
Ella me pregunta sobre mi vida y trato de recordar.
Naci en Chicago. Hijo de Dr. Carlisle y Esme Cullen. Hermano mayor Emmett. Hermana menor Alice. Mudado a Seattle cuando estaba por comenzar la secundaria. Viví allí desde entonces. Hice mi residencia allí. Después tomé un descanso, para hacer algo diferente.
Herencia familiar, no necesito trabajar a menos que quisiera.
Vine a Paris y compré la casa y un departamento pero voy a casa a Seattle regularmente.
Pronto seguiré mi carrera y convertirme en un doctor de un hospital en algún lugar o en un consultorio privado, no lo he decidido todavía.
Por ahora, quiero quedarme aquí y estar con ella.
"Entonces, ¿dónde vives?" Pregunto.
"En una pequeña casa con terraza cerca del centro de la ciudad."
"¿Sola?"
"Obvio, sola. Si tuviese pareja, no habría pasado contigo la noche."
Bueno saberlo.
"¿Te quedaras conmigo otra vez?"
"Seguro. Te dije que me gustas. Solo duermo con los hombres que me gustan."
Sonrío.
"Eso es probablemente sensato."
"¿Dormís con mujeres que no te gustan?" Pregunta.
"A veces. No siempre conozco mujeres que me gustan. Nunca conocí a alguien que me guste tanto como tu."
"Edward, tú no me conoces."
"Conozco lo suficiente."
Ella sonríe y salimos de la cama y ella cocina la primera de las maravillosas comidas que me hace por los siguientes dos años.
Estoy alegre, mirar atrás, sin saber que había un límite para nuestro tiempo juntos.
Pensé que éramos para siempre.
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Presente.
Me siento en su habitación y espero a que la traigan de Recuperación. Laurent viene con ella y la ubica en su cama.
"¿Cómo fue?" Pregunto.
"Difícil. Fue complicado, como sospeché. Creo que el niño le estaba haciendo empeorar porque los síntomas de ella empeoraban."
"Así que, ¿nunca fue posible?"
"Nop. Si eso consuela a alguien."
Tal vez a Bella. Sé que un aborto la hubiese atormentado. Tal vez de esta manera ella sabrá que nunca podría haber pasado.
La enfermera revisa sus signos y la pone cómoda mientras que la cubre con una sabana y una pequeña manta.
Camino hacia el armario y saco otra manta. Ella siente el frio más que la mayoría de las personas y esta operación la va hacer sentir más todavía.
Mientras la cubro, no puedo evitar preguntarme donde ha estado los últimos doce meses. Con que ha estado. Quien la ha estado cuidando y a quien habrá querido.
Hablé con Mike, como le gusta que lo llamen. Ella no es su novia exactamente, él quiso salir con ella desde la secundaria pero ella nunca se interesó así que cuando se la encontró la semana pasada, arreglaron salir ayer para encontrarse con sus ex compañeros de secundaria y él lo consideraba como su primera cita. Él no es el padre del bebé perdido.
Aunque él intentó parecer que conocía todo sobre ella, él no sabía que había vivido en Francia por tres años así que rechazo la idea de que fuesen una pareja. Bella nunca compartía mucho pero le habría contado eso, seguro.
Mientras observo su rostro y me pregunto que nuevos secretos tiene ahora, su padre entra y se ubica del otro lado de la cama.
"Dr. Cullen."
"Jefe Swan. ¿Ha visto a su doctor?"
"Si, él me contó que salió bien y que el sangrado paró. Dijo que nunca hubo esperanza para el…"
"Bebé. No, el embrión se ubico en una de las trompas en vez de su útero. El tubo tuvo que explotar en algún momento. Nunca hubo chance. ¿Sabes quién era el padre?"
No lo pregunto por razones médicas, sino para las mías.
"Su esposo, Jake. Jacob Black."
"¿Bella se casó?"
"Bella ha estado casada por casi diez años."
No puedo dejar de dar vueltas al asunto.
"Conocí a Bella en Francia. Ella vivió allí por tres años sin esposo."
"Lo sé. Es complicado."
"¿Puedes explicarlo?" Pregunto.
No quiero escuchar que los dos años juntos fue una mentira.
"Se casaron cuando terminaron el instituto. Jake nunca salió con otra chica y después de unos años, se cansó. Abandonó a Bella hace cinco años y ella dio vueltas por un año y ahí se fue a Francia. Él decidió que la quería devuelta hace un año y contrató a un detective privado para que la encuentre y la traiga a casa. Ellos han intentado reconciliarse pero las cosas han sido difíciles. Para cuando se dio cuenta que estaba embarazada, ya estaban separados otra vez. Antes que preguntes, no tengo idea de donde esta Jake."
De repente, comprendí.
Bella Jacobs.
Jacobs Bella.
Él la había aclamado primero.
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