Disclaimer: Victorious y sus personajes no me pertenecen.
Será mejor que te calmes.
La sala se iluminó y dejo ver un cuarto vacio, sin muebles, con las paredes blanca al igual que toda la casa y con el suelo de madera claro… pero no limpio.
Un enorme y espeso charco rojo rodeaba a André, quien tenía el mismo color en sus manos por tocar el peraphone en igual de condiciones.
El chico soltó el aparato con un mueca de pánico, dejándolo caer nuevamente en el liquido y salto varios pasos hacia atrás, dejando huellas rojas, hasta llegar a la puerta, donde Jade no se había movido.
-Eso…eso…eso… ¿eso es sangre?- intentó preguntar Tori, quien pegándose mucho a la pared, llego hasta donde estaban sus amigos.
-No tengo dudas- cercioró Jade, viendo más detenidamente el charco, para luego levantar su vista y seguir unas gotas que llegaban a la pared.
Tori y André imitaron a su amiga y fue cuando se dieron cuenta del mensaje escrito frente suyos.
"Atiende el teléfono" se podía leer en color rojo, muy parecido al que se encontraba en el suelo, el cual resaltaba notoriamente con lo blanco de las paredes. La letra parecía haber sido escrita a dedo y realmente muy desprolija.
-¡Tenemos que salir de aquí, buscar a la policía, a mi padre, a lo que sea, esto no es un broma, no parece una broma y…! – comenzó Tori pero se calló al escuchar un sonido, el mismo que había estado siguiendo desde que entraron a la casa.
En el suelo, aun en el charco, se podía oír al peraphone de Trina sonando con un estridente ringstone, el mismo vibraba y daba luces.
Jade miró inquisidoramente a Tori, quien rápidamente sacó su peraphone, mostrándole que ella no estaba llamando.
-Pe…pensé que no había señal- dijo André.
-No había, pero igual podíamos llamar a Trina.
El peraphone dejo de sonar y todo quedo en silencio.
-Intenta hablar con tu padre.
Tori marcó el número que bien conocía en su peraphone pero obtuvo el mismo resultado que antes, desvió de llamada. No tenía señal.
-Inténtenlo ustedes.
Tanto Jade como André lo intentaron, llamando respectivamente a sus casas y luego a números de emergencia, pero nada resultaba.
-Es inútil, el servicio aquí está muerto- se quejó Jade.
Y entonces nuevamente el sonido de un ringstone los hizo callar.
El celular de Trina volvía a llamar.
-No, Jade ¿Qué haces?- se quejó André, al ver como la gótica, con cautela se acercaba al peraphone.
-Están llamando… hay que atender- dijo con desdén.
Pisó la sangre en el suelo y tomó con la punta de los dedos el peraphone. Pudo ver que el número era desconocido. Miró a los chicos, ambos le hacían seña de que volviera a sus lados y dejara el peraphone.
Pero Jade atendió.
Intentó escuchar algo del otro lado, sin decir anda, aguardando. Pero no podía escuchar nada, creyó que la señal se había caído pero entonces creyó escuchar una leve respiración del otro lado.
-¿Hola?- preguntó, pero entonces cortaron.
Un estridente grito retumbo en toda la planta, haciendo que los tres miraran en la dirección por donde habían venido
-¡Cat!- Gritó Jade, haciéndose lugar entre sus amigos y corriendo escalera abajo. Los demás no tardaron en seguirla- ¡Cat!
Los tres llegaron casi al mismo tiempo a la sala principal, por donde veían la puerta de entrada, cerrada.
-¡¿Cat?!- gritó nuevamente Jade, viendo para todos lados.
Tori también buscaba, pero la sala estaba totalmente vacía, ni rastro de sus tres amigos ¿Por qué se fueron?
-Está cerrada- dijo André, quien ya intentaba abrir la puerta de entrada con todas sus fuerzas- es inútil.
