Te Pido Perdón
By Princesa Jesibel
Capítulo II
Culpas
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Darien estaba completamente destrozado, había lastimado… no… había destruido a la única mujer que amaba solo por una calentura, por una maldita debilidad.
—Si tan solo jamás la hubiera conocido —se lamentaba, pero sabía que los jamás hubiera… no existen, las cosas se hace o no, y él lo había hecho.
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Flash Back
Una tarde mientras salía del hospital a toda prisa y sin el menor cuidado, Darien chocó con una joven muy hermosa, de cabellera negra y unos profundos ojos verdes.
—Disculpe —señaló avergonzado— no la vi, ¿se encuentra bien?
—Sí, gracias guapo… —le tendió la mano en señal de saludo— me llamo Francesca —se presentó utilizando un acento que revelaba no ser Japonesa.
—Encantado Francesca, yo me llamo Darien... Darien Chiba.
—Lo mismo digo —le guiñó un ojo— ¡encantadísima! —sonrió coquetamente— disculpa por chocarte pero venía desconcentrada.
—Por tu acento deduzco que eres extranjera —preguntó con animado interés.
—Soy Italiana, bueno mis padres son Japoneses, pero se mudaron a Italia antes de yo nacer y lo hice en ese hermoso país y bajo esa nacionalidad.
—Dicen que es un hermoso país.
—Bellisimo, così come la vostra —señaló en su lengua natal y él se ruborizó al entender perfectamente lo que le había dicho (Bellísimo, tanto como tu)
—¿Te gustaría ir a tomar un café?
—Me encantaría —el ofreció su brazo, el cual ella aceptó gustosamente y se marcharon rumbo al carro de él.
En ese momento Darien olvidó completamente su prisa, así como la cena de aniversario con su novia a la cual no llegó…
Desde ese día no dejaron de verse, buscaban cualquier momento para poder encontrarse y desatar sus apasionados encuentros, olvidándose por completo del mundo. Lo que Darien no sabía era que su doble vida, verse con Serena y luego con Francesca, sería pronto descubierta por su princesa.
Fin del Flash Back
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—¡Maldigo la hora de haberte conocido!, maldigo lo que hice… y me maldigo a mi mismo —susurró, presionó fuertemente la copa que tenía en sus manos haciéndola añicos y enterrándose los cristales de esta haciéndole sangrar profusamente, pero él no sintió ningún dolor. El dolor que sentía en su pecho, en su corazón era tan grande que no lo hacía sentir nada— Ahora si perdí a Serena para siempre —se lamentaba llorando desconsoladamente como niño pequeño. Mientras la mujer que estaba frente a él mirándolo indiferentemente estaba feliz.
—Por fin me vengué de ti estúpida princesa... tu provocaste la muerte de mi amado Diamante y ahora pagarás de la misma manera —susurró para sí, recogió sus cosas y desapareció por la puerta.
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Mientras tanto en el Parque nº10
Serena estaba sentada en una banca llorando amargamente, no podía creer que su Darien la hubiera dañado así, que la hubiera matado en vida. Pero sabía que debía ser fuerte, que no debía caer que debía continuar adelante sin Darien... sin su amor… seguir sola…
—¿Por qué Darien?, ¿por qué tenías que hacerlo?, ¿acaso no soy lo suficientemente buena para ti? —se lamentaba… en realidad más que lamentarse, se estaba torturando. Cuando estuvo un poco más calmada, pensó todo fríamente y como si la hubieran golpeado en la cabeza a su mente vinieron todos los recuerdos de cuando él se comportaba tan frío con ella, cada vez que la rechazaba cuando quería darle un abrazo en la calle, cuando la regañaba por sus malas notas y ahora esto… era la gota que derramó el vaso.
—No Serena, no puedes ser tan estúpida, no puedes seguir siendo la niña débil y llorona que todo el mundo piensa que eres —secó sus lágrimas con la manga de su sweater— Te juro Darien Chiba que tu pagarás cada una de mis lágrimas... te entregué todo mi amor, mi vida, mi alma y mi cuerpo y así me pagas —empuñó sus manos producto del coraje que sentía— pero esto no se quedara así, me pagarás cada una que me hiciste... ¡LO JURO! Como que me llamo Serena Tsukino ¡que te vas a arrepentir maldito!
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Desde ese día Serena evitaba a Darien, no quería encontrárselo por nada del mundo. Quería tener la mente fría para planear su venganza, aunque por más que trataba de hacerlo no podía… en lo más profundo de su corazón ella aún lo amaba y no podía imaginar si quiera en tratar de hacerle daño. Por su parte Darien era un guiñapo de hombre, no quería ir a trabajar, apenas comía estaba hecho un ser destruido por la culpa… la culpa de haber destruido el futuro que estaba construyendo con su amada princesa.
Por su parte las chicas que se habían reunido en el templo Hikawa, no lograban entender que les pasaba y el por qué del distanciamiento de Serena y Darien.
—No puedo creer que Serena no quiera ver a Darien.
—Yo tampoco Lita, pero hay que respetarla ya es adulta.
—Por favor Amy, aunque tiene 18 años sigue siendo la misma niñita tonta de siempre.
—Rei no seas dura —criticó la rubia.
—Es la verdad Mina, Serena siempre está metiéndose en problemas y quizás Darien la regañó porque no quiso estudiar y ella se enojo —especuló la pelinegra— sigue siendo una niñita tonta glotona y caprichosa.
—¡Bravo Rei! no sabía que tuvieras ese concepto de mi —señaló irónica Serena que estaba de brazos cruzados en la puerta.