-¡Beck!- gritó Jade subiendo unos escalones a la parte de arriba, pero todo estaba oscuro, solo el sector donde se encontraba la entrada y pro donde habían ido a buscar a Trina estaba iluminado por las luces- ¡Cat!
-Intenta abrir las ventanas- le dijo Tori a André y se acercaron juntos, empujando lo más que pudieron, pero la ventana no cedió ni un centímetro.
-Esto es ridículo.
-¡Beck! ¡Cat!- seguía intentando Jade- ¡¿Dónde están?! Maldita sea ¡Beck! ¡Cat!...
Tori y André seguían intentando abrir el ventanal, el mismo por el cual sus amigos habían husmeado, pero este parecía inmune a sus empujones y tirones, y fue cuando Tori lo notó… el silencio de Jade. Ya no gritaba, ni se sentían sus pasos por la sala.
Giró rápidamente buscándola, temiendo que se haya separado, pero la encontró de pie justo en la entrada, estaba inmóvil, mirando fijamente algo en dirección a donde estaba Tori, no… más atrás de Tori.
La latina giró con lentitud y pudo ver el pasillo por donde habían venido, la luz que había prendió al pie de la escalera titilaba, hasta que finalmente se apago. André dejó de hacer esfuerzo con el ventanal, y se concentro en lo que sus amigas observaban.
Del pasillo por donde acababan de venir, justo en la esquina, algo delgado cayó al suelo. Solo unos segundos se quedo inmóvil y luego se movió lentamente. Tori creyó que se trataba de una especie de rama, por lo delgado que era, pero viéndolo más detenidamente, pese a la luz, se podía distinguir la figura como un brazo muy delgado, pálido, contrastando con la oscuridad en la que se encontraba ese sector.
El brazo se apoyó un poco y luego pudieron ver a su par, también tocando el suelo, apoyándose, arrastrando algo. Una melena oscura ocupaba el lugar de la cabeza y un cuerpo, igual de pálido, se comenzaba a ver.
La criatura no miraba hacia los chicos, seguía arrastrándose en dirección a la pared que tenía en frente, saliendo del pasillo. Pero entonces su anatomía termino de repente. Lo que debería ver en sus piernas no estaba, su cuerpo terminaba abruptamente en la cadera, una pobre tela cubría su dorso.
-¿Qué demonios es eso?- preguntó André haciendo unos pasos hacia atrás.
La criatura clavo sus uñas por la madera arrastrándose aun mas, y el manojo de cabellos que tenia, decían que su cara había girado hacia donde estaban los chicos.
Los tres vieron absorto como el medio cuerpo se acercaba lentamente, hasta que pudieron distinguir su rostro, de un color marrón claro, paspado, la boca abierta enormemente en una mueca de dolor, una lengua muy roja salía y entraba, y donde deberían ver los ojos solo se podía ver dos enormes huecos negros.
-Hay que moverse- susurró Jade, pues ninguno de los tres había movido un musculo frente a la escena y la criatura no paraba su avance- hay que moverse…
-André… tienes que romper la ventana- susurró Tori, su amigo tampoco se movía.
De la boca de la criatura comenzó a emanar un sonido parecido a un grito ahogado, que cada vez se hacía más fuerte.
-¡Hay que moverse ahora! ¡Ahora!- les gritó Jade, mientras se abalanzaba a la puerta, intentando abrirla desesperadamente.
André si ningún tipo de miramientos comenzó a golpear el ventanal con todas sus fuerzas.
-¡Es mentira!- exclamó el moreno, impresionado que la ventana no cediera, ni los vidrios se rompieran. Tori a su lado seguía golpeando el ventanal, con los mismos resultados.
Jade pudo ver como la cosa movía sus brazos más rápidamente y zigzagueando su cuerpo se acercaba a una velocidad peligrosa a los chicos.
La gótica tomó del cuello de la camiseta a Tori, y tirándola con todas sus fuerzas hizo que se dirigiera con ella al otro lado del pasillo.