—¡SERENA! —fue el monosílabo a coro que se oyó.
—Serena tonta, no te aparezcas así.
—¡Yo me aparezco como quiero!, pero al parecer la culpable de todo siempre termino siendo yo ¿no? así que les ahorrare los sermones y para su descanso también las dejaré en paz para siempre.
—¿Por qué lo dices Serena? —preguntó la peliazul.
—Porque lo digo Amy... porque me voy a vivir a Estados Unidos —reveló como si nada la blonda.
—¿QUEEEEEEE?
—Pero Serena, ¡no puedes irte! ¡NO! —dijo la castaña.
—Serena ¿qué está pasando? —preguntó desconcertada Mina.
—¿Y Qué ocurrirá con Darien?
—¡NO ME NOMBREN A ESE INFELIZ!
—¿Qué ocurrió Serena? —preguntó queda Amy.
—¿Quieren saberlo?, ¿quieren saber porque cambie así? y porque no quiero ni escuchar el nombre de ese ¡desgraciado!
—Sí Serena, ¿qué pasó? —interrogó Rei.
—Confía en nosotros Serena.
—Sencillamente que ese desgraciado ¡me engañó! —reveló indiferentemente, pero su voz aún revelaba dolor y cólera.
—¿QUEEEEEE? —fue el coro de incredulidad que se oyó en la sala.
—¿Cuándo?, ¿Cómo?
—Hace dos semanas fui a su casa y…
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Flash Back
Entró al departamento y todo estaba en penumbras, cuando se acercó al pasillo que llevaba al cuarto de Darien, escuchó voces.
—Creo que mi príncipe está despierto —murmuró para sí y una sonrisa se dibujó en sus labios —comenzó a acercarse más y cuando abrió la puerta se encontró con el peor de las imágenes que cualquier persona podría ver en su vida.
Darien estaba teniendo sexo con otra mujer, se veían excitados como si disfrutaran lo que hacían, ella sintió que su corazón se rompió en mil pedazos, que se hizo polvo, sus piernas no respondían y sus ojos azules comenzaron a llenarse de lágrimas que ya no podía aguantar. Quiso salir sin hacer ruido pero sin querer tiró un jarrón que había a su espalda, con rosas rojas, aquellas que tantas veces Darien le había regalado y que Tuxedo Mask había lanzado tantas veces para protegerla de algún enemigo.
—S…Serena —apenas pudo balbucear.
—Yo me retiro de aquí —murmuró llorando— no fue mi intención interrumpirte
—Serena, ¡espera! —se oía a ruego, a súplica.
—¿Para qué? Darien, para seguir viendo como tu ¡ARRUINASTE NUESTRO FUTURO! —gritó producto de la rabia sentida en ese momento.
—Serena sé que me equivoque pero fue un error una debilidad
—Pues te dejo con tu debilidad —se quitó el anillo de compromiso y se lo arrojó a la cara— toma dáselo a ella porque lo necesitara más —Darien tomó el anillo, lo observó unos segundos y se dio cuenta de la estupidez que había cometido… lamentablemente ya era tarde.
—Serena recapacita —su voz se quebró en ese momento
—¡NO DARIEN! lo que vi me mato en vida —hiperventiló unos segundos— así que te deseo lo mejor —guardó silencio un momento— ¡Adiós para siempre!… el compromiso de la luna y la tierra queda suspendido para siempre —dicho esto Serena se marchó dejando a Darien destruido, pero el tenia la culpa, por una calentura había lastimado a la mujer que más amaba en el mundo y había destruido su hermoso futuro juntos.
Fin del Flash Back
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—No puedo creerlo.
—Yo tampoco Rei —su voz era de desconcierto— ¡pero yo lo mato!
—Lita cálmate —señaló Amy a la vez que se interponía entre Lita y la puerta que estaba dispuesta a ir a golpear a Darien en ese instante.
—Como Amy, mira lo que hizo ese infeliz —señalando a Serena que estaba pálida y con sus ojos brillosos.
—Lita, chicas —su voz se quebró— ¡por favor! no quiero que se metan
—Pero Serena, somos tus amigas… y tus guardianas, nuestro deber es protegerte. Sé que yo soy algo alocada, Amy muy exigente con que estudies, Lita quiere hacerte una gran chef además de apreciarte mucho y Rei es algo temperamental pero te quiere… todas te queremos y no permitiremos que ese infeliz te haya hacho algo como eso.
—Es verdad Serena tonta —dijo Rei abrazándola— además ese infeliz ¡no te merece! Así que déjanos darle una paliza —arremangándose las mangas.
—No Rei, por favor —la mirada que les dio las dejó completamente shockeadas.
—No estamos de acuerdo contigo Serena, pero queremos apoyarte en la decisión que tomes
—Gracias chicas, se que podre confiar en ustedes —las abrazó— yo también las quiero mucho.
Lo que jamás imaginaron es que cuatro personas habían escuchado todo detrás de la puerta.
—¡Esto lo pagara! —murmuró furiosa la rubia— ¡juro que se va a arrepentir! cada día de su vida.
—Tranquila Haruka ya hablaremos con el —señaló la prudente Michiru.
—Mamá Setsuna ¿esto afectara la llegada de Rini?
—No Hotaru, porque creo yo que ella ya está en camino —reveló con preocupación y sin quitar la vista de la más impulsiva de las outers.
—¿QUEEEEE?
—Sí, Rini está en camino y el príncipe pagará muy caro sus culpas —dijo en un tono bastante melancólico.