-¡André!-le gritó, para que dejara el ventanal y corriera con ellas.
"Por favor, que este abierta, por favor que este abierta, por favor que este abierta" Era lo único que podía pensar Jade al acercarse a la puerta que terminaba con el pasillo de la izquierda.
Aun con Tori tomada del cuello y corriendo semicayendose, Jade atinó a la perilla y de un empujón se metió a la habitación. Soltó a Tori y se reincorporo rápidamente, dejando pasar a André.
Pudo ver el momento en que la cosa daba un salto abriendo su boca y extendiendo sus manos hacia ella, cuando intentó cerrar la puerta, sintiendo el peso de la criatura chocando en esta.
-¡André!- lo llamó desesperada, no conseguí cerrar la puerta, la criatura daba manotazos y empujaba con una fuerza descomunal-¡André!
El chico comenzó a embestir la puerta, intentando cerrarla para finalmente hacer presión con Jade. La criatura estaba ganándole terreno, era realmente fuerte.
-¡Mierda!- exclamó con pánico el moreno, mientras empujaba con todas las fuerzas que podía.
Tori llegó con un fierro delgado que tenía una punta filosa y con esta comenzó a dar estocadas a los brazos de la cosa. Esta chillo y con un último empujón de sus amigos, la puerta se cerró.
Jade vio un seguro en la madera y lo giró, pero al instante se dio cuenta que no sería suficiente, se podía escuchar los golpes del otro lado y como la puerta temblaba.
Miró hacia un costado y vio un enorme mueble.
-Vamos, ayúdenme- dijo empujándolo de un lado, al tiempo que André y Tori la asistían, captando su idea.
Ubicaron el enorme ropero en la puerta, era realmente pensado, pero aun así Jade decidió trabarla también con un sillón y una mesa.
Los tres se alejaron de la puerta, hasta que la pared toco sus espaldas. Veían como los muebles temblaban ocasionados por los golpes que la puerta estaba recibiendo.
Por varios segundo pudieron escuchar como si uñas arañaran furiosamente la puerta, hasta que finalmente cesó.
Solo se escuchaba en aquella habitación la respiración agitada de los tres.
-Hay que salir de aquí- susurró André.
-No sin los chicos- le aseguró Jade.
Ninguno se atrevió a moverse por un tiempo. De a poco fueron relajándose e inspeccionando la habitación.
La luz ya estaba encendida desde antes que entraran. Era una habitación pequeña, parecía un estudio chico. Totalmente cerrada, sin ninguna ventana. Estaba compuesta por el ropero que ahora tapaba la puerta, por una mesa y dos sillones, un placar donde se podía ver un espejo tapado con un trapo y uno que otro barrotes sueltos. El lugar estaba más sucio que el resto de la casa.
-Estamos encerrados- comentó Jade, al notar que la única salida estaba siendo bloqueada a propósito.
-Mierda- maldijo nuevamente André, dejándose caer en el suelo.
-Jade…- llamó Tori en un hilo de Voz, haciendo que la gótica la mirara- estas sangrando.
La aludida se miró las manos y comprobó que estaba llena de sangre, subió su vista un poco y pudo ver de dónde venía tanta.
Desde su hombro izquierdo hasta su brazo, se podía ver tres tajos, en forma de arañazo del cual brotaba incesantemente sangre.
Jade cayó de rodillas, tocándose el brazo y viendo con cierto temor el daño.
-Tranquila ¿ok? Vas a estar bien- la intentó calmar Tori, sacándose la chaqueta que traía, quedando en un simple sudadera. Envolvió el brazo de Jade haciendo presión- No es tan profundo, vas a estar bien- siguió comentando, aunque no estaba tan segura de ello.
Tori se puso de pie y comenzó a buscar algo en la habitación que la ayudara. Vio el manto que cubría el placar y lo quitó.
Lo que vio hizo que se llevara la mano a la boca, resistiendo las arcadas, pero finalmente terminó vomitando en un rincón.
Arriba del placar, justo debajo del espejo, que estaba roto y con manchas rojas, se podía ver un peluche de oso de felpa, solo que este tenía la parte del estomago abierto, manchado de sangre y donde se podían ver viseras reales en él… la cara del peluche tenia dibujada una sonrisa triste.
-¿Pero qué demonios es este lugar?- preguntó André también mirando el peluche.
-Los teléfonos- recordó Jade de repente- los teléfonos, no andan para el exterior, pero nos pudimos comunicar con el de Trina. Quizás podemos contactar a los chicos.
Tori y André lo intentaron, y en efecto, en vez de darle un desvió, los teléfonos de sus amigos daban tonos, pero ninguno contestaba.
Tori intentó llamar a André y su peraphone vibro en su mano, funcionaba. Pero entonces ¿Por qué sus amigos no contestaban?
-Ellos están bien, estoy segura que están bien- dijo Jade sin que nadie preguntara nada.
La habitación se tornó en silencio, mientras buscaban y pensaban como iban a salir de allí. Muchas opciones no habían.
-Hey…- llamó Jade con tono amable, al ver como Tori se mordía el labio y reprimía el llanto- tranquila.
-El armario esta goteando- dijo en un hilo de voz.
Tori estaba sentada en el suelo apoyada en la pared, en frente de Jade, quien estaba dándole la espalda al ropero y la puerta. Pero al escuchar lo que Tori dijo, giro su cabeza y pudo comprobar que lo que decía era cierto.
-El armario está sangrando- se corrigió Tori aun muy asustada, notando que el liquido que caía como gotas del ropero, era espeso y de un color rojo carmesí.
André se levantó del sillón en el que estaba sentado y se aproximo al ropero, quitando la mesa primero, pero entonces Tori se levanto.
-¿Qué haces? Cálmate- le pidió André al ver como su amiga lo empujaba y lo golpeaba, alejándolo del ropero,
-¡¿Tu qué haces?!- le pregunto al borde de la histeria, llorando.
-Tori, tienes que calmarte- le pidió Jade
-¡¿Estás loco?! ¡No abrirás el ropero! ¡Nadie abrirá el ropero! ¡Dios!
-Está bien, está bien… cálmate…
-¡¿Qué es esa cosa?! ¡¿Por qué nos ataca?! ¡¿Dónde está Trina?!- seguía preguntándose Tori sin bajar el tono de voz y agarrándose la cabeza con las manos- ¡¿Dónde están los chicos?! ¿Por qué nos dejaron?
-Tori, cálmate- volvió a pedir Jade.
-¡¿Cómo quieres que me calme?! Todo este lugar huele a sangre. ¡Quiero salir de aquí! ¡Quiero salir de aquí!
El llanto de Tori pasó abruptamente a un grito cuando la puerta detrás de ella fue golpeada con mucha fuerza, haciendo que los muebles temblaran de nuevo.
Los tres amigos se volvieron a pegar a la pared y observaron con horror como parecía que la misma criatura que los había asechado todavía estaba del otro lado de la puerta. Golpeaba, arañaba y gritaba desesperada por entrar.
Los golpes duraron varios minutos, en lo que Tori se tapaba la boca intentando evitar que salieran mas gritos, André solo miraba con Jade, que seguía sentada en el piso, esperando a que el ruido acabara, sintiendo como su cabeza le daban punzadas a cada golpe.
Finalmente los ruidos cesaron y por varios minutos el silencio reino.
-Si quieres salir de aquí…- comenzó a decir Jade, al momento que Tori se desplomaba a la par suya y sollozaba- será mejor que te calmes.
Nota del autor
Yehiii capitulo 2 XD Llego tarde a ingles XD
Ojala que lo hayan disfrutado, espero subir el próximo en algunas horas ;)
Comenten que me animan :P
